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Eran las 8 de la mañana cuando Heero llega a la oficina de su jefe, el cual lo estaba esperando impaciente, se había adelantado en llamar a un par de Hospitales, pero por las señas que había dado en ninguno parecía estar su hermana. Heero abre la puerta sin llamar antes, Milliardo voltea hacia aquella dirección y por primera vez le daba gusto ver a su empleado



¿Tienes noticias? – pregunta con notorio interés, su jefe mueve la cabeza pesimistamente y se sienta, suspirando preocupado



Llamé a distintos Hospitales y nada. En la Policía me dijeron que tienen que pasar más de 24 horas para declararse desaparecida – responde desanimado, pasando después sus manos por los largos cabellos



¿Qué más se supone que puedo hacer? – voltea hacia su empleado, mirándolo directo a los ojos, Heero se queda pensativo



¿Tiene celular? –



Se le descompuso y no volvió a comprarse otro –



Ya veo – después de un molesto instante de silencio, Heero se acerca a la puerta y mira a Milliardo



Aparecerá – al salir de la oficina cierra la puerta y se encamina hacia fuera de las instalaciones, dejando a su jefe solo y preocupado. Pero el también pondría su granito de arena y buscaría a su amiga por su cuenta



Después de terminar su turno de trabajo, Duo y Quatre habían bebido un par de copas más y se habían ido de juerga por las calles de la ciudad, quedándose dormidos en un vil callejón, no muy lejos de un vago que les había regalado de su periódico para dormir. Los amigos habían decidido festejar sus fracasos de vida, pensando que siempre es mejor reír que llorar, por eso se habían burlado de sí mismos. Lamentablemente esa mañana la situación era otra, ahora tenían dolor de cabeza y un desagradable sabor de boca, seguramente producto del alcohol y el vomito



¿Dónde estamos? – pregunta confundido Duo, sin ser capaz de abrir sus ojos, mientras se rasca la cabeza y mueve los hombros, estaban adoloridos



No sé, pero tengo frío – responde Quatre tratando de taparse con el periódico a su lado, pero apenas le tapaba una pequeña porción



Que horror, me siento terrible y tengo sed, y hambre, y frío – se queja Duo, logrando abrir los ojos y darse cuenta con horror que estaban en la calle, no muy lejos de un vago que se notaba no se había bañado en años. Pero más horroroso y desquiciante es cuando escucha a su amigo rubio reír a carcajadas, voltea enojado a verlo, mirando como reía, acostado en el suelo, tapándose con el periódico y con los ojos cerrados



¡Lo que faltaba, que te volvieras loco! – exclama enojado, volviéndose después a rascar la cabeza. Quatre abre sus ojos y logra sentarse, sin quitarse de encima el periódico



No te enojes, mira el lado bueno, anoche nos divertimos, sacamos frustraciones e hicimos vida social – comenta entre risas, señalando al vago cuando finaliza su exposición, arrancando en Duo también una risa. Aquello si que era caer bajo



Esa mañana había llegado particularmente de mal humor, él que siempre se había caracterizado como un hombre sereno y amable, siempre serio, pero nunca como en aquella ocasión, incluso su hermana caminaba a su lado, mirándolo de reojo sin emitir comentario alguno, las miradas de los demás empleados recaían en él y decenas de murmullos se escuchaban, pero a él poco le importaban, tenía cosas mucho más importantes en las cuales pensar



Que curiosos ¿verdad hermano? – pregunta Catherine a Trowa cuando entran a la oficina de éste último. La chica lo miraba fijamente en espera de una respuesta



¿No tienes trabajo que hacer? – pregunta molesto, aflojándose un poco el nudo de la corbata, se sentía falto de aire



Es obvio que no estás de buen humor ¿cierto? – preocupada lo miraba detenidamente, observando en su faz que efectivamente no estaba de buen humor. Trowa le corresponde la mirada y con fastidio se deja caer sobre la silla, sin cuidar su espalda siempre erguida



Estoy ansioso por cerrar ese lugar y aún no tengo el permiso – responde con notoria molestia y excesivo desagrado, porque estaba seguro que su único obstáculo para estar con Quatre era aquel maldito lugar de citas



Cierto ¿y qué piensas hacer? –



Esperar –



No suena mal, pero es desquiciante, y por lo que veo, eso es algo que aún no sabes manejar bien ¿o me equivoco? – la suspicacia de su mirada lo hace molestar aún más de lo que ya estaba



En serio ¿no tienes trabajo que hacer? – sin prestar más atención a la chica, le da la espalda girando la silla. Catherine se evita reír y solo alcanza a sonreír, el amor era otra de las cosas que a Trowa le resultaba difícil manejar



El amor, el amor, el amor – se retira jocosamente, canturreando divertida. Nunca antes a Trowa le había parecido tan conveniente que su hermana se alejara de él



Esperar... suena difícil – mirando de reojo uno de los cajones de su escritorio, después lo abre y saca de él una hoja la cual mira detenidamente, era el contrato de Quatre en la casa de citas, aún no se había atrevido a romperlo, aún sabiendo que con aquel de prueba, su amor podía ir también a prisión



El calor de las sábanas era reconfortante, pero el Sol en todo su esplendor se sentía sobre su mejilla, obligándolo a despertarse, muy a su pesar, ya que estaba muy tranquilo durmiendo, se abrazaba gustoso a su almohada, algo dura pero igual de cálida, además olía muy bien, haciéndolo sentirse relajado, sin duda no quería levantarse, nunca antes había estado tan tranquilo, como si pudiera olvidarse del mundo que lo rodeaba



Buenos días – saliendo de su ensueño por reconocer tan sensual voz, abre de lleno los ojos, sorprendido al darse cuenta con horror, que su cálida almohada no era precisamente la que pensaba, sino el pecho sin camisa de Treize. Todo su cuerpo se tiñe de rojo al verlo ahí, acostado junto a él, sonriendo ampliamente



¿Qué demonios...? – aturdido se separa enseguida de su jefe y se pone de pie fuera de la cama, Treize continuaba sonriendo



¿Dormiste bien? – el tono pícaro lo hace sonrojar aún más y por instinto mira hacia abajo de su cuerpo, por fortuna tenía ropa encima, la misma de ayer, después voltea hacia la cama y ve con alegría que Treize también tenía ropa bajo la cintura cuando él mismo levanta un poco la sábana para sacarlo de dudas



Descuida, lo estoy guardando para otra ocasión – sin vergüenza alguna se levanta de la cama y hace un par de flexiones, se estira un poco y después sale sin pena ni gloria de la habitación, Wufei lo había seguido con la mirada, con el rostro completamente rojo y cara de incertidumbre, ya que supuestamente debía sentirse molesto, pero el sentimiento que en ese momento le embargaba poco se parecía a aquel.



Por más que se había dado a la tarea de buscar a Relena, no había podido lograr su cometido, estaba preocupado, pero se mostraba muy tranquilo, y de hecho en cierta medida lo estaba. Por el momento buscaba en las estaciones de policía de las zonas aledañas tanto al domicilio de los hermanos como al del Hotel donde se hospedaba. Aún le faltaba uno en el cual buscar, éste se encontraba a un par de metros de la casa de Milliardo, por lo que suponía, el rubio no había ido hacia allá, ya que había notado que éste no se veía del todo dispuesto por la preocupación



Buenos días ¿en qué puedo ayudarlo? – pregunta el hombre a la entrada, vestía un traje color azul marino



Tengo una amiga que desapareció, vive por aquí –



¿Cuándo desapareció? –



Hoy en la madrugada –



¿Y por qué cree que está desaparecida? – pregunta con burla, situación que a Heero no le agrada en absoluto



No sé, o tal vez le sucedió algo – contesta escondiendo su enojo



Ya veo, espera aquí – el hombre entra a la pequeña estación y Heero lo observa conversar con alguien que también vestía el mismo uniforme, mostrando interés el hombre se levanta de su silla y sale a donde se encuentra Heero



¿Cómo es su amiga? –



De mi estatura, joven, delgada, tez clara, ojos de color verde, cabello castaño claro a media espalda –



¡Ah! Entonces puede ser ella – enseguida Heero se muestra interesado



¿De qué habla? – cuestiona molesto y un poco desesperado



Hoy en la madrugada chocaron dos autos, en uno de ellos manejaba una jovencita, ambos conductores se veían bien, espere aquí y le doy la dirección del Hospital que les asignaron – el hombre se marcha nuevamente hacia el interior y Heero lo espera paciente, por lo menos ya sabía que le había sucedido



Aquí tiene –



Gracias – enseguida arrebata el papel al hombre y se marcha apresurado. Ahora solo faltaba verificar que efectivamente fuera Relena y cuando estuviera seguro de ello y de que se encontraba con bien, entonces llamaría a Milliardo



Después de haber llegado al departamento de Duo, ya que era el más cercano de los dos, ambos chicos habían tomado un baño y ahora preparaban café, por sus caras se notaba que no habían pasado muy buena noche, durmiendo en el suelo de un callejón



Bueno, al menos ya sabemos lo que es dormir en la calle – comenta Quatre mientras sirve dos tazas de café sin azúcar



Cierto, me siento afortunado ¿sabes? – responde solemnemente haciendo reír a su amigo, que al finalizar de servir el café, entrega el suyo al trenzado



Es verdad... por cierto ¿qué piensas hacer? –



¿De qué? –



¿Cómo de qué? Con Heero ¿cómo te vas a deshacer de él? –



Eso sonó a que lo quiero matar –



Hablo en serio, ya que tomaste la decisión de no intentar estar con él, ¿qué vas hacer? – la pregunta de Quatre era exactamente la que se hacía Duo, porque no imaginaba aún que podía hacer para quitárselo de encima



No estoy seguro, él es necio, muy necio –



Si, en eso se parecen – comenta con una amplia sonrisa, pero de Duo recibe una mirada de disgusto



Bueno no... ¿Entonces? – pregunta con interés, tal vez podía idear algo para quitarse a Trowa de encima él también



Creo que sé como – contesta con malicia, sonriendo ladinamente, de nuevo Quatre siente que su amigo no está del todo cuerdo. Aunque había insistido, Duo no le había querido decir cual era su plan



Al llegar al Hospital, Heero pregunta por su amiga, afortunadamente en la madrugada no habían tenido muchos ingresos, y ningún otro paciente correspondía a la descripción dada por él, así que les es fácil determinar que se trata de la misma persona. La enfermera encargada lleva a Heero a la habitación múltiple donde se encontraba la chica, dormía tranquilamente, no se veía muy lastimada, salvo la pierna enyesada, el collarín y unos pocos raspones, estaba bien



Gracias –



Con permiso – la enfermera se retira y deja a Heero solo con la chica, sus ojos azul cobalto estaban fijos en ella y después lleva su mano hacia su frente, retirando unos pocos cabellos



Tonta – no quería pensar en que su actual estado era por su culpa, pero no podía evitarlo, la había rechazado y ella había salido muy lastimada de la habitación de Hotel, seguro que su accidente se debía a ello, pero aunque así fuera, no era su culpa no quererla como ella a él, porque solo la veía como a su amiga



Tal vez tengas razón, y Duo no vale la pena... ahora sé que existe alguien que me ama de verdad – por primera vez en su vida estaba considerando estar al lado de la chica, tal vez solo era cosa del momento, al verla ahí tan vulnerable y porque se sentía culpable, pero cabía la posibilidad que hiciera caso a las palabras de su amiga, dejar de pensar en Duo y considerar ser pareja de Relena, aunque amara al primero y no tuviera siquiera un sentimiento de atracción por la segunda



Después de despedirse en la puerta, Quatre se marcha a su departamento, necesitaba dormir para estar relajado en la noche. Por su parte Duo se queda en la sala, sentado en uno de los sillones y perdido en sus pensamientos, los cuales estaban ocupados en Heero, sonreía con tristeza tan solo de acordarse del chico, cuando había sido de él nuevamente después de dos largos años, se sonrojaba solo de acordarse de sus besos y sus caricias, de la entrega de ambos, difícil le resultaba creer que con todo lo sucedido al final de cuentas Heero iba a casarse con aquella señorita, pero más que difícil, le resultaba doloroso creerlo, saberlo, aunque su amigo Quatre estuviera en desacuerdo con ello



Solo me queda continuar con mi vida pero ¿de qué manera? – aunque intentara pensar en otra cosa, sabía que estaba casi eternamente encadenado a ser un acompañante, por lo menos hasta que su herramienta de trabajo fuera lo suficientemente redituable para seguir ejerciendo como tal. Por más que pensara no iba a llegar a otra conclusión, por eso decide dejar de pensar en ello e ir a dormir un poco



Al llegar también a la cocina, Treize se encontraba preparando el desayuno, olía muy bien, lo cual hace pensar a Wufei que por lo menos aquel hombre tenía un talento oculto



Siéntate – dice feliz Treize, agarrando dos platos y sirviendo después lo que preparaba, se acerca a la mesa y coloca ambos platos, Wufei lo miraba de reojo sin prestar mayor atención y se sienta frente a uno de los platos, Treize vuelve con dos tazas de café y las reparte, sentándose también



Buen provecho – contento comienza a comer, se veía que disfrutaba del desayuno, lo cual hace pensar a Wufei que efectivamente lo que ha preparado tiene excelente sabor, más su sorpresa es grande cuando al probar un poco, su rostro por completo se tiñe de morado y evita vomitar, estaba asquerosamente malo, aunque su jefe se veía muy gustoso comiendo



No tengo hambre – bebiendo de su café evita mirar a Treize que come hasta dejar limpio el plato, quita el suyo a su empleado y también lo come



Debes comer –



No gracias –



Está bien, te lo pierdes – contento termina de comer, en todo el tiempo su rostro se veía relajado y feliz, eso incomodaba a Wufei, pero no hacía comentarios. Pasados un par de minutos en que ambos están en silencio y terminan sus cafés



¿Salimos ésta noche? – sonrojado y confundido por la pregunta, los ojos negros se posan fijamente sobre los azules



¿De qué hablas? Voy a trabajar – dice con molestia. En todo el tiempo desde que se habían despertado, Treize no había abandonado su sonrisa, hasta que oye a Wufei decir semejantes palabras



Ya no quiero que trabajes ahí – sentencia con firmeza, cruzándose de brazos, a Wufei aquello no le agrada en absoluto, mostrando también su cara de pocos amigos



A mi nadie me dice que hacer – contesta enojado, poniéndose de pie



No quiero que nadie te toque – explica tratando de calmarse, pero la sonrisa irónica del chino no le ayudaba a lograrlo



¿Qué dices? No creerás que porque anoche nos besamos ya somos amantes ¿o sí? Nuestra situación no ha cambiado – sus palabras altaneras hacen estallar a Treize, él que pensaba ya tenía en sus manos al chino, ahora éste le venía prácticamente a decir que lo sucedido entre ambos no había significado nada para él



¡Eres...! –



En mi departamento no me vienes a gritar, así que vete, tu presencia es molesta – sin importarle que reacción puede tener su jefe, Wufei se cruza de brazos y le da la espalda, Treize se muestra enfurecido y sale de prisa, olvidando incluso que no tenía puesta su camisa, azotando la puerta al cerrarla. Wufei suspira y separa sus brazos



¿Qué me sucede? – no sabía si estaba preocupado por haberle hablado así a Treize o porque comenzaba a sentir algo por él, solo sabía que la noche anterior, había sido inolvidable para él, pero eso jamás lo admitiría delante de nadie



Él estaba a su lado cuando ella abre los ojos, sorprendiéndose y también alegrándose, pero cuando intenta sentarse siente dolor en todo su cuerpo, Heero se apresura en ayudarla a acostarse de nuevo y le acomoda la almohada



¿Cómo te sientes? –



¿Qué me pasó? –



Chocaste en el auto cuando saliste del Hotel – recordando todo, Relena se lleva una mano al cuello y se toca el collarín



Lo recuerdo –



Pero estás bien – se mostraba tranquilo como siempre, aunque en el fondo se sentía contento de verla con bien. Después el silencio se apodera de ambos, hasta que Relena recuerda lo sucedido en la madrugada y se sonroja, mirando tímidamente a su amigo



Heero, lo que te dije... –



Hablamos después – sintiéndose también incómodo, decide guardar aquel tema para otra ocasión, volviéndose ambos a quedar en silencio



Llamaré a Milliardo – sin muchas ganas de escuchar la voz de su odioso jefe, Heero saca su celular y se aparta de Relena. La chica miraba fijamente a su amigo, feliz de verlo ahí, y aunque le dolía todo su cuerpo, se sentía increíblemente bien, tan solo por saber que el chico se preocupaba por ella



Durante el transcurso de la mañana, Trowa no había podido ocupar su mente en otra cosa que no fuera el asunto de la casa de citas, aunque atendía otros asuntos, su mente rondaba una y otra vez en ese tema, esperaba con ansias la orden de clausura del lugar, salvaría solo a Quatre y también a Duo por petición de su hermana y dejaría que los demás se hundieran en la cárcel, con una pena menor, pero al menos eso ayudaría a que su jefe lo dejara en paz, porque a él solo le importaba sacar al rubio de ese lugar, poco le importaba si seguía abierto o no, él solo cumplía órdenes y de paso se beneficiaba de ellas



Enseguida te traigo los documentos – dice una chica mientras camina apurada hacia la puerta de la oficina, había notado en su compañero un estado de ánimo poco usual en él, por lo que veía se encontraba ante un caso difícil. Pocos después regresa con algunas carpetas y las deja sobre el escritorio de Trowa, aunque éste ni quiera le da las gracias, después se marcha dejándolo solo



¿Puedo pasar? – se oye la voz de Catherine tras la puerta, nunca antes había pedido permiso para entrar a la oficina de su hermano, pero al saberlo aún molesto no quería arriesgarse a oír un grito de su parte



Pasa – responde sin ganas, comenzando a revisar los documentos que recientemente su compañera le había enviado



¿Qué quieres? –



¿Sigues molesto? –



Catherine, solo quiero ocupar mi mente en el trabajo ¿es mucho pedir? – dice mostrándose un poco exasperado, sin mirar a su hermana y revolviendo los documentos en busca de algo interesante



Es que me preocupas, es todo – su voz sonaba intranquila, pero ni siquiera por eso su hermano le presta mayor atención



No te preocupes, cuando todo termine entonces... – la chica mira con curiosidad a Trowa al ver la cara de confusión de su hermano mientras fijaba su vista en una hoja



¿Esto qué? Pertenece a la sección de narcóticos, no es mi área – sin importarle nada, rompe la hoja en dos, Catherine muestra una mirada de horror al ver lo que ha hecho



¡Tritón! No tenías porque romperla, solo llévala al lugar donde corresponde – reprende molesta



No tengo tiempo – se excusa al tiempo que tira los pedazos de papel en el cesto de basura junto a su escritorio



Es en la oficina frente a ésta – contesta con desgano, cuando su hermano se ponía así no valía la pena discutir con él



¿Me dejas solo? –



Está bien, me voy – molesta se levanta de la silla donde se había sentado y camina hacia la puerta



Y Catherine... – Trowa llama a su hermana haciendo que se detenga al abrir la puerta, la chica voltea hacia él, y por primera vez en todo ese tiempo, los ojos verdes la miran



No me llames Tritón ¿de acuerdo? Llámame Trowa – dice secamente, viendo después nuevamente los papeles, dejando a la chica con la boca abierta, ahora su hermano ya no quería ser llamado por su verdadero nombre, prefería aquel con el que había engañado a Quatre. La chica no tiene más remedio que callar y marcharse



Solo hay basura – continúa removiendo los papeles, todos se veían muy aburridos, aunque eran casos importantes que estaban a su cargo. Ya estaba harto de revisarlos y estaba a punto de terminar de hacerlo cuando uno llama su atención, lo separa del resto y al terminar de leerlo se muestra asombrado y casi a punto de sonreír.



Al llegar la noche, como siempre, Lady Une llega de mal humor, regañando a todos sus empleados por la más mínima falta cometida, su enojo se debía en gran parte a la pérdida de los contratos firmados por sus acompañantes, pero además de ello, al llegar se había percatado que ninguno de sus más grandes creadores de ingresos se encontraba, Duo, Quatre y Wufei no habían llegado, y eso la pone aún más tensa, descargando su furia contra Catherine, quien era la única que prácticamente aguantaba a la mujer



¡No entiendo como es posible! Últimamente esos tres andan como locos, mezclando sus problemas personales y peleándose, y rechazando clientes, debería rebajarles el sueldo, o hacerlos trabajar en la mañana, o quizás reducir costos y hacerlos también empleados de limpieza, o podría obligarlos a trabajar en orgías y cobrar por triplicado – la desquiciada mujer daba vueltas de un lado a otro en su oficina y la recepcionista la escuchaba atenta, aguantándose las ganas de reír, su jefa solía ser muy ocurrente y siempre renegaba de sus empleados, en especial de los tres referidos, pero sabía que en el fondo, muy en el fondo, ella los apreciaba



¿Por qué no intenta calmarse? – propone con cautela Catherine, ya que no quería recibir su porción de regaño. Lady voltea hacia ella con mirada furiosa



¿No deberías tú estar en tu lugar de trabajo? – pregunta enojada, y Catherine ríe nerviosa



Es que la vi alterada y por eso vine – se excusa



Pues no pierdas el tiempo escuchándome, vete a tu lugar – contesta firmemente, señalando la puerta a la chica



Está bien, está bien – ese día no había tenido mucha suerte, pues no solo su hermano la había prácticamente echado de su oficina, ahora su jefa hacía lo mismo



Por cierto, gracias, eres buena amiga – como no estaba en su naturaleza decir tales cosas, su voz había sido poco perceptible y no había dado la cara a su empleada, pero aquellas palabras habían sido del alcance de Catherine, sintiéndose sorprendida y a la vez triste, ya que Lady al igual que otros más, terminaría en la cárcel



De nada – sonriendo sale de la oficina y se dirige a su puesto, donde ya estaban tres clientes esperando



Después que Heero se hubiera comunicado con Milliardo, éste enseguida se había dirigido al Hospital, sintiéndose contento de que su hermana estuviera con bien. Gracias a que sus lesiones no habían sido graves, Relena sale ese mismo día y regresa a su casa, durante la tarde Heero se quedó acompañándola y poco antes de que comenzara a oscurecer se había marchado, dejando ese trabajo al hermano. Con más paciencia que su empleado, Milliardo se encargó de atender a su hermana y de acompañarla, hasta ese momento no habían hablado de lo ocurrido en la habitación de Hotel donde se hospedaba Heero



¿Seguro que no se retraza el trabajo? – pregunta preocupada, pues tanto su hermano como su amigo habían perdido tiempo al estar con ella



No te preocupes, lo que se retrace se recupera y ya – su respuesta tranquiliza a la chica y sonríe, si su hermano decía eso entonces ella le creía



¿Y lo otro? – inquiere dudosa, no sabía como tratar aquel tema, porque sabía que era sucio y manipulador, pero siempre que se proponía las cosas, trataba de llevarlas a cabo al precio que fuera



¿Qué es lo otro? – pregunta confundido, pero sin que ella necesite explicárselo, él mismo se da cuenta de que habla y su rostro cambia por completo



¡Ah! Te refieres a eso... a decir verdad no he hecho nada más, primero necesitas recuperarte y después pensamos en algo – responde congruente, pero enseguida Relena muestra disgusto



No podemos dejar que pase más tiempo, aprovecha ahora que estoy en cama –



¿En qué sentido? –



¿Cómo en cual? en mi estado puedes pedirle a Heero que me cuide, le inventas que tienes algo que hacer en las noches y entonces aprovechas para ir a ese lugar – explica fluidamente, como si las ideas hubiesen estado en su mente durante horas, su hermano estaba sorprendido, no tenía idea de que su hermana se estuviera tomando tan en serio el plan que ambos habían trazado



Tienes razón, así Duo será solo mío –



Claro, y Heero mío – ahora más que antes se sentía más segura de que su plan podía resultar y poco a poco el remordimiento se desvanecía, tal vez aquel pequeño accidente había sido conveniente después de todo



Debido a lo sucedido con Relena, Heero no había tenido mucho tiempo de pensar en Duo, y realmente se alegraba de ello, estaba muy decepcionado del chico, pues había resultado ser alguien frío y superficial, jamás en su vida se había sentido tan desilusionado, y más aún después de haberlo pensado durante dos años, contando los días en que volvería a verlo, esperanzado en que al encontrarlo, las cosas iban a resultar bien y ellos terminarían juntos, pero ahora eso se iba acabando poco a poco. Incluso llegó a pensar que tal vez aceptando a Relena a su lado lograría algún día sacar a Duo de su mente y de su corazón, aunque sabía que resultaría difícil, se había propuesto lograrlo. Aunque por el momento lo único que quería era dormir, olvidarse de todo por lo menos en el tiempo que perdía toda conciencia



El primero de los tres en llegar es Quatre, con una cara que ni siquiera él mismo podía cargar, con dolor de cabeza y cuerpo, y es que no estaba acostumbrado a las borracheras como las que la noche anterior se había puesto junto a su amigo Duo, aunque debía admitir que en cierta medida había sido benéfica y que algún provecho podía sacar de ella. Lamentablemente para él, Lady con su olfato casi canino, percibe al instante que uno de sus mejores acompañantes ha hecho por fin acto de presencia, por lo que enseguida llama al teléfono de la recepcionista y le pide que informe a Quatre que quiere verlo, a lo que la chica acata enseguida, levantándose de su lugar y acercándose a la habitual mesa donde los amigos se sentaban. Quatre estaba prácticamente acostado en el sillón



Que cara traes – comenta divertida, el rubio alza su mirada y sonrojándose un poco se levanta por completo, sentándose correctamente



¿Qué pasó? ¿Vino un cliente? – pregunta preocupado, mirando a varios lados, buscando a algún cliente



No, peor, Lady te llama – la cara que pone Quatre ante tales palabras, nada tenía que pedirle a la que ya traía al sentirse fatigado y dolorido



Ni hablar, deséame suerte – sin ánimos se levanta del asiento, caminando lentamente con flojera hacia la oficina de su jefa



Suerte cuñado – divertida regresa a su puesto, casi a punto de sentarse, Duo llega al lugar de citas, se veía agitado



Buenas noches – saluda al llegar al puesto de Catherine, la chica sonríe maliciosa



Te espera el matadero – comenta con maldad, casi a punto de reír, pero Duo no comprende a que se refiere hasta que la chica señala la oficina de su jefa, haciendo que Shinigami casi se ponga morado



Dios me ampare – dice con resignación, preparándose para una buena sesión de regaños, gritos e insultos por parte de Lady. Entonces se dirige hacia la oficina, dejando camino libre para que la recepcionista ría, disfrutaba mucho aquellos momentos, y lamentaba que pronto estos terminarían



Como bien lo habían previsto Quatre y Duo, su jefa les grita una sarta de profanaciones e injurias. Su sermón, claramente alargado, había abarcado todas las faltas en que la mujer podía decir habían caído ambos empleados, ellos simplemente podían oírla en silencio, agachando ligeramente la cabeza y estando de acuerdo en lo que les dijera. Pasada media hora, por fin Lady da un respiro y guarda silencio, sin quitar la mirada fría de ambos chicos que se encontraban expectantes, esperando a que la mujer les pudiera decir que podían marcharse, o quizás despedirlos, no estaban seguros



¿Algo que decir a su favor? – tanto Duo como Quatre se quedan callados, dedicándose una mirada de reojo, ya que ninguno se atrevía a hablar primero



¿Nada? De acuerdo, después no reclamen ¿y el otro inútil? – nuevamente ambos se quedan sin contestar, no tenían ni idea de que había pasado con su amigo, ya que desde la noche anterior no lo habían visto



No tienen remedio, si vuelven a llegar tarde les rebajaré sus comisiones – sentencia firmemente, dejando preocupados a ambos muchachos que seguían sin hablar, no iban a reclamar nada, ya que estaban de acuerdo con Lady en que habían cometido varias faltas



Pueden retirarse, trabajen duro – los amigos sienten un respiro al oír tan ansiadas palabras y se dan media vuelta para marcharse



Espera Quatre, tu puedes irte Duo – el rubio mira a su amigo y éste ligeramente se encoge de hombros, marchándose enseguida



¿Qué sucede? –



Últimamente, has recibido mucho la visita de un solo cliente ¿es cierto? – la sangre de Quatre se baja hasta sus pies al sentirse descubierto, enseguida se pone nervioso



Es que... –



Está prohibido – la mirada fría de Lady hace entender al chico que habla muy enserio, pero aunque no se lo dijera, él estaba muy enterado de ello



No es lo que piensas – se excusa con una falsa sonrisa, pero aquella hace tranquilizar a Lady Une



Bien, con eso tengo, creo en ti, puedes irte – dice con voz más suave, pero aún mostrándose rígida como siempre



Sí – sintiéndose cabizbajo sale de la oficina, pero tratando de aparentar un mínimo de normalidad. En su paso se encuentra con Treize, que no se veía mucho mejor que él, solo cruzan miradas y a duras penas se saludan



Una de las cosas que más odiaba Wufei era mostrarse como un cobarde, aún cuando muchas veces actuaba como uno, pero en aquella ocasión decide hacer frente a sus problemas y va a trabajar como siempre, llegando tarde, pero muy seguro de su decisión. Al verlo entrar al lugar, Catherine se pone contenta y él por costumbre se acerca a la chica para saludarla, sonriéndole de forma coqueta



Los muertos reviven, que gusto verte – expresa la recepcionista con picardía, cerrándole un ojo al acompañante



También me da gusto verte – saluda de igual forma, mostrándose coqueto, pero a la vez algo intranquilo, echando miradas casuales a los alrededores. La chica percibe ese movimiento y sonríe



Si tu objetivo es Treize, él está en la oficina – explica Catherine, captando enseguida la total atención de Wufei, que no puede evitar un molesto sonrojo



No, yo no... Este... ¿Y los otros? – pregunta disimuladamente, evitando la mirada fija de la chica, quien estaba muy divertida con la situación



Donde siempre – contesta con simpleza



Gracias – sonriendo para aparentar, da la espalda a la chica y se dirige al lugar de siempre, donde sus amigos conversaban tranquilamente. Al verlo, ambos se asombran



Vaya, te creíamos muerto – comenta Duo en tono burlón, con intención de hacer enojar a su amigo, pero éste se veía distraído y sin prestar mucha atención al comentario, toma asiento al lado de Quatre



¿Alguna novedad? – pregunta a sus amigos, Duo y Quatre se miran mutuamente



¿Cuenta si decimos que ya nos resignamos? – inquiere el rubio, logrando captar la atención de su amigo, haciéndolo olvidar a Treize de momento



No entiendo –



Si, decidimos renunciar a Heero y Trowa – contesta Duo, mostrando una cara de horrible pesadez ante la sola idea. Los ojos de Wufei se abren ampliamente ante tal acontecimiento, le parecía increíble, y aunque ese par no le agradaba mucho, sabía lo que significaban para sus amigos y realmente no podía sentirse del todo feliz



Ya veo, lo siento – la respuesta del chino distaba mucho de ser precisamente la que esperaban, pero más que sorprendidos estaban preocupados, Wufei parecía como estar en las nubes o algo parecido



Estás muy raro hoy – comenta Quatre



Bastante – le secunda Duo, pero Wufei no parecía querer hablar al respecto



El resto de la noche los acompañantes no la habían pasado tan mal, los tres habían tenido clientes muy diversos. Como casi siempre, las mujeres buscaban a Wufei y él las recibía, a los hombres por el contrario los rechazaba, algo característico de él. Por su parte Quatre había recibido un par de hombres, la gran mayoría de edad que sobrepasaba los cuarenta, y no había rechazado a nadie, ni siquiera a uno que le había propuesto irse a un Hotel, el rubio estaba poniendo todo de su parte por cumplir su promesa de olvidar a su cliente.



En cuanto a Duo, esa noche no había recibido tantas visitas como era su costumbre, tal vez esa noche sus demás compañeros habían tenido más suerte que él, pero no le importaba, estaba trabajando y eso le ayudaba a distraerse, porque si quería dejar de pensar en Heero, debía de pensar en otras cosas. En esos momentos atendía a un hombre no mayor de cuarenta que por lo menos se veía con algo de decencia, platicaba a Duo cosas que a él no le parecían nada interesantes, pero fingía estar interesado, riendo algunas veces, cuando creía que la naturaleza del comentario así lo ameritaba, aún así le pareciera algo tonto



Te juro que nunca más volví a comerlo – cuenta divertido, sin dejar de mirar las finas facciones del trenzado, más cuando el chico sonreía



Es usted muy ocurrente – comenta con una amplia sonrisa tonta, intentando mostrarse elocuente y agachando ligeramente la mirada



Y tú realmente hermoso – dice casi susurrando, acariciando con su dedo índice una de sus mejillas, Duo voltea hacia él un poco serio, por alguna extraña razón, la voz de aquel hombre le había parecido similar a la de Heero



¿Lo crees? – pregunta en el mismo tono, fijando su mirada por breves momentos en los labios entreabiertos de su cliente, subiendo después la vista a sus ojos, ambos rostros estaban peligrosamente cerca al igual que sus cuerpos, lo cual es fácilmente aprovechable por él para robarle a Shinigami un beso, pero aunque él no tiene problemas para responderlo, es incapaz de cerrar sus ojos, observando el rostro apacible de su cliente, que parecía estar disfrutando enormemente de aquel beso



Completamente – habiéndose separado de sus labios, responde a la pregunta anterior, mirando esos hermosos ojos violetas, y Duo le sonríe como parte de su actuación



Tienes unos labios suaves ¿te lo han dicho? – dice seductoramente, acariciando con su dedo pulgar los labios que antes acariciaba con los suyos



No – contesta sintiéndose incómodo, aquel hombre comenzaba a resultarle extraño



Lástima – su comentario le resulta al trenzado un tanto ambiguo por lo que pide explicación



¿A qué se refiere? – pregunta desconfiado, sin mostrarse molesto



Que para los de tu clase solo les sirvan para eso – responde satíricamente, de forma desdeñosa y mostrando una horrible sonrisa burlona, Duo se aparta un poco sin retirar su vista de él



¿Eso? – pregunta confundido



Ya sabes – volviendo a sonreírle le coloca una mano en la cabeza, empujándolo levemente hacia abajo al mismo tiempo que con la otra mano se baja el cierre del pantalón, rápidamente Duo se deshace del agarre y levanta su mirada hacia su cliente, su rostro había adquirido una tonalidad roja. Habiéndose quedado sin palabras, no le queda más remedio que sentirse una basura



Anda ¿no vas hacerlo? – sin saber que hacer, los ojos de Duo se quedan perdidos en los ojos mordaces de aquel sujeto, quien nuevamente coloca su mano sobre la cabeza del acompañante, volviendo hacer el movimiento anterior, pero ésta vez el trenzado no pone ninguna resistencia, ni siquiera sabía porque atendería al llamado de un sujeto tan despreciable, tal vez por el momento que atravesaba en su vida, porque nunca antes había hecho algo que lo rebajara de tal manera. Y aunque él lo tratara de forma despreciativa, cumplía con su función, ayudándose no solo de aquellos alabados, sino también de su mano, cualquier cosa con tal de terminar pronto con ello. Al hacerlo se levanta y lo mira



Buen chico – al encontrarse de nuevo con sus ojos, se atreve a levantar su mano y acariciar los labios de Duo nuevamente con su pulgar, los ojos violetas se humedecen, pero continuaba guardando silencio



Sigue así – sonriendo lascivamente, sube nuevamente su cierre y dando un suspiro saca su cartera y después un par de billetes, dejándolos sobre la mesa, guiñe un ojo al acompañante y se pone de pie, marchándose después



¿Qué me pasa? – reaccionando por fin, se restriega con fuerza la mano en los labios, completamente molesto, nunca antes se había humillado de esa forma, como vil sexo servidor dispuesto a cualquier cosa por dinero, y más que sentirse triste estaba enojado, por eso se contiene en derramar lágrima alguna, pues no valían la pena, incluso agarra el dinero y lo guarda en el bolsillo de su pantalón, aún cuando sentía la imperante necesidad de romper los billetes en trocitos, ya era hora de que comenzara a resignarse en que aquel era su modo de vivir en años posteriores.
Notas finales:
Continúa en Capítulo 14. La verdad

Gracias por leer :) faltan 2 capítulos de revisar para llegar a donde me había quedado en el año 2009 :S ¡Cómo pasa el tiempo! Estoy trabajando en el capítulo 16 mientras me 'emparejo' a la publicación de ff.net b29; gracias!!!
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Noticias
Recopilatorio Gratis "9 sonatas literarias!
Vamos a celebrar el Día del Trabajador con un nuevo libro homoerótico escrito por varias grandes autoras, algunas de las cuales las conocéis porque han publicado algunos de sus trabajos en slasheaven.

Son relatos cortos en los que hay de todo, misterio, romance, aventura… y todos y cada uno de ellos relacionado con una canción.

El título del recopilatorio es “9 sonatas literarias” y aquí os dejo los enlaces desde los que podéis descargarlos gratuitamente. Repito: ES GRATIS. Así que no sé a qué estáis esperando.

9 sonatas literarias


9 sonatas literarias


9 sonatas literarias




--Administrador en 01/05/14 - 09:03 pm 37 Comentarios
Guiones nick
Os pedimos que no utilicéis los guiones a la hora de poneros un nick, ya que está dando problemas cuando se ingresa en la cuenta y hay que cambiar el seudónimo eliminándolo.



Gracias por vuestra ayuda

--Administrador en 06/06/13 - 11:37 am 49 Comentarios
Nuevo libro:
Os queremos anunciar la publicación de un nuevo libro. Una historia original que está realmente bien y que merece que le demos un empujoncito

Esta es la web donde podéis encontrar el booktrailer y también los links donde se puede adquirir “Sangre y acero”

Os dejo un extracto del resumen, para ir abriendo boca: “En Fuego y Acero, la distancia entre el orgullo y el honor, la fuerza y la tiranía, el amor y el odio, queda reducida a cenizas por las intensas pasiones de sus protagonistas, que desafiarán incluso a su propio corazón para forjar su destino."

Fuego y Acero en Third Kind


--Administrador en 31/01/13 - 07:54 pm 123 Comentarios