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Yami to Fujikiri

Respuesta al desafío hecho por Rass

Capítulo 1
Solar Sea





Un leve gruñido. No era más que de molestia. Los rayos matutinos del sol comenzaban a formar pequeñas efigies entre el polvo aún asentado en el ambiente de la habitación; si bien no tan grande como la de un heredero merecía; lo suficientemente vasta como para desatar la leve ira que el día traía consigo.
Era un gruñido no solo de modorra. Casi nunca tenía noticias de Imlandris. Nunca se hubiera imaginado que su querida familia, quien le habría dado cobijo incluso en las circunstancias más perjudiciales, se mostrara tan indiferente a él, solo por no tocar la suave bruma que albergaba su felicidad. De vez en cuando sus hermanos le mandaban alguna carta para saludar; cuidando sus palabras y no esforzando mucho su creatividad para así no abusar de sus derechos epistolares.
Más ahora no se trataba de ninguna cuidada y rápida carta describiendo el buen clima de Rivendel. Más aún un viaje a algún lugar recóndito de la Tierra Media no era su idea para pasar un día libre de los gritos de Thranduil.

Dulce terciopelo se poso en la piel de su cuello. Por unos segundos había olvidado el contenido del mensaje mientras el perfume de los bosques inundaba la estancia.

- ¿Levantado tan temprano y con esa cara?

Aragorn se volteó rápidamente para capturar los labios de su marido mientras este lo sujetaba por el cuello.

- Cualquier cara no es suficiente para enfrentar tus seductivos besos; aunque temo que contra las malas noticias no tienes el mismo efecto, amor mío.

Legolas vestía una ligera túnica blanca para dormir; sus cabellos reflejaban los rayos de sol que penetraban por las ventanas de la habitación. Aunque aún era muy joven, en una edad escalar élfica; su cuerpo ya había alcanzado su completo desarrollo. Desde niño había sido entrenado para convertirse en un guerrero de su raza y su pueblo en los bosques, lo cuál le daba cierta firmeza dentro de lo delicado de su figura. Constantemente se le admiraba por eso y su gran belleza, únicamente comparada con las maravillas de la naturaleza o un aire divino flotando a los alrededores. Su delicada figura se postraba en una ancha cama al fondo de la habitación. Aragorn observó como el elfo se ponía de pie, tratando de arreglar con sus manos un poco su cabello, aunque no era necesario, pensó el humano.

A pesar de sus gruesos rasgos; Aragorn lucía límpido y su piel, hasta cierto punto seguía teniendo la tersura de una infancia de inocencia. Acérrimamente Legolas contemplaba con una sonrisa a su esposo; muchas veces le parecía más infantil de lo que era y si decía eso, decía mucho. Tenía el cabello sujeto, con algunos mechones oscuros cayéndole en los hombros. Mientras deslizaba sus manos para separarlas del fino rostro del elfo, la pesadumbre y flojedad volvieron a apoderarse de su rostro; así cayendo pesadamente en el sitial en el que había estado leyendo la carta segundos antes. Legolas, por su parte tomó asiento en otro sofá detrás del de Aragorn, de modo que este le daba la espalda no intencionalmente.

- ¿Es que tu padre vuelve a quejarse y mandarte maldiciones en élfico? - Dijo Legolas sonriendo sarcásticamente mientras jugueteaba con su rubio cabello.

- Bueno habría sido que se hubiera acordado de que nos odia pero más lo demuestra mándandome de niñera. - Dijo girando sobre el asiento para encontrarse con el bello rostro del elfo.

- ¿Niñera? - Aragorn guardó silencio por unos segundos antes de tomar aire.

- ¡Todo esto es tu culpa! - Gritó no sin lanzar al rostro de su amante un tanto de babaza.

- ¡¿Mi culpa dices?! No tengo idea de lo que hablas... ¡Y deja de escupirme! - Gritó de la misma forma, aunque teniendo cuidado más de sus modales como príncipe que era, mientras se pasaba una mano por el rostro.

- Tu fuiste quien dejó escapar a Gollum, ¿No es cierto? - Dijo ya más calmado. - La guerra ha empezado ya y el camino para la destrucción del anillo único con ella. - Con este comentario Legolas también repuso su cotidiano semblante serio.

- Ya mi padre lo presentía, esto involucrará a toda la Tierra Media.

- Así es; sin embargo ahora hay una esperanza para no tener que comenzar batallas sin fin; como he dicho antes, la destrucción del anillo único es inminente; pero cómo y demás detalles seguramente será mi padre quien decida. Por ahora por un mensaje de él sé que un habitante de un lejano lugar, Hobbiton, lo lleva rumbo a Bree.

- Eso está lejos de aquí, además ¿Hobbiton, no es lugar para la gente pequeña, los llamados medianos?

- Así es, es un mediano quien lo carga. - El silencio se apoderó de ellos por unos momentos.

- Deben de seguirlos diversos peligros. ¿Pero porqué tu padre te ha dicho todo esto?

- Precisamente por eso; lo que quiere es que vaya a encontrarme con esa persona y lo ayude a llegar a Rivendel.

- ¡Imposible! - Aragorn se sorprendió por la fuerte reacción de su esposo, quien se había levantado de golpe de su asiento. - ¡Sabes muy bien que los Nazgûl estarán tras él, es un peligro que no puedes correr!

Aragorn sonrió al notar el sincero pesar por su seguridad que ocupó el corazón de su esposo. Lentamente, poniéndose él también de pie; le sujeto ambas manos y comenzó a hablar cariñosamente.

- Sabes muy bien que es mi obligación. Yo también al inicio me molesté al pensar que mi padre especialmente me llamó para acortar mis días para pasar a lado de a quien más amo; pero... analizándolo bien sé que es mi deber. Además tú mismo lo has dicho, numerosos peligros estarán asechando al valiente que aceptó llevar aquella carga, tenemos que ayudarlo, Legolas, ¿Entiendes eso? Nuestro linaje está por arriba de nuestros sentimientos, ese es nuestro destino.

Legolas bajó la mirada aún con la manos entrelazadas con las de Aragorn. Sabía que tenía razón aunque nunca antes había enfrentado la furia de Mordor y esto solo era el inicio. En su corazón sabía que una vez dentro de esto no saldría; sus ancestros velaban por ese destino también, siendo el heredero de Isildur, Legolas sabía muy bien que el derecho que su linaje representaba cobraría vida muy pronto y esta guerra lo respaldaba. Alzó la mirada para encontrarse con una llena de amor y comprensión.

- Bien, si quieres ir a matarte hazlo. - Dijo libérandose de las manos de Aragorn y haciendo un ademán de disgusto. - ¿Cuándo partirás?

- Hoy mismo, no hay tiempo que perder.

Después de unos segundos de silencio caminó hacia Legolas quien veía através del ventanal y le daba la espalda. Dulcemente pasó sus brazos por su cintura y lo atrajo a su cuerpo mientras comenzaba a repartir delicados besos a lo largo del cándido cuello. Legolas no pudo evitar emiter un suave gemido ante las caricias que el hombre le hacía sentir y échando la cabeza hacia atrás, cerró los ojos olvidándose de la conversación anterior.

- ¿Me darás mi despedida? - La voz del humano lo hizo despertar de la quimera en la que había caído. Una sonrisa cruzó por sus labios.

- ¿Qué clase de despedida quieres? - Dijo con una voz temiblemente seductora para el humano que se concentraba ahora en recorrer con la piel de sus manos todo el cuerpo de la belleza en su poder.

Por toda respuesta, el humano lo hizo girar sobre su eje mientras capturaba su boca explorándola a su placer; el elfo no tardó en corresponderle y pronto ambos se encontraban en una lluvia de besos y gemidos que continuaron en la cama de la cuál Legolas había apenas dejado minutos atrás. No tardaron en inhibir cualquier prenda que la temprana mañana les había concedido.

- ¿Legolas? - Pronunció el humano entre besos y caricias.

- ¿Humm? - Respondió el elfo sin abrir los ojos ni dejar su juego.

- Si no llegara a regresar, ¿te casarías con otro? - Cualquier respuesta se dejó explícita en el jalón de cabellos que el elfo le propició al humano; para inmediatamente continurar ambos su pequeño juego. Aragorn no tardó en volver a alzar la voz; difícilmente dejándose entender, pues tenía la oreja izquierda del elfo en trabajo de mordisqueo entre sus labios; mientras se divertía sintiendo a éste retorcerse bajó su cuerpo.

- Te... encargo... que le digas... a tu padre... todo. - Dijo entre hablando y mordiendo.

Otro jalón de cabello.

Y el elfo se olvidó de cualquier asunto entretanto se sumergía en el placer que la mañana prometía.



Tres horas después de su "despedida" en su habitación; Aragorn ya se encontraba cerca del arco principal que abría al Bosque Negro, con solo unas cuántas provisiones, una capa ya no tan conservada y su cotidiano caballo.

- Cuídate mucho por favor. - Dijo Legolas con renovado semblante de preocupación.

- No te preocupes amor, espérame aquí, ¿Si? - Dijo tomándo el rostro del elfo entre sus manos y bésandolo rápido pero profundamente. Después de eso montó tan ágilmente como el espíritu montaraz lo había instruído. Dió un último atisbo al elfo que lo secundaba y con una sonrisa andó las riendas y comenzó su viaje que lo llevaría a Bree.

- Tu humano te ha dejado. - Mientras observaba a Aragorn a lo lejos, introducirse al patio secundario del Bosque Negro; la voz fuerte de su padre lo distrajo.

- Ya te lo he explicado, ¿No Ada? - Dijo Legolas con un tono un tanto molesto y dando media vuelta se dirigió de regreso al palacio.

- Lo sé, solo estaba jugando contigo.

A veces el humor de Thranduil suele estar muy torcido. Pero realmente es una verdadera suerte ver que el rey de los bosques tenga humor.

Eso le hizo recordar a Legolas la rueda de bromas con sarcasmos que su Ada ofreció el día que Aragorn le pidió la mano de su hijo en matrimonio; rueda de sarcasmos antes claro de amenzarlo con echarlo a patadas. Una sonrisa se dibujó en el rostro del elfo.


******
- He visto un enano volar... espera no, es un humano el que está apunto de volar.

- Pero su majestad; yo amo a Legolas como nunca he amado a nadie; daría mi vida por vuestro hijo. - Decía Aragorn mientras se ponía en una rodilla ante la mirada dura del Rey del Bosque Negro.

- Y bien cumplirás con tu palabra, pues si no te largas ahora mismo de mi reino puedes olvidarte de tu vida y de todo lo demás.

En ese momento Legolas, quien se encontraba escuchando toda la conversación fuera del estudio, estuvo tentado a entrar a la sala para defender la palabra de Aragorn o inculparlo de acoso sexual; depende de cómo viera ambos lados de la moneda.

- ¿Qué tengo que hacer para desmostrarle que hablo con la verdad?

- Nada, ¡Fuera!, ¡Largo! ¡Déja a mi hijo en paz! ¿Qué puede ofrecerle un pobre montaraz como tú?

Ese momento, Legolas lo recordaría como el primero en el que Aragorn usaría su linaje para conseguir lo que quería; método que le serviría bastante en el futuro.

- ... bueno... eso... ¿Le bastaría el reino de Gondor y Anor?

******



Aquella vez, Legolas había comprobado que el amor de su Ada SI se mide en monedas de oro. La verdad es que sabía muy bien que Thranduil lo amaba bastante y él lo amaba también; si pudiera reencarnar; lo hubiera escogido de nuevo como padre; no tenía la menor duda.

Desde que Thranduil había aceptado el compromiso de su hijo y "el sucio montaraz" ambos habían vivido en el Bosque Negro, de eso eran dos años en una escala de hombres; así que para Legolas parecía que fuera ayer cuando se casó con el dúnedain.
Las peleas entre Aragorn y Thranduil que siempre acababan en un sumiso "como desee su majestad" de parte de Aragorn, no se hicieron esperar; pero fuera de eso su vida de casado era pacífica y placentera. Siempre que pensaba en Aragorn se imaginaba la inmortalidad y la felicidad formando un solo cuerpo.

Lo único que aflijia un tanto su matrimonio era Elrond. El otro Lord de los elfos nunca había aceptado su casamiento; desde que lo había adoptado le había comprometido como esposo con su hija Undómiel; cuando ni siquiera ella así lo deseaba. El haberse enamorado y casado era un alivio que aseguraba la felicidad de Legolas, Aragorn y Arwen. Ni siquiera Elrond se había tomado la molestia de asistir a la boda, la cuál se había llevado acabo en el Bosque Negro. Incluso los gemelos, Arwen, Galadriel, Celeborn, medio Lórien y medio Imlandris lo habían hecho; más Elrond solo había mandado sus maldiciones para Legolas específicamente. Esto, por supuesto, había acabado con la larga amistad entre el Señor de Rivendel y Thranduil; quien aunque no le caí aún la idea de ver casar a su único y adorado hijo con un mortal; se había inclinado por la felicidad de Legolas antes que sus prioridades; por lo cuál Legolas se encontraba muy satisfecho, aunque no se librar de los comentarios molestos por parte de su Ada, una vez todos los días por lo menos.

Por ahora su mente se concentró en pedirle a Eru que protegiera a aquel por quien había entregado todo; pues sabía bien que sin Aragorn a su lado lo único y lo más lógico que le esperaría sería Mandos, acogido por la tristeza.

Pues dentro de la paz de los bosques, en su corazón sabía que la guerra que se desataría salía de los límites de su imaginación y por otro lado también sabía que los noldor y los avarin; los elfos de los tres reinos se preparaban para el viaje a los Puertos Grises; sabía que el tiempo de los elfos había llegado a su fin y temía porque la inmortalidad a lado de Aragorn no se hiciera realidad.



Notas de la Autora:

No me pude resistir en tomar este reto; debo decir que es el primer reto que tomo en slasheaven, así que espero hacerlo bien y que las espectativas de Rass no se vean frustradas. Por otra parte también espero que a todas les guste. Por ahora eso es todo... son las notas más pequeñas que hecho en mi vida.

Terminado el 2 de Octubre del 2005 en México, DF. Por Yami to Fujikiri
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Noticias
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--Administrador en 01/05/14 - 09:03 pm 37 Comentarios
Guiones nick
Os pedimos que no utilicéis los guiones a la hora de poneros un nick, ya que está dando problemas cuando se ingresa en la cuenta y hay que cambiar el seudónimo eliminándolo.



Gracias por vuestra ayuda

--Administrador en 06/06/13 - 11:37 am 53 Comentarios
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Os queremos anunciar la publicación de un nuevo libro. Una historia original que está realmente bien y que merece que le demos un empujoncito

Esta es la web donde podéis encontrar el booktrailer y también los links donde se puede adquirir “Sangre y acero”

Os dejo un extracto del resumen, para ir abriendo boca: “En Fuego y Acero, la distancia entre el orgullo y el honor, la fuerza y la tiranía, el amor y el odio, queda reducida a cenizas por las intensas pasiones de sus protagonistas, que desafiarán incluso a su propio corazón para forjar su destino."

Fuego y Acero en Third Kind


--Administrador en 31/01/13 - 07:54 pm 134 Comentarios