Sin Ti por Kitta
Resumen: Dos almas que se amaban, eso éramos tú y yo. Por la sangrante herida de nuestro inmenso amor, nos dábamos la vida, como jamás se dió. Un día en el camino, se cruzaron nuestras almas, surgió una sombra de odio, que nos apartó. Y desde aquel instante, mejor fuera morir. Ni cerca ni distante podemos ya vivir.

Hiei muere en una peligrosa misión, Kurama culpa a Mukuro por la muerte de Hiei ya que él sabía que ella lo amaba y por venganza le había enviado allí. Estando de duelo, Kurama no puede soportar la idea de no tenerlo nunca más a su lado. Está decidido a dejarse morir. La vida ya no le es tan dulce como antes. Pero... ¿Qué sucederá cuando encuentre a una persona que le hará cambiar esa idea y le demostrará que la vida aún puede ser amable con él?


Tal vez exageré un poco con las advertencias, pero como las palabras son blanco o negro, por eso aclaro aquí. Están advertidos, las advertencias pueden estar algo exageradas, todo depende de la sensibilidad de cada uno.
Categorías: Yu Yu Hakusho Personajes: Hiei, Kurama
Géneros: Accion, Drama, Espiritual, Romance
Advertencias: Chan=Adulto/Menor, Muerte de un personaje, Tortura, Violencia
Desafíos: Ninguno
Series: Ninguno
Capítulos: 3 Completo: No Palabras: 4124 Lecturas: 553 Publicado: 18/02/14 Actualizado: 31/03/14
Notas de la historia:
Descargo de Responsabilidad: Yu yu Hakusho pertenece a Yoshiro Togashi.
Este fanfic sólo produce diversión y entretenimiento, nada de dinero, por desgracia u.u

1. Prólogo por Kitta

2. Capitulo 1: Un encuentro inesperado por Kitta

3. Capitulo 2: Volverte a ver… por Kitta

Prólogo por Kitta
Notas del autor:
Esta historia comenzó como un one shot de pocas palabras escritas en un papel pequeño y terminó como una historia de 30 capítulos. Espero que la disfruten. Actualizaré lo más rápido posible considerando su consideración al dejar Rewiews xD
Hace 2 años que no te veo. 2 años en los que tú estuviste trabajando en el Makai, para Mukuro. Esos dos años solo fueron soledad para mí. Tristeza, por no poder verte, agonía, por no poder abrazarte, locura por no poder tenerte. iY todo por no habértelo dicho! Todo por no decirte que te amo, que me muero si paso un segundo más sin tí. Nuestros amigos se preocupan, se dan cuenta de que estoy muy deprimido, yo solo puedo negarlo. Como decirles que me gustas, si nisiquiera a tí te lo he dicho. Pero es inevitable, solo preocupo a mis amigos al estar así, sin embargo, contigo lejos ya nada es igual, ni me importa.

Pero aún no he perdido la esperanza. Siempre sueño con que tú vuelves, y me dices que me amas. Me molesta cuando me despierto y me doy cuenta de que todo fue un sueño, de que es probable que ni me quieras, de que solo me tomes como un amigo. Pero me levanto pensando que tal vez cuando salga y vea un árbol, tú estes ahí, sobre una de sus ramas. Y otra vez la ilusión. No se porque no puedo aceptar que no me quieres. Tal vez es porque si lo hago, ya no tendria sentido vivir. ¿Qué lógica tendria la vida si no tenés un propósito en ella? Mi propósito sería que tú me quisieras y si yo aceptara que tú no lo haces, ¿para que vivir?

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Ya ha pasado un año. Tres desde que no te veo, uno desde que perdí esperanza alguna de volver a verte. No pude asistir a tu funeral. Mukuro nos aviso de tu muerte un mes después de tu sepultura. Me puse muy mal cuando me lo dijeron, y más que me hayan avisado un mes después. Supongo que Mukuro lo hizo por bronca. Recibí tu carta. Aun no puedo creerlo. Si lo hubiera sabido me habría arriesgado a decirte lo que yo sentía por tí. Si hubiera sabido que me amabas tal vez yo no tendría que estar frente a tu lápida en estos momentos. Tal vez, estaríamos en mi habitación, diciendonos lo mucho que nos amamos. Mukuro no leyó la carta. No te preocupes. De todos modos, creo que tenía una idea de lo que pudiera llegar a decir. Estoy seguro de que ella te amaba, y de que sabía que tú me amabas a mí. Por eso me aviso un mes después de tu muerte. No puedo ni pensar que ella se dio cuenta de que me amabas y yo no. ¿Acaso ella te comprendía más? ¿Le confiabas cosas que a mí no?. No lo creo. Ella se daba cuenta por como me mirabas, o por como me tratabas. Pero, ¿por qué yo no podia? No lo sé.

Ahora tengo otra ilusión. Y es morir. Porque solo la muerte puede juntarnos. Es irónico como los recien casados dicen: ¨Hasta que la muerte nos separe¨, y yo solo me ilusiono con la muerte. Porque solo ella nos puede juntar. De todos modos, sé que a tí no te hubiese gustado que yo me dejara matar, ni que me matara. Así que vivire por los dos, esperando a que la muerte llegue. Sin adelantarla, se que tú me esperaras... ¿Lo haras, no? Sí, lo haras. Te prometo que cuando muera estaremos juntos, Hiei.
Capitulo 1: Un encuentro inesperado por Kitta
Notas del autor:
Aquí un capi nuevo.
Cursiva en párrafo: Son pensamientos de un personaje en relato
"Cursiva entre comillas": Son pensamientos de un personaje en medio de un diálogo


Sin Ti


Capitulo 1:
Un encuentro inesperado

Ha pasado ya tanto tiempo desde que te fuiste para siempre. Muchas veces, y sobre todo cuando te recuerdo con mayor intensidad, como ahora, odio ser un youko y vivir tantos años. He intentado una y otra vez olvidarte, fracasando, sin poder lograr sacarte de mis pensamientos. He perdido la cuenta de cuantas flores carmesí he dejado ya en tu tumba, cuantas lágrimas derrame por no poder hacer nada, por no poder volver el tiempo atrás, por no haber podido salvarte. No sabes cuanto odio a Mukuro. Yo perdono las cosas, pero no puedo dejar pasar lo que me hizo. Lo que NOS hizo. No creo vivir más de un siglo. De hecho, creo que moriré antes de que termine este. Esperame, nos veremos muy pronto, mi amor.



-Kurama... ¿Otra vez aquí?



-Yusuke... ¿Que haces?



-Vine a visitar a Hiei. Hace tiempo que no pasaba por aquí. Hoy es su aniversario de muerte. ¿Tú, que haces?



-Lo mismo....



-Aún lo amas, ¿verdad?



-Nunca he dejado de hacerlo y creo que nunca lo haré.



Kurama deja la flor carmesí sobre la fría lápida, se levanta despacio y se dispone a irse del cementerio en el cual estaba la tumba que guardaba las cenizas de Hiei. La tumba que tanta melancolía le traía.



-Nos vemos Yusuke...



-Adiós, cuídate Kurama.



Cada vez que vuelvo al cementerio a visitarte, la flor que te deje la vez anterior ya no está. Es como si te la llevarás; como si en verdad pudieras tocarla y tenerla; como un presente hacía ti, por no poder hacer nada más que eso. Esto me da esperanzas, para volver otro día a dejarte otra flor, con la que puedas recordarme y saber que no te olvide, que aún te recuerdo, y que vamos a volver a vernos... algún día.



Kurama se dirige a la plaza; hacía esa plaza que muchos recuerdos le trae a su mente. Hiei y Kurama pasaban mucho tiempo en ella. Aunque claro, no lo pasaban como Kurama lo quería. Se sienta en un banco, mirando como los pequeños ningen se divierten con los juegos de allí, mientras sus respectivos padres los observan muy detenidamente para que no se lastimen ni se pierdan.



***Flash Back***



-Hiei, baja de ahí.



-No molestes Kitsune.



-Oh vamos... juguemos en la plaza.



-¡¡No te hagas el bebé, eso es para chicos!!



-¡Estar acostado en un árbol es aburrido!



-Pues no lo hagas. Soy yo el que está acostado en un árbol no tú, no te estoy obligando a que hagas lo mismo.



-Pero me aburro al mirar como estás acostado en un árbol. Te lo advierto Hiei, si no bajas utilizare mi poder para romper la rama y que te caigas.



-Te lo advierto Kurama si no dejas de joderme utilizaré mi llamas y te comeré en mi cena.



-¡Salvaje!



-¡Agresivo!



-No tienes remedio- Hace puchero, se cruza de brazos y simula enojarse dándole la espalda a Hiei.



-Ya, ya... ¿Qué quieres?



-¿Me hamacas?- No importaba como, Kurama quería estar cerca de Hiei o morir en el intento. Lo que probablemente sería seguro es que muriera si seguía molestando a Hiei.



***Fin del Flash Back***



Kurama había visto algo que lo saco de su hermoso recuerdo. Pero lo que vio... ¿Había sido real o sólo su imaginación? Seguramente su tonta imaginación, era imposible que hubiera una persona así; aparte, no podía, simplemente no podía ser real. Kurama no quería aceptarlo. Solamente era su imaginación, de seguro, porque lo extrañaba mucho y ese día estaba muy melancólico y triste.



Volvió a su casa un poco perturbado con lo que había visto y pensado. Aunque no quería aceptarlo y decía que era su imaginación, lo que vio le había parecido bastante real y lo había dejado conmovido. Ese día había sido extraño y muy triste para Kurama tratándose del décimo aniversario de muerte de Hiei. Siempre que lo recordaba se ponía mal. Cuanto lo extrañaba. ¿Por que le resultaba tan difícil conseguir la muerte? ¿Por que tenía que seguir atado a este mundo que sólo le trae desconsuelo al no poder estar con la persona que más ama? Cuanto odiaba su situación. Le era desesperante e insoportable.



Ese día ni ceno. Se fue a dormir en cuanto llego de la plaza. Estaba muy cansado, no sólo física sino que también mentalmente. Su calidad de vida había bajado mucho en los últimos diez años. Estaba aún peor que cuando Hiei se encontraba en el Makai trabajando para Mukuro. Al menos en esos días tenía una leve esperanza de volver a verlo, ya que seguía vivo y ahora no. Sin embargo, la lógica de Kurama, había dado un vuelco radical el día de hoy. Aunque él seguía pensando que lo que vio sólo era producto de su imaginación traicionera. Era imposible volver a ver a Hiei. Simplemente imposible, ya que él estaba muerto y no podía revivir. Koenma ya se lo había dicho.



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A la mañana siguiente, Kurama se despertó mejor. Desayunó, preparó todo lo necesario para irse, dejó la casa en orden y se fue a su trabajo muy despreocupado. El tiempo que pasaba con las máquinas, hacía que no pudiera pensar demasiado y que tuviera que concentrarse en lo que hacía, por lo que no pudo ni recordar lo que había pasado el día anterior. Pasadas unas horas volvió a su casa, pero como hacía habitualmente al volver del trabajo, pasó por la plaza y se sentó en el banco que estaba delante del árbol en el cual Hiei siempre se acostaba cuando Kurama lo molestaba para ir a la plaza. Tenía tantos recuerdos de esa plaza. Más que de la plaza, los recuerdos eran de Hiei, la plaza no le importaba mucho.



Luego de un tiempo de estar ensimismado en sus melancólicos pensamientos, Kurama recordó lo que había pasado el día anterior. Y para asegurarse de que todo era una creación de su imaginación, buscó a la persona que había visto el día anterior. Después de horas mirando y mirando y obviamente sin encontrar nada ya que todo había sido sólo una fantasía para él, volvió a su casa, otra vez cansado. Cada día que pasaba le pesaba más. Extrañaba mucho a Hiei. Y no le agradaba despertarse todos los días sano y salvo. Quería morirse de una vez por todas. Quería volver a ver a Hiei. Pero no rompería la promesa que le había hecho. No se dejaría morir ni se mataría.



Las horas en su casa pasaron volando y sin ninguna novedad. Minutos antes de la cena, alguien tocó el timbre de la puerta de Kurama.



-Ya voy...- Dice sin ánimos un aburrido Kurama.



-Hola- Dice del otro lado de la puerta Yusuke, cuando Kurama la abre.



-Hola, ¿Qué haces aquí?- Pregunta sorprendido ante tal visita.



-Acaso ya no puedo venir a visitarte...



-Claro que si. Pero no pensé que vendrías.



-¿Ya comiste?



-No...



-¿Quieres venir a cenar conmigo? Reservé una mesa en un restaurante...



-Eso significa que no te puedo decir que no...



-Exacto...



-Está bien... Espera unos minutos que me cambio. No tengo ganas de ir con el uniforme del trabajo.



-Muy bien.



-Pasa... ¿Querés algo para tomar?- Dice Kurama cerrando la puerta de la casa.



-No esta bien, gracias. Tomo en el restaurante.



-Como quieras, ahora vengo- Dice Kurama dirigiéndose hacia su habitación.



Al entrar se saca el uniforme del trabajo y busca ropa informal para ponerse e ir al restaurante. Mientras lo hacia se preguntaba por qué Yusuke lo invitaría a un restaurante. ¿Qué demonios planeaba, qué quería? Yusuke no acostumbraba hacer esas cosas. Ni a Keiko la invitaba, y si lo hacía se esmeraba en no decírselo a nadie, seguramente para que no se burlen de él.



Pasado unos minutos volvió a donde estaba Yusuke, agarró un poco de plata ya que no quería que Yusuke pagara todo y salieron directo al restaurante. Estuvieron caminando y hablando varios minutos hasta que Urameshi entró en un restaurante con clase. No muy caro, pero con clase. Un mozo se acercó a ellos y los ubicó en la mesa luego de que Yusuke dijo su nombre y apellido. Estuvieron un rato conversando y luego de pedir y esperar, les trajeron la comida.



Tardaron más de una hora en comer y en seguida, cuando estaban por irse, Kurama obligó a Yusuke de que lo dejará pagar la mitad de la cuenta, ya que no quería que Urameshi pagara todo. Pasaron primero por la casa de Kurama debido que Urameshi se ofreció para acompañarlo hasta ella y Minamino le ofreció a Yusuke pasar a tomar un café.



-¿Te divertiste?- Le pregunta Yusuke a Kurama.



-Como no hacerlo con todo lo que decías... jajaja



-Y bueh... Yo soy así... jajaja...



-¿Cómo anda todo con Keiko?- Pregunta saliendo del tema.



-Pues, bien... Aún no se que comprarle para su cumpleaños...



-Cierto. Yo también tengo que ir a comprar algo.



-Apropósito Kurama, ¿Te enteraste?- Dice Yusuke dejando cierto misterio en la atmósfera.



-No, ¿De qué Yusuke?



-Al parece, ayer el Mundo Espiritual recibió un ataque de varios demonios.



-¿En serio?- Pregunta Kurama preocupado por tal noticia.



-Sí, quizá aprovecharon la ocasión ya que, como sabes, por respeto, ayer estuvieron de duelo, por lo de Hiei.



-Si, lo sé. ¿Y cuantos eran, cuál fue su objetivo?



-Creo que dijeron ver a cuatro, o más. Misteriosamente los videos del Mundo Espiritual de ese día desaparecieron y su objetivo aún no se descubrió. Debido que desaparecieron los videos, no se sabe exactamente, aparte, no parece estar nada fuera de sí. Todo parece normal.



-Las apariencias engañan. ¿Sabes como fue el ataque?



-Según lo que dice Koenma, todo se volvió oscuro, dijo que se veían y sentían presencias de demonios pero que nadie se atrevía a atacar por miedo a que otro recibiera el ataque. Además, como no atacaban era más difícil saber donde estaban. Pasado un buen tiempo, aproximadamente media hora o quizá más, sin poder hacer nada al respecto, la luz volvió. Todo estaba como antes menos Botan que estaba desmayada. Los demonios ya se habían ido y además de eso no había nada fuera de lo común.



-¿Y a Botan no le faltaba nada?- Pregunta Kurama absorbiendo toda la información que le daba Yusuke.



-Pues no. Koenma supuso que se había desmayado del susto- Dice Yusuke sin prestar mucha importancia.



-Aún así no descartaría nada de inmediato.- Contradice Kurama al instante.



-No se llevaron nada Kurama. Sea lo que sea que querían no pudieron lograrlo...



-Me pregunto si estarás en lo correcto Yusuke...Ojala así sea...



-Bueno- Dice Yusuke cuando termina su café y ve que Kurama también lo había terminado.- Tengo que irme o Keiko me lo reprochará. Adiós.



-Gracias por la cena. ¿Tan mal me veía ayer que me invitaste a comer?



-Pues ah... ¨Maldición éste se da cuenta de todo...¨ No, sólo... te vi un poco... triste y... pues, no soy bueno para esto.



-Gracias de todos modos. Te acompaño a la puerta. A menos que tengas el poder de traspasarla o me hayas robado una llave...



-jajaja... No claro que no...





Continuará...
Notas finales:
Espero que la historia les esté gustando. Agradeceré cualquier comentarioo n.n
Capitulo 2: Volverte a ver… por Kitta
Sin ti

Capitulo 2:
Volverte a ver… Al otro día Kurama se levantó como nuevo. Todo lo que había hablado con Yusuke el día anterior le había servido de mucho. ¡Como se notaba que eran buenos amigos! Yusuke, Kazuma, Keiko, Yukina y los demás lo habían apoyado mucho después de la muerte de Hiei. Aunque Kurama se molestaba cuando se ponía a pensar de que sólo lo hacían porque tenían miedo de que se matara o por lástima… No quería que le tuvieran lástima. Pero bueno, eran sus amigos, y él sabía que no sólo lo hacían por eso. A la hora justa salió de su casa y se fue a trabajar como lo hacia habitualmente. La rutina le ponía horarios muy estrictos a Suichi, ya estaba acostumbrado, pero en ciertas ocasiones le molestaba. Los horarios de oficina son muy apretados debido que tenés que hacer todo a tiempo para no atrasarte tanto después. Al salir fue a la plaza. Le gustaba sentir ese aire fresco que tanta melancolía le traía. Sus recuerdos hacia Hiei se incrementaban más cuando estaba en esa plaza que tantas veces lo había hospedado. -Disculpe señora... Tengo mucha hambre y no tengo papás... ¿No me puede dar algo para comer? Un niño, casualmente el mismo niño que había visto dos días atrás, estaba al lado de Kurama pidiéndole comida. ¿Sería otra vez su imaginación? ¿Se estaba volviendo paranoico? Kurama se quedó estático. No era posible, debía de estar soñando otra vez. No había otra explicación. Otra vez, era sólo su imaginación, sólo eso. Pero… El niño aún seguía ahí, mirándolo, observándolo con esos ojos rubíes que tanto añoró volver a ver durante muchos años. Y que sólo podía ver en fantasías… Porque a ese niño sólo lo podía estar fantaseando, no era real. Kurama se estaba volviendo loco, y no le quería responder por miedo a que lo miraran como si estuviera demente… Aunque, Suichi creía que ya lo estaba… -Señora...-Dijo nuevamente el chico insistiéndole al ver que Kurama no daba respuesta alguna. -Soy un hombre- Es lo único que pudo decir después de unos minutos. Kurama lo miraba como si estuviera hipnotizado. -¡Oh! Di-disculpe...- El chico estaba a punto de irse pensando que había molestado a Kurama y que éste le pegaría por pedir comida cuando Suichi le dice: -No te vallas... ¿No tenés papás?- Le pregunta un poco dudoso. Aún no sabía si ese niño era real o no, pero lo que sí sabía era que por más que fuese o no una alucinación no quería estar lejos de él ni mucho menos que se alejara de su lado. -No, soy huérfano. Mi mamá murió cuando nací y mi papá... no se... -Pero... ¿Quién te alimentó hasta el día de hoy, donde estuviste? Alguien tuvo que haberte cuidado, estás en un muy buen estado, al menos alimenticio. -Estuve en un orfanato, pero me escape. -¿Por qué? -Me pegaban y mucho, ya no quería sufrir más... -Ven, vamos a mi casa que te doy de comer y veremos que tan herido estás. El chico tomó la mano de Kurama y éste se estremeció ligeramente. ¿Era real? Lo estaba tocando, el niño era sólido, entonces… No estaba alucinando como él creía, el niño no era producto de su imaginación. Kurama no estaba loco, solamente había encontrado el tesoro más grande e importante de su existencia. Porque sólo él podía devolverle lo que Hiei se había llevado… Su vida. -¿Cómo te llamas? -Shisui… -Es... un lindo nombre...- Dijo a pesar de que hubiera querido que le contestara, ¨Hiei¨. Aunque sabía que era imposible y por más que no lo fuera, él no era Hiei. -¿Usted? -Kurama... ¿Cuántos años tienes? -Cinco... -Eres muy chiquito para tener cinco, ¿Estas seguro que tienes esa edad? -Sí, Nací el 23 de Julio de 2003. -Eso significa que los cinco los cumpliste... antes de ayer… -Sí -Para ti esa fecha debe significar algo lindo… -En realidad no… Siempre estoy triste el día de mi cumpleaños… -¿Por qué? -No lo sé… -Sabes... eres muy parecido a una persona que conocí. -¡oh! ¿Se fue? -¿Por qué lo dices? -Porque usted habló en pasado. Conocí… -Veo que para tener 5 años eres muy inteligente- Susurrando para sí- Demasiado inteligente… -En el orfanato aprendes por las malas y a los golpes. -Ya veo. -A propósito, aún no me dijo que le paso a la persona que se parece a mí. -Murió, hace diez años. -¡oh! Disculpe... ¿Cómo se llamaba? -Hiei, era mi mejor amigo. Y yo lo… quería mucho. -Puedes llamarme así si quieres. El nombre de Shisui me lo pusieron en el orfanato, pero no quiero ni recordarlo. -Hablando de eso, tendremos que ir allí a avisar que estás bien. -¡NO! No quiero volver a ese lugar. Por favor no me lleves ahí, si lo haces no me dejaran salir. -Pero… -Pero nada... Por favor, me iré de tu lado sino, no quiero volver ahí. -¡No! está bien. No te llevaré al orfanato, pero no vuelvas a irte de mi lado Hiei- Lo abraza fuertemente. Cuando reacciona agrega anonadado- Perdón...yo… -Tengo hambre...- Dice el chico para que Kurama no tuviera que darle explicaciones ni se sintiera incómodo. -¡Oh si..!- Kurama agradecido de su generosidad por interferir se puso de pie y volvió a caminar. Minutos más tarde llegaron a la casa de Kurama. Shisui se sentó en la cocina mientras Kurama hacía la cena para los dos. Pasado un tiempo se empezó a sentir un rico aroma que salía de la cocina en donde Kurama estaba haciendo la comida. Al rato Kurama apareció en la puerta con dos platos llenos de fideos caseros, con una salsa que desprendía un olor delicioso y que daban ganas de comérselos a bocanadas de una sola vez. -¿Le pones queso? -Si, por favor. Kurama le alcanzo el queso y un rallador. Con mucha dificultad, Shisui intento rallar un poco de queso, pero era muy duro para él. Kurama se dio cuenta y le sacó amablemente el rallador de las manos y empezó a rallarle el queso. -Gracias, en el orfanato ni nos daban queso, y cuando lo hacían no nos ayudaban, por eso yo nunca le ponía pero los más grandes decían que le daba un mejor gusto a todas las pastas. -De nada, ahora tendrás el placer de comer unas ricas pastas con queso. No hay nadie que haga pastas más ricas que las mías…- Decía presumidamente. -No lo dudo- Kurama se sonroja ante este comentario- …y no se preocupe mucho, no lo molestaré nunca más. -No te preocupes. No me molestas. Al contrario... Te quedarás a dormir aquí hoy. Y hasta que te encontremos un lugar fijo ¨Y rezo porque sea en mi casa ese lugar fijo¨. -No quiero molestarlo más de lo necesario. -Ya te dije que no me molestas. Eres muy educado. ¿Y te digo más? Mi anterior huésped no era tan amable como tú. -¿Acaso hospedas a todo el mundo? -No, sólo a mis amigos.- Contesta sonriendo ante la pregunta del chico. -¿Puedo preguntarte algo? -Claro. -Espero no ofenderte. Tu anterior huésped ¿era Hiei? -Eres muy listo.- Dijo entristecido, aunque se le pareciera físicamente, Shisui aún no era Hiei, y no quería que lo fuera. -Se nota que se querían mucho... -Ya lo creo... Bueno, come que ya es hora de ir a dormir. -Sé que no sería lo correcto, más aún después de todo lo que hiciste por mí hoy, pero ¿Puedo dormir contigo? No he sentido el cariño de un padre desde que nací, de echo nunca lo sentí. No se como es el cariño de un padre y en el orfanato.... -No me hables más de ese lugar, me pone mal pensar en todo lo que te hicieron. No te preocupes... dormiremos juntos en mi habitación. Continuará…
Notas finales:
Gracias por leer y comentar :)
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