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Desde aquel día en que se había enterado que el chico de la trenza no recordaba aquella noche de pasión las faltas de sueño lo acompañaban siempre, desde entonces no había vuelto a aquel lugar de citas, ya no tenía sentido, pues por mucho que se esforzara ese chico no lo iba a recordar y no lo culpaba, había sido una noche casi como cualquiera, salvo los recuerdos ese chico no tenía una prueba de que aquello había sucedido, aquella noche era como una sombra que solo vivía en sus recuerdos y en los de nadie más, eso sin duda era algo en lo que no podía dejar de pensar.



¿Aún pensando en él? – pregunta Relena a su pensativo amigo y compañero de trabajo, pero él no le contesta con palabras, tan solo la mira de reojo unos segundos y con eso ella se da por contestada, la respuesta sin duda era afirmativa



¿Podrías dejarme solo? – pide Heero a la chica pero ella torciendo un poco la boca no hace caso y solo se sienta en una silla frente al escritorio



¿Por qué nunca te dejas ayudar? Para eso estamos los amigos – contestó al fin la chica



¿En qué podrías ayudarme tú? – le responde de la forma más sincera ¿Cómo podría ella ayudarle? Si su problema solo iba a tener solución cuando el chico trenzado le recordara y él pudiera confesar sus sentimientos, entonces todos sus problemas se disiparían



Como quieras – Relena se levanta del asiento y se marcha, faltaban pocos minutos para que fuera la hora del almuerzo y su hermano la había invitado a acompañarle. La chica no repara en irse enseguida, sabía que seguirle insistiendo a su amigo en contarle era inútil







Espero no ser inoportuno – dice Quatre cuando Duo le abre la puerta de su departamento, dejándolo pasar



Claro que no, estoy solo y sin hacer nada – contesta mientras intenta cerrar la puerta



Espera, atrás viene Wufei – explica Quatre mientras deja la bolsa que traía en la mano sobre la mesa del comedor y dicho eso Wufei llega hasta la puerta del departamento



¿Me quieres dejar afuera? – cuestiona con una media sonrisa y Duo niega con la cabeza, cerrando por fin la puerta luego que su amigo entra



¿No te molesta? Venimos a comer – explica Quatre el motivo de la visita de ambos, Duo sonríe y vuelve a negar moviendo la cabeza, Quatre y Wufei se voltean a ver y con la mirada se preguntan que le sucede a su amigo, tenía varios días muy serio, cosa anormal en él y que obviamente les preocupaba



¿Estás bien? – pregunta Wufei viendo a Duo con la mirada fija



Sí ¿Por qué? – Duo se acerca a la bolsa que Quatre cargaba antes y comienza a esculcarla, encontrando una excusa para disimular



Estás raro, serio – contesta Wufei acercándose a él y tomándole la mano para que deje de esculcar la bolsa, Duo voltea a verle y le sonríe



No es verdad, mira – Duo vuelve a sonreír y se aleja de Wufei acercándose a Quatre a quien le echa un brazo encima del hombro y sonríe con amplitud



¿Verdad Quatre? Estoy como siempre –



Yo pienso como Wufei, estás raro – repone el rubio volteando a ver a Duo y el trenzado quita su brazo del hombro de Quatre, borrando enseguida su sonrisa, no podía seguir fingiendo, realmente estaba triste



Es por él ¿Cierto? – Wufei observa a Duo esperando su respuesta, pero Duo no se la da con palabras, solo afirma con un movimiento de cabeza y al verlo el de ojos negros frunce el ceño y niega con la cabeza, algo le decía que ese tipo no era de confianza y por lo que veía tenía razón, Quatre ve la cara que pone su amigo y trata de aligerar la situación



A lo mejor no ha tenido tiempo – dice el rubio para animar a Duo aunque a Wufei esa respuesta no le gusta



No creo, fui duro con él – dice Duo encogiéndose de hombros y sonriendo sin dejo de falsedad



Pero... – intenta objetar, siendo interrumpido por Duo



Preparemos la comida ¿Sí? – rebate el trenzado a su amigo, volviendo a esculcar la bolsa pero ésta vez sacando su contenido, Wufei y Quatre habían hecho escala en un puesto de hamburguesas, pero después de meditarlo habían optado por llevarse los ingredientes para prepararlas ellos en casa de Duo. Los tres permanecen en silencio hasta que el ambiente deja de sentirse tan tenso, el trenzado seguía sin ser el mismo de siempre







Llegada la noche Milliardo decide volver a Monsieur, hacía días que no iba porque en el trabajo había muchos pendientes y cada noche llegaba a casa bastante tarde, ahora que el trabajo había aminorado ya podía ir, tenía muchas ganas de volver a ver a Shinigami, había quedado muy satisfecho con el chico y su servicio como acompañante a pesar de que en todo el tiempo no se había dejado hacer más allá de un beso, pero por el momento estaba bien, ya lo convencería después de que aceptara la invitación a un Hotel.



Buenas noches – Saluda la recepcionista al joven enmascarado y él amablemente le regala a la chica un beso en la mano, haciéndola sonreír ampliamente



¿Y Shinigami? – ni tardo ni perezoso Zechs pregunta por el trenzado y para su mala suerte el chico ya tenía cliente, Catherine se lo informa señalando hacia la pareja, el enmascarado suspira y decide tomar asiento en espera a que Shinigami se desocupe, pero cuando mira al fondo ve a Wufei sentado solo, bebiendo una copa, entonces decide matar un poco el tiempo así que se acerca al chino, posicionándose a un lado de la silla que ocupaba



¿Puedo sentarme? – pregunta sonriendo pero Wufei se encarga de borrarle la sonrisa cuando le da un rotundo NO



¿Por qué? – cuestiona molesto



Porque si acepto serías mi cliente y no deseo que lo seas – responde con franqueza dibujando en su rostro una sonrisa ladina, Zechs a pesar de su enojo sonríe y se agacha para tomar la mano de Wufei y besarla, el de ojos negros frunce el ceño muy enojado y arrebata su mano, pero el enmascarado sonríe más ampliamente, levantándose después



Tu apatía me cautiva – dice Zechs, entonces Wufei se molesta más ¿Qué se creía ese tipo? Sin duda era bastante petulante, en ese momento llega Treize y al ver los ojos con lo que Wufei veía a ese hombre se acerca



¿Todo bien? – cuestiona mientras mira a Wufei y después a Zechs, clavándole a éste último una mirada amenazante



Si, el señor ya se iba – responde el chino, Zechs prometía ser buen cliente y si le decía a Treize que lo molestaba muy seguramente le iba a prohibir la entrada nuevamente al local, lo sabía porque estaba enterado del amor que supuestamente Treize le tenía



¿Es verdad? – pregunta a Zechs y él volteando a ver a Wufei confirma lo que el de ojos negros afirmaba



Con permiso – el enmascarado agacha la cabeza tras decir sus últimas palabras y se retira a la pequeña sala de espera a seguir esperando por Duo



¿Seguro que todo estaba bien? – vuelve a preguntar Treize a Wufei, observándolo fijamente, no estaba conforme con la respuesta anterior



Sí… y por favor déjame solo – antipáticamente Wufei se voltea al lado contrario al que estaba Treize, dejándolo perplejo ante las palabras, pero en lugar de irse opta por sentarse en la misma mesa que el chino



No me apetece hacerlo, además estás solo – contesta a la defensiva con palabras altaneras y ahora el perplejo era Wufei, quien lo mira fríamente



Haz como quieras – responde cruzándose de brazos y mostrándose molesto, sin embargo su rostro estaba teñido de un rojo tenue, Treize lo había puesto nervioso con esa determinación y comenzaba a sentirse incómodo y deseoso de que alguna clienta llegara por él, pero sus súplicas no duran mucho ya que al voltear a la recepción ve a una chica realmente linda que acababa de llegar, no era la primera vez que iba y él ya antes la había atendido, así que ahí estaba la solución a sus problemas, Treize nota que Wufei miraba algo hacia el lado de la recepción y se gira sobre el asiento para ver aquello que el chino observaba



Esa mujer – gruñe Treize entre dientes al ver a la sonriente chica que hablaba con Catherine, al terminar de hablar con la recién llegada la recepcionista se pone de pie y camina hacia donde se encuentra Wufei, deteniéndose justo al lado de la mesa



Te buscan a ti ¿Aceptas? – Catherine le guiña un ojo a Wufei y él con una amplia sonrisa se pone de pie



Por supuesto, será todo un placer – responde con un tono bastante malicioso y después le dirige a Treize una mirada burlona para hacerlo enojar, Catherine se agarra del brazo del chino y ambos caminan hacia la clienta, dejando atrás a Treize que estaba echando chispas



Les dejo, suerte – dice la recepcionista soltando el brazo de Wufei y regresando a su lugar, el de ojos negros ofrece su brazo a la clienta y ella lo toma contenta, dirigiéndose ambos a una mesa apartada de las demás







Mientras tanto en su habitación de Hotel, Heero pensaba en Duo, sintiéndose decepcionado, el trenzado había sido bastante claro en decirle que no lo recordaba, que era un cliente más, otro de tantos que pagaba dinero por poseerlo sin protocolo alguno. Heero pensaba en lo triste que era haberlo esperado por 2 años y saber que él ni siquiera se acordaba de haberlo conocido, esos años habían sido una pérdida total, recuerdos que ya no servían de nada porque se sentía más solitario que antes, sin embargo sentía una enorme necesidad de verlo nuevamente a pesar del deprimente resultado de su búsqueda, quizás le gustaba sufrir, no podía asegurarlo, lo único que tenía seguro es que no descansaría hasta tener nuevos recuerdos con él, lucharía por hacerse un lugar en su vida







La hora del actual cliente de Duo se termina pero él se va muy satisfecho, con Duo se podía hablar durante horas y el tiempo siempre parecía insuficiente, a pesar de que Duo se había negado en todo momento a que lo besara o tocara más allá del límite permitido, bien podía decir que se había marchado con buen sabor de boca. Ahora Duo estaba disponible, aunque hastiado, el que se acababa de ir había sido su cliente número 7 en lo que iba de la noche; Zechs no se percata que Duo ya estaba disponible y seguía leyendo el periódico del día mientras el trenzado busca a sus amigos con la mirada, encontrando pronto a Quatre pues la mesa donde estaba con un cliente no se encontraba muy alejada de la suya y a Wufei lo encuentra poco después, se veía bastante ocupado con la linda chica que casi cada noche lo buscaba. A los pocos minutos Quatre se desocupa y enseguida se va a la mesa donde está Duo y se sienta a su lado, arrebatándole la copa de la mano cuando estaba a punto de beberle, el rubio le da el trago que pretendía dar su amigo, dejando a Duo con la mano elevada y la boca abierta



¿Qué te sucede? – reclama sorprendido y enarcando una de sus cejas, Quatre voltea a verlo y vuelve a sorber del contenido de la copa



No has de saber – responde con sarcasmo intentando después darle otro sorbo a la bebida pero Duo le arrebata la copa y Quatre lo mira de mala gana



Es que estoy harto de todos los malditos clientes – dice Quatre con mucho enfado pero Duo a pesar de eso se comienza a reír, al árabe no le hace ninguna gracia



Ay amigo Quatre, no es que estés harto de todos los clientes, más bien estás desesperado porque Trowa no ha venido hoy – explica con lógica mientras mira divertido a Quatre, quien se sorprende de esa explicación, pero cruzándose de brazos niega con la cabeza y le voltea la cara a su amigo



Como digas – repone Duo ante el silencio de Quatre y en ese momento Zechs voltea hacia la mesa donde sabia que estaba Duo, al observar que ya no tiene cliente se alegra, levantándose de su asiento camina hacia Catherine



Parece que Shinigami ya está disponible – dice el apuesto enmascarado



Pues a ver si quiere – comenta la recepcionista, desconcertando a Zechs por el comentario



¿Por qué lo dices? – pregunta curioso



Porque cuando ha recibido muchos clientes comienza a ponerse caprichoso y muy selectivo – explica con una sonrisa divertida, recordando muchas ocasiones en las que los clientes se iban con cara de derrota al recibir un hiriente No como respuesta



Creo que conmigo no se negará – comenta Zechs bastante confiado, ateniéndose mucho al resultado de la ocasión anterior en que Duo lo había aceptado como cliente



Eso veremos – contesta encantada, tratando de retar a Zechs o contradecirlo, ella conocía muy bien a Duo. Shinigami ve a Catherine que se acerca y suspira cansado, ya sabía a qué iba la chica



Duito, otra vez te quieren a ti ¿Aceptas? – pregunta mirándolo con ojos traviesos, Duo era el acompañante más solicitado de Monsieur



No, que regrese por donde vino – responde tajantemente haciendo que hasta Quatre deje de pensar en Trowa para voltear a verlo



Está bien, no te enojes – comenta torciendo los ojos y dándose media vuelta para ir a recepción y darle a Zechs la respuesta tal cual se la había dicho Duo, pero a Zechs no le cae en gracia la contestación y decide ir hasta las mesas a pesar de que Catherine intenta detenerlo. El enmascarado llega hasta la mesa de Duo y apoya sus manos golpeando la mesa, Duo y Quatre lo miran un poco asustados



¿Qué te crees? – pregunta Duo cuando reacciona, poniéndose de pie y mirándolo fijamente



¿Por qué me rechazas? – Zechs se veía muy molesto, no estaba acostumbrado a las negativas de ese tipo, con Wufei era como un juego pero el trenzado realmente le interesaba



Estoy cansado, además no tengo porque darte explicaciones – contesta con un tono de voz elevado y firme



Es verdad, lo siento – dice Zechs quitando las manos de la mesa y agachando la cabeza, Duo sonríe y vuelve a sentarse



Así esta bien, cuando tenga ganas te atiendo, sino, hay muchos acompañantes más aquí, tú escoge – condiciona haciendo que el enmascarado recupere su sonrisa, Shinigami sí que tenía carácter, eso le gustaba



Tienes razón, vendré otro día – Zechs se da media vuelta y camina hacia la salida del lugar, antes de salir se disculpa con Catherine por la actitud anterior y entonces se retira, al mismo tiempo Heero iba bajando de un taxi y ambos cruzan miradas estando a tan solo dos metros de distancia, enseguida Zechs le saca la vuelta y camina hacia el lado contrario al que tenía estacionado el auto, si Heero veía que se subía a ese auto lo iba a reconocer enseguida, en cambio Heero lo mira unos segundos hasta que se pierde de vista y continúa su camino hacia el interior de Monsieur, aquel enmascarado le parecía familiar, incluso era bastante obvio, pero él no prestaba del todo atención a su entorno. Heero entra al lugar después de tantos días de ausencia, lo había pensado mucho antes de decidirse y es que echar en saco roto tantas esperanzas no era una situación que pudiera alentar a alguien, mucho menos a alguien como Heero Yuy. Catherine al ver llegar a aquel joven apuesto muy contenta se pone de pie, ella era una chica a la que le encantaba echar el ojo y él definitivamente era alguien de muy buen ver, en cambio Heero con su serenidad de siempre solo saluda de buenas noches y enseguida pregunta por Shinigami



Lástima, él está rechazando a todos los clientes – Catherine sonreía y jugaba con su cabello tratando de esa forma de decirle al cliente que mejor ni se ilusionara, pero Heero no se queda conforme con esa respuesta



Convéncelo… – no era muy bueno dando sobornos, pero tratando de disimular saca un billete de alta denominación de su cartera, por la expresión de la chica se daba cuenta que había dado en el clavo



Espérame aquí – dice contenta y acomodándose el peinado se dirige hacia Duo, quien al verla llegar a la mesa se molesta, Catherine sabía de antemano que una vez que comenzaba a rechazar clientes era lo mismo con todos, sin excepción alguna



Ya te dije que no por Dios ¿No entiendes? – Duo mueve su cabeza en negativa varias veces, que muchacha tan persistente



Pero éste es un mangazo – insiste, además de que iba a ganar dinero por convencerlo no mentía, Heero era bastante atractivo



No me importa, dile que se vaya – dice Duo agitando su mano varias veces, ni siquiera quería voltear para comprobar eso de que aquel cliente estaba muy guapo y resignada la recepcionista regresa a donde está Heero, informándole del resultado de la misión, ya sabía que cuando Duo se ponía difícil habría que estar preparado



Esta bien, regresaré otro día – resignado Heero se marcha del lugar, rechazando el regreso del dinero a sus manos, sin lugar a dudas le era indiferente al trenzado, es todo cuanto podía pensar en esos momentos.



Ya de plano no vas a aceptar a nadie más ¿Verdad? – pregunta Quatre a su amigo quien jugaba sin ánimo con su copa vacía



No sé, aún me falta hora y media para acabar mi turno – responde alzando su copa para que la mesera se acerque y le sirva otro trago, en ese momento se acerca Wufei y Duo se recorre en el sillón para hacerle espacio



Vaya que esa chica estaba desesperada, te acaparó más de una hora – comenta Duo sonriendo divertido y picándole a Wufei una mejilla con el dedo índice derecho, Quatre se ríe pero Wufei solo lo mira con ojos de sentencia



Ni que lo digas, es linda, agradable, paga bien y todo lo que quieras, aunque a veces me enfada – responde el de ojos negros dándole un manotazo a Duo para que deje de picarlo, en ese momento se acerca la mesera para darle al trenzado su nuevo trago, pero Wufei se lo arrebata y bebe un sorbo largo hasta casi terminarlo



Pidan el suyo, par de abusivos – el mensaje también iba para Quatre ya que el trago anterior de Duo se lo había bebido casi por completo, el comentario no les importa a ninguno de los dos aludidos



Mejor te felicito – dice Wufei con una pequeña sonrisa, Duo no entiende a que se refiere su amigo



¿Por qué? No es mi cumpleaños – al igual que Duo tampoco Quatre entiende lo que dice su amigo, así que ambos lo observan fijamente



¿Por qué va a ser? Vino ese tal Heero y ésta vez no flaqueaste tu voluntad – explica Wufei para sorpresa de Duo a quien casi se le salen los ojos al escucharlo



¡No! Que torpe soy – se lamenta cuando por fin se repone del asombro, ese al que Catherine decía ‘mangazo’ seguramente era Heero y él de tonto lo había rechazado, que arrepentido estaba de no haber aceptado, así que deja caer la cabeza entre sus brazos sobre la mesa, Wufei lo observa perplejo, sin entender la situación, Quatre voltea a ver al de cabello negro haciéndole una mueca de recriminación



¿Qué pasa? – pregunta intrigado pero Duo no contesta



Es que cuando Catherine vino no le dijo que se trataba de Heero, por eso no aceptó – explica el de cabellos rubios y Wufei de nuevo se pone serio, Duo levanta la cara pero nuevamente la agacha golpeando encaprichado la mesa, que tonto se sentía, ojalá Heero volviera otra noche porque tenía planeado contarle la verdad, no tenía caso seguir con su absurda venganza que a ningún lado lo iba a conducir







Como cada fin de mes Duo sale a hacer sus compras, ya no tenía ni galletas, ni detergente, ni nada de despensa salvo lo 100% indispensable, así que a pesar de sus pocas horas de sueño sale al supermercado, llenando el carrito con lo necesario y un poco más, llevando sus bolsas hacia su modesto automóvil y las mete en la cajuela para después irse a almorzar algo por los alrededores, ya eran las once de la mañana y no había desayunado nada, ya las tripas le comenzaban a gruñir por lo que camina en busca de un lugar agradable, llegando a uno que se veía muy bien y sobre todo no muy caro, pues a pesar de su buen sueldo no se daba muchos lujos. Duo entra y saluda cortésmente al mesero que le da la bienvenida y le pide una mesa para uno, pero cuando se dirigen hacia ésta Duo ve a un conocido en ese restaurante y se detiene de repente, se trataba de Heero y no estaba solo, una chica lo acompañaba y no estaba nada fea, además se veía que se llevaban bien, ella aprovechaba para sonreírle de vez en cuando o tomarle la mano por encima de la mesa, eso no le agradaba para nada, así que sin avisarle al mesero da media vuelta y sale del restaurante bastante molesto, debía admitir que estaba celoso, demasiado celoso, debía de hablar con alguien y desahogarse así que se sube a su auto y se dirige al departamento de su amigo Quatre, olvidándose que tiene sus compras en la cajuela. Quatre le abre la puerta cuando escucha el timbre y Duo entra sin saludar siquiera, colocando ambas manos sobre su cintura, negando con la cabeza y dando vueltas por toda la sala



No lo puedo creer, no puedo – decía para sí mismo en lugar de decírselo a Quatre, quien para colmo no entendía nada



Buenos días Quatre, ¡Ay Duo! Buenos días ¿Cómo has estado? – dice sarcásticamente, mirando a Duo pero él no le presta atención. El rubio cierra la puerta y se dirige a su amigo



Me busca por las noches y por el día anda con una rubia desabrida ¿Qué le ven a los malditos rubios? – argumenta muy molesto sin reparar en que Quatre está indignado por su comentario



Gracias, que amable eres amigo – dice un poco molesto



Perdón... perdón pero es que me da coraje – contesta Duo para después dirigirse al refrigerador y sacar de la heladera un bote de nieve, sabía que en casa de su amigo nunca faltaba helado, luego agarra también una cuchara y come directo del bote, volviendo a la sala y sentándose en un sillón, Quatre lo sigue, sentándose en el sillón de enfrente



Explícame que no entiendo – pide Quatre a su amigo y él dejando el bote de nieve sobre la mesa de centro voltea a verlo



Es que vi a Heero con una tipa pelos de elote en un restaurante – explica, Quatre se comienza a reír para disgusto de Duo



Ay amigo, seguro era su hermana o su prima – le dice para tranquilizarlo pero no lo convence con esa explicación



No lo creo, ella no lo veía como tal – diserta muy convencido y vaya que tenía razón



Entonces es solo una amiga, él va a buscar a otro hombre ¿Recuerdas? Seguramente es Gay – repone Quatre pero el de cabellos castaños sigue sin convencerse



¿Y si es ambidiestro? – pregunta encogiéndose de hombros y Quatre suspira hondo, sin duda su amigo tenía mucha imaginación



Que burro eres, la verdad – Quatre se pone de pie y quita de la mesa el bote de nieve, tapándolo y metiéndolo de nuevo a la heladera. Luego regresa a la sala



Mejor pregúntaselo a él – sugiere y Duo voltea a verlo, negando con un movimiento de su cabeza



Tal vez hasta sea casado ¿Y si tiene hijos? – Duo voltea los ojos hacia arriba y se imagina a Heero junto a la chica con niños y niñas rodeándolos y un escalofrío lo invade, sacándolo de sus alucinaciones



Eres más menso de lo que pareces ¿Cómo crees? No tiene cara ni de casado, ni de padre y tampoco de heterosexual – explica Quatre un poco molesto, de que a Duo se le metía una idea en la cabeza era muy difícil quitarla



Por eso te digo que tal vez sea bisexual – insiste y su amigo niega resignado, no iba a poder hacer que Duo dejara de pensar cosas raras



Esta bien, supongamos que sí ¿Qué vas a hacer ahora? – pregunta Quatre seriamente, Duo lo mira a los ojos durante un tiempo, también seriamente



Pues seguir con mi plan de hacerme el desentendido, no me interpondré entre un hombre, su esposa y sus hijos – responde bastante convencido y Quatre se golpea la frente con la palma de la mano, negando varias veces, Duo si que era bastante cabezota







Después del almuerzo Heero y Relena regresan a la oficina, la chica estaba feliz porque por fin Heero aceptaba nuevamente sus invitaciones a almorzar, pero Heero aún se sentía desanimado por lo sucedido la noche anterior, que distinto habría sido todo si le hubiera preguntado a Shinigami más sobre su vida, si no se hubiera emborrachado esa noche tal vez las cosas hubieran sido distintas, pero ahora debía de poner los pies sobre la tierra, el muchacho trenzado no lo recordaba y eso no tenía vuelta de hoja, así que mejor era tratar de conquistarlo de otro modo y no insistir en que lo reconociera, de esa forma las cosas iban a mejorar, tenían que mejorar. Heero entra a su oficina y Relena se marcha a la suya, el de ojos azul cobalto recuerda vagamente parte de la conversación que había tenido con Duo en el bar hace dos años, no obstante por más que tratara no podía recordar si le había dicho su nombre o no, las copas que había tomado hasta antes de conocer al muchacho trenzado no habían sido en vano, su mente tenía demasiadas lagunas



¿Interrumpo? – pregunta Relena abriendo la puerta de la oficina de Heero y asomando solo la cabeza, él voltea a verla y niega, entonces la chica se mete a la oficina colocándose al frente del escritorio pero sin sentarse, Heero se da cuenta que la chica estaba seria, como preocupada y entonces se llena de curiosidad



¿Pasa algo malo? – Heero se pone de pie y camina hacia su amiga



No, pero es que Milliardo quiere hablar contigo ¿Qué pasó? – la chica estaba preocupada, era de saberse por ella y por todos en la empresa que Heero y Milliardo no eran precisamente los mejores amigos, solían tener bastantes roces y conflictos



Nada de lo que esté enterado – responde seriamente, pasándole de lado a la chica y saliendo de su oficina para ir a la del hermano de Relena. La secretaria de Milliardo le informa que Heero ya está ahí y el rubio pide que lo haga pasar, el de ojos fríos entra serenamente quedándose parado frente al escritorio, Milliardo lo mira un tanto despectivo y sonriendo le señala con la mano el asiento, Heero gruñe un poco y se sienta no apartando su mirada de la mirada de su jefe



¿Me buscabas? – pregunta tranquillo



Sí, quiero hacerte una pregunta – responde Milliardo, recargándose completamente en su asiento giratorio



Tú dirás –



¿Qué haces para matar el tiempo? – a Heero le extraña completamente esa pregunta ¿Desde cuándo le importaba a Milliardo su vida personal? Y además ¿Quién se creía para hacerle esas preguntas? ¿Su amigo acaso?



¿Y eso para que lo quieres saber? – reclama a Milliardo, si quería información de ese tipo al menos debía de justificarlo



Es solo curiosidad ¿Acaso sales con tu pareja? ¿O tal vez solo te quedas en tu hotel? Qué se yo, contesta – insiste Milliardo y a Heero le molesta esa actitud, era su jefe pero no tenía porque meterse en asuntos personales y mucho menos cayéndole tan mal como le caía él



No te lo diré y no te importa – responde antipáticamente, poniéndose de pie dispuesto a irse, Milliardo lo detiene llamándolo por su apellido, Heero se da media vuelta dirigiéndole otra de sus miradas frías



¿Acaso andas por ahí haciendo cosas indebidas? ¿En la noche quizás? – una sonrisa llena de burla se forma en los labios de Milliardo y Heero intuye que tal vez él sepa algo de sus visitas a Monsieur, aunque no se sentía de ánimos de hacerle caso en sus susceptibilidades, así que sin prestarle atención se da la media vuelta de nuevo y se va, dejando al rubio con su sonrisa, por su reacción seguro que Heero era cliente frecuente de ese lugar



¿Qué pasó? – cuestiona Relena preocupada al ver salir a su amigo de la oficina de su hermano, Heero no le responde y sigue su camino rumbo a su oficina, ella lo sigue



Contéstame – pide la chica y Heero sigue sin contestarle



¿Te corrió? – inquiere angustiada, Milliardo era capaz de eso y más pero Heero niega unos momentos después, luego voltea a verla, Relena se alegra de que no sea así y sonríe



No pero me hizo una pregunta extraña – explica seriamente, aún en su mente estaba la idea de que Milliardo estaba enterado de lo que hacía por las noches



¿Qué clase de pregunta? –



Quería saber sobre mis actos fuera de la empresa – termina de explicar pero aún así ella no entiende a que se refiere Heero, mejor era hablar con su hermano, él podía darle mejores respuestas que su amigo, no era muy comunicativo que digamos



Que raro pero en fin, ¿Nos vamos juntos al salir? – propone la chica muy contenta pero Heero niega moviendo la cabeza en silencio, lo cual la pone triste



Ya veo, irás con él ¿verdad? – Relena baja su mirada sintiéndose muy triste, él seguía empeñado en buscar a ese chico que no hacía más que rechazarlo, Heero debía de quererlo mucho para estar haciendo todo eso



Espero ésta vez hablar claro con él – Le preocupaba no estar siendo lo suficientemente claro con Shinigami y echar a perder todo, su razón de estar ahí se basaba solamente en él, debía de ser listo y no dejar que aquello se apagara más de lo que estaba, Relena se molesta un poco pero deseándole suerte se retira, sentía tristeza y enojo con ese chico, Heero sufría de verdad por él aunque no lo pareciera, pero ella lo conocía mejor que nadie y sabía que sí







Esa misma noche todo estaba tranquilo en Monsieur, Wufei no había tenido más que dos clientas, Quatre había atendido a tres clientes y rechazado a dos; y Duo había aceptado a los cuatro que habían preguntado por él, quería distraerse para no pensar en Heero, últimamente pensaba mucho en él y sabía que no le hacía nada bien la situación, el chico tenía una pareja femenina y de seguro la quería mucho, pero ya no iba a pensar en eso, mejor iba a tratar de divertirse



Ha estado muy tranquilo éste día – comenta Quatre cuando siente que el silencio entre su grupo de amigos estaba muy denso, Wufei afirma moviendo su cabeza y Duo suspira, era día jueves y apenas eran las 9 de la noche, bastante temprano para que hubiera gente interesante, además esos días entre semana eran muy aburridos



Sí ¿Qué se le va hacer? – Duo se estira emitiendo un largo bostezo, hasta las lágrimas se le salían por las orillas de los ojos, Quatre recarga su codo en la mesa y sobre su mano su cabeza, Trowa tenía días sin ir y eso lo tenía deprimido, ahora sabía por lo que Duo había estado pasando esos días, pero para su sorpresa Catherine se acerca a la mesa que los amigos acostumbraban a agarrar cuando no tenían clientes y su sonrisa se ilumina, ojalá fuera él a quien la chica buscaba y ojalá el candidato a cliente fuera Trowa, pero para su desgracia no era el moreno el cliente aunque sí lo buscaban a él, la recepcionista pregunta y Quatre lo piensa mucho antes de aceptar, poniéndose de pie para ir a donde estaba el cliente, el cual sonríe complacido cuando ve que el rubio ha aceptado



Hola, estás hermoso – le dice el cliente a Quatre acariciándole la mejilla, caricia que al chico no le agrada pero se queda callado y a duras penas le sonríe, dirigiendo después a su cliente hacia otra mesa. Cuando se sientan Trowa entra al lugar, Quatre lo ve antes de que Trowa lo vea a él y se apresura a tomar la mano del cliente, quien sonríe contento por esa acción, el de ojos color esmeralda divisa al rubio con otro y tomándole la mano, situación que no le agrada, él estaba enamorado de Quatre, se sentía muy celoso de verlo con otro a pesar que sabía cuál era su trabajo



Acaba de aceptar a ese – la voz de la recepcionista saca a Trowa de su trance y voltea a verla, ella sonríe ampliamente al chico pero él de nuevo voltea hacia la pareja, en ese momento llega Lady Une y saluda a Trowa, él le responde amablemente



¿Otra vez por Quatre? Eso parece sospechoso – comenta la dueña del lugar, no siempre se encontraba ahí pero estaba más que enterada de todo lo que sucedía y ya le parecía raro que casi siempre Trowa escogiera a Quatre, ese lugar era ante todo una empresa y como tal tenía sus reglas, las cuales debían de cumplirse



No, vine por él – responde Trowa señalando hacia la mesa donde están los otros amigos, Lady Une voltea y sonríe, ya sabía que Duo era todo un rompecorazones



Que bien, se que a veces vienes por él, Shinigami es de los favoritos – dice muy confiada pero la respuesta de Trowa le sorprende



No él, me refiero al otro, a Nataku – aclara enseguida dejando de señalar a Wufei quien siente que lo observan y voltea hacia la recepción, chocando su mirada con la de Trowa, ese tipo tampoco le caía nada bien al igual que Heero



Eso si es extraño, dudo que te acepte – dice honestamente Lady Une



Lo hará, pagaré mejor que de costumbre – responde muy confiado y hasta mostrando una sonrisa casi imperceptible, Wufei no entiende porque Trowa sonríe mientras lo mira y se pone de pie para ir hacia la recepción, Duo lo mira curioso pero no pregunta, en cambio sigue con sus pensamientos sobre Heero



¿Pasa algo? – pregunta Wufei cuando llega donde están ambas mujeres



Sí, te vas con el señor – le contesta susurrándole al oído y cerrándole un ojo, haciendo que no solo se sorprenda demasiado sino haciéndolo sonrojar completamente, el de ojos negros retrocede dos pasos y mira fijamente a su jefa ¿Estaba loca o qué? si no aceptaba a clientes masculinos en el local menos se iba con ellos fuera de él, pero Lady se veía muy satisfecha, como cuando cerraba un trato importante



No – es lo único que contesta Wufei, ni Lady ni Trowa se sorprenden, ya se veía venir ese tipo de respuesta pero la dueña no se iba a dar por vencida, así que agarra a Wufei del brazo y lo jala, apartándolo de Trowa



Wufei, ese hombre pagará más de lo que paga por Quatre para llevarte, eres como oro puro para mí en estos momentos – explica muy contenta la dueña, era una mujer de negocios muy respetable



Pero yo no me acuesto con hombres – manifiesta solemnemente y Lady ríe, abrazando al chico con emoción



Que tierno, pero para todo hay una primera vez – responde muy contenta y Wufei no daba crédito a la situación, de repente Trowa pagaba mucho por acostarse con él, parecía que el mundo estaba de cabeza, le costaba asimilar la situación y entonces lo único que hace es voltear hacia donde está Quatre, quien no les despegaba la vista de encima ¿Qué sucedía en recepción? No alcanzaba a oír nada pero por la expresión de Wufei no podía pensar que todo estaba bien



¿Y bien? Mi oferta es buena – pregunta Trowa cuando Lady y Wufei regresan a donde está él, el chino con la cabeza baja, un aura negra se veía a su alrededor, estaba perdido, debía de aceptar la propuesta de irse esa noche con Trowa, todo por compromiso con Lady, a ella le debía ese trabajo y muchas cosas más



Aceptó contento – responde la empresaria empujando a Wufei hacia el frente, aventándolo de la espalda y el de ojos verdes sonriendo le coloca una mano en el hombro y lo atrae hacia él, abrazándolo un poco, Quatre ve ese movimiento a lo lejos y un fuerte dolor le ataca en la boca del estómago ¿Qué hacía Trowa abrazando a Wufei? Pero más extraño ¿Qué hacía Wufei dejándose abrazar por un hombre? Sin lugar a dudas el rubio estaba impactado y para su mayor sorpresa Trowa y Wufei se alejaban, saliendo del lugar, Lady sonriente los despedía moviendo su mano a los lados y Catherine también estaba impactada, era la primera vez que Wufei aceptaba a un hombre, por su parte Duo estaba tan concentrado en lo suyo que no se había percatado de la situación que en esos momentos tenía a Quatre tan intrigado y también enojado ¿Cómo podía Wufei siendo su amigo hacerle eso?



A los pocos minutos Milliardo llega a Monsieur en su identidad de Zechs, no se podía dar el lujo de que lo pudieran ver visitando ese tipo de lugares, estaba en juego no solo la imagen de su empresa sino la propia y bastante le había costado llegar al lugar en el que estaba tras la muerte de sus padres; Catherine recibe al joven como siempre con una sonrisa, ella si que disfrutaba su trabajo en el lugar de citas. Galante como siempre el rubio saluda a la chica pero en ésta ocasión no pregunta por Shinigami, la recepcionista sobreentiende y va en busca de Duo, llegando hasta la mesa donde estaba él casi acostado en la silla, en estado de confort



¿Te sientes solito? Pues alguien pregunta por ti – la chica sonríe coqueta y le cierra el ojo, Duo creyendo que tal vez ese alguien es Heero levanta el rostro y con una amplia sonrisa mira hacia la recepción llevándose una gran desilusión cuando ve que se trata de Zechs y no de Heero como pensaba, pero incluso si era Heero no tenía porque ponerse tan contento, después de todo había decidido que si Heero tenía familia debía de estar con ella y no con un simple acompañante, así que no estaba mal aceptar a Zechs



Dile que está bien – Catherine le da un beso a Duo en la mejilla y muy contenta se va a la recepción, después de todo por cada cliente que ellos aceptaban ella se llevaba una comisión, que si bien no era mucho realmente le ayudaba un poco, Zechs escucha de labios de la recepcionista que Shinigami ha aceptado y muy contento se dirige a la mesa, Duo trata de ser amable pero no se sentía de buen humor



Como siempre alegras mi pupila, que bien te ves – Galante como solo él podía serlo el enmascarado toma la mano de Duo y con delicadeza la besa, él lo mira fijamente y se sonroja un poco, nunca antes un cliente lo había tratado tan bien, generalmente sus clientes eran unos pervertidos que solo veían por su propio beneficio, pero Zechs parecía distinto, se notaba que realmente estaba prendido de él



Siéntate – Duo retira su mano de Zechs y le sonríe con falsedad, se sentía halagado pero él esperaba por Heero, no por él, el enmascarado se sienta muy cerca de Duo y le coloca una mano sobre el hombro, esta vez Duo estaba más dócil y eso le gustaba



¿Estás triste? – pregunta Zechs y Shinigami sonríe pero no le contesta, era obvio que estaba triste, sin embargo sabía que no debía de involucrar a los clientes en sus asuntos personales, esa era otra regla del lugar



Mejor cuéntame algo de ti – dice el chico trenzado mostrándose más animado, debía de tratar de sentirse bien, no era bueno estar deprimido. Los dos comienzan a conversar tranquilamente, Quatre termina con su cliente y al ver que Duo esta ocupado mejor se va a donde Catherine para preguntarle porque Trowa se ha llevado a Wufei, pero ella no le sabe dar la respuesta que necesita, así que el rubio no tiene más opción que esperar







Ponte cómodo – dice Trowa a Wufei mientras se afloja el nudo de la corbata después de haber dejado su saco en el primer lugar que se le había atravesado al abrir la puerta de su lujoso departamento, pero Wufei se queda donde mismo aún con su cabeza agachada, Trowa lo mira por bastante tiempo y sonríe, acercándose lentamente a él



No estés nervioso – para disgusto de Wufei esas palabras estaban cargadas de burla, lo sabía pero aún así no se iba a dejar intimidar



Yo no me acuesto con hombres – aclara por fin con voz firme, desde que habían salido del local hasta llegar al departamento no habían cruzado palabra alguna, Trowa no se sorprende de las palabras de Wufei y lleva su mano hasta la barbilla del otro, colocando delicadamente sus dedos sobre ella y acercándose un poco más, poniéndolo nervioso y con los ojos bastante abiertos por la impresión



Y yo no tengo tan mal gusto – complementa Trowa sonriendo casi imperceptiblemente y alejándose de Wufei mientras él trata de asimilar esas palabras, reaccionando casi enseguida, se acerca a Trowa para darle la cara, estaba muy molesto



Explícame que es todo esto – exige Wufei a un divertido Trowa que si bien no se veía expresivamente divertido si que lo estaba, había hecho pasar al chico un largo rato de incomodidad. Trowa le indica a Wufei que tome asiento señalando el sillón que estaba frente al suyo, Wufei se sienta pero renegando, no entendía que era todo eso



Solo estaba demostrándole a Quatre que si yo soy un cliente más él también es un acompañante más, es todo – claro y conciso como solo Trowa sabía explicar las cosas, iba completamente al grano, pero a pesar de la simple aunque completa explicación Wufei no entendía a que se debía toda esa algarabía, entonces Trowa se la explica contándole a Nataku una conversación aislada que había tenido con Quatre, donde sin intención de lastimar sino de conservar las reglas de Monsieur le había dicho que él era un cliente muy frecuente pero no dejaba de ser uno más, obviamente esas palabras lastimaban, sobre todo cuando se está enamorado de alguien a quien sabes no se debe amar y más aún sabiendo que esa persona te corresponde, pero para Wufei eso era inexplicable, Trowa le caía mal y punto, no quería tratar de entender sus motivos, lo único que le importaba es que había sido humillado por un tipo despreciable



No me importa, por tu culpa tendré problemas con Quatre – expresa completamente enojado, Wufei se levanta del sillón y camina hacia la entrada del departamento, colocando su mano sobre la perilla, casi enseguida siente una mano sobre la suya y el corazón se le acelera un poco, Trowa le sujeta la cabeza y lo atrae hacia él, haciéndolo recargar la espalda contra su pecho, el chino siente después unos labios sobre los suyos que le robaban un simple beso, sin intenciones de elevarlo a algo más y sus ojos desorbitados se abren por completo, Trowa suelta a Wufei y ambos se miran, el primero completamente tranquilo y el segundo completamente furioso



Lo siento, ahora si te puedes ir – Trowa se aleja dos pasos y hace una reverencia, sin recibir respuesta solo escucha la puerta que es golpeada, al levantar la cabeza ve que Wufei se ha ido y la puerta está cerrada, el muchacho se limpia los labios con el costado de la mano y se retira a su recámara, ya vería otra noche la reacción de Quatre ante la situación, pero quien estaba en problemas era Wufei cuando regresara. Le esperaba del rubio el sermón de su vida, en eso pensaba mientras caminaba de regreso, aún estaba en horas de trabajo y debía de aclararle a Quatre lo que había sucedido para que no se prestara a malas interpretaciones, pero cuando llega a Monsieur y se acerca a Quatre para tratar de aclararle recibe de su amigo una bofetada, que si bien no era lo suficientemente fuerte para dolerle si era lastimera y estaba cargada de mucho enojo, ahora ya conocía la reacción de su amigo



No es lo que crees – dice exasperado pero Quatre no tiene intenciones de oírlo y se retira de nuevo a una mesa, Wufei lo intenta seguir pero llega Catherine y se lo impide llevándoselo a la recepción, en esos momentos su amigo estaba muy molesto y debía esperar a que se calmara para poder hablar con él.



En la otra mesa Duo observa el reloj despistadamente para no faltarle el respeto a Zechs y ve que ya eran casi las once de la noche, el tiempo se había pasado lento para Duo, en cambio para Zechs era lo contrario, el tiempo había pasado rápido, así era con Shinigami, el tiempo que pasara con él lo sentía muy corto, no importando si era mucho o no



Me gustas mucho Shinigami – susurra a su oído y lo abraza con ternura, Duo no le corresponde, era muy pronto para decir algo así, pero a Zechs parecía no importarle, en cambio para él no resultaba extraño, de hecho estaba acostumbrado a esas declaraciones por parte de sus clientes, incluso le hacían regalos, la mayoría buenos regalos pero él siempre los rechazaba, aún así era la primera vez que sentía dicha declaración tan sincera, ya sabía de antemano como se las gastaban los idiotas que iban a ese lugar en busca de acompañantes



¿No me dices nada? – pregunta llevando su mano al rostro de Duo, acariciándole la mejilla y dándole después un par de besos en los labios sin ser correspondido, Duo lo mira y sonríe ampliamente, agarrando después su mano y alejándola



Lo siento pero tú a mí no – era difícil decir eso tan directamente pero si no lo decía en ese momento y de esa forma iba a ser más difícil si las cosas llegaban a otro nivel



Lo supuse... bien, debo irme – aunque tratara de disimularlo se sentía indignado por esas palabras, él se estaba interesando mucho en ese chico pero él ni siquiera le gustaba a Shinigami, aunque eso no quería decir que no iba a seguir luchando, bien valía la pena pelear por él, no le importaba pelear por Shinigami con quien sea pero él debía ser suyo.



Zechs se pone de pie y se despide de Duo igual que siempre, con un beso en su mano y camina hacia la recepción para pagar su cuenta de ese día, pero se detiene a medio camino cuando siente un abrazo por la espalda, Zechs sabe que se trata del chico de la trenza y agarra las manos que Duo tenía sobre su estómago , abriéndolas para que lo suelte y se gira lentamente sobre su eje para estar frente a él, a quien toma delicadamente de la cintura y lo atrae hacia su cuerpo, agachándose para poder besarlo y Duo le corresponde con las manos en su cuello, poniéndose ligeramente de puntitas. Estando los dos en medio del gran salón, por lo que tanto Wufei como Quatre miran la escena y se sorprenden, nunca antes Duo había hecho algo así, además de ellos también Catherine mira sorprendida pero es interrumpida cuando escucha que la puerta se abre, sorprendiéndose un poco más, en esos instantes entraba Heero, ese chico sexy que siempre iba buscando a Shinigami había entrado en el momento justo en que esos dos se besaban, llevándose él también una gran sorpresa, más sin embargo se veía tranquilo observando la escena aunque por dentro se sentía a punto de explotar, sabía muy bien a qué se dedicaba su amado, pero verlo con otro resultaba muy desagradable.



Las manos de Duo sueltan el cuello de Zechs y las lleva a su pecho para alejarlo, el enmascarado deja de besarlo pero aún lo tiene aferrado a su cuerpo, sujetándole con fuerza la cintura, el mismo Duo estaba sorprendido de lo que había hecho, esos días habían sido difíciles para él y se sentía abatido, esa era tal vez la mejor excusa para justificar el hecho de que había besado a su cliente después de terminado su tiempo, si Lady hubiera visto aquella escena de seguro se iba a llevar un buen regaño, eso era para Duo un alivio puesto que no contaba con que Heero lo había visto todo y eso era mucho peor que un simple regaño de su jefa



Un excelente beso – totalmente complacido Zechs le dedica su última sonrisa a Duo y se da media vuelta, observando a Heero a lo lejos, su empleado estaba frente a él a solo cuatro metros de distancia, pero el de ojos azul cobalto no lo reconoce por la máscara y gracias a la distancia, si hubiera escuchado su voz si estaría perdido, aún así Zechs agacha su cabeza y camina a recepción para liquidar su cuenta de ese día, pasándole a Heero por un lado, quien lo mira de reojo cuando están casi hombro con hombro



“Milliardo” – susurra para sí mismo casi como si fuera un pensamiento, ya sabía desde la noche anterior que lo había visto que él le resultaba familiar aunque hasta el momento no había sabido a quien le recordaba, ahora lo sabía, sin duda ese enmascarado era su jefe.



Duo suspira hondo colocándose ambas manos en la cintura y negando con la cabeza, había hecho algo muy tonto, lo sabía y estaba arrepentido, pero no había vuelta atrás; por su parte Quatre no se aguanta las ganas y va a donde esta Duo para preguntarle porque hizo aquello, Wufei iba a hacer lo mismo pero el rubio al ver que su amigo tiene las mismas intenciones voltea a verlo fríamente para que desista de ir con Duo, no quería tenerlo cerca, así que Wufei se resigna a preguntarle después, mientras que Heero sigue en recepción sin decir nada, se sentía aún en choque, no solo había visto a Duo besar a otro sino que ese otro era su jefe, que para variar no se llevaban nada bien, Catherine lo llama numerosas veces pero parece no reaccionar.



¿Por qué hiciste eso? – la pregunta obligada no se hace esperar pero ni el mismo Duo sabía la respuesta, lo único que si sabía es que Heero le hacía falta, tenía muchas ganas de verlo aunque creyera que era un hombre con esposa e hijos



No me vayas a regañar, sucedió y ya – Duo suspira hondo y voltea hacia recepción, viendo la figura de Heero observando hacia donde está él sentado con Quatre, sorprendido se talla los ojos, pero Heero sigue ahí por lo que deduce no se trataba de una alucinación



Ahí esta él – dice nerviosamente jalando a Quatre de la ropa, el rubio voltea hacia atrás y ve a Heero mirando hacia la mesa de ambos y por instinto se pone de pie para que Heero vea que tiene camino libre, sin embargo Duo jala a Quatre de una de sus mangas y lo hace sentarse de nuevo



No te vayas – pide nervioso y Quatre accede, sabía que Duo en esos momentos tenía ideas equivocadas de Heero, producto de que lo había visto con una rubia y realmente no sabía que pasaba por la mente de su amigo en esos instantes







¿Se va a quedar ahí solamente? – pregunta la recepcionista a Heero y entonces el reacciona pidiendo a Shinigami como su acompañante, la chica mira su reloj, se pone de pie y camina hacia Duo informándole de su buena suerte de ser elegido por el chico guapo, ésta vez Duo acepta ser su acompañante a pesar de haberle pedido a Quatre que no se fuera. Heero se alegra de aquella decisión, hacía días que no estaban juntos de nuevo, aunque fuera solo como cliente-acompañante. Heero se dirige a la mesa donde está Duo y se percata de que aún no está solo, lo cual le parece extraño pues por lo que sabía, cuando llegaba un cliente el acompañante se alejaba de sus compañeros para atenderle



Hola – casi a leguas se le notaba su felicidad por ver nuevamente a Shinigami pero para él no era del todo un placer, ver a Heero le producía mucha alegría y a la vez se sentía mal porque él estaba ahí, engañando a aquella pobre chica rubia



Hola guapo – responde Duo sonriendo pícaramente y su cliente se extraña de que lo salude así, se percibía hostilidad de su parte a pesar del halago y también Quatre lo siente así



Gracias por aceptarme ésta vez – Heero hace una cortesía a Duo agachándose hacia el frente y levantándose enseguida, topándose con su mirada tan penetrante, algo había de diferente en Shinigami, algo que lo inquietaba



¿Vienes solo por mí? – la pregunta extraña tanto a Heero como a Quatre y pronto el rubio siente que aquello que pasaba por la mente de su amigo no podía ser nada bueno, Heero no responde a la pregunta y Duo hace una pequeña pausa antes de continuar



¿No has escuchado que dos son mejor que uno? – peligrosamente la mano de Duo se pasa lentamente por el pecho de Quatre sobre su ropa, deslizándose hasta su cuello y quedándose ahí mientras acerca lentamente su rostro al del rubio, rozándole ligeramente los labios con su lengua, Quatre tenia su rostro teñido de rojo intenso y permanecía inmóvil a los movimientos de su amigo, en esa misma posición Duo dirige su mirada a Heero y le sonríe ampliamente, pero él estaba serio ¿Qué pretendía Shinigami con todo eso? No lo sabía pero tarde o temprano iba a descubrir porque ese chico había cambiado tanto, él así no lo recordaba, hace dos años cuando lo invitó a su habitación de Hotel él había aceptado tímido y nervioso, como si fuera su primera vez, aunque de antemano y comprobándolo sabía que no había sido así, pero ahora no era para nada tímido, incluso trataba de tentarlo o de insinuarle que para él el sexo era una cosa más y ya



Vine a buscarte solo a ti – repone Heero completamente serio y también un poco apenado, Duo se encoge de hombros y quita su mano del cuello de su amigo, Quatre más avergonzado que nadie se pone de pie y se va de la mesa, ya la pagaría Duo después, por ahora los iba a dejar solos y ojala pudieran arreglar algo.



Duo invita a Heero a sentarse y él acepta tomando asiento a un lado suyo, agarrándolo de la mano, Shinigami la quita y lo mira retadoramente, iba a darle a Heero el mismo trato que les daba a los demás clientes, ese era en parte su castigo por haberse olvidado de él, pero también por estar con alguien y aún así seguir buscándolo, una de las cosas que no soportaba era la infidelidad.
Notas finales:
Continúa en Capítulo 7: Identidad

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Noticias
Recopilatorio Gratis "9 sonatas literarias!
Vamos a celebrar el Día del Trabajador con un nuevo libro homoerótico escrito por varias grandes autoras, algunas de las cuales las conocéis porque han publicado algunos de sus trabajos en slasheaven.

Son relatos cortos en los que hay de todo, misterio, romance, aventura… y todos y cada uno de ellos relacionado con una canción.

El título del recopilatorio es “9 sonatas literarias” y aquí os dejo los enlaces desde los que podéis descargarlos gratuitamente. Repito: ES GRATIS. Así que no sé a qué estáis esperando.

9 sonatas literarias


9 sonatas literarias


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--Administrador en 01/05/14 - 09:03 pm 37 Comentarios
Guiones nick
Os pedimos que no utilicéis los guiones a la hora de poneros un nick, ya que está dando problemas cuando se ingresa en la cuenta y hay que cambiar el seudónimo eliminándolo.



Gracias por vuestra ayuda

--Administrador en 06/06/13 - 11:37 am 49 Comentarios
Nuevo libro:
Os queremos anunciar la publicación de un nuevo libro. Una historia original que está realmente bien y que merece que le demos un empujoncito

Esta es la web donde podéis encontrar el booktrailer y también los links donde se puede adquirir “Sangre y acero”

Os dejo un extracto del resumen, para ir abriendo boca: “En Fuego y Acero, la distancia entre el orgullo y el honor, la fuerza y la tiranía, el amor y el odio, queda reducida a cenizas por las intensas pasiones de sus protagonistas, que desafiarán incluso a su propio corazón para forjar su destino."

Fuego y Acero en Third Kind


--Administrador en 31/01/13 - 07:54 pm 123 Comentarios