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El tren de las seis arribó en su destino con algunos minutos de retraso, no solía pasar frecuentemente, pero le había tocado presenciar tan curiosa situación, aquel era un detalle insignificante, sin importancia, pero le parecía una curiosa coincidencia: un viejo amor, un antiguo recuerdo y dos ciudades que le separaban de ellos; algo digno de compararse, porque precisamente un retraso y no precisamente de trenes le separaban de aquel joven que conociera hace dos años en un bar de esa misma ciudad. Pero ahora estaba de regreso por las mismas circunstancias, el trabajo, lo único que podía llenar a medias su vida tan vacía, su vida sin amor, pero se había propuesto buscarlo para encontrarlo y así recuperar aquel espacio de tiempo que les separaba, no sabía cómo, ni tenía idea, aquella era una ciudad grande, poder encontrarlo significaba un gran reto que debía vencer y la única pista que tenía de él era aquel bar, tal vez no habría cambiado mucho, tal vez el barman de aquella noche atendía dicho lugar, tal vez el joven aún frecuentaba el mismo y tal vez al llegar él estaría ahí, sentado, tan hermoso como aquella vez, pero sus expectativas eran bastante altas, todas esas coincidencias eran absurdas y poco probables, su búsqueda sería realmente una odisea.



Llegó al Hotel casi por la noche, los encargados del equipaje en los trenes no eran como los recordaba hace dos años, amables y atentos, el servicio de equipaje había decaído casi al igual que las viejas estaciones de tren, aquella parecía una ciudad distinta, nada parecido a lo que lograba recordar. El Hotel era el mismo de la anterior ocasión, le traía gratos recuerdos y por eso lo había elegido nuevamente, aunque ya no era igual, antes solía ser uno de los mejores Hoteles y ahora parecía otro totalmente distinto. La habitación era la misma porque él así lo había solicitado, pero tampoco aquella era igual a como lo fue hace dos años, se veía notoriamente más desgastada, definitivamente todo era diferente, la ciudad, el Hotel, las calles, solo esperaba que el bar luciera como lo recordaba. Solamente dejó sus maletas y se marchó rumbo al bar, caminando, pues no quedaba muy lejos; llegó al lugar donde supuestamente debería estar el bar pero para su sorpresa solo encontró un local viejo y abandonado, cuya entrada se encontraba clausurada por dos grandes pedazos de madera atravesadas, formando una cruz, encima un letrero con las palabras “Abandonado, posterior licitación”. Casi paralizado miró aquel escenario, jamás creyó que aquel lugar ya no existiera más, esa era su única pista y ahora debería comenzar de nuevo, aunque realmente el bar no era una pista en sí, pero sí una pieza importante para encontrarse de nuevo con ese joven. Dudó en entrar, decidiéndose tras solo un par de segundos, el acceso era estrecho pero no un impedimento para pasarlo, de hecho el lugar solía ser usado por malvivientes que iban a drogarse o a pasar un buen rato con alguna persona, pero para su buena fortuna esa noche fue la excepción



Adentro todo parecía igual, con la diferencia de que todo estaba cubierto de polvo y uno que otro bicho o animal se paseaba despreocupado por ahí, se dirigió a la barra y sostuvo su mirada en ella para después dirigirla hacia uno de los asientos, recordó el rostro sonriente de aquel chico como si de verdad estuviese ahí, sonrió tristemente y se sentó, colocando su mano en su pecho



Esta fría - suspiró evocando aquellas mismas palabras que una vez le dijo el joven al que tanto anhelaba volver a ver, el lugar le traía muchos recuerdos, algunos no muy claros y otros sí, después de todo había bebido un par de copas y eso no ayudaba a su memoria. Ya no tenía caso permanecer en ese local abandonado, recordando cosas que no le ayudaban a dar con el paradero de su amado, le gustaba recordar el pasado pero eso era lo que precisamente no quería, no quería que ese joven solo formara parte de su pasado, quería que formara parte de su presente y su futuro, así que salió rumbo a su Hotel de nuevo. Llegó y sin más se dejó caer pesadamente sobre la cama, se encontraba exhausto, el incómodo viaje en tren y la decepción de encontrarse en un sitio tan cambiado como aquel le habían fatigado, el solo hecho de pensar que tal vez su búsqueda sería en vano le daba un terrible dolor de cabeza, por lo que dormir se había convertido en su única alternativa.



Junto a un par de empleados más había sido trasladado a esa ciudad, el trabajo encomendado era temporal, relativamente largo, por lo que se vería en la necesidad de rentar un departamento en lugar de pagar por cada día de hospedaje en el Hotel, eso lo vería por la tarde al haberse desocupado de su trabajo. Se encontraba en la oficina que le había sido asignada, desempacaba papeles y demás artículos necesarios para desempeñar su labor, él era el asistente de mercadeo, un puesto nada impresionante pero necesario para la empresa



¡Hola! - se escucha una voz a su espalda, haciéndolo voltear de inmediato al reconocer en esa voz a su compañera y amiga. Antiguos compañeros de Universidad.



Hola - contesta sin ganas, aún se sentía decepcionado por todo lo ocurrido la noche anterior en que sus ilusiones se habían desvanecido



Pero que cara traes ¿qué tienes? - pregunta sarcásticamente, su amigo se veía notoriamente más serio y extraño de lo común, pero sabía que nada de gravedad podría ser pues su amigo era conocido por tener nervios de acero, inquebrantables ante la más grande de las adversidades



Desapareció - Fue todo lo que pudo contestar para sorpresa de ella, quien no entendía de que demonios hablaba su amigo



¿Qué se supone que desapareció? - su curiosidad era mucha pues aquella respuesta de su compañero era tan ambigua como su causa para encontrarse en ese estado



El bar, aquel bar - Responde con la mirada baja, realmente ese era un lugar lleno de recuerdos y el saberlo desaparecido le producía malestar. La chica le mira fijamente con los ojos un poco abiertos por la sorpresa, tenía pleno conocimiento de lo sucedido hace dos años en esa ciudad y conocía muy bien los deseos de su amigo por recuperar a aquel joven, a quien tal vez nunca tuvo realmente



Ese lugar... lo lamento tanto Heero - el rostro de la chica también había cambiado pues sabía lo importante que eso era para su amigo, aunque a ella no le pareciera más que una tontería, después de todo solo era un lugar y el que desapareciera no significaba mucho



Si me permites, tengo cosas que hacer - fue su única respuesta, no necesitaba de la presencia de su amiga, le haría mucho mejor estar solo, pensar en que poder hacer para encontrar al joven, eso era lo único que necesitaba en esos momentos



Como quieras - con un movimiento brusco se da media vuelta y se va un poco molesta, haciendo mover sus cabellos sutilmente, no le había agradado para nada la actitud de su amigo, ella quería ser un total apoyo para él, pero en ésta ocasión parecía que poco podía hacer, su simple consuelo no servía de nada



Por la noche en las calles de la ciudad caminaba Heero, entrando a algunos bares que le recordaban a aquel que ya no existía, le daba la pequeña impresión de que entraría y se encontraría al joven que tanto buscaba, aquella búsqueda se había vuelto un tormento, había entrado a diez bares en lo que iba de la noche y ni rastro del joven, comenzaba a impacientarse y hasta llegar a pensar que tal vez ya no residía en aquella ciudad, pues en dos años todo pudo pasar. No obstante algo le decía que él aún vivía ahí, podía sentirlo, como si su presencia inundara cada calle, cada lugar, todo, absolutamente todo le recordaba a él, todo tenía algo de él, como si fuera una sombra que lo cubría todo por donde pasara



“Diez bares, diez y en ninguno he podido encontrarlo, tal vez ya no es el estilo de vida que lleva, tal vez ya no refugia su soledad en el alcohol como hasta hace poco yo aún hacía, hasta que me decidí por dejar ese estilo de ahogar mis penas y salir al mundo, aquel donde nada sin ti tiene sentido... que patético me siento”



Decidió entrar a un último bar por ese día, mañana reanudaría su búsqueda, pero por ahora era suficiente. Entró y no tardó en decidir por sentarse en la barra como lo había estado haciendo tras diez bares, tal como lo había hecho aquella noche. Se sienta y pide enseguida una bebida al encargado de la barra



Otro patético borracho - piensa el barman después de asentir y sonreír hipócritamente a Heero, a ese tipo de bares solo asistían personas solitarias que buscaban vana compañía de unas cuantas horas, tal vez para una ridícula conversación o quizás para un poco de sexo barato, aquella se había convertido en una ciudad decadente. Una chica lo observa desde una mesa, no se encontraba acompañada y se siente en la libertad de acercarse a él coquetamente, era de buen ver, alta, rubia, buen cuerpo y unos ojos que no desmeritaban sus demás atributos, él la miraba indiferente, como si no fuera él la persona a la que se dirigía. Se sienta a su lado cruzando la pierna y sonríe, Heero no quitaba la vista de su rostro a pesar de los esfuerzos de la chica porque él viera algo más a través de la mini falda que traía puesta



Hola guapo ¿cuál es tu nombre? - no dudó un solo segundo en hablarle, estaba sumamente interesada en aquel apuesto joven, no era muy común encontrarse hombres así en esos lugares y debía aprovechar. Heero no contestó y sin embargo no dejaba de mirarla, no es que le atrajera, además él era homosexual pero había algo en ella que no podía dejar de observar, era su mirada, esa mirada le recordaba al joven que tanto buscaba, una mirada traviesa y decidida, la chica vuelve a sonreír tratando de agarrar la mano de Heero, pero éste la arrebata bruscamente, luego desvía su mirada hacia la copa que sostenía



No estoy interesado, déjame en paz - dice de la forma más fría con la que pudo hablar para enfado de la chica, no estaba acostumbrada a las negativas y no iba a darse por vencida, durante toda la noche no había hecho más que beber y coquetear con hombres de aspecto adinerado sin lograr nada, estaba aburrida y aquel joven se veía perfecto para pasar un buen rato, así que se acerca tratando de besarlo pero recibiendo de él un ligero aventón



¿Por qué? mírame ¿acaso eres gay o qué? - pregunta señalándose así misma, no creyendo recibir una afirmativa por parte del chico, pero al recibirla se sintió sumamente avergonzada, le había coqueteado a un gay, eso hería su orgullo ¿cómo es que no lo había notado? pero es que aquel chico parecía todo menos gay



Que pérdida de tiempo - gruñe y se pone de pie para irse indignada, Heero en cambio tan solo la ignora, terminando de beber el contenido de su copa para después salir del bar e irse a su Hotel, así que pagó y salió, ya no quería visitar ni un bar más por esa noche, al día siguiente no solo le esperaba un cansado día de trabajo sino también algún encuentro inesperado con su destino.
Notas finales:
Continuará en el capítulo 3 "Volverte a ver" ^^
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Noticias
Recopilatorio Gratis "9 sonatas literarias!
Vamos a celebrar el Día del Trabajador con un nuevo libro homoerótico escrito por varias grandes autoras, algunas de las cuales las conocéis porque han publicado algunos de sus trabajos en slasheaven.

Son relatos cortos en los que hay de todo, misterio, romance, aventura… y todos y cada uno de ellos relacionado con una canción.

El título del recopilatorio es “9 sonatas literarias” y aquí os dejo los enlaces desde los que podéis descargarlos gratuitamente. Repito: ES GRATIS. Así que no sé a qué estáis esperando.

9 sonatas literarias


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--Administrador en 01/05/14 - 09:03 pm 37 Comentarios
Guiones nick
Os pedimos que no utilicéis los guiones a la hora de poneros un nick, ya que está dando problemas cuando se ingresa en la cuenta y hay que cambiar el seudónimo eliminándolo.



Gracias por vuestra ayuda

--Administrador en 06/06/13 - 11:37 am 49 Comentarios
Nuevo libro:
Os queremos anunciar la publicación de un nuevo libro. Una historia original que está realmente bien y que merece que le demos un empujoncito

Esta es la web donde podéis encontrar el booktrailer y también los links donde se puede adquirir “Sangre y acero”

Os dejo un extracto del resumen, para ir abriendo boca: “En Fuego y Acero, la distancia entre el orgullo y el honor, la fuerza y la tiranía, el amor y el odio, queda reducida a cenizas por las intensas pasiones de sus protagonistas, que desafiarán incluso a su propio corazón para forjar su destino."

Fuego y Acero en Third Kind


--Administrador en 31/01/13 - 07:54 pm 123 Comentarios