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“Ha estado callado desde que dejamos ese lugar para dirigirnos al Hotel, me pregunto si realmente quiso venir por su cuenta o porque sintió la presión de ese sujeto... Nh, sea cual sea la razón esto es inevitable, no lo dejaré ir ésta vez, realmente no entiendo qué está sucediendo, a veces cuando me mira es como si me recordara, pero su indiferencia me demuestra lo contrario... ¿Qué hago? Estoy cavilando como idiota pudiendo preguntarle directamente, sin duda para estos asuntos no soy nada bueno”



El profundo suspiro por parte de Heero, saca a Duo de su meditación para observarle fijamente, caminaban uno al lado del otro. Estaba en un gran dilema antes de haber sido interrumpido por aquel suspiro, desde que habían comenzado a dirigirse al Hotel no podía dejar de pensar en que aquella no era buena idea, pero a pesar de creer fervientemente en ello, no podía dejar de pensar que para seguir ayudando al orfanato debía mantener seguro aquel trabajo que tan buenas remuneraciones le traía.



La calle por la que caminaban se encontraba desierta, era temporada de lluvias y el aire era frío, Duo estaba desprovisto de abrigo alguno mientras que Heero traía encima su gabardina. Un viento caprichoso se cruza por su camino y por instinto Duo se abraza sujetándose ambos brazos, Heero lo observa de reojo y se quita la gabardina, colocándola después sobre los hombros de Duo, enseguida él voltea a verle y se sonroja un poco, sujetando después la gabardina para taparse un poco más, Heero no dice palabra alguna y continúan caminando en silencio, momentos después Duo siente la mano de Heero sobre su hombro y como poco a poco lo atrae hacia él, haciéndolo sentir tristemente feliz







Ya estamos cerca – comenta después de unos momentos, Duo no responde a ello, la verdad es que prefería permanecer con él de esa forma, ojalá el Hotel estuviera a kilómetros de distancia, así estarían juntos por mucho tiempo más.







Como siempre el Motel elegido por Trowa era de los mejores, no era alguien que tuviera la gran fortuna pero diciéndolo de alguna forma, el dinero no era un problema para él. A Quatre ese era uno de sus detalles favoritos y no porque fuera codicioso, pero gracias a ello Trowa no reparaba en hacerle regalos o hacerlo sentir importante, eso siempre le había gustado de los hombres con quienes había salido, aunque pensándolo más detenidamente él no era alguien con quien saliera, era un cliente, uno más, alguien que pagaba por unas cuantas horas de placer, esa era su realidad y debía admitir que dolía, tal vez estaba encariñándose demasiado y eso no era bueno, se había prometido dedicar su vida a la familia, por eso trabajaba de acompañante, así tendría mejores ingresos y podría ayudar a su padre y sus hermanas



¿Qué piensas? – pregunta Trowa al verlo pensativo, Quatre que estaba acostado en la cama a su lado voltea a verlo cuando lo oye, le sonríe ampliamente y acercándose un poco más lo besa en los labios



Nada importante – aunque la respuesta no lo satisface, al igual que él se acerca más para abrazarlo por la cintura y darle un beso, después lo observa fijamente a los ojos preocupándolo un poco, Trowa era muy cariñoso, a su manera lo era, pero aún así le resultaba un poco extraño su comportamiento



Quatre yo... – preocupándose de lo que pudiera decirle, le coloca ambas manos sobre el pecho e intenta alejarlo de él, pero Trowa aprieta su cintura un poco más para evitarlo



Creo que tu tiempo se acabó ¿no crees? – su voz sonaba muy intranquila, desde hace tiempo había notado que su cliente era mucho más efusivo con él, antes se mostraba incluso de una forma fría y eso le preocupaba



Te digo que ya – expresa nervioso, empujándolo con más fuerza, Trowa reacciona y lo suelta enseguida, apartando su mirada de él. Quatre se levanta rápidamente para dirigirse hacia su ropa, tenía el rostro rojo y temblaba. Mientras se viste, Trowa se queda acostado en la cama, quieto y pensativo, el rubio lo mira de cuando en cuando mientras se viste y cuando termina le dirige una última mirada



Nos vemos luego – camina hacia la puerta para marcharse pero entonces Trowa reacciona y se levanta de la cama para detenerlo, debía de hacerlo, no quedaba mucho tiempo antes de que clausuraran el negocio y no quería perderlo. Al llegar a él cuando Quatre coloca la mano sobre la perilla, lo sujeta nuevamente por la cintura atrayéndolo hacia él hasta tocarle la espalda con su pecho



Te amo – aquella declaración por parte de Trowa pone a Quatre altamente nervioso, anteriormente había sentido el repentino cambio de su cliente, pero al escuchar la confirmación de sus sospechas era como si nunca lo hubiese supuesto, sentía la misma sorpresa que sentiría si nunca lo hubiera siquiera sospechado. Ante el hecho se queda sin habla y Trowa solo lo aprieta con más fuerza



Acéptame, es lo único que te pido, incluso si tú no me amas – la desesperación en su voz pone al rubio aún más triste, él también lo amaba y se moría de ganas por decírselo, pero había adquirido un compromiso y no le iba a dar marcha atrás, aunque perdiera el amor de Trowa y una oportunidad de ser feliz



No... tú solo eres mi cliente... uno de tantos – aquella cruel respuesta deja a Trowa en estado de asombro, no esperaba escuchar un Te Amo por parte del chico, pero sí al menos una respuesta más positiva, en cambio había recibido aquel cubetazo de agua fría. Poco a poco lo suelta y agacha la cabeza, Quatre empuña fuertemente su mano libre y con la otra gira la perilla como lo tenía previsto y enseguida se marcha, al cerrar la puerta se echa a correr mientras comienza a llorar. Dentro de la habitación Trowa levanta la cabeza y enojado le da un golpe a la puerta con fuerza



No es verdad, sé que sientes algo por mí, te sacaré de ese lugar, lo prometo – a pesar de la buena actuación del rubio, Trowa no se cree que le sea tan indiferente y por eso no estaba dispuesto a darse por vencido.







De nuevo como en dos ocasiones anteriores, se encontraban frente al que alguna vez fue un majestuoso Hotel, ahora era un simple lugar de hospedaje, nada comparado con el de años atrás. A pesar de ello para Duo aquel lugar seguía representando algo mucho más importante de lo que aparentaba, también para Heero lo era, por eso había vuelto a hospedarse ahí, por eso había llevado a Shinigami, también por eso aquel era su lugar favorito en todo el mundo, por mucho que pareciera algo insignificante.



Al abrir la puerta de la habitación, Heero cede el paso a Duo quien entra con titubeo, después de todo había estado dudando todo el tiempo de que aquello era lo correcto, sin embargo retractarse en esos momentos sería ridículo, estaba a menos de un paso hacia su perdición y miles de pasos atrás para su salvación



Tu abrigo – dice Duo al entrar, estirando la prenda hacia Heero quien acababa de cerrar la puerta tras entrar a la habitación



Déjalo donde sea – responde seriamente, aquel era un momento de mucha tensión y el chico se preocupaba de una prenda cualquiera ¿acaso también estaba nervioso como él?



Está bien – responde en el mismo tono, dejando caer la prenda al suelo sin dejar de mirarle



¿Quieres...? –



Dejemos esas cosas, me gusta ir al grano – una sonrisa maliciosa surca los labios de Duo al decir aquellas palabras que dejan a Heero pasmado, no esperaba algo así por parte del chico, en cambio Duo estaba muy decidido a no dejarse flaquear, por lo que se acerca a Heero enseguida y lo sujeta de la tela de su camisa, tocándole los labios con los suyos







A pesar de la sorpresa Heero no duda y le responde sujetándolo de la cintura, los ojos de Duo se entreabren observando aquel rostro frente a él, los ojos cobalto estaban cerrados y su faz reflejaba entrega, en ésta ocasión no podía dar marcha atrás aunque se opusiera. Por eso al igual que Heero también decide entregarse en aquel beso, cerrando sus ojos y sujetando con sus manos la nuca del otro, mientras que éste al sentir sus manos comienza a dar pasos hacia la pared, al llegar a ella suelta la cintura de Duo y sujeta sus brazos para separarlos, colocándolos así sobre la pared a los lados de su cabeza.







Con aquella acción separan sus labios pero sin dejar descansar los suyos, Heero comienza detrás de la oreja de Duo, degustando de su tersa piel, haciéndole exclamar pequeños gemidos y soltándole los brazos para comenzar a acariciarlo. Su lengua recorría cada centímetro, entrando después a su oído, explorándolo y haciéndole sentir placenteros escalofríos. Su rostro estaba teñido de un rojo tenue y cuando Heero vuelve a tomar sus labios, le coloca ambas manos sobre el pecho y sujetando la tela de su camisa lo empuja un poco, al sentir aquel rechazo Heero deja sus labios, abre los ojos y en lugar de encontrar en Duo una expresión de desagrado el chico sonreía



¿Qué pasa? – pregunta preocupado



¿No se supone que sea yo quien te complazca? – comenta con sonrisa divertida, aunque en el fondo estaba algo avergonzado, en cambio Heero niega moviendo la cabeza, poco después intenta hablar pero Duo le coloca un dedo sobre los labios



Ese es mi trabajo ¿recuerdas? – sin dejar de sonreír Duo se acerca nuevamente y besa la punta de su nariz, bajando lentamente hacia sus labios, los cuales apenas toca, se dirige al cuello pasando su lengua por él mientras sus manos comienzan a desabrochar el pantalón. Cuando lo hace sube sus manos hasta la camisa para desabotonarla, poco a poco, cada botón es separado lentamente depositando en su pecho algunos besos mientras el pantalón cae a sus pies, Heero cierra sus ojos sintiendo los cálidos labios recorrerle el pecho, después el vientre y finalmente siente aquella humedad en su entrepierna abriendo ligeramente un ojo para observarlo







Heero coloca su mano izquierda con suavidad sobre el rostro de Duo, retirándole un par de cabellos mientras la otra se apoyaba sobre la pared. Todo su cuerpo sentía un intenso calor, en especial su rostro por lo que se sabía sonrojado, al igual que Duo, quien concentrado se limitaba a no pensar en nada, en cambio Heero no podía dejar de pensar en que aquello se sentía realmente bien, y que tal vez no era el simple acto el que lo hacía sentir de ese modo, sino que era el hecho de que aquel era realizado por Duo, con tanta pasión que incluso lo pensó disfrutándolo.







Al haber dejado el Motel después de huir de Trowa, el rubio caminaba lentamente por las solitarias calles, hacía mucho frío y a pesar de que por ello se le erizaba la piel, parecía que sus pensamientos eran aún más fuertes que aquel. Aún le costaba creer que escucho aquella confesión, realmente lo había tomado por sorpresa, tanta había sido que solo había pensado en el lado negativo de la situación, ni siquiera se había puesto a pensar en lo que aquella confesión realmente representaba. Trowa estaba enamorado de él, enamorado de un insignificante y simple acompañante ¿eso realmente sucedía? ¿No era solamente una utopía propia de los burdos cuentos de hadas? Al parecer no, el complejo de doncella encontrando a su príncipe azul se hacía realidad ahí y ahora. En esos momentos una sonrisa tierna se atraviesa en sus labios y enseguida se seca las lágrimas



Tal vez soy yo el equivocado – balbucea con melancolía, su razón le decía que su deber era no pensar en que aquel sueño era posible, que debía seguir como hasta ahora pensando solo en su familia. Por otra parte su corazón le decía que mandara todo al demonio, después de todo él también merecía ser feliz



Cielos, que fácil es dar consejos pero justo en éste momento no soy capaz de tomarlos... ¿Es así como te sientes Duo? – sintiendo nuevamente tristeza comienza a llorar, de verdad que tomar sus propios consejos era mucho más difícil de lo que parecía







“Lo sabía, este despertar nunca se siente cuando se está solo, y precisamente en estos momentos es que lo siento. Lo tengo, por fin está entre mis brazos. Su delicado cuerpo, su suave piel, el sensual roce de sus rodillas en los costados de mi cuerpo, la humedad de su boca, la caricia de sus dedos en mí espalda, el choque de su respiración con la mía, el latido de su pecho, su largo cabello que se acomoda caprichoso sobre las sábanas, sus piernas bajo mis manos, el movimiento de su cadera que se ajusta al mío, el sexy sonido de sus gemidos que se desvanece suavemente en mí oído. Todo su cuerpo se estremece. Se sacude con un solo toque... húmedo y caliente. Tiemblo. Lo siento contraerse y al compás de nuestro éxtasis, siento el frío hundimiento de sus uñas. Tomo su boca reclamándola como mía. Todo él fue mío esta noche. Siento débil su cuerpo bajo el mío y besando amorosamente su cuello me retiro poco a poco, posicionándome después a su lado mientras le contemplo. Sus hermosos ojos amatistas están cerrados mientras intenta normalizar su respiración. No lo resisto más y nuevamente me acerco para besar su hombro con vehemencia, pero él no parece ponerme atención. Desisto y vuelvo a observarlo, con lentitud abre sus ojos y mira hacia el techo por unos momentos, después gira su cabeza hacia mí y me sonríe, intento devolverle la sonrisa pero solo me sale algo poco parecido a ello”.







Al volver a Monsieur, Quatre se dirige al lugar de siempre pero su amigo Wufei no está, tampoco Duo lo cual le hace pensar que ambos tienen cliente. Como no se ven a la vista ni Lady ni Treize, se acerca a donde está Catherine, al haber llegado no había puesto atención en saludarla pero ahora sí, no le gustaba estar solo



¿Y dónde están los niños traviesos? – pregunta con burla pero Catherine estaba seria y a pesar del comentario así permanece



Hubo una pelea afuera – responde decepcionada



¿Quién se peleó? –



No estuve ahí pero el guardia dice que Wufei se agarró a golpes con un cliente, ese que viene siempre por Duo – cuenta con un poco de entusiasmo



Ay Wufei – exclama en un suspiro mirando hacia arriba



Y al parecer Treize tuvo la culpa – concluye



Ya me imagino que clase de pelea fue, pero en fin ¿Dónde están? –



Duo se fue con el cliente, Treize está encerrado en la oficina y Wufei creo que se fue a su casa, desconozco donde está pero aquí no volvió – cuenta con indiferencia, ella habría preferido ver el pleito



Ni modo – dice finalmente dando por muerta la conversación, posteriormente se enteraría de detalles cuando tuviera frente a frente a sus amigos







Cuando Heero sale del baño encuentra a un Duo acostado en la cama acariciando las sábanas, formando círculos con sus dedos, no puede evitar sonrojarse mientras lo contempla, Duo parecía ido, como pensando en algo seriamente, pero eso no le restaba lo bello a aquel cuadro. Pocos minutos después Duo siente que lo miran y voltea, se sonroja al ver que Heero lo había estado observando quien sabe por cuanto tiempo. Recuperando su compostura y su decisión de mostrarse lo más frívolo posible, se sienta sobre la cama con las piernas entreabiertas y extendidas, mostrando a su vez una gran sonrisa, pasa su mano lentamente por su cabello y exhala un suspiro mientras lo observa. Como hechizado Heero se acerca a la cama y se sienta cerca de él, admirando su belleza, su mirada cobalto es respondida por la amatista y aunque el corazón de Duo latía fuerte se mostraba sereno, tal cual se lo había propuesto



¿Te gusto? – pregunta Duo con voz suave, regalándole a su cliente una sonrisa cautivadora



Mucho – responde de igual forma, estirando después su mano para acariciar la mejilla del acompañante, ante aquel roce Duo cierra sus ojos y en todo su cuerpo siente un cosquilleo, la mano de Heero comienza a explorarle el pecho de forma lenta, se acerca más a él y se apodera de sus labios haciéndole sentir el peso de su cuerpo sobre el suyo



Tú también me gustas – confiesa Duo en un momento de arrebato mientras apretaba la espalda de Heero. Al escuchar sus palabras separa un poco su pecho del pecho de Duo y lo mira fijamente a los ojos



¿De verdad? – pregunta extrañado. Por su parte Duo se asusta por haber dicho aquello, debía pensar en algo rápido para librarse



Claro... porque eres guapo, y pagas bien – contesta casi rápidamente para no verse obvio, le regala una sonrisa tonta y lo sujeta de la nuca para jalarlo hacia él y besarlo, pero Heero se aparta sin dejar de mirarlo, después se baja de él y se sienta en la cama



¿Por eso? – pregunta decepcionado



Claro, todos los que pagan bien me gustan, y si además son buenos amantes pues que mejor ¿no crees? Amo mi trabajo y... –



¡Mentira! – interrumpe enojado mostrándole una mirada fría que lo deja intimidado



Tu no eres así – completa empuñando con fuerza una de sus manos. Duo guarda silencio unos momentos antes de reír falsamente, haciendo que Heero se desconcierte por la actitud



¿En qué te basas para decir eso? – pregunta sin borrar de su rostro una gran sonrisa



No tengo pruebas, solo lo sé –



Pues estás equivocado, amo el sexo vacío y amo el dinero – sus palabras dichas con frivolidad hacen sentir a Heero una gran furia. Se acerca a él nuevamente y lo sujeta de los hombros con fuerza



¡¿Lo de hoy fue vacío también?! – indignado lo jala un poco hacia él y después lo avienta ligeramente sin dejar de mirarlo directamente a los ojos



Lo de hoy fue bastante bueno, de verdad pero... pues sí, fue vacío, por ti no siento el más mínimo cariño – responde serio mirándolo también directamente a los ojos. Por fuera se veía confiado pero por dentro sentía que el corazón se le saldría del pecho, más que en ningún otro momento deseaba decirle que lo amaba



No es cierto – susurra bajando la mirada



Hace dos años esos ojos que brillaban con el reflejo de la luna me mostraron lo contrario – vuelve a susurrar sin levantar la mirada. Apretando con fuerza la sábana entre su mano



No sé con quién me confundes pero... –



¡Eras tú! – refuta con más molestia, levantando la mirada, al verla Duo se queda tieso, aquellos ojos cobalto estaban a punto de arder



Te digo que... – sin darle tiempo a otra mentira, se abalanza hacia él y lo tumba en la cama, colocándose por encima de su cuerpo, mirándolo enardecido



Deja de mentir, se que me recuerdas, hace dos años, en éste Hotel –



No, yo... – con furia se apodera de sus labios, confundido Duo no le corresponde a pesar de la insistencia, a cambio lo empuja para alejarlo, enterrando las uñas en sus brazos, sin embargo él no desistía. Sin darse por vencido tampoco, Duo lo sujeta de los cabellos para jalarlos, entonces Heero se aleja pero aún lo mira con furia



¿Qué te sucede? –



Perdón – calmándose un poco suspira y se aleja un poco de Duo, él en cambio comienza a trenzarse el cabello, al terminar no lo amarra y se dirige a su ropa



Lo recuerdo – confiesa con voz tenue, rápidamente Heero voltea y sorprendido lo mira, el acompañante comienza a vestirse frente a la mirada de su cliente



¿Por qué...? –



Recuerdo la noche de la que hablas, la recuerdo bien... nos encontramos en un Bar, charlamos y cuando iban a cerrar me invitaste a tu habitación de Hotel y acepté ¿cierto? – sin mirarle a los ojos Duo reafirma lo que Heero tanto pregonaba, termina de vestirse y entonces vuelve a mirarlo, la expresión de su rostro se había aligerado



Sí… ¿Entonces tú...? –



¡Deja de confundirte! En ese entonces yo ya era un acompañante ¿qué no entiendes? Me acosté contigo por dinero, igual que hoy – dice duramente sin dejar que el nudo que sentía en la garganta le impidiera hablar y echar su teatro al traste. Para Heero aquellas palabras se convierten en el acabose, como sí un huracán le hubiera devastado internamente



No es... verdad – susurra desconcertado, Duo ve aquella expresión de tristeza en su rostro y pasa duramente saliva, como deseaba decirle que era mentira, que él había comenzado con ese trabajo después de haberlo conocido, que lo amaba y que en esos momentos lo que más deseaba era estar a su lado. Pero no podía, en su mente seguía la confesión de aquella chica, ellos estaban comprometidos en matrimonio y él no era más que un juguete más en la casa de muñecas de Heero Yuy. Seguro que esa actuación de tristeza y desconcierto era solamente para continuar engañándolo



Lo es... soy frívolo y no me importa nada que no sea el dinero o el sexo – dice con esfuerzo empuñando sus manos con fuerza, enterrando duramente sus uñas sobre su piel



¡Ya cállate! – aún más enojado que antes Heero se pone de pie y avanza hacia su pantalón que se encontraba en el suelo, saca de ahí su cartera y la abre sacando todos sus billetes, Duo lo observa asustado por la furia que le mostraba



¡Toma tu sucio dinero! – el dinero sacado de la cartera se lo avienta a Duo en la cara, él asustado mira a Heero que estaba actuando como loco. Los billetes caídos al suelo los recoge rápidamente y vuelve a aventarlos en la cara del chico



¡Que tomes tu dinero! – otra vez los billetes estaban en el suelo pues Duo no los había recogido, Heero se agacha de nuevo y agarrándolos los restriega en el rostro del acompañante quien cierra los ojos, estaba a punto de llorar, pero armándose de valor le da una bofetada a su cliente, Heero deja de actuar como loco y se sujeta la mejilla, cuando voltea nuevamente hacia Duo éste lo miraba con enojo



Agarra tu dinero y vete – pide con seriedad, Duo mira hacia abajo y ve el dinero, decidido a continuar con su actuación lo recoge todo y lo cuenta. En silencio se acerca a la puerta y al abrirla se queda ahí observando a Heero. Él se da cuenta que no se ha ido y se dirige hacia él, lo agarra del brazo y lo empuja hacia fuera con fuerza, Duo cae de rodillas al suelo y sin decir nada Heero avienta la puerta para cerrarla, enojado comienza a golpearla, estaba decepcionado como nunca antes lo estuvo. Del otro lado Duo se hacía el fuerte reteniendo sus lágrimas, al comenzar a caminar nota que una pareja ha visto que lo echaron del cuarto pero sin importarle los murmullos les pasa de lado y sale de ahí, los billetes en sus manos estaban arrugados y en desorden, al salir del Hotel ve a un vagabundo tirado en la calle y le deja los billetes, camina serenamente un par de cuadras hasta que llega a un callejón, ahí se deja caer al suelo sentado y encogiendo sus piernas comienza a llorar



Soy un idiota – se lamenta con tristeza sollozando doloridamente.







Después del penoso accidente afuera de su lugar de trabajo, Wufei había entrado por sus cosas y enseguida se había marchado a su departamento, estaba muy molesto por la forma en que Treize había tratado a su amigo y también porque Duo se había ido con el tipo ese de nombre Heero, que por si fuera poco le había propinado un golpe como hace tiempo no recibía. Eso aunado con lo que le pasaba con su jefe lo tenían muy molesto



Mi vida apesta – dice con una sonrisa haciendo brindis el solo con una copa de Ron en su mano izquierda. Antes de que pudiera reír el timbre de su departamento suena



¿Visitas ahora? Seguro es Duo que viene llorando – ríe por su comentario, pero al abrir la puerta esa poca alegría se desvanece al ver que es Treize y no Duo quien le ha visitado, con enojo y olvidando que ha bebido seis copas de Ron, lo mira fríamente



Hola – saluda tímido esperando a que Wufei lo deje pasar pero el acompañante le cierra la puerta en las narices



Tenemos que hablar – pide amablemente



Vete de aquí y tírate por el puente – es su respuesta pensando que será la última pero para su mala suerte la puerta del departamento se abre, Wufei no le había puesto algún tipo de seguro, el chico voltea desconcertado y señala a Treize con susto



¡Brujo! – sentencia tontamente



Has estado bebiendo ¿verdad? Tu mismo no cerraste bien la puerta – contesta un poco molesto, no le gustaba ver a las personas con licor encima



Bueno ¿y a ti qué? – pregunta refunfuñando como viejito amargado



Sabes que te amo, me importas – dice con ternura, intentando avanzar hacia Wufei pero él estira su mano hacia Treize



Esa cantaleta ya me la sé, mejor dime a quá viniste –



Quiero hablar contigo – responde



Escucharé si eres breve – la respuesta agrada a Treize y sonríe ampliamente, Wufei señala uno de los sillones de su sala para que se siente y él se sienta en otro de ellos. Treize acata y se miran fijamente, el ceño fruncido de Wufei hace entender a Treize que no será tarea fácil conversar con él.
Notas finales:
Continúa en Capítulo 12. Renunciar a ti
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Noticias
Recopilatorio Gratis "9 sonatas literarias!
Vamos a celebrar el Día del Trabajador con un nuevo libro homoerótico escrito por varias grandes autoras, algunas de las cuales las conocéis porque han publicado algunos de sus trabajos en slasheaven.

Son relatos cortos en los que hay de todo, misterio, romance, aventura… y todos y cada uno de ellos relacionado con una canción.

El título del recopilatorio es “9 sonatas literarias” y aquí os dejo los enlaces desde los que podéis descargarlos gratuitamente. Repito: ES GRATIS. Así que no sé a qué estáis esperando.

9 sonatas literarias


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--Administrador en 01/05/14 - 09:03 pm 37 Comentarios
Guiones nick
Os pedimos que no utilicéis los guiones a la hora de poneros un nick, ya que está dando problemas cuando se ingresa en la cuenta y hay que cambiar el seudónimo eliminándolo.



Gracias por vuestra ayuda

--Administrador en 06/06/13 - 11:37 am 49 Comentarios
Nuevo libro:
Os queremos anunciar la publicación de un nuevo libro. Una historia original que está realmente bien y que merece que le demos un empujoncito

Esta es la web donde podéis encontrar el booktrailer y también los links donde se puede adquirir “Sangre y acero”

Os dejo un extracto del resumen, para ir abriendo boca: “En Fuego y Acero, la distancia entre el orgullo y el honor, la fuerza y la tiranía, el amor y el odio, queda reducida a cenizas por las intensas pasiones de sus protagonistas, que desafiarán incluso a su propio corazón para forjar su destino."

Fuego y Acero en Third Kind


--Administrador en 31/01/13 - 07:54 pm 123 Comentarios