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Acostado en su cama, Heero no dejaba de pensar en lo sucedido en casa de Relena la noche anterior, las palabras que Milliardo había dirigido a su hermana le habían llenado de incertidumbre, la chica ocultaba algo y él tenía que saber qué era, porque la desconfianza se había apoderado de él, no iba a poder estar tranquilo hasta que no aclarar eso con su supuesta nueva novia.

Hero se rueda sobre la cama hasta quedar justo sobre su costado derecho, mirando a la nada, había pasado una terrible noche, pero seguramente aquello no era peor que como lo había pasado Duo, encerrado en una celda provisional, donde compartiría con otros detenidos y donde lógicamente tuvo que dormir en el suelo. Enojado se levanta al fin de la cama, aún era de madrugada, el reloj de pared en su dormitorio estaba por marcar las 5 de la mañana

Tengo que hacer algo – piensa decidido, las cosas no se podían quedar así, él debía ayudar a Duo como diera lugar, aquella debía ser su prioridad, ya ajustaría cuentas con su amiga más tarde, ahora debía preparar todo para ir en busca del ex acompañante y sacarlo del sombrío lugar donde ahora estaba, al diablo Milliardo si no quería ayudar al trenzado, ya se las ingeniaría él

El reloj no marcaba si quiera las 6 de la mañana, pero Wufei ya estaba despierto, sin haber podido dormir en toda la noche, él a diferencia de Duo o de Quatre gastaba su dinero en vivir cómodamente, sin compromisos, así que todo lo que ganaba en aquel lugar solo era para sus comodidades, así que estar ahí, precisamente en el suelo de una fría celda de prisión representaba una incomodidad extrema. Con la espalda recargada en la pared y las piernas extendidas miraba secamente hacia el frente, Duo estaba acostado a su lado, con la cabeza apoyada en las piernas de su amigo, haciéndose un ovillo, parecía estar durmiendo tranquilo, el chino no se explicaba cómo podía estar durmiendo así cuando él estaba demasiado incómodo y necesitaba con urgencia un baño, ese sitio olía terrible, aunque de los males era el menor no podía dejar de pensar en cuanto detestaba ese lugar y lo mucho que extrañaba su cómoda y limpia cama

Me pregunto cómo estará – la imagen de Treize, tan vívida como si él estuviera frente a él se apareció ante sus ojos, que tontería y que absurdo haberse dado cuenta tan tarde de que su ex jefe le gustaba, quizás un sentimiento más fuerte, pero ahora ya no importaba, porque aunque él saliera de la cárcel muy seguramente Treize permanecería más tiempo encerrado, al igual que Lady por ser los dueños de ese lugar. Maldijo su suerte y maldijo más que nunca a Trowa, ahora también estaba preocupado por su amigo rubio ¿Qué habría pasado con él?

Quatre abre los ojos en cuanto despierta al sentir un entumecimiento en su brazo izquierdo, supo que había dormido sobre él así como supo que se había quedado dormido en el sillón de aquella oficina, la oficina del Inspector Trowa Barton, bueno, ahora era el Inspector Tritón Bloom, su verdadero nombre, el que siempre debió ser, tras la máscara invisible de cliente buscando una satisfacción momentánea, pero con un tétrico objetivo en la mira, destruir aquel negocio mundano, llevarlos a todos a la cárcel, para hundirlos, para seguramente satisfacer su ego de buen policía.

El rubio sonríe al sentirse patético, él cayó en aquella trampa, él ayudó a ese tal Tritón a ser la ruina de sus encantadores jefes, a convertir a sus amigos y compañeros en sucios delincuentes al servicio del placer, a convertirlo a él en el objeto que se compra con un poco de cariño, con la gran mentira de su amor, con promesas mudas de un futuro mejor, ahora ensombrecido por aquella sucia trampa.

A pesar de su apariencia delicada no era un hombre de muchas lágrimas, sin embargo estas le acompañaban mientras todos los sucesos de la noche anterior se arremolinaron en su cabeza, quiso reír pero no pudo, se sentía tan tonto por demasiadas cosas que no sabía cuál era peor que la otra, sin embargo se seca las lágrimas que acompañaban su rostro e hizo una mirada general a aquel lugar, no había duda, Trowa aún estaba ahí, sentado frente al escritorio, lo tapaban en gran parte los papeles y otros desastres sobre la fría madera, pero Quatre supo que estaba ahí, con la cabeza acostada sobre sus brazos, dormía, tan tranquilamente que no pudo evitar recordar todas aquellas noches en que lo vio dormir, solo que ahora no era Trowa Barton, el cliente al que acababa de satisfacer en un Hotel, ahora era Tritón Bloom, el desgraciado que provocó su mayor tristeza

Y sin embargo no puedo odiarte – dice tristemente, luego se pone de pie después de terminar de secar su rostro, aún estaba un poco agitado, producto de aquellas lágrimas que lo hicieron sentirse miserable. Se acerca hasta el escritorio y estira su mano, tocando los cabellos castaños casi con delicadeza

Sé que podría irme en cualquier momento, pero no puedo… quiero ver tus ojos al menos una última vez – piensa al observarlo, vacilando, quizás cuando lo viera despierto aquel gesto de ternura desaparecería tan pronto como llegó, pero al verlo así, tan indefenso y durmiendo supo que lo seguía amando a pesar de todo. Quatre aleja su mano cuando siente señas de que ahora estaba despierto, poco a poco Trowa se remueve en su lugar y al cabo de unos momentos abre sus ojos, se veía desorientado y sin embargo no perdía su enorme atractivo

Sigues aquí – susurra al encontrarse despierto por fin, talla sus ojos un poco y mira a Quatre alejarse lentamente, le daba la espalda y no respondía a sus palabras. El Inspector lo mira fijamente y contiene un intento de sonrisa, aquello le daba esperanza de que quizás el rubio lo perdonara

Solo quise despedirme – su respuesta dicha en el tono más seco que hasta entonces Trowa escuchó de sus labios se sintió como el filo de una navaja, sin embargo no muestra signo alguno de dolor

Entiendo – contesta tan tajantemente que Quatre se siente herido, ¿A eso había llegado su relación? ¿A tratarse como dos simples desconocidos? Para los dos fue doloroso, sin embargo ninguno cedió a demostrarlo

No lo negaré, me hiciste mucho daño – voltea al fin el rubio para encontrarse con una mirada llena de tristeza, y sin embargo en esa mirada no había culpa, Trowa, no, mejor dicho Tritón, no estaba arrepentido de lo que había hecho, aunque se hubiera enamorado, aunque ahora estaba perdiendo para siempre a su persona más especial. El silencio incómodo y frío los invade, acompañado de sus firmes miradas

Incluso pensé en abandonarlo todo por ti, fui tan estúpido – se recrimina él mismo y reclama a Trowa con aquellas palabras, pero Trowa aún lo miraba en silencio, como si con su sola mirada pudiera explicar todo aquello que se moría por explicar

No te agradeceré eso que hiciste por mí, después de esto me habría dado lo mismo ser encerrado en prisión, al menos estaría con mis amigos, porque nosotros tres siempre nos hemos apoyado, es el único cariño que nunca olvidaré, pero lo que respecta a ti… Trowa o como te llames, lo que respecta a ti quedará olvidado, eso te lo prometo, adiós – sus palabras decisivas y firmes no sorprendieron a Trowa, ni siquiera estaba dispuesto a retenerlo, Quatre tenía todo el derecho a odiarlo, porque si el rubio no lo odiaba entonces él se odiaría a sí mismo

Quatre – al oírlo justo antes de abrir la puerta el rubio se detiene, sin mirarlo

Soy de lo peor si así quieres verme, es cierto, te engañé – comienza con sus palabras, las cuales hirieron a Quatre, pero no contesta, esperaba algo más, sabía que Trowa tenía más que decirle

Cuando llegué al local por primera vez te elegí a ti y no a Duo porque te veías más frágil, sabía que me sería más fácil sacarte información a ti que a él, por eso te elegí aquella noche, supe desde el inicio que a ti te podría manipular y a él no – su confesión deja helado a Quatre, por primera vez alguien lo eligió por encima que a su amigo y ahora resultaba que fue solo por conveniencia, Quatre siente que algo le da vueltas en el estómago y le atraviesa las entrañas, entonces se gira hacia él y lo observa con mirada dura, había tragado antes saliva con fuerza, para evitarse llorar, no podía encararlo mostrándose tan débil y darle la razón en aquello de que era demasiado frágil

Esa noche te llevé al Motel solo para demostrar que sostenían relaciones sexuales con los clientes. Sin embargo al llegar ahí me demostraste algo que jamás pensé ver, a pesar de todo había pureza en tu mirada, ese fue el primer strike a tu favor – el rubio no supo que decir ante tales palabras del castaño, se limitó a mirarlo, a seguir tragando saliva, Trowa se mostraba tan serio, tan impasible como siempre, y sin embargo en su mirada pudo notar la sinceridad que hace tiempo no veía

¿Acabaste? – pregunta con dureza

No –

Ya no quiero oírte – quería irse, pero sus pies no se movían, sabía que Trowa iba a seguir hablando, que él tenía que oír pero no quería

Mi objetivo seguía en pie mientras pasó el tiempo y yo aún iba a verte… quise evitarlo, sabía que estaba prohibido, pero simplemente sucedió, me fui enamorando cada vez más de ti, dejaste de ser mi mayor prueba para convertirte en mi mayor tesoro, por eso aunque me odies, aunque atravieses esa puerta y no te vuelva a ver jamás, yo te seguiré amando, siempre voy a amarte Quatre – al fin termina su discurso y con él también los esfuerzos del rubio por no llorar, sus lágrimas adornaban al fin su rostro, cayendo silenciosas mientras miraba aquellos ojos verdes, cálidos como jamás los vio antes

¿Acabaste? – repite la pregunta de antes luego de un tiempo, quería mantenerse firme

Sí –

Bien… adiós – su respuesta casi desprovista de emociones hizo sentir a Trowa por fin la derrota, Quatre no lo perdonaría jamás, aquella era la última vez que se verían

Quatre – lo llama de nuevo cuando éste le da la espalda, dispuesto a irse sin pretender nada más de aquel último encuentro

Dime –

Se feliz, te lo mereces – aquellas palabras fueron su despedida, Quatre no responde, Quatre no vuelve a mirarlo, Quatre solo abre la puerta y sale, cerrándola con él ya afuera, entonces mientras caminaba se derrumba, llorando por los pasillos mientras abandonaba ese lugar, dejando atrás al hombre que lo hizo tan feliz y luego tan desdichado, aquel era el adiós.

No eran siquiera las 8 de la mañana cuando Heero ya se encontraba fuera de su departamento, iría a la comisaría, no le importaba si aún era temprano para visitas, no sabía nada de esos lugares, lo único que tenía en mente era su objetivo de liberar a Duo, pagaría lo que fuera, contrataría a los mejores abogados si fuera posible, no le importaba endeudarse de por vida, pero no quería a su amado trenzado en una prisión por tanto tiempo, aquel era momento de perdonar todo lo que debía ser perdonado, a pesar de las duras palabras que se dijeron uno al otro antes que la policía llegara a la casa de citas, estaba dispuesto a olvidarlo todo, incluso el hecho que se haya ido con el desgraciado de su ex jefe

Heero llega a la comisaría antes de las 9 de la mañana, como suponía no lo dejaron ver a nadie, ese día tenían mucho trabajo, los presos provisionales hacían llamadas a familiares, amigos, abogados; las secretarias no se daban abasto con tanto ajetreo, así que Heero no tuvo más remedio que sentarse y esperar, aún no era su turno, éste llega hasta después de las 11 de la mañana, así que con presura se acerca hasta el escritorio de la secretaria y pregunta por Duo Maxwell, uno de los detenidos de la noche anterior, como Heero supuso, Duo no era de los que había llamado a alguien, ni abogado, ni amigo, ni familiar, si lo pensaba era algo triste, no sabía mucho de la vida de Duo, pero quizás aquellos dos chicos de la casa de citas eran sus únicos amigos, quizás no tenía ningún familiar con quien contar, algo muy parecido a lo que le sucedía a él, porque solo tenía a Relena, su amiga era lo único que tenía

Puede usted pasar – informa la secretaria a un impaciente Heero que se había registrado unos minutos antes, la chica le entrega un gafete de visitante y entonces pasa. Duo estaba en una celda común con varios reos esperando su sentencia, ni siquiera era una celda para unos cuantos como en las cárceles, aquellas celdas provisionales eran muy pequeñas y con más personas de las que podrían caber para moverse con libertad, Heero se siente triste por aquella escena ante sus ojos, sin embargo cuando Duo se percata que se acerca y cruzan miradas se siente más aliviado. El trenzado estaba confundido y aunque Wufei miraba con recelo a Heero, su amigo se acerca hasta él

¿Qué haces aquí? – pregunta tan pronto llegó hasta él, agarrándose de los barrotes que le separaban, mirándolo

Te sacaré de aquí – fue su respuesta simple pero decidida, Duo tuerce la boca en un gesto de desaprobación, Heero no le debía nada, no tenía por qué hacer aquello

Lo prometo –

No te pedí que lo hicieras, es más, vete – su dura respuesta deja perplejo a Heero, no pretendía ofender a Duo con aquella meta y francamente no entendía el porqué de su actitud. Se siente molesto pero no lo demuestra, un brillo extraño en la mirada del castaño lo puso a pensar, quizás estaba avergonzado o quizás era un poco de orgullo lastimado, no sabía, pero no desistiría de sacarlo de ahí

Sé que no, pero no claudicaré, te sacaré de aquí quieras o no –

¡No! – enojado suelta los barrotes y antes de darle la espalda lanza una mirada fría, no quería que Heero sacrificara su futuro matrimonio por él, si había renunciado a su libertad fue precisamente para que Heero se olvidara de él, no para atarlo a un delincuente, a un hombre que dedicó mucho tiempo a un trabajo tan poco honorable como el que tuvo en la casa de citas

¿Por qué te alteras tanto? – estaba confundido, no comprendía aquel cambio tan salvaje de actitud, no comprendía aquella mirada que Duo posaba sobre él

Ya lo oíste, vete – escucha la voz de Wufei al fondo, luego el chino se pone de pie y se acerca a donde estaba Heero, Duo aún continuaba con la espalda hacia los barrotes

No te metas, es entre él y yo – responde Heero molesto

Me meto porque es mi amigo, si él no quiere nada de ti no lo obligues y vete de una vez – se miran con el ceño fruncido mientras Wufei sentenciaba aquellas palabras, Duo entonces se gira de nuevo hacia ellos cuando se retaron en silencio, mirándose

Por favor, ya no me busques, olvídate de mí ¿sí? – en su mirada había sinceridad al hablarle, pero también pudo ver que había tristeza, como si una fuerza ajena le obligara a apartarlo de él

No puedo – responde ante la mirada de hastío de Wufei y la mirada de tristeza de Duo, pero Heero solo lo miraba a él, tan fijamente que pareciera que quería entrar en su mente, leer sus más íntimos pensamientos

¿Por qué? No somos nada, no me debes nada, no eres nada para mí ¿Qué no lo entiendes? – la mentira le dolió más a él decirla que a Heero escucharla, pero no cambió su actitud, lo siguió mirando igual

Porque te amo – responde sin más, mirándolo fijamente a los ojos, como si nada más existiera, a su alrededor no estaba el molesto de Wufei, ni los otros reos, ellos no estaban ahí, separados por unos fríos barrotes, solo eran ellos dos, Heero y Duo, dos hombres que se amaban a pesar de las barreras del tiempo y la distancia

No es verdad – susurra perplejo, Wufei alcanza a escuchar a Duo, más su susurro fue tan tenue que Heero no lo escucha, el chino mira fijamente a su amigo, luego a Heero, ninguno había apartado la mirada del otro, pudo comprender que en esos momentos estaba estorbando y se hizo a un lado

Volví a ésta ciudad para buscarte, porque no debí irme nunca – dice con sinceridad, ablandando un poco su mirada, Duo siente como un escalofrío le recorre el cuerpo ¿era eso posible? ¿Heero enamorado realmente de él? ¿Desde aquel entonces cuando se conocieron? Apenas podía pensar en aquella posibilidad, pero después de todo él estuvo en la misma situación, amándolo por dos años, como si el tiempo no hubiera transcurrido en sus vidas, aquellas Vidas Cruzadas en un período en que ambos fueron tan solitarios, una época en la que se necesitaron tanto que una noche de pasión los hizo caer en el amor, ahora después de esos años y después de todo lo ocurrido por fin pudo oír de sus labios aquella confesión que igual a la suya pudo haberlos unidos, pero aún estaba ella, la tal Relena, su futura esposa, la mujer a la que en esos momentos estaba engañando por estar confesándole sus sentimientos a un fantasma

Mentira – dice al fin, tratando de despejar sus ideas, sin apartarle la mirada, le muestra una mirada de molestia e indignación, que injusto era, comprometido para casarse y diciéndole palabras de amor a él, quien días atrás le dio su cuerpo a cambio de dinero

No mentiría con algo así, te amo, esa es la verdad – declara de nuevo, dejándolo perplejo, no solo no esperaba aquella confesión, sino que no podía creer el cinismo de Heero, comprometido para casarse pero declarándose a él

¿Tanta es tu desesperación? ¿Por qué mientes así? – pregunta en negación, no podía ni quería creer en aquellas palabras, Heero era muy cruel al mentirle de aquella manera

No estoy mintiendo – responde mirándolo a los ojos, a Duo le tiembla el labio inferior y se queda estático, mudo. Heero se acerca más a los barrotes y le sostiene la mirada un poco más, hasta que Duo agacha la cabeza y sonríe con burla

¿Y qué hay de ella? ¿También le has mentido así? – pregunta indignado, Heero no entiende de qué habla ¿acaso Duo sabía de Relena? Era casi imposible que lo supiera, a menos que Milliardo se lo hubiera contado todo

¿Ella? ¿Quién? –

¡Tu prometida! La persona con la que vas a casarte, ya déjate de juegos – responde con voz alta, mirándolo nuevamente, con brío y enojo

¿Casarme? – pregunta intrigado, no entendía porque Duo hablaba de una boda

Estaba desesperada, por un momento pensé que se derrumbaría ante mí, me vi reflejado en ella, sentí su pesar como si fuera el mío porque así me sentí también yo – su confesión cae de sorpresa a Heero, no tenía ni la más mínima idea que Duo y Relena se conocieran, que hubieran hablado, comenzaba a sentirse traicionado, ahora las palabras de Milliardo tenían un significado diferente

¿Ella fue a ti? ¿Te buscó? – pregunta alterado, agarrándose a los barrotes de aquella celda, su mirada confusa estaba fija sobre los ojos de Duo, quien se sintió intimidado por unos momentos

Sí, pero no tienes derecho a reclamarle, estaba en su derecho de encarar al hombre con el que su prometido se acostaba, jugaste con los dos – responde enojado, acercándose también a los barrotes. Wufei los miraba desde la parte de atrás de la celda, recargado en la pared, con los brazos cruzados, sorprendido de aquella conversación, incluso los demás habitantes de la celda miraban atentos y escuchaban

¿Cómo pudo? – susurra Heero perplejo, por lo que entendía, Relena buscó a Duo, le dijo que él era su prometido y más que eso, le hizo sentir de alguna forma culpable, ahora entendía los desplantes de Duo

No pongas esa cara como si no supieras que sucede – reclama Duo enojado

Se llama Relena, era mi amiga desde la Universidad – le explica luego de unos segundos de silencio, el trenzado lo mira atento

Éramos muy jóvenes cuando le confesé que era Homosexual, jamás tuvimos algo, nunca nos comprometimos, ella te mintió, sabía de ti, lo que vivimos y se aprovechó de eso – explica indignado, no podía creer que Relena le hubiera hecho eso, pero Duo no se quedaba atrás, también estaba sorprendido ¿podía confiar en esas palabras?

¿Está enamorada de ti? – ante la pregunta Heero responde moviendo la cabeza para afirmar, Duo traga saliva y enmudece

Jamás le correspondí, no sabía siquiera de sus sentimientos hasta hace poco, cuando supe que te habías ido con Milliardo le propuse intentarlo, pero antes de eso jamás pasó algo, debes creerme – revela con mirada sincera, aunque no era un hombre de muchas palabras debía explicarle a Duo, que creyera su versión, Relena había mentido con maldad, para alejarlos, jamás se lo iba a perdonar

¿Por qué debo creerte? Ya no tiene sentido, todo esto es un chiste de mal gusto – sonríe irónicamente, luego se aleja de los barrotes y da la espalda a Heero

Te digo la verdad. No mentí con lo que te acabo de decir, tampoco cuando he dicho que te amo, lo hice desde aquel entonces, incluso antes de tenerte por primera vez en mi cama, no fue el alcohol ni la soledad, fuiste tú y te lo demostraré – dice con determinación, haciendo que el corazón de Duo se acelere, dejándolo perplejo y paralizado. Heero da media vuelta luego de observar la espalda de Duo y se aleja a paso rápido pero silencioso, Duo no lo escucha marcharse

Se fue – dice Wufei a su amigo, quien permanecía de pie dándole la espalda a los barrotes, con los ojos ampliamente abiertos y desorbitados

Duo – llama el chino a su amigo, sacándolo de aquel trance, el trenzado se gira hacia los barrotes y se acerca de nuevo, sujeta unos con sus manos y mira hacia el pasillo, con la mirada casi perdida

Quisiera creerte… también te amo – dice por fin, luego cierra los ojos y unas lágrimas caen de ellos, Wufei mira a su amigo y se acerca, abrazándolo por la espalda, en completo silencio, aunque odiaba a ese sujeto creía en sus palabras, al igual que Quatre jamás creyó en la chica, pero la decisión de creer o no solo era de Duo.

Heero baja deprisa del taxi que lo había llevado a casa de los hermanos Peacecraft, estaba muy enojado, durante el trayecto pensó mucho en qué decir, pero ahora se le había olvidado, solo había enojo e indignación. Heero toca el timbre un par de veces, apresurado, la puerta tarda en abrirse, pues la había abierto Relena, la chica sonríe al ver a su amigo, pero no tarda en darse cuenta de la mirada asesina que poseía

¿Qué sucede? – pregunta asustada

¿Por qué le mentiste a Duo? – responde con otra pregunta, la chica se pone amarilla de la impresión, no sabía que decir, no sabía hasta donde conocía su amigo la verdad

¿De qué me hablas? – finge demencia, sonriendo nerviosa, pero su actitud desentendida molesta a Heero, quien la aparta sin mucha fuerza y entra a la casa, Relena cierra la puerta y nerviosa se acerca a él en sus muletas

¿Tu prometido? ¿En serio dijiste eso? – pregunta indignado, Relena seguía sin poder articular palabra

Yo… yo solo quería… –

Estoy decepcionado, si no fueras mujer te partiría la cara – dice con enojo, poniéndola nerviosa, nunca antes su amigo le miró de aquella forma, mucho menos le había dicho palabras como esas

¡Es porque te amo! – grita desesperada

Por eso mentí, estaba cansada de ver cómo te destruías por su culpa, maldita la hora en que sus vidas se cruzaron, maldito él, te enamoraste en una sola noche, a mí nunca me amaste a pesar de los años ¡Me merecía tu amor! – expresa con capricho, los ojos húmedos y a punto de derramar las lágrimas

Ni siquiera merecías mi amistad. No vuelvas a buscarme – dice con dureza, mirando con aquellos ojos fríos los ojos de la chica, ahora llenos de lágrimas

Heero, perdóname, lo hice por amor, entiéndeme – ruega nerviosa, acercándose lentamente hacia él con sus muletas

Lo hiciste por egoísmo – contradice con voz tranquila y avanza hacia la puerta antes que la chica se acerque por completo a él

¡No puedes dejarme! Íbamos a intentarlo Heero ¿recuerdas? – Heero abre la puerta a pesar de las palabras de Relena, solo se detiene unos segundos pero sin voltear, tampoco agrega nada más a la conversación y cierra la puerta

¡Heero vuelve! No me dejes por favor – el aludido alcanza a oír las palabras de Relena, luego de cerrar la puerta se recargó en ella, mirando hacia el cielo

Adiós – susurra con voz tranquila, verla llorar y en ese estado deplorable era suficiente castigo, si lo pensaba bien debía agradecerle, porque en su afán por separarlos a él y a Duo lo único que logró es que su amor se hiciera más fuerte. Heero se aleja caminando de aquella casa, mientras que dentro de ella, Relena lloraba desconsoladamente, si antes se conformaba con la amistad de Heero, ahora debía resignarse a no volverlo a ver, lo conocía y sabía que jamás iba a perdonarla.

Trowa revisaba los últimos papeles que habían llevado a su escritorio, pero no podía concentrarse del todo, su despedida con Quatre le había afectado más de lo que quería reconocer, él era un hombre duro y fuerte, pero su amor por el rubio lo había ablandado, lo sabía y sentía molestia, si fuera el de antes simplemente lo olvidaría y seguiría con su vida, pero ahora ni siquiera sabía cómo continuar. El sonido de alguien llamando a la puerta lo hacen perder la concentración que no tenía y voltea hacia ella, aún sin que él respondiera la puerta se abre, por breves instantes Trowa tuvo la esperanza de que fuera Quatre, pero se trataba de su hermana, Catherine parecía triste

¿Qué quieres? Estoy ocupado – dice molesto, ella sonríe afligida

El jefe te habla, acaban de interrogar a Treize y a Lady, no lo habían hecho antes porque sus abogados tardaron en llegar – responde la chica con serenidad, aunque realmente se encontraba triste

Enseguida voy – responde sin emoción alguna y vuelve a distraerse en los papeles que ni siquiera había leído con detenimiento, Catherine entiende que quiere estar solo y sin agregar nada más se marcha

Al caminar por el pasillo, Catherine se cruza con Lady, a la mujer la escoltaban dos policías mujeres, sus muñecas estaban adornadas con las esposas, la mirada de su ex jefa se fija en sus ojos con fuerza, mirando a la pelirroja con odio, ella no se intimida pero se siente triste, así que desvía su propia mirada y continúa caminando, rumbo a su oficina, al igual que su hermano buscaría en qué entretenerse para que la culpa le abandonara al menos unos momentos

Aunque sin ánimos, Trowa se levanta de su asiento y va en dirección a la oficina de su jefe, un hombre corpulento de edad avanzada y cara de pocos amigos, quien al verlo entrar sin llamar a la puerta lo observa con enojo

Agente Bloom ¿Por qué entra sin llamar? – pregunta enojado. El hombre estaba de pie tras su escritorio, mirando hacia la puerta, pero su empleado parecía no importarle sus palabras, los ojos verdes lo miraban fijamente

Usted quería verme – responde tranquilamente, el jefe de la policía se enoja y golpea con fuerza el escritorio, Trowa desvía su mirada hacia el puño apretado del hombre y luego le mira de nuevo a los ojos

Déjate de tonterías – reclama molesto, luego intenta calmarse pero no puede, así que continúa mirándolo con enojo

He estado revisando el caso que trajeron tú y tu hermana. Debo de admitir que fue una investigación muy completa pero también estoy molesto por el procedimiento – explica con voz más relajada, pero a Trowa le da la impresión que incluso estaba más molesto

Ésta delegación se ha caracterizado los últimos años por sus elementos de alto rendimiento, hemos recibido reconocimientos a lo largo de mi administración, pero tú lo has tirado por la borda, sosteniendo relaciones sexuales con un prostituto implicado en el caso ¡¿En qué diablos estabas pensando?! – grita enojado, volviendo a golpear con furia el escritorio. Trowa lo mira en silencio, seguro esa información salió del interrogatorio a los dueños del local, lo cual no le sorprendía

Había mil formas de comprobar el delito sexual, no tenías que hacerlo, eres un bruto, un inepto – su mirada dura y acusante no intimida a Trowa, él permanecía callado

¿Algo en tu defensa? –

Era mi caso, eran mis procedimientos – responde tranquilamente

¡Inútil! Ahora seremos el hazmerreír de todo el estado, si esto llega a oídos federales estaré frito, no tengo más remedio que despedirte, entrega tu placa y tu arma Tritón Bloom, quedas además suspendido, no podrás trabajar como agente en cinco años – sentencia molesto y a la vez afligido, Trowa era un excelente agente desde hace tiempo, además había conocido a sus padres, en especial a su papá que fue agente federal junto con él en sus días de juventud, pero no tuvo más remedio que hacer aquello, Trowa había actuado fuera de ley y merecía ser castigado

Es una lástima Tritón, tu padre estaría muy decepcionado de ti – dice con tristeza, aquellas palabras si lastiman a Trowa pero permanece impasible. Con tranquilidad el castaño quita la placa de su chamarra y saca su arma de la funda del chaleco, ambos los coloca sobre el escritorio y luego mira a su antes jefe a los ojos

Perdón por fallarle, pero tampoco me arrepiento, ese 'prostituto' como lo llama usted, es la persona más increíble que he conocido, me ha humanizado y es por eso que he actuado así – explica tranquila y sinceramente, su ex jefe suspira

Ninguno de los dueños quiso decir su nombre, más te vale que él esté junto a los otros en una celda, si no, te vas a enterar – amenaza por último, hablando con toda honestidad, no toleraría más nepotismo. Trowa no responde a eso, tan solo lo mira fijo y sonríe ligeramente, da media vuelta y sale de la oficina, camina por el pasillo rumbo a la suya, Catherine que había oído todo va tras él y entra después de su hermano

¿Qué vas hacer? Es terrible – dice preocupada, pero Trowa se veía tranquilo

Es lo mejor que pudo pasar – responde el castaño, luego se dirige a su escritorio y comienza a separar sus cosas personales de las que pertenecían a la delegación. Por primera vez en mucho tiempo Catherine observa a Trowa relajado y tranquilo, incluso podía decir que una pequeña mueca parecida a una sonrisa adornaba su rostro.

Ay hermanito – suspira resignada, en esos momentos no cupo duda que el amor había llegado a Trowa para quedarse, lo malo del asunto es que el rubio no quería volver a saber de él

Dentro de la cárcel el tiempo se les pasaba muy distinto, ninguno tenía sus pertenencias salvo la ropa con la que habían sido apresados, Wufei estaba impaciente, quería saber la hora, se sentía enclaustrado y molesto, en cambio Duo no tenía siquiera cabeza para eso, pensaba en las palabras de Heero, su confesión ¿Creerla o no? Tenía cierto recelo para aceptarla de buenas a primeras, todo ese tiempo había creído en las palabras de Relena, ahora tenía una versión muy diferente de los hechos, su duda en esos momentos lo estaba carcomiendo

Wufei mira a Duo desde una de las esquinas de aquella celda, mientras los demás compañeros dormían en el suelo como vagabundos, sin importarles nada. El trenzado se veía tan absorto en sus pensamientos que decide no molestarlo, así que se sienta en el suelo cerca de los barrotes, cierra los ojos unos instantes y espera poder dormir, sin embargo su plan es interrumpido cuando uno de los guardias llega y abre la celda

Wufei Chang, te puedes marchar – dice de mala gana, incluso mostrando un gesto de desagrado, el chico se sorprende y también Duo, quien rápido se pone de pie

¿Qué pasa? – pregunta desconcertado, comparte después una mirada con su amigo

Que importa, eres libre – anima el trenzado

Solo recibo órdenes, puedes irte – responde el guardia nuevamente con mal modo

Tengo un mal presentimiento –

Ya, déjate de tonterías y aprovecha, vete – vuelve animar, Wufei mira a su amigo y afirma con su cabeza, luego le da un abrazo para despedirse y sale de la celda, se miran cuando el guardia cierra la puerta

Suerte amigo – dice Duo

También tú – sonríe y se dispone a irse pero se detiene, Duo lo mira fijo

¿Ahora qué? –

Cree en Heero, algo me dice que te dijo la verdad, también te sacará de aquí, confía en él ¿de acuerdo? – ante la mirada insistente de su amigo y por aquellas palabras, Duo afirma nuevamente, en silencio. Ambos amigos se sonríen y el chino se marcha

Confiar en Heero – se repite en mente, meditándolo, quizás tuviera razón, pero sería muy difícil que incluso saliendo de ese horrible lugar ellos dos pudieran hacer una vida juntos, se habían lastimado mucho mutuamente.

El celador acompaña a Wufei a recoger sus cosas, luego lo deja en la oficina administrativa para que firmara y recogiera sus papeles de salida, en esos momentos no dejaba de preguntarse lo que había sucedido. Wufei siente de pronto deseos por saber de Treize, así que pide verlo, pero en ese momento le informan que pronto sería procesado, cosa que aún no pasaba siquiera con los acompañantes, eso lo pone nervioso, pero decide tener calma y se tranquiliza un poco. Al salir de la comisaría y respirar por fin el aire fresco de la libertad, el chino sonríe y se encamina a casa, lo primero que haría sería localizar a Quatre, esperaría hasta el día siguiente, era de noche y no quería importunar, después volvería en la mañana para intentar de nuevo ver a Treize, luego de eso no tenía plan en mente, quizás buscar un nuevo trabajo, pero de momento no quiso pensar en ello.

Quatre había pasado el resto del día pensando en su futuro, decidiendo que era mejor irse de aquel lugar, la ciudad le traía malos recuerdos, solo pensar en Trowa hacía que su corazón doliera, admitía que iba a extrañar a sus amigos, pero debía pensar por primera vez en su vida en él mismo, cambiar de aire le ayudaría quizás no a olvidarse del amor que sentía por Trowa, pero al menos le ayudaría a sanar su corazón, dejar el rencor atrás e intentar ser feliz

Perdóname Duo, perdóname Wufei, irme así y ustedes encerrados no me hace feliz, pero no soporto más estar aquí, mañana mismo me iré – dice mientras mira la foto que pretendía meter en una maleta, ahí estaban retratados él y sus dos mejores amigos. Quatre sonríe con tristeza y guarda la foto

Mañana comienza mi nueva vida, trataré de perdonarte Trowa, al menos así me sentiré más tranquilo, es una lástima que todo terminara entre mentiras – piensa afligido. Lloró lo suficiente después de despedirse de Trowa, pero de momento no tenía más lágrimas, así que va a dormir, al día siguiente le esperaba el mundo con su nueva vida.

A pesar de no haber dormido lo suficiente, Duo no pudo conciliar el sueño, no tenía idea de que hora era, supuso que sería muy noche o quizás de madrugada, les habían dado de comer hace algunas horas y se sentía cansado, pero sin ganas de dormir. Mientras pensaba en las palabras de Heero, en las de Wufei, las de la propia Relena, mintiéndole, o al menos eso era lo que su antiguo cliente aseguraba, pero el trenzado estaba hecho un lío, quería creer en él y olvidarlo todo, pero su orgullo estaba ganando a sus deseos de seguir luchando, tal vez incluso podía culpar al miedo, con Heero no conocía otra historia que no fuera la de perder, su mejor recuerdo databa de hace dos años, luego todo fue sufrir y estaba cansado, por mucho que una parte interna le dijera a gritos que podían crear una nueva historia, juntos

¿Qué debo hacer? – piensa intranquilo, ni siquiera tenía a su lado a sus mejores amigos para aconsejarlo, ahora se sentía realmente solo.

A la mañana siguiente Quatre despierta temprano, no había menguado en su decisión, comenzaría una nueva vida, si siquiera tenía pensado despedirse, simplemente quería desaparecer, olvidarse por un tiempo de todo, quizás después volvería, si Duo y Wufei lo perdonaban cuando ese día llegara tal vez se daría por bien servido, aunque para ese entonces Trowa solo sería una sombra, sabía que no lo dejaría de amar, tal vez nunca, pero se sabría un hombre nuevo

Sé que estoy siendo un cobarde y al mismo tiempo un tonto optimista, pero la decisión está tomada – el rubio sonríe, era momento de decir adiós a su antigua vida. Quatre cierra la puerta de su departamento y se cuelga una mochila al hombro, en su mano contraria sujeta una maleta, suspira y comienza a marcharse, al llegar al pie del edificio se topa de frente con Wufei, quien pretendía entrar, el chico se sorprende de ver a su amigo a punto de marcharse con equipaje, el rubio se sorprende de ver a Wufei fuera y no dentro de la cárcel

¿Qué demonios? – preocupado se acerca a Quatre, aunque también se le veía molesto, si sus suposiciones eran correctas, su amigo estaba huyendo

¿Qué haces fuera? –

Y tú ¿Qué haces con esa maleta? – pregunta con tono alto, acercándose más

Creo que es obvio – responde encogiéndose de hombros

¿Así nomás? Sin decirle a nadie, huyendo. Creí que nuestra amistad significaba algo para ti – dice con tristeza y enojo, Quatre calla unos momentos, observándole

Tú no entiendes –

¿Qué no entiendo? ¿Tu debilidad? O que no eres lo suficientemente fuerte para reponerte a esto –

¿Cómo te atreves? – ofendido mira con fuerza a su amigo, pero Wufei sonríe en tono de burla

¿Di en el blanco? Vete entonces, huye, cobarde – dedicándole una última mirada, el chino se da media vuelta, pero Quatre lo detiene

Me usó, deliberadamente lo hizo, porque soy débil y tonto, lo sé – profiere sintiéndose ofendido, recordando cada palabra dicha por el desgraciado de Trowa. El chino al oír a su amigo se da media vuelta y lo mira con compasión

Él me lo confesó, me eligió a mí por ingenuo. Lamento todo lo que pasó, fue mi culpa, porque soy un idiota –

No digas eso, el único idiota es ese tipo, no supo apreciar lo que vales – dice Wufei para reconfortarlo, Quatre sonríe con tristeza

Dijo que pese a todo se enamoró de mí, pero no sé si creerle, no quiero creerle –

Al diablo ese tipo, Duo y yo no tenemos la culpa – se defiende

Es verdad – admite el rubio, después se miran mutuamente, reconciliándose

Perdóname, solo quiero alejarme de esto, empezar una nueva vida ¿es eso malo? –

Solo si abandonas a tus amigos – responde Wufei

¿Por qué no esperas un poco? Estoy seguro que Duo saldrá pronto –

¿Por qué lo sabes? –

Heero aseguró que lo sacaría y creo en ello – confiesa avergonzado

¿Tú? ¿Después de todo? Además lo odias ¿No? – el chino no responde al instante

Ven, vayamos a tu departamento, te contaré, así también me cuentas que pasó con aquel idiota – sugiere Wufei

Pero… –

Sin excusas, no te dejaré marchar – sonriendo le arrebata su maleta y lo obliga a volver sobre sus pasos, regresando al departamento que había decidido abandonar.

Desde el día anterior Relena no salió de su habitación, preocupando a su hermano, a quien ella no dirigía la palabra, después de todo parte de la culpa era del rubio, él había dicho frente a Heero lo que no debía, quizás por eso su ex amigo había indagado en el asunto hasta dar con la verdad, ahora ella había quedado como una mentirosa y una embustera, lo peor de todo es que no se arrepentía de haberlo hecho, aunque le costó la amistad de Heero, al menos había tenido la dicha de ser "su novia" un tiempo, algo que jamás pensó que sucedería, ni en sus más hermosas fantasías

Un día te darás cuenta que él no vale nada y volverás a mí, lo sé – se repite una y otra vez, convencida de que aquello sucedería tarde o temprano. El autoengaño estaba funcionando, al menos de momento, para no sentirse tan patética y solitaria, las lágrimas que se resbalan por sus pómulos no sabían a derrota, sino a esperanza

Él no vale nada, solo yo puedo hacerte feliz – sonríe convencida mientras llora, esperaría por el día en que Heero volviera a ella, para no dejarla nunca más y así ser felices para siempre, aquella era su convicción

Relena, tienes que comer – habla Milliardo desde el otro lado de la puerta, pero su hermana lo ignora, encerrada en sus propios pensamientos

Ese maldito de Heero – dice con enojo, sabía por lo que su hermana había gritado el día anterior, que él la había dejado, dando por muerta su presunta amistad, ahora él tenía que lidiar con el desprecio de su hermana

Pobre diablo, seguro ahora está buscando como sacar a su prostituto de la cárcel, dudo mucho que la multa sea una bicoca, no podrá pagarla – sonríe con triunfo, como si aquello lo beneficiara de alguna forma. Luego una idea descabellada llega a su mente maquiavélica y lo hace sonreír

Claro, eres un genio Milliardo, recuperarás a tu hermana cuando traigas de vuelta a su patético amigo Gay, a cambio de la libertad del prostituto. Le haré juntar el dinero del suelo, como muerto de hambre que es – piensa feliz, su plan era perfecto, ofrecería a Heero el dinero suficiente para sacar de la cárcel a Duo, a cambio él tendría que volver con su hermana, intercambiar su propia prisión por la libertad del hombre que amaba.
Notas finales:
Continúa en Capítulo 17. La respuesta a encontrar

Etto... Pues la verdad no sé que decir, han pasado muchos años desde la última vez que escribí algo de éste fic, retomarlo no ha sido tarea fácil, más cuando sabes que posiblemente más del 70 por ciento de tus antiguos lectores no recuerdan ni quien eres xD pero ni modo, ha sido culpa solo mía la de dejar abandonado todo lo que comencé hace tiempo, me disculpo, pero ha sido así, agradezco a las personas que aún me leen a pesar de todo el tiempo que ha pasado, también agradezco a quienes me comentan y a todas las personas que me han animado a continuar escribiendo, espero, aunque sé que lo haré, no decepcionarlos. Hasta la próxima
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Noticias
Recopilatorio Gratis "9 sonatas literarias!
Vamos a celebrar el Día del Trabajador con un nuevo libro homoerótico escrito por varias grandes autoras, algunas de las cuales las conocéis porque han publicado algunos de sus trabajos en slasheaven.

Son relatos cortos en los que hay de todo, misterio, romance, aventura… y todos y cada uno de ellos relacionado con una canción.

El título del recopilatorio es “9 sonatas literarias” y aquí os dejo los enlaces desde los que podéis descargarlos gratuitamente. Repito: ES GRATIS. Así que no sé a qué estáis esperando.

9 sonatas literarias


9 sonatas literarias


9 sonatas literarias




--Administrador en 01/05/14 - 09:03 pm 37 Comentarios
Guiones nick
Os pedimos que no utilicéis los guiones a la hora de poneros un nick, ya que está dando problemas cuando se ingresa en la cuenta y hay que cambiar el seudónimo eliminándolo.



Gracias por vuestra ayuda

--Administrador en 06/06/13 - 11:37 am 49 Comentarios
Nuevo libro:
Os queremos anunciar la publicación de un nuevo libro. Una historia original que está realmente bien y que merece que le demos un empujoncito

Esta es la web donde podéis encontrar el booktrailer y también los links donde se puede adquirir “Sangre y acero”

Os dejo un extracto del resumen, para ir abriendo boca: “En Fuego y Acero, la distancia entre el orgullo y el honor, la fuerza y la tiranía, el amor y el odio, queda reducida a cenizas por las intensas pasiones de sus protagonistas, que desafiarán incluso a su propio corazón para forjar su destino."

Fuego y Acero en Third Kind


--Administrador en 31/01/13 - 07:54 pm 123 Comentarios