Lágrimas de Cocodrilo por Luna Sevelan
Resumen:

*Resubido*

Un malentendido es lo que se necesita para que la feliz vida de Harry y Severus se vea rota sin ninguna solución o explicación aparente. Nunca hay que sacar conclusiones con una confesión.

En honor al cumpleaños de Severus!! 💚

Categorías: Libros, Harry Potter Personajes: Harry Potter, Severus Snape
Géneros: Drama, Romance
Advertencias: Chan=Adulto/Menor
Desafíos: Malentendido en la Mazmorra
Desafíos: Malentendido en la Mazmorra
Series: Historias del Snarry
Capítulos: 2 Completo:Palabras: 12693 Lecturas: 260 Publicado: 29/05/21 Actualizado: 29/05/21
Notas de la historia:
Todos los personajes de esta historia son de JK Rowling 😊

1. Parte 1 por Luna Sevelan

2. Parte 2 por Luna Sevelan

Parte 1 por Luna Sevelan
Notas del autor:
Hola!! 😊 Decidí resubir este fic también porque adoro todas mis historias, y al igual que en el de "Beso de una Rosa" 🌹, perdí valiosísimos comentarios que me encantaría recuperar 😭😭 y siempre los llevaré en mi corazón, discúlpenme nuevamente esas personas por mi horrible descuido, los quiero!!! 😘😘

Espero lo nuevos lectores de está historia la disfruten así como yo lo hice escribiéndola 😊 gracias!!! 💚💚


Sinceramente no entendía como era que Harry de buenas a primeras, cada vez que lo veía, en cualquier lugar del castillo, ya sea que se lo cruzara en algún corredor o simplemente intercambiaran miradas en el gran comedor o en alguna clase de pociones, sin razón ni motivo aparente, simplemente se le aguaban sus ojos y comenzaba a llorar.

Al principio fue un poco cómico o incluso gracioso para el profesor, pero luego del tercer o cuarto intento de acercarse a su novio, él se alejaba corriendo, llorando desconsoladamente, es como si algo terrible le hubiera pasado, y luego más tarde descubrió que lo terrible para Harry era él.

Esta situación ya llevaba un mes así, Harry llorando por las esquinas y corredores oscuros, y más grave aún, esta última semana ni siquiera asistió a las clases de pociones, que era una de las materias más importantes si planeaba graduarse con honores, sino que propósito tenía el hecho de cursar 7mo año como debió pasar en lugar de rodar por los bosques tratando de que no lo mataran, aunque sí entregaba sus tareas, Ron era el único, además de Harry y él claro, que sabía que ellos eran novios, y tanto Ron fingía que por arte de magia, la tarea de Harry estaba dentro de la suya, y Snape, por amor y preocupación hacia el dueño de sus suspiros, fingía que no se daba cuenta en regresar del mismo modo pero calificada la misma tarea.

Pero esto sin duda no podía seguir así, tarde o temprano alguien, y por ese alguien me refiero a cierto anciana con vestiduras escocesas, se daría cuenta que Harry faltaba deliberadamente a sus clases, y se le haría raro que el profesor, siendo tan estricto como es, y que además se supone, odia a Potter con todo su ser, no haya reportado que dicho alumno brilla por su ausencia pero sin que esto afectara sus calificaciones.

Debía de hablar con él, pero cada vez que intentaba interceptarlo, este por muy poco, lograba siempre escapar, no quería recurrir a medidas extremas, en las cuales Harry no se podría negar en estar a solas con su temido profesor, una detención podría tal vez incluso empeorar las cosas.

Pero, ¿Qué más podía hacer sino obligar a Harry a hablar con él?, lo que más lo entristecía era el hecho de que mañana empezaban las vacaciones de invierno y juntos habían platicado vagamente, sin llegar a ningún acuerdo concreto, que pasarían las navidades, año nuevo y por supuesto, su cumpleaños, juntos.

Aprovechar su tiempo entre festividades para buscar un lugar en donde poder vivir juntos, después de que su novio terminara sus estudios en Hogwarts, además él planeaba proponerle matrimonio en su cumpleaños, sería algo muy cómico para cualquiera que lo supiera, pero lo que no saben es que para él, la respuesta afirmativa de ojiverde sería el mejor regalo que cualquiera pudiera darle.

Vivir para siempre a lado de Harry sería un sueño hecho realidad para el pocionista, después de la derrota al Señor Tenebroso, Severus se había permitido alimentar la esperanza de un futuro con el Gryffindor, aunque en época de guerra pensaban y casi podrían asegurar que iban a morir, ahora era diferente, ambos seguían vivos y con un largo camino que recorrer.

Desde que se enamoró de Harry, y visualizo su vida con él, siempre creyó y se imaginó casado con un Auror hecho y derecho, con una complexión ciertamente fuerte y masculina, claro que parte de su vida también sería esperar a que regresara vivo de cualquier misión a la que haya tenido que ir, y en ese momento todo se convertiría de cierto modo en pesadilla, no podría soportar tanta preocupación por su esposo, saber si se encuentra bien y sobre todo vivo.

Así que para alivio de Severus, un día el ojiverde llegó con la loca idea de convertirse en medimago, eso fue una noticia por demás sorpresiva pero increíblemente agradable, en la mente del profesor cambio inmediatamente la imagen de un Harry con uniforme a un Harry con bata blanca, un bello ángel blanco, aunque las dos carreras son igual de agotadoras y demandantes de tiempo, Snape prefería visualizar a su futuro esposo salvando vidas con el poder de la magia y la ciencia, y no con la punta de su varita.

Era consiente que la muerte también estaría presente en esa profesión, nunca olvidaría el rostro de su amado después de la batalla, al momento de matar al ser más oscuro de nuestro mundo, quedo totalmente en shock, tantos cadáveres de cualquier especie, esparcidos por el suelo, rodeándolo, sintiéndose incapaz de ayudar a los heridos, y sintiendo vergüenza de sí mismo por sólo haber sido entrenado todo este tiempo para matar, y no para sanar.

Y si Harry era feliz sintiéndose más útil y con paz mental sanando a las personas, el sería doblemente feliz por él.

Ahora su corazón sólo rogaba por un milagro y que pudiera toparse con Harry para aclarar las cosas, se le veía cada vez más triste y con una arruguita en su frente, signo de frustración constante.

Y parece que alguien, quien fuera de deidad, lo estaba escuchando muy atentamente, ya que Harry venía justamente en dirección suya, daba la impresión de que no quiso cenar, otra vez, en el gran comedor.

Al verme su primer reflejo fue abrir desmesuradamente sus ojos y activar rápidamente sus piernas para el esfuerzo al que a continuación las iba a someter corriendo como si hubiera visto al mismo Lucifer.

¡Oh no!, claro que no iba a dejar escarpar esta oportunidad, lanzándole un hechizo para que se pegaran sus pies al piso, inconsciente de mi gran error, me permito una pequeña sonrisa de triunfo mientras empiezo a caminar hacia él.

Sus ojos no se despegan de mí, su mirada antes tan risueña y llena de vida, ahora refleja sólo dolor, un intenso y profundo dolor, que recuerdo una vez haberlo visto, y es cuando él pensó que mi vida estaba en peligro cuando estaba al servicio del Señor Tenebroso.

Las lágrimas salen de sus ojos de manera natural, como si abrieras un grifo y sabes que jamás se detendrá, no al menos hasta que lo cierres o se acabe el agua, así puedo ver las esmeraldas de mi novio, llenas de agua salada.

Se quita los anteojos, porque no tienen de todas formas ningún propósito si estos están totalmente empañados, sus labios empiezan a temblar, su garganta lucha con todas sus fuerzas por sacar primero pequeños quejidos, que rápidamente se convierten en lamentos reales, su pecho sube y baja cada vez más rápido, jalando con dificultad a cada segundo que pasa un poco de aire a sus pulmones.

Me acerco aún más rápido hacia él –Harry, amor, ¿Qué tienes? ¿Qué te está ocurriendo?- menciono con voz totalmente desesperada, tomándolo de los hombros

-Yo…yo- trata de decirme algo pero sus manos pronto se dirigen hacia su garganta, como si quisiera quitar algo que la bloquea, jadea por aire y sigue llorando aún más fuerte –no…se

-¡No!, no me hagas esto Harry- sólo atino a querer abrazarlo con fuerza, pero eso no ayudará ahora -tengo que llevarte a la enfermería pronto, vamos- le quito el hechizo y lo cargo como mi tesoro más preciado, emprendo a correr lo más rápido que me dan las piernas

Al doblar una esquina me encuentro de frente a Ronald, como no tengo tiempo para lidiar con su interrogatorio, lo esquivo magistralmente siguiendo mi camino, por desgracia empieza a correr detrás de mío.

-¿A dónde lleva a Harry profesor?- pregunta un poco agitado por ir corriendo tras de mí

-No es de su incumbencia señor Wesley, sígame si quiere saberlo- contesto apenas esas palabras, para no desperdiciar valioso aire de mis pulmones, aire que ya no tenía Harry, ya que comenzaban a ponerse un poco azules sus labios

-¿Es sobre sus ataques de llanto?- dijo con tono de preocupación, tratando de detener a Severus –profesor por favor contésteme, si es así tiene que alejarse de Harry- tomando un brazo del obstinado hombre

-¿Esta demente Wesley?, lo que Harry necesita ahora es ir a la enfermería- forcejeando para que soltara su brazo, echando un vistazo a Harry, ya no sólo sus labios eran azules, si no toda su cara, se retorcía desesperadamente entre sus brazos, como queriendo escapar del profesor

Como era posible que su amor no quisiera que lo tocara, esto tenía que ser grave. Queriendo emprender la carrera de nuevo, ahora Ron se le puso totalmente enfrente, tratando de arrebatarle a su mejor amigo de los brazos.

-Profesor, si de verdad ama a Harry tanto como me conto alguna vez él mismo, debe irse ahora mismo de aquí, ¡aléjese de él por favor!- mencionó con desesperación el pelirrojo mientras aferraba con más fuerza contra su pecho a Harry

Severus tan confundido como estaba no era consciente de que sus brazos automáticamente estaban aflojando su agarre antes apretado, de lo que sí era todavía dueño su cuerpo era de su voz, y así lo manifestó.

-¿Es acaso que Harry ya no me ama?- su voz salió estrangulada, en sus ojos podía sentir un cosquilleo característico y sobre todo reprimido desde hace días, y que ahora ya no podía manejar -¿Por qué me pide que me aleje de él? ¿Tanto daño le hago?- soltó un quejido doloroso, que venía desde lo más profundo de su corazón

No podría soportar la verdad a esas preguntas, simplemente era más grande que él, como si de pronto sus brazos perdieran su fuerza, terminó de soltar por completo a Harry, lo sintió como si se lo estuviera regalando a Wesley, y tal vez era así, como podía haber estado tan ciego todo este tiempo, era obvio que su pequeño ya no era más suyo, pasaban tanto tiempo juntos y se hablaban secretamente al oído, cada vez que Harry lloraba, ahí estaba el pelirrojo para salvarlo y reconfortarlo.

Sus piernas se sentían como gelatina, amenazando con no poder sostenerlo en pie por más tiempo, tenía que salir corriendo de ahí, ahora era él el que comenzó a hiperventilar, no quería llorar frente a la nueva pareja de su novio… exnovio más bien.

Dio media vuelta con la cabeza abajo, su pelo cubriendo parte de su rostro, empezando a caminar en dirección opuesta a su felicidad, cuando escuchó la voz de esa maldita comadreja, ahora entendía a Draco cuando lo llamaba tan despectivamente con ese apodo.

-Tengo que hablar con usted, lo veré más tarde en su oficina- su voz se escuchó apagada, tal vez por vergüenza, tal vez por reprimir su resentimiento hacia mí… o tal vez porque tenía la cara enterrada en el cuello de Harry mientras lo abrazaba

Quería responderle que se fuera al maldito infierno, si quería restregarme en la cara su relación con el ojiverde, o peor, amenazarme para que no lo buscara más, no era necesario, ya no jugaría más en el papel del engañado y estúpido profesor de pociones, sólo continúe con mi camino, acelerando cada vez más mis pasos.

Cuando llegue a mis aposentos en las mazmorras, tuve la impresión de que ahora el que tal vez no podría parar de llorar… sería yo, mi cabeza daba vueltas, sentía como todos los muros se cerraban a mi alrededor, causándome claustrofobia junto con todos sus síntomas, y me sentía caer en un abismo negro, más oscuro y sombrío del que alguna vez me saco el salvador del mundo mágico.

Me deje caer al suelo, aliviando por fin a mis piernas de cargarme junto con el peso de mi dolor, y arrastrándome con dificultad por la fría piedra que tenía por piso, trataba de llegar a mi destino, el bar, un gran vaso de whiskey de fuego arreglaría cualquier malestar, o por lo menos los haría menos presentes en mi mente.

Pero era inútil, mi cuerpo no me respondía tan veloz como esperaba, si llegar al bar era una tarea difícil de lograr, no quería imaginar la odisea para llegar a mi cama, cubrirme del mundo.

No recuerdo el momento en que me volví tan débil y vulnerable, aunque tal vez coincida con el hecho de que volví a Harry Potter mi fuerza y mi luz, y me lo estaban arrebatando.

Ahí es cuando me vino la idea de convocar la botella de whiskey hacia mi mano, y esta si se alzó y viajo hacia mí, pero en el último instante se fue más allá de mi mano, estrellándose en la pared, me llovieron vidrios y pude sentir pequeños cuchillos clavándose en mi espalda, lástima que sólo eran superficiales, o eso creía yo, me habría encantado que se clavaran más profundo y morir desangrado aquí, en el lugar donde cientos de veces estuvo presente el calor del amor, aquí, en donde ahora sólo reina la fría soledad.

En el transcurso de los minutos me quede dormido, o inconsciente, realmente no me importaba, pero era molesto ser zarandeado por unas manos que intentaban volverme a la vida, clavando un poco más los vidrios.

Solté un quejido de dolor y esa persona se percató de la humedad que empezaba a cubrir sus manos, inmediatamente detuvo los movimientos sobre mi cuerpo, levantándose del suelo pude escuchar sus pasos dirigiéndose hacia la chimenea, esa voz, maldita comadreja.

-Directora McGonagall, responda por favor- la voz de Ron reflejaba desesperación

-¿Señor Wesley? ¿Qué sucede? ¿Por qué me llama desde los aposentos del profesor Snape?- la voz de la vieja directora sonaba serena pero también confundida

-Tiene que venir ahora mismo profesora, junto con madame Pomfrey, ¡pronto!- gritando lo último y regresando rápidamente a lado de Snape tratando de descubrir de donde venía la sangre

Sólo paso un minuto cuando entraron por la chimenea dos figuras presurosas, buscando con la mirada a las otras dos personas, que sabían se tenía que encontrar en alguna parte.

-Señor Wesley, ¿Dónde se encuentra?- llamó Minerva al aire, esperando la contestación del pelirrojo

Alzando una mano con un líquido rojo en la palma dijo- por aquí Directora, vengan pronto, se está desangrando

La enfermera se acercó más presurosa que la maestra de transformaciones, tan solo escuchar la palabra desangrarse, se hincó a lado del cuerpo de Severus y comenzó a estudiar la espalda del hombre, pasando su varita por encima pudo detectar por lo menos 8 heridas provocadas por vidrios de diferentes tamaños, apurada empezó a sacar todo lo necesario para curar a su paciente.

-Tome joven Wesley, ayúdeme a que Severus beba esta poción- dijo tendiéndole un frasco- ¡apresúrese!, necesito sacarle los vidrios y si se mueve por el dolor no podré hacerlo

-Profesor, abra su boca por favor- acercando la boquilla del frasco a los labios del pocionista, vertió todo el líquido en su boca, cerrándosela rápidamente para que este no intentara escupirla

Eso fue lo último que supo Severus, cayó en un sueño profundo sin dolor ni pesadillas, anhelando despertar a lado de un cuerpo caliente de hermosos ojos verdes.



***++***++***++***



El pocionista se encontraba recostado en una cama de la enfermería, vestido con una bata blanca y protegiéndolo del frío ambiente unas sábanas igual de pulcras y blancas que en un hospital, tranquilo y durmiente como no lo había estado en muchas noches atrás.

Lo primero que sintió fue una opresión en sus labios, algo dulce y suave los rozó, enseguida una luz quería filtrarse a través de sus parpados, obligándolo a alzar su mano para bloquear el molesto amanecer, ese gesto provocó que alguien que se encontraba a su lado se diera cuenta que estaba despierto y rápidamente se alejó, lo pudo saber por el sonido de unos pasos presurosos que cada vez se alejaban más.

El olor que invadió de pronto su nariz lo podría reconocer en cualquier parte, el olor de su amado, y como si algo hubiera activado un interruptor dentro de él, sus ojos comenzaron a llenarse de lágrimas y sus labios emitieron un nombre en forma de un lastimero gemido.

Una mano tomo la suya intentando apartarla de su rostro, esa no era la mano de Harry, estaba seguro, se negaba a ver la realidad si su amado novio no estaba en ella, aquella mano insistió pero sólo consiguió que Severus pusiera también su otra mano sobre su rostro.

-No haga esto profesor- mencionó suspirando cansado –tiene que abrir los ojos para que pueda hablar con usted

No hubo respuesta de parte del ojinegro, ni un sólo movimiento que indicara siquiera que lo estaba escuchando. Ron decidió sentarse en la silla que se encontraba a lado de la cama, y que segundos antes ocupara otro Gryffindor.

-No importa que usted no quiera escuchar, o incluso que Harry no quiera que le diga nada- mencionó en voz firme y decidida –no voy a seguir esperando a que por un milagro de Merlín Harry se cure y pueda volver a usted

Sin duda eso último sí que llamó su atención, total, no perdía nada con escuchar.

-Sí profesor, Harry está enfermo, pero no sabemos que tiene- tomo un momento para sobarse la nuca, tenía demasiada tensión desde hace un mes, investigando cada noche junto con su mejor amigo en cientos de libros, tratando de encontrar una solución, o por lo menos una explicación a lo que le sucedía, pero nunca se imaginó que esto llegaría al extremo de que el Slytherin aquí presente intentaría suicidarse por no poder hablar con Harry

-De verdad esto es muy difícil de explicar, sólo sabemos que desde hace un mes, de un momento a otro, si Harry lo ve a los ojos, contacto directo aunque sea por una fracción de segundo, él empezará a llorar- alzó su vista de nuevo hacia el rostro del profesor y pudo ver como él mantenía su vista fija sobre su persona, provocándole un escalofrío por la intensidad de esos ojos negros

-Eso no explica que no pudiera respirar en cuanto lo toque- su voz era fría, como hace mucho no lo era, no quería creer en lo que le decían, no quería volver a ser lastimado y engañado

-Pues esa es precisamente la otra reacción que provoca este problema, que en cuanto lo toca, no puede respirar- se permitió esbozar una sonrisa irónica, que rápidamente fue malinterpretada por el ojinegro

-¡No trate de burlarse de mí maldito imbécil!- gritó enfurecido, sentándose tan velozmente que sintió un latigazo intenso en toda su espalda, pero no le importó, jamás dolería más que un engaño

-No me estoy burlando de usted, se lo juro- se apresuró a aclarar y mostrando las palmas de sus manos en alto como símbolo de paz- le estoy diciendo la verdad, Harry y yo hemos investigado hasta el cansancio y no encontramos nada que pueda explicarlo- tratando de volver a recostar al imprudente hombre, si algo le pasaba su mejor amigo jamás se lo perdonaría

-Si es verdad todo lo que me cuenta Wesley, ¿por qué el mismo Potter no viene a decírmelo?- no podía concebir el hecho de que el más joven no hubiera recurrido a él por ayuda

-Pues yo no tengo esa respuesta- agachó su mirada hacia sus dedos entrelazados en su regazo, jugando un poco con los pulgares –en fin, yo sólo quería que supiera la verdad, no puedo obligar a Harry a hablar con usted, pero sí le prometo que seguiré insistiendo en que lo haga- se levantó de la silla lentamente, sentía su cuerpo pesado y rígido, necesitaba un relajante muscular, tal vez se pasaría con la enfermera antes de irse a la torre de su casa, agradeció secretamente que fuera sábado, aunque ya eran vacaciones, Hermione de seguro los pondría a estudiar de lunes a viernes

Cuando empezaba a dar los primeros pasos escuchó la voz profunda pero serena del profesor.

-Wesley… necesito hablar con él, dígaselo- el pelirrojo giro su cabeza para poder ver a los ojos al pelinegro, pero este los tenía cerrados -por favor- casi sonando como un ruego

-Claro profesor- emprendiendo su camino a la oficina de madame Pomfrey



***++***++***++***


Así paso el fin de semana el pocionista, en la enfermería, Poppy simplemente no quería que tuviera complicaciones, aun cuando las heridas ya habían cerrado desde el sábado en la noche, no pudo convencerla de dejarlo ir, porque sabía que los vidrios que le retirara la noche anterior eran de una botella de licor, y que tengo más en mis aposentos, aun siendo maestro de pociones, la enfermera no confiaba que no tomaría alcohol junto con las pociones para el dolor y provocar “accidentalmente” un choque entre las dos sustancias que terminaría incluso con su vida.

Uno toma whiskey por dos razones, para celebrar o para emborracharse por alguna decepción, que en muchos casos es amorosa, y ciertamente Snape no parecía estar celebrando cuando todo sucedió, así que sumo dos más dos y llegó a la conclusión de que ella no sería la responsable de que Severus “olvidara”, por haber consentido su alta, que no debe tomar licor, sin alcohol no habría consecuencias.

El domingo por la noche pudo dormir en su cama en las mazmorras, pero con la promesa de que no ingeriría ninguna gota de alcohol en una semana, vaya mujer manipuladora que es, y por si fuera poco, McGonagall se involucró en el asunto, lanzándole un hechizo detector de licor en la sangre, si Severus rompía su promesa, sería suspendido una semana de su trabajo cuando se acabaran las vacaciones y sobre todo, se la pasaría todo el día a lado de la Directora para ayudarle en lo que necesitase hacer.

Qué tan miserable tenía que ser aún más su vida para que lo dejaran tranquilo, bien podría drogarse con pociones y perder un poco la conciencia para no pensar en ojos verdes y cabello alborotado, pero no lo haría, en cualquier momento Harry aparecería por la puerta que separaba el pasillo de sus habitaciones y quería estar preparado para la conversación que sostendría con el muchacho.

Pero no fue sino hasta el jueves que el chico apareció en las habitaciones del profesor, y Severus por fin se sintió un poco más tranquilo, aunque era noche buena él no había querido ir a cenar al gran comedor junto con todos los alumnos que se quedaron en el colegio estas vacaciones. Cuando alguien tocó a su puerta, simplemente no podía creer que fuera Harry el que estuviera parado frente a él cuando la abrió.

El ojiverde tenía la cabeza agachada y con la mirada perdida en el suelo, buscando algo que fuera más interesante de ver que el hombre que tenía enfrente y que moría por abrazar, besar y sobre todo mirar a los ojos, y sencillamente no podía hacerlo, lo estaba matando por dentro, ahora ya no sabía si era por culpa de el hechizo que le lanzaron o si realmente lloraba por no tener a su lado al hombre que amaba.

Era diferente y mucho más sencillo tener alejado de él a Severus, porque así podía imaginar que todo lo que sucedía era sólo una terrible pesadilla de la cual pronto tendría que despertar, pero el aroma tan característico que despedía el cuerpo frente a él… era insoportablemente doloroso, ¿por qué le sucedía algo tan ruin precisamente a él?, todo lo malo y terrible en el mundo siempre le tocaba por azares del destino enfrentarlo sólo, siempre sólo.

Y ahora podía sentir una solitaria lágrima deslizándose por su mejilla derecha, trató de limpiársela disimuladamente, pero fue consiente que jamás podría engañar a su pocionista favorito.

Realmente debería de lucir terrible a la vista del mayor, traía unos pantalones flojos y raídos, eran de la poca ropa que aún conservaba de Dudley, le gustaban más que nada para estar cómodo, además de que no tenía ganas de llamar la atención sobre su persona estando en territorio Slytherin, y acompañando al pantalón, una sudadera verde bastante gastada como para haber sido nueva a principios de año, la misma que le compró Severus en una salida a Hogsmade, aun podía recordar ese día, estaban en medio de una “cita” no propiamente llamada por ninguno de los dos, ya que aún se sentían un poco incomodos entre ellos, al menos cuando estaban en público.

Algo debió poseer a Harry esa mañana al vestirse, ya que quería verse realmente atractivo a los ojos del profesor, la camisa que escogió era algo delgada para la época del año en la que se encontraban y ciertamente tampoco combinaba con ninguno de los suéteres que tenía, así que opto por no ponerse nada encima y fue al encuentro con Severus.

Durante el paseo se aguantó el frío que hacía, era principios de febrero y aunque ya no había mucha nieve como en diciembre, se estaba congelando rápidamente, Severus se dio cuenta de los temblores que cada vez eran más constantes en el cuerpo más pequeño que el suyo, pero disimulo no ser consciente del problema del más joven, sólo bastaría un pretexto para llevarlo a una tienda de ropa con la excusa de buscar algunos modelos que le permitieran variar un poco su guardarropa, quizás un poco de gris no le caería mal de vez en cuando.

Harry contento de entrar a cualquier lugar para guarecerse del gélido ambiente acepto sin pensarlo, también tenía que admitir que le causaba curiosidad saber qué tipo de ropa le gustaba al profesor, para que cuando surgiera la ocasión comprarle algo lindo y acorde a su personalidad austera.

Y sí salieron con una prenda nueva, pero no para Severus, sino para Harry, un regalo que el ojinergro sabía de sobra era una necesidad imperiosa en ese preciso momento, además que le sumaba puntos para impresionarlo y demostrarle de manera figurativa que cualquier cosa que el ojiverde necesitara, él se la proveería siempre.

Esa cualidad tan caballerosa y dulce de parte del pocionista siempre sedujo y luego enamoro completamente al chico, pero cuando sucedió lo del hechizo que le lanzaron, primero quiso solucionarlo el solo, no quería que su novio pensara que lo necesitaba siempre para todo y lo considerara algún día un completo inútil, aunque en el fondo también sabía que Severus jamás pensaría así de él, ya que demostró con creces ser tan maduro y competente que incluso mató al mago más oscuro de todos los tiempos, pero quería que se sintiera orgulloso de él cuando lo presentará a cualquier colega o amigo de su círculo social, y no sólo ser reconocido como el niño o joven-que-salvo-al-mundo-mágico.

Ron se encomendó a sí mismo el trabajo de insistir lo suficiente como para hacerle reconocer que necesitaba la ayuda del profesor, atosigándolo cada noche cuando acababan totalmente cansados y frustrados, pero lo que terminó por convencer al Gryffindor fue el intento de suicidio de Severus, o al menos así se lo informó el pelirrojo, primero lo riño por no cuidarlo como se lo había pedido y que le informara cualquier cosa en la actitud de éste para entrar en acción a tiempo antes de que hiciera locuras.

Pero después tuvo que tolerar el regaño de parte de su mejor amigo, que se justificó con el hecho de que si él no le hubiera prohibido hablar de su problema con Snape todo este embrollo no se hubiera convertido en un problema tan grande y difícil de manejar, y por merlín que hasta le echó en cara el que ni siquiera hubiera querido solicitar la ayuda de Hermione, que ya bastante ocupada estaba con sus problemas amorosos con Víctor Krum como para agregarle el peso de la tragedia amorosa de Harry, porque aunque la castaña sabía que su mejor amigo estaba en una relación amorosa, aun no le informaba que era con un profesor de Hogwarts.

Como extrañaba poder abrazarlo, tomar su cabello negro entre sus dedos, deslizarlo entre ellos mientras respira el dulce aroma que siempre acompaña a su novio, refugiar su rostro en el cuello de Severus y perderse del mundo entero por unos eternos minutos.

Ya que el ojiverde no daba señal de que fuera a mencionar palabra en los próximos minutos, él decidió romper el hielo y decir su nombre, no sólo para que el Gryffindor recordara su presencia, sino también para él mismo confirmar que no estaba soñando, no podía arriesgarse a tocarlo y que todo terminara mal.

-Harry- saboreo cada letra que salió por su boca y casi al instante se le formó un nudo en la garganta, pero trato de deshacerlo igual de rápido- sé que no te puedo tocar de ninguna forma, y también sé que no puedes mirarme a los ojos, pero, por lo menos di mi nombre aunque sea, necesito de verdad escuchar mi nombre pronunciado con tus dulces labios, necesito…- la voz se le cortó, simplemente no sabía de donde sacaba la fuerza para no abrazarlo, besarlo o perderse en el verde intenso de sus ojos, una lágrima traicionera se deslizó por su mejilla y no intento detenerla, pero sí luchó por continuar hablando- necesito saber que aún me amas, necesito que lo digas, porque yo si te sigo amando mi niño, Harry…por favor

Un gemido que no pudo ser reprimido salió de la boca de Harry, sentía como su corazón se rompía en miles de pedazos, la súplica de Severus le llegó a lo más hondo del alma, como era posible que llegara esta situación al punto en que el amor de su vida creyera por un instante que él ya no lo amaba, ¡claro que lo amaba! Y si el necesitaba escucharlo de sus labios, se lo cumpliría, aun cuando sólo pudiera darle tan poco, si eso aliviaba el corazón del pocionista, él no sería nadie para negárselo.

-Severus…- susurró, ¡Por Merlín! Se sentía tan bien mencionarlo frente al dueño de su corazón -¡por supuesto que te amo!- mencionó con voz más fuerte -más que a nada en este mundo yo..

Y pasó lo que temía, sabía que no aguantaría un segundo más sin ver los profundos ojos negros de Severus, amaba perderse en ellos, se sentía libre y amado, deseado y protegido, no importaba que tuviera que verlos con lágrimas en los ojos, se arriesgaría por él.

Las saladas gotas no se hicieron esperar, pero no estaba triste, ya no más, por el contrario, su boca reflejaba una radiante sonrisa, si cualquiera que no fuera Snape lo viera, diría que estaba loco, quien lloraría esa cantidad de agua y sonreír como si fuera el hombre más feliz del mundo, eso sólo era posible si eras Harry Potter.

Y el profesor le devolvió la sonrisa, un poco menos abierta, pero igual de dulce y amorosa, definitivamente se había enamorado de un demente, no pudo evitar la carcajada que salió de sus labios cuando notó que a Harry ya se le empezaba a mojar el cuello de la sudadera, al igual que las mangas de la misma porque su dueño se limpiaba de vez en vez las mejillas rojas de lo irritadas que estaban.

Con el sonido de la risa del pocionista, el Gryffindor se sintió con el suficiente valor para acercarse, pararse de puntillas, tomar con sus manos el cuello del maestro y robarle un beso, sabía que en unos instantes se le cerraría la garganta y dejaría de respirar, pero moriría feliz en los brazos de su profesor, prefería eso a vivir eternamente sin él.

Severus entro en pánico y su primer pensamiento fue separarse del joven, pero por alguna razón su brazos en lugar de empujarlo, se enredaron alrededor de su espalda y cintura para profundizar el beso, él no quería que Harry muriera, pero un mes era demasiado tiempo sin su cercanía como para no desear un poco más de ese beso, de la suave y deliciosa piel de sus labios que le sabían a gloria.

Pudo sentir como Harry comenzaba a jadear en su boca, y enseguida se sintió culpable por arriesgar la vida de su novio a cambio de unos segundos de amor, trato de sacar de su bolsillo un pequeño corcho para pasárselo a Harry, era un traslador que lo llevaría a los baños de Gryffindor, ese que el ojiverde había usado con mucha frecuencia los últimos meses cuando se quedaba a dormir en su cama, acompañándolo, y no podía salir del despacho de Snape a horas tan tempranas, Ron le pasaba su uniforme para que después juntos se encaminaran a desayunar en el Gran Comedor.

Afortunadamente le pudo sacar ese truco al viejo Director años atrás, aunque no estaba seguro si Minerva sintiera la activación de algún traslador dentro de las barreras de protección en el castillo, y para ser sincero, ni siquiera le importaba si la bruja sospechaba de su relación con Potter, ya bastante lucharon por el bien del mundo mágico, como para que no los dejen ser felices juntos.

Harry pudo sentir el movimiento del más alto y detuvo su mano sin tocar el traslador, no quería que ese momento se acabara, albergaba la pequeña esperanza que el hechizo se acostumbrara a la presencia de Severus y se rompiera, era tonto que siendo mago, pudiera creer en fantasías, pero es el mayor deseo que guardaba en su corazón.

Con la falta de oxígeno sintió como iba aflojando el agarre de la mano contraria y su vista se nublaba por algo más que lágrimas, sus fuerzas se iban poco a poco, pero aún con toda esa bruma que sentía en su mente, se sentía tranquilo y cómodo.

-¡Harry!, tómalo, tienes que tomar el traslador e irte- coloco el corcho en la palma de la mano de chico, pero aun con sus fuerzas este movía la mano para no sostenerlo, las piernas le fallaron y casi cae de rodillas de no ser porque el más alto le sostuvo fuerte, para recostarlo más suavemente en el suelo- por favor amor, vete, tienes que hacerlo

El muchacho consiguió tomar un poco la túnica de Severus, sabía que el mayor podía activar el traslador con su varita, pero también sabía que no lo haría si aún lo tenia agarrado, ya que no serviría de nada activarlo llevándolo con él, si el propósito era que Harry se fuera solo, era realmente difícil soltar a su amado, sentía que si lo hacía, la separación sería para siempre.

-No..o..m..me…dej..es..y…o..t..aa..mo- ahora sólo podía seguir llorando, tenía pequeños espasmos en todo el cuerpo, ya casi no pasaba aire a sus pulmones, trató de humedecer un poco sus labios –a..yu..da..me..S..ev

-¡No! ¡Harry! Agarra el corcho ahora- gritó el profesor desesperado mientras abría la mano del ojiverde y colocaba el corcho volviendola a cerrar- todo va a estar bien mi niño, yo te salvaré, solo aguanta un momento

Ya estaba a punto de tocar con la punta de su varita el artefacto para activarlo y liberar al joven de su martirio, cuando escucho pies corriendo y un grito característico, pero que jamás se imaginó escuchar con ese tono de ansiedad.


Continuará...


Notas finales:
Gracias por leer!!! 😘
Parte 2 por Luna Sevelan
Notas del autor:
Y el capítulo número 2!!! 😊😊


Continuación…

-Padrino, ¡espera!- gritó el rubio –todavía no te lleves a Potter

Pudo distinguir que tras él venían corriendo nada menos que Ronald y este traía aferrada de la muñeca a Pansy

-Pero, ¿Qué demonios hacen ustedes fuera de sus dormitorios?- dijo molesto el pocionista cuando llegaron junto a Harry que estaba tumbado en el suelo y a punto de perder el conocimiento, otra vez ya tenía los labios azules

-Tranquilo, después podrás bajarnos los puntos que quieras, pero antes- ahora el que agarro de la mano a Pansy fue Draco, obligándola a hincarse junto con él y cerca de Potter- adelante Pansy, lánzale el contra hechizo pronto, antes de que muera definitivamente

-Lo siento tanto Draco, no era mi intención de verdad- la pelinegra estaba a punto de llorar y abrazar al Slytherin, pero este la paro en seco

-Primero la cura Pansy, después ya hablaremos tu y yo- miró seriamente a la chica y ella iba a protestar pero él agarro la mano de Pansy que tenía su varita y la apunto hacia Harry – ¡AHORA!

-¡Ya voy!- contestó alzando la voz para luego torcer los ojos y susurrar -que fastidio, simulatis lacrimis subsisto- recitó mientras movía su varita de manera correcta para desaparecer el hechizo que caía sobre el pobre Harry

Al instante que Pansy terminó de decir las palabras de la boca del ojiverde salió un intenso jadeo, como si hubiera resurgido del lago después de pasar un largo tiempo en sus profundidades, y abrió sus ojos de golpe, el verde de sus ojos se veía más intenso y brillante que nunca, se llevó las manos al pecho y comenzó a toser fuertemente.

Enseguida Severus colocó una mano en la nuca de Harry y la otra en su espalda, tratando de enderezarlo despacio, para que pudiera llenar sus pulmones del oxígeno que por un largo tiempo se habían visto privados, una vez ya más calmado el chico, el pocionista se permitió recargar la cabeza de este en su pecho para él mismo descansar la suya sobre el espeso nido de pájaros llamado cabello del Gryffindor y abrazarlo suavemente.

-¿Ya ves Draco?, no fue tan grave como para alterarse tanto- dijo la Slytherin cruzando los brazos y poniendo gesto de fastidio

Malfoy volteo a verla con ojos sorprendidos, como si no pudiera creer que la chica no midiera las consecuencias de sus actos y explotó sin dudarlo- ¿QUE NO ES PARA TANTO?, POTTER CASI MUERE POR TU CULPA, ¡ERES INCLEÍBLE!- estaba furioso con ella, casi mata al novio de su padrino y ni siquiera sabía porque razón

Mientras tanto Ron revisaba a Harry con cara preocupada y aun temblando de tanta adrenalina que sufrió su cuerpo en los últimos minutos, recordando involuntariamente lo rápido que pasaron las cosas.


****Flashback****



Cuando convenció a Harry de ir a ver a Snape decidió seguirlo para asegurarse que su amigo no se acobardára en el último segundo y huyera a llorar su tragedia, como ya se le estaba haciendo costumbre, en la torre de astronomía, le preocupaba que la locura y desesperación que invadieron al profesor unos días antes se le contagiaran a su hermano y se tirara al vacío sin pensarlo.

Y de paso quien sabe, cruzarse con alguna persona deseada, una serpiente adorable, una serpiente albina, un suspiró salió de sus labios al recordar su obsesión con Draco, ¿Cómo era posible que se enamorara perdidamente de un Slytherin?, eran enemigos naturales, o bueno, lo eran hasta que ellos decidieron ayudarlos en la batalla contra Voldemort, tal vez no fueron todos los de esa casa, pero para Ron lo que más le impactó fue que Malfoy mismo no sólo jugó del lado de la luz, sino que además cuando Voldemort lo envió a buscar la diadema de Rowena Ravenclaw a la sala de menesteres junto con los gorilas de Crabbe y Goyle, los aturdió en un momento de descuido y ayudo a Harry a escapar con la diadema.

Fue un acto muy heroico para él, y demasiado arriesgado, si su padre o pero aun si Voldemort se enteraba de su traición, sabía que se tomaría un espacio para torturar e incluso matar al rubio, así que no dudo en invitarlo a seguir con ellos en el trayecto, este no acepto, argumentando que solo les estorbaría, emprendiendo así carrera para otro pasillo contrario, al finalizar la batalla se enteró que por su camino encontró a algunos pequeños de primer año que se quedaron en el castillo por error, se mantuvo a su lado y los protegió con todas sus fuerzas.

Cuando regresaron al colegio para cursar correctamente su último año escolar, Ron supo por un compañero que Draco también deseaba aprobar el 7mo año con honores, desde entonces se lo cruzaban a veces por los pasillos y Harry se detenía a hablar con él, al igual que Hermione, pero por alguna extraña razón el rubio no veía a los ojos al pelirrojo, siempre esquivaba su mirada, y eso le dolió mucho, el pequeño gesto de cortesía que tenía con él de sólo saludarlo no era suficiente para alimentar su necesidad de tener al Slytherin cerca.

Aunque el Gryffindor ya no era tan valiente como lo fue en la batalla, pensaba cada noche antes de dormir la forma ideal de confesar sus sentimientos a Draco, y enseguida se arrepentía, era increíble cómo se quejaba de Harry porque no tenía el valor de decirle a Severus que necesitaba su ayuda y compresión, pero él era exactamente igual, o peor, no era inocente ni mucho menos crédulo, sabía que Malfoy jamás le correspondería, además los últimos dos meses lo vio muy cercano a su mejor amigo y no pudo evitar pensar que al rubio le interesaba el salvador del mundo mágico, era lógico, siendo él de una buena familia querría al mejor postor a su lado.

¿El rubio sabría que Severus y Harry estaban juntos? ¿Sería su deber informárselo?, como le gustaría ser el único objetivo que tuviera el ojigris para conquistar y ser conquistado, probar esos labios rosados y carnosos, rodear con sus brazos esa estrecha cintura, saborear su cuello níveo y llenarlo de rosadas ruedas prueba de que ya tiene un dueño, de su amor y corazón.

Iba fantaseado, olvidando ya desde hace mucho el vigilar a Harry, cuando sintió un dedo tocar su hombro y su burbuja se reventó, regresándolo a la realidad, resignado se giró para descubrir que bien valía la pena haber despertado de su ensoñación.

-Escucha, sé que no es de mi incumbencia pero… perdiste tu rumbo hace ya bastantes pasos, la torre de Gryffindor queda hacia el otro lado- mencionó con los brazos cruzados sobre su pecho y mirando con ojos de sospecha al invasor, tratando de evaluar si a lo mejor el sujeto frente a él estaba hechizado por lo autómata que se veía al andar

Ron no podía dejar de mirarlo perplejo y casi estuvo tentado a pellizcarse el brazo para corroborar que estaba despierto, pronto la cara de Draco cambio a una de preocupación y sin pensarlo siquiera colocó una mano sobre el hombro del pelirrojo.

-Wesley, seguro que no estas…- pero no pudo terminar la frase ya que escuchó la voz de su amiga Pansy que venía caminando junto con otra chica, pero no creyó que fuera relevante detenerse por su amiga, o era así hasta que escuchó algo que lo dejó perplejo

-Pansy ya paso mucho tiempo desde que le lanzaste ese hechizo a Potter- se estrujaba un poco los dedos nerviosa mientras continuaba –¿no crees que ya es suficiente castigo?, ahorita que lo vimos se veía bastante mal

El cerebro del ojiazul se volvió a activar en cuanto escucho el apellido de su amigo y recordó el propósito de su presencia en territorio de las mazmorras, y le urgía saber lo que tenía que decir la chica Slytherin así que sin pena tomo la mano de Draco, jalándolo hacia una esquina oscura a la cual no llegaba la intensidad de las antorchas encendidas.

-Ya te dije que no Millicent, no es suficiente- volteo a mirar a su amiga con enojo –no lo será hasta que Potter admita y se dé cuenta que del único que se puede enamorar es de Draco

-Realmente yo no eh visto a Draco muy preocupado por Potter- rememoró la nerviosa chica –es más, no han hablado mucho

-Pero lo harán, Potter tiene que saber que no puede romperle el corazón al príncipe Slytherin sin pagarlo- contestó firme en su juicio Pansy

-Yo sigo pensando que Draco de quien está enamorado es de otra persona, ¿estas segura que te dijo que el dueño de su corazón era Potter?- detuvo el andar de su amiga tomando su mano

-Sí Pansy, cuéntanos todos los secretos que te confié- las dos chicas se quedaron petrificadas al ver los ojos grises de la persona frente a ellas, si fueran amarillos, seguro ya estarían muertas como Myrtle la llorona

Malfoy decidió salir de su escondite porque ya no pudo soportar más esa conversación donde se estaban ventilando todas sus intimidades, y ahora ya sabía lo suficiente para tener una idea del porque Harry estaba actuando tan raro este último mes con Severus, incluso él ya estaba tentado a preguntárselo al Gryffindor y si era necesario, llevarlo a rastras con el mayor para que aclararan las cosas, la noticia del intento de suicidio del pocionista se rego como la pólvora por todo el castillo, y no permitiría que ninguno de esos estúpidos muriera por algo sin importancia, ellos que tenía a su amado a su lado no debía desaprovechar su felicidad y amargarse como él.

El amor no correspondido era su veneno de cada día, al mirar a la mesa de los Gryffindor durante el desayuno, comida y cena, y no poder confesar su sentir a esa persona prohibida.

-Te hice una pregunta Pansy, ¿acaso te comiste tu propia lengua?- dijo con la mandíbula apretada, su ojos eran fríos pero reflejaban furia contenida- ¡HABLA!

-Draco yo… yo te juro que…- las palabras ya no le salían, su boca la sentía seca y su piel estaba helada del pánico que la invadía

-Eso no importa ahora, sólo dinos si sabes el contra hechizo que curará a Harry

El pelirrojo intervino en la conversación mirando insistente a la pasmada chica, ahora sólo importaba la seguridad de su mejor amigo, si Harry cumplió su palabra de hablar con el profesor, a estas horas ya debería estar asfixiándose, ya que conociendo al impulsivo muchacho, sabía que no resistiría ver a los ojos a su novio y mucho menos besarlo.

-Sí, si lo sabe- contestó Millicent asustada por la integridad de su amiga si agotaba la paciencia de aquellos dos –se los dirá

-No hay tiempo de eso, llevémosla hacia Harry ahora- mencionó el Gryffindor colocando sólo un segundo su mano sobre el hombro del rubio para indicarle que era a él a quien le hablaba y el rubio afirmó con la cabeza

Ron emprendió el camino, siguiéndolo de cerca Draco, pero no venía con ellos la Slytherin, indicando al ojigris que se dirigiera a las habitaciones del jefe de su casa, el león regreso sobre sus pasos tomo de la muñeca a Pansy y jalando de su brazo la hizo correr a su ritmo todo el trayecto hasta su destino, más le valía llegar antes de que fuera demasiado tarde.


****Fin del flashback****



-Ron, ¿te encuentras bien?- le hablo un extrañado Harry mirándolo fijamente, ya liberado del ya apretado abrazo en que lo tenía el profesor

-Ah? Ah… sí compañero, ¿y tú lo estás?- contestó el pecoso, despertando de su remembranza –por un momento pensé que le seguirías en sus locuras a tu novio, sin ofender claro- las últimas palabras las dijo alzando las manos mostrando las palmas en señal de paz hacia un hombre que claramente lo mataría con la mirada si pudiera

-Sí Ron, estoy perfecto gracias- coloco una mano sobre su hombro tratando de transmitirle tranquilidad y aprecio sonriendo sinceramente -y no menosprecies las acciones que Severus o yo hacemos por amor, fue realmente una pesadilla no poder estar juntos

Y como si hubiera sido una señal que estuviera esperando la mano de Harry, esta rápidamente busco y encontró la mano de su amado pocionista entrelazando sus dedos y apretándola, comprobando que ese toque era real y aunque se le aceleraba el corazón y su respiración se hacía más rápida de lo normal, no era indicio de que se le cerraría la garganta y dejaría de respirar, ya no más, y eso hizo ampliar la sonrisa que adornaba el rostro del ojiverde.

Pansy, quien ya se había levantado del lugar donde estaba con Potter hace un momento, comenzaba a dar media vuelta para desaparecer de ahí y evitar dar explicaciones, pero no corrió con suerte y sintió como alguien la tomaba del antebrazo firmemente.

-¿Y cuando exactamente piensas explicarme porque demonios ventilas mis intimidades con tus amigas y casi matas a Potter?- mencionó Draco con su ira un poco más aplacada, pero esperando muchas respuestas

-Tal vez en el mismo momento en que me expliquen que hacen aquí todos ustedes, incluyéndola a usted señorita Millicent que esta oculta detrás de aquella armadura- dijo mientras ayudaba a su amado león a ponerse de pie con mucho cuidado, la voz de Severus era firme y fría, pero el enojo y la tristeza que sintió durante días ya había desaparecido, ahora sólo lo llenaba la gigantesca dicha de tener a Harry a su lado con sus manos más unidas que nunca

La chica salió de su escondite con cautela y temerosa de sufrir la ira del jefe de su casa, cuando llegó a lado de su amiga la tomo de un brazo y no la soltó por ningún motivo.

-Se le han hecho muchas preguntas señorita Parkinson, es que no planea contestarlas- se irguió aún más en su postura, si era posible, para parecer más alto e intimidante, alzando su característica ceja y apretando sus labios hasta lograr una fina línea –no quiero verme en la obligación de acusarla por intento de asesinato y que los funcionarios del ministerio tomen cartas en el asunto usando veritaserum para que confiese, tal vez no sean tan piadosos tratándose del salvador del mundo mágico

El pelinegro volteo a ver sorprendido a Severus, no creyendo lo que estaba dispuesto a hacer con alguien de su casa, es cierto que vivió un verdadero calvario por culpa de ella, pero no creía realmente lo quisiera matar a propósito, regreso su atención a la persona acusada atento a su respuesta.

Pansy aunque asustada, lo que realmente demostró fue enojo al no ser defendida por su amigo Draco, quien solo la miraba con ojos fríos y acusadores, era el momento de confesar que todo lo hizo por él, en buena hora se le ocurrió meterse en este lío, ya necesitara su ayuda algún día y ella… seguramente se la daría, pero después de muchos ruegos de parte del príncipe Slytherin.

-¿Qué es lo que quieren saber?, si ya lo saben todo, yo le lancé un hechizo a Potter para que no pudiera estar cerca del dueño de su corazón, eso hasta que ese dueño fuera el correcto y señalado por mí- explicó con simpleza y molestia cruzando los brazos de nuevo sobre su pecho

-Eso ya lo sabemos maldit…

-Señor Wesley, por favor, soy yo quien dirige este interrogatorio- el maestro paro la protesta del pelirrojo y continuo -¿Por qué lo hizo? ¿Qué ganaba con eso?

-Eso no lo puedo decir, a menos que el despechado aquí presente me autorice divulgar su “intimidad”- respondió haciendo un gesto con la cabeza señalando a Draco y dibujando comillas en el aire con sus dedos al mencionar la palabra intimidad

-No te pases de lista Pansy, ya te eh aguantado muchas, ojala te lo hubiera dicho bajo un juramento inquebrantable- señaló a la chica acusándola de traicionarlo, sentía que si apretaba más su quijada se rompería los dientes

-Si me permiten- la voz de Millicent se hizo presente por detrás de su compañera –yo no jure nada, y me gustaría que Draco sepa la verdad detrás de las acciones de Pansy

-Adelante señorita Bulstrode- le indico a su alumna haciendo una seña con su mano para que continuara

Respiro hondo y soltó la respuesta que todos esperaban- Pansy lo hizo porque Draco sufre de amor por Potter, o bueno, eso cree ella, si Potter ya no podía estar cerca de usted profesor él no tendría más opción que conseguir un nuevo amor, que sería Draco, pero yo estoy segura que por quien sufre nuestro compañero es por el chico Wesley

La impresión que embargo a los presentes fue demostrada por una mirada asesina de parte de Snape a su ahijado, una risa divertida de Harry y dos intensos sonrojos por parte de Malfoy y Wesley.

-¿Está segura de lo que dice señorita Bulstrode?, esto es un tema serio- los dientes apretados ahora pertenecían al mayor de todos, tratando de no maldecir a Draco por atreverse siquiera a pensar en tocar a SU Harry

-Es cierto profesor, Draco me lo contó y yo ya no quería verlo sufrir por su amor no correspondido, eso es todo- confesó la amiga del rubio, ya no queriendo dirigir su mirada al malagradecido hurón

-De acuerdo, ya tuvimos suficiente por hoy, todos diríjanse a sus respectivas casas- el ojinegro se permitió cerrar los ojos un momento y sobarse entre el índice y el pulgar el puente de su nariz, tratando de mantener su paciencia unos minutos más -ya les informare sus castigos mañana, por andar a horas inapropiadas en los pasillos y por ser los muchachos hormonales que se supone ya no debo soportar

Era raro que el hombre frío de las mazmorras pospusiera un castigo para otro día, tal vez la presencia de Harry sea benéfica en futuros regaños por parte del maestro de pociones, realmente el amor cambia a las personas.

Las chicas no queriendo jugar con la suerte, prácticamente corrieron de regreso a su sala común, deseando que el tiempo no le conceda más creatividad a los castigos de Snape.

Un pelirrojo y un rubio ni siquiera se movieron un centímetro, cada uno con sus conflictos mentales, y tratando de no parecer un idiota frente al otro, simplemente apretaban sus puños esperando desaparecer el rojo de sus caras.

Harry notó el conflicto de estos y antes de que Severus gritara espantando a los pobres chicos, arruinando tal vez la única oportunidad que iban a tener de confesarse mutuamente, tomo de forma suave entre sus manos el rostro del más alto y le regalo un corto pero dulce beso indicándole que enseguida lo seguiría adentro de sus habitaciones, el otro soltó un suspiro feliz pero agotado, dejando en manos del más joven los problemas amorosos de este par.

El muchacho extendió sus brazos colocándolos sobre los hombros de ambos chicos, aunque le costó un poco de trabajo ya que ellos eran más altos que él, sin embargo hacia más fácil la tarea de que lo escucharan atentamente.

-Hoy es un buen día para todos ¿no creen?, el amor les sonríe y mañana será navidad, estoy seguro que la señora Wesley encantada le hará un suéter a Draco, y podría apostar que a la señora Malfoy le alegrará saber que te enamoraste de un sangre pura y eres feliz- la voz de Harry era cálida y dulce, infundiendo confianza en sus amigos –no desaprovechen esta oportunidad, no hagan que mi sacrificio para que se revelara su amor sea en vano, solo basta una mirada y lo sabrán

Palmeo ambas espaldas para después dirigirse a la puerta donde el hombre que más amaba en esta vida se encontraba esperándolo y no lo haría esperar más.

Draco alzó su rostro y abrió su boca con intención de que saliera su voz pero a último momento se arrepintió y comenzó a caminar rumbo a sus habitaciones, era imposible que Wesley lo amara, y no pasaría más vergüenzas.

Ron tardó en reaccionar un poco más y percatarse de que el rubio de sus sueños se alejaba con paso veloz, y se sentía incapaz de detenerlo, una confesión amenazaba con salir de sus labios y el los apretó tratando de evitarlo, sencillamente era una locura.

-¡Malfoy!- gritó el Gryffindor –no sé si tu corazón pertenecer a Harry pero… el mío te pertenece a ti, desde ese día en la batalla- el mencionado latía tan rápido que se le saldría del pecho -será posible que…

-No- contestó Draco volteando a verlo

-Entiendo… yo… lo entiendo- iba a alejarse en dirección a la torre de Gryffindor cuando continuo Draco

-No le pertenece a Harry, te pertenece a ti comadreja tonta… sólo a ti

Alzaron sus rostros al mismo tiempo y al conectarse las dos miradas ambos no pudieron reprimir una sonrisa radiante, Harry tenía razón, con una mirada bastaba para revelar la verdad y saber que ese no era un final, sino el inició de un futuro juntos.


***++***++***++***



Al entrar y cerrar la puerta con seguro, busco con la mirada a Severus y no lo vio por ninguna parte, una sonrisa comenzó a dibujarse en su rostro al ver la estancia de los aposentos del profesor, como había extrañado venir casi todas las noches y tomar un té con la mejor compañía que el colegio le podía proveer, con sólo la chimenea encendida, sin ningún otro tipo de lámpara adicional, daba el aspecto de un mundo mucho más mágico y familiar que todo lo que Harry alguna vez conoció, sentía real libertad sobre cómo actuar en ese pequeño espacio de castillo, se relajaba al instante de entrar porque Severus echaba una esencia en el aire antes de que él llegara, creyendo ilusamente que el joven no lo sabía, para contrarrestar cualquier vapor u olor haya nacido de algún caldero antes encendido en ese mismo lugar, sándalo con un toque de lavanda, y que también servía para relajarlos a ambos después de un largo día de duro trabajo.

Volviendo a aspirar profundamente, disfrutando del aroma y de que sus pulmones ya funcionaban correctamente, se dirigió a una de las tres puertas que se encontraban cerradas, la más lejana de todas en donde sabía encontraría una recamara, una recamara con una cama en la cual una pareja de enamorados han compartido muchas noches y alguno que otro día lleno de caricias sensuales, unas sábanas y almohadas tan suaves y cómodas que siempre lo hacen sentir no en cualquier casa ajena, sino en su hogar, junto a Severus.

¿Cuánto se puede amar a una persona?, se lo preguntaba cada noche, mientras acariciaba el cabello y pecho de su Slytherin con adoración después de permitir a su cuerpo amar y ser amado, ambos con la misma intensidad, disfrutaba cada uno de los momentos que pasaba a su lado, cada instante era valioso en su corazón y en su alma, era increíble que en tan poco tiempo se haya enamorado tan profunda e intensamente de su odiado maestro de pociones.

Pero haciendo memoria sabía que no era un amor que nació de unos meses para acá, sino que inicio concretamente cuando habló con Dumbledore esa tarde antes de ir por el segundo horrocrux conocido, el guardapelo que perteneció al mismísimo Salazar Slytherin, a la cueva con los inferi, y terminó por madurar con esa carta en la cual le explicaba, el fallecido anciano profesor con su puño y letra, el propósito que tenía su muerte y como influiría en planes futuros.

Tan concentrado como estaba en sus pensamientos, le tomo un par de segundos sentir una presencia a su espalda, cuando de pronto una mano quitó sus anteojos con cuidado mientras la otra se posaba delicadamente sobre sus ojos, enseguida una nariz olfateo su cabello y una boca exhaló un suspiro en su oído que le erizó todos los cabellos de la nuca, una lengua trazó un camino desde la base de su cuello hasta detrás de su oreja provocando que Harry curvara involuntariamente su espalda hacia adelante.

La paciencia se agotaría en poco segundos si su pareja seguía seduciéndolo así, alzó su mano derecha para tocar la nuca del profesor y enredo sus dedos entre las hebras negras, suaves como ala de cuervo, masajeó su cuero cabelludo y al momento siguiente apretó en su puño con un poco de fuerza algunas fibras negras cuando sintió nuevamente esa lengua humedeciendo su cuello.

Severus sabía que no aguantaría mucho con ese juego, deseaba al ojiverde con desesperación, poseerlo toda la noche sin descanso, adorando todo el cuerpo del menor a conciencia y no dejarlo ir a ningún lado donde no pudiera llevarlo consigo.

Además tenía una sorpresa para Harry y eso tampoco podía esperar, puede que incluso provocase más pasión en su próximo encuentro, necesitaba demostrarle que tan grande era y seguiría siendo su amor por él.

El muchacho estaba a punto de voltearse y profanar la boca de su pareja con su lengua pero el mayor lo detuvo en su lugar, un gruñido signo de frustración salió de entre los labios de Harry, no sabía lo que estaban esperando para ir hacia la cama y amarse con locura.

La mano se retiró de sus ojos y poco a poco estos se adaptaron nuevamente a la poca luz que reinaba en la recamara, sintió el peso familiar de sus lentes y enfocó la mirada al frente.

-Harry, necesito que mires hacia abajo, tengo una sorpresa para ti- susurró el ojinegro en su oído

-¿Para qué quieres…- intentó girarse e interrogar al hombre pero unas manos sobre sus hombros lo detuvieron

-Sólo hazlo… por favor- apretó sus hombros infundiéndole confianza

-Severus, yo sé lo que encontraré si miro hacia abajo, y es la misma situación que quiero provocar en ti- respondió pícaramente el Gryffindor mientras trataba de restregar sólo un poco su trasero contra la entrepierna del Slytherin

-Harry es enserio, sólo confía en mí ¿quieres?- insistió el pocionista

-Vale, ya estoy mirando hacia abajo y no veo…- se detuvo a media frase ya que sí encontró algo, un bulto un poco más grande y en diferente lugar que del que era consiente

Su sudadera tenía un bolsillo delantero para refugiar sus manos del frío, pero esta vez algo estaba guardado dentro, algo que estaba seguro él no había colocado ahí.

-Adelante, tómalo- lo animó el otro

La curiosidad invadió a Harry y se aventuró a meter su mano en el bolsillo para descubrir el objeto oculto, se paralizó por un segundo, no era posible lo que su tacto le transmitía, era imposible que fuera la misma.

Armándose de valor sacó por fin el objeto, era nada más y nada menos que una rosa roja, la sorpresa era increíblemente hermosa, y antes de que formulara la pregunta, Severus se la respondió.

-Sí, es la misma de ese día, la eh conservado lo mejor que eh podido, es muy preciada para mí y ahora quiero que sea de los dos, si la aceptas- los brazos del más alto rodearon por la cintura al menor mientras colocaba su mejilla contra la del otro

-¿Cómo es posible que siga igual de fresca y fragante que aquel día?- los ojos esmeraldas volvían a querer expulsar lágrimas gracias a su corazón inmensamente conmovido e invadido de la ternura más grande

-Jamás subestimes a un maestro de pociones, y menos a uno de mi nivel- mencionó soltando una ligera risa

-Nunca más, te lo prometo mi amor

Se giró entre los brazos de Severus y por fin pudo besarlo como tanto había esperado, sin el peligro del hechizo, ahora en lugar de traerle muerte, ese beso le traía vida y felicidad, el sabor de la boca del profesor era una ambrosía que embriagaba a Harry en todos sus sentidos, no podía dejar de suspirar y gemir disfrutando del dulzor de la fruta prohibida.

Pasando su lengua ligeramente cada cierto momento por la boca de su amado, Severus pudo distinguir el sabor salado, y se separó un poco para tomar con sus manos el rostro de Harry y ver el motivo de sus lágrimas, pero no había rastro de estas, en cambio una pequeña mano de deslizó por su mejilla y limpió un camino salado desde la comisura de su labio hasta la base de su ojo.

-No llores más mi amor, me siento muy mal al verte llorar, ya estoy aquí…contigo, no me volveré a separar más de ti, juro que si vuelve a surgir cualquier situación, por pequeña que sea, esta vez sí la consultaré contigo, de verdad- deposito un pequeño beso sobre los finos labios frente a el

-Ya no más lágrimas, de parte de ninguno de los dos, después de la guerra debimos saber que ya no tenemos que afrontarnos al mundo solos, de ahora en adelante todo será alegría y luz- dijo sonriendo

-Hoy es noche buena, y planeo que sea una bastante buena para los dos

Mientras la sonrisa perversa y seductora que Severus conocía de sobra aparecía en la cara de su amado, recordó algo que tenía que consultar con su novio y si no lo hacía ahora no tendría con que defenderse mañana cuando aplicara los castigos.

-Oye Harry, ¿tú le mencionaste a Draco sobre nuestra relación, que va más allá de alumno-profesor?

-Por supuesto que no amor

-Entiendo, entonces fue ese Wesley, mañana arreglaré cuentas con él- mencionó mientras comenzaba a pensar en un castigo acorde a ser topo boca floja

Harry empezó a reír y trató de defender a su amigo contra los perversos pensamientos del temible profesor, que seguramente acabar limpiando por horas los calderos sería el menor de todos ellos.

-Vamos Severus, estoy completamente seguro que Ron no le conto nada a nadie, y mucho menos a Draco, ¿Qué no viste la confusión que causo el hecho de que ni siquiera se miren a los ojos?

-Mmm en eso tienes razón, en ese caso tú fuiste el soplón- reafirmo picando con su índice la costilla más cercana del muchacho

-¡Ay!, ¿Perdóname?

-Te perdono, pero no lo vuelvas a divulgar o nos meteremos en un verdadero lío con la Directora

-Era una pregunta Sev, yo no le dije a nadie, pero te iluminaré en tu duda, fuiste tú el delator- golpeando en contra con un dedo acusador el amplio pecho del pocionista

-Imposible, jamás cometería un descuido como ese

-No consiente, de eso estoy seguro

-¿A qué te refieres?

-“El temible profesor Snape no le ha quitado puntos ni una sola vez al fastidioso e incompetente alumno Potter en lo que va del año”, “no le llama la atención ni lo castiga como antes”, “incluso hasta lo elogia”, hay más comentarios rondando por ahí, pero estos son los más relevantes entre las serpientes de tu casa- dijo sonriendo con suficiencia ante la revelación que se asomó en el rostro más pálido que de costumbre

-Eso no es posible, ¿Cómo permitiste que pasara sin que me dijeras sobre esos rumores?- la molestia que reflejaba su voz era más para sí mismo que para la persona que lo acompañaba

-Porque no tienen pruebas amor, son solo conjeturas, pero Draco es demasiado listo, y aunque una vez me lo insinuó, yo no se lo iba a confirmar, y bueno Pansy es una chismosa, con lo que no contaba es que eso provocara que malentendiera las cosas y resultara en este desastre- suspiró cansado

-¿Hay algo más que quieras compartir conmigo antes de que me explote otro problema en la cara?- los ojos negros revelaban un gran deseo de adentrarse en la mente del contrario para descubrir si algo más le ocultaba

-No

-¿Seguro?

El ojiverde afirmo con la cabeza, menos mal que dominaba mejor la oclumancia ahora que estaba más relajado sin presiones de que un demente quisiera matarlo, además no valía la pena que supiera que nadie era ciego como para no distinguir que en todas las comidas cierto pocionista se queda mirando fijamente a un moreno, con ganas de que algún día este se encontrara en el menú disponible.

La risa que surgió por parte del menor provocó que la rosa que se encontraba aun entre sus dedos se resbalara a espaldas de Snape, rápidamente se liberó de los fuertes brazos y se agacho a recogerla, enseguida notó algo colgando sobre su cuello, otra sorpresa seguramente.

-¿Qué es esto Sev?- sosteniendo en colgante en su mano -mañana es cuando se dan los regalos, no hoy, ¿Qué es lo que tramas?- arrugo su entrecejo, concentrado en observar si algún gesto que hiciera el ojinegro le delataría su plan, pero Severus era experto en poner su mejor cara de pokar sin delatar sus intenciones

-¿Qué te hace pensar que es un regalo para ti?- contraataco Snape alzando una ceja y sonriendo de lado burlón

-Mmmm no sé, ¿tal vez sea porque un camafeo cuelga de mi cuello y no del tuyo?- mencionó encogiéndose de hombros

Chasqueando la lengua en señal de desaprobación por la deducción de su novio decidió aclarar parte del misterio.

-Amor, te informo que sí, el colgante es para ti, pero lo que contiene dentro es mi regalo, y lamento decirte que no se abrirá sino hasta mi cumpleaños- depositó un rápido beso en la frente del chico y se giró sobre sus talones rumbo a la cama

-¿Alguna razón en particular de tu decisión?, como se supone que hay un regalo para ti dentro de mi regalo, eso no se hace, es una gran responsabilidad la que me das- Harry hizo un puchero y se arrodillo frente al Slytherin, quien ya se encontraba sentado sobre la cama

-Tendrás que aceptarla mi leoncito- tocando la punta de la pequeña nariz con su dedo índice –no puedo confiar en nadie más para resguardar tan preciado obsequio

-Está bien, pero me dirás que es- fijó su mirada en los ónices

-Eso no es posible, es sorpresa

-¿Cómo puedes hacerte una sorpresa tú mismo?

-Haces muchas preguntas, ¿seguro que tu casa no es Ravenclaw?

-Vamos, dame una pista

-Sólo te diré que de ti depende si me gustara o no mi regalo

-Pero, ¿Cómo sabré…- un beso detuvo su interrogatorio

-Créeme, cuando llegue el momento lo sabrás, ahora a la cama que estoy muerto de cansancio y seguramente tú también- palmeó su mano a un lado de él

-Sí te acompañaré a la cama, pero no será para dormir precisamente, al menos no en los próximos minutos o tal vez horas, ¿Qué dices a eso, eh?

Comenzó a masajear los muslos de su pareja mientras una tímida lengua se repasaba por su manzana de adán.

-Me parece perfecto ahh…

Alzó al menor hincado a sus pies para colocarlo a horcadas sobre sus piernas comenzando un nuevo beso demandante.

Mientras las prendas de ropa salían volando por lo estorbosas en que se trasformaron, la mente de Severus se permitió un último pensamiento antes de dejarse llevar por la pasión del torbellino esmeralda, lo dedicó a la anticipación sobre su auto regalo de cumpleaños, si Harry respondía afirmativamente a su propuesta de matrimonio, como era su mayor anhelo, su regalo se convertiría en algo eterno, único y completamente suyo, convirtiéndose ese día en el mejor cumpleaños de toda su vida.




~~~ FIN ~~~



Notas finales:
Muchas gracias por leer!!! 💚 Besitos!! 😘😘
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