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‘Ha pasado tiempo desde aquello y aún trato de recordar cómo es que me encuentro en éste punto, buscando una pasión perdida a través del tiempo’



Había pasado una semana desde la llegada de Heero a aquella ciudad, donde se había propuesto firmemente volverse a encontrar con ese joven del cual se enamoró, cada noche solía salir del Hotel y visitar algunos bares con la esperanza de volverlo a ver, de encontrárselo casualmente como aquella noche hace dos años, pero su cometido no había sido logrado, aún así la esperanza no había muerto y estaba dispuesto a seguir buscando cada noche hasta encontrarlo finalmente, así cuando por fin lo encontrara entonces no lo dejaría ir jamás, no volvería a cometer la misma tontería de hace dos años



En su lugar de trabajo Heero no lograba concentrarse, no podía concebir más que la idea de encontrar al joven, aquella situación tenía muy preocupada a su amiga, quien solo veía con impotencia como su amigo se sumergía en un profundo abismo del cual muy pronto iba a ser imposible salir si no encontraba a ese joven que tan obsesionado le tenía, porque para su amiga lo que Heero sentía por el joven no era amor, era una obsesión, una pasión enfermiza que le terminaría destruyendo, pero ella ¿Qué sabía del amor? Si jamás lo había sentido tan a flor de piel como lo sentía Heero, si ella jamás había sabido lo que era vivir por alguien, respirar por esa persona, siendo lo más esencial en su vida, tan esencial como el aire mismo



¿Cómo estás hoy? - pregunta la chica muy animosa al entrar a la oficina que Heero ocupaba, haciéndolo levantar la mirada y verla fijamente



Bien - responde sin ningún ánimo y volviendo a agachar la mirada, la chica en cambio se entristece por la forma de actuar de Heero, era cierto que él era de un carácter muy serio pero desde que había descubierto una ciudad muy distinta a la que lograba recordar sus ánimos iban decayendo cada vez más, sus salidas a los bares por la noche no le hacían nada bien, ella estaba sumamente preocupada. Relena se acerca a él y se posiciona tras su espalda, colocando ambas manos sobre sus hombros



¿Seguro estás bien? Porque no te veo nada bien, tienes que relajarte - dice la joven muy sonriente, comenzado luego a dar un masaje a su amigo, quien no cambia para nada su expresión de indiferencia, nada le importaba en esos momentos que no fuera aquel joven



Te he dicho que estoy bien, no tienes de que preocuparte Relena - le contesta tratando de parecer convincente, pero la verdad es que no se sentía del todo bien



Te creeré, pero tienes que dejar de pensar tanto en aquel chico - comenta dejando de masajear y alejándose un poco cuando Heero se pone de pie, haciendo que por consecuencia la silla se mueva un poco hacia atrás, ese comentario no le había agradado nada, le agradecía a la chica su preocupación, pero no le iba a permitir meterse en su vida y decirle en quien Sí, y en quien No pensar



No es tu asunto, si pienso en él o no, no es de tu incumbencia - responde con el ceño fruncido por la molestia, dirigiéndole una mirada fría a la chica



Si es mi asunto porque no me gusta verte así, esa obsesión tuya no te hace bien - contesta ella a la defensiva, si a Heero le ofendía que se metieran en su vida, a ella le ofendía el hecho de que no apreciara su preocupación como ella creía que debía apreciar



¿Qué sabes tú? Si jamás has amado - le dice con una ligera carga de tristeza en su voz, pero no tratando de hacer sentir mal a su amiga como lo hace con sus palabras, ella se molesta por haber oído eso y se da media vuelta, saliendo después de la oficina. Heero mira la salida y no se siente muy orgulloso de lo que ha hecho, pero aún así no hace un mínimo esfuerzo por detenerla o seguirla





Por la noche como era su costumbre Heero sale del Hotel rumbo al primer bar de la noche, ésta vez va hacia el centro, desde su llegada a la ciudad no había ido a los bares de esa zona, al entrar al primero se dirige como siempre a la barra, aunque solo pide un vaso con agua, ese bar no le convencía por lo que no se iba a quedar por mucho tiempo, así que solo dura veinte minutos ahí, saca de su billetera unas monedas y las deja en la barra como propina al barman, ya que no había consumido más que un vaso de agua el cual no consiguió beber hasta el final. Metiendo sus manos a los bolsillos del pantalón camina por las calles rumbo al segundo bar, a lo lejos entre la gente que aún a esas horas paseaba por las calles alcanza a divisar de espaldas a un joven que caminaba lenta y pasivamente, haciendo que su largo cabello sujetado por una trenza se mueva tentativamente de lado a lado, sus ojos se abren completamente por la sorpresa y su respiración se acelera, cada célula de su cuerpo reacciona ante aquella visión y sus piernas se paralizan no pudiendo moverse por algunos segundos, pero al ver que el joven se alejaba cada vez más de ahí por instinto sus piernas se mueven y comienza a correr, moviendo con fuerza a las personas que estorbaban a su paso para poder avanzar con más rapidez, pero de pronto aquella figura logra perderse entre la gente, Heero se molesta bastante y continúa caminando para ver si así logra encontrarle, pero al parecer el joven había doblado en alguna calle, escabulléndose, Heero se sujeta el cabello muy desesperado y voltea a todos lados pero ya no hay rastro del joven, se sentía muy derrotado, entonces piensa que si ya lo vio una vez puede volver a verlo, así decide que ahora solo buscará en bares del centro de la ciudad, ahora sabía que por ahí podía encontrarlo





Esa noche no había conseguido conciliar el sueño por lo sucedido, estaba triste por no haber logrado alcanzarlo, pero a la vez estaba feliz porque ahora tenía la certeza de que aún residía en aquella ciudad y al menos ya sabía por donde buscarlo la próxima vez. Al día siguiente llega temprano a la oficina como era su costumbre, en su mano derecha portaba una rosa roja, a diferencia de otros días se le veía menos tenso, Heero entra a la oficina de su amiga Relena y se detiene frente al escritorio, la chica voltea y ve a Heero con la mano donde traía la rosa estirada hacia ella, le mira a los ojos mostrándose aún molesta, sin embargo después sonríe ligeramente y agarra la rosa



Gracias - dice con fastidio bajando su mirada a los papeles que sostenía con una de sus manos y los cuales revisaba antes de la llegada de su amigo



¿Aún estas molesta? - pregunta tranquilamente sentándose en una de las sillas frente al escritorio y mirando a la chica en espera de su respuesta



Si, aún estoy molesta Heero - contesta mirando a su amigo por breves segundos antes de volver su mirada nuevamente a los papeles, mientras que él sonríe y después quita los papeles de la mano de su amiga haciendo que ella se moleste más, entonces se apoya en el respaldo de la silla mirándolo fijamente y con los brazos cruzados



Si quieres seguir molesta no insistiré, pero quería decirte que ayer lo vi - comenta tranquilamente y feliz aunque en su semblante apenas se alcanza a distinguir ese sentimiento, la chica al oír la noticia abre sus ojos con sorpresa y sonríe ampliamente, poniéndose de pie



¿En serio? ¿Al fin? - reacciona muy emocionada, eso explicaba lo de la rosa y la actitud de su amigo ese día, realmente se sentía feliz de verlo más animado



¿Y que te dijo? ¿Ya sabes como se llama? - la chica creía que se habían encontrado frente a frente pero ignoraba lo que realmente había sucedido, Heero al escuchar sus preguntas baja la mirada y mueve su cabeza hacia los lados, ella vuelve a su asiento y le mira fijamente



¿Entonces? -



Yo solo te dije que lo vi - comenta volviendo su mirada a la chica



No puedo creer que lo hayas visto y no le hayas preguntado nada ¿Acaso te quedaste como tonto o qué? - pregunta con actitud de fastidio, tanto le había buscado como para que ahora habiéndolo encontrado no se hubiera animado a preguntarle absolutamente nada



No es eso, es que lo vi más no estuve cerca de él - dice encogiéndose de hombros



Ya no entiendo entonces - responde ella cruzándose de brazos y moviendo su cabeza a los lados mientras mira a su amigo con expresión de reproche



Lo vi, entre la gente, traté de alcanzarlo y se me perdió - explica por fin, depositando los papeles sobre el escritorio



¡Ah! – balbucea, permaneciendo su boca abierta mientras mueve su cabeza de arriba hacia abajo, mirando a su amigo firmemente mientras él se pone de pie y camina hacia la puerta, deteniéndose ahí antes de salir



Ésta noche volveré a ese lugar - dice sin mirarla antes de salir para irse a su oficina mientras la chica observa la entrada, después huele la flor, dejándola a un lado y volviendo a tomar los papeles



Si que no tienes remedio - comenta sonriendo ampliamente





Por la noche Heero a diferencia de otros días procura salir más presentable, estaba totalmente seguro que ahora sí podrá verse con el chico como debe ser. Toma el primer taxi que logra pasar desocupado, pues el centro de la ciudad estaba relativamente alejado del lugar donde se encontraba el Hotel, en cuestión de varios minutos llega, se baja del taxi, paga y entra al primer bar que logra llamarle la atención, al entrar recorre con la mirada todo el lugar tratando de divisar algún rastro del chico, pero no obtiene resultado alguno, aunque eso no le iba hacer sentirse deprimido pues la noche aún era joven, así que se sienta en la barra y pide una bebida ligera de alcohol, no iba a cometer el mismo error de tomar más de lo normal y hacer que eso perjudicara su forma de actuar. Algunos minutos después Heero se aburre de ese lugar y sale después de pagar, afuera del local mira hacia varios lados por si algún bar cerca le llama la atención, no consigue su cometido con los bares cercanos, por lo que comienza a caminar sin rumbo, sus manos ocultas en los bolsillos de la gabardina que cubría su vestimenta y su cabeza baja, observando su propio caminar, un aire comienza a amenazar que pronto habrá una tormenta y sus cabellos se vuelan salvajemente con el viento, alborotándolos más de lo normal, levanta su cabeza pero el polvo en el aire le hace cerrar los ojos, luego cubre su rostro con una mano para poder abrir sus ojos y ver hacia dónde camina, entonces a unos cinco metros de distancia ve la figura del joven que tanto buscaba, pero el propio viento le hace pensar que se trata de una visión provocada por su subconsciente que espera ansiosamente verlo de nuevo, así que no se confía, cuando el viento se detiene considerablemente su duda se disipa, se da cuenta que efectivamente aquella figura era la de la persona que tanto deseaba ver, por lo que intenta acelerar el paso, el chico entra a lo que parece ser un Bar, Heero camina a su ritmo normal. Al llegar, puede leer que el lugar se llama “Monsieur” y realmente no se trataba de un bar, a simple vista parecía algún antro sofisticado, pues hacia fuera no se ve el interior de éste, la fachada era elegante y un guardia custodiaba la entrada, Heero se queda parado ahí unos momentos antes de decidirse entrar.





El apuesto chico de la trenza llega hasta una mesa donde se encuentran sentadas dos personas, la primera era un chico rubio muy atractivo de ojos color aqua, su mirada angelical denotaba ternura más su forma de vestir desmentía todo rastro de ella, su cabello hermoso y sedoso del color del oro, una verdadera joya; el chico apoyaba sus brazos en el respaldo del amplio mueble frente a la mesa y en una de sus manos sostenía una bebida. El otro, un joven también muy atractivo de aspecto oriental, ojos color negro que brillaban como dos par de perlas y su cabello azabache sostenido en una pequeña coleta, su vestimenta al igual que la del rubio era provocativa, más su mirada era de total indiferencia, sus brazos cruzados a su pecho y su bebida a medio empezar sobre la mesa



¡Hola chicos! - dice el muchacho trenzado, sonriendo ampliamente mientras una de sus manos se deposita pesadamente sobre uno de los hombros del chico de cabello negro, quien voltea a mirarlo con gesto de enfado en tanto el rubio le sonríe



Llegas tarde, como siempre - comenta divertido, pues era muy acostumbrado del chico trenzado que llegase impuntual



Perdón - se rasca la cabeza mientras emite un sonido parecido a una risa y después se sienta al lado del rubio, quitándole la bebida de su mano y bebiendo un poco para después depositar la copa sobre la mesa



¿Lady ya llegó? - pregunta volteando a todos los lados con gesto de preocupación



No te preocupes, no ha llegado aún - contesta el rubio sonriendo y dándole dos palmadas en la espalda para animarlo



Que bueno porque ya me ha bajado mucho de mi sueldo ésta semana - comenta preocupado puesto que su jefa solía ser muy estricta con los horarios



Mejor deja de llegar tarde - le dice el chico de cabello negro mientras sonríe un poco



Cállate Wufei, eres un entrometido - responde algo molesto pero sonriendo, ellos tres se llevaban muy bien, tenían trabajando juntos por largo tiempo





Afuera del local Heero se decide por entrar al lugar, el guardia le abre amablemente y él entra con pasos tímidos, el lugar por dentro nada tenía que ver con lo que aparentaba por fuera, ese lugar parecía ser una casa de citas, se podían ver a varias parejas tanto heterosexuales como homosexuales distribuidas a lo largo y ancho del lugar, algunas fuentes y macetas eran los únicos mobiliarios además de las mesas que en lugar de tener sillas tenían amplios sillones, Heero mira el lugar detenidamente, a su lado derecho muy cerca de la puerta se encontraba una especie de recepción donde una chica muy atractiva custodiaba el lugar, Heero se acerca a ella, la chica al verlo no puede ocultar su rostro de fascinación, pues él era bastante atractivo, aun cuando era muy común ver a hombres así en ese lugar, Heero lograba resaltar de entre todos ellos



Buenas noches - dice la chica algo tímida pues la mirada de Heero le asustaba un poco



Buenas noches - contesta él al saludo de la chica tratando de sonreír, pero apenas en su rostro se alcanza a distinguir ese semblante



¿Le puedo ayudar en algo joven? - pregunta coquetamente mientras le mira la porción de cuerpo que alcanza a ver, ya que el mueble frente a ella tapaba una parte del cuerpo de Heero



Si ¿Me podría decir que clase de lugar es éste? - pregunta mientras ve curioso algunos rincones de aquel sitio



Bueno... mi nombre es Catherine, estoy para servirle y respecto a su pregunta ésta es una casa donde se conciertan citas - responde con una gran sonrisa poniéndose de pie, en cambio Heero mantenía sus ojos algo abiertos por la sorpresa, el que aquel chico entrara a ese lugar solo significaba dos cosas, la primera era que trabajaba ahí como acompañante y la segunda opción es que él fuera un cliente, pero ésta última no parecía ser la opción correcta, pues un chico tan atractivo como él no necesitaba ir a ese tipo de lugares para conseguir a la pareja que quisiera, más sin embargo era lo suficientemente atractivo como para ser uno de los acompañantes. El sentimiento que le invadía era extraño, estaba muy feliz por saberlo tan cerca de él, pero a la vez tan ofuscado por saber que era un acompañante, tenía sentimientos encontrados, no sabía si alegrarse más de lo que estaba molesto o molestarse más de lo que estaba feliz; la chica lo mira seriamente porque su rostro no se veía nada bien y cuando intenta hablarle él avanza más hacia dentro, alcanzando a divisar la mesa donde se encontraba el trenzado, él en cambio no veía a Heero, estaba agachado tratando de sacarse una pequeña piedra en el zapato que le molestaba, por su parte el rubio mira a Heero y abre sus ojos considerablemente por la sorpresa, aquel hombre si que era atractivo, ojos de un color azul cobalto y una mirada penetrante, un cuerpo atlético aún cuando la ropa de aquella noche no permitía mostrarlo



Pero miren eso, que cosas ve uno hoy en día - dice coquetamente el rubio mirando fijamente a Heero quien se da cuenta de esa mirada y desvía la suya por breves instantes, mientras que el chico de ojos negros se gira ligeramente para ver la causa de la fascinación de Quatre y en un gesto de fastidio se voltea nuevamente



Espera, ahorita veo - dice el chico de la trenza aún intentando sacar la piedra del zapato



¡Va! tonterías - comenta el chico de los ojos negros tomando un poco de su copa y bebiendo el contenido hasta terminarlo



Amargado... espera que saque ésta piedra y... ¡Ya está! - por fin logra sacar la piedra y la deposita en una maceta que tenía cerca, entonces se dispone a voltear



No creo que esté tan gua... po - al comenzar la frase aún no terminaba de levantarse pero al decir la última palabra sí, su voz se entrecorta, sus ojos se abren enormemente por la impresión de tener a Heero frente a él y sus piernas comienzan a temblar al igual que su mano, la cual descansaba sobre la mesa. El rubio y Wufei ven fijamente al chico de la trenza y no se explican que le puede estar pasando, incluso su rostro se había empalidecido por la impresión, Heero y Duo sostienen por mucho tiempo la mirada hasta que la voz del rubio hace que el chico de la trenza reaccione



Duo... Duo ¿Estás bien? - pregunta preocupado moviendo ligeramente a su amigo, quien voltea a verlo pero con los ojos aún abiertos por la sorpresa



Si... si... estoy bien Quatre - responde después de algunos instantes en que aún trataba de recobrarse de la impresión, bajando después su mirada, apartándola de Heero



No es verdad, se ve mal - dice Wufei mirando a Quatre quien asiente en señal de afirmación, pero Duo no se defiende, permanece callado con la mirada enfocada hacia la mesa, aún con las manos temblando, el rubio las sujeta con fuerza



Yo... - Duo se pone de pie y a prisa se va corriendo, saliendo del lugar por una puerta la cual estaba restringida a personal no autorizado, Quatre y Wufei se miran tratando de comprender que puede estar pasando, pero al no encontrar respuesta en sus miradas después miran al mismo tiempo donde Heero se encuentra y ven como éste se acerca lentamente hasta llegar a la mesa



Hola - dice el rubio mirando seriamente a Heero y tratando se sonreír, era obvio que él tenía algo que ver con Duo para ponerlo así de nervioso y sentía desconfianza de él, Wufei también sentía desconfianza pero él le miraba molesto, retándolo con la mirada, en cambio Heero solo veía a Quatre



¿Hacia donde se fue? - pregunta mirándolo fríamente, haciendo que Quatre se intimide



No lo sé - responde mirando por breves segundos a Wufei para después volverlo a ver a él



Mmm - es todo lo que responde antes de darse media vuelta y alejarse sin mirar más hacia atrás, el rubio respira aliviado al verlo salir del lugar y tomándole un trago a su bebida observa fijamente a Wufei



¿Quién crees que sea ese tipo? - pregunta algo asustado



No lo sé, pero no me agrada - responde separando sus brazos y poniéndose de pie para dirigirse hacia la puerta por donde salió Duo, la abre y entra ahí, Quatre también se pone de pie para ir pero en ese momento llega Catherine



No te puedes ir, hay alguien que preguntó por ti - le dice la chica al rubio mientras le cierra un ojo y él comprendiendo de quien se trata sonríe para después seguir a la chica





El trenzado ya estaba muy lejos del lugar, había llegado a su modesto departamento y se había dejado caer sobre la cama, la cabeza le daba vueltas, jamás llegó a creer que lo volvería a ver y la repentina sorpresa lo había desconcertado, se sentía algo feliz porque después de dos años veía nuevamente a aquel joven que con tanto cariño recordaba, pero también una gama de emociones jamás sentidas le invadían el cuerpo, viejos sentimientos recobraban vida y se sentía muy confundido, sin nada claro en la mente, lo único que si sabía es que estaba muy emocionado de volver a ver a Heero Yuy, el extraño con quien pasó una sola noche y de quien estaba enamorado desde hace dos años.
Notas finales:
Continuará en Capítulo 4: La venganza de Duo

Gracias por leer :)
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Noticias
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Son relatos cortos en los que hay de todo, misterio, romance, aventura… y todos y cada uno de ellos relacionado con una canción.

El título del recopilatorio es “9 sonatas literarias” y aquí os dejo los enlaces desde los que podéis descargarlos gratuitamente. Repito: ES GRATIS. Así que no sé a qué estáis esperando.

9 sonatas literarias


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--Administrador en 01/05/14 - 09:03 pm 37 Comentarios
Guiones nick
Os pedimos que no utilicéis los guiones a la hora de poneros un nick, ya que está dando problemas cuando se ingresa en la cuenta y hay que cambiar el seudónimo eliminándolo.



Gracias por vuestra ayuda

--Administrador en 06/06/13 - 11:37 am 49 Comentarios
Nuevo libro:
Os queremos anunciar la publicación de un nuevo libro. Una historia original que está realmente bien y que merece que le demos un empujoncito

Esta es la web donde podéis encontrar el booktrailer y también los links donde se puede adquirir “Sangre y acero”

Os dejo un extracto del resumen, para ir abriendo boca: “En Fuego y Acero, la distancia entre el orgullo y el honor, la fuerza y la tiranía, el amor y el odio, queda reducida a cenizas por las intensas pasiones de sus protagonistas, que desafiarán incluso a su propio corazón para forjar su destino."

Fuego y Acero en Third Kind


--Administrador en 31/01/13 - 07:54 pm 123 Comentarios