Secretos de Hogwarts por Luna Levoh
Resumen: La aparición de un diario en Hogwarts podría causar muchos problemas, Ron intentará declararse a Hermione, Pansy querrá vengarse de cierto rubio, y Harry se dará cuenta que siente algo diferente por la persona a quién siempre pensó detestar...
¿Qué sucederá ahora?
Categorías: Libros, Harry Potter Personajes: Draco Malfoy, Harry Potter
Géneros: Romance
Advertencias: AU=Universos Alternos
Desafíos: Ninguno
Series: Ninguno
Capítulos: 4 Completo: No Palabras: 9578 Lecturas: 123 Publicado: 11/06/21 Actualizado: 27/07/21

1. Hogwarts por Luna Levoh

2. El comienzo por Luna Levoh

3. Aquellos ojos por Luna Levoh

4. Luna llena por Luna Levoh

Hogwarts por Luna Levoh
Todo parecía indicar que aquel nuevo año sería diferente, por lo menos así lo sentía cierto joven de cabellos oscuros. Aquellas vacaciones, sin saber por qué, habían sido un poco más agradables que las anteriores, parecía que los Dursley por fin estaban empezando a "humanizarse" un poco, al menos sus tíos habían dejado de verlo como un insecto, de hecho, ni siquiera lo miraban, eso era algo tranquilizante para el joven mago, por lo menos Harry ahora tenía más libertad para salir a la calle sin tener que dar tontas excusas a nadie y podía comer todo lo que quería en su habitación, sin más compañía que la de Hedwig.

Su primo también lo trataba como si fuera totalmente invisible, cada vez que se cruzaba con él, ni siquiera le dirigía la palabra, y cuando le pedía algo, rápidamente, sin importarle lo que fuera se lo daba, tal vez la verdadera razón de esto, se debía a que dentro de un año, Harry cumpliría la mayoría de edad y podría utilizar la magia libremente, por lo que su primo aterrado con esa idea, había decidido no darle motivos para que lo convirtiera en un cerdo, o peor aún, en una lombriz como siempre le había dicho que lo haría solo para que lo dejase de molestar. Todos esos días, se había respirado un ambiente de tranquilidad en aquella casa, Harry esperaba muy impaciente el día que regresaría a Hogwarts, tan solo faltaban dos semanas, solo dos para volver a ver a sus amigos, mientras tanto debía entretenerse con cualquier cosa, tenía tantas ganas de usar magia, pero debía contenerse, no quería que por una tontería lo expulsaran del colegio.

Aquella noche todo estaba despejado, la luna llena iluminaba el cielo nocturno y una brisa ligera entraba por la ventana de la habitación, en ese momento, una lechuza blanca entró y se posó suavemente sobre su cama.

- ¡Hedwig! - dijo alegremente, mientras le acariciaba la cabeza en señal de bienvenida.

Harry le quitó las cartas que había traído y empezó a verlas, la primera era lo que recibía de Hogwarts todos los años, la lista de libros y otras cosas, las otras dos restantes eran de sus amigos. El joven mago rápidamente empezó a abrirlas con cierta impaciencia, hace días que no sabía nada de ellos, que pensó que se habían olvidado de él. Harry tenía muchas ganas de saber que estaban haciendo en sus vacaciones, esperaba que le contaran todo, así por lo menos tendría en qué entretenerse, pero al desdoblar el primer pergamino se llevó cierta desilusión, la carta de Hermione era muy corta, realmente por un momento, pensó que se había equivocado, pero no... lo único que decía era:

"Tengo que hablar contigo, por favor, has todo lo posible para ir a la casa de Ron, yo pasaré las últimas semanas ahí, es urgente, tienes que venir o de lo contrario terminaré cometiendo una locura"

Aquellas palabras lo pusieron nervioso, parecía como si su amiga hubiera escrito con mucha prisa aquello, la letras apenas se distinguían, realmente sospechó que algo grave había ocurrido, y pensando que la carta de Ron lo aclararía todo, la empezó a abrir rápidamente, pero se sorprendió al ver que era más corta que la de Hermione.

"Harry, mi madre quiere que pases las dos semanas aquí, el viernes a la medianoche mi padre ira a recogerte, ten lista tu escoba, ¡nos vemos!"

Aquello debía ser una broma, ¿Qué rayos estaba pasando? Harry se sintió un poco enfadado con aquellos mensajes, pero la idea de ir a casa de Ron por dos semanas, lo hizo olvidar poco a poco ese detalle, no obstante, cuando llegara hablaría seriamente con los dos.

Una vez que llegó el viernes, Harry dejó una nota a los Dursley en la cocina y subió a su habitación, tan solo faltaban diez minutos para que dieran las doce, estaba tan impaciente por hablar con sus amigos que casi olvida llevar la jaula de Hedwig, ésta muy ofendida se echó a dormir ignorándolo totalmente.

- Señor Weasley - dijo Harry con una sonrisa cuando vio al hombre acercándose a él.

- Oh, Harry, no puedo creer que llegué puntual, pensé que me había equivocado de calle.

- Me alegra mucho verlo nuevamente.

- A mí también, pero mejor nos vamos de una vez, no vaya a ser que alguien nos vea. Rápido, súbete a tu escoba y sígueme.

Harry obedeció y mientras sujetaba la jaula de Hedwig, el señor Weasley hechizó el baúl donde tenía sus cosas para que los siguiera durante el vuelo.

Todo el camino de ida fue muy tranquilo y fue agradable sentir como la brisa nocturna le revolvía los cabellos, felizmente a esa hora, no había ni una sola persona en las calles, así que nadie se daría cuenta de ellos. Después de un rato volando, por fin aterrizaron en la madriguera, Harry se sentía tan animado por haber salido de la casa de sus tíos y más al ver a dos personas que lo esperaban en la puerta.

- ¡Harry!, ¡qué alegría verte! - dijo Hermione sonriendo.

- Por un momento pensamos que se habían perdido - dijo Ron frunciendo el ceño levemente.

- ¿Perdido?, eso jamás, además recuerda que tiene al mejor guía del mundo - dijo el señor Weasley mientras entraban a la casa.

Una vez que entraron, los tres jóvenes subieron por las escaleras sin hacer ruido. Realmente desde que Harry vio a sus amigos, supo que algo había sucedido entre ellos, tal vez una de sus clásicas peleas, porque Ron ni siquiera miraba a Hermione, y esta no le dirigía ni una sola palabra. Una vez que llegaron a los dormitorios, su amiga simplemente se despidió con un simple "hasta mañana" y entró a la habitación de Ginny, a Ron parecía no importarle aquella fría actitud, así que junto a Harry entró a su propio cuarto.

- Esto... ¿Sucede algo entre ustedes? - preguntó Harry diez minutos después que ambos se acomodaran para dormir.

- No, nada...

- ¿Lo dices en serio?

- No sucedió nada, tal vez ese sea el problema - dijo esto último con voz baja para que su amigo no notara lo incomodo que se sentía.

- Ron... los conozco muy bien. ¿Acaso pelearon de nuevo?

- Mejor olvídalo Harry, después te contaré algunas cosas, vamos a dormir o mamá vendrá y me asesinará por tenerte despierto a esta hora.

Ron se quedó inmediatamente dormido, pero Harry no pudo conciliar el sueño, detestaba tanto que sus amigos tuvieran secretos, pero trato de calmarse, ahora ya se encontraba libre, libre de sus odiosos tíos, además tenía tantas ganas de volver a Hogwarts para jugar Quidditch. Poco a poco se fue quedando dormido, pensaba que al día siguiente descubriría el secreto de sus amigos.

A la mañana siguiente, Harry pensó que todo sería diferente, pero no descubrió absolutamente nada, siempre que quería preguntar algo, Ron o Hermione le cambiaban el tema, por un momento, pensó que en el transcurso del día eso cambiaria, pero no fue así. Aquello ya le empezaba a fastidiar, intentó descubrirlo por medio de Ginny o de los gemelos, pero estos solo se reían y no le decían nada.

En los días siguientes, Harry tuvo que controlarse para no explotar y lanzarles un hechizo a ambos, aquellas miradas asesinas que se lanzaban, los comentarios ofensivos entre ellos, todo aquello lo iba a volver loco. Todos los días eran iguales, no podía negar que la pasaba bien ahí, pero aquel misterio lo intrigaba mucho.

Las dos semanas fueron pasando rápidamente, hasta que por fin llegó el día que regresarían a Hogwarts. Harry realmente estaba muy enfadado con sus amigos y durante todo el camino de ida a la estación de King's Cross, no les dirigió la palabra. Una vez que llegaron y subieron al tren color carmesí, los tres buscaron un compartimiento alejado de todos los demás, así que después de unos minutos, se encontraron sentados en el último vagón del tren. Era un alivio que la mayoría de los estudiantes se hubieran acomodado en los primeros lugares, por lo que podían conversar libremente sin ser oídos por nadie.

Harry intentaba entretenerse observando por la ventana, pero después de algunos minutos, de repente empezó a hablar con voz alta y enfadada.

- ¿¡Me van a decir o no lo que les pasa!? ¡Ya estoy cansado de ese extraño comportamiento de ustedes!

Tanto Ron como Hermione se quedaron paralizados por esto, realmente se habían quedado sorprendidos por esa reacción, jamás imaginaron que aquel asunto fuera a causarle tal molestia, pero en parte tenía razón, debieron contarle qué sucedía entre ellos, además se suponía que eran amigos y él tenía el derecho de enterarse de sus problemas.

- Harry... no te molestes...

- Cómo rayos quieres que no me moleste Ron, he estado dos, dos largas semanas tratando de saber qué les sucede, no saben cómo me siento... parece que ustedes no confiaran en mí.

- Perdóname, es que es una tontería, todo por culpa de Ron.

- ¿¡Mi culpa!? Que yo sepa... yo no era el que paraba leyendo cartitas de amor a escondidas.

- ¡Cómo te atreves! Yo jamás he leído cartas de amor de nadie, sabes perfectamente que Viktor solo quiere mi amistad y no me escribe tonterías, además lo que me diga no te interesa - dijo Hermione muy enfadada.

Al oír ese nombrecito, Harry entendió perfectamente la causa de aquella discusión, sabía que la sola mención de aquella persona, hacía que su amigo echara fuego por los ojos, pensó que aquella discusión había sido por alguna cosa más "importante" y no una ridícula pelea de celos. Desde que descubrió que a su amigo le gustaba Hermione, no había tenido ni un solo día de paz, la joven ni siquiera había notado eso, por lo que no le importaba lo que el pelirrojo pensara.

- Este... disculpen - dijo Harry tratando de hacerse notar.

- ¡No me interesa lo que tú y ese loco hagan! ¡No es mi problema! - dijo Ron ignorando a Harry.

- ¿Así? Entonces... ¿¡Por qué rayos rompiste mi carta!?

- ¿Qué hiciste qué? Ron, ¿rompiste la carta de Hermione? - Harry no podía creer lo que acababa de escuchar.

Ron se quedó en silencio, Hermione no soportó más y salió del compartimiento para tomar un poco de aire fresco. Harry intentaba no reírse, sabía que su amigo estaba celoso de Viktor Krum, pero llegar a romper su carta ya era otra cosa. Ambos se quedaron en silencio, realmente estaba a punto de matarse de la risa y si el carrito de dulces no hubiera llegado, de seguro Ron se habría enfadado con él.

- Ten, come esto, te hará bien - dijo entregándole una rana de chocolate.

- Gracias Harry...

- ¿Te sientes mejor?

- Un poco, realmente... me siento tan avergonzado por ese espectáculo.

- No te preocupes, pero dime ¿Cuándo le dirás lo que sientes?

- No lo sé, no tengo el valor, además ella está enfadada conmigo - dijo mientras observaba tristemente a la pequeña rana de chocolate.

- Eso fue tu culpa por romper una de sus cartas, creo que fue una gran tontería.

- Lo sé, deberían patearme por haber hecho eso...

- Bueno... realmente creo que deberías hablar con ella y pedirle disculpas.

- ¿Qué? eso jamás, no sabes lo complicadas que pueden ser las chicas - dijo apoyándose contra el frío cristal de la ventana.

- Si, lo sé... Cho me enseñó eso...

- Lo siento, olvidé lo que pasó entre tú y Cho.

Harry bajó la mirada, en el curso anterior se había dado cuenta lo molestosa que podía llegar a ser esa joven, realmente todo aquel problema lo había dejado un poco desanimado, pero sabía que ya no la quería volver a ver, sentía que solamente lo había utilizado para poder olvidar a Cedric, además todo lo que sentía por ella, parecía haber muerto por esa indiferencia.

- No te preocupes, eso ya pasó, además quién sabe y este año consigo...

- ¿Un nuevo amor? - dijo Ron con una sonrisa.

- Me refería a conseguir las mejores notas para poder convertirme en auror.

- Harry, eso dices ahora, pero te apuesto a que antes de navidad ya te habrás fijado en alguien.

- No, no lo creo...

- Ya lo veremos.

- Eso es lo que tú dices, pero realmente no tengo la intención de fijarme en nadie.

- ¡No exageres! Hablas de una manera que me da lástima.

- ¿En serio?

- No - dijo Ron riendo - te apuesto que encontrarás a alguien especial ¿Qué dices?

- No lo sé…

- ¿Qué puedes perder? Además si dices que no, me estarás dando a entender otra cosa.

- ¡Está bien!, diez galeones a que no me fijaré en nadie, por lo menos este año - dijo Harry resignado.

- ¡Hecho! Pero si pierdes no llores - dijo Ron con cierta expresión de alegría, porque algo le decía que ganaría esa apuesta.

Todo el resto del viaje, conversaron de muchas cosas más, ambos tenían muchas ganas de poner en práctica las técnicas nuevas en el quidditch, realmente la estaban pasando bien en ese momento, además Hermione olvidando su mal humor, volvió a reunirse con ellos después de una hora y les empezó a contar las cosas que había hecho en sus vacaciones, antes de ir a casa de Ron.

Los jóvenes se entretuvieron hasta llegar a la estación de Hogsmeade. Una vez que bajaron, entre la fina lluvia que caía y el fuerte viento frío que corría, subieron rápidamente a uno de los carruajes que los llevaría al castillo, y dentro de unos minutos se encontraban atravesando las puertas principales y entrando al gran comedor. Los estudiantes se encontraban reunidos ahí, esperaban que el sombrero seleccionador les hiciera la prueba a los alumnos nuevos y que empezara el banquete porque morían de hambre.

Después de la selección, Dumbledore habló como de costumbre, Ron estaba a punto de desmayarse por el hambre, mientras que Hermione quería saber qué novedades habría ese año. Harry trataba de no mirar hacia la mesa de Ravenclaw para no ver a cierta jovencita, mientras tanto el director del colegio se levantó de su asiento y empezó a decir...

- Un nuevo año que llega, esperemos que este sea el comienzo de algo nuevo en Hogwarts, en este año habrán algunos cambios, todos tenemos que estar más unidos, así que hemos preparado algunas actividades para unir las casas, por el momento, solo les informaré que Hogwarts tendrá un diario que saldrá semanalmente, esto ayudará para que ustedes aprendan a hacer un trabajo en grupo.

Todos los estudiantes empezaron a comentar entre ellos, ¿un diario?, parecía una buena idea, por lo menos así se enterarían de muchas cosas, pero la idea de trabajar con otras casas, parecía desanimarlos un poco.

- En este momento pondrán su nombre en la hoja que está delante de ustedes - dijo el director haciendo aparecer pedazos de pergamino junto a una pluma, frente de cada estudiante.

- Esto va a ser interesante, si me eligen pondré un artículo sobre el club de liberación para los elfos domésticos - dijo Hermione escribiendo rápidamente su nombre.

- ¿Eh? Entonces si yo gano, pondré todo un artículo diciendo que a los elfos domésticos les encanta trabajar y que chicas entrometidas no deberían molestarlos.

- ¡Ya cállate Ron! Nadie pidió tu opinión.

- Por favor, silencio... Ron, Hermione... dejen de discutir o me iré a sentar en la mesa de Slytherin - dijo Harry con una mirada amenazante.

Una vez que todos pusieron sus nombres, Dumbledore desapareció las plumas e hizo que todos los papeles entraran a un frasco que había delante de él, en ese momento los papeles empezaron a mezclarse ante la impaciencia de los presentes. Cada uno de ellos tenía sus motivos por los cuales quería formar parte de ese diario, y después de unos segundos, el director dio un golpe con su varita al frasco y de este salió un papel que se empezó a desdoblar, en eso con letras doradas, un nombre empezó a verse…

- Bueno, como director, perdón, directora del diario, estará...

- ¿Quién? ¿Quién? - decían todos a la vez.

- Estará Cho Chang de la casa Raveclaw.

Todos aplaudieron menos Harry, quien se negaba ver hacia esa mesa, aunque el saber que ella sería la directora lo hacía sentir cierta tranquilidad, por lo menos era alguien confiable y no cierto rubio antipático, que en esos momentos lo miraba disimuladamente.

- Ahora, como editores estarán... Hannah Abbott de Hufflepluff, Robert Hope de Ravenclaw, Pansy Parkinson de Slytherin y Hermione Granger de Gryffindor.

- ¡Viva! ¡Viva! ¡Qué bien! - dijo Hermione con alegría.

- ¿Por qué Pansy Parkinson? Habiendo tantos… tuvo que salir ella escogida.

- Creo que tendremos que tener mucha paciencia Ron, aunque si hubiera salido Malfoy, de verdad me hubiera puesto a protestar - dijo Harry lanzándole una mirada de desprecio.

En el gran comedor, todos empezaron a murmurar, algunos estaban a favor, otros en contra, pero de repente al ver como dos papeles más salían del frasco, todos se quedaron en completo silencio.

- Aun falta decir quienes serán nuestros colaboradores para este diario, ellos se encargaran de las fotografías y de recolectar información por todo el colegio. Los elegidos son... Colin Creevey y Ginny Weasley.

- ¡No puedo creerlo! Ginny - dijo Ron con una mirada de asombro.

- Oh no... Creo que ahora sí estamos en problemas - dijo Harry recordando los famosos encuentros con Creevey.

- Bueno, ellos son los elegidos que llevaran a cabo este diario, si alguno de ustedes se pregunta por qué fueron elegidos uno de cada casa, es porque yo personalmente deseé que fuera así, ahora espero que los demás también apoyen a estos jóvenes.

Después de aquellas palabras, empezó la esperada cena y todos comieron hasta saciarse. En el gran comedor se podía escuchar voces emocionadas, otras molestas, en fin, parecía que el nacimiento de ese diario iba a ser un total acontecimiento para todos.

Una hora después de eso, la mayoría se empezó a dirigir a sus habitaciones, una vez en la sala de Gryffindor, algunos de los compañeros de Harry empezaron a dar sus comentarios acerca de los elegidos.

- No entiendo como alguien tan aburrida como Pansy Parkinson haya sido elegida editora.

- Yo tampoco lo entiendo Ron, creo que Dumbledore lo hizo para molestarnos.

- ¿No creen que exageran un poco? Además, Hermione y Ginny también fueron elegidas y ellas la pondrán en su lugar - dijo Harry mientras se cambiaba de ropa.

- Es cierto, no está tan mal, pero definitivamente yo me quedo con Cho Chang - dijo uno de sus compañeros con expresión soñadora.

- Uhhhhhhh... no sabía que esa chica te interesara - dijo Neville mirándolo de una manera burlona para total molestia de Harry.

- ¿Y si es así qué sucede? Además no me van a negar que no es linda.

Todos los presentes asintieron menos Harry, quien aburrido por esa charla tonta y sin sentido, subió a las habitaciones y se acostó sobre la cama intentando no escucharlos.

- ¿Qué le sucede a Potter? – preguntó uno de sus compañeros.

- Nada, solamente está cansado - dijo Ron entendiéndolo perfectamente y empezando a subir a la habitación también.

Poco a poco todos fueron durmiéndose y la habitación se quedó en total silencio. Harry quien no podía conciliar el sueño, intentaba pensar en cosas positivas, pero aquellas ideas sobre Cho y todo lo sucedido con ella, lo molestaba mucho, sin saber por qué, algo le decía que aquel año todo sería diferente... absolutamente todo...

Continuará...
El comienzo por Luna Levoh
- Bien chicos, todos fuimos elegidos para hacer este diario y debemos esforzarnos para mostrar las mejores noticias de Hogwarts y del mundo mágico en general. Por favor, si tienen alguna duda o sugerencia no se queden callados, todos estamos aquí para apoyarnos y hacer que este diario sea exitoso - dijo Cho Chang mientras cogía una pluma y un pergamino para anotar algunas cosas.

Cho había convocado a una reunión en la biblioteca en la mañana, antes del desayuno, así que Hannah Abbott, Robert Hope, Pansy Parkinson y Hermione, se encontraban en la primera reunión oficial del diario del colegio. Todos estaban con expresión cansada porque habían estado celebrando en sus respectivas casas, algunos bostezaban y otros estaban a punto de quedarse dormidos de pie, pero todos esperaban impacientes las palabras de Cho y saber sus respectivas tareas en el diario. La joven no quería que aquella primera reunión fuese tan estresante o pesada, y más viendo la cara de cansancio de los jóvenes, así que rápidamente les asignó sus respectivas tareas a los editores y luego fue a hablar con Colin Creevey y Ginny Weasley, quienes la esperaban a un lado. Cho había querido mantener el orden y por eso primero habló con los editores y ahora les tocaba el turno a los colaboradores, quienes serían los que irían por toda la escuela reuniendo información y fotografías para el diario. Ginny estaba un poco nerviosa, aunque el saber que Hermione era una de las editoras la tranquilizaba en cierto modo, aunque le hubiese encantado que Harry fuese uno de los elegidos, y cuando vio a Cho salir de la biblioteca, suspiró y forzó una sonrisa para recibirla.

- Buenos días chicos, supongo que ya deben tener una idea de sus respectivas tareas ¿no? - dijo Cho sonriéndoles emocionada.

- Algo así… - respondió Colin con voz temerosa, se sentía igual de nervioso que la joven Weasley.

- ¡Vamos!, ¡ánimos chicos! Ya verán que todo saldrá bien, solo tenemos que seguir las indicaciones y respetar la tarea asignada a cada uno. Ustedes tienen el trabajo más importante en sí, deberán traer noticias interesantes de la escuela y las mejores fotografías que puedan. Sé que serán capaces de hacerlo, confío en ustedes.

- Gracias Cho, haré lo mejor que pueda para que este diario sea un éxito - dijo Ginny, tratando de sonreír más y dejar sus temores atrás.

- Yo también haré lo mismo - dijo Colin con voz baja, aun se sentía ansioso por la tarea asignada.

- Entonces empezaremos desde hoy, después del almuerzo tienen toda la tarde para buscar noticias interesantes, al menos pueden comenzar con un área de la escuela y traer algunas novedades para que los editores vayan avanzando con el trabajo.

Ginny y Colin se miraron con cierto temor, pero la joven intentó ver las cosas de manera positiva y sabía que confiaban en ella para hacer esa tarea, intentó sonreír de manera honesta a Colin para tranquilizarlo un poco, y después que Cho se marchase, le dijo al joven que ambos se repartirían las tareas, así que Ginny fue a buscar su cámara y Colin, aún temeroso, fue por algunos pergaminos y plumas, para anotar todo lo que llamase su atención.
Así, los jóvenes se reunieron después de un rato y luego de repetir sus deberes fueron a desayunar para calmarse un poco, al menos Colin, quien aún tenía muchas dudas sobre lo que debía hacer.

Mientras tanto, todas las casas de Hogwarts se encontraban alborotadas en esos momentos, los comentarios eran muchos y variados, tanto que Harry y Ron fueron los primeros que llegaron al salón de clases, habían escuchado tanto de aquel diario que ni siquiera salía oficialmente y no querían ni pensar en lo que harían los demás cuando fuese publicado.

- No puedo creer que al director se le haya ocurrida semejante cosa, todos se van a matar por ello - dijo Ron bostezando y estirándose como un gato.

- La idea de tener un diario es buena, lo que sucede es que las casas nunca han estado unidas Ron, todas quieren ser la mejor y sobresalir, el trabajar juntos será algo difícil pero ojalá lleguen a un acuerdo.

- Además tienen a Cho como directora ¿no? - dijo Ron guiñándole un ojo a Harry.

- Sabes que no quiero hablar de ese tema… - respondió Harry sintiéndose muy incómodo y más al ver a Hermione acercándose.

Cuando llegó Hermione, solo les contó lo básico acerca del diario, no quería revelar lo que habían dicho en la reunión porque ese era un trabajo exclusivo de ellos, además quería que la primera edición les agradase a los jóvenes y rogaba mentalmente que Colin y Ginny consiguieran buenas noticias. La joven cogió sus pergaminos y se sentó en los primeros asientos a la espera del maestro y de sus compañeros, sentía que aquel día sería realmente interesante.

Ginny y Colin se repartieron las tareas después del almuerzo, ambos buscarían noticias y tomarían fotografías de lo que llamase su atención. Colin estaba un poco más tranquilo, las palabras de ánimo de Cho y Ginny lo alentaban, no se sentía tan presionado como al principio, así que, después del almuerzo, ambos se separaron y fueron a diversas áreas de la escuela, aquella tarde no tendrían clases, por ello querían aprovechar aquel tiempo libre para hacer bien su primera investigación.

Mientras tanto, un joven de cabellos rubios sonreía burlonamente en una esquina al ver a los jóvenes dividir sus obligaciones y marcharse a diferentes áreas. Draco Malfoy estaba seguro que aquel diario sería todo un fracaso y al director no le quedaría de otra que hacer otro sorteo o peor aún, de eliminar aquello, para que las cosas volvieran a ser las mismas. Hasta el momento había permanecido en silencio, sonriendo burlonamente con los brazos cruzados mientras escuchaba algunos rumores y quejas acerca de aquel sorteo que parecía estar arreglado desde un principio por Dumbledore. Draco ya había pensado en hacer algunas cosas para arruinar el trabajo de los colaboradores, en especial el de Ginny, por ser la hermana de una de las personas que detestaba, en esos momentos tenía la intención de observarla desde lejos, primero haría eso y luego empezaría a atormentarla para su distracción, solo que, apenas dio unos pasos, se cruzó con ciertos jóvenes que se dirigían a la casa de Gryffindor para hacer alguno de los deberes que les habían asignado en la mañana.

Ron cambió de expresión inmediatamente, no pudo evitar fruncir el ceño y apretar las manos, solo les quedaba permanecer lo más tranquilos que pudiesen porque no querían problemas y menos con Slytherin, se suponía que la aparición de aquel diario era para unir a las casas y si no estaban de acuerdo por completo con ello, al menos tenían que permanecer tranquilos y no pelear entre ellos y menos con Malfoy, cuyo padre tenía demasiadas influencias como para expulsarlos inventando alguna excusa tonta y ridícula, como las palabras de su hijo.

- Malfoy… - dijo Ron con voz ahogada tratando de mantener la calma al apretar los puños.

- Debemos ir a la biblioteca Ron, tenemos muchos deberes que hacer - dijo Harry intentando tranquilizar aquel ambiente tan denso.

- Claro, claro… huir es lo más inteligente que pueden hacer - dijo Draco entre risas burlonas.

- ¡No te tenemos miedo Malfoy! - respondió Ron apretando más los puños.

- No queremos problemas Draco…

- Tu sola existencia es un problema, Potter. No sé cómo Dumbledore te aceptó en la escuela - replicó Draco cruzando los brazos y cambiando de expresión a una amenazante.

- No digas idioteces Malfoy, sabes bien que Harry es hijo de magos como nosotros, además a ti no te debería interesar la vida de nadie - dijo Ron a punto de golpearlo, pero Harry sujetó su brazo y con la mirada le indicó que se calmase, justo pasó un maestro en esos momentos y si los hubiera encontrado usando magia en el pasillo se hubieran llevado muchos regaños.

- Está bien, está bien, los dejaré pasar por ahora, pero a la próxima no tendrán tanta suerte.

Draco se alejó con una sonrisa maliciosa, tenía muchos planes en mente que llevaría a cabo en los próximos días. Harry y Ron sabían muy bien que el rubio no se quedaría tranquilo después de aquello, solo esperaban que las cosas no se complicaran y que aquello no pasara de una simple molestia o amenaza.

Ambos chicos se dirigieron a la biblioteca para empezar con los deberes asignados, pero Harry no podía concentrarse, algo le decía que pronto tendrían noticias nada agradables para el diario y más para la escuela, esperaba estar equivocado, pero aquellos pensamientos no lo dejaban tranquilo.

¿Qué estaría planeando Malfoy?

Continuará…
Aquellos ojos por Luna Levoh
Pasó toda una semana desde que anunciaron la creación del diario de la escuela, y para sorpresa de Harry, Draco no había interferido en los deberes de Ginny ni de Colin, los había dejado trabajar libremente y cumplir con sus deberes para llevar las mejores noticias y fotografías al diario. Hermione estaba pendiente también, no confiaba en absoluto de aquel silencio de Malfoy, porque sabía que tarde o temprano tendrían noticias nada agradables de él. Por ello, tanto Harry, Hermione y Ron vigilaban a los chicos, mientras Colin escribía las noticias más interesantes de Hogwarts y Ginny se concentraba en tomar las mejores fotos que podía.

Pronto habría un partido de Quidditch, era una buena oportunidad para obtener fotografías y noticias para la primera edición del diario que saldría dentro de una semana. Todos los miembros del grupo estaban emocionados por haber sido elegidos para aquella tarea, y los alumnos en general, lo esperaban también para enterarse de las novedades del mundo mágico y de la escuela. Harry tenía que entrenar con el equipo, por eso, entre las clases, los deberes y el entrenamiento no tenía tiempo de sobra para seguir con la vigilancia, pero trataba de estar pendiente de cualquier noticia o chisme que corría entre los miembros del equipo. Hasta el momento, las cosas parecían estar tranquilas, Hermione pensó que Draco había querido solo fastidiarlos y por ello se enfocó más en el diario, Ron estaba a la defensiva, cada vez que se cruzaba con el rubio no podía evitar mirarlo con el ceño fruncido, mientras tanto, Harry al cruzarse con el equipo de Slytherin, notaba como Draco lo ignoraba por completo y seguía charlando con sus compañeros y burlándose de algunos estudiantes como siempre.

Cuando el día del partido llegó, Harry se sentía más ansioso de lo normal, no podía dejar de caminar de un lado al otro y sujetar fuerte su escoba mientras los demás terminaban de vestirse con los colores de su equipo. Harry intentó calmarse, pero algo le decía que las cosas no estarían tan tranquilas aquel día, sin embargo, hizo todo lo posible para quitar esos pensamientos de su cabeza y enfocarse en el juego, ya que su rol era uno de los más importantes.

Por otro lado, cierto rubio sonreía burlonamente, ya vestía los colores de Slytherin y veía a lo lejos la multitud que había en las gradas, a la espera de aquel primer partido del año. Draco estaba demasiado tranquilo de lo normal, hasta sus compañeros notaron ese cambio pero no le dijeron nada, lo importante para ellos era ganar a Gryffindor, así que salieron al campo cuando se les dio la señal. El partido se dio sin mayores complicaciones, Harry y Draco se enfocaban solo en la snitch dorada, pero, salvo de algunos empujones y miradas maliciosas departe de Malfoy, el partido continuó como de costumbre y al final Gryffindor fue el ganador.

Cuando todos volvieron a los vestidores, Draco tiró su escoba con una expresión molesta, frunció el ceño y se escabulló rápidamente vistiendo aún la ropa de su equipo. El rubio quería fastidiar a Harry o a quien fuese de Gryffindor, y al ver a lo lejos como los jóvenes celebraban entra risas y comentarios por haber ganado. Draco puso un hechizo en la salida de los vestidores de la casa Gryffindor, la primera persona en salir, sentiría el suelo muy resbaladizo y caería bruscamente al piso, aquello era un hechizo sencillo y no le importaba quién sería la víctima, solo quería atormentarlos y burlarse por haber ganado otro partido, y esperaba que Potter fuera el que cayese en la trampa por seguir teniendo el rol de buscador en el equipo.

Draco esperaba impaciente ver quién sería el desafortunado que caería en su broma pesada, pero hasta el momento los jóvenes seguían en los vestidores, alegres y motivados por haber ganado aquel primer partido del año. Malfoy empezaba a aburrirse, así que regresó a los vestidores de Slytherin, y al cambiarse de ropa, salió tranquilamente para dirigirse al gran comedor a la espera del almuerzo.
Mientras tanto, una persona se acercaba a la trampa puesta por el rubio, pero no se trataba de nadie del equipo sino de Ginny, quien quería tomar unas fotografías al equipo una vez que todos salieran de los vestidores, su propósito era esperarlos en la entrada y cuando los chicos estuvieran listos, les tomaría algunas fotos con aquellas expresiones alegres por haber ganado. Sin embargo, al acercarse a la entrada, sintió como sus piernas se debilitaban y sus pies no podían sostenerla, era como caminar sobre una masa gelatinosa y resbalosa, tanto fue la inestabilidad que pronto cayó al piso dolorosamente y la cámara se arruinó por el golpe, pero, lo peor fue que un dolor intenso se apoderó de su tobillo, al parecer al caer se había hecho más daño de lo esperado, aquello ya pasaba de una simple broma, y los gemidos de dolor de la joven Weasley se escucharon a lo lejos, tanto que los miembros del equipo salieron inmediatamente para encontrarse con aquella escena.

- ¡Ginny! ¿Qué pasó? – dijo Harry corriendo al verla sentada en el suelo con una expresión de dolor.

- No lo sé, de repente sentí el piso resbaladizo e inestable y no pude mantener el equilibrio, me duele mucho el tobillo – respondió la joven, soltando algunas lágrimas de dolor y frustración al darse cuenta que la cámara estaba arruinada.

- Tranquila, te llevaremos a la enfermería y pronto te sentirás mejor – dijo uno de los jóvenes, mientras se acercaba a ella con la intención de ayudar a Harry para levantarla sin hacerle daño.

- ¿Quién habrá sido el que puso un hechizo en la entrada?, es obvio que fue un hechizo, y cualquiera de nosotros hubiese caído en el – dijo uno de sus compañeros con el ceño fruncido.

- Alguien egoísta e insensible que solo piensa en burlarse de nosotros – dijo otro chico.

- ¡Pero Ginny no tenía que pagar las consecuencias!, es mejor que la llevemos pronto a la enfermería – dijo Harry mientras levantaba a la joven quien soltaba unas lágrimas en esos momentos.

Y con la ayuda de su compañero, fueron llevando a la joven hasta la enfermería, donde la señora Pomfrey la atendería y ayudaría a recuperarse. Los demás miembros del equipo se dirigieron al gran comedor, en donde todos se enteraron de lo sucedido. Ron y Hermione salieron rápidamente para ir a la enfermería, mientras Malfoy al escuchar quien había sido la afectada, se quedó pensativo y con la mirada perdida. Su intención había sido molestar al equipo Gryffindor, más no lastimar a alguien al punto de tener que ir a la enfermería y menos a una chica. Si bien Ginny pertenecía a esa casa tan odiada por los de Slytherin, Draco hubiese querido que fuese Potter u otro miembro del equipo quien fuera el afectado.

No obstante, las cosas no quedaron ahí, al terminar el almuerzo, el rubio salió del gran comedor para dirigirse a la casa de Slytherin, tenía muchos deberes pendientes que hacer, había dejado las tareas de las clases tiradas y al día siguiente tenía que presentarlas a los maestros, Draco bostezó aburrido y siguió adelante, pero, en ese instante, se encontró cara a cara con Harry, quien con la excusa de almorzar dejó a sus amigos al cuidado de Ginny, mientras se recuperaba.

- ¡Malfoy! ¿¡Cómo fuiste capaz de dañar a Ginny!? - dijo Potter apretando las manos y acercándose a él.

- No digas idioteces, ¿cómo sabes que fui yo y no otra persona? Conozco a varios que odian a Gryffindor – respondió el rubio sin darle importancia a las palabras de Harry.

- Una cosa es la rivalidad entre las casas, y más durante un partido de Quidditch, y otra muy diferente es querer hacerle daño a alguien con una estúpida broma…

- No molestes Potter, no eres nadie para acusarme sin pruebas… así que piérdete de mi vista, tengo cosas más importantes que hacer y no quiero perder el tiempo contigo. Además, lo que le haya pasado a tu noviecita no me importa – dijo Draco riendo.

Harry se acercó a Draco y le dio un golpe en el rostro sin poder contenerse más, haciendo que retrocediera y se llevase una mano a la mejilla por el dolor. Iba a responderle cuando en eso vio a dos profesores salir del gran comedor, por la prisa de no ser descubierto y tratando de detenerse antes de responderle el puñetazo, se resbaló y cayó pesadamente sobre Harry, ambos jóvenes se quedaron en silencio durante algunos segundos hasta que los profesores se alejaran si darse cuenta de lo sucedido.

Draco nunca había estado tan cerca del joven de cabellos negros, por un instante no pudo moverse al ver aquellos ojos que mostraban enojo, y ese instante pareció durar una eternidad, cuando estuvieron a solas nuevamente, Harry lo empujó, se levantó rápidamente y se alejó sin decir nada más, mientras que Draco permaneció sentado sobre el suelo, sin entender lo que acababa de suceder.

Continuará…
Luna llena por Luna Levoh
Por suerte, la señora Pomfrey pudo curar y aliviar los dolores de Ginny, pronto la joven podría seguir yendo a sus clases con normalidad, pero, la cámara fotográfica había quedado arruinada, no obstante, el director al saber sobre el incidente, le dijo que no se preocupase respecto a ello, pronto le entregarían otra cámara, noticia que animó mucho a la joven. Esto también alegró a Ron, Hermione y Harry, quienes estaban siempre al pendiente de ella, ya que sus hermanos mayores habían terminado la escuela hace un tiempo y Ron era el que seguía en la línea, al faltarle solo un año para acabar sus estudios. Harry no se había vuelto a cruzar con Malfoy después de aquel encuentro en el pasillo a puertas del Gran comedor, había decidido dejar las cosas ahí, porque no quería tener más problemas de los que ya tenía, el joven había pasado por muchas cosas y más, al vivir con una familia que siempre lo había visto como una carga, esto, después de la muerte de sus padres y la cicatriz en forma de rayo, que le recordaba el sacrificio de su madre al protegerlo de un mago oscuro, el cual aún no había sido derrotado ni se conocía su paradero, pero seguía cometiendo horribles asesinatos sin que nadie pudiese detenerlo. Harry no podía negar que estaba casi seguro que los Malfoy tenían relación con este maléfico hombre, por ello, quería mantenerse alejado lo más que pudiese de Draco, pero lo tendría vigilado por si intentaba lastimar a sus amigos de nuevo.

Lo que no sabía Harry, era que el rubio había estado actuando extraño desde el último encuentro que tuvieron a puertas del Gran comedor, estaba más ausente y frío que siempre, por lo que sus amistades conociendo su carácter simplemente lo saludaban y seguían con sus deberes, sin preguntar o hacer algún comentario. Sin saber por qué, desde aquel último encuentro con Potter, no podía quitarse de la cabeza aquella imagen de esos ojos verdes intensos que lo miraban con furia. Draco se levantó del asiento y dando un golpe en la mesa, se fue a desayunar con el ceño fruncido y los puños apretados tan fuerte que sentía como se le clavaban las uñas en las palmas de las manos.

- ¡Ese idiota de Potter! ¡La próxima vez le lanzaré una maldición! – decía enfadado Malfoy para sí, mientras se encaminaba al Gran comedor, después de ello tendría que asistir a clases y tendría toda la tarde llena de deberes que hacer.

Cuando se sentó a desayunar, para aumentar su fastidio vio a lo lejos a Harry y sus amigos, riendo como de costumbre, comiendo tranquilo y comentando cosas de la escuela. Draco no estaba dispuesto a dejar las cosas así de simple, había sido golpeado por ese maldito Potter sin poder devolvérselo, pero, ya vería la manera de vengarse de él, por el momento empezó a comer con cierta rapidez, todo para irse de una vez a las clases y ocuparse de sus propios asuntos. Draco por poco y se atraganta con la comida al levantarse rápidamente, tosió un par de veces y lanzó una última mirada de odio al pasar por la mesa de Gryffindor.

Mientras tanto, después de las últimas clases del día y terminar sus deberes, Harry tenía que ir al entrenamiento con el equipo de Quidditch, después de haberle ganado a Slytherin, no podían descuidarse porque sabían que ellos harían lo que fuese para ganar el próximo partido. El entrenamiento duró hasta el anochecer, Harry y sus compañeros fueron a los vestidores con el deseo de ir al Gran comedor para cenar porque morían de hambre. Pero, en el camino, se encontró con Ginny, quien lo esperaba en el pasillo con una mirada nerviosa.

- Harry… - dijo la joven sonriendo apenas lo vio asomarse por el lugar.

- Ginny, ¿sucedió algo? ¿Por qué no estás cenando con los demás?

- Es que… quería darte las gracias por haberme ayudado, y también por haber ganado el partido de Quidditch.

- Lo importante es que estés bien y no tengas miedo, sabes que Ron, Hermione y yo estaremos siempre para cuidarte – respondió Harry devolviéndole la sonrisa, un gesto amigable pero algo cansado por el entrenamiento.

- Muchas gracias, y yo… quise traerte esto como agradecimiento, sé que no es mucho, pero quería darte algún detalle de mi parte.

Ginny estaba sonrojada hasta las orejas, le entregó con manos temblorosas una pequeña caja decorada con un listón amarillo, detalle que Harry aceptó algo avergonzado. Al abrirlo encontró varias cajitas con ranas de chocolate y otros dulces. Harry le agradeció el gesto y ambos se dirigieron al Gran comedor, mientras caminaban por el largo pasillo, el joven notó que Ginny había crecido mucho, a pesar de verse aún como una niña, sus ojos eran la de una mujer. Harry sintió la calidez en aquel regalo que había recibido, sonrió para sí mismo al darse cuenta que la joven había querido transmitir parte de sus sentimientos con ello, pero, aún era muy temprano para pensar en esas cosas, y a pesar que varios de sus compañeros ya tenían pareja a esas alturas, para Harry lo primordial era terminar la escuela con buenas calificaciones y convertirse en Auror o jugador profesional de Quidditch, aunque no podía negar que la joven Weasley lo atraía en cierto modo, con su dulzura y sencillez, había algo que hacía que se sintiese diferente cuando estaba a solas con ella.

Y fue ahí, cuando apareció Malfoy con dos amigos de Slytherin, Harry quería evitarse problemas, y más al ver como Ginny retrocedía temerosa. Pero, al ver a la maestra McGonagall junto al profesor Snape, todos permanecieron quietos y en silencio. El plan de Draco había sido darle una golpiza y un buen susto a Potter con la ayuda de sus amigos, pero, al estar cerca de los profesores, supo que debía arreglar ese asunto él mismo. Harry y Draco cruzaron miradas, y lo único que hizo el rubio fue seguir con su camino, no obstante, al pasar junto a Harry, le dijo en un susurro…

- Te espero en el bosque prohibido a las nueve… si no vas, esta vez sí lastimaré a tus amigos de verdad…

Fue tan solo un susurro, unas palabras que solo un idiota como Draco podría decir, pero, Harry sintió escalofríos en todo el cuerpo, era la primera vez que escuchaba ese tono de voz, era diferente al tono que usaba siempre que lo amenazaba o retaba. Harry intentó aparentar tranquilidad, no quería que los maestros sospecharan nada y menos que Ginny se asustase más, felizmente la joven no había escuchado nada y después de que ellos se alejaron, solo siguieron su camino al Gran comedor. Harry estaba ansioso, no sabía que cosa estaba planeando Malfoy esta vez, se preguntaba cuando sería el día en que lo dejase de atormentar, en la comida no pudo probar bocado alguno, solo bebió algo de jugo y al darse cuenta de la hora, supo que debía escabullirse de la vista de los profesores y más, evitar que Hagrid, quien vigilaba los terrenos de Hogwarts, notase su presencia a esas horas de la noche.

- ¿Qué sucede Harry?, te noto algo extraño estos días – dijo Ron, cogiendo otro bollo relleno con dulce, antes de ponerse de pie.

- Sí, has estado ausente, como si estuvieses en otro mundo, debes tener cuidado porque los primeros exámenes del mes se acercan, y tus calificaciones no están muy bien que digamos – dijo Hermione con voz de regaño.

- Lo siento, solo estoy cansado después del entrenamiento… me quedaré en la sala común para repasar algunas lecciones y mejorar en mis calificaciones – mintió Harry intentando que su voz sonase lo más honesta posible.

- ¿No quieres que te ayude en alguna materia?

- Gracias Hermione, pero, quiero intentarlo primero, sino puedo con alguna lección te pediré ayuda.

- Bueno, como desees, pero recuerda que puedes contar conmigo si lo necesitas – dijo la joven llevando algunos libros y un bolso, antes de dirigirse a las habitaciones de Gryffindor.

- ¿Estás seguro que estás bien? – volvió a preguntar Ron, conocía bien a su amigo y sabía que estaba ocultando algo.

- De verdad Ron, no pasa nada. Iré a la biblioteca por unos libros y me quedaré en la sala común para estudiar antes de ir a dormir. Gracias a los dos por preocuparse por mí.

Y tratando de forzar una sonrisa los despidió con la mano, Harry no podía dejar de ver el reloj, faltaba una hora para que dieran las nueve pero sabía bien que Malfoy estaría esperándolo puntual. Intentó comer algo antes de salir, después de todo, el entrenamiento había sido fuerte y lo repetirían toda esa semana, Harry no quería defraudar a los miembros del equipo, le gustaba mucho tener el puesto de buscador de Gryffindor y no estaba dispuesto a echarlo a perder por una tontería y menos, por una ridícula discusión con Draco. El joven no pudo aguantar más, ver el reloj lo estresaba demasiado, quería acabar con ese tema de una vez y enfocarse en cosas que sí valían la pena, además, Hermione tenía razón, sus calificaciones habían bajado mucho. Pensó en ir a la biblioteca a coger algunos libros para que al regresar a la sala común nadie sospechara que había ido al bosque prohibido, pero, estando en el pasillo, sus pies se negaron a moverse, Harry se quedó contemplando los exteriores del castillo de la escuela, sintiendo la brisa nocturna entrando por aquellas enormes y majestuosas ventanas. Era una noche de luna llena, al menos los alrededores estaban iluminados por aquella pálida luz, hasta la vista del bosque se veía menos atemorizante de lo normal, Harry respiró profundamente, tratando de convencerse que aquello no sería más que una simple tontería de Malfoy, esperaba que terminase de malos modos como siempre, pero, que después de eso las cosas volviesen un poco a la normalidad.

Harry estuvo dando vueltas por los pasillos sin saber a dónde ir en realidad, hasta que escuchó el reloj y se dio cuenta que era las nueve en punto, había estado tan metido en sus pensamientos que no se percató que debía ir rápido a los exteriores antes que algún maestro lo descubriese. Potter se escabulló por los largos corredores y tomando un atajo, llegó a la entrada del bosque prohibido, observó a ambos lados en busca de Hagrid, pero, al parecer, todo indicaba que podía seguir su camino.

- ¿Dónde demonios te has metido Malfoy? – decía Harry mientras lo buscaba entre los árboles y matorrales. Se suponía que el rubio lo esperaría en aquel lugar, salvo que solo fuese una trampa y hubiese avisado a los maestros que él intentaría hacer alguna cosa o peor, salir del castillo a hurtadillas, rompiendo las reglas para ser castigado o restar puntos a Gryffindor. Por un momento, Harry pensó que en verdad habían sido solo palabras vacías para amenazarlo, una niñería de su parte, pero, al dar unos pasos más, vio la figura del joven saliendo de entre unos arbustos.

- Así que decidiste venir, pensé que traerías a tus amiguitos y a tu noviecita para que te defendieran – dijo Draco sonriendo burlonamente.

- Déjate de juegos tontos Malfoy, arreglemos esto de una vez, solo los dos.

- ¿Arreglar qué? Si desaparecieras sería lo mejor, es más, nunca debiste venir a Hogwarts en primer lugar.

- ¿Qué hice para que me odiaras tanto?, no pienso llegar a entenderte y menos con mentiras, solo quiero que dejes a mis amigos en paz.

- Bueno, si quieres rogarme por eso, puedes empezar…

- ¿Estás loco? ¡Jamás te rogaría por nada!

- Entonces, si te conviertes en mi sirviente podría dejar de molestar a tus amiguitos.

- Sí que estas demente Malfoy, nunca podré entenderte – dijo Harry frunciendo el ceño.

- ¿Acaso quieres batirte en duelo conmigo? ¿En un duelo real y no una simple pelea de niños? – dijo Draco sacando su varita y amenazándolo.

- Si es la única manera que nos dejes tranquilos…

Harry sacó su varita dispuesto a defenderse, pero, escuchó unos ladridos a lo lejos, ladridos que se hicieron más fuertes conforme pasaban los segundos. Él sabía muy bien que se trataba de Fang, y eso indicaba que pronto Hagrid los descubriría. El joven de cabellos negros iba a esperar ser encontrado por el perro, porque sabía que Hagrid le creería al explicarle porqué se encontraba en el bosque a esas horas y más al ver a Malfoy con aquella mirada de odio. Pero, antes que Fang llegase al lugar, Draco jaló bruscamente a Harry de la ropa y lo llevó a rastras hasta unos arbustos, lanzando un hechizo para pasar desapercibidos.

- ¡Suéltame! ¡Mañana mismo iré con el director para contarle todo! – dijo Harry empujando a Draco y viendo con nerviosismo los alrededores.

- Sí como no… ¿y qué piensas decirle?, ¿o acaso te vas a poner a llorar para que te crea?

- ¿Fang dónde estás? – se escuchó de repente la voz de Hagrid acercándose.

Harry iba a deshacer el hechizo y regresar al castillo lo más rápido posible, trató de usar la varita pero al recibir un golpe en el estómago de parte del rubio, hizo que terminase apoyado contra un árbol, viendo con rabia como su varita estaba en el suelo.

- ¿No querías arreglar este asunto solo entre los dos? Ya sabía que eras un cobarde Potter, igual que tus amigos, igual que tu familia…

- ¡No voy a permitir que hables mal de nadie y menos de mis padres!

- Sí, sí… puedes llorar cuando quieras…

- ¡Hagrid! ¡Fang! ¡Estamos aquí! – gritó Harry, prefería ser castigado a dejarse llevar por aquella rabia que sentía en esos momentos, además no sería el único afectado, Malfoy también estaría en problemas.

- Ya cállate Potter…

- ¡Hagrid! ¡Hagrid!

- ¡Te dije que te callaras!

Draco se acercó con aquella mirada de odio, mirada que siempre solía tener, sus ojos eran fríos, vacíos como dos agujeros negros, con la pálida luz de la luna parecía un fantasma, que se acercaba sigilosamente para atacarlo. Harry cerró los ojos, esperando otro golpe, pero, en lugar de eso, sintió como Draco lo empujaba bruscamente contra el árbol, acercándose al punto de sentir su respiración, aquellas manos pálidas tocaron su piel, yendo directamente a su cuello, pensando que lo intentaría ahorcar para callarlo. Harry abrió los ojos, no estaba dispuesto a quedarse así, debía defenderse aún fuese expulsado de la escuela, preparó los puños a falta de la varita, pero, aquellas manos que al principio le resultaron frías y amenazadoras, se sintieron muy cálidas de repente al rozar sus mejillas, y en eso, sin decir nada, Draco lo besó inesperadamente, fue un beso brusco y profundo al mismo tiempo, tanto que al separarse de él, Harry se sintió débil y ahogado por la falta de aire.

Harry no podía creer lo que acababa de suceder, estaba totalmente paralizado, no podía mover ni un músculo y menos, volver a llamar a Fang o Hagrid. Draco solo lo miró fijamente, por primera vez lucía temeroso, hasta las manos le temblaban, tanto que le dio la espalda y se alejó corriendo del lugar.

Continuará…
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