Exitus Acta Probat por Elle R
Resumen:
Tom es un campeón invicto y un guerrero de renombre. Es imparable. Nada puede debilitar su legado.

Excepto quizás Bill, un guerrero bendecido por el dios Eros, cuya belleza debilita a los hombres para poder matarlos. Cuando Tom descubre que Bill tiene el poder de la profecía, lo captura. El poder de la lujuria lo arrastra y Tom debe emplear al máximo sus habilidades.


Traducción del fic perteneciente a la serie Concordia Discors
de AndeinerSeitenureineWeile.

Categorías:
Famosos - RPS, Músicos Personajes: Ninguno
Géneros: Accion, Angustia, Aventura, Drama, Romance
Advertencias: AU=Universos Alternos, Incesto/Twincest, Otras, Violacion/Non-Con, Violencia
Desafíos: Ninguno
Series: Concordia Discors
Capítulos: 28 Completo:Palabras: 44843 Lecturas: 21370 Publicado: 17/06/13 Actualizado: 22/10/13
Notas de la historia:
El título de este fic es: El fin justifica los medios.

1. 1. La vida es demasiado corta para danzar con hombres feos por Elle R

2. 2. Ten cuidado con ese hombre por Elle R

3. 3. No cedas a las desgracias, pero avanza más audazmente contra ellas por Elle R

4. 4. Todos estaban haciéndolo por Elle R

5. 5. Después de la batalla viene la recompensa por Elle R

6. 6. Hay un cierto placer en el llanto por Elle R

7. 7. El vínculo de la unión por Elle R

8. 8. Es adecuado aprender incluso de un enemigo por Elle R

9. 9. Resistir los avances por Elle R

10. 10. Incluso un dios encuentra difícil amar y ser sensato al mismo tiempo por Elle R

11. 11. El hombre es un lobo para el hombre por Elle R

12. 12. No desees el mal para tu enemigo, planifícalo por Elle R

13. 13. Nadie es verdaderamente libre si es esclavo de su cuerpo por Elle R

14. 14. La humanidad es penosa en cualquier época por Elle R

15. 15. Mayores peligros aguardan por Elle R

16. 16. Después de la oscuridad, la luz por Elle R

17. 17. Un zorro puede cambiar su pelaje, no sus trucos por Elle R

18. 18. Examinar el pasado por Elle R

19. 19. Entre las dudas está la esperanza y el miedo por Elle R

20. 20. Equivocarse es humano por Elle R

21. 21. El número de tontos es infinito por Elle R

22. 22. Examinar el presente por Elle R

23. 23. Examinar el futuro por Elle R

24. 24. Así que estaba predestinado por Elle R

25. 25. Un precipicio al frente y los lobos detrás por Elle R

26. 26. Habla del lobo, y él vendrá por Elle R

27. 27. Capítulo final: Hoy por mi, mañana por ti por Elle R

28. 28. Epílogo: Puede que él ame mañana a quien nunca ha amado antes por Elle R

1. La vida es demasiado corta para danzar con hombres feos por Elle R
Notas del autor:
Brevior Saltare Cum Deformibus Viris Est Vita

El sol del desierto resplandecía por encima del campo de batalla. Cientos de miles de hombres estaban marchando, cubiertos con capas de protección y enormes escudos, lanzas y espadas. Sus musculosas piernas se mueven de forma sincronizada, ni un pie fuera de lugar a medida que caminan hacia adelante. Ambas partes apenas podían ver a sus oponentes durante todo el camino, y ambas mantenían la cabeza en alto con dignidad. A pesar de que muchos perecían en el combate del día, la cantidad de amigos y enemigos era similar, todavía se deleitaban con la gloria que aguardan sus nombres en caso de resultar victoriosos.

Las tropas se detuvieron dentro de una distancia cercana la una de la otra. El aire se atajó en un significativo silencio de anticipación.

—Tom —. Jost gritó a la multitud de hombres. —Tom, hijo de Gordon, ven a mi lado.

La línea del frente se separó ligeramente mientras el guerrero llamado Tom salió al descubierto. Los otros hombres rápidamente se colocaron en su posición, algunos de ellos lanzando miradas celosas al joven héroe.

Tom ciertamente parecía un héroe. Su cuerpo estaba bronceado y musculoso por los años de experimentados combates. A pesar de ser más joven que los otros hombres en la línea, Tom era el más renombrado. Debajo de su piel estaba el poder y la fuerza y se podría decir que su postura era la de un hombre que había visto la guerra y conocido el éxito. Después de todo, ¿cómo podría un hombre entrenado por el mismo Ares no ser un impresionante guerrero?

Arena caliente presionaba por debajo de las sandalias de Tom mientras se acercaba a su líder. Sus rastas bañadas por el sol se balanceaban con cada paso y su rostro se mantenía fijo con una sonrisa satisfecha.

— ¿Me llamaste? —Tom preguntó a su llegada. —Es una pena saber que nuestras posibilidades son tan escasas que debo ser convocado antes de que empiece el combate.

Jost le dio a Tom una dura mirada cuando se bajó de su caballo. Tom siempre había sido un poco arrogante comparado con los otros guerreros. Conocía su fuerza militar y la dependencia que tenían de él para ganar una batalla. La atención prestada en él y su pulcra e invicta reputación parecía írsele a la cabeza mientras más y más mayor se hacía.

—Te he convocado porque tengo una misión importante para ti —, dijo Jost serio. —necesito que busques y mates a un hombre en particular.

—Bueno, eso no debería ser demasiado difícil —. Tom se rio irónicamente, indicando el tamaño de los oponentes. —Este hombre, ¿cómo lo encuentro, de entre las masas?

—Él va a captar tu atención, sé que lo hará —. Jost le aseguró. —Es probable que estés muy contento cuando te diga a quién vas a cazar.

Los ojos de Tom se animaron. Le encantaría encargarse de matar a alguien de gran importancia para promover más su reputación. Por no hablar de la diversión de estar involucrado en un frente a frente con un competidor especializado. — ¿Quién es el que deseas que encuentre?

—Su nombre es Bill, hijo de Jorg, y dicen que es invencible.

—Así que, yo mismo soy invencible. Sólo uno de nosotros quedará en pie y sé que seré yo —.Tom afirmó encarecidamente. Sus ojos miraban con avidez hacia el horizonte de soldados enemigos.

—Creo que no lo entiendes, Tom —. Dijo Jost en voz baja. —Bill no puede ser derrotado. Ha sido bendecido por Eros. Cualquier hombre que si quiera lo mire queda cautivado por su belleza y perece en su mano. Debilita al enemigo a través de su aspecto.

—He visto a muchos hombre bellos en combate —, dijo Tom con nostalgia. —y no he tenido ningún problema en mancharme con su sangre a través de mi escudo.

—Tienes que ser rápido en el enfrentamiento con él, Tom. No le mires a la cara durante mucho tiempo, para que no quedes embelesado.

—No creo que este hombre sea tan fuerte como le hacéis parecer —. Dijo Tom.

Jost negó con la cabeza. —Por el contrario, lo es. Se dice que a la edad de quince años, mató a todo un batallón de hombres del doble de su edad en un abrir y cerrar de ojos.
—Eso suena como un cuento a mis oídos —, exclamó Tom. —ningún quinceañero podría hacer tal cosa.

—Fue la batalla de Pallas —. Dijo Jost, y Tom frunció el ceño desconcertado. —Supongo que estás familiarizado con esa catástrofe.

—Por supuesto que sí —. Tom espetó con dureza, celoso. — Es leyenda. Nunca encontraron al niño después de los hechos. Se creía que el niño era un mito.

— ¿Entiendes que si lo matas, tu nombre será mayor que el de todos los otros guerreros? Durante generaciones serás honrado como el triunfante sobre el engendro de Eros.

—Y yo lo haré prosperar —. Tom asintió con la cabeza, con los músculos llenos de tensión, listos para entrar en acción y reclamar su premio. —Ya verás.


~~~


La sangre manchaba la arena, cuerpos cayeron sin vida a la tierra. Tom evitó el caos a su alrededor, él mataba cuando alguien se interponía en su camino, pero mantuvo los ojos bien abiertos para aquel a quien destruiría.

Jost le había dicho que sería fácil detectar a Bill, si los rumores resultaban ciertos. Bill era descrito teniendo una androginia que lo distingue de los otros hombres. Sus movimientos fluidos, la forma sexual como metía la espada en el vientre de sus víctimas era incomparable. Luchaba como si fuera un dios.

Tom continuó buscando, su ego desesperado por llegar a Bill y al final tener la gloria del otro hombre con una sola estocada final de su espada. Sus ojos vagaron, casi sintiendo que la causa estaba perdida, hasta que finalmente su vista se posó en la más magnífica criatura que había visto nunca.

Bill era joven, aparentemente de la misma edad de Tom. Pero de alguna manera, parecía más joven. Tenía un rosto joven, femenino, que era a la vez juvenil e inconfundiblemente masculino al mismo tiempo. Su piel era blanca, de un blanco cremoso que se ilumina en el calor de día. Aunque el chico no parecía sudar, su cuerpo brillaba, ¿con la victoria, como impulso? Tom no lo sabía.

—Mi corazón me dice que me acerque y diga que nunca he visto tal belleza, ni en un hombre o una mujer. Estoy asombrado con la vista. —. Dijo Tom mientras blandía su pesada espada de metal frente al otro hombre.

Bill sonrió con complicidad, con los ojos marrones atractivos parpadeando detrás de los bordes de carbón. —Sí, mi cara tiene una cualidad casi inolvidable.

Tom se extasió al oír la voz de Bill, la melodía cantarina puesta en libertad, y subconscientemente, bajó la espada.

Sólo un instante después Bill se abalanzó directamente contra él con el brazo en alto. El choque de las espadas trajo a Tom de vuelta a la realidad y le hizo una mueca al otro hombre. Había bajado la guardia, aunque sólo sea por un segundo, poniéndose en riesgo. Y eso enojó a Tom.

—Hmm… parece que puedo ser la última cara que veas —. Bromeó el otro chico.

—No puedes creerte honestamente eso, ¿verdad Bill?

—Oh, mira —, chilló Bill juguetonamente. —Sabes mi nombre y yo todavía no sé el tuyo. Por favor, ¿podrías decirme tu nombre para que yo pueda añadirte a mi colección una vez que te haya matado?

—Te lo diré, sólo para que puedas saber quién es el que te matará. Soy Tom, hijo de Gordon —. Dijo Tom con orgullo.

Bill dio un paso hacia atrás, haciendo una reverencia. —He oído hablar de ti, Tom. Ares habla muy bien de ti. Me atrevería a decir que eres su alumno favorito.

—A menudo se dice —. Respondió Tom con aire de suficiencia.

—Cierto. Entonces se entristecerá mucho cuando quemen tu cuerpo. Por lo menos morirás a manos de alguien superior, no por algún error en el campo de batalla —. Dijo Bill con una sonrisa. —Qué vergüenza sería eso para ti.

—O para ti —. Sonrió Tom. Normalmente nunca hablaba con un oponente, especialmente no por tanto tiempo, pero algo en Bill le cautivaba. Se divertía burlándose del muchacho bendecido.

Tom rápidamente clavó su espada, con objetivo el hombro de Bill. Bill se giró en el acto y lo persiguió, su blanco y negro cabello trenzado se agitaba en el aire casi a cámara lenta mientras se movía.

—Tan cerca —. Bill se echó a reír. —Casi pensé que me tenías por un momento pero entonces me acordé de quien soy.

—Estás muy engreído, ¿no es así? —preguntó Tom, golpeando el talón de Bill. Bill hizo una voltereta hacia atrás, una sorprendente táctica de evasión a opinión de Tom, y dejó escapar un pequeño gruñido.

—No soy vanidoso, sólo imparable —. Afirmó Bill. —Tú no me puedes dominar.

—Estoy seguro de que puedo. Recuerda, la Guerra (*) está de mi lado —. Señaló Tom, lanzando sus brazos en un gesto de invitación. —Vamos a ver si puedes derrotar a la misma Guerra.

—Eso no debe ser demasiado desafío —. Bill sonrió. Mirando a Tom dejó caer su espada en el suelo. —Puedo vencerte sin armamento. Dame tu mejor golpe, Tom.

Tom se abalanzó hacia adelante, como un relámpago, Bill lo esquivó yendo a un lado.

Se puso de pie mientras Tom estaba a punto de sacar su arma hacia atrás y se apretó contra el pecho del hombre. Una oleada de lujuria pasó a través de Tom y su espada cayó al suelo. No podía evitarlo. Agarró a Bill apasionado y lo besó profundamente, serpenteando sus manos por las trenzas largas del chico.

La batalla parecía derretirse a su alrededor; todo lo que Tom podía ver era a Bill, sentir sus labios, su lujuria, todo lo sexual de su esencia. No se dio cuenta que la mano de Bill envuelta alrededor de su cuello no estaba destinada a acariciarlo.

De repente, el agarre de Bill apretó el cuello de Tom y Tom fue alzado. Bill le estaba estrangulando con su mano desnuda. Era más fuerte de lo que aparentaba. Si Tom no estuviera tan envuelto en la humedad que era la boca de Bill y la perfección del beso, se habría retirado de inmediato. Pero no podía. Bill le había atrapado.

En cambio Tom agarró el pelo de Bill con fuerza y tiró de él hacia atrás, alejando la cabeza de Bill lejos de la suya. Bill soltó a Tom por la sorpresa. Nadie había sido capaz de resistirse al poder de su beso antes, pero Tom parecía recuperar un poco de su control, incluso si sus reflejos seguían lentos por la feromonas con las que Bill le estaba intoxicando.

Lanzó a Bill a la tierra y cogió su espada. Cuando la levanto, Bill le envió una mirada suplicante, y se detuvo antes de hundir el arma en el torso del chico. La cara de Bill era tan inocente, tan joven, tan bella. Tom no podía decidirse a herirlo.

—Joder —. Murmuró Tom, alejándose de Bill apresuradamente. Jost había tenido razón. Llegar a Bill iba a ser más mucho más difícil de lo que había previsto.

Bill bajó los ojos, sonriente y se puso en pie. —Gracias por perdonarme. Hubiera sido más bien insignificante para ti matarme cuando no tengo ninguna arma en la mano para defenderme. Casi como matar a un niño indefenso…

—No eres un niño, Bill. Y para cuando ésta guerra se acabe, voy a mirar tus ojos fríos y me reiré.

Trompetas estallaron en las afueras del campo, deteniendo la batalla del día para que todos pudieran recoger a los muertos y enterrarlos debidamente.

—Supongo que entonces nos veremos de nuevo pronto —. Dijo Bill despidiéndose con una mano.

—De hecho, creo que lo haremos.


Notas finales:
Ares (Guerra): En la mitología griega, Ares se considera el dios olímpico de la guerra, aunque es más bien la personificación de la fuerza bruta y la violencia, así como del tumulto, confusión y horrores de las batallas.

:3
2. Ten cuidado con ese hombre por Elle R
Notas del autor:
Hunc Tu Caveto

—Estaba tan cerca Georg. ¡Casi me estranguló, ese hijo de puta! —Tom maldijo, pateando la arena bajo sus pies mientras ambos hombres arrastraban a otro cuerpo anónimo hacia los botes.

Georg miró a su amigo atentamente. —Nunca pensé que encontrarías a un hombre que parece imposible de derrotar.

—Yo tampoco, razón por la cual no puedo dejar pasar esto —. Gruñó Tom. — Es tan rápido para luchar, sus reflejos son incomparables. Derrotarlo será sin duda todo un reto.

— ¿Y dijiste que su belleza te sorprendió?

— ¡Nunca dije eso! —Exclamó Tom. Sus mejillas se ruborizaron en contra de su voluntad. —Él es un guerrero fuerte, y eso es todo. Yo no soy un adolescente débil que se enamora de un hombre bien esculpido.

—Ya veo, parece que entonces no tienes una opinión sobre su aspecto —. Se rio Georg mientras se acercaban a los barcos. — ¿Puedes describirlo para mí para que pueda reconocerlo en la batalla? He oído hablar maravillas de ese Bill, pero no lo he visto por mí mismo.

Tom reflexionó, su mente intentaba recuperar las maravillas visuales de Bill. —Es muy alto, sólo un poco más bajo que yo. Pero de alguna manera, parece más alto en mi opinión. Debe ser la longitud de sus piernas suaves y elegantes. Nunca he visto extremidades tan bien formadas. También es bastante delgado, no malsanamente, sino atractivo…


~~~


El cojín cuadrado de seda ligeramente se curvó cuando Bill se sentó encima. Se reclinó un poco y utilizó sus brazos para sostenerse. Sus rodillas se derrumbaron dejando al descubierto su entrepierna desnuda y miró al hombre delante de él de manera atrayente.

—Necesito saber más de él si quiero derrotarlo —dijo Bill al otro hombre, con tono serio. —No puedo explicarlo. Simplemente me rechazó. Nadie ha hecho eso antes, Andreas.

El hombre de pelo rubio que antes Bill había mirado, lo observó atentamente. Sus delgados labios estaban apretados con una expresión reflexiva. — ¿Cómo puede un hombre tener la voluntad de rechazarte?

—Eso es lo que me gustaría saber a mí también. —admitió Bill mientras Andreas se metía entre sus piernas.

Andreas se acercó despacio, sus manos apenas acariciaron la longitud del miembro de Bill. Al instante, Bill sintió un ardor en el estómago. Andreas continuó acariciando a Bill suavemente y el labio inferior de Bill comenzó a temblar con la anticipación.

— ¿Cómo dijiste que se llamaba? —Preguntó Andreas, acariciándolo más fuerte.

—Su nombres es... ugh… es Tom, el conocido alumno de Ares. —. Bill terminó en voz baja. Sus piernas habían empezado a temblar.

—El mismo Tom ayudado por Leon en el… —Bill ya no pudo escuchar el resto de las palabras de Andreas. Su cabeza cayó hacia atrás en el éxtasis, sus ojos revoloteaban.

Estaba sucediendo.


~~~


—Y sus labios, debes verlos cuando habla. Están tan llenos y suaves que demandan toda tu atención. Su boca cuelga ligeramente abierta, como si te estuviera pidiendo entrar con cada sonrisa.

— ¿Estás seguro de que su aspecto no tiene nada que ver con que vacilaras, Tom? —Preguntó Georg después de que la conversación se había convertido en una descripción de Bill de dos horas. —Pareces bastante… embelesado…

Tom negó con la cabeza. — ¡Por supuesto que no lo estoy! Simplemente no puedo sacarlo de mi cabeza. ¡Me está abordando psicológicamente con todo su ser!

— ¿Cuál es tu próximo movimiento, dime por favor? —Le preguntó Georg serio. — ¿Vas a buscarlo inmediatamente o esperarás a tener una idea más precisa de cómo derrotarlo?

—No lo sé —. Respondió Tom brusco. Nunca se había enfrentado a una situación cómo ésta antes. Siempre era rápido cuando mataba. —Puedo hablar con Jost. Tal vez tiene algo más que decir de Bill. Un punto débil que pueda tener…

—Te sugiero que veas a Jost antes del amanecer. Sé lo desesperado que está que mates a Bill —. Georg suspiró, deteniéndose justo antes del bote de madera de tamaño mediano. —Y con la reputación de Bill, estoy seguro de que teme que el chico sea capaz de derrotarlos a todos sin ayuda.

—Yo nunca lo dejaría, lo sabes tan bien como yo —. Tom remarcó con orgullo. —Es sencillamente una cuestión de cómo matarlo sin acercarse demasiado a él. Tiene algo misterioso a su alrededor… Puedo sentirlo, pero no estoy seguro de lo que es.

—Debes prevalecer, Tom. Yo tengo fe en ti —.dijo Georg, palmeando a Tom en el hombro. —Pero te sugiero que trates de mantener tu mente libre de fantasías que impliquen a Bill o puedes encontrar matarlo aún más difícil.

— ¡Ya te lo he dicho, no lo encuentro tan atractivo!


~~~


Andreas pidió un pergamino y rápidamente un educado niño esclavo corrió a su lado.

Cuando Bill profetizaba, su estado se veía alterado, su alma se eleva a un nivel divino de recepción y entraba en el reino de lo desconocido. Sus profecías eran descriptivas y gráficas, extraordinarias, y mientras estaba atrapado en la revelación, todo estaba perfectamente claro en su mente.

Pero descender de ese alto celestial era como caer en un espejo empañado. Bill podía recordar fácilmente las palabras que había pronunciado, lo que había visto y sentido en el momento que ya estaba libre, pero no sabía el significado ni podía ver con exactitud lo que ocurriría. Bill no era el intérprete de la profecía, sólo el oráculo. No sabía exactamente lo que el futuro podría traer.

Su cabeza se estiró hacia atrás nuevamente mientras Andreas más le acariciaba. Eros, el dios de la sexualidad le otorgaba a Bill éstas profecías cuando se encontraba en un estado de excitación sexual. Mientras más potente era la estimulación, más intensa era la profecía. Un rápido trabajo de mano parecía bastante razonables para pequeñas revelaciones, ya que Bill era demasiado sensible a la excitación. El aura sexual que flotaba a su alrededor se podía cortar con un cuchillo por el grosor.

Los ojos de Bill relampagueaban rápidamente debajo de sus pesados párpados mientras clamaba. — ¡Hunc Tu Caveto! ¡Hunc Tu Caveto! —Y con eso, acabó, su cuerpo flojo cayó hacia atrás sobre el cojín. Ahora, él descansaría.

Andreas se limpió sus manos y limpió a Bill. Luego encontró un manto de oro puro, y cubrió a Bill cuidadosamente. Cuando terminó, el esclavo le entregó el pergamino, con el que tendría ir a los consejeros sacerdotales.

—Vigílalo y asegúrate de que nadie entre en ésta tienda mientras descansa —.mandó Andreas mientras agarraba el pergamino celosamente. —Te dejaré salir cuando regrese.

Volviendo a su lugar, Andreas salió de la tienda que él y Bill compartían y buscó a los consejeros.

—Ten cuidado con ese hombre —. Murmuró para sí mismo la traducción profética que Bill había clamado. —Él no estará satisfecho cuando despierte.


3. No cedas a las desgracias, pero avanza más audazmente contra ellas por Elle R
Notas del autor:
Tu Ne Cede Malis Sed Contra Audentior Ito

Gritos, gruñidos y escandalosos alaridos traspasaron el aire. Hoy había sido un día de venganza. Todos los hombres vieron la sangre en sus ojos. Ellos querían establecer un reinado de terror a sus enemigos por la destrucción de sus amigos, hermanos y amantes, que había tenido lugar el día anterior.

El humo de las hogueras todavía cubría el vasto cielo, haciendo que oliera al hedor de la carne. Innumerables hombres habían sido quemados, cuerpos recién purificados, una moneda en cada ojo para pagar al barquero.

A Tom no podía importarle menos los muertos, todos ellos habían sido débiles y habían fracasado. Eran indignos de recordarse. Pero no él, Tom era un campeón, un dios entre los hombres. Era más que capaz de traer su propia gloria. Y había decidido que no iba a dejar que un inepto arruinara eso.

Marchó por las fileras, en busca de Bill, pero no podía encontrar al exótico chico en ningún lugar. ¿Tenía si quiera Bill que presentarse a la batalla?

~~~

—Si podemos hacerlos retroceder hacia las montañas, se verán obligados a rendirse.

Jost indicó hacia el mapa delante de él, que estaba fijo en una pequeña mesa de madera, y negó con la cabeza ante la idea del estratega. — Ellos buscan refugiarse en el tempo que se encuentra en su base, Saki.

—No si tomamos la medida de destruir el templo antes de eso —. Saki señaló. Su mano izquierda se tensó sobre la brújula que tenía agarrada y trazó un camino ancho y semicircular alrededor de los pequeños peones de color amarillo situados en los campamentos de las tropas enemigas. —Podríamos enviar alguna guardia especial a destruir el templo y matar a cualquiera de los religiosos en el interior. Digo que tal vez unos 20 hombres desconocidos podrían realizar la tarea.

— ¿Y a quién enviaríamos? —preguntó Jost. —No puedo enviar a veinte de mis mejores hombres a destruir un templo cuando los necesito apremiantes en la batalla.

—Entonces deja que Tom lidere un grupo de hombres comunes y corrientes —. Saki sugirió, sus ojos cayeron una vez más hacia el mapa. Levantó un peón rojo y lo colocó en el templo de la montaña. —Él podría fácilmente adelantarse al lugar y permanecer allí hasta que obligamos al enemigo a ir al borde de las montañas. Entonces, van a estar rodeados por ambos lados.

—Muy perspicaz —. Comentó Jost, su mano subió hasta posarse a la altura de su barbilla. —Entonces enviaremos a Tom a apoderarse del templo. Él puede trabajar en elaborar un ataque indirecto y los otros guerreros serán enviados con él justo antes de que nosotros ataquemos simultáneamente.

— ¿Y qué hay de Bill? Sabes que plantea la mayor amenaza para nosotros. ¿Deberá Tom cesar de buscarlo mientras está al mando del templo?

—Por desgracia, eso plantea un problema—. Jost suspiró resignado. —Mira, vamos a enviar a Georg con él para que actúe como un segundo y Tom podrá buscar a Bill en la oscuridad de la noche.

— ¿Por lo tanto, le envío un mensajero a Tom? —Saki preguntó, agarrando la brújula.

—No es necesario, pues ya estoy aquí —. La voz de Tom arrastró las palabras al entrar en la carpa de lujo.

—Necesito hablar contigo Jost, acerca de Bill.

Jost levantó la mano, despidiendo a Saki con un gesto y el hombre mayor se fue.

—Dime todo lo que sabes de él, Jost —.Tom ordenó, sus ojos se posaron tranquilamente sobre su líder. —Dime cómo puedo derrotarlo.

— ¿Estamos hablando de Bill, supongo? Déjame explicarte tu nueva misión…

—No, quiero oír hablar de Bill primero —. Tom interrumpió. —Voy a escuchar tus órdenes momentáneamente, pero si quieres exterminar al chico entonces tengo que saber más de él. Tuvo una ventaja sobre mí en la batalla de hoy, y eso es algo que no me gustaría que vuelva a suceder.

—Muy bien. Te contaré todo lo que se. —Dijo Jost, sentándose en un trono parecido a una lujosa silla para un oficial al mando. Tom se sentó también, esperando que el hombre de más edad comenzara su historia. —Ahora no puedo discernir sobre la verdad del mito, pero todo lo que he oído es esto.

Bill nació en una pequeña aldea de pescadores a la costa del Egeo. Aparentemente era como un niño normal, aunque siempre se rumoreó de sucesos inhumanamente bellos y extraños a donde quiera que él iba. Se dice que cuando era niño, solía cantarles a los peces y éstos pululaban a la red de su padre debido a la calidad de su seductora voz. También hay historia de cómo sus miradas solían proporcionarle todo, nadie podía negarse a sus ojos una vez que se habían fijado en ellos. Y cuando tenía trece años, se descubrió que había sido bendecido por Eros.

Se fortalece debido a la fuerza de la atracción, por lo que dicen las leyendas, y tiene poderes más allá de los simples mortales. Funciona con energía sexual e inclusos cosas como miradas libertinas aumentan su resistencia. Se dice que puede vencer a un hombre sin ni siquiera tocarlo, porque el hombre está tan abrumado por la lujuria que su corazón explota. Es por eso que necesito que lo mates. Es demasiada amenaza para nuestros hombres.


—Entiendo. Me gustaría resolver los mitos acerca de él antes de que muera —.dijo Tom con una sonrisa. —Como si un hombre realmente pueda ser matado por la lujuria…

—Ahora te ríes, pero lo viste por ti mismo, Tom. Incluso si no quieres admitirlo, Bill afecta en la manera cómo te sientes. Será mejor que estés en guardia. —Advirtió Jost. —Ahora, permíteme informarte acerca de tu nueva misión…

~~~

— ¿Dónde puede estar? —Tom se quejó para sus adentros mientras buscaba a través de las multitudes luchando.

Tom trató de convencerse de que el motivo por el cual estaba tan desesperado por encontrar a Bill era para que pudiera besarlo, no, matarlo, antes de abandonar el frente. Fue a luchar al enfrentamiento del día como si nada hubiera sucedido, no le daría a Bill ninguna advertencia de que no tardaría en desaparecer de repente.

Al caer la noche, iba a escabullirse con una pequeña tropa de hombres hacia las montañas. Masacrarían a los antiguos religiosos, desfigurarían las estatuas y reclamarían el lugar como propio.

Pero el día estaba llegando rápidamente a su fin, y Tom todavía no había visto a Bill en ningún lado. Lo ponía muy ansioso. ¿Qué posiblemente podría estar haciendo Bill en vez de luchar contra Tom como había prometido?

Empujando fastidiado su espada en el balteu, Tom se retiró a reunir a sus hombres antes de lo esperado.

~~~

Bill rodó sobre su costado y bostezó atontado. Las profecías, incluso las provocadas por simples toques, eran muy agotadoras para su cuerpo. Había dormido durante horas después venirse, como siempre después de ello, y se despertó más aletargado de lo que había estado en mucho tiempo.

—Andreas… —Bill murmuró adormilado. —Andreas, agua.

En cuestión de segundos, Andreas estaba al lado de Bill, ayudándolo a levantarse y le dio una jarra grande del puro elemento. Bill se tragó el agua agradecido, su garganta estaba seca.

—Cuidado, Bill —. Dijo Andreas tiernamente cuando Bill se atragantó en beber particularmente de lleno un chorro de agua. —Ya he hablado con los consejeros.

— ¿Y? — Bill dijo sin aliento, limpiándose un hilo de agua que le goteaba por la barbilla.

—Ellos dicen que necesitan más mensajes para interpretar ésta última. Profecías más poderosas. —Explicó Andreas, su voz cada vez más solemne. —Planean sacarte por lo menos cinco de ésta noche.

— ¡¿Qué?! —Bill resopló. —Estoy tan cansado. ¿No pueden esperar?

—Debes comer y beber ahora, para aumentar tu resistencia —. Dijo Andreas con firmeza, alcanzándole un plato de frutas para empezar. —Una vez que empiece la orgía, no se terminará hasta que proporciones suficientes palabras para ellos.

— ¡Seguramente voy a colapsar después de sólo una profecía! —Bill se quejó airadamente.

—En realidad, ellos han desarrollado encantamientos para mantenerte despierto después de tu primer orgasmo —. Dijo Andreas ruborizándose.

Bill suspiró, resignado a su suerte. Andreas lo besó suavemente en su mejilla.

—No te preocupes, Bill. Después, tendrás días para recuperarte. Me ocuparé de ello. Y voy a estar allí contigo todo el tiempo. No tienes nada de qué preocuparte.


4. Todos estaban haciéndolo por Elle R
Notas del autor:
Sic Faciunt Omnes

—Es tan agradable verte de nuevo, Bill —. Una voz profunda y ronca saludó cuando Bill entró por el umbral del templo.

Bill gruñó internamente. Bushido no era ni siquiera un sacerdote y técnicamente no debería jugar ningún papel en las tareas a las que sometían a Bill en el templo. Era un hombre fuerte y musculoso, un rico mecenas del Consejo al servicio de Bill, y siempre fue recompensado generosamente por sus extraordinarias contribuciones. Por no mencionar el hecho de que al Consejo parecía darle lo mismo acostarse con Bill o ver a Bill siendo follado por el curtido y experimentado hombre. La presencia de Bushido también permitía que el Consejo de doce hombres conversaran juntos y supervisaran las profecías de Bill desde sus respectivos asientos.

Los doce asientos estaban colocados, tres en cada una de las cuatro paredes del templo, mirando hacia el interior. En pleno centro de la sala estaba un altar levantado en alto, colocado al nivel de las sillas del Consejo. Estaba hecho de oro macizo, rodeado por cuatro grandes pilares, velas y adornado con laureles. Una pequeña escalera de tres pasos te guiaba a la superficie del altar, en la parte inferior del cual había una piscina poco profunda utilizada para purificar los pies impuros antes de que tocaran el altar.

Bill estaba vestido con una túnica blanca casi transparente, el material oscilante. No dejaba nada a la imaginación, su glorioso y magnífico cuerpo se mostraba perfectamente a través de la tela. Bushido ya estaba despojado de sus vestiduras, desnudo como el día en que nació. Había estado a punto de pasar al altar cuando Bill había llegado. El hombre no estaba en absoluto avergonzado por su figura desnuda, sino más bien orgulloso de ello. Ya estaba medio duro por la anticipación y las miradas lascivas que el Consejo ya le había dirigido.

—Es bueno verte a ti también, Bushido —.dijo Bill, inclinándose ligeramente. No quería ser grosero, sobretodo, no con el hombre que sería su compañía para las siguientes largas horas.

—Me enteré del apuro entre tú y ese soldado, y no entiendo como un hombre sería capaz de resistirse a ti —exhaló Bushido, dando un paso más cerca de Bill, haciendo sentir a Bill el deseo irradiando de él. Su aroma quedó atrapado en la garganta de Bill y tarareó, llegando a estar cada vez más a gusto con Bushido.

Siempre que Bill no hacía prácticamente nada para atraer la atención de otros hombres, se sentía más fuerte. La lujuria se filtraba a través de su piel, alimentando sus venas y poniendo en funcionamiento sus músculos. Y eso sólo sencillamente de las miradas que recibía. Cuando Bill se encontraba cerca de un hombre duro y excitado, sabía que iba a estar complacido porque se alimentaría completamente de su energía sexual.

Bill gimió suavemente y Bushido sonrió. —Tal vez deberíamos pasar al altar —. El hombre más oscuro sonrió con satisfacción mientras los sacerdotes empezaron a tomar sus asientos.

Asintiendo, en una nube de lujuria, Bill dejó que Bushido le quitase su vestimenta, entregándosela a Andreas, que estaba allí a pesar de que él no sería el que satisficiera a Bill en el ritual de esa noche. Con una pizca de celos desde su posición, Andreas tomó la túnica de Bill y la guardó en un baúl de la parte de atrás del templo.

Antes de que Bill se diera cuenta, sus pies ya estaban humedecidos por la limpieza de la piscina, y Bushido le guío con paso seguro hasta los escalones de altar.

Bill yacía sobre su espalda, con los ojos ya vidrioso y gritó de placer cuando Bushido empezó a chupar el lóbulo de su oreja.


~~~


Bushido siempre se había enorgullecido de sus proezas sexuales. Podría hacer que alguien se venga con tanta fuerza que se les olvide cuál era su nombre, simplemente mediante el uso de su lengua. Sólo aumentaba su ego que Bill fuera tan fácil de estimular sexualmente. Sólo necesitaba succionar los puntos correctos del cuello de Bill antes de que ya se estuviera viniendo por primera vez.

Era en las clavículas donde lo hacía. Bill era particularmente sensible allí, y después de unos intensos besos, ya se había convertido en papilla.

¡Post tenebras lux! —Bill exclamó sacudiéndose hacia arriba y derramó su liberación caliente por todo el altar.

Los hombres en los confines comenzaron a murmurar con entusiasmo.

Después de la oscuridad, la luz.


~~~


Bill estaba flotando, el incienso que llenaba el aire lo llevaba un poco más alto, pero era lo que le impedía desconectar después de sus orgasmos. El aroma era caliente, oliendo a la propia lujuria, y lo mantuvo lo suficiente lúcido como para permanecer presente en el momento.

¡Respice, adspice, prospice!

Examina el pasado, examina el presente, examina el futuro.


~~~


En el momento en que Bushido envolvió sus gruesos y oscuros labios alrededor del pene de Bill, Bill ya se había venidos dos veces. La primera, por suaves lamidas y besos, y la segunda, a partir de ligeras caricias. Bill estaba tan cansado que lo único que quería hacer era desplomarse y dormir, pero no podía. La excitación en él ardía con una intensidad sin fin poco satisfactoria. Tenía que ser tocado, tenía que correrse. Su mente divagaba en un plano distinto, viendo destellos de cosas desconocidas y sintiendo solo el puro e intenso toque de las manos de Bushido en él.

Bill era lampiño y suave, su pene largo y delgado. Cuando se sentía lleno de excitación, se paraba orgulloso hacia arriba, tan despierto y pidiendo atención que hubiera sido cruel del hombre mayor descuidarlo por mucho tiempo. Pero Bushido se tomó su tiempo chupando a Bill.

Empezó besando a lo largo de la longitud apasionadamente, antes de pasar más abajo a poner resbaladizas las bolas de Bill. Las rodeó con su lengua, su pesado peso con la excitación sólo estaba esperado a ser vaciado. Bill se retorció y gimió, arqueando la espalda al rostro de Bushido, su miembro tocando impaciente la mejilla del hombre, necesitando ser atendido.

Bushido se desplazó, moviéndose rápido en la punta de Bill, antes de tomar toda su longitud en la boca. Tenía que mantener las caderas de Bill hacia abajo para detener los frenéticos impulsos ascendentes del chico. Bushido no se podía ni imaginar lo que debe ser para Bill padecer tal placer angustiosamente doloroso y, francamente, no le importaba. Todo lo que quería hacer era probar la dulce y abundante liberación de Bill en su lengua y terminar las medidas preliminares para que pudiera finalmente follarlo duro. El miembro de Bushido se endureció más de lo que ya estaba, y comenzó a chupar con tanta fuerza que Bill se vino antes de que su cuerpo estuviera incluso preparado para ello.

Mientras Bushido continuaba ordeñando hasta la última gota del tercer orgasmo, Bill jadeó: — ¡Lupus in fabula!

Habla del lobo, y él vendrá.

~~~

El consejo sacerdotal se corrió al mismo tiempo desde sus puestos.

Algunos de ellos eran apenas capaz de mantener un registro exacto de las palabras que provenían de la boca de Bill porque estaban poseídos por su propia lujuria.

Por suerte, Andreas estaba presente, con el pergamino en la mano y fue capaz de hacer un seguimiento de las profecías de Bill. Tal vez era porque él y Bill habían sido amantes desde la adolescencia que era capaz de hacer esto. En sus celos de Bushido, logró serenarse lo suficientes como para tomar notas. Su odio por Bushido dominó su amor por Bill en los asuntos físicos.

Al estar tan alerta, Andreas era probablemente el único en darse cuenta que Bill estaba demasiado cansado para hacer poco más que gemir y gritar a los avances de Bushido. Dedujo el origen inmediatamente después de ver que las varitas de incienso casi estaban quemadas. Sabiendo que el ritual debía continuar hasta la eyaculación definitiva de Bill, Andreas se dirigió hacia el sótano para recuperar más incienso antes de que Bill se desmaye antes de tiempo.


~~~


Bill sintió como los dedos cortos y gruesos de Bushido lo invadían. Los dígitos olían delicioso, como los arboles de granada y limón, y rasguñaban suavemente las paredes interiores de Bill.

Cada vez que los dedos de Bushido presionaban dentro de Bill, el hombre más joven gemía en éxtasis. Un millón de sensaciones atravesaban el cuerpo sonrojado con cada delicado roce, y aunque Bushido tenía sólo dos en él y aún no había tocado su próstata, Bill ya se sentía lleno y atravesado. Se apretó hacia abajo contra la mano de Bushido, incitándolo a insertar un tercer dedo, y después de unos cuantos empujes, un cuarto.

El lío caliente que era Bill hizo que Bushido se retirara, cuyo pene estaba casi púrpura por la frustración de tener que esperar tanto tiempo para este momento. Bushido levantó a Bill hasta quedar sentado y lo cernió por encima de su miembro palpitante.

Bushido condujo las caderas de Bill hacia abajo hasta que su pene se enfundó en el cálido interior de Bill. La boca de Bill estaba abierta, el sudor de adhería a su espalda y bajaba por sus muslos temblorosos. Sus negras uñas bien cuidadas presionaban el pecho de Bushido, haciendo aburridas media lunas en la piel del hombre. Se sentía tan lleno, demasiado lleno. Estaba bastante cansado para esto pero tenía que seguir adelante, tenía que sentir el abrasador calor del pene de Bushido contra su…

— ¡Oh, Dios mío! —Bill gritó, su cabeza se movía en círculos cuando la punta de Bushido dio directa en su próstata.

— ¡Ughhhh... ah!

— ¡Joder…. Mierda! —Bushido gritó mientras su miembro era apretado dolorosamente por Bill. Bill comenzó a montarlo como nunca antes, el altar se sacudía, ambos hombres estaban a instantes de su liberación.

Los gemidos de los sacerdotes se oían en el fondo. Gemidos, los cuales se convirtieron rápidamente en gritos.

Las velas se apagaron al mismo tiempo que el incienso. Bill se arqueó increíblemente, viniéndose inmediatamente por todo Bushido, ambos clímax al mismo tiempo. Bill se desplomó sobre Bushido, ido completamente y agotado. Bushido sacó al chico de encima a toda prisa en busca de la fuente de los repentinos gritos sacerdotales.

Sus ojos se abrieron de la sorpresa al ver que todo el suelo del templo estaba manchado de sangre.

Y a los pies del altar, había un hombre con rastas, con una sonrisa heroica y la cabeza cortada del sumo sacerdote en la mano.


Notas finales:
Fue extraño traducir éste cap >.
5. Después de la batalla viene la recompensa por Elle R
Notas del autor:
Post Proelia Praemia

—Georg, ¿ya casi has terminado de cargar el armamento?

—No, todavía no, Tom —. Respondió Georg, levantando otro pesado escudo a la parte trasera de la carreta que se llevaban con ellos al templo.

—Sabes, podría ir mucho más rápido si me ayudaras con el embalaje.

— ¿No ves que estoy ocupado en este momento? —Tom resopló. Georg sencillamente rodó los ojos y tomó una lanza alargada.

Tom estaba recostado en la arena sobre una manta color canela, puliendo su espada de oro. La espada de Tom era su orgullo. Era más sólida, más grande y con más experiencia que todas las espadas de los otros hombres juntas. Había sido un regalo que había recibido durante su primera batalla contra los Acadianos, la cual había obtenido acto seguido de la brutal derrota del general Acadian y había permanecido fiel a su lado durante muchas batallas posteriores. Sumergió el trapo en el líquido de limón y lo escurrió por su espada, lavando toda la sangre, la suciedad y el sudor que la ennegrecía.

—Quiero que Bill vea el reflejo de su cara cuando lo mate —. Tom le dijo a Georg, orgulloso. —Quiero que su sangre manche mi espada eternamente.

—Has estado pensando mucho en esto, ¿no es así? —Georg preguntó en voz baja.

—No muy a menudo, creo. Simplemente ya he planificado todo en mi mente, como puedes ver —. Tom aclaró. —Imagino a Bill, durmiendo en su tienda, sin imaginarse que voy a por él. Su respiración es tan calmada, tan pacífica y luego mordisqueo su oreja. Se despierta y ve que estoy allí, con la espada desenvainada, y debido a que su espada está guardada, está totalmente indefenso ante mí. Sé que es así y yo voy sobre él, imponiéndome. Él grita, pero de una manera que sea placentera para los dos. Me agarra, tratando de alejarme, pero yo soy mucho más fuerte y él no puede evitar dejarme tomar el control…

—Todavía estamos hablando de matarlo, ¿no? —Rió Georg.

— ¿Qué? —Dijo Tom, sacudiendo la cabeza con furia. —Por supuesto, eso es lo que estaba hablando.

— ¿En serio? Porque sonaba un poco como si estuvieras pensando en tener sexo.

— ¡Estaba planeando su asesinato! ¡Eso es todo! —Tom resopló enojado, poniéndose en pie con su reluciente espada en la mano. —Date prisa y termina tu faena. Espero salir antes de que el anochecer arribe.


~ ~ ~


— ¡Tom, mi querido amigo! No sabía que tú estarías liderando esta pequeña excursión —.Exclamó un guerrero de pelo corto y rubio mientras se aproximaba a la reunión de grupo en la tienda desmantelada de Tom.

— ¡Gustav, ha pasado mucho tiempo! —respondió Tom y besó a su amigo en ambas mejillas en señal de saludo. — ¿Seguramente han pasado dos años desde la última vez que luchamos juntos?

—Sí, dos años sin incidentes haciendo guardia en las islas —. Suspiró Gustav. — ¿Te has mantenido al frente durante todo este tiempo, supongo?

—Me conoces bien, Gustav. —Dijo Tom con un sentido de la dignidad. —Hay que hacer mucho para alcanzar la grandeza.

—No has cambiado nada. —se rió Gustav. — Estás bajo Jost todavía, ¿verdad?

—Desde que entré en mi primer campo, sí. ¿Y tú? —Tom preguntó.

—Vine aquí bajo el general Lucious, pero me trasladaron a las órdenes de Jost ésta misma mañana. Al parecer, tú misión requiere un fuerte arquero.

—Estoy seguro de que podemos poner tus buenas habilidades para un uso provechoso —. Dijo Tom con un asentimiento. —Debes quedarte a mi lado y ayudar a Georg a dirigir cuando necesite una tercera mano.

—Estaré encantado de hacerlo con honor.


~ ~ ~


Fue justo después de la hora de cenar, cuando los hombres, una tropa de veinte más Tom, dejaron el campamento y empezaron a marchar hacia el templo. Cruzarían hasta las mismas afueras del campo y los hombres enemigos no podrían verlos en la distancia. En el momento en que llegaran al templo, la noche ya habría caído y serían invisibles.

Tom había dado sus instrucciones claramente: cada uno en el templo sería sacrificado sin misericordia. No podían tener a nadie corriendo a avisar al enemigo. No es que esperaran que estuviera alguien adentro aparte de una horda de indefensos y ancianos sacerdotes.

Mensajes de sus logros serían enviados a Jost con un rápido mensajero. Raciones de comida, armas adicionales y la instrucción estaban totalmente a su disposición en caso de que las necesitara. El éxito de ese viaje haría historia y sería conocido por generaciones.


~ ~ ~


Las luces de las velas y el olor del incienso le dijeron que los hombres del templo estaban realizando en ese instante algún tipo de ritual.

Y Tom no había previsto que sería un ritual de ese tipo.

Lo primero que atrajo a los ojos de Tom era el pelo negro de la magnífica criatura cuyo cuerpo se contorsionaba en altar de oro. Era Bill, quien montaba a un hombre con el mayor vigor y control concebible. Su espalda se arqueó y su cabeza dio una vuelta, moviendo su pelo salvajemente en una provocativa danza. Tom no podía apartar sus ojos de la vista.

Bill gritó y el hombre debajo de él gimió, el sonido tan delicioso, Tom imaginó en ese instante que era él en el altar recibiendo la jodida de su vida de Bill… Bill…. el Bill a quien se suponía que debía matar.

Ese sólo pensamiento pareció sacar a Tom de su trance. Los otros hombres estaban boquiabiertos, pero cuando Tom gritó y salió corriendo para agredir al primer sacerdote, rápidamente siguieron el ejemplo y comenzaron a atacar.

Los sacerdotes fueron superados en número dos a uno, y al estar desarmados, fueron abatidos casi al instante.

Tom sintió la fuerza ir por sus piernas hasta sus acometidas mientras blandía su dura espada, cortando la cabeza de un sacerdote sorprendido, en una fracción de segundo. La agarró victorioso, y justo cuando la levantó, vio que la erótica actuación había terminado. El hombre de piel oscura se había retirado de Bill y el objetivo de Tom yacía pacíficamente en el altar.


~ ~ ~


—Fue todo un espectáculo el que dieron allí —. Dijo Tom desconfiado, al hombre moreno. — ¿Puedo preguntar el motivo de la ocasión?

El hombre de piel oscura no parecía mostrar ningún miedo cuando dijo: —Ahora, ¿por qué iba a decírtelo, dime por favor?

—Porque si lo haces, entonces voy a dejar que te den algunas prendas y regreses a tu camino —. Tom estableció sucesivamente. Siempre había sido bueno mintiendo.

— ¿Y por qué no me matas? Podría ser una amenaza para ti.

—Tú no eres la amenaza que me preocupa —. Dijo Tom, con sus ojos mirando hacia el bendecido Bill que yacía acurrucado delante de él.

— ¿Te refieres a Bill? —Dijo el hombre con una sonrisa. — ¿Qué quieres con él?

—Lo mismo que tú.

— ¿Vinieron aquí para capturar a un profeta?

Tom sonrió ante ese conocimiento, no sabía que Bill podía profetizar, pero la naturaleza del acto que se acababa de realizar justificaba esa afirmación. —Qué puedo decir, estoy muy atraído por Eros.

—Ciertamente todos —. Respondió el hombre inteligentemente.

— ¿Cómo se accede a sus profecías? —preguntó Tom, a pesar que tenía una sensación de hormigueo de que ya conocía la respuesta.

—Si te lo digo, ¿vas a dejar realmente que me vaya? Te aseguro que no soy un soldado. Mi apoyo económico provenía de los sacerdotes ya muertos y me permitían tener ciertos… tesoros —. Miró a Bill con una sonrisa. —No estoy en esta guerra. Simplemente llegue aquí para tener sexo con el chico.

—Admiro tu honestidad —. Tom elogió. —Sí, de hecho voy a dejarte ir si dejas al chico conmigo. Le deseo para mí mismo.


~ ~ ~


Bushido debería haberse sentido más traicionero que él cuando salió del templo con la cabeza todavía en sus hombros. Después de decirle a Tom todo lo que quería saber y ofrecerle algunas riquezas, Bushido fue dejado en libertad.

Bill todavía estaba durmiendo en el templo. Era tan frágil y vulnerable cuando estaba dormido después de tan intenso acto, en parte porque no podía levantarse por propia voluntad hasta que su cuerpo hubiera descansado completamente. Estaba indefenso mientras Tom lo vistió con una túnica verde y lo ató, amarrando su esbelto cuerpo y llevándolo a descansar en una estera en el suelo.


~ ~ ~


Tom observó la cara de Bill mientras dormía, con una sonrisa en su rostro. ¿Cuántos hombres podían afirmar que habían capturado un profeta y lo utilizarían para ganar una guerra? Tom recibiría toda la gloria de la victoria si aprovechaba al máximo las capacidades de Bill.

Por mucho que deseara matar al chico allí justo allí mismo, se contuvo.

Tendría la oportunidad de asesinarlo después de que lo usara.


Notas finales:
(*) El Imperio acadio fue un gran reino de Mesopotamia formado a partir de las conquistas de Sargón de Akkad. Se mantuvo durante 140 años entre los siglos XXIV y XXII. Fue fundado hace 2300 a.C
6. Hay un cierto placer en el llanto por Elle R
Notas del autor:

El título de este capi pertenece al poeta romano Ovidio. La frase original en latín es la siguiente: Est Queadam Fiere Voluptas.

Cuando Bill finalmente despertó, su cabeza giraba y giraba como si hubiera participado en un bacanal (*) en lugar de una orgía. El ritual había tomado tanta energía, física y mental de él, y estaba completamente deshidratado. Ni siquiera creía poder mover sus extremidades adoloridas, incluso si hubiese querido. La luz que llenaba el templo escocía sus ojos y los cerró fuertemente para bloquear el penetrante resplandor del sol. Su estómago se sacudió y se sintió terriblemente enfermo. Algo había ido mal durante la ceremonia, podía sentirlo. Nunca había sentido efectos secundarios tan intensos antes.


—Por favor... agua... —Bill suplicó en voz baja.


Los ojos entrecerrados de Bill se abrieron sólo un poco. Podía ver un par de piernas musculosas atadas con unas sandalias marrones de cuero justo al lado de su cabeza. Demasiado cansado para mirar hacia quienquiera que fuera, Bill mantuvo sus ojos enfocados en los dedos del pie del hombre.


—Necesito agua... —La voz era baja pero audible.


La figura se inclinó para mirar a la cara de Bill con suficiencia. —Estoy tan contento de que por fin despertaras, Bill. —dijo Tom con una sonrisa, y los ojos de Bill se abrieron de golpe.


Bill jadeó, de repente estando alerta. Estaba atado de la cabeza a los pies. Una doble capa de cuerdas cruzaban la parte superior del cuerpo de Bill, yendo por debajo de sus axilas, rodeando sus brazos, y obligando a sus omóplatos a juntarse el uno con el otro.


Sus manos inmovilizadas sujetas juntas, sus muñecas dolorosamente atadas con una cinta gruesa e indestructible. Sus rodillas rígidas estaban firmemente sujetas, y sus tobillos estaban dolorosamente aprisionados entre sí, sin poder separarse. Una cuerda pequeña y resistente conectaba las ataduras de sus tobillos con las de sus muñecas, impidiéndole cualquier movimiento. Estaba completamente atrapado.


~~~


El corazón de Bill casi se detuvo en su pecho, pero se mantuvo firmemente en su lugar por las cuerdas restrictivas.


—Eres un hijo de puta. —le espetó. —Cuando me libere de estos amarres voy a matarte como a Anteo(*).


—No creo que sea un reclamo muy válido, Bill. —Rió Tom. —Hay significativamente más de nosotros que de los tuyos. Incluso si logras escapar, estás desarmado, superado en número veintitrés a uno.


—Hay un montón de hombres a mi lado. —Bill dijo dificultosamente en voz baja y amenazante que se descompuso por el agotamiento. —Los sacerdotes me ayudarán, ellos pueden luchar cuando sea necesario.


—No creo que estén del todo en condiciones de luchar por el momento. —dijo Tom, y se hizo a un lado.


La piscina sagrada, a pocos pasos de donde estaba Bill, ahora estaba rebosante de cuerpos.


—Sentirás la ira de Eros, Tom, te lo juro. —dijo Bill, su cuerpo temblando de la cólera. —Estos sacerdotes eran sagrados, esta piscina era de naturaleza espiritual. Debes ser castigado por tus acciones.


—Si los dioses están verdaderamente ofendidos por mí, me habrían lanzado un rayo en el momento que entré en el templo. —Tom dijo, refutando las palabras de Bill. —Mejor aún, me habrían detenido de profanar sus cuerpos.


Bill amordazado, sintió una gran repulsión. Era un protocolo común permitir los ritos funerarios apropiados, inclusive a los enemigos. Pero destruir el cuerpo, mutilarlo era inmoral, impedía que la persona entré en la próxima vida. Los ojos de Bill buscaron las caras inexpresivas de los cadáveres. Muchos de ellos vagarían ciegamente por toda la eternidad, porque les habían sacado los ojos. Bill no podía creer que un hombre fuera tan malo como para hacer algo tan malvado. Estaba a punto de cerrar los ojos y bloquear el montón de cuerpos cuando algo llamó su atención.


Un poco de pelo prístino rubio, exuberante y resplandeciente de juventud se veía justo debajo de la espada de un hombre.


—No —. Bill murmuró para sí mismo. —No, no puede ser.


Tom movió su vista hacia donde miraba Bill, justo cuando los ojos de Bill empezaron a llenarse de lágrimas.


—¿Oh, he matado a uno de tus pequeños amigos sacerdotes? —Tom masculló cruelmente. —Nadie escapó de aquí, salvo uno, tu dominante, Bushido, a quien dejé libre por proporcionarme una información muy valiosa.


Los labios de Bill comenzaron a temblar, estaba a punto de llorar. Sin embargo sus ojos maldecían a Tom con odio a través de sus lágrimas. —¡Tú mataste a mi amante, y yo te voy a matar a ti! —Dijo amenazadoramente.


—No debes extrañarlo demasiado. —dijo Tom, echando un vistazo a los muertos. —Él estaba débil, fácil de liquidar. Yo no fui. Esto algo que también tienes que superar. —Llorando con ira ante la implicación, Bill espetó: —¡Nunca voy a ser tu amante, tú enfermo, canalla despreciable! Nunca voy a permitir que me toques.


—Por el contrario, Bill, ambos sabemos que eso es mentira. Bushido me proporcionó algunos conocimientos acerca de ti. —Dijo Tom en voz baja, su voz descendiendo hasta un susurro provocativo. —Tú esencia reside en el sexo. Podría decirse que es más importante para ti que la comida. Necesito ganar esta guerra, recibir la gloria a mi nombre, y tus profecías pueden ayudarme a hacer precisamente eso. Me estarás rogando por sexo en cuestión de horas.


—No, te equivocas. —Bill sacudió su cabeza furiosamente. —Te mataría en el instante en que llegues a cualquier sitio cerca mío en la intimidad.


—No lo dudo. —dijo Tom burlonamente, teniendo en cuenta el estado cautivo de Bill. Tom se acercó a la mejilla de Bill con su mano cálida y suave. Bill se mordió el labio para evitar gemir ante el gentil toque. —Mira, ni siquiera necesito acostarme contigo para conseguir mi profecía. Un par de caricias de este tipo —,Tom comenzó a aruñar tiernamente detrás de la oreja de Bill, viendo como los ojos del chico empezaban a parpadear. —y te tendré corriéndote en un tiempo récord.


~~~


Había pasado una hora desde que Bill se despertó, y en ese tiempo, un gran fuego había empezado a quemar la carne de los antiguos maestros de Bill. Bill observó desde su lugar en el suelo, incapaz de reprimir sus sollozos cuando la cabeza rubia estaba siendo consumida por el fuego.


Bill nunca había experimentado la muerte de alguien tan querido para él antes. Sus abuelos murieron poco después de que su madre le diera a luz, y por ser un simple infante, Bill no los conoció lo suficientemente bien como para sentir tristeza por su muerte. Pero Andreas era la persona más cercana a él en el mundo, él era el único que entendía las necesidades de Bill, quien le consolaba y no solamente estaba interesado en él debido a sus habilidades sexuales. Bill había amado a Andreas desde el primer momento en que posó sus ojos en él, y Andreas había estado siempre allí para él, tanto emocional como físicamente, llenándolo y haciéndole sentirse completo en más de un sentido.


La carne se convirtió en cenizas, las cenizas fueron echadas fuera del templo y arrojadas a los vientos veraniegos. Una cosa era que Andreas se hubiese ido. Pero que él ni siquiera sería capaz de encontrar a Bill en el más allá era algo completamente distinto.


~~~


Los dos jóvenes de catorce años se miraron curiosamente desde el otro lado de la pequeña y cuadrada mesa. El silencio era extremadamente incómodo, esa reunión forzada de tanta importancia era abrumadora para ambos. Los otros hombres habían salido de la habitación para darles la oportunidad de conocerse. Sin embargo, ninguno de los dos había dicho una palabra desde que los hombres de más edad se marcharon.


Bill se mordió el labio mientras seguía mirando al otro chico. Los ojos azules del muchacho eran muy hermosos, y Bill se encontró perdiéndose en ellos, cuanto más tiempo se los quedó mirando. Bill se sonrojó, bajando sus ojos, y empezó a juguetear con el borde de su túnica.


—¿Te... acabas de bañar recientemente? —Bill levantó la vista cuando el otro chico habló. El chico negó con la cabeza, avergonzado de su extraña pregunta. —Lo que quiero decir es que hueles muy bien... como un millón de las mejores especies a la vez.


—Gracias. —dijo Bill con un rubor. —Me bañé ayer, pero este aroma es algo que siempre he llevado conmigo.


—¿Es porque estás bendecido? —preguntó el chico con curiosidad.


Bill asintió. —Sí, creo que se supone que debo atraer a los demás o algo... las personas tienden a quedarse atrapadas en mi olor.


—Puedo ver porqué - puedo prácticamente probar tú presencia desde aquí. —dijo el chico con timidez, poniendo nerviosamente un mechón rubio detrás de su oreja.


—Podría dejarte... probarme, si realmente quieres. —sugirió Bill audazmente.


El corazón de Bill empezó a agitarse cuando el rubio se inclinó sobre la mesa hacia él, y él se acercó también un poco más al otro muchacho. Bill cerró los ojos, sintiendo una punzada de emoción en su estómago, mientras sus labios se daban un casto y tímido beso.


El acto duró sólo un momento, y ambos chicos se retiraron a sus respectivos asientos con sus rostros ardiendo. Se observaron el uno al otro durante unos instantes de intensa tranquilidad.


—Soy Bill. —Bill dijo sin aliento al otro chico.


—Estoy muy emocionado de conocerte, Bill. Soy Andreas, pero puedes llamarme Andy si quieres...



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Bill siguió temblando entre sollozos, incluso después de que las llamas se extinguieron.


Su mejor amigo se había ido.


Y él estaba completamente solo.


Notas finales:

Bacanales: En el mundo griego y romano, las bacanales eran fiestas en honor a Baco (dios mitológico romano del vino, del que procede el nombre) o Dioniso (su equivalente griego), en las que se bebía sin medida. Las sacerdotisas organizadoras de la ceremonia se llamaban bacantes y el nombre ha quedado asociado a las orgías romanas.

Anteo: El personaje de Anteo es un gigante de la mitología griega. Desafiaba y asesinaba a todo aquél que atravesaba sus dominios, pues había hecho voto de construir un templo a Poseidón con cráneos humanos. Siempre vencía en sus peleas, puesto que cada vez que caía en tierra o la tocaba, Gea le daba fuerzas de nuevo. De este modo retó también a Hércules, quien lo derribó tres veces, pero en vano, pues la Tierra, su madre, reanimaba sus fuerzas. Hércules se dio cuenta de ello y lo levantó en vilo para impedirle recibir el aliento de su madre, logrando asfixiarlo.

7. El vínculo de la unión por Elle R
Notas del autor:
Vinculum Unitatis

—Me he estado preparando para esto durante mucho tiempo. —dijo Andreas, dirigiéndole a Bill una mirada anhelante.


Bill miró a Andreas a través del tenue resplandor de la luz de las velas. Había algo diferente acerca de Andreas esta noche; podía verlo en sus ojos. La forma en que Andreas le estaba observando era calculadora, lenta, y los latidos del corazón de Bill se sacudían bajo cada mirada.


—¿Qué es para lo que te has estado preparando? —preguntó Bill, lleno de curiosidad. Aunque parte de él ya lo sabía.


~~~


Cópula.


Bill se suponía que no había oído la palabra. La única razón por la que la había aprendido en un principio era porque había estado escuchando a escondidas. Había estado enfermo y cansado de las reuniones secretas que Andreas estaba teniendo con el consejo mientras que él, a su a vez, se vio obligado a descansar o rezar o acicalarse.


Por aburrimiento y curiosidad, había decidido escuchar cuando el Consejo abordó a Andreas. La naturaleza de la reunión parecía estar centrada en la cópula, lo que sea que fuera, y Bill lo habría aprendido también si no hubiese sido descubierto y escoltado de regreso a su alcoba con un resoplido y haciendo un puchero.


Según lo que Bill había meditado, la razón por la que Andreas fue traído al templo para ser su amigo tenía algo que ver con la cópula que iba a tener lugar. Bill no era tonto - sólo demasiado joven para comprender la connotación que presentaba la palabra.


La idea de la cópula parecía tan misteriosa, tan inexplorada. Fuera lo que fuera, Bill sospechaba que debía ser algo muy emocionante, porque todo lo que hacía con Andreas lo era. Siempre que Andreas estaba cerca de él, su estómago era como si tuviera mariposas, un montón de alas amarillas y rosadas agitándose nerviosamente en algún dentro suyo. Las mariposas se quedaban en su estómago, haciéndole sentirse mareado, ligero y ruborizado con una extraña e inigualable sensación cada vez que Andreas le tocaba. Bill disfrutaba de las sensaciones. Ellas le hacían sentirse feliz por dentro.


Fue difícil para Bill, quien era naturalmente curioso, olvidar la palabra. Pensaba en ello constantemente, y cada vez que Andreas era convocado sin él - sabía que los sacerdotes tenían que estar discutiendo la cópula con él. No podía dejar de sentirse excluido - todos en el consejo, los sirvientes, los monaguillos, los portadores de ofrendas, sus amigos, todos ellos parecían saber lo que era, y siempre que la cópula se mencionaba en cualquier lugar cerca de Bill, las voces hablando se callaban.

~~~


—¿El consejo te ha dicho algo sobre la cópula? —Andreas le preguntó a Bill con un intenso brillo en sus ojos.


Los oídos de Bill reaccionaron. —He escuchado el término antes, pero no sé nada más aparte del nombre.


—Bueno, la cópula es un acto, Bill —, Andreas inspiró. —y se llevará a cabo por primera vez esta noche.


—¡Estoy tan emocionado! —Bill exclamó alegremente. —¿Es algo que me va a gustar?


—Sí, yo definitivamente eso espero. —sonrió Andreas. —Hay una razón por la que nos hemos vuelto tan cercanos en los últimos meses, Bill.


—Lo sé, Andi. Es porque me encanta estar contigo, tú me entiendes más que nadie y me haces sentir especial, y...


—¿Y, sabes qué es esto?


Andreas se inclinó más cerca de Bill como si estuviera a punto de susurrarle su más íntimo secreto. Bill no pudo evitarlo, sus narices prácticamente se tocaban y se vio obligado a actuar por alguna fuerza desconocida - él le lamió tiernamente los labios y conectó su boca con la de Andreas.


Las manos de Bill temblaron, no podía dejarlas a su lado mientras duraba el beso. Extendió una mano hacia Andreas, deslizándola por la pierna del chico, sintiendo el calor de su piel y su constante necesidad de tocar algo.


Bill se aferró a Andreas como un cervatillo a la leche de su madre, y cuando Andreas rompió el beso momentos más tarde, los labios de Bill seguían extendidos, pidiendo más de Andreas.


—Has sido bendecido por los dioses y por el consejo. —Dijo Andreas cariñosamente. —Yo voy a ser tu guía y te ayudaré a cumplir con los deseos del consejo sacerdotal.


—Ellos desean mis profecías... —Bill dijo bajito y su rostro decayó ligeramente. —No me gustan Andreas. No tengo ningún control cuando profetizo, y me asusta... No me gusta cuando ellos me provocan para conseguirlas...


—Es por eso que estoy aquí... —susurró Andreas. —Para provocarlas por ti mientras ellos hacen sus tontos apuntes sobre el fututo. Me aseguraré de que nada malo te suceda. Voy a amarte y mantenerte a salvo de todos sus rituales, lo prometo.


—Andi... —Los dedos de Bill apretaron el muslo del chico más mayor. —mi primera visión... No quiero que nadie me toque así de nuevo. Tengo miedo.


—No tienes nada que temer cuando estoy aquí.


—No estoy seguro de qué hacer. —Bill dijo dudoso.


—No tienes que hacer nada, Bill. Sólo relájate y yo cuidaré de ti.


~~~


Los dedos de Andreas trazaron la superficie del pecho de Bill. La pequeña túnica blanca del chico estaba puesta en el borde de un plano pedestal de oro, y Andreas estaba igualmente desnudo. Bill no se sentía tan expuesto como lo había hecho las otras veces.


Bill se excitó en el momento en que Andreas se puso encima de él, y no deseaba otra cosa más que vincularse con el otro chico. Andreas besó a lo largo de la mandíbula de Bill, y éste estiró el cuello, intentando darle a Andreas tanta piel para degustar como le sea posible.


Algo acerca de sus pieles desnudas tocándose, ardiendo la una con la otra con un nuevo tipo calor hacía imposible para Bill mantenerse quieto. Se arqueó, apretándose contra Andreas y sus entrepiernas colisionaron en un descarga de caliente deseo. Bill nunca había sentido nada como esto en su vida, y cuando las manos de Andreas delinearon su cuerpo, una intensa y casi dolorosa emoción empezó a crecer en su interior. Sus ojos parpadeaban, y para cuando Andreas presionó sus dedos dentro de Bill, éste ya se había venido, llegando a partir de los toques del otro chico y explorando a través de los reinos de lo desconocido.


Bill sólo deseaba haber podido compartir la experiencia completa con su mejor amigo antes de desvanecerse. Estaba tan absorto en su profecía, que ni siquiera estuvo presente en el íntimo acto. De cierto modo sintió la pérdida, esta experiencia sería una que nunca podría disfrutar plenamente. Y aunque Bill amaba a Andreas con todo su corazón, él nunca llegaría a estar totalmente presente en cualquier otro acto. El único propósito de su excitación era profetizar.


Esta era su maldición.



~~~


En las horas siguientes después de la quema, Bill hizo poco más que ver los innumerables recuerdos que inundaban su cerebro. Tenía los ojos vidriosos, rojos de tanto llorar, porque estaba bien dejar salir las lágrimas. Se veía sumamente destruido, y en verdad lo estaba.


Bill estaba completamente entumecido, por dentro y por fuera. Hacía rato había perdido la sensibilidad en sus manos y pies, las cuerdas se habían encargado de eso, y empezaba a paralizarse sentimentalmente. Cada vez que respiraba era otro sin Andreas, y cada segundo que pasaba, otro que estaba solo. Cuando trataba de moverse en el suelo, todo su cuerpo se estremecía como si alfileres y agujas punzaran y pincharan en él sin cesar.


Un guerrero con el pelo largo de color marrón se acercó y le ofreció una pequeña ración de pan, que Bill rechazó sacudiendo su cabeza. No sabía cuántas horas habían pasado y honestamente no le importaba.


Con un débil suspiro, los ojos de Bill se cerraron y se durmió.


8. Es adecuado aprender incluso de un enemigo por Elle R
Notas del autor:
Fas Est Et Ab Hoste Doceri (Ovidio)

Ver a Bill atado había sido más erótico de lo que Tom había imaginado. La primera vez que lo amarró, las manos de Tom recorrieron la piel de Bill como si fuera una fina seda. Acarició las delicadas muñecas del chico incluso mientras las unía dolorosamente, y cada nudo que él apretó para mantener al chico en su lugar fue a la vez una victoria y un desafío. Deseaba tanto simplemente atar al chico en el estado de desnudez que lo había encontrado, pero rápidamente decidió que eso podía causar una provocación entre los hombres.


Y Tom había previsto que Bill fuera sólo suyo.


—No se ha movido en un tiempo, Tom. —dijo Georg, interrumpiendo sus pensamientos mientras miraba el cuerpo de Bill con cautela. —¿Es posible que hayas atado las cuerdas demasiado fuerte?


—Tonterías. —respondió Tom, agarrando al inmóvil Bill. —Está enfadado y se lamenta por la pérdida de su amante, y se ha quedado dormido porque está demasiado débil para manejar el cansancio. Está simplemente apático.


Georg suspiró mientras lanzaba su delgado colchón al suelo. —Sabes, a pesar de que es nuestro enemigo, no puedo evitar sentirme mal por él. La idea de perder a un amante es indescriptible...


—No puedes ver la verdad tal como es: que para ese hombre bendecido por Eros, todos los hombres son sus amantes y él su puta.


—¿No crees que estás siendo un poco duro, Tom? —Preguntó Georg, horrorizado. —Hay una diferencia entre ser bendecido por los dioses y ser una común ramera lasciva.


—Él fue creado para el sexo, para nada más. —dijo Tom en voz baja, teniendo en la mira a los otros hombres que preparaban sus plazas para dormir, y casi todos parecían estar echando miradas hambrientas hacia Bill. —Él es la personificación de la lujuria en la Tierra y el amor no tiene nada que ver con su existencia. No tiene verdaderos amantes, sólo unos cuantos promiscuos.


—Si esto es así, entonces es realmente trágico. —dijo Georg con tristeza. —Sin embargo no creo que ese sea el caso. Parece bastante sincero en su duelo. ¿Por qué uno estaría destrozado por la muerte de un amante sin importancia?


—Sólo dices eso porque admiras sus lágrimas. —Tom se rió. —A mí, no podría importarme menos la perra. Él es la escoria en el talón de mis sandalias, y desecharlo será de lo más agradable.


—Creo que te estás volviendo demasiado duro, Tom. Incluso en la guerra hay reglas —, dijo Georg pesadamente. —pero pareces haberlas olvidado.


Tom se alejó fríamente de Georg, y se retiró a dormir con una sonrisa satisfecha en su rostro. Tendría pronto a Bill, y ningún hombre ni dios podría detenerlo.


~~~


Tom merodeaba por el templo, en busca de su premio. No estaba lejos de su alcance - podía ver los escalones iluminados que llevaban hacia el altar. Bill estaba sentado en lo alto de la masa dorada, una cadena larga y delgada envuelta alrededor de su cuello, sujetándolo a la superficie elevada.


Bill se veía tan indefenso, y Tom quería follarlo con las luces del amanecer hasta que grite su nombre mientras lo montaba duramente.


—Eres todo mío. —Tom sonrió con suficiencia, agarrando la cadena de Bill y tirando de ella con fuerza para atraer a Bill más cerca de él.


—Tom —, Bill gimió, sus labios excesivamente rojos y seductores. —haz que me corra.


~~~


En medio de la noche, Bill se despertó con un fuego en su vientre. Estaba dolorosamente duro.


Los hombres que lo rodeaban en el caliente suelo del templo se vieron atrapados en varios sueños intensos, todos de naturaleza sexual. Sabía que probablemente tenía que ver con el aroma que él irradiaba a todos ellos, que intensificaba la percepción su pene mientras dormían. Bill no necesitaba estar presente en los sueños para sentir el sexo que se emitía a partir de ellos. Cada nocturno gemido ahogado de los hombres dormidos hizo a Bill morder su labio para acallar el eco de sus propios gemidos. Sus pezones excitados y sensibles ante la idea de lo que los hombres estaban pensando.


Él brillaba a través del débil resplandor de la vela de la noche, y vio a un guerrero con el pelo largo y castaño y fuertes manos que provenían de sus muy musculosos brazos. Bill imaginó la mano del hombre sujetando firmemente su pene, apretándolo con fuerza, pero aún con un poco de espacio en el que podría todavía hincharse en su agarre. La mano del hombre lo sacudiría en el suelo del templo donde yacía tendido, intensificando la dureza de su miembro.


Bill gimió.


No ayudaba ni siquiera un poco que sus brazos estuvieran atados a su espalda, lo que le impedía incluso masturbarse. Su propia calentura empezó a agitar a los hombres dormidos. Algunos de ellos comenzaron a moverse, girándose en dirección a Bill, sus bocas abiertas y jadeantes.


Pero por mucho que Bill necesitaba liberarse, deseaba que pudiera hacerlo por sí mismo. Los guerreros extranjeros ya habían sido duros con él, y si eran algo parecidos a su líder, Bill temía lo que podrían hacer con él.


El guerrero de cabello castaño se despertó, sintiendo a Bill llamarlo de forma explícita, y se dirigió al chico con su pene palpitante.


~~~


—Por favor, tienes que desatarme. —Bill rogó con ojos lujuriosos, suplicando al otro hombre. —Estoy tan dolorosamente duro. Desátame para que podamos follar.


Georg escaneaba el cuerpo de Bill, tratando de racionalizar en su mente. Sabía que Bill fue bendecido por Eros, que la única razón por la que pedía que lo desatara era probablemente para poder escaparse, y que su poder provenía de la lujuria. Pero no podía discernir todo lo relacionando con la nube de deseo que había descendido sobre él.


Incluso alguien tan severo y reservado como Georg no podía luchar contra el poder que Bill ejercía sobre él.


—No puedo —. Georg dijo, sin saber cómo se las arregló para hablar ya que su lengua se había convertido en papilla ante la súplica de Bill. —Se supone que no debo...


—No se lo diré a nadie. —Bill prometió, haciendo un mohín en su labio inferior. —Este puede ser nuestro pequeño secreto. Nadie necesita saberlo...


—No, tú estás tratando de usarme. Sé de tus habilidades. —dijo Georg con voz ronca.


—Me encantaría mostrarte mis habilidades. —Bill gimió. —Puedo hacerte venir como ningún otro, cualquier sensación que alguna vez has sentido en tu pene se magnificará. Voy a hacerlo tan placentero.


Georg gimió, agachándose hacia Bill anhelante, a pesar de que hasta la última pizca de razonamiento le gritaba que huyera de la situación.


—¿Qué tengo que hacer?


~~~


Tom gruñó y se dio la vuelta, incapaz de sentirse cómodo en el viejo suelo. Estaba a punto de empujarse toscamente en el estrecho agujero de Bill, cuando un susurró acabó con su sueño. Aturdido, Tom se sentó y vio al instante la fuente del ruido.


—¡Eh! ¿Qué crees que estás haciendo? —Tom gritó y los demás guerreros empezaron a despertar sorprendidos por el estruendo.


Georg estaba arrodillado junto a Bill, hablando con él. Él miró hacia Tom cuando el líder habló, pero no se movió de donde estaba. Tom podía ver la mano izquierda de Georg descansando cuidadosamente en el muslo de Bill, y la derecha peligrosamente cerca de las ataduras de sus pies.


—¡Aléjate de él! —Tom gritó, poniéndose en pie y corriendo para alejar a Georg de Bill. —¿No ves que te está corrompiendo?


El ambiente murió al instante, y Bill sintió la repentina pérdida de la excitación cuando la lujuria de Georg se convirtió rápidamente en confusión e ira.


—¡Tom, no era mi intención! —dijo Georg en un apuro. Sus mejillas estaban rojas y su corazón latía fuertemente.


—¿No te advertí de su verdadera naturaleza? —gritó Tom. —¡Te dije que todos los hombres son sus amantes, tú no eres la excepción!


El orgullo de Bill sintió el golpe de las palabras de Tom, y él bajó la cabeza mientras Tom se giraba hacia los otros hombres para hacerles frente.


—Guerreros, en caso de que no hayan escuchado, Bill es el sexo en sí, el bendecido de Eros. Él usará su cuerpo para robarles su mente, y os advierto que no dejéis que su apariencia os engañe —, dijo Tom seriamente. —él es fuerte, y os matará como a los innumerables hombres que mató porque fueron demasiado tontos para ignorar su belleza. Esta zorra va a coaccionarlos y envenenarlos con su lujuria, y es una amenaza para todos ustedes.


Los hombres esperaron en silencio que Tom continuara, pero el hombre ya había puesto su mirada en Bill.


—Tienes suerte de que no te tenga ya despedazado.


~~~


Tom agarró a Bill por el pelo y perniciosamente lo arrastró hacia la parte trasera del templo, lejos de los hombres que estaban empezando a relajarse y volver a la cama después del caos momentáneo. Los ojos de Bill se llenaron de lágrimas - sentía como si su cabello fuera arrancado de su cabeza y su piel ardía ya que estaba siendo jalado contra el mármol. Tom arrastró a Bill dentro de una habitación sacerdotal.


—¿Qué eres? —Tom gruñó, poniendo a Bill de rodillas.


Bill le devolvió la mirada, con los ojos brillantes de la confusión, su pecho subiendo y bajando entre la extraña colocación de los amarres que cortaban su pecho. —¿Qué quieres decir?


—¿Qué eres? ¿Qué animal eres que tienes el poder de doblegar la voluntad de los hombres? Ningún mortal tiene tal poder, bendecido o no.


—Soy humano, tú canalla ruin. —Bill tosió. Las cuerdas estaban realmente ejerciendo presión en su pecho y le costaba respirar. —Tú eres el animal.


Tom soltó el pelo de Bill y el cayó directamente al suelo con un fuerte golpe, incapaz de mantenerse erguido debido a sus ataduras.


—Además, me amarras como si fuera ganado para la masacre, hijo de puta. —Bill dijo toscamente, sus ojos llenos de ira. —¿Qué te da el derecho de tratar a un prisionero tan rudamente?


—¿Qué hace tan bien una puta como tú para atraer a mis hombres tan descaradamente?


—¡No soy una puta! ¡Tú no sabes nada de mí! —Gritó, todo su cuerpo empezando a temblar.


—¿Con cuántos hombres has follado? ¿Cuántos sacerdotes, y padres, y hermanos? —Espetó Tom. —No eres más que un instrumento.


Los labios de Bill comenzaron a temblar, y le dirigió a Tom la mirada más odiosa que había dado alguna vez. —Lo dices como si yo no lo supiera ya.


Las palabras cayeron pesadamente en el aire, y Tom ni siquiera pudo pensar qué responder. Al final dijo, —Tú permanecerás en ésta habitación conmigo. No confío en ti con los otros hombres.


~~~


—Joder, ni siquiera puedes amarrar bien a alguien... —Bill refunfuñó cuando Tom estaba a punto de volver a dormir.


Bill estaba exhausto y entumecido, y Tom lo miró molesto. —Por supuesto que puedo amarrar bien las ataduras.


—No, no puedes, idiota. No puedo sentir mis extremidades. —Bill siseó. —No se supone que tortures a alguien en esta posición durante mucho tiempo. Pensé que Ares te habría enseñado eso.


—¡Lo único que quieres es escapar! —exclamó Tom. —No soy estúpido, Bill.


—En realidad, sólo quiero sentir mis piernas de nuevo. —Bill dijo en voz baja, mordiéndose el labio. —Puedes mantenerme atado, pero por favor, dame un poco de flexibilidad. No hay forma de que seas capaz de usar mis profecías si he sido estrangulado hasta la muerte por tus amarres.


Tom miró a Bill detenidamente, y recordó como incluso Georg pensó que había atado las cuerdas demasiado apretadas. —Si haces algún intento de huir, voy a reunir a todos los hombres para darte caza. —advirtió Tom, y a regañadientes desató las muñecas de Bill de sus tobillos.


Las piernas de Bill se sacudieron espasmódicamente cuando Tom las desató, y la idea de escapar era ridícula por lo endebles que estaban sus extremidades.


—Gracias. —dijo Bill en voz baja cuando Tom liberó sus brazos. El mismo Tom tuvo que llevarlos al frente de Bill porque estaban temblando tanto.


~~~



Cuando Tom terminó de atar nuevamente a Bill, Bill tenía un collar de cuero alrededor de su cuello, uno que Gustav había traído con él, que se utiliza normalmente para los caballos. Se cierra por la espalda y se une a un larga cadena de metal, que Tom aseguró alrededor de una gran columna romana. Aunque Bill seguía atado y peligrando por su vida, apreciaba un poquito de compresión humana, el nivel básico de comodidad humana que Tom le había dado, incluso en su cautiverio.


Bill se estiró, sus extremidades ya no hormigueaban, y agradeció a lo dios que Tom, al menos, observaba las mínimas costumbres de la guerra. Sólo esperaba que el resto de su cautiverio, sin importar el tiempo que sea, fuera igual de observador.


9. Resistir los avances por Elle R
Notas del autor:
Principiis Obsta

—Necesito que lleves esta carta urgentemente a Josh. —dijo Tom autoritario cuando se dirigió al mensajero, Gaius. —Tráeme su respuesta de inmediato.


Tom dobló el escrito y puso su sello sobre él. Había escrito su breve éxito. En la carta, Tom informaba que los sacerdotes habían sido convertidos en cenizas y que había capturado a Bill en el ataque. No especificó concretamente sus razones para elegir capturar a Bill en lugar de matarlo, sin embargo, declaró abiertamente que la acción ayudaría a su causa en su lucha en la guerra.


—Por supuesto. —dijo Gaius mientras tomaba la carta. Rápidamente corrió del templo al campo ardiente, hacia las tropas.


Tom se frotó su muñeca, que estaba dolorida de escribir la larga nota, y sus ojos se desviaron hacia Bill quien estaba acurrucado todavía dormido en el suelo. Se veía tan vulnerable cuando estaba dormido. Sus manos cerradas en diminutos puños, su hermoso e inhumano rostro se veía lindo cuando él botaba aire de sus blancas fosas nasales.


Tom paseó alrededor de Bill en un círculo, percatándose de todos sus atributos. La boca de Bill era pequeña e atrayente, sus labios llenos y listos para ser atacados. Tenía un hundimiento en su clavícula que la hacía sobresalir anhelante, simplemente pidiendo a gritos ser succionada. Las curvas de sus caderas se podían ver a través de su humilde túnica verde, y Tom las apreciaba aún más, el majestuoso y redondo que era el trasero de Bill se presentaba ante él.


~~~


Cuando Bill se despertó, sintió el rítmico sonido de los pasos de Tom.


—¿Qué estás haciendo? —Bill preguntó, sentándose.


Tom miró a Bill atentamente. —Estoy pensando qué voy a hacer contigo, por supuesto.


—Estás tan enfermo. —Bill gruñó mientras cruzaba los brazos sobre su pecho. Sus ojos se entrecerraron amenazadoramente. —En caso de que incluso intentes tocarme, te romperé el brazo en dos.


—¡Já, como incluso te alejas cuando un hombre se acerca! —Tom se burló y se acercó a Bill, éste último se puso de pie para poder situarse al nivel de los ojos de Tom. A pesar de estar atado, Bill aún era poderoso, siendo un rival a la altura de Tom. —Una puta como tú...


—¡Cómo te atreves a decir eso en mi cara! —Bill dijo enojado, dando un paso amenazante hacia Tom.


Los dos estaban lo suficientemente cerca para estrangularse el uno al otro. Tom puso sus manos en la cadera de Bill y jaló al chico más cerca de él. Sus entrepiernas alineadas y Bill sintió que sus ojos empezaron a parpadear.


—Dime otra vez que no eres una puta. —desafió Tom mientras apretaba sus caderas contra las de Bill. Bill gruñó, tratando de reprimir el gemido que su cuerpo quería soltar. Bill trató de alejarse de Tom, pero incluso su forma esbelta no podía alejarse de las manos de Tom que sensualmente retenían su cuerpo.


—No lo soy. —Bill suspiró, aunque las señales de su cuerpo diferían con el sentimiento. Sus dedos empezaron a doblarse y sin querer, Bill rasguñó la caliente y bronceada espalda de Tom para sostenerse. Su mundo giraba por la lujuria.


—Shh... Si lo eres, Bill, no me importa. —los dedos de Tom lo apresaron más cerca y Bill se quedó sin aliento. —Sólo quiero que me des lo que deseo, como lo haces con todos los demás.


La cabeza de Bill cayó en el cuello de Tom, sus ojos cerrados. Tom se sentía tan bien contra su piel, y sintió la excitación inundándole a través de él al instante de una forma rápida y dolorosa. Necesitaba salir de esto ahora, o tendría una profecía y todo estaría perdido. Con una oleada de poder y resistencia que nunca había ejercido antes, Bill empujó a Tom con fuerza en el pecho, sorprendiendo al rastudo y enviándolo tambaleante hacia atrás unos pocos pasos. Todo el cuerpo de Bill se sacudió por la retirada, y tuvo que aferrarse a su propio pecho para detener el temblor de sus brazos.


Tom contempló a Bill con una enojada y sorprendida mirada en su rostro. —Si te comportas así de nuevo, te entregaré a los hombres. No te metas conmigo, Bill. Tú vas a salir perdiendo al final.


~~~


Bill suspiró y se apoyó contra una de las columnas. Sus ojos trazaron distraídamente los remolinos del suelo de mármol, mientras su mente se centraba en cosas más importantes.


Él no era una puta.


Todas las veces que se había acostado con los sacerdotes, con Bushido y muchos otros, no lo había hecho por sí mismo, sino por el bien de la gente. Bill estaba lo suficientemente cómodo para dar profecías después de los encuentros con Andreas y únicamente con él, pero el Consejo había dicho que sus visiones podrían ser más fuertes y más potentes, y era obligatorio para Bill obedecer sus órdenes.


A pesar de que Bill respondía, se desvanecía y anticipaba el sexo, el asumió que era debido a su naturaleza. Nació de esta manera, con este deseo para excitar la carne humana, y a los hombres lujuriosamente, nunca le preguntaron si él consentía sus avances. Siempre se supuso que ese era su único propósito.


¿Qué lo hacía diferente de una común ramera? Claro, a él no le pagaban y su estatus era mucho más alto que el de una golfa, pero aparte del hecho de que tenía relaciones sexuales para profetizar, no había una gran diferencia entre las dos profesiones. Como profeta, Bill se acostaba con la misma cantidad de hombres que una ramera, o incluso más.


Pero Bill no era una zorra. Aceptaba lo que la vida le había dado, que había sido bendecido, y era utilizado porque se suponía que él debía hacerlo. Quisiera o no, Bill pertenecía al templo, a los consejeros y a todos aquellos que buscaban comprender el futuro.


Bill estaba ayudando a la sociedad, incluso si eso significaba renunciar a sus propios deseos.


~~~


Bill se comió el pan de pita que se le dio en silencio, observando a Tom y a los otros hombres apiñados a lo lejos. De vez en cuando lo hombres lo miraban lascivamente y Bill masticaba lento al ver el peligro y la excitación acechando a través de sus ojos. Los ojos continuaron inspeccionándolo, y Bill sintió el cosquilleo familiar de la excitación en su abdomen. Frunciendo el ceño, Bill se frotó su vientre con dulzura - algo se sentía extraño.


Él se sentía desorientado.


10. Incluso un dios encuentra difícil amar y ser sensato al mismo tiempo por Elle R
Notas del autor:
Amare Et Sapere Vix Deo Conceditur

El desierto de Titania estaba lleno de susurros. El plan para rodear al enemigo ya se había propagado entre los guerreros, y la abrumadora sensación de éxito se extendía a lo largo de las tropas. Los hombres sonreían a sabiendas de que iban a la batalla. Pronto los Elateanos serían destruidos.


Jost estaba sentado en su tienda, leyendo detenidamente la carta de Tom – otro éxito para los Hiperiónes. Esta guerra estaba resultando demasiado fácil. Los interminables años de conquista pronto culminarían en la batalla más inolvidable del siglo, y Jost sonrió por el papel que él y sus hombres desempeñarían en ella.


—Saki, tengo noticias de Tom. —dijo Jost con una voz segura y triunfante cuando el estratega abrió la solapa de su tienda. —Tom ha tenido éxito. El templo es nuestro.


—Excelente. —respondió Saki. —Los sacerdotes han sido matados entonces, ¿no queda nadie para ejecutar del enemigo?


Jost negó con las cabeza. —¡Ay, todos ellos fueron destruidos y sus restos ya están dispersados!


—Bueno, no podemos correr el riego de que nuestros planes se vayan a la ruina. —Saki amonestó, con un gesto reflexivo en su cara. —¿Y qué de la misión personal de Tom?


—Tom ha capturado a Bill y planea usarlo para nuestro beneficio. —Jost informó al hombre más mayor.


Saki frunció el ceño y se rascó la barbilla. —Él debió matar al chico inmediatamente. ¡Bill es demasiado poderoso, él podría destruir todo lo que hemos conseguido!


—Entiendo tu preocupación, Saki. Yo tengo el mismo temor —, Jost estuvo de acuerdo. —pero confío en Tom, él dice que Bill puede ser utilizado de alguna manera. Voy a tener que confiar en su palabra.


—¿Y si Bill simplemente ha embrujado a Tom? Ya viste como Tom lo adulaba antes, Bill puede estar afectando al juicio de Tom. —advirtió Saki.


—No creo que ese sea el caso, pero voy a averiguar el verdadero motivo de la acción de Tom para estar seguro.


~~~


Georg se había asegurado de evitar a Tom después del incidente con Bill. No podía pensar en la pérdida de control que había tenido – ¡por lo general él no era tan fácil cuando se trataba de cuestiones sexuales! En su lugar, Georg se entretuvo llevando el armamento que los hombres habían traído con ellos al templo hacia un sótano húmedo, que era aparentemente utilizado para guardar objetos de los rituales de una importancia sagrada. Georg colocó las armas cuidadosamente, justo en la parte inferior de las viejas escaleras de piedra.


Con cada carga de las nuevas armas, Georg se adentraba más en el sótano, abriéndose paso a través de las altas estanterías repletas con todo tipo de maravillas religiosas. ¿Por qué no había comenzado por la parte de atrás para empezar, así el podría hacer el recorrido sin tropezar con todo lo que ya había bajado? Georg era siempre así; torpe y desorganizado.


Después de acomodar el último grupo de lanzas, Georg caminó a través de los pasadizos abarrotados hacia las escaleras. Él se detuvo de repente, dejando que el tranquilo sonido invada sus oídos. Debía estar imaginando cosas. Sonaba como si alguien estuviera respirando.


~~~


—¡Suéltame! ¡Quita tus sucias manos de mí! —un patético chillido resonó y distrajo a Tom de sus pensamientos acerca de cómo debería practicar con los hombres y enseñarles a actuar cuando hicieran un ataque sorpresa.


—¿Qué es ese escándalo? —Tom dijo enojado, sus ojos buscando la fuente del ruido. Tom oyó que estaban forcejeando, la desesperación y como arrastraban los pies.


Georg apareció con tres jóvenes guerreros. Sus manos apretaban con fuerza los brazos de una figura con una túnica marrón que se retorcía y sacudía bruscamente. Obligaron al chico a arrodillarse ante Tom a la vez que sacaban sus espadas, apuntando directamente al torso del chico.


—Lo encontré en la bodega de almacenamiento, dormido con éstos debajo de su cabeza. —dijo Georg, mostrándole a Tom un conjunto de pergaminos con símbolos antiguos en ellos. —¿Qué quieres que haga con él?


—Mátalo. —dijo Tom, desechando el asunto con un gesto de su mano. —No tengo necesidad de un sacerdote o un monaguillo.


El chico de pelo rubio chilló de miedo.


~~~


Andreas se abrió paso por debajo del templo, dejando el olor del incienso quemado detrás de él mientas buscaba por más ofrendas sagradas. El ritual no podía ser interrumpido, las profecías las necesitaban para terminar de ser manifestadas.


Sus manos entrelazadas apretaron firmemente el rollo en sus manos, manteniendo las profecías ya reveladas en su poder. Encontró la vasija correcta, una roja parduzca hecha de barro, y extrajo otra varilla de incienso. Esto debería ser suficiente para terminar la orgía adecuadamente.


Justo cuando estaba subiendo las escaleras, lo escuchó; el sonido de las pisadas y de las espadas atravesando la carne vulnerable. Andreas se agachó, aterrado de lo que estaba pasando en el templo encima de él, temiendo por su vida y por la de Bill.


Se asomó fuera del sótano tanto como se atrevió, y vio a un hombre con rastas amarrando a Bill firmemente con una cuerda gruesa y resistente. Los sacerdotes, por lo que vió, ya estaban muertos.


Jadeando, Andreas retrocedió al sótano. Habían demasiados. Nunca sería capaz de escapar ahora y mucho menos de dejar a Bill con una veintena de extraños hombres armados bloqueando su camino. Intentó calmarse, hizo todo lo posible para actuar de una manera razonable bajo estas circunstancias. Se escondería hasta que los hombres pensaran que todo estaba seguro, entonces, en la oscuridad de la noche, él cortaría los amarres de Bill y los amantes huirían juntos.


Por ahora, haría todo lo posible para permanecer oculto, y quizás intentaría interpretar las profecías de Bill mientras estuvieran con él, puesto que él era el único capaz de hacerlo ahora.



~~~


Bill se sobresaltó. Podía jurar que acababa de oír... No, era imposible. No había manera de que pudiera ser esa voz. Miró hacia los otros hombres, quienes estaban de pie en un círculo en el extremo más alejado del templo. Podía simplemente fingir que iba detrás del altar. Sus espadas estaban desenvainadas y Bill se acercó más para averiguar el por qué.


Fue entonces cuando el más dulce y aterrador llamado llegó a sus oídos.


—¡Bill!


Los ojos de Bill se ensancharon cuando el círculo se dividió y sintió ahogarse con el mismo que aire respiraba. Andreas estaba arrodillado, su rostro pálido y blanco, sus mejillas demacradas por la falta de luz solar. ¿Estaba vivo?


—¡Andreas! —Bill gritó, y corrió hacia su amante a toda velocidad. De repente se echó hacia atrás por el cuello, el collar le impedía ir más cerca. —¡Te vi consumirte!


—¡No era yo, todavía estoy aquí, Bill! —el rubio sollozó, angustiado por Bill y el regocijo de Tom a la vez.


—No por mucho tiempo. —dijo Tom, desenvainando su espada y alineándola con el cuello de Andreas, preparado para rajarlo.


—¡Tom espera! —Bill gritó. Las lágrimas amenazaban con caer de sus triste ojos marrones. —¡Por favor, no lo mates! ¡Haré lo que sea! ¡Te voy a dar la profecía que quieras, pero por favor permítele vivir!


Tom vaciló, desenfundando su espada ligeramente. —¿Y por qué debería dejarlo vivir? ¿Por qué razón debería perdonarle y no trocearlo en pedazos una vez que tenga la información que yo quiero?


—¡Porque es necesario que él interprete mis palabras para ti! —Bill dijo con una voz que terminó siendo puramente una súplica. —Incluso si tú escuchas mis profecías, deben ser interpretadas por alguien de autoridad. Yo no puedo explicarlas.


—¿Por qué debería creerte? —preguntó Tom. Su espada se acercó aún más al cuello de Andreas. —Podrías estar mintiendo.


—Mírame a los ojos y dime si estoy mintiendo. —Bill espetó humildemente. La verdad en su mirada desafiante reveló todo – Tom podía verlo.


—Acepto tu propuesta. —Tom dijo mientras su espada caía a su lado y miró cautelosamente a los hombres.


~~~


—Pensé que nunca volvería a verte. —Bill dijo llorando. Sus brazos estaban envueltos fuertemente alrededor de Andreas en un abrazo aplastante, sin querer dejar ir al otro chico nunca más, con su cara hundida en el hombro del rubio.


—Shhh... Está bien, Bill. —Andreas arrulló dulcemente mientras frotaba la cabellera de Bill. —Estoy aquí ahora.


—Podría jurar que tu cuerpo estaba junto a los consejeros cuando ellos... ellos... —La frase de Bill fue inconclusa – no quería recordar lo que había pensado o visto la primera vez que creyó que Andreas estaba muerto.


Andreas calló a Bill con un tierno beso. —No llores. Todo va a estar bien. —Andreas observó a Tom, quien estaba a pocos pasos del recuentro de la pareja. Georg y Gustav bloqueaban la entrada a la habitación. —Te lo prometo.


—Creo que has tenido suficiente tiempo. —Tom dijo severamente, interviniendo entre los dos amantes. —Andreas, le explicarás los pergaminos a Gustav y Georg en otro cuarto. Cuando Bill y yo terminemos aquí, yo te llevaré la profecía hasta allí.


El rubio asintió, desconfiando de que Tom se quedara a solas con Bill y no le hiciera daño, pero no estaba realmente en condiciones de hacer nada al respecto sin tener sus intestinos saliendo despedidos hacia el suelo. Georg y Gustav agarraron cada uno un brazo de Andreas y se lo llevaron de la habitación.


Tom y Bill se quedaron solos.


~~~


Bill apretó sus ojos con fuerza mientras Tom le miraba de reojo. Él no quería obedecer la humillante orden del otro hombre.


—Te dije que te desnudes. —dijo Tom sonriendo con suficiencia. —Los dos sabemos cuán cómodo te sientes al hacerlo.


Con las manos temblorosas, Bill deslizó la túnica verde que Tom le había dado de sus hombros. La tela cayó de su esbelto cuerpo, cayendo en un círculo alrededor de sus pies y dejándolo completamente expuesto. A pesar del alto grado de erotismo que provenía del acto, a Bill no le gustó. Tom sólo le había ordenado que se desvista para de esa forma resaltar la desvergonzada y silenciosa conducta de Bill.


Bill trató de contener su respiración de la mejor manera posible cuando Tom se le acercó y puso sus manos sobre las lisas y desnudas caderas de Bill. Pero por más que lo intentara, aún podía oler la excitación de Tom flotando por su nariz y incluso podía saborear la lujuria del otro hombre en su lengua con cada inhalación.


Dado que los ojos de Bill se cerraron, el tacto de los labios de Tom en los suyos fue una sorpresa al principio. Bill se inclinó hacia adelante sin poder hacer nada, su cuerpo hacia el de Tom y sus ojos se abrieron ante la chispa de energía que el beso le proporcionaba. Bill gimió, sus labios rozaron los de Tom ávidamente cuando la excitación lo invadió. Tom sonrió y colocó su mano derecha en la parte baja de la espalda de Bill, atrayéndolo más cerca y moviéndose intensamente contra la semidura entrepierna de Bill.


—Mhmm... —Tom tarareó cuando empezó a succionar el cuello de Bill. —Sabes justo como soñé que lo harías...


—Ahh, ¿qué? —Bill gimió, sus manos involuntariamente buscando la desnuda y tonificada piel de Tom. Tom mordió el sensual cuello de Bill lo suficientemente duro para dejar marcas, y Bill se quedó mudo, olvidando por completo la confesión que Tom había hecho sobre sus sueños sólo un momento antes.


Bill intentaba recordar que esto no era su culpa, que él solo estaba balbuceando y gimiendo como un tonto porque había estado sin ser tocado bastante tiempo. Cuando él se tumbó en el suelo de baldosas, y su pene rebotaba con la necesidad de ser acariciado mientras Tom se quitaba sus vestimentas, él se lo recordó una vez más.


Era realmente extraño para Bill lo amable que Tom estaba siendo con él mientras se posicionaba encima suyo. El miembro de Tom ya estaba erecto y pidiendo por su liberación, pero de alguna manera logró calmarse lo suficiente como para jugar con Bill por un corto tiempo. La excitación de Bill se volvió casi insoportable cuando Tom empezó a chupar su pezón izquierdo, provocando el botoncito rosado hasta que estuvo rojo y liso por la saliva y rodeado de marcas de dientes. El abdomen de Bill se estremeció, la misma extraña sensación que había tenido antes, aún desorientado, pero Bill lo atribuyó a la inquietud que sentía estando alrededor de Tom.


Bill no pudo evitarlo – sus piernas se abrieron ampliamente y su boca colgó abierta dejando escapar un suspiro lascivo cuando Tom empezó a besar la parte interna de sus muslos. Las piernas de Bill temblaban por el esfuerzo de contenerse de venirse por toda la cara de Tom y lo que posiblemente podría hacer el otro hombre estando enojado.


—En tus rodillas. —Tom dijo respirando entrecortadamente cuando miró a Bill ya bastante excitado.


Bill sacudió la cabeza. —No seré capaz de hacerlo. Voy a desvanecerme antes de que incluso puedas estar en mí si lo haces por detrás. —Era simplemente demasiado erótico lo que iba a suceder.


—Vas a tener que confiar en mí en esto. —Tom dijo exhalando profundamente, sabiendo muy bien que no había ninguna razón para que Bill confiara en él en absoluto.


Con toda la determinación que fue capaz de reunir, Bill luchó contra la nube lujuriosa que lidiaba en su pecho y se dio la vuelta, sus manos apoyadas en el suelo tan firmemente como era posible mientras su trasero se alzó expuesto ante Tom.


Bill temblaba del nerviosismo y dejó escapar un grito excitado que hizo que su punta empezara a chorrear sin previo aviso –la nariz de Tom se había situado en su zona más privada, su lengua bordeaba su agujero arrugado provocativamente.


—¡Ahh, por favor! —Bill gimió, cayendo sobre sus codos, incapaz de sostenerse en tales condiciones. Tom agarró las caderas de Bill con firmeza y lo mantuvo en su lugar. Bill apenas podía hacer poco más que dejar que la lengua de Tom excite los nervios que rodean su orificio.


La lengua de Tom se deslizó dentro de la caverna aterciopelada que era el trasero de Bill y Bill se sentía como si fuera a estallar con el placer que ahora eran martillazos dentro de él, luchando por salir. Tom lamió sus dedos y los metió dentro de Bill, uno a la vez, introduciéndolos poco a poco hasta que Bill se retorcía enérgicamente y su pene palpitaba más apremiante de lo que podría jamás recordar. Las bolas de Bill estaban tensas – él estaba tan cerca.


Cuando el chorreante miembro de Tom se alineó contra Bill, lubricado con su propio sudor y saliva, el chico de pelo negro tuvo que morderse el labio para no gritar. El pene de Tom era grueso como el de Bushido, y tan largo como el de Andreas, pero de alguna manera más exuberante que el de los otros dos combinados, y cuando Tom se deslizó en él, Bill vio estrellitas detrás de sus párpados.


Nunca había experimentado algo como esto antes. Jamás había durado tanto tiempo antes. Tendría que haberse ido ya.


Tom llenó a Bill hasta la empuñadura, sus manos agarrando las caderas de Bill desesperadamente. Con todo el esfuerzo que le tomó a Bill no caerse hacia adelante, no podía atender su ardiente necesidad de liberación – su pene se balanceaba desatendido entre sus piernas abiertas.


Repetidas embestidas chocaban contra Bill, cada una aumentado su necesidad de correrse, y los gruñidos de Tom detrás de él eran una sinfonía para sus oídos.


De nuevo, él debería haberse ido ya.


Tom cambió el ángulo de sus caderas, penetrando profundamente a Bill.


—¡Tom! —Bill gritó; el rastudo había encontrado su próstata.


La tierra tembló en torno a Bill, y el saco de Tom se apretó sólo un momento antes de disparar su semilla dentro del cuerpo de Bill. Bill se vino al sentir el orgasmo del otro hombre, la sensualidad detrás de él y toda la naturaleza erótica del momento que estaba viviendo. Chorros de semen mancharon su vientre, salpicando todo el suelo de mármol.


Bill jadeaba cansado mientras Tom se retiraba de él. Estaba completamente agotado y respiraba entrecortadamente como si ninguna cantidad de aire pudiera calmarlo de tal acto físico. Se acurrucó en el suelo, su pelo estaba a punto de caer en su propia corrida, y esperaba que el sueño lo venciera como inevitablemente haría. Su estómago se sentía algo raro y extraño aún...


Asimismo, Tom también jadeaba, con sus ojos fijos en los de Bill. La expresión de Tom era ilegible cuando él dijo; —¿Dónde está mi profecía, Bill?


Bill parpadeó hacia él mirándolo confusamente.


—¿Qué?

Notas finales:
(*) Elateanos: llamados así a la gente pertenecientes a Elatea, una antigua ciudad griega de Fócida, situada cerca de la Termópilas: era considerada la puerta de Grecia.

Hiperiónes: hijos de Hiperión, uno de los doce Titanes, es considerado a menudo el dios de la observación.
11. El hombre es un lobo para el hombre por Elle R
Notas del autor:
Homo Homini Lupus

—No me mires así, como si no entendieras. Es una pregunta simple. —dijo Tom fríamente mientras se ponía sus vestimentas nuevamente. Estaba sorprendentemente tranquilo en ese momento, pero un fuego estaba empezando a arder debajo de su piel. —¿Dónde está mi profecía?


—No lo sé, no puedo controlarlas. —Bill se defendió con su voz aún jadeante por el orgasmo. Nunca antes había sentido algo tan intenso en su vida.


—Todo esto fue sólo una farsa, ¿verdad? ¿Yo perdonaría la vida de tu amante, y tú me distraerías lo suficiente para que él pueda escapar? —El fuego en las venas de Tom estaba comenzando a extenderse, y rápido.


—No, no es así. Esto nunca había sucedido antes...


—Guárdatelo, Bill. —Tom le espetó con dureza. —¿Crees que yo quiero oír una más de tus mentiras?


—¡No estoy mintiendo! —Bill dijo con sus ojos muy abiertos.


—No me gusta que me mientan, Bill. ¡Voy a conseguir esa profecía de ti incluso si tengo que sacártela a la fuerza!


—¿Qué estás haciendo? —Bill preguntó, temeroso y confuso cuando Tom comenzó a desencadenar su correa de la pared. Tom envolvió la correa alrededor de sus manos y agarró a Bill con fuerza, tirando de él a sus pies y llevándoselo de su cuarto privado. —¿A dónde me llevas?


Tom no le respondió, pero no pasó mucho tiempo para que Bill lo averiguara. Tom le conducía hacia el grupo de veinte guerreros, muchos de ellos estaban charlando y jugando a las cartas frívolamente en el centro del templo. Los hombres levantaron la vista cuando Tom se acercó, y sus ojos se dirigieron inmediatamente a Bill, quién estaba de pie en toda su pálida y desnuda perfección delante de ellos. Tom lanzó la cadena del collar de Bill hacia los hombres, y un fornido guerrero de pelo negro la atrapó. Los ojos de los hombres eran curiosos.


—Parece que Bill necesita más sexo para profetizar. —dijo Tom mientras empujaba a Bill hacia los hombres. —Confió en todos ustedes para eso.


—Tom, espera...


—Nadie me humilla y se sale con la suya. —Tom se dirigió a Bill, quién sintió las manos de los hombres atrapándolo, sus miradas lascivas disfrutando de la vista.


Cuando se alejó, Tom fingió que no podía oír los gritos de Bill pidiendo ayuda.


~~~


—¿Así que básicamente nos estás diciendo que realmente no tienes idea de lo que profecías podrían significar? —preguntó Georg. Tom no iba a estar contento cuando se entere de esta noticia.


—Tengo ideas. —aseguró Andreas al castaño. —Normalmente yo simplemente llevaba un registro de lo que Bill dice cuando profetiza y el consejo deliberaba sobre ello.


—¡Eso resulta completamente inútil ya que los del Consejo están muertos! —Gustav exclamó mientras le indicaba a Andreas pasarle el pergamino. —¿Cuáles son tus ideas hasta el momento?


—Bueno, en realidad no puedo atar las ideas que tengo sobre las profecías, porque no tuve la oportunidad de escucharlas todas —, Andreas remarcó. —todavía estaba en la bodega cuando terminó el ritual.


—¿Si le preguntamos a Bill entonces? —Georg miró a Andreas. —Seguramente él podría contárnoslas.


—Quizás, pero generalmente es muy difícil para él recordar exactamente lo que sucede mientras profetiza. —Andreas dijo con tristeza. —Su mente se va a otra parte cuando las recibe, pero es su cuerpo quien realmente las da... durante el sexo...


~~~


Bill no podía entender que había salido mal. Había sentido el despertar en él, la profecía esperando al fin emerger, entonces, ¿por qué no la expulsó de su boca?


En cambio, lo que había experimentado había sido la más maravillosa e indescriptible sensación del mundo. Había estado allí, presente en el momento, había sentido la hombría de Tom tocar su próstata, y se había sentido lleno, completo y entero, de una manera que nunca había sucedido antes, ni siquiera con Andreas. No se desvaneció, estuvo consciente todo el tiempo, sencillamente lo que siempre había deseado. Pero ahora, mientras los guerreros se turnaban con él, deseaba más que nada que esa sensación parara.


No importaba que Tom lo hubiera estirado tan bien, los hombres eran más rudos con él. Estaban frenéticos, cada uno de ellos quería tanto un pedazo de Bill; no podían contenerse. Todo lo que Bill sentía eran las duras y callosas manos que estrujaban su piel dolorosamente, formando moretones cuando ellos trataban de tomar tanto como podían de lo que él tenía por ofrecer.


Bill intentó defenderse, pero resultó imposible. Estaba débil por el hurto de su excitación, de su poder. Sus brazos se agitaban desesperadamente, tratando de alejar los mugrientos dedos de él, pero luego los golpes empezaron a llover sobre él y sus brazos estaban de repente sujetos en el suelo. Bill se resistió, tratando de apartar al hombre de pelo oscuro, uno de tantos, todos ellos con la misma intención.


Alguien agarró un puñado de su cabello y tiró de su cabeza hacia un lado. Bill cerró los ojos cuando un guerrero desconocido frotó su miembro contra su cara antes de empujarlo en su boca. El hombre metió su pene tan fuerte y furiosamente en la boca de Bill que se raspó con sus dientes, haciendo que el hombre grite de dolor. El agarre en las rastas de Bill se hizo más fuerte, moviendo su cabeza rápidamente.


Bill no sabía cuánto tiempo había pasado, sólo que su sufrimiento parecía ir en aumento. Cada estocada en su próstata no proporcionaba alivio, pero desencadenaba un dolor desgarrador en sus entrañas. Ninguna profecía vino, no a partir de tales atenciones. Esos toques no fueron excitantes ni poderosos; fueron destructivos.


Y su naturaleza enfureció a los dioses.


~~~


Andreas estaba a punto de relatar las profecías que ya conocía a Georg y Gustav cuando Tom entró en la habitación.


—¿Qué te tomó tanto tiempo? —Georg preguntó frunciendo el ceño mientras observaba el aspecto disgustado de Tom.


—¿Cuál es la nueva profecía? —Gustav preguntó esperanzado. Tom se paró directamente delante del grupo, con los ojos entrecerrados hacia Andreas.


—No hubo ninguna profecía.


—Eso es imposible —, dijo Andreas, restándole importancia a la declaración de Tom. —Bill siempre profetiza cuando se corre.


—Bueno, él sí se corrió, pero no hubo profecía. —Tom dijo gruñendo. —¿Pensaste que me podrías engañar?


—¿Engañarte? —La voz de Andreas sonó ofendida. Él se puso de pie. —Si Bill no profetizó, entonces debe haber algo terriblemente mal con él. Está en su naturaleza, él tiene que profetizar. —El rubio se sintió invadido por la preocupación. —¿Está durmiendo ahora?


—Él no está durmiendo en absoluto. —dijo Tom mientras se acercaba más al rubio. Andreas negó con la cabeza.


—No te creo. Bill no puede estar despierto; no es posible para él simplemente levantarse y caminar después de haber tenido sexo, Tom. Él pierde demasiada energía durante el acto.


—Parecía tener mucha energía cuando mi pene estaba en él. —Tom espetó, y Andreas se giró ante la crudeza de la declaración de Tom.


—¿Dónde está ahora, si no está durmiendo? —preguntó Andreas. Georg y Gustav también se pusieron de pie.


—Lo entregué a los hombres. Voy a tener mi profecía tanto si él está dispuesto como si no.


12. No desees el mal para tu enemigo, planifícalo por Elle R
Notas del autor:
De Inimico Non loquaris Sed Cogites

El silencio en la habitación era ensordecedor. Andreas miraba fijamente a Tom, su mandíbula abierta por la sorpresa. Andreas quería arrancar las rastas de la cabeza de Tom, matarlo una y mil veces, verterle cera caliente por todo su piel, echarlo a los leones por lo que había hecho con Bill. Quería correr hacia Bill, besarlo mientras él lloraba, huir con él y no volver nunca más. Pero Andreas se dio cuenta de que estaba demasiado conmocionado incluso para moverse.


—Tom, tú no... —Georg dijo en voz baja, sorprendido. Aunque estaba casi susurrando, había un claro indicio de furia y repulsión en su tono.


—¡Cómo si no hubieras pensado hacerlo tuyo! ¿O has olvidado tus manos por todo su cuerpo, memorizando su piel, tomándolo como si ya fuese tuyo?


—Hay reglas en la guerra, Tom. —Georg dijo gruñendo mientras daba un paso más cerca hacia el joven líder. —Incluyen dignidad, respeto, niveles básicos de humanidad... ¡Ares te enseñó el camino hacia la guerra, y tú escupiste en su cara! ¡Tú aceptaste su juego y jugaste sucio, destruyendo todas las posibilidades de ganar por entregar al chico a los guerreros para que lo destrocen!


—¡No te atrevas a hacerte el sentimental conmigo! —Tom le advirtió. —¡Tú, quien casi me hace perder la mayor oportunidad que tengo de pasar a la historia, sólo porque sus brillantes ojos marrones se dirigieron lujuriosamente en tu dirección!


~~~


Para el momento en que los hombres terminaron, Bill estaba apenas reconocible. Su cabello sedoso y brillante estaba ahora enredado y descuidado, pegajoso en algunos sitios dónde el semen de los hombres había conseguido llegar. Sus labios estaban rojos, no por el deseo, sino porque los hombres los habían desgarrado y apretado ferozmente, abriéndose paso entre sus labios con sus lenguas y sus hombrías. Había marcas de dientes en los lóbulos de sus orejas, en su cuello, hombros, brazos, manos y piernas, en todas las partes donde los hombres pudieron llegar, dolorosas y violentas mordeduras. Tenía considerables magulladuras en sus muñecas, que coincidían con los dolorosos moretones negros y azules que empezaban a formarse en sus caderas, pero ni de cerca comparado con el daño que le habían hecho a su trasero.


Él estaba físicamente roto por la mitad por los guerreros, dejándolo incapaz de incluso ponerse en pie después de que el último hombre hubiera terminado con él. Los hombres se habían empujado dentro de él como si no fuera más que contenedor para la basura, no como el ser humano que era. Sus entrañas se sentían hinchadas, pero a la vez llenas de la semilla de los hombres.


Bill gimoteó cuando uno de los guerreros recogió su cuerpo malherido y lo llevó de vuelta a la habitación sacerdotal que había estado compartiendo con Tom. Sus músculos le dolían por el dolor y el agotamiento, hasta el aire parecía lastimarlo en su frágil estado. El hombre dejó caer a Bill en el suelo, pasando por encima del chico cuando su cuerpo chocó contra el suelo con un ruido sordo. Bill se mordió el labio cuando él golpeó el mármol; el único sonido que tuvo la suficiente energía para realizar fue un bajo y desesperado quejido.


~~~


Bill no tuvo la necesidad de mirar hacia el sonido de los pasos. Sabía quién sería. Era Tom, obviamente quería restregar su victoria al chico y ejercer su poder y control sobre él. Joder, tal vez trataría encontrar una manera de herirlo aún más. Bill quiso reír ante la idea – no había forma de que él pudiera estar incluso más herido o más humillado de lo que ya había estado.


~~~


—¡No puedo creer que hicieras algo tan estúpido! Puedes haberlo arruinado todo. —exclamó Georg. Estaba francamente furioso. —¡¿Profanar a un bendecido en el templo de su propio dios?! Nos has hecho el blanco de la furia de Eros, o la ira de Ares.


—Quizás las consecuencias no sean tan malas. —Gustav suspiró desesperadamente mientras se frotaba las sienes. Toda la situación estaba por encima de él.


—¿No tan malas? ¡Que me condenen si un rayo no quiebra el suelo donde estamos parados y los buitres no vienen a picotear nuestra carne quemada! —dijo Georg enojado.


—¿Qué habrías hecho tú en mi lugar? —Tom cuestionó acaloradamente, con el rostro rojo de la ira por cómo su llamados amigos le regañaban. —¡Él me estaba desobedeciendo abiertamente, mintiéndome, haciéndome quedar como un completo tonto! ¡Necesitaba aprender que yo tengo la posición de poder aquí, y que él no puede hacer nada al respecto!


—Bastardo... —era la primera vez que Andreas conseguía hablar. —No tienes ni idea de lo que has hecho.


Tom pegó al chico rubio con dureza en la mejilla. —¿Perdoné tu vida y te atreves a hablarme así?


Andreas fulminó a Tom con la mirada. —Dime, Tom, ¿sabes algo acerca de Bill? ¿Sabes lo que ha sufrido y atravesado para llegar hasta donde está hoy?


—¿Crees que me atemorizaras con los mitos sobre Bill, advirtiéndome de su poder y de cómo muy pronto voy a sentir su ira? —Tom se burló desafiante. —Malgastas tu aliento.


—Bill es un humano, Tom. —espetó Andreas. —No sabes nada acerca de su pasado, de sus debilidades. Es posible que hayas destruido tu posibilidad de tener la gloria con tus propias manos.


—Cierra la boca, tú... —Tom se detuvo a media frase cuando un sudoroso hombre de piel oscura con el pelo revuelto entró en la habitación. —¿Si?


—El chico está de regreso en su habitación para que usted decida qué hacer con él. —el hombre informó. —Él no nos dio ninguna profecía tampoco, sin embargo, hicimos todo los posible para extraerla de él.


—Gracias por informarme. —dijo Tom, y el guerrero se fue. Si Tom sintió alguna decepción por la noticia, no lo demostró. Su rostro era una pizarra en blanco. —Ustedes dos esperaran aquí con Andreas. No me sigan. Si lo hacéis, no duraré en deteneros yo mismo.



~~~


Cuando una caliente mano se posó en el hombro de Bill, él al instante se sacudió. Las invisibles manos lo agarraron y lo sujetaron. Intentó gritar pero algo grande y molesto había sido metido en su boca.


—Por favor... para. —Bill clamó débilmente. Las palabras que había tratado de formular al sentir los primeros toques finalmente surgieron; por desgracia, llegaron demasiado tarde.


En el momento en que Tom entró en la habitación y se dio cuenta del estado de Bill, su aire de engreída confianza desapareció en un segundo. En ninguna parte de sus órdenes él mandó a los hombres a hacer tal daño físico al profeta.


Tom no retiró su mano, aun cuando Bill empezó a temblar en una súplica silenciosa. En cambio, levantó a Bill en sus brazos. El chico de pelo oscuro luchó tan frenéticamente como pudo contra el agarre de Tom, que no fue mucho debido al hecho de que estaba apenas coherente y que sus músculos punzaban del dolor. Bill superficialmente empujó a Tom por el pecho con su mano libre y con cardenales, su único posible intento de auto-protección.


—Por favor... no más... —el susurro de Bill estaba lleno de miedo. Su voz era ronca, su garganta estaba adolorida por el repetitivo asalto.


—Deja tus gemidos lastimeros. Después de todo, esto es totalmente tu culpa.



13. Nadie es verdaderamente libre si es esclavo de su cuerpo por Elle R
Notas del autor:
Nemo Liber Est Qui Corpori Servit (Séneca)

A diferencia de las rudas y ásperas manos de los guerreros, las manos de Tom fueron gentiles cuando él recostó a Bill en el fino colchón de color marrón. No había necesidad de romper aún más a Bill en ese momento. Estaba seguro de que Bill no intentaría escapar, después de todo, los guerreros le impedían el paso fuera del templo y no es como si él pudiese correr con rapidez en sus actuales condiciones de todas formas.


Bill miró fijamente a Tom con una cara fría e inescrutable. La única emoción vino de sus ojos, que se abrieron totalmente por el pánico cuando el hombre con rastas le alcanzó por el cuello, retirando el collar que estaba abrochado posesivamente a su alrededor. Bill temblaba, sus labios temblaron también cuando el cuero fue alejado. Había sido estrangulado durante el asalto, eso era muy evidente, y la marcada línea roja alrededor de su garganta reveló hasta que punto.


El sonido de un ligero chorro se escuchó cuando Tom mojó un paño pequeño en un recipiente de agua dulce. El algodón húmedo calentó la piel de Bill en el instante que los dos entraron en contacto, y Tom empezó a quitar las huellas invisibles del cuerpo de Bill.


—¿Has aprendido ya la lección? —Tom preguntó en voz baja, sin embargo bruscamente al mismo tiempo. —Ya sabes, no puedes escapar de mí.


Bill asintió con la cabeza superficialmente.


—Si haces lo que te digo, entonces estarás a salvo de mis hombres —. Dijo Tom mientras limpiaba el semen seco del vientre de Bill. —¿Vas a hacer lo que yo diga desde ahora y no tratar de refutarme?


Otro asentimiento.


—Los hombres dijeron que no diste ninguna profecía. —dijo Tom, con una expresión ilegible en el rostro mientras bajaba más por su piel y el paño se acercó a la cadera de Bill. —Todavía espero recibir una profecía de ti.


Fue con la histeria ansiosa que Bill contestó. Su cuello se tensó y él negó con la cabeza violentamente.


—¡No, no puedo! —Bill dijo en un sollozo incontrolable. —Algo está mal... Estoy roto, no puedo. ¡Por favor, no me devuelvas con ellos!


—Cálmate. —ordenó Tom. No quería que Georg y Gustav escuchen el llanto de Bill e irrumpan en la habitación. —No voy a entregarte tan pronto. ¿Por qué dices que estás roto?


~~~



—Shh... Está bien, Bill. Cuéntame lo que pasó. —dijo Andreas en una voz baja y reconfortante. Bill estaba siendo abrazado entre los brazos de Andreas, sostenido firmemente y seguro contra el pecho del rubio.


—¡Andi, tú dijiste que no volvería a ocurrir! —Bill exclamó con un sollozo contra el pecho de su amante. —¡Dijiste que nunca tendría que tener miedo, pero te equivocaste!


—Cariño, por favor relájate por mí. Él no sabía cuáles serían las consecuencias de sus acciones. —dijo Andreas mientras lanzaba una mirada recriminatoria a Tom.


—¿Por qué ellos no escucharon cuando dije que no? ¿No tengo permitido decir que no? ¿Acaso no tengo control sobre mi propio cuerpo? —preguntó Bill, sus ojos yendo entre Andreas y Tom mientras buscaba desesperadamente las respuestas.


—No llores, Bill. —Andreas le arrulló. —Necesito que hables conmigo.


—No me digas que no llore por esto. ¿Tú sabes lo que es estar a merced de alguien más? —Bill gruñó. —Es aterrador. No tenía control sobre mí mismo. ¡No pude escapar a pesar de que luche lo mejor que podía!


Bill hundió su cabeza en el cuello de Andreas, y el rubio le besó la sien consolador.


—Aww, Bill. ¿Y qué es eso que he escuchado acerca de ti estando roto?


—¡Lo estoy, y no sé por qué! —Bill lloró, sus trenzas se sacudieron mientras un sollozó lo estremeció a él. —Me vine, pero la profecía nunca llegó... y él dice que tengo que profetizar para él, pero está este dolor en mi vientre, y si no desaparece...


Andreas frunció el ceño. —¿Cuánto tiempo ha estado allí?


—Por un tiempo... y nunca me dormí cuando Tom y yo... —Bill murmuró. —Hay algo más. Andi, lo sentí, sentí todo con Tom. Estuve allí todo el tiempo.


—¿Y esto que acaba de suceder? —Andreas preguntó. Se estaba poniendo más y más preocupado a cada segundo que pasaba. —¿Hiciste algo para enfurecer a Eros? ¿Crees que podría estar castigándote por alguna razón?


—¡No, yo no he hecho nada malo! —Bill le aclaró a Andreas. —Todavía puedo sentir la presencia de Eros en mí, siento la misma cantidad de excitación que antes... ¡pero la excitación no se detiene!


—Tal vez tú no eres el que está siendo castigado entonces. —Andreas dio por sentado. —Tal vez está castigando a otra persona.


El Elateano se giró acusadoramente hacia Tom, sus ojos fijos en el Hiperión mientras las cosas empezaban a encajar en sus mentes.


—Creo que ellos pueden tener algo allí. —Georg dijo. Incluso sus ojos estaban llenos de acusación. —Tú diste la orden de mutilar a los sacerdotes de este templo y dejaste que su sangre sacrílega mancille la piscina sagrada.


—Y ha sido el límite de quebrantar todas las reglas de la guerra, por puro egoísmo. —Gustav añadió.


—¡No es egoísta que yo quiera mantener mi dignidad para tener mi nombre pasando a través de las generaciones! —Tom se defendió, su voz llena de enojo. —¡Después de todo lo que he hecho, ansío mi honor!


—¿Y qué es el honor?


La voz de Bill sonaba tranquila, pero desafiante. Tom volvió su atención al profeta.


—El honor es ser conocido para siempre. —Tom respondió.


—He sido bendecido por los dioses y en relación con ellos, conocido por todo el país, el continente, el mundo, y por lo tanto seré conocido para siempre en las leyendas de los dioses. ¿Significa esto que yo ya tengo honor?


—No. —Tom negó. —Tú tienes fama.


—Bueno entonces, ¿qué es la fama?


Tom miró a Bill fijamente. —Fama es ser bien conocido.


—Entonces, si la fama es ser bien conocido, y yo tengo la fama que me hará ser conocido para siempre, y el honor es ser conocido por los siglos de los siglos, ¿por lo tanto puedo recibir el honor a partir de mi fama? —Bill enarcó las cejas. —¿No es el honor lo mismo que la fama?


—No. El honor y la fama no son lo mismo. —Tom resopló. —¿Cuál es el propósito de tal interrogatorio?


Bill pareció meditar por un segundo. —Pero hace un momento, tú dijiste que el honor era ser conocido para siempre, lo que yo seré, porque tengo fama. Sin embargo, ¿el honor no es la fama?


—No, no lo es.


—Tú dices que el honor es ser conocido para siempre, pero a pesar del hecho de que yo seré conocido para siempre, no tengo honor, pero sí fama. —Bill señaló.


—La diferencia entre el honor y la fama es esta: el honor se atribuye al nombre de uno, un legado que será conocido para siempre, y por el cual te honraran.


Ante eso, Bill se atrevió a sonreír levemente. —Pues bien, Tom. Parece que tú nunca tendrás tal gloria, ¿para quién sería un honor reverenciar el legado de un hombre que mata por deporte y va en contra de los dioses?


Tom se mordió la lengua, silenciado por la declaración de Bill. Nadie había contradicho antes la convicción de Tom de que sería honrado por sus victorias. Una inquietante pregunta no podía dejar de surgir en su cerebro.


¿Por cuál legado iba él a ser conocido?


~~~



Bill se había sentido más controlado, más poderoso y seguro cuando Andreas le sostuvo entre sus brazos y Georg y Gustav habían estado ahí para razonar con Tom. Pero después de que Andreas fuera llevado por los dos amistosos hombres, y él se quedó a solas con Tom, Bill sintió un nudo en la garganta del remordimiento. Él mordisqueaba hambriento los albaricoques que le habían dado mientras esperaba que Tom dijera algo. Podía sentir los ojos de Tom en él mientras masticaba. Ahora tenía que enfrentar la ira de Tom sin nadie que lo proteja.


Una vez que Bill había terminado la fruta, él miró hacia Tom, quién comenzaba a desprenderse de su vestimenta.


—Lo siento por hablar en tú contra antes. —Bill dijo, con su voz llena de pánico ante la vista del cuerpo desnudo de Tom, asociando el cuerpo del hombre con el castigo.


Tom se rió ante lo dócil que Bill se había vuelto de repente. El chico deliberadamente apartó la mirada de Tom y sus brazos se envolvieron protectoramente alrededor de su pecho mientras todo su cuerpo temblaba ligeramente.


—No voy a violarte. —Tom informó al chico mientras vertía una jarra de agua en sí mismo para lavar la suciedad y el polvo proveniente del día.


—No pensaba que lo fueras a hacer... —Bill murmuró tímidamente, aunque él se encogió ante la mención de la palabra violación.


—No es que no te lo merezcas.


Bill se abrazó a sí mismo más estrechamente, su túnica era como un escudo que sostenía contra su pecho. Siempre y cuando se mantuviera vestido, Tom no podría violarlo. El argumento no parecía muy convincente. Mientras Bill observaba a Tom enjuagarse, no pudo evitar darse cuenta de lo fuertes que los músculos de Tom eran cuando estaban flexionados, igual que los musculosos brazos que lo habían forzado al suelo y...


—¿Qué vas a hacer después de haberte lavado? —Bill preguntó ansiosamente.


—¿Por qué, estás preparado para una ronda? —Tom se rió entre dientes, tomando una toalla para secarse. Él dio un paso hacia Bill; las gotas de agua se deslizaban por su bien esculpido abdomen. Bill miró a Tom con ojos asustados y alertas. Todo su cuerpo parecía tenso.


—No... —Bill murmuró. Se sintió frío y caliente a la vez con el pensamiento de Tom acercándose a tomar ventaja de él, sentía la excitación en el olor de Tom, pero la bilis subió a su garganta ante la idea de Tom tocándolo sexualmente ahora. —¡Por favor, dije que lo siento!


Tom se detuvo justo delante de Bill, su pene semiduro frente al rostro del chico. Bill parecía cualquier cosa menos excitado por el hombre.


—Tú sabes que lo deseas. —Tom sonrió con suficiencia y tomó un puñado del pelo de Bill.


~~~

Las manos morenas que habían agarrado el pelo de Bill prácticamente arrancaron cabellos de la cabeza del muchacho puesto que controlaban forzosamente sus movimientos.


—Así está bien, sigue. —El hombre soltó un gruñido mientras se empujaba dentro de la boca de Bill.


Bill intentó apartarse, pero el hombre tiró de la cadena en su cuello, jalándolo incluso más cerca a la base de su pene hinchado e intensificando la presión del cuero alrededor de su cuello. Los ojos de Bill lagrimeaban por el dolor, y se atragantó con la intrusión que invadió su garganta.



~~~


—¿Bill? —Tom se arrodilló al lado del chico, su rostro buscando al profeta con el ceño fruncido.


Bill se levantó, sintiéndose extraño, había una mirada de desconcierto en su rostro. Se había caído al suelo.


—¿Qué ha pasado? —Bill preguntó confundido. Sus ojos desplazándose frenéticamente en busca de alguien, algún atacante que no estaba allí. —¿Dónde está?


—¿Dónde está quién?


En lugar de responder, Bill se puso de pie histéricamente. Tom le observó atentamente cuando Bill se asomó a la habitación central del templo. Bill dejó escapar un suspiro de alivio. El hombre ya estaba dormido, al igual que todos los demás.


—¿Qué fue eso? —Tom preguntó. Él cogió su ropa.


—Recordé algo, pero pensé que... —Bill se mordió el labio. —Lo siento. Se me olvidó dónde estaba por un minuto.


—¿Por qué me debe importar?


—Nunca dije que tuviera que importarte. —Bill dijo, sus ojos se movían nerviosamente. —Quiero decir, ¿por qué habrías de hacerlo?... Estoy bien.


~~~


Gaius regresó corriendo a través del campo, sus piernas impulsándose furiosamente mientras sus músculos tonificados se flexionaban y contraían atléticamente. Él tenía noticias urgentes para entregar a Tom.


~~~


Bill no podía dormir. Se encontraba mirando a Tom, preparándose para cuando Tom tuviera que despertar e intentara acostarse con él. De vez en cuando se escabullía hacia la puerta, sólo para ver que los hombres todavía estaban durmiendo, que no venían a por ellos, a pesar de que podía sentirlos sobre él tanto como si estaban físicamente presentes o no.


14. La humanidad es penosa en cualquier época por Elle R
Notas del autor:
Inhumanitas Omni Aetate Molesta Est (Cicerón)

Andreas siguió el camino rojo con ligeros pasos. A pesar de que estaba dormido, podía sentir físicamente la arena a través de los dedos de sus pies desnudos. Velas iluminaban el camino justo lo suficiente para que Andreas siga su ruta sin problemas, porque por todos lados estaba oscuro.


Las luces se hacían continuamente más brillantes con cada paso, y Andreas podía sentir su calor en su piel, haciéndole sentir incómodo pero atraído a su calidez. Su garganta se secó y sintió una oleada de algo que él conocía como la excitación ardiendo en su estómago.


—Estoy muy preocupado, Andreas —una voz profunda y calmada habló a través de la oscuridad. Ante el sonido de su llamado, todo el sueño se iluminó de forma exponencial. Hubo un destello de una luz cegadora, por lo que Andreas tuvo que protegerse los ojos de su resplandor, y cuando volvió a mirar, él asumió la grandeza de su entorno.


Él estaba en el templo más elaborado que jamás había visto en su vida. Las columnas eran de oro macizo y los pisos de rubíes y diamantes puros. Un magnifico trono se presentaba al final del camino, de platino con una base de jade, y en él, estaba sentado un joven desnudo con alas de unos veinte años, con las piernas abiertas y bien separadas, sosteniendo una flecha en sus manos.


Eros, el dios del amor, estaba rodeado por tres mujeres exquisitas. Una de las mujeres, sensual con el pelo rojo voluminoso, estaba arrodillada a los pies de Eros, aferrada a su pierna mientras masajeaba su muslo peligrosamente. Un rubia estaba reclinada junto a él, con su cabeza apoyada perezosamente en el hombro de Eros, mientras que la tercera figura acariciaba sus pechos con sus manos de seda.


A pesar de que ni siquiera le gustaban las mujeres, Andreas sintió endurecerse ante la vista.


—Lo has hecho bien velando por Bill, mi hijo. —Eros dijo, su voz sonaba como el sexo en sí. —Pero ha habido una complicación, una que debe ser remediada de inmediato.


Andreas habló con tanta fluidez como pudo, no confiando en su voz, que podía quebrarse con un gemido mientras se dirigía al dios.


—¿Qué es lo que necesita que haga, mi dios? Voy a hacer caso de vuestra palabra.


—Por desgracia, no puedo interferir mucho en los asuntos de los mortales. Simplemente te estoy advirtiendo que: los padecimientos de Bill deben ser discernidos o ocurrirán cosas drásticas —el dios dijo. Andreas sintió la piel de gallina al escuchar la erótica voz del hombre.


—Entonces voy a hacer mi mejor esfuerzo para ayudar a Bill —dijo Andreas con orgullo. —Mi señor, qué acerca de Tom, él...


—Tom recibirá lo que es justo para él. —Eros respondió vagamente. —No trates con él tú solo.


—Si es la voluntad de los dioses —Andreas hizo una reverencia.


—Confío en ti Andreas. Haz lo que hay que hacer.


Y con eso, Andreas se despertó abruptamente con un grito ahogado, y al instante se corrió tan intensamente como jamás lo había hecho en toda su vida dentro de su túnica de color canela.


La mañana estaba acabando. Georg y Gustav se despertaron.


Andreas respiraba entrecortadamente, pero se centró en la tarea en cuestión. Tenía muchos interrogatorios que hacer.


~~~


Gaius regreso, y Tom recibió las decepcionantes noticias con un grito de rabia. Los Elateanos habían cruzado la frontera, tomando el país que los Hiperiónes ya habían reclamado en su poder. En este momento, el ejército de Jost estaba perdiendo.


Jost le pedía a Tom que hiciera una muy necesaria distracción, una pequeña catástrofe que les afecte y les tome el tiempo suficiente para que Jost los ataque de nuevo con más fuerza que antes.


Después de una breve consulta con Georg y Gustav, Tom despertó a los guerreros e hicieron un círculo apresuradamente.


—Vais a dividiros en dos. —Tom explicó a sus hombres. —Prenderéis fuego a las tiendas de los enemigos, especialmente aquellas que almacenen alimentos. Agarren tantas armas como les sea posible, y traerlas de vuelta aquí para mí. Llevareis sólo el fuego con vosotros.


—¿Por qué no llevamos nuestras espadas? —preguntó un hombre alto y moreno con los ojos de color marrón oscuro.


—El enemigo no sabe que estamos aquí , y queremos que siga siendo así, Julius —Tom dijo. —Tenemos que hacer que parezca que un incendio accidental se ha desatado, debilitándolos sólo una fracción, y regresar triunfalmente con nuestros botines.


El hombre hizo un gesto de comprensión, pero abrió la boca de nuevo. —¿Qué vas a hacer con él?


Aunque Bill no estaba presente en la habitación principal, todos los hombres sabían acerca de quién estaba hablando. Los ojos vagaron depredadoramente hacia la parte posterior del templo.


—Bill se quedará conmigo por el momento. Todavía no he terminado con él como me gustaría —Tom dijo severamente. —Al caer la noche tendremos una profecía, se los aseguro.


Algunos de los hombres se veían descontentos, otros celosos, y unos cuantos maliciosos. No obstante así, cada uno de ellos se emparejaron y se adentraron en el desierto ante las órdenes de su líder.


~~~


Bill se acostó boca abajo en la estera dónde dormía. Su túnica estaba a un lado de la habitación. Su trasero mallugado y con muchos cortes, raspones y marcas de mordeduras que había recibido del mal trato de los hombres estaba expuesto claramente.


Unas manos cálidas tocaron su piel, recubriendo las áreas maltratadas con un ungüento.


—No puedo permitir que te infectes si tengo la intención de venirme dentro de ti —Tom le informó a Bill mientras aplicaba el ungüento minuciosamente. —Sería poco higiénico.


Bill se estremeció ante el suave toque de los dedos de Tom, dedos que tenían el poder de joderlo si así lo deseaban. Todo su cuerpo todavía se alteraba por el daño y el dolor que le habían provocado los guerreros.


Los dedos de Tom trazaron la curva del trasero de Bill, pasando el bálsamo encima de su maltrecho agujero fruncido. Bill inhaló profundamente ante el toque, y sus piernas se cerraron de la mejor manera posible.


—Date la vuelta.


Bill se giró lentamente sobre su espalda.


—Abre las piernas.


Bill dejó escapar un suspiro ansioso cuando él separó sus rodillas por lo que Tom tenía acceso completo a su entrepierna. Bill siseó cuando la fría loción fue extendida por su pene, y sus ojos se humedecieron ante el escozor que le produjo mientras limpiaban los arañazos en su longitud. Inclusive Tom no pudo evitar temblar ante la vista de tales rojas y furiosas líneas en el miembro de Bill. Era un órgano demasiado sensible para recibir un trato tan violento.


Antes de que Tom pudiera detenerse, dijo; —Yo nunca les dije que te lastimaran tanto. Esa no fue mi orden.


Bill le miró fijamente en respuesta con unos tristes ojos marrones.


—Te lo advierto ahora para que te prepares para esta noche —Tom dijo abruptamente mientras ponía el último poco de ungüento en Bill. —Voy a acostarme contigo otra vez.


—¿Sólo tú? —preguntó Bill, su voz era un mero susurro.


—Sí —Tom asintió. —Sólo yo.


~~~


—Repítemelas de nuevo — Tom ordenó.


—Post tenebras lux. Respice, adspice, prospice. Lupus in fabula —Andreas recitó por enésima vez. —Después de la oscuridad, la luz. Examina el pasado, examina el presente, examina el futuro. Habla del lobo, y él vendrá.


—¡Esto no tiene absolutamente ningún sentido! —Tom exclamó, golpeando con furia un escudo y abollándolo con el pie.


—Quizás todas tendrían sentido si yo tuviera la última. Debe haber una cuarta, pero dudo que Bill la recuerde después de todo por lo que ha pasado —Andreas le gruñó al rastudo.


—El hilo que te mantiene vivo es muy fino. No sé porqué no lo he cortado todavía —Tom advirtió.


Andreas apretó el pergamino contra su pecho y habló intencionadamente. —Quizás los dioses me mantienen vivo.


—Pareces muy seguro de ti mismo —Tom se rió y alzó sus brazos de par en par. —¿Dónde estaban los dioses cuando maté a sus sacerdotes?


—Observando —Andreas dijo siniestramente.


~~~


El fuego iluminó el cielo diurno mientras tienda tras tienda estallaba en llamas.


15. Mayores peligros aguardan por Elle R
Notas del autor:
Graviora Manent

Los hombres eran rápidos, veloces, y decisivos en sus movimientos. Todo el enemigo estaba en el frente, todavía ignorantes de los estragos que se estaban ocasionando en su campamento. La presencia de los hombres quedaría sin ser detectada – un viento ligero oscureciendo sus pasos con capas y capas de arena y polvo. Cuando los guerreros avanzaron a través de las tiendas de campaña con sus antorchas, ellos se asombraron por la rapidez con que las llamas se propagaron y destruyeron todo a la vista.


El sudor resbalaba por los cuerpos musculosos de los hombres mientras corrían a través de las llamas y el calor del día.


—¡Mira cómo todo se quema, Neo! —exclamó Julius a su compañero mientras el fuego se iba apagando por fin, para después finalmente incendiar una carreta de suministros médicos.


Neo sonrió y besó apasionadamente a su amante en los labios. —¡Oh, cuán grande es nuestra victoria en este día!


—Debemos celebrar a nuestro regreso —Julius decidió, sus venas bombeando con la adrenalina y la emoción.


—¿Celebrar cómo? Dudo que Tom quiera entregarnos al chico otra vez —se rió el robusto hombre de pelo negro.


—¡Qué divertido fue tomar a Bill, de verdad! —Julius se rió entre dientes disimuladamente mientras rememoraba. —Nunca me había corrido tan fuerte antes en mi vida. Ni siquiera contigo.


—Sabes —, Neo alzó una ceja. —yo tampoco.


~~~


La estimulación era increíble. Tom disfrutaba del fulgor de la excitación de Bill, y su pene se endurecía a cada segundo que tocaba al chico. Bill se excitaba fácilmente, algo que solamente complacía aún más a Tom e hizo que su miembro de una sacudida del deseo que sentía.


Sin embargo, un pozo de culpa roía el interior de Tom, estableciéndose en su cerebro y llegando profundo en su conciencia. Podía sentir lo incorrecto de este encuentro. La primera vez que habían tenido sexo juntos, Bill estaba retorciéndose, jadeando y gimiendo por más de sus toques. Claro que Bill estaba haciendo todas esas cosas ahora, pero no de la misma manera como lo había hecho antes.


No importaba que tan suaves fueran las manos de Tom mientras acariciaban la piel de Bill, el chico buscaba liberarse e intentaba alejarse de los toques. Estaba inquieto y lleno de ansiedad, como si estuviera esperando que Tom simplemente se empuje dentro de él y alcance el orgasmo. Sus labios estaban apretados juntos, casi como si estuviera conteniendo un gemido, pero Tom lo sabía mejor, Bill estaba en realidad conteniendo un grito.


Bill se obligó a dejar de encogerse ante las caricias, no quería enojar a Tom. Pero Tom estaba tocando sus moretones, lastimándole incluso con los toques más leves. El profeta exhaló lentamente cuando Tom tocó la frágil piel morada alrededor de las muñecas de Bill.


Tom vio como Bill hizo una mueca de dolor cuando sus manos acariciaron las muñecas magulladas del chico. Tom dejó escapar un suspiro bajo.


—No voy a ser tan agresivo físicamente contigo —dijo Tom mientras besaba las muñecas de Bill.



~~~


La cara de Bill fue presionada contra el suelo, su pómulo escocía más cuanto más tiempo estaba empujado en el mármol. Dos hombres mantenían separados sus tobillos, pero no podía soltarse por sus fuertes agarres. Sintió al primer hombre moverse detrás de él y ubicarse dominante entre sus piernas. En su desesperación, Bill rasguñó detrás de él, sus uñas atacando cualquier cosa a su alcance.


—Sujeta sus brazos —dijo una voz ronca y profunda.


Algunos guerreros desconocidos sometieron sus manos y las tendieron en el suelo frente a él. Las manos de Bill se cerraron en puños mientras ellos estrujaban sus muñecas. Sus puños se abrieron en el instante que sintió una intrusión caliente atravesándolo por detrás. Gritó por lo que pareció una eternidad.


Luego sus manos quedaron inertes.



~~~


—Ábrete para mí —Tom ordenó en voz baja mientras ayudaba a Bill a abrir sus piernas. Tom arrugó la nariz y frunció el ceño. Bill no se veía como si fuera capaz de sobrevivir a una penetración tan pronto, y escalofriantes gritos no era algo que Tom quisiese escuchar en lo más mínimo. Él tomó una decisión rápida.


Bill cerró sus ojos y esperó. A pesar de que todo su cuerpo vibraba con la anticipación y el olor de Tom le enviaba dentro de una bruma lujuriosa, él no quería ver la mirada animal que cruzaría por la cara de Tom cuando le penetre apasionadamente. Pero para sorpresa de Bill, sintió la mano derecha de Tom envolverse alrededor de su pene.


—¿Qué estás haciendo? —Él gimió, sacudiéndose en la mano de Tom ligeramente.


—Andreas dijo que tú sólo necesitas correrte para profetizar, ¿estoy en lo cierto? —dijo Tom, bajando sus ojos.


—Sí, pero...


—Mis hombres fueron muy lejos — Tom expresó, con una voz sorprendentemente arrepentida mientras miraba a Bill de nuevo. —Demasiado lejos...


Tom no podía entender que era lo que estaba haciéndole actuar de esta manera mientras bombeaba el pene de Bill a un ritmo constante. Tom no podía precisar el sentimiento, pero no le importaba lo que fuera de todos modos. Si podía conseguir una profecía de Bill de cualquier manera, ¿qué importaba que Bill solamente la obtuviera de ésta? Por mucho que las ganas de Tom protestaran contra ello, algo le impedía girar al chico y follar hasta el último gramo de fortaleza en él. Él era cruel, pero no tan cruel.


Bill se estremecía más con cada bombeo en su miembro y siseó ante el escozor que provocaba la suave piel de Tom encima de los rasguños en su hombría. La sensación de sentirse desorientado se asentó dentro de él una vez más, y se sobresaltó.


—¿Qué pasa? —Tom preguntó mientras lamía la yema de sus dedos y masajeó la punta del miembro de Bill. —¿Tienes una profecía?


—Ah, Tom, trae a Andreas —Bill gimió mientras transpiraba un sudor frío. —¡Detente! Algo anda mal, no puedo...


—Ya casi estás allí —exclamó Tom mientras su pulgar presionaba la punta de Bill y sus demás dedos se arrastraban a lo largo del miembro del chico.


Bill gimió lascivamente mientras gritaba; —Cras... cras... cras...


—¿Si? —Tom preguntó emocionado, pero Bill parecía no poder terminar lo que había empezado.


—Cras... crass... —Los ojos de Bill parpadeaban cerrados mientras se corría por toda la mano de Tom.


~~~


—¿Qué está mal con él? —Tom preguntó mientras miraba a Bill con algo parecido a preocupación.


—Cras... cras... cras... —Bill murmuraba todavía con los ojos cerrados.


—Por los dioses que desearía saberlo —Andreas suspiró. Ver sufrir a su amante desgarraba su corazón.


~~~


Los guerreros corrían de regreso a través del desierto, de vuelta hacia la fortaleza del templo con muchas posesiones robadas en la mano.


Tom estaría complacido por su éxito.

16. Después de la oscuridad, la luz por Elle R
Notas del autor:
Post Tenebras Lux

—Tengo mucho miedo, Georg —informó Gustav a su amigo mientras ambos esperaban que los guerreros regresaran. —Puedo sentir una fuerte presencia en el aire, una que amenaza con envenenarnos.


—Entiendo lo que quieres decir —dijo Georg en respuesta. —Yo también siento un cambio en el viento. No creo que Tom sepa en lo que se está metiendo.


Gustav suspiró. —No sé cómo podemos posiblemente esperar tener éxito con esa actitud renovada que él tiene. Siempre ha estado buscando la gloria, pero nunca imaginé que él llegara a tales extremos para conseguirla.


—Creo que Tom ve derrotar a Bill como la última garantía de su infabilidad. Si usa a Bill para ganar la guerra, él seguramente será conocido para siempre. ¿Pero a qué costo? Utilizar a un hombre bendecido por los dioses es impensable – ¡él podría estar enfureciendo a tantas deidades en este momento! —exclamó Georg mientras apretaba los puños. —No puedo continuar sentado y ver cómo destruye sus posibilidades, y las nuestras, de ganar esta guerra.


—¿Qué crees que él planea hacer con Bill una vez que el profeta cante sus palabras? —preguntó Gustav.


—Tom dijo que iba a matar a Bill —comenzó Georg, deteniéndose un momento antes de decir —, pero tengo el presentimiento de que lo esclavizará al final. Su trofeo por todo este suplicio. Él ya parece muy encariñado con su premio.


Los dos hombres terminaron su conversación cuando la tropa entró en la vista.


~~~


—¿Espero que todo haya salido según el plan? —Tom se dirigió a los hombres mientras inspeccionaba los bienes que se apilaban delante de él.


—Sí, Tom. Nuestros incendios son imposibles de rastrear y nuestros depósitos están llenos —dijo Julius mientras indicaba la gloriosa cantidad de riquezas con las que habían regresado.


Aunque Tom sólo les había pedido recopilar únicamente armamento, los hombres habían regresado con vino, joyas, cadenas de oro, y todo clase de otras riquezas. Su codicia había estado incontrolable, y sin importar cuán llenos estuvieran sus brazos, no podían tener suficiente.


—Informaré a Jost de nuestra victoria en la mañana —Tom suspiró con aire satisfecho, obviamente muy complacido de lo que los hombres habían hecho hoy. —¡En cuanto a esta noche, deberíamos prodigar nuestra victoria!


Ante eso los hombres vitorearon, los barriles de vino fueron abiertos.


~~~


Andreas irrumpió en la bodega, y furioso revolvió varios artículos sagrados mientras buscaba algo que pudiera servir para calmar a Bill. Tom le había dado la tarea de vigilar a Bill para que él pudiera celebrar la victoria con los hombres. Mientras buscaba, volcó una vasija de barro llena de varillas de incienso y una corona de laurel, y no se molestó en recogerlas al caer, además de una alta estatua dedicada a la diosa Némesis.


Finalmente Andreas encontró algo de uso, un conjunto de cuatro velas de color azul: comunicación, curación, calma y comprensión.


~~~


Los hombres nunca habían celebrado estando tan borrachos antes. Tuvieron suerte de haber robado alcohol de alta calidad. Vasos de oro y plata estaban esparcidos por el suelo de mármol de forma desordenada. Algunos de los hombres yacían perezosamente alrededor, ya perdidos en sus mentes, mientras que otros luchaban juguetonamente.


Algunos de los hombres más libertinos caían unos encima de otros, sus entrepiernas presionándose entre sí a medida que se iban excitando. Los gritos de gozo y éxtasis hicieron eco en todo el templo.


Julius condujo a Neo detrás de una columna grande y sujetó el miembro del otro hombre en un firme agarre. Mientras él aumentaba la excitación del otro hombre, Julius dijo: —Mira que ebrios están. Nadie se dará cuenta si nos escabullimos en la noche para un poco de diversión.


—Tom ciertamente está ido —Neo jadeó mientras su pene palpitaba. —No va a tratar de detenernos. Por favor, estoy tan excitado...


Julius besó al hombre en los labios con vehemencia.


—Entonces vayamos a los dioses para satisfacerte.


~~~


Tom inclinó otra copa llena de alcohol en su boca seca. Él estaba más allá de borracho, hasta el punto que podía avergonzarse frente a sus hombres, no es que ellos serían capaces de recordarlo la mañana siguiente; pero en este momento ni siquiera le importaba. Esta misión, que debería haber sido una simple victoria, estaba resultando más complicada de lo que había previsto inicialmente. Una victoria era justo lo que necesitaba. Con las noticas de Jost de que los Hiperiónes los habían hecho retroceder, Tom había estado muy enojado y cabreado.


Nada parecía salir de la manera que él había estado planeando desde el principio. Había sido incapaz de matar a Bill en la batalla – una decepción al principio, ahora beneficiosa. Nunca habría imaginado volverse tan dependiente de la profecía de un hombre tan hermoso, ni tampoco se esperaba que él dejaría a Bill vivir el tiempo suficiente para considerar incluso usarlo en beneficio propio. Tom no podía evitarlo, el profeta era toda una maravilla, un trofeo más para añadir a su colección de conquistas.


La rojez del vino fluía por las venas de Tom y coloreó sus mejillas. Siempre estaba muy serio y dominante cuando se trataba de la guerra; era agradable para él alejarse del estrés de su cargo y simplemente deleitarse en sus logros durante un rato.


El estómago de Tom se contrajo cuando miró fijamente hacia la habitación donde estaba Bill, a salvo con Andreas cuidándolo, preguntándose por algún motivo desconocido si el chico ya estaba bien o no. Nunca había esperado sentir algo por el chico, lo cual era el motivo por el que no había tenido previamente ningún reparo en entregarlo a los hombres. No obstante, aunque Tom nunca lo admitiría en voz alta, se había horrorizado por lo que los hombres le habían hecho a Bill. Los dioses deben de haber estado realmente velando por él, porque no había manera de que un simple mortal pudiera haber sobrevivido a tales tratos.


Cuando vio la rugosa y roja piel que rodeaba el agujero de Bill, había sentido una punzada de sorprendente disgusto en su pecho. Tal vez había sido demasiado severo por una vez – Bill, quién se veía irrealmente hermoso al principio, como de porcelana y precioso, ahora estaba intocable, defectuoso, su belleza eclipsada por las marcas azules, negras y rojas.


Los hombres tropezaban borrachos por todo el templo, y Tom cogió el cuarto barril que quedaba y se fue con él y sus pensamientos.


~~~


Andreas no era muy ignorante cuando se trataba de los pequeños rituales de los sacerdotes – él de hecho los había visto desde que era sólo un joven. La primera vez que había visto un ritual tenía catorce años, reciente en el templo, con enérgicas y curiosas piernas. Había visto a Bill en un ritual antes de que él incluso conociera al chico, pero Bill no recordaba la experiencia y Andreas tenía prohibido hablar de ello.


Después de cuatro horas de divagar sobre tonterías, Bill finalmente se había quedado dormido. Andreas había adormecido al profeta con las velas encendidas, y meditado, algo que realmente nunca había practicado con el Consejo, pero aún así estaba familiarizado con ello.


Ahora, los labios de Andreas se movían silenciosamente en una plegaria, mientras sus manos se cernían sobre la figura inmóvil de Bill.


—Eros, por favor, muéstrame la verdad —pensó Andreas mientras estudiaba a Bill. Sintió un extraño jalón viniendo de Bill, de su excitación, a pesar del hecho de que Bill estaba dormido. Vacilante e inseguro de por qué se sentía atraído hacia ello, Andreas tocó con las yemas de sus dedos el abdomen de Bill. Un golpe de excitación estalló dentro de él, dejándolo sin aliento y sonrojado. Necesitaba encontrar a Tom. Era preciso dejar que el hombre supiese lo que acababa de sentir.


—Estaré de vuelta, Bill —susurró Andreas, corriendo a toda prisa para encontrar a Tom de entre los guerreros fiesteros.


~~~


Pero antes de que Andreas apenas hubiese salido por la puerta, un oscuro puño salió de la nada y golpeó su rostro. Andreas cayó al suelo, inconsciente, y el agresor se apartó de él apresuradamente, dando zancadas directamente hacia Bill.


Notas finales:

Némesis: En la mitología griega, Némesis es la diosa de la justicia retributiva, la solidaridad, la venganza y la fortuna. Castigaba a los que no obedecían a aquellas personas con derecho a mandarlas y, sobre todo, a los hijos desobedientes a sus padres. Recibía los votos y juramentos secretos de su amor y vengaba a los amantes infelices o desgraciados por el perjurio o la infidelidad de su amante. Su equivalente romana, casi en todo, era Envidia, aunque en el lenguaje usual en español y otros idiomas romances, en el presente se usa la palabra Némesis o némesis con el significado de alguien que es artífice de una venganza en cuanto es la justicia retributiva.

17. Un zorro puede cambiar su pelaje, no sus trucos por Elle R
Notas del autor:
Vulpem Pilum Mutat, Non Mores

Cuando Tom finalmente despertó la mañana siguiente, estaba débil y desorientado, y le tomó a su cerebro unos minuciosos momentos recordar exactamente como funcionar. Los dolores del consumo excesivo de alcohol no habían hecho más que empezar. Tenía la boca seca, el malestar de su estómago emitía un ruido sordo, y su cabeza se sentía como si hubiera sido partida en dos.


Tom parpadeó y el brillante sol del desierto atravesó sus ojos. Se protegió los ojos con uno de sus brazos cansados, y deseó que las punzadas en su cabeza se detuvieran. Mientras se incorporaba, se dio cuenta de que todo su cuerpo estaba cubierto de arena. Cómo se las arregló para terminar afuera era un misterio para él, pero Tom únicamente se preguntaba vagamente qué había sucedido la noche anterior. Los martilleos en el interior de su cráneo no le permitían concentrarse demasiado en pensar.


La primera oleada de nauseas vino a Tom y se dio la vuelta sobre sus rodillas para vomitar. Había consumido más vino de lo que había hecho en bastante tiempo. A pesar de que había sido maravilloso escapar por un rato y tropezar borracho por el sendero del entendimiento, Tom al instante se arrepintió de su celebración de la noche anterior mientras la bilis se abría paso hasta su garganta. Su saliva se volvió amarga y sus ojos se humedecieron mientras tosía roncamente.


Una vez que el último rastro de ácido estomacal salió de sus labios resecos y aterrizó asquerosamente en la arena, Tom se sentó en sus talones, recuperando el aliento. Y de esa manera fue como Georg lo encontró.


—¡Tom! —llamó Georg mientras corría redondeando un lado del templo. —¿Cómo llegaste hasta aquí?


Tom se encogió de hombros. —No tengo ni idea. Me siento como una completa mierda.


—No me digas que tú también estás enfermo —dijo Georg, frunciendo los labios con preocupación.


—Bebí demasiado, eso es todo. No estoy realmente enfermo...


—No, el vino estaba envenenado... tenía que estarlo... —dijo Georg, más para sí mismo que para Tom.


—¡¿Qué?! ¿Qué quieres decir con que el vino estaba envenenado? —preguntó Tom frenético. —¡No estoy muerto, y bebí al menos medio barril yo solo!


Georg se rascó la sien pensativo. —Entonces, tiene que ser algo que los hombres pillaron ayer mientras quemaban las tiendas del enemigo. ¿Estás seguro de que te sientes bien?


—Sí, voy a estar bien en unas pocas horas —a pesar de que Tom sinceramente pensaba que podía tomarle varios días recuperase de tan fuerte consumo. —¿Así que algunos de mis hombres están enfermos dices?


—No algunos... Todos.


~~~


Georg estaba en lo cierto – todos los hombres estaban enfermos. Mientras Tom contemplaba al grupo de guerreros quiénes estaban tendidos en el suelo del templo, se sentía como si fuera a vomitar otra vez sólo ante la vista. Parecían como si hubieran sido tocados por algo infeccioso, algún parásito o alguna otra criatura venenosa que transformaba su piel en las formas más grotescas. Tom una vez había viajado a través del Egeo, y estaba convencido de que los bultos que rodeaban los labios de los hombres eran más grandes que incluso los feos percebes marrones que se pegaron a la parte inferior de los paneles de madera de la nave.


Los hombres se quejaban y lloraban, sus gargantas estaban hinchadas y deformes con horrendos bultos. Algunos de ellos estaban sangrando, empezando a asemejarse a una erupción cutánea.


—¿Alguna vez has visto algo como esto antes?


—Nunca en mi vida —suspiró Tom. —¿Cómo es que tú estás bien?


—Yo no bebí nada de vino —Georg respondió rápidamente. —Tampoco Gustav, y él también está bien. Es por eso que había pensado que el vino debía estar envenenado, pero como tú bebiste y sigues bien, supongo que mi hipótesis es errónea...


—Si los hombres han pillado lo que sea en la zona del enemigo, ¿entonces por qué no hemos oído ningún reporte de tales repulsivas hinchazones en los Elateanos?


—No lo sé —dijo Georg, negando con la cabeza y estremeciéndose cuando vio a un hombre toser un poco de una sustancia blanquecina como pus.


—Yo lo sé.


Tanto Georg como Tom se giraron y vieron de inmediato a Julius apoyado contra una columna, con los labios como queriendo vomitar como todos los demás.


Tom arqueó una ceja interesado y dijo: —Habla guerrero. ¿Qué crees que está causando esta enfermedad?


Julius se echó a reír con una risa ronca y seca. —Es ese maldito profeta. Él está haciéndonos esto, ¿no es obvio? La pequeña zorra está vengándose.


—Tom, no creo que Bill tenga el poder de... —empezó Georg.


—¿Qué te hace pensar eso? —le interrumpió Tom. Sus ojos se dirigieron hacia la habitación donde mantenía a Bill.



~~~


Julius balanceó rápidamente al joven rubio. Andreas estaba totalmente inconsciente, ni siquiera pudo levantar un brazo para protegerse del golpe del hombre. Tal vez si hubiera sido más entrenado físicamente, Andreas habría mínimamente detenido la fuerza del puño del hombre, pero por desgracia, no estaba en condiciones de amortiguar el golpe, y por lo tanto fue noqueado al primer contacto.


La habitación olía deliciosamente a Bill, y las velas azules favorecían el aire con su presencia. Una pesada atmósfera de deseo llenó la habitación, centrándose en Bill, atrayendo a los dos guerreros como carniceros a la carne.


Julius se agachó junto a la figura dormida de Bill y lo olió. —¿Puedes saborearlo, Neo?


El hombre de pelo negro gruñó y asintió. —Probablemente podría correrme sólo con su olor.


—Yo también —Julius se rió —, ¿pero, dónde está la diversión en eso?


—Demasiada ropa —comentó Neo, observando las prendas transparentes que Bill llevaba puestas. —Desnúdalo, mi amor, mientras yo contengo a mi pene por la vista.


Bill no luchó, estaba todavía profundamente dormido, muy cansado de sus largas horas divagando. Julius hizo un rápido trabajo desnudando a Bill, con las manos temblando de la excitación que pulsaba en él cada vez que tocaba la piel desnuda de Bill.


—Oh, mierda —gimió Neo mientras contemplaba el cuerpo desnudo de Bill. —Voy a correrme en cualquier momento.


—Espera... aguanta... —murmuró Julius torpemente mientras se quitaba su propia ropa. —Mierda... yo también.


—Nghh... ¿Quieres ir a la vez? —Neo jadeó sugestivamente. —Estoy seguro de que esta zorra puede tomar un buen tramo.


—Sí, sólo date prisa o ni si quiera voy a hacerlo en él —dijo Julius mientras Neo se desnudaba.


Ambos hombres trataron de mantener sus bolas duras con poco éxito. Dolorosamente duros, ellos voltearon a Bill bocabajo. Bill se puso en marcha en el instante que sus penes rozaron la superficie magullada de su entrada.


Los hombres dieron un grito ahogado al mismo tiempo y se apartaron de Bill como si hubieran sido quemados. Sus pieles comenzaron a erupcionar en unas ampollas dolorosas. Julius maldijo cuando la cabeza de su hombría empezó a expandirse, no con excitación, sino con rugosas manchas gris y rojo. Su trasero se contrajo, apuñalado de repente por algún cuchillo invisible mientras se arrastraba lejos de Bill. Los bultos fueron extendiéndose rápidamente, cubriendo toda su entrepierna en una lama asquerosa. Incluso su boca estaba erupcionando con ampollas. Miró a su amante; Neo estaba igual.


Bill se volteó y sus ojos dispararon directamente a los dos hombres. Al ver su estado, su rostro se iluminó con un resplandor casi surreal de venganza.


Finalmente, el némesis (*).


Neo y Julius se cubrieron de nuevo con sus ropas, y se alejaron de Bill yendo hacia la parte principal del templo. Querían enjuagarse en la piscina purificadora para hacer un intento de lavar la ardiente picazón que corría por sus cuerpos.


Cuando salieron, sus rostros lavados se cubrieron de horror.


Todos sus camaradas compartían su padecimiento también.



~~~


—Jost me advirtió que ese cabrón tenía poderes que no sería capaz de detener. Pensé que sólo estaba alabando el mito del niño —dijo Tom gruñendo mientras caminaba pisando fuerte hacia la habitación de Bill. —Voy a rajarle el cuello si él no soluciona esto.


Georg caminó rápidamente junto a él. —¿Realmente crees que Bill está lo suficientemente fuerte como para castigar a todos los hombres? ¡Apenas puede moverse y estaba prácticamente incoherente ayer por el amor de Zeus!


—¡Sí, y se las arregló para hipnotizarte mientras estaba atado! —resopló Tom. —Tú lo dijiste, está bendecido. Lo he subestimado demasiadas veces hasta ahora.


—¿Te has parado a pensar que tal vez se trata de un castigo de los dioses?


—El único dios que no parece tener control alguno aquí es esa hermosa zorra —Tom espetó. —Es hora de acabar con la verdad detrás de él. Vamos a exponer la realidad de su mito.


Notas finales:
némesis: justo castigo
18. Examinar el pasado por Elle R
Notas del autor:
Respice

El aire todavía estaba en la habitación sacerdotal. El profeta de pelo negro estaba en el centro, mordiendo con avidez una manzana dorada. No podía evitar sonreír de vez en cuando. Sin ningún esfuerzo, parecía que había ganado la partida.


Ante el sonido de pisadas, Bill bajó la manzana de sus labios y esbozó una sonrisa desafiante.


~~~


Bill miraba con satisfacción la escena; su odio traspasaba sus ojos disparando flechas a las espaldas de sus enemigos que ya gruñían y se retorcían con disgusto y dolor. El castigo estaba justo en sus manos. Los hombres estaban por fin recibiendo lo que se merecían. Era sólo cuestión de tiempo antes de que Tom lo recibiera también.


~~~


Tom llegó a Bill con una velocidad sorprendente. La manzana cayó de la mano de Bill cuando Tom lo agarró con fuerza y lo sacudió. Bill hizo una mueca cuando Tom agarró sus brazos amoratados de manera dolorosa.


—¿Qué has hecho? —gruñó Tom, sus ojos se veían furiosos.


—Yo no hice nada —respondió Bill, su sonrisita arrogante regresó. —Tú lograste todo esto por ti mismo.


Abrumado por la ira, Tom empujó rudamente a Bill contra la pared. El profeta se mordió el labio ante el contacto contra su cuerpo lastimado. Tom cogió un puñado del pelo de Bill y golpeó su cabeza contra la pared con fuerza. Inconscientemente, Bill se agarró a los hombros de Tom sólo para mantenerse en pie.


—¡Dime lo que le has hecho a mis hombres! —gritó Tom exigente en la oreja de Bill.


—¡Nada! Pero me alegro de que estén sufriendo —gritó Bill furiosamente. —¡Tú recibirás un castigo mil veces peor que ellos por lo que hiciste!


La cabeza de Bill fue golpeada contra la pared una vez más como respuesta; puntitos blancos y negros aparecieron delante de sus ojos. Tom lanzó a Bill en el suelo, y antes de que Bill pudiera enderezarse, Tom estaba presionando un peso sobre su espalda. Él estaba encima de él.


—Au... —Bill se quejó de dolor. —¡Detente, quítate de encima!


Pero Tom no paró y continuó maltratando a Bill sin cuidado. Las fuertes manos del rastudo recorrían con fuerza la espalda de Bill. Bill dejó escapar un grito espeluznante ante la forma tan violenta en que Tom lo tocaba. Todos los músculos de sus extremidades golpeadas estaban todavía demasiado sensibles, tan magulladas que cada toque se sentía como el golpe de una garrote.


—¡Tal vez no te he enseñado lo suficientemente bien por qué no debes meterte conmigo! —bramó Tom, mientras empezaba a subir la túnica de Bill por sus piernas.


—¡No! ¡Para! ¡Que alguien me ayude! —gritó Bill, luchando locamente para alejarse de su agresor.


La gruesa y húmeda punta se empujó contra su entrada, y los ojos de Bill se abrieron ampliamente cuando Tom le penetró. La respiración de Bill se aceleró y su lucha se detuvo, Tom soltó un gruñido alto detrás de él, embistiéndolo con fuerza hasta que se vino.


~~~


El profeta descansaba contra el mármol mientras respiraba con lentitud, dejando escapar pequeños suspiros. Sus gruesas lagrimas mojaban el piso. Bill dio un quejido cuando Tom salió de él sin ningún cuidado, completamente agotado.


—Tú no eres más que un debilucho —espetó Tom mientras se ponía en pie. —Yo soy más fuerte que tu, sin ninguna duda.


Bill tembló y llevó su mano derecha hacia atrás para proteger su entrada que escocía, donde sus dedos se encontraron con una humedad cobriza. Bill dejó escapar un quejido al sentir el hilillo de sangre por ellos.


Tenía tanto dolor.


—Actúas como si fueras un dios entre los hombres, pero mira cuán desvalido te he dejado —dijo Tom amenazadoramente mientras observaba el cuerpo inmóvil de Bill. —¡Háblame de tu poderío ahora, oh dios Bill! ¡Háblame de tu legado! ¡¿Qué eres?!


Cuando el chico no respondió, Tom tuvo que contenerse para no golpearlo despiadadamente. Todavía necesitaba al profeta para arreglar el desastre que había causado.


Tom ignoró la sangre que fluía de la entrada de Bill, bajando por sus mulos y cayendo en el suelo. Rodó al hermoso hombre sobre su espalda; el rostro de Bill lo miró fijamente con calma, completamente roto por la derrota.


~~~


—Yo nunca pedí ser bendecido. Eso sólo causó problemas en mi adolescencia —Bill comenzó en voz baja. —Incluso antes de que hubiera llegado a la edad adulta, hombres promiscuos me seguían a todas partes y me miraban lascivamente a donde quiera que iba.


>>Me encantaba nadar y pescar en el Egeo, pero con el tiempo dejé de ir allí. Muchos venían a verme bañarme. Veía las miradas de otros y la forma en que todos los ojos se dirigían hacia mí constantemente, y yo sabía que debía de haber algo diferente en mí. Sólo que no supe que estaba bendecido hasta que cumplí catorce.


~~~


Con catorce años de edad, Bill estaba teniendo grandes dificultades para conciliar el sueño. Podía oír la pelea, los insultos, acusaciones y amenazas que provenían del pasillo. Estaba seguro de que los vecinos podían oír la fuerte discusión que sus padres estaban teniendo.


—Sé que has estado engañándome, Jorg —dijo una voz femenina con rabia. —Yo sé con quién te acuestas en tu mente cada vez que estamos juntos. ¡Es repugnante!


—¡No sabes de lo que estás acusándome, Simone!


—¡Veo la forma en que lo miras, no creas que no me doy cuenta! —la madre de Bill gritó con voz chillona. —¿Mi mayor competencia, mi propio hijo?



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—Padre, ¿qué está pasando? —preguntó Bill tímidamente. —¿Por qué no está mamá arropándome?


—Calla, Bill. Necesito que seas bueno por mi —susurró Jorg mientras su mano se deslizaba por la pierna de Bill. Bill sintió una extraña sacudida en el estómago ante el toque.


—¿Dónde está mamá? —La misma pregunta una vez más.


—Simone ya no va a vivir con nosotros, mi Bill —dijo Jorg mientras se sentaba más cerca de Bill en la cama de madera del chico.


—¿Por qué no?


—Shh... ahora no es momento para preguntas, Bill —dijo Jorg mientras pasaba sus manos por el cabello de su hijo. —Ella simplemente se fue porque está celosa de que yo te quiera más de lo que la quiero a ella.


—Estoy cansado. Sólo quiero irme a la cama —Bill se quejó en voz baja.


—Espera, Bill. Primero necesito que me ayudes a cumplir la voluntad de los dioses.


Bill inmediatamente se animó. ¡Qué emocionante!



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—Cuando yo tenía catorce, mi padre vino a mí una noche, y fue entonces cuando descubrí mi poder para profetizar —dijo Bill ausente, su rostro hizo una mueca como si estuviera probando un sabor desagradable. —Eros le había enviado una visión donde le contaba sobre mi bendición y la forma de acceder a ella.



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Jorg se subió encima de su hijo con un propósito. Sus palmas sudorosas quitaron el exquisito cabello negro lejos de los ojos de su hijo mientras se movía encima del cuerpo del adolescente. Bill lo miró con los ojos muy abiertos. La cercanía del cuerpo de su padre contra el suyo provocó un cosquilleo en su vientre como nunca había sentido antes. Se hizo más fuerte cuando su padre se restregó contra él, a pesar de que él no se sentía nada cómodo con lo que estaba pasando.


—Estoy cansado, por favor... —lloriqueó Bill, pero salió más como un suave gemido. —Por favor...


—Shh, Bill. He soñado con esto durante tanto tiempo —Jorg dijo mientras desgarraba el camisón de su hijo. —No está mal si se siente bien.


Bill gimió, su ropa fue retirada, y Jorg restregó sus cuerpos desnudos juntos. Bill se sentía cada vez más caliente, su estómago ardía con algo que nunca había experimentado antes. Se sentía mareado, subiendo hacia algo que no acababa de ubicar, y su espalda se arqueó de forma inconsciente, presionando su entrepierna frenéticamente contra la de su padre.



~~~


—Se desencadenó mi primera profecía, y entonces...


—¿Quieres decir que tu padre se acostó contigo? —Tom se puso rígido, su voz sonaba llena de asco.


—No fue así —defendió Bill en voz baja. —Los dioses lo escogieron para que revelara mi grandeza, vinieron a él en sueños durante años antes de que finalmente se diera cuenta de que debía hacer su voluntad.


—¿Alguna vez pensaste que no fue la voluntad de los dioses, sino la de tu padre? —Tom le preguntó en voz baja. Sentía la lengua pastosa y pesada, el asco iba subiendo por su esófago.


La cara de Bill se puso roja de la ira. —¡Fue la voluntad de los dioses y nada más!


~~~


Bill intentaba pensar en otra cosa, en sus aventuras de muchacho, las luchas de espadas y las batallas de gladiadores – cualquier cosa para aislarse de cuán maravilloso se sentían las caricias sobre su piel desnuda, y lo horrible que se sentían dentro de su corazón.


Su corazón estaba martillando en su pecho, su estómago se agitaba con tal excitación tan intensa que sentía que iba a explotar. Bill ya no podía ver, se encontraba alrededor de una bruma de remolinos rojos y dorados, caminando a través de una niebla borrosa de palabras no dichas.


—¡Gratia placenti per fas et nefas! —dijo Bill, desmayándose el segundo después de que la última sílaba salió de sus labios.


En nombre del placer justa o injustamente.



~~~


—A la mañana siguiente, mi padre me llevó al templo, donde fui examinado. En efecto, Eros había reclamado una gran parte de mí. Los sacerdotes decidieron que necesitaban mantenerme bajo su vigilancia. Pero mi padre no quería dejarme ir, así que... le pagaron por entregarme —Bill suspiró con tristeza.


Ya fuera por su resaca o por escuchar el relato de Bill, el estómago de Tom se revolvió.


—No tengo control de mis poderes, mis profecías, o de mi cuerpo —dijo Bill humilde, su expresión era sorprendentemente resignada. —Otros los controlan por mí. Supongo que ahora pertenezco por completo a ti, Tom. Felicidades.


19. Entre las dudas está la esperanza y el miedo por Elle R
Notas del autor:
Spemque Metumque Inter Dubiis (Virgilio)

Bill se retorcía y daba vueltas a ratos mientras dormía. Su pelo estaba enmarañado por el sudor y su piel estaba húmeda y fría, casi como si tuviera fiebre, a pesar de que no estaba enfermo en absoluto. Él estaba teniendo una pesadilla, una muy vívida, y parecía atrapado en ella, sin poder despertar.


—Bill… cariño —canturreó Andreas mientras sacudía a su amigo con el fin de despertarlo. Quería calmar al chico de pelo negro antes de que los sacerdotes entraran en la habitación para ver que ocurría. Andreas sabía que Bill odiaba cuando los sacerdotes venían a él en intervalos nocturnos.


—No… por favor, para… —Bill murmuraba por momentos, luchando contra las manos de Andreas.


Andreas apartó algunos de los pelos enmarañados de Bill de su cara con sus dedos, y Bill al instante se despertó. Confundido, Bill se aferró a su amigo rubio y lloró fuertemente en su hombro.


—¿Quieres hablar de ello? —preguntó Andreas en un susurro mientras Bill lo abrazaba. Él acariciaba el pelo de Bill con dulzura. —Te escucharé si lo necesitas.


Después de sorber sus mocos y secar sus ojos, Bill le dio un beso húmedo en la mejilla a Andreas. La mejilla de Andreas se encendió de un color rojizo ante el contacto de los labios de Bill. —Eres un buen amigo. Ni siquiera entiendo por qué me toleras cuando yo soy tan… tan…


—¿Qué eres, Bill?


—Cuando soy tan puta —exclamó Bill en un agudo lamento.


El rubio suspiró con tristeza. —Eso no es lo que tú eres Bill. Tú nunca podrías ser una puta.


—Sí, lo soy. Ni siquiera sabes cuánto… —dijo Bill. —Doy asco.


—No creo eso tampoco —dijo Andreas mientras comenzaba a frotar círculos en la espalda de Bill. —Tú estás bendecido, eres hermoso, dulce y divertido, incluso cuando tú no lo crees… Eres lo que siempre he querido y más.


—No me conocías antes, Andi. Yo soy una puta de tal manera que hasta mi padre… —Bill tragó saliva.


—Eso no fue tu culpa, Bill —Andreas le aseguró a su amante. —Los sacerdotes dijeron que él fue el elegido para desencadenar tu poder.


—¿Por qué tuvo que ser él de todos modos? —preguntó Bill con voz calmada. —¿Por qué no tú o alguien más? ¡He arruinado mi familia por ser de esta manera! ¡Y él me arruinó a mí!


—Estoy seguro de que los dioses tienen un motivo para todo esto —dijo Andreas, su voz llena de fe y aceptación. —El fin justifica los medios supongo. Era muy importante que empieces tu trabajo como profeta inclusive si el horrible comienzo contribuye a un gran final.


—Todo el mundo espera que yo sea grande y los ayude a ver el futuro. ¡Tengo miedo de mi propio futuro! —chilló Bill. —¿Cómo puedo dejar que ellos –los sacerdotes, mi padre, los benefactores– me controlen? Yo no tenía control alguno cuando él me violó.


—Bill, te prometo que eso no volverá a pasar —dijo Andreas con firmeza. —No voy a permitirlo. Soy tuyo ahora, y el Consejo dijo que la única razón por la que tendrías que acostarte con alguien más es si fuese muy, muy importante. De lo contrario, sólo lo haremos nosotros dos.


—Por lo menos sé que tú no me harás daño —Bill dijo en el cuello del rubio. —Me gustaría que pudiéramos estar juntos cada vez que quisiéramos sin ser vigilados… ¿No crees que un poco trágico?


—¿Qué es trágico?


—A pesar de que siempre estemos juntos, nunca podremos estar juntos de verdad —dijo Bill mientras hacía girar un mechón del pelo de Andreas. —Siempre voy a profetizar durante nuestra intimidad. Tú eres el único que realmente llegará a disfrutar de ello.


—Tal vez eso es sólo una cosa temporal, hasta que consigas sacar la profecía… —sugirió Andreas. —Tal vez cuando seas mayor, serás capaz de controlarlo, ¿sabes?


Bill se rió sin entusiasmo. —Me encanta lo optimista que eres, Andi. Pero lo sacerdotes dijeron que debería poder controlarlo ahora, pero por alguna razón no puedo.


Andreas alejó a Bill un poco, lo suficiente como para crear un espacio lo bastante amplio para capturar los labios del muchacho. El cuerpo de Bill se agitó con emoción, y Andreas se apartó demasiado pronto.


—Hay una razón para todo, Bill —dijo Andreas tiernamente—, aunque sólo los dioses saben cuál es…



~~~


—Tom, tenemos buenas noticias. Andreas tiene un moretón en el lado de su cara donde fue golpeado, pero todavía recuerda el importante descubrimiento que hizo —dijo Gustav. El rastudo caminó resueltamente junto a él. —Nos dijo a Georg y a mí que… Hey, ¿a dónde vas?


Tom no respondió, sólo aceleró el paso. El líder echó a correr y salió por el templo, adentrándose en el desierto. Sus rastas se mecían detrás de él mientras desaparecía en el calor abrasador.


—¿Qué demonios fue eso? —se preguntó Gustav en voz alta.


Regresó con Georg y le hizo la misma pregunta.


~~~


Bill continuó recostado por un rato más. Tom había irrumpido en la habitación y lo dejó allí, completamente desnudo y vulnerable en el suelo. A pesar de que no había la posibilidad de que los otros hombres llegaran a él –estaban demasiado enfermos en ese momento para hacer algo más que quejarse y retorcerse de dolor– Bill todavía se sentía expuesto al ataque. Pero no podía moverse ahora mismo. Sus extremidades no se lo permitían.


No esperaba levantarse hasta que fuera absolutamente necesario, permanecer en la misma posición hasta que se volviera incómoda y dolorosa. Un bajo jadeo salió de su boca cuando se incorporó sobre sus rodillas, si él se sentía tan mal por ese ligero movimiento, sin duda el dolor se dispararía a través de su cuerpo cuando por fin consiguiera ponerse de pie.


Pero Bill tenía que limpiarse. No podía dejar que se revolcara en su propia sangre. Quería lavarse, ponerse una túnica nueva y olvidarse de todo, pero todos los recuerdos eran demasiado predominantes. Irrumpían en la caja fuerte de su mente como ladrones y tomaban todos sus peores pensamientos y los arrojaban hacia él porque eran muy repulsivos.


Quizá fuera una sorpresa que Tom hubiera violado a Bill, porque Tom había parecido ser el único que lo trataba con ternura; al menos con sus caricias. Tom no había usado la fuerza para hacer que Bill le diera lo que quería. Hasta ahora.


¡Tal vez no te he enseñado lo suficientemente bien por qué no debes meterte conmigo!


Bill se mordió el labio y gateó con movimientos lentos hacia una jarra de agua que estaba puesta en la esquina de la habitación. Cuidadosamente, Bill borró todo rastro de Tom de su cuerpo. Cuando terminó, él se recostó en su estera y esperó.


Esperó el regreso de su dios.


20. Equivocarse es humano por Elle R
Notas del autor:
Errare Humanum Est (Séneca)

—Estoy harto y cansado de que me hagan retroceder —gritó Jost con enojo a su estratega.


Saki pasó sus gruesos dedos a través del plan de combate. —¿Qué quieres que haga?


—¡Me gustaría que traces una mejor estrategia para nuestro triunfo, Saki! —gritó Jost furioso. —Nunca hemos tenido tanta mala suerte en todas nuestras batallas hasta ahora. ¡¿Qué ha cambiado para que fracasemos tan miserablemente?!


—Bueno, estamos perdiendo nuestra tropa delantera —dijo Saki con las cejas levantadas.


—No otra vez —se quejó Jost. —Ya te lo dije: Tom necesita perseguir al enemigo y estar listo para atacar cuando les llevemos hacia las montañas.


—¿Y cómo vamos a llevarlos hacia las montanas cuando ellos nos están conduciendo al mar? ¡Pronto nuestras rodillas estarán mojadas en retirada!


—¡Si hubieras planificado una mejor estrategia, no estaríamos retrocediendo para empezar! —Jost resopló mientras se acercaba al otro hombre. —Si perdemos esta guerra, yo te haré el culpable.


~~~


Habían pasado horas pero Tom aún no había regresado. Andreas terminó de explicar su revelación a Georg y Gustav, luego los tres buscaron a Bill. Él debía estar al tanto de lo que estaba pasando más que nadie.


—¿Estás bien, Bill? Te ves un poco enfermo —dijo Gustav cuando los hombres entraron en la habitación.


Bill negó con la cabeza y bajó sus ojos, que se veían levemente abatidos. —No, estoy bien… sólo cansado.


Andreas se sentó al lado de su amante y lo besó suavemente en los labios. Bill gimió dentro del beso, un bajo rugido surgió de su estómago revuelto.


—He descubierto lo que te pasa —dijo Andreas orgulloso después de haber retirado sus labios de los de Bill. —Dime, se suponía que debías dar cuatro profecías durante la orgía, ¿tengo razón?


—Sí, es cierto —dijo Bill con un asentimiento.


—Sólo tengo tres registradas —dijo Andreas. —Algo salió mal con el ritual. La cuarta profecía está atrapada dentro de ti.


Los ojos de Bill se agrandaron mientras intentaba recordar el ritual. Andreas tenía razón, sólo habían sido tres.


El dolor en su estómago era la última profecía intentando liberarse.


—Eso es muy extraño… —murmuró Bill. —¿Por qué de repente mis profecías se detuvieron?


—Por desgracia, eso es algo que todavía no sé —dijo Andreas mientras acercaba más a Bill contra él. —Vamos a investigarlo y lo descubriremos pronto, mi amor.


—Gracias, Andi —susurró Bill al oído del otro chico. —Tú me has sido de mucha ayuda en todo esto.


—Cualquier cosa por ti, Bill —dijo Andreas en voz baja. —Todavía sigo curioso por saber por qué no diste la profecía final. Estoy seguro de que debe haber algo que estoy pasando por alto.


—Esperemos que Eros nos ayude para ver la verdad —dijo Bill afectuosamente.


Georg se aclaró la garganta. —Hay algo que debo preguntarte, Bill. ¿Sabes a dónde ha ido Tom?


El profeta frunció el ceño con tristeza al escuchar el nombre del otro hombre. —Simplemente se marchó. No sé por qué.


—Sin embargo algo tuvo que haber pasado —dijo Gustav—, se veía tan… diferente a como él es. No conocía esa expresión en su rostro, pero era diferente a cualquier cosa que haya visto en él…


—No ocurrió nada. Estábamos en medio de una charla cuando él salió corriendo —dijo Bill, no era del todo una mentira, pero aún así no podía desenmascarar la verdad.


No podía decir cómo Tom al final le había pegado. No delante de estos hombres, o de cualquier otra persona.


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—Parece que los dioses te han favorecido. Hasta yo estoy orgulloso de tus órdenes —dijo Jost con una sonrisita engreída. —El enemigo se está retirando. Dos legiones han sido misteriosamente asesinadas antes de que entraran en el campo de batalla.


—Nunca ordené a ninguna tropa ir a las tiendas del enemigo y matarlos —dijo Saki con el ceño fruncido. Aún así estaba contento por el ataque sorpresa, a pesar de que no fue él quien lo planeó. —Ahora que lo pienso, todas las tropas estuvieron en el campo de sol a sol.


—Entonces supongo que tenemos que agradecerles a Tom y a sus hombres por eso —dijo Jost eufórico. —Te dije que su ausencia en el frente de batalla sería algo positivo.


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Gustav y Georg fueron a ver a los soldados y a distribuir sus raciones de comida, dejando a Bill y Andreas solos.


El profeta estaba recostado con la cabeza apoyada en el pecho de su amante. Andreas acariciaba el pelo de Bill cariñosamente y Bill maullaba como un gatito en respuesta. Se sentía tan seguro con el otro chico, como si nada en el mundo pudiera hacerle daño en ese momento.


—¿Andi? —Bill dijo bajito el nombre del otro chico.


—¿Sí, Bill? —El rubio respondió. —¿Qué necesitas?


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Andreas tenía una mano en la parte baja de la espalda de Bill, mientras que la otra sostenía a su amante con dulzura. Bill sólo había pedido una cosa; ser besado. Bill quería sentir en cierto modo que seguían estando juntos, experimentar con Andi lo que había sentido con Tom la primera vez que habían tenido sexo. Sabía que no podía acostarse con su amante en ese momento, estaba demasiado débil. Besos y caricias tiernas serían más que suficiente.


Bill gimió bajito cuando la lengua de Andreas se deslizó por sus labios. No quería que la simplicidad del momento termine. Bill disfrutaba dejándose llevar por esta sensación que no era la lujuria a la que estaba acostumbrado, pero mucho más satisfactoria.


El sonido de una armadura chocando los devolvió a los dos a la realidad. Bill tímidamente alejó sus labios de los de Andreas, curioso por saber qué había hecho el sonido.


—Tom, ¿dónde has estado? —La voz preocupada de Georg flotó en el aire. —¿Por qué estás cubierto de sangre?


Bill miró a Andreas a los ojos con miedo. Era un momento muy íntimo en el que Tom los encontró.


Temeroso de provocar al Tom ya de por sí enojado, Bill apartó levemente a Andreas. Su corazón se rompió un poco al hacerlo, pero Tom lo había dejado perfectamente claro en la mañana.


Bill era propiedad de Tom, su posesión. Ahora le pertenecía a Tom.


Gustav estaba en lo cierto, la expresión del rostro de Tom era tan inusual en él que Bill no tenía idea de qué esperar de él.


Georg y Gustav estaban cautelosos en la puerta, viéndose prácticamente listos para saltar encima de Tom si éste de repente se ponía violento. Pasaron minutos en un intenso silencio antes de que Tom por fin hablara.


—Lo quiero fuera de aquí —le dijo a Andreas. El rastudo ni siquiera podía atreverse a mirar a Bill. —Tómalo y vete.


—Tom ¿de qué estás hablando? —preguntó Georg confundido. —Tú mismo lo dijiste, necesitamos la profecía de Bill para…


—Cuanto más tiempo se quede aquí, peores cosas vendrán —dijo Tom amenazadoramente. —Incluso yo tengo ojos para ver eso.


El estómago de Bill se agitó de una forma extraña. —¿A dónde puedo ir cuando todos los del Consejo están muertos?


—Muy lejos, no me importa dónde. No quiero ver tu patética cara nunca más —le respondió Tom. —Me voy a deshacer del problema en su totalidad alejándote de mí y de mis hombres.


—Si los dioses ya están enojados, dejar que Bill se marche no servirá de nada para remediar su ira —dijo Gustav con convicción. —Me temo que no descansarán hasta haber dado su castigo.


Tom apretó los puños fuertemente. —¿Antes tú dijiste que estaba equivocado al mantenerlo aquí, ahora me equivoco al dejar que se vaya? ¡¿Pero qué tipo de hipocresía es esta?!


—No puedes simplemente ignorar lo que está pasando para que se vaya —dijo Georg con firmeza. —Debes tratar de remediar la situación por ti mismo si quieres que todo termine bien.


—¡Mi legado no será manchado por su presencia! —gritó Tom, su voz tan alta que hizo añicos los oídos de todos los hombres presentes.


Afuera del templo, un relámpago iluminó el cielo. Una furiosa tormenta se estaba preparando. Bill se sentía más enfermo con cada insulto que Tom daba a su persona. Su cabeza se sentía endeble y su estómago ardía cada vez más con cada rayo que caía y estallido de un trueno.


—Su sola presencia ha arruinado cualquier esperanza que nuestros hombres tenían de…


—Eros está enojado… —susurró Bill con la voz entrecortada. —Puedo sentir su ira dentro de mí, y me lastima…


Andreas se acercó preocupado a Bill. —¿Está todo bien? —Incluso Gustav y Georg se acercaron a él.


Bill se frotó el vientre y cerró los ojos. —No puedo mantener esto dentro de mí por mucho más tiempo…


Notas finales:

En caso de que haya cualquier tipo de confusión, después de que Bill y Tom tuvieran su pequeño altercado, Tom huyó al desierto para tener un poco de tiempo a solas. Estaba tan enojado que fue y asesinó a dos legiones "militares" por su propia cuenta como Jost y Saki dijeron.

Nos vemos.

21. El número de tontos es infinito por Elle R
Notas del autor:
Infinitus Est Numerus Stultorum (La Biblia)

Lluvia caía sobre el valle desierto, acompañada de duros trozos de granizo. La arena estaba ascendiendo espesa, lodosa y era difícil moverse bien. Zeus lanzó furiosos rayos al campo de batalla. A pesar del caos que los cielos estaban echando sobre los soldados; el combate continuó. Los hombres atacaban tan rápido como podían con sus tobillos atascados en el barro.


Los Hiperiónes formaron una fila bajo el mando de Jost, para mantener su posición en contra de los Elateanos atacantes. La barrera se quebró rápidamente, debido a la mala suerte de un tiempo tan horrible, y a partir de ahí fue un sálvese quien pueda.


Con las filas rotas, Jost se subió encima de su caballo. El animal relinchó y relinchó frenéticamente, aterrorizado por la tormenta y el fuerte sonido metálico de las espadas en medio de los truenos; Jost aferró fuertemente las riendas de modo que no sea arrojado del animal.


Los Elateanos llevaron a cabo su venganza desde esa mañana. Debido a que el enemigo había logrado de alguna manera destruir dos de sus unidades más importantes, cada hombre había duplicado la fuerza y la amenaza, al parecer, e implacablemente mataron a los Hiperiónes con espadas rápidas. El líder ecuestre vio con horror como la sangre de sus hombres se mezcló con el barro y tiñó el suelo de rojo.


~~~


—¿Qué quieres decir, Bill? —preguntó Andreas con preocupación.


—La profecía, tiene que salir —dijo Bill con una respiración dificultosa. —Nunca fue así de malo antes. Está golpeando contra mi piel.


Andreas se acercó con cautela y presionó su mano contra el vientre de Bill. Se detuvo, dejándola apoyada contra Bill un momento; su rostro se volvía más preocupado con cada segundo que pasaba.


—¡Bill, estás ardiendo! —exclamó Andreas, y retiró su mano.


—¡No, por favor sácala! —rogó Bill mientras sus ojos se movían aleatoriamente entre los cuatros hombres. —¡Tócame!


—Ya hemos comprobado que eso no va a funcionar. Por no hablar de que todavía no estás lo suficientemente bien para… —comenzó Andreas.


—¡Me importa un carajo! —gritó Bill, moviendo sus brazos violentamente en el aire. Su voz sonaba desesperada. —Tom lo hará, ¿verdad Tom?


El rastudo miró a Bill con un rostro impasible.


—Oh Dios, esto me está poniendo tan… tan duro —dijo Bill irregularmente. —Esta excitación, me duele.


—¿Qué quieres que haga? —preguntó Andreas frenético. —¡La última vez que te corriste sólo pudiste balbucear de forma incoherente durante las siguientes horas!


—No me importa —dijo Bill mientras se agarraba el vientre. La tormenta de afuera rugía fuertemente, con más potencia.


—Voy a averiguar qué es lo que te pasa, no te preocupes —le aseguró Andreas al profeta preocupado.


El estruendo del trueno más fuerte de todos estalló, y la atmósfera de la habitación cambió simultáneamente. Había una sensación de pesadez en el aire que se asentó en el estómago de todos los presentes, y un resplandor rojo de las inexistentes velas pareció ensombrecer la habitación.


Bill fue callándose después de unos pocos minutos de silencio, excepto por sus propios murmullos. Su rostro tenía un aspecto de satisfacción, y él cayó en un sueño plácido.


~~~

—Lo has hecho bien velando por Bill, mi hijo —dijo Eros, su voz sonaba como el sexo en sí. —Pero ha habido una complicación, una que debe ser remediada de inmediato.


Andreas habló con tanta fluidez como pudo, no confiando en su voz, que podía quebrarse con un gemido mientras se dirigía al dios.


—¿Qué es lo que se necesita hacer, mi dios? Voy a hacer caso de vuestra palabra.


—Por desgracia, no puedo interferir mucho en los asuntos de los mortales. Simplemente te estoy advirtiendo que: los padecimientos de Bill deben ser discernidos o ocurrirán cosas drásticas. —El dios dijo. Andreas sintió la piel de gallina al escuchar la erótica voz del hombre.


—Entonces voy a hacer mi mejor esfuerzo para ayudar a Bill —dijo Andreas con orgullo. —Mi señor, qué acerca de Tom, él...


—Tom recibirá lo que es justo para él —respondió Eros vagamente. —No trates con él tú solo.


—Si es la voluntad de los dioses —Andreas hizo una reverencia.


—Confío en ti Andreas. Haz lo que hay que hacer.



Andreas reflexionó sobre las palabras que el dios le había dicho en su sueño sólo hace poco tiempo. Ocurrirán cosas drásticas, él había advertido. Parece que esas cosas ya habían empezado.


Estaba haciendo todo lo posible, intentando ayudar a Bill de cualquier manera posible, pero Tom y otras fuerzas siempre parecían interferir con su progreso. Al menos había descubierto lo que le pasaba a Bill, ahora sólo tenía que encontrar la forma de solucionarlo.


~~~


Esa noche, mientras Andreas dormía, se encontró una vez más en la agonía de estar en presencia de Eros. Sus mejillas se enrojecieron mientras se acercaba al trono resplandeciente del dios, y su pene se endureció ante la vista del hombre.


—No queda mucho tiempo —dijo Eros, su tono era serio y carecía de su habitual picardía. Incluso las mujeres que le adoraban parecían ser menos voluptuosas que de costumbre.


—Estoy haciendo todo lo que puedo —aseguró Andreas. —Odio ver a Bill así.


—Él va a empeorar si no solucionas la situación en tres días.


Un grito ahogado salió de la boca de Andreas. —¡Entonces déjame volver y trabajar toda la noche hasta tener éxito!


—Cálmate, hijo mío —dijo Eros levantando la mano. —Tengo fe en ti. Sólo necesitas abrir los ojos, echar un buen vistazo alrededor, y verás qué es lo que estás pasando por alto.


—Voy a hacerlo lo mejor posible, mi dios —dijo Andreas con una reverencia.


—Excelente. —El dios respondió. —Ah, y antes de que te vayas, te doy estas palabras de despedida para que tengas en cuenta: no permitas, por ninguna circunstancia, que se separen.


~~~


Andreas se despertó duro, pero rápidamente perdió la erección cuando se dio cuenta de que le quedaba poco tiempo. Sólo tenía tres días. No tenía tiempo de sobra, ni siquiera para masturbarse.


El rubio caminó por todo el templo a oscuras, pasando por el altar y los hombres que gemían en sueños, y entró en el sótano para buscar algunas velas con las que pudiera trabajar. En la oscuridad, tropezó con la vasija de barro que había botado de los estantes el otro día en su búsqueda de velas.


El dios había dicho que debía abrir más los ojos, que fue precisamente lo que hizo Andreas en el momento que encendió una vela. Eros hizo parecer que había algo que estaba olvidando, algo tan grande e importante que era de hecho simple. ¿Pero qué podría ser lo que el dios había mencionado que estaba pasando por alto?


Andreas pensó en el ritual. Él se había ido poco antes de la última profecía, que fue cuando Tom había irrumpido y destruido todo. El ritual terminó abruptamente en medio de todo el caos. Había terminado antes – había terminado antes de que Andreas hubiese regresado con el incienso necesario.


No, no podía ser tan fácil. Tenía que haber algo más, sin embargo, en cierta forma, tenía perfecto sentido.


El incienso estaba a punto de extinguirse cuando Andreas había entrado en el sótano para obtener más, pero antes de que lo hubiese encontrado, el incienso ya se había apagado, casualmente en el mismo momento que Tom asoló el templo. Era por eso que la profecía estaba atrapada dentro de Bill.


Él había colapsado antes de llegar a sacarla.


22. Examinar el presente por Elle R
Notas del autor:
Adspice

Tom descansaba en un profundo sueño. Yacía de espaldas, boquiabierto con el rostro mirando hacia arriba al techo de piedra del templo. Aunque Tom había quitado todos los rastros de sangre de sí mismo, aún podía sentirla manchando su piel.


¿Era así cómo había sido para Bill después de que los hombres se hubieran acostado con él, todavía pudiendo sentir sus toques en su piel incluso después de los hechos?


Cada vez que Tom había cerrado los ojos ese día, cada parpadeo, cada segundo libre, la imagen del rostro angustiado de Bill había aparecido con todo claridad ante él. La cara de Bill, gritando de dolor en silencio, él temblando y sollozando, él cayendo débil…


El rastudo estaba atormentado por la culpa, tan avergonzado que sentía que iba a vomitar al pensar en lo que había hecho durante tanto tiempo. Puede que acabara de arruinar sus posibilidades de pasar a la historia como uno de los más grandes hombres que hayan existido. Él era invencible, imparable, independiente y fuerte, pero suciedad había ensombrecido sus trofeos. Marcas negras y cortes rojizos le estaban haciendo un recuento, grabándose en él hasta que no haya nada más que muerte y la sangre deje de atribuirse a su nombre. Incluso si su nombre tuviera la suerte suficiente de salir en la prosa de un pergamino, ¿qué buenas y cordiales palabras de glorificación se podrían utilizar para describirlo?


Tom, estudiante de Ares, el guerrero. Mató el amor por cuenta propia. El profeta pronto se marchito y murió…


Por algún milagro, la conciencia de Tom quedó momentáneamente bajo control. Sus sueños sorprendentemente apacibles en comparación con las pesadillas que había sufrido durante todo el día.


Él podía recordar haber visto el lugar donde estaba actualmente de un lejano recuerdo. Había visto la costa del mar Egeo antes, a pesar de que nunca había puesto un pie allí hasta ahora.


Tom caminó por la arena, tan cerca del agua que las olas corrían tranquilamente a través de sus pies. Mientras observaba el mar espumoso, notó a alguien caminando sólo hasta las rodillas en el agua. Un esbelto y hermoso muchacho con el pelo corto y negro.


—Y el pez más pequeño sabía que había un depredador, aunque él no podía decir dónde estaba, porque el depredador hizo un buen trabajo enmascarándose. —El muchacho hablaba para sí mismo mientras se encorvaba sobre la clara superficie reflectante del Egeo. Sus manos estaban preparadas, listas para moverse rápidamente y atrapar la pequeña criatura.


—¡Hey, chico! —El joven se sobresaltó cuando un hombre de mediana edad se acercó a él en el agua.


—Ha hecho que mi pez se aleje —dijo el muchacho con tristeza.


El hombre estaba entrando en el agua. —Eres lindo cuando te enfadas, sabes…


—Oh, gracias. —El muchacho se encogió de hombros. Estaba acostumbrado a ser halagado por completos desconocidos sobre las cosas más extrañas.


—Yo podría ayudarte a pescar si quieres. —El hombre ofreció furtivamente mientras le miraba de una forma lasciva más de cerca. —Soy bueno con mis manos.


Los ojos de Bill se iluminaron y asintió con entusiasmo. —¡Eso sería muy amable de su parte!


—Tengo algunas redes que podríamos utilizar. —El hombre sonrió abiertamente. —Hey, ¿por qué no vamos en mi barco?


Tom miraba con disgusto como el hombre agarró la muñeca de Bill y la apretó con fuerza.


—En realidad, me iba a ir casa ahora —dijo Bill con una pequeña sacudida de su cabeza, y dio un paso hacia la orilla. El hombre lo hizo retroceder y lo condujo hacia un pequeño barco de madera.


—Entra en el barco, Bill.


—¡No, papá, suéltame!


—Así no es cómo sucedió, lo sabes.


Tom se dio la vuelta para ver el Bill adulto yendo directamente hacia él. El profeta estaba vestido con una túnica de color morado oscuro, sus manos se balanceaban a sus costados mientras caminaba y su presencia parecía amortiguar los gritos de su yo más joven en el agua.


—Yo era más mayor —dijo Bill mientras tomaba una lugar al lado de Tom y entrelazó sus dedos con las manos del hombre con rastas. —Nada jamás sucedió en la playa… eso fue peor…


Tom asintió, y cerró los ojos mientras dejaba que la calidez de la mano de Bill abarque la suya.


—Tu mano está temblando —señaló Bill, y luego acarició con el pulgar la piel de Tom. —Está bien. Está en el pasado.


—¿Cómo puedes hablar así? —preguntó Tom, su voz temblorosa. —El hecho de que ya ocurrió no significa que esté bien…


Bill suspiró y apoyó su cabeza en el hombro de Tom. Las olas pasaban por los dedos de sus pies y el viento era ligero. —Tengo cosas más importantes en que pensar que eso.


—¿Cómo qué?


—Es un poco infantil —murmuró Bill —, pero quiero sentir el amor. Siempre ha sido mi mayor deseo.


—Pensé que…


—No —le interrumpió Bill, su voz era baja y triste. —Siento la lujuria, sus efectos. Incluso cuando amo a alguien con todo mi corazón, no puedo experimentar la cercanía del amor.


—¿Andreas? —murmuró Tom en voz baja. —Él te ama. Puedo verlo en sus ojos cada vez que te mira.


—Casi del mismo modo como me miras —dijo Bill, alzando su cabeza y situándose delante de Tom. Tom ahora sentía la calidez en sus dos manos puesto que sus dedos se entrelazaron.


—Tú me quieres, y no puedo decir si es sólo pura lujuria o no. Eres muy difícil de leer.


—No te quiero. —Tom le aseguró al profeta.


Bill alzó una ceja. —¿No me quieres o no me mereces?


El rastudo permaneció en silencio. El único sonido que se escuchaba era el de las olas.


—Oh, Tom. —Bill estaba abrumado.


De pronto Tom sintió unos labios rozando los suyos ligeramente. El profeta se apretó contra el pecho de Tom y Tom no lo apartó. Sus labios se separaron muy levemente cuando el chico bendecido empezó a mordisquear su labio inferior con ternura.


—Tienes que perdonarte a ti mismo. Seguir adelante. Conseguirás lo que de verdad deseas al final.


~~~


Tom se despertó abruptamente por un par de manos estrangulándolo. Andreas lo estaba zarandeando, sus ojos azules bien abiertos y en cierto modo urgentes.


—¿Qué demonios crees que estás haciendo? —Tom gruñó mientras empujaba al rubio.


Andreas estaba jadeando, había corrido directamente al líder y lo despertó aún cuando apenas estaba amaneciendo.


—¡Lo he descubierto! —exclamó Andreas extasiado. —No puedo creer que lo haya pasado por alto. El incienso, se apagó antes de que terminara el ritual.


—¿Y tu punto es? —Tom le preguntó con aire cansado.


—¡Eso es lo que se mantiene a Bill despierto durante el ritual! Sin eso, él se habría desmayado antes de que el ritual estuviera completo. Bajé al sótano porque se estaba agotando, pero…


—Pero la varilla obviamente se apagó. Le vi colapsar en el altar —informó Tom.


—¡Tenemos que terminar el ritual! —proclamó Andreas, sintiéndose como si acabara de revelar el mayor descubrimiento de todos los tiempos. —Fue en la etapa final.


—Etapa, ¿qué quieres decir?


—La cuarta y última etapa, la etapa más importante de la intimidad. La cópula.


~~~


No podían utilizar la sala principal del templo por todos los hombres enfermos arruinando su aura sagrada. En su lugar, utilizarían una sala de santificación, que era normalmente donde los enlaces con los dioses se hacían. Andreas buscó en el sótano y reunió todas las cosas posibles que podrían ser usadas para reproducir las condiciones originales del ritual.


La habitación no contenía nada, salvo por un par de jarras de agua bendita y un poco de laurel dulce. Andreas tomó una tela gruesa y dorada que había encontrado y la tendió con cuidado en el centro de la habitación. Era tan gruesa y suave que no se dañaría por el ritual que tendría lugar. Luego encendió cuatro velas y las colocó en las cuatro esquinas de la habitación.


El incienso estaba puesto en un plato de plata que colgaba del techo por una pequeña cadena, listo para su uso adecuado.


~~~


—Deberías hacerlo tú —le dijo Tom a Georg. —Tú querías probar con él antes.


—¿Con Andreas observando? —dijo Georg con una risita. —Sé que él tiene que registrar la profecía, pero no estoy muy metido en el voyerismo…


—Entonces Gustav lo hará. Él nunca consigue nada…


—Normalmente tú saltarías ante la oportunidad de acostarte con Bill. ¿Por qué estás actuando tan extraño de repente? —le preguntó Georg, su rostro formando un ceño fruncido. —Ayer desapareciste y regresaste horas después, cubierto de sangre. Entonces intentas deshacerte de Bill, ¡la única cosa que tenías muy claro de no tener la intención de dejar marchar! ¿Qué pasa contigo?


—Nada que quiera compartir. —Tom gruñó. —Es sólo que no quiero hacer esto.


—¡No es como que cualquier otra persona pueda hacerlo! —exclamó Georg. —Tú has reclamado a Bill por completo para ti, nadie osaría quitártelo.


—No voy a hacer esto. —Tom negó con la cabeza muy seguro, su rostro firme con determinación.


—¿Es porque ya le has hecho tanto daño? —preguntó Georg, traspasando las fronteras y el sondeo en la conciencia de Tom. —Esto podría ser una manera de redimirte por todo lo que has hecho. Recuérdalo.



~~~


—Tengo miedo. —La voz de Bill era suave y tímida mientras Andreas le conducía a la cámara de la santificación. Acaba de ser informado de lo que había que hacer, y aunque no podía aguantar un día más con tan feroces golpes en su estómago, todavía estaba inquieto por tener que completar el ritual.


—¿Dé qué tienes miedo? —le preguntó Andreas mientras ayudaba a Bill a ir hacia el altar, improvisado altar que había hecho de tela.


Bill se sentó en el material suave y sus ojos miraban hacia su regazo. —Tom, él…


—Si él intenta lastimarte, yo voy a estar aquí —le dijo Andreas. —Lo juro por Dios que si él pone un dedo en el sitio equivocado lo mataré por ti de inmediato.


—Gracias —dijo Bill con una leve sonrisa. —Eso es muy valiente de tu parte.


—No permitiré que te pase nada, ya sabes eso.


—Me alegro de que estés aquí —dijo Bill agradecido mientras unos pasos se acercaban a la puerta.


—Yo también.


23. Examinar el futuro por Elle R
Notas del autor:
Prospice

A la luz de las velas, Bill se veía magnífico a pesar de los moretones. Su piel brillaba ante la luz parpadeante, haciéndola parecer más bronceada que su habitual blanco mármol. Una criatura tan hermosa como él, es realmente algo que admirar y su atractivo seguía siendo claramente visible aun cuando nunca había estado en un estado tan terrible.


El dorado del altar improvisado se veía suave y acogedor, y el modo en que resplandecía y se reflejaba en la piel de Bill era etéreo. Los ojos de Bill eran vacilantes y tímidos mientras contemplaban a Tom, imploraban amabilidad, bien pensando en las caricias.


Tom había llegado a la entrada con una mirada inusual de nerviosismo y solemnidad en el rostro. Estaba vestido de una manera muy favorecedora con una túnica blanco puro hecha de un material ligero y suave; nada como el típico uniforme de soldado que llevaba todos los días. Se veía prácticamente civilizado con los ropajes inmaculados y se comportaba con un aire de resolución y calma.


Entrar en la habitación era como ser emboscado por mil aromas lujuriosos. Bill siempre tuvo un agradable e intrigante olor rodeándolo, uno que atraía y rogaba ser degustado, pero cuando se mezclaba con el exquisito aroma del incienso flotando, el aire se asentaba deliciosamente en la lengua y calentaba el alma mientras el cuerpo lo digería. Tom se sintió al instante calmado debido a la atmósfera seductora, y sus manos, que habían estado temblando levemente, cayeron tranquilas.


Andreas se sentó en la esquina enfrente de la puerta con un antiguo pergamino y un tintero delante de él. Sus manos acariciaron un fino cálamo (*), el extremo del cual ya estaba mojado con tinta y listo para ser puesto en el papiro. Aunque se veía bastante contento y decidido en su sitio, no había duda de que iba a saltar de su asiento si surgía algo problemático durante el ritual.


Hubo una ligera brisa cuando Tom se movió hacia el altar improvisado, mientras sus ropajes eran cuantiosos y ondeaban con cada paso. La vestimenta de Bill era mucho más ligera que la suya, Tom se dio cuenta de eso cuando se arrodilló ante el chico bendecido; era una túnica plateada casi transparente.


Bill respiró hondo cuando las manos de Tom se posaron en el lazo de su túnica y empezaron a aflojar el nudo.


—Shh… —susurró Tom mientras apartaba la túnica del muchacho. —Todo será seguro de ahora en adelante.


Bill se incorporó levemente para ayudar a Tom a deslizar sus brazos de su ropa. Tom recogió el material en sus propias manos y lo juntó, colocándolo como una almohada detrás de la cabeza de Bill y ayudó al chico a tumbarse.


—Sé que esto no va a enmendar lo que he hecho —murmuró Tom en voz baja para que sólo Bill pueda escucharlo—, sin embargo, espero que confíes en mí para arreglar esto.


El rastudo tomó la mano del profeta en la suya y la acarició. Besó cada dedo, sus labios ligeramente separados, llenos y cálidos, y Bill sonrió débilmente ante la prolongada sensación de los labios de Tom contra la yema de sus dedos. Los labios pronto fueron a las muñecas magulladas de Bill, que lucían misteriosamente menos lastimadas. Ellos besaron cada herida, cicatriz y marca en la piel de Bill, apreciando todas y cada una.


—Te he hecho tanto daño… —susurró Tom mientras propagaba besos por el brazo de Bill, en su hombro y su clavícula. —No merezco este momento.


—Tom, no tienes que…


—Calla, Bill —le interrumpió Tom. —Simplemente permítete sentirlo.


Bill asintió y cerró los ojos, recostando su cabeza en la cómoda almohada mientras dejaba que las sensaciones se apoderaran de él.


Era justo como la primera vez que se habían acostado. Cada roce contra su piel de los labios del otro hombre afectaba a todo su sistema. Este deseo era diferente a todos los otros que había sentido alguna vez antes en su vida. Tom le prestaba tanto homenaje, alimentando su necesidad de ser tocado con los besos más significativos y caricias inimaginables. El rastudo le estaba dando a Bill lo que él quería, sentir la intimidad de este momento con mucha intensidad, en lugar de utilizar al profeta como un medio egoísta de satisfacción.


Andreas apartó la mirada de la escena cuando Bill gimió por primera vez bajo las caricias de Tom. Había algo grandioso produciéndose aquí, y él podía sentir su poder; algo más poderoso incluso que la lujuria. La conexión delante de él era amor, sin ninguna duda al respecto, y él se veía obligado a soportar la intimidad que los otros dos hombres compartían, una que él nunca había podido sentir antes con Bill, sin importar lo cercanos que se habían vuelto. Lágrimas de un corazón hecho pedazos y destruido con mil espadas furiosas centelleaban detrás de los ojos del rubio.


—¡Oh!


Dedos estimulaban cuidadosamente la piel de Bill mientras la excitación empezaba a crecer en su estómago. Cuando las manos de Tom acariciaron su torso, vagando por encima de cada perfecto músculo y hueso creado, Bill dejó que su cuerpo se arquee contra las caricias. Parecía tener una energía recién descubierta más larga que el incienso quemado. No sólo la reliquia mística lo mantenía despierto y suscitaba el apetito de su piel, sino que también se sentía más fuerte; como si el propio ritual lo estuviese reparando y cada pieza rota fuese juntada. Los moretones se curaron y los cortes se desvanecieron en cicatrices sobre la piel cuando se hizo la voluntad de los dioses.


—Tan cálido —susurró Bill en el momento en que las prendas de Tom fueron quitadas y su cuerpo desnudo cubrió el del chico. El aroma caliente del deseo serpenteaba en su vientre y su espalda chorreaba con sudor mientras se arqueaba contra el cuerpo ágil del rastudo.


Tom apartó el pelo de Bill de su cuello sudoroso y acarició con su nariz la piel acalorada del chico. Bill gimió bajito, aferrándose a los fuertes brazos del líder mientras sus entrañas ardían en llamas. La piel de Tom contra la suya quemaba acaloradamente y cada movimiento de su cuerpo se sentía como mil chispas magnificadas. La sensación estaba sacudiendo a Bill en todas las maneras correctas.


—Por favor, tócame. —Bill jadeó alto mientras sus dedos retorcían las rastas de Tom y las jalaba muy levemente.


Cuidadosos y callosos dedos envolvieron la longitud de Bill, y Tom acarició el pene del chico hasta que estuvo duro y grueso en sus manos. Bill chilló con gemidos imprecisos cuando Tom bajó por su cuerpo y dio besos tiernos y suculentos en su virilidad palpitante.


Los ojos de Andreas ardían por las lágrimas mientras observaba a la pareja y el aura que los rodeaba. Gruesas y húmedas lágrimas cayeron sobre el pergamino cuando Andreas liberó su angustia.


Se oyó un ligero ruido cuando Tom metió sus dedos en un platillo lleno de aceite que estaba junto al altar. Las sedosas piernas de Bill cayeron abiertas y Tom acarició el agujero fruncido del chico de una forma placentera, recubriéndolo con el lubricante perfumado. Bill gimió de buena gana cuando Tom presionó un dedo dentro de él, la ansia en su estómago aumentó diez veces con esa sola acción. Mientras Tom dilataba a Bill, el profeta sentía los impulsos estimulantes creados por las manos del hombre viajar por su columna e incitar su anhelo aún más.


Tom metió dos dedos, luego tres, dentro de Bill, dilatando al chico bendecido tan minuciosamente que no había ninguna posibilidad de que le hiciese daño. El pene del rastudo se mantenía erguido orgullosamente, tenso por las ganas pero aún así firme.


—En cualquier momento… —murmuró Bill mientras su estómago quemaba del deseo, su cuerpo buscando la liberación. —Por favor… en mí…


Tom se tomó su tiempo en recubrir su propio pene con lubricante, y mientras su pene rozaba la entrada preparada de Bill, él aprovechó la oportunidad para admirar al chico con todo detalle. Tom bajó la cabeza, mirando intensamente a Bill con un atisbo de arrepentimiento y cariño en sus ojos, y conectó sus labios con los de Bill a la vez que deslizaba su miembro lentamente dentro de él.


Bill gimió contra los labios de Tom y los devoró con avidez. Tom se movió dentro de él cuidadosamente, a un ritmo enloquecedor que parecía estimular todos sus sentidos al máximo de su capacidad antes de estallar en un placer ardiente.


Tom le penetraba lentamente y Bill rogaba por más. Su cuerpo sanado se deleitaba con el cuidado que le estaban mostrando, y él mismo nunca se había sentido más despierto y consciente que durante cualquier otra demostración de afecto. Bill sentía la profecía en su interior esperando salir, susurrándole lo que debía decir en una niebla de lujuria; pero todavía podía sentir a Tom moviéndose dentro de él, incluso a través de la bruma de la profecía, y él seguía presente y disfrutando cada minuto de la gentileza que Tom le estaba profesando.


—Tom… sí. —Bill gimió mientras sus ojos parpadeaban. Calor viajó a través de él y empezó a golpear en su interior cuando el rastudo encontró su próstata y empujó contra ella. Las palabras flotaron fuera de su lengua con determinación. —Cras amet qui nunquam amavit… quinque amavit, cras amet. (*)


Andreas alzó la cabeza, su boca abierta levemente en un tipo de sorpresa y conmoción.


Puede que él ame mañana a quién nunca ha amado antes.


—¡Oh… oh! —Bill expresó su apuro justo cuando su cabeza cayó hacia atrás, y sus bolas se contrajeron y él encontró su liberación. Tom se vino instantes después, la presión del trasero de Bill sacó su orgasmo fuera de él.


—Andreas, vete. —Tom dijo jadeante cuando salió de Bill y cayó sobre la tela dorada junto a él. —Déjanos un rato a solas.


Andreas envolvió sus largos dedos alrededor del papiro donde había registrado la profecía de Bill y salió de la habitación, sintiéndose desechado y olvidado mientras lo hacía.


—Tom, yo no sé qué… gracias. —Bill murmuró con voz cansada. Podía sentir el sueño llegando a él, no porque la profecía lo hubiese agotado, sino porque tanta felicidad se llevó toda su energía.


Tom jaló a Bill contra su pecho y los cubrió con los pliegues de la tela dorada. Fue así como se quedaron dormidos, y horas más tarde, todavía en los brazos del otro se despertaron.


Notas finales:

(*) Cálamo: es una caña hueca, cortada oblicuamente en su extremo, que se utilizaba para escribir en la antigüedad.

Cras amet qui nunquam amavit… quinque amavit, cras amet: la frase pertenece al poema latino Vigilia de Venus, que se cree que fue escrito en el siglo IV por Tiberianus, dada la similitud con su poema Amnis ibat. La traducción más aceptada y común es: Deja que mañana ame todo aquel que nunca ha amado y deja que todo aquél que amó, vuelva a amar.

24. Así que estaba predestinado por Elle R
Notas del autor:
Sic Erat In Fatis

En uno de los comedores del palacio divino de Eros, una mesa vestida de rojo estaba atestada de alimentos dignos del más grande de los reyes. Copas doradas de vino con rubíes y platos con diamantes incrustados hechos con el metal más puro, estaban repletos con las carnes más gruesas, los frutos más ricos y los arroces más sabrosos.


Había pasado mucho tiempo desde que Bill había contemplado tan espléndido festín. No es que se hubiese muerto de hambre durante su cautiverio, pero existía una delgada línea de diferencia entre el común pan de los guerreros y los panes horneados con semillas y miel de los cocineros de los dioses. Bill no estaba seguro de si se le permitía participar en tales celebraciones dentro del reino divino.


—Por favor, sírvete. —La voz de Eros ofreció cuando el dios entró por el umbral de la puerta. —Tenemos, de hecho, mucho que celebrar. Incluso en sueños, esta comida te satisfará.


Bill bajó la mirada y se inclinó ante su dios agradecido. —Gracias, Eros. —Besó al dios en cada mejilla.


—Bueno, no te quedes ahí. —El dios se rio levemente entre dientes. —Toma algo. Sé que debes estar hambriento después de semejante noche.


El profeta se sonrojó y elegantemente llenó su plato con las delicias más selectas. Bill se sentó en un grande sillón dorado con un cojín rojo. Mientras tanto, Eros se paseó frente a la mesa, mirando a Bill calculadoramente y haciéndole señas para que empiece a comer. Bill obligado felizmente.


—He esperado este día durante mucho tiempo, Bill —empezó Eros mientras se paseaba —, el día en que tu papel como mi bendecido sería purificado y tus poderes arreglados.


Bill miró con curiosidad al dios, sin saber lo que el hombre joven y atractivo quería decir.


—Ah, sí. Creo que debo explicarme con más detalle —Eros dijo con firmeza. —Verás, hubo tantas fallas; indecencias vamos a llamarlas, que entorpecieron mi voluntad prevista. Tú no tienes la culpa, no te preocupes, pero siento que ahora que han pasado ciertas cosas, es lo más correcto aclarártelas. Una cosa tan sencilla se convirtió en una complicada red de momentos entrelazados.


—Tú conoces la conexión que existe entre nosotros —dijo el dios. —Cuando naciste, hermoso como eras, yo supe que estabas destinado a la grandeza, a ser el profeta más renombrado de todos los tiempos, así que te bendije en el momento en que saliste del útero materno.


—Siempre podías sentir mi presencia, incluso cuando eras un niño. Tu belleza y atractivo encanto eran demasiado poderosos para ser un hombre normal, y las personas se interesaron en tu cuerpo. Esta, fue la primera indecencia —dijo Eros.


Bill asintió mientras continuaba deleitándose con la comida del dios.


—Había olvidado, en mi misericordia, la arrogancia del hombre. Hombre que, como es posible que hayas aprendido, tiende a hacer caso omiso de las reglas de los dioses porque sus reglas son más importantes.


El profeta frunció el ceño, no le gustaba lo inquietante de las palabras de Eros.


Eros continuó: —Si bien es cierto que tu primera experiencia sexual desencadenaría tus profecías y el papel activo como mí bendecido, el acto no salió de la forma como yo lo había planeado. —Los ojos del dios se oscurecieron. —Yo nunca lo habría originado de una manera tan dolorosa, ni encargado a tu propio padre para que lo haga.


—Lo que él hizo fue egoísta y motivado por la lujuria, y fue mi culpa por no darme cuenta de cuán tentadora sería tu naturaleza sexual para los despreciables buscadores de placer. Dime, ¿cómo se sintió acostarse con Tom esta noche?


—Increíble. Nunca había sentido algo tan puro y apasionado antes —dijo Bill mientras se limpiaba los labios con una servilleta de terciopelo. —Fue la experiencia más íntima que he tenido.


El dios sonrió y suspiró. —Como siempre debió ser.


—Cuando tu padre te tomó de esa manera, él corrompió tus poderes. Has sentido la corrupción por ti mismo; anhelabas un amor que, por una razón u otra, no podías tener. El Amor y el Deseo van de la mano, son hermanos, pero también enemigos. Digamos que en el Amor hay un Deseo natural, una atracción hacia la persona amada. Pero en el simple Deseo, el Amor es arrojado a la arena y pisoteado por mil cascos enlodados de caballos, y el ser amado se convierte en un objeto. Nunca tuve la intención de que seas un objeto, Bill. Lo juro.


—Así que yo estaba en lo cierto —dijo Bill vacilante, intentando aclarar su cabeza con todo lo que le estaban diciendo. —Mi padre no era quién tenía que desencadenar mi profecía, y él de verdad me arruinó. No era más que un… un…


—Un hombre egoísta —dijo Eros. —Él desencadenó tus profecías a través de un ataque de Lujuria, y la Lujuria te domina tanto si quieres como si no. Debería haber sido evidente para cualquiera que era testigo de tus profecías saber que había algo mal. ¿Por qué sino tú no estás presente mientras profetizas, o colapsas después de cada profecía? ¡¿Por qué no puedes controlar las palabras que salen de tu boca, o eres incapaz de comprenderlas por ti mismo, cuando el más poderoso de los dioses te bendijo para que las tengas?!


Eros dio un puñetazo sobre la mesa de la ira. —Lo siento, pero desapruebo las perversiones que se han hecho hacia ti. Deberías tener sexo experimentado, iniciado por ti mismo y controlado de forma consensuada. Deberías tener el poder de elegir cuando decir mis palabras, no ser obligado a decirlas en cada encuentro sexual forzado. Tenías que ser mi instrumento de tu propia mano, no un objeto en las manos de los demás.


—Ahora, yo no culpo a Andreas, porque él te ha dado la mejor de las atenciones bajo mi atenta mirada, y él verdaderamente te ama, como tú a él —dijo Eros, tomando aliento para calmarse y estabilizar su voz furiosa. —Desafortunadamente, su corazón no es dueño del tuyo, como estoy seguro de que él ya se ha dado cuenta después de los acontecimientos de esta noche.


—Tom no se ha dado cuenta de esto, pero fue él quién te arregló por mí —dijo Eros, y los ojos de Bill se abrieron sorprendidos. —Al parecer, su jugada fue… idiota, interrumpiendo un importante ritual profético, sin embargo, fue su inoportuna llegada la que hizo el truco.


—Ya he dicho que tus profecías fueron torcidas desde el principio. Al terminar prematuramente el ritual e impedirte que des tu última profecía, la Lujuria que siempre te había controlado antes, se unió a la propia profecía que estaba atrapada dentro de ti. Con la Lujuria en una jaula, el Amor y los sentimientos pudieron finalmente apoderarse de ti como se esperaba. —El dios dijo con orgullo. —Es por eso que pudiste experimentar el sexo con Tom la primera vez, porque todas las cosas que te lo estaban impidiendo, sobre todo la cruda Lujuria que dominaba tu poder, se hicieron a un lado. Gracias a su accidental equivocación, estaban teniendo sexo no para profetizar, sino para sentir y experimentar como lo que era: una forma de expresar Amor.


—Tom interrumpió la corriente de profecías corrompidas, y las remplazó con algo puro como yo lo había previsto. Pero al entregarte a sus hombres, la Lujuria intentó volver al campo de juego. Sentiste el dolor mientras la profecía inspirada por la Lujuria golpeaba dentro de tu abdomen —dijo Eros con un bufido. —Cierto que Tom será castigado por ordenar tu abuso tan despiadadamente. Sin embargo, él aún debe ser recompensado por arreglarte.


Bill se mordió el labio, sintiendo un extraño nudo en la boca del estómago que definitivamente no provenía de la deliciosa comida que había comido.


—La Lujuria, no importar qué tan fuerte sea, no es tan poderosa como el Amor. La acción de Tom pudo desviar la Lujuria el tiempo suficiente para que el Amor intervenga y asuma plenamente el lugar que le corresponde. El ritual tenía que ser terminado, y por eso se llevó a cabo, no obstante, esta vez la última pizca de la poderosa Lujuria salió con la profecía.


—Cras amet qui nunquam amavit… quinque amavit, cras amet. —Bill susurró con asombro. —Puede que él ame mañana a quien nunca ha amado antes.


—Mira, mi bendecido, lo fácil que es para ti interpretar por ti mismo ahora. Así es como debería haber sido desde el principio.


—¿Todo esto es gracias a Tom? —Bill preguntó incrédulo, a pesar de la explicación que le habían dado. Era tan extraño pensar que el hombre que lo había odiado, para empezar era quién lo había arreglado y por eso, Bill lo amaba. El hombre había hecho su más grande sueño una realidad.


—Sí, y como ya he dicho, será recompensado por ello. —Eros dijo con firmeza. —Creo que entiendes de qué manera.


Bill asintió respetuosamente, comprendiendo lo que le debía a Tom, y lo que había que hacer ahora. Se puso de pie, mirando una vez más al dios.


—Siento que voy a despertar pronto. —Bill dijo con una reverencia. —Gracias por todo.


—De nada, hijo mío —respondió Eros.


—Ah, pero antes de irme —dijo Bill con una sonrisita. —¿Tengo razón si pienso que la profecía tiene un doble significado?


Eros sonrió secamente. —Sí, Bill. La tiene.


~~~


Cuando Bill se despertó, lo primero que hizo fue poner un dulce beso en los cálidos labios de Tom. Ambos estaban enredados juntos en la habitación del ritual, todavía desnudos, sus cuerpos cerca.


Tom adormilado le devolvió el beso, y al sentir a Bill acariciando el lado de su cara, el rastudo abrió los ojos.


—¿Qué estás haciendo? —Tom murmuró cansadamente.


Bill sonrió mientras miraba fijamente los ojos curiosos del hombre. —Sólo quería agradecerte. Por no hacerme daño anoche, ¿sabes?


—Prometí que no lo haría. No otra vez. —El rastudo dijo en voz baja y seria. —Mira Bill, después de todo lo que ha pasado entre nosotros, yo realmente no sé qué decirte…


—No tienes que decir nada —dijo Bill con una sonrisa tímida. —Ya has hecho suficiente.


—He estado… molesto desde que yo… te lastimé —dijo Tom en voz baja, sus ojos esquivando los del profeta. —Intenté huir de todo, pero terminé de regreso aquí a tu lado.


—Mmm… —murmuró Bill mientras acariciaba la mejilla de Tom una vez más. —Así es como debe ser.


Tom no tenía ni idea de lo que de pronto se había apoderado de Bill. Claro que lo había tratado bien la noche anterior, pero aparte de eso no había hecho nada para merecer la confianza o la aceptación del pelinegro. ¿Ahora de repente él estaba acurrucado a su lado, aferrándose a él, y hablándole con palabras tiernas?


—Siento que te lo debo por lo que has hecho —dijo Bill mientras alzaba ligeramente su cuerpo, con la cabeza apoyada sobre el codo. —¿Querías una profecía para ti, verdad? Bueno, creo que ya es hora de que la recibas.


Bill se sentía eufórico, y había un hambre en su estómago de algo para alimentar su corazón. Por primera vez, Bill estaba empleando y probando su propio poder sobre sus profecías, uno que debía haber sido capaz de utilizar desde que era un adolescente.


Tom no detuvo al chico cuando éste empezó a lamer sus labios y chupar con gusto su piel. No pasó mucho tiempo antes de que Tom se deslizara dentro de un Bill preparado, confuso acerca de lo que había poseído al profeta, pero aun así amando la espontaneidad de todos modos. Se movieron juntos, lento y rápido, y por todos los lugares en medio, hasta que ambos hombres sentían el dolor y la necesidad de correrse.


Bill se mordió el labio, gimiendo cuando Tom golpeó su próstata, y la excitación creció dentro él hasta que se hizo casi insoportable. Bill sonrió, sintiendo las palabras simplemente llegar a su boca mientras él perseguía a su clímax.


Honor virutis preamium —gimió al oído de Tom. —El honor es la recompensa de la virtud.


Los dos llegaron al mismo tiempo, y explotaron de gozo. Una vez que Bill se hubo calmado, todavía despierto y sonriendo emocionado, besó a Tom apasionadamente y dejó que el otro hombre simplemente lo abrace.


~~~


Se habría quedado como un momento agradable si no fuese por un clamor repentino desde la habitación principal del templo.


Bill y Tom se miraron con curiosidad, luego se vistieron rápidamente y se dirigieron hacia la confusión. Georg estaba de pie en la parte frontal del templo, y Gaius yacía tendido en las escaleras del templo, se acercaron a él. La ropa del mensajero estaba hecha jirones, su cara sucia de barro y con manchas de sangre.


—¿Qué está pasando aquí? —preguntó Tom, dando un paso en su papel como líder.


—El mensaje sobre el plan de ataque cayó en manos del enemigo —dijo Gaius con voz ronca, su voz tan aguda como el maullido de un gato. —Alguien te vio regresando aquí. Ellos saben que fuiste tú quien mató a sus hombres ayer por la mañana, Tom.


—¡¿Qué?! —exclamó Tom con enojo.


—Los Elateanos vienen aquí. No hay mucho tiempo —dijo Gaius—, y están empeñados en vengarse.


25. Un precipicio al frente y los lobos detrás por Elle R
Notas del autor:
A Fronte Praecipitium a Tergo Lupi

Una sensación de aprensión se había puesto sobre los cielos y aminorado el calor habitual. Aunque sólo era mediodía, oscuras y densas nubes se cernían delante del sol, bloqueando todos los rayos de calor y esperanza.


El grito lejano de los guerreros Elateanos sacudió aterradoramente todo el aire, llegando a ser cada vez más y más fuerte a medida que los guerreros se aproximaban.


—¿Qué necesitas que haga, Tom? —Andreas le preguntó al líder.


Tom suspiró mientras su mente sopesaba todas las opciones. Echó un vistazo a Gaius, que estaba descansando en una pequeña estera. Estaba todo ensangrentado, después de haber sido emboscado en su camino a entregar el mensaje del plan de ataque a los Elateanos. Claro que había logrado escapar, pero no estaba en condiciones de correr ahora, a pesar de que era imprescindible que Tom envíe un mensaje a los Hiperiónes.


—Dime, Andreas —dijo Tom—, ¿puedes correr rápido?


—Solía correr antes de venir a trabajar al templo, y correr siempre ha sido un pasatiempo mío. —Andreas le aseguró a Tom. —Sólo dime qué necesitas de mí.


—Necesito que corras a Jost y le digas que envíe tantos refuerzos como pueda, que estamos siendo atacados y nuestros hombres no están en condiciones de luchar, tal como veo la cosa —dijo Tom, sacudiendo la cabeza. ¿Desde cuándo las cosas se habían puesto así de mal?


—Gustav te dirá dónde encontrarlo. Los Elateanos te dejaran pasar porque estás de su lado —dijo Tom con un fuerte sentido de esperanza en su voz. —Si tuviera que enviar a alguno de mis hombres, ellos lo matarían.


—Déjame ir. —Bill se ofreció. —Ellos me reconocerán y puedo pasar a su lado sin ningún problema. Incluso podría comprarles algo de armamento para despistar a los generales.


Tom se negó. —No, tú eres uno de los pocos guerreros aptos que tenemos aquí, Bill. Tú mismo lo dijiste, eres invencible. Necesitamos tu fuerza de nuestro lado.


—Cualquier cosa que pienses que es lo mejor —dijo Bill, poniendo una expresión de severidad en su rostro. —Necesito armas.


—Los hombres ya han robado algunas piezas de repuesto. Coge lo que necesites, tú tienes la primera elección —dijo Tom con firmeza. —La carreta se encuentra a un lado del templo.


Bill asintió y giró sobre sus talones para ir a buscar un arma apropiada para él. Tom volvió su atención de nuevo a Andreas.


—Asegúrate de entregar el mensaje lo más rápido posible, y no demores en volver. Si es posible, trae una pequeña tropa de vuelta contigo hasta que puedan enviar más —ordenó Tom al rubio.


—Me iré de inmediato —contestó Andreas—, pero antes tengo algo que decirte, Tom.


El rastudo asintió y le indicó a Andreas que diga lo que esté en su corazón.


—Yo nunca te perdonaré por todas las maneras en las que has lastimado a Bill, y estoy solamente de tu lado porque Bill así lo desea —dijo el rubio con voz casi amenazante. —Esto no quiere decir que te estoy dando una bendición, esto sólo significa que quiero que el amor de mi vida sea feliz. Si él es feliz contigo, entonces que así sea. Pero, si alguna vez lo lastimas de nuevo, te mataré yo mismo.


—Nunca se me ocurriría algo distinto —dijo Tom solemnemente, entendiendo la completa y absoluta seriedad de las palabras de Andreas. —Ahora, date prisa.


~~~


—Estamos jodidos —murmuró Georg mientras estaba montando guardia fuera del templo. —Tengo miedo de ver lo que será de nosotros el día de hoy.


—Las probabilidades parecen estar en nuestra contra —dijo Gustav en respuesta. —No importa qué tanto Bill y Tom sean invencibles, somos cuatros guerreros contra todo el ejército Elateano. Los otros hombres pueden estar lo suficientemente fuertes como para sostener una espada, ¡pero todavía están enfermos y pudriéndose! No harán nada más que seguir postrados en la cama.


—Le dije que los dioses se volverían contra él por romper las reglas de la guerra. ¿Has visto como su suerte ha cambiado para mal? —agregó Georg, negando con la cabeza.


—Tengo el presentimiento de que él reveló nuestra posición durante su matanza masiva. Tú me conoces, por lo general encuentro que el fuerte temperamento de Tom es útil en el campo de batalla, pero en esta guerra solamente nos ha traído la perdición.


—No hay manera de que Tom sobreviva a esta batalla de una sola pieza —dijo Georg con tristeza. —No con tantos hombres yendo sólo a por él.


—Bill sin embargo debe ser una ayuda —pensó Gustav en voz alta. —Al menos los dioses están de su lado.


—Mira, puedo verlos en el horizonte. Es sólo cuestión de horas antes de que ataquen.


—Espero que Andreas pueda traernos ayuda a tiempo.


~~~


—Tienes una gran espada allí, ¿verdad? —Bill se rio bajito entre dientes, intentando aligerar el ambiente.


—Por favor, Bill, ahora no es el momento —dijo Tom mientras abrillantaba su espada con un paño. Estaba sentado en la cama ritual que había compartido con Bill sólo unas horas antes. —Puedo ser terco y a menudo llegar a conclusiones erróneas, pero puedo sentir cuando la carrera está en marcha. Hoy, mi sangre pintará el suelo de este templo.


Bill se sentó junto a Tom e inmovilizó sus brazos. —No hables de esa manera.


—Vienen a por mí, y sé que estoy superado en número esta vez. No importa cuántos hombres he reclamado en mi nombre, nunca he tenido un ejército entero persiguiéndome antes. —Tom susurró muy rápido. —Soy hombre muerto. Mi nombre está en el polvo. He intentado muy duro buscar la grandeza, y he arruinado cualquier oportunidad que he tenido de pasar a la historia.


El líder agachó la cabeza en señal de derrota, en su punto más bajo. Todo por cuanto había trabajado se estaba desmoronando a su alrededor.


Entonces, de repente, un par de suaves labios rozaron los suyos, y Tom se sintió derretir en el calor húmedo de la boca de Bill. Bill cogió la espada de Tom y la puso a un lado, colocándose él en el regazo de Tom.


—Vixere fortes ante Agamemnona, Tom. —Bill murmuró en voz baja en la boca del rastudo. —Los hombres valientes vivieron antes de Agamenón. El heroísmo existe incluso si no está documentado.


—¿Es una profecía o…?


—No, es sólo algo que me parece que tengo que recordarte. —Bill le susurró cariñosamente. —Sólo porque no puedes convertirte en el guerrero invicto que siempre imaginaste, no significa que no seas un héroe o que seas indigno de ser recordado.


—¡Pero Bill, cuando esté muerto y mi cuerpo arda, nadie me recordará! Aquellos que no me han visto, nunca sabrán que aspecto tenía, y las historias sobre mí se perderán —dijo Tom. —Seré olvidado…


Bill acalló a Tom con sus labios. —En mi corazón, tú nunca serás olvidado.


Notas finales:

Agamenón: es uno de los más distinguidos héroes de la mitología griega cuyas aventuras se narran en la Ilíada de Homero. Fue rey de Micenas, conquistó Sición, y se convirtió en el príncipe más poderoso de Grecia. También participó en la Guerra de Troya. Agamenón es entre los héroes griegos lo que Zeus entre los dioses del Olimpo.

26. Habla del lobo, y él vendrá por Elle R
Notas del autor:
Lupus in Fabula

Toda sensación de calma se había ido, y sólo la batalla permanecía por delante. Hoy sería el fin de los legados, las vidas y una guerra, no es que los hombres supiesen esto…


Un fuerte viento se había levantado cuando Tom ordenó a los hombres que sigan adelante y cumplan con su destino. Arena se elevó por el aire y picó en los ojos, los cielos eran oscuros, y cada paso que los hombres daban era uno más hacia su perdición. El enemigo los había rodeado y no había ningún sitio al que correr.


Bill puso una mano en la espalda de Tom, acariciando la piel con un gesto de ternura mientras estaban parados en el centro del templo. Había una fuerte probabilidad de que esta sea la última vez que los amantes se sostengan cerca el uno del otro. La respiración de Bill estaba atrapada en su pecho y se aferró rápido al costado de Tom, no queriendo dejar ir jamás al hombre que había arreglado su vida después de todo el caos por el que había pasado.


El profeta puso un casto beso en los labios del rastudo, esperando que la acción le dé fuerza a Tom para enfrentar cualquier destino que esté previsto para él.


Los amantes clavaron sus ojos en los del otro por una última y definitiva vez, y luego se dirigieron a la batalla.


~~~


Necesitaban refuerzos tan desesperadamente que era inconcebible que fueran a durar una hora más sin ellos. Cinco hombres de la tropa de Tom ya estaban muertos, y eso no dejó muchos más en pie.


—¡¿Dónde diablos está Andreas?! —Tom gritó furioso mientras rajaba el cráneo de un hombre y lo veía caer.


—No lo he visto. —Georg le respondió por encima de las violentas sacudidas del choque de las espadas. —¡Si él no viene pronto, estaremos todos muertos!


Tom se agachó cuando un nuevo oponente se le acercó con una daga. Fácilmente cortó la garganta del hombre y le dio una patada empujándolo al barro. —¿Y Bill qué, sabes dónde está?


—No, Tom. Mantente concentrado en la batalla, no te dejes distraer —dijo Georg mientras bloqueaba una espada que se aproximaba. Hubo un gruñido cuando el castaño golpeó al hombre. —Él puede cuidarse solo.


~~~

Los hombres rodeaban a Bill mirándolo fijamente, boquiabiertos. Bill había dejado caer su espada y empezado a hacer una especie de danza, lenta y sensual para distraer a los hombres y atraerlos. Parecía casi femenino en sus gestos, no es que a los hombres les importarse cuál era su sexo de todos modos, ya que se estaban acercando a él con lascivia. Una vez que estuvieron en una zona cercana, Bill alcanzó su espada justo cuando ellos cayeron de rodillas en éxtasis, estaban demasiado distraídos por la excitación. Bill levantó su arma en alto y cortó sus cabezas en un rápido movimiento. Sangre manchó todo su cuerpo, mezclándose con su propio sudor que ya resbalaba por su cuerpo. Los cuerpos se desplomaron en la arena con un fuerte ruido, todavía sacudiéndose mientras su sangre se drenaba.


Bill se secó el sudor de la frente y se enderezó en una postura ofensiva. Cuando se incorporó, se dio cuenta de algo peculiar que no parecía pertenecer a esta batalla, o a este mundo...


Un musculoso perro de pelo corto, casi del tamaño de un león estaba mirándolo fijamente. El perro gruñó, enseñando sus dientes de forma amenazante y furiosa. El pelaje marrón alrededor de su cara era azotado por el viento y enrojecido por el calor del aroma de la sangre. Desafió a Bill con la mirada e inclinó su cabeza hacia el profeta aceptándolo. Bill hizo una reverencia a cambio, y observó con respeto a la deidad pasando a su lado y adentrándose en la agonía de la batalla.


~~~


—¿Tom, estás bien? —gritó Gustav.


—Es sólo un rasguño, todo está bien —el líder respondió. Un pequeño hilillo de sangre –ni siquiera una cantidad considerable– sólo un pequeño corte apareció en la parte posterior de su rodilla. Cuando su oponente había caído muerto, su espada logró cortar la superficie de la piel del rastudo. Tom cortó la pierna del hombre en represalia mientras agonizaba, y los gritos del hombre fortalecieron su herida.


—¡Cuidado, detrás de ti!


Justo cuando Tom se giraba para ver cuál era el alboroto, una cara conocida lo derribó al suelo. Antes de que pudiera decir nada, sintió la fuerte perforación de los dientes caninos clavándose en su hombro, desgarrando brutalmente la piel y provocando que una sensación de hormigueo pase por el brazo de Tom.


Tom gritó del dolor.


Espeso líquido rojo fluyó de la herida y la espada de Tom cayó de su mano. Su brazo estaba completamente adormecido, si bien el dolor en su hombro era intenso. Tom parpadeó rápidamente en shock, y el perro se apartó de él.


La batalla pareció detenerse a su alrededor, de repente corriendo a cámara lenta. El perro fue reemplazado por un hombre robusto y poderoso, que llevaba un casco y empuñaba una lanza.


Ares había entrado en escena.


Los ojos del dios eran fuego helado, oscuro con la traición y encendido con la justicia. Él se agachó junto a Tom y le apretó el hombro con fuerza, lo que provocó que Tom grite.


—Deberías ser matado por tu injusticia. —Ares escupió al rastudo. —Después de todo lo que te he enseñado y te he inculcado, ¡cómo te atreves a desafiar mis reglas!


El agarre de la mano del dios se hizo más fuerte, y Tom jadeó de dolor.


—Lo único que me impide matarte en este preciso momento es mi hijo. De alguna manera el gran plan del destino quiso que enmiendes un gran mal, el cual ya hiciste con el profeta, Bill. —El dios de la guerra gruñó amargamente. —Serás recompensado por salvarlo, pero castigado por desobedecerme.


—Mi hijo, Eros, ha extendido su mano sobre ti y te hizo intocable. Su señor te ha protegido de la muerte que te mereces. Tienes la oportunidad de vivir, y tu nombre será recordado, aunque no por las razones que creías. —El dios dijo con enojo.


—Pero cualquier esperanza que tenías de pasar a la historia como un guerrero invicto está muerta. Tú bando perderá esta guerra en este día, y huiréis cobardemente. —Ares dijo con engreimiento, su rostro se curvó en una mueca de desprecio. —A causa de tu desatención por las reglas de la guerra, nunca ganarás una batalla de nuevo en tu vida.


—Todos los vínculos entre nosotros están rotos, y aborrezco que una vez te llamé mi alumno. La intimidad de nuestra relación se ha ido, y ya no puedes buscar consejo o refugio en mí. —El dios dijo mientras se paraba y se giraba para irse. —Te lo advierto, cabréame de nuevo, y ni siquiera el poder de mi hijo podrá protegerte de mi ira. Esta es tu única oportunidad, no recibirás otra.


27. Capítulo final: Hoy por mi, mañana por ti por Elle R
Notas del autor:
Hodie Mihi, Cras Tibi

El dios desapareció tan rápido como llegó, y la batalla reanudó su velocidad con intensos truenos. Tom seguía inmóvil, la sangre de su herida en el hombro se vertía lentamente y manchaba la arena a su alrededor. Se había caído de su poderoso pedestal, y en medio de los cuerpos soñando permanentemente que lo rodeaban, Tom se veía igual que otro nombre olvidado puesto a descansar en el suelo.


Las nubes oscuras rodaron por los cielos, y la lluvia cayó con fuerza al suelo. Tom cerró los ojos y sintió las gotas golpetear en su rostro, borrando la sangre y la suciedad que lo teñía, limpiándolo. Se oyó un rugido triunfal entre los guerreros.


—¡Tom! ¡Tienes que levantarte! —La voz de Georg hizo sacudir al líder. —Andreas ha llegado con Jost detrás de él. No estás en condiciones de pelear, tu brazo está demasiado lesionado, pero tenemos que movernos…


—Se terminó —dijo Tom finalmente, y Georg negó con la cabeza. —Hoy perderemos esta batalla, y no hay esperanza para nosotros. Debemos correr.


—Tom, no podemos abandonar la causa —dijo Georg, tomado completamente por sorpresa por la falta de iniciativa y obstinación de su amigo. Tom se había enfrentado a otras lesiones en su trayectoria; su voluntad había sido lo suficientemente fuerte como seguir luchando a pesar de un esguince en el tobillo, músculos acalambrados, cortes en la superficie de su piel… Tom era más fuerte que cualquier mal común o lesión. Él podía superar esto.


—No, tenías razón, Georg. He ofendido a los dioses, Ares me hizo esto, y nunca lucharé de nuevo —dijo Tom mientras intentaba incorporarse. —¿Dónde está Bill?


—Él todavía está luchando enérgicamente —Georg puso una mano firme en la espalda de Tom y le ayudó a ponerse en pie.


—Llámalo —ordenó Tom en voz baja. —Tenemos que sacarlo de aquí, él no puede perecer en esta batalla. Él es demasiado importante como para perderlo, y ahora que ha luchado contra su propia gente en mi nombre, está obligado a ser sacrificado.


—Tú y Bill marcharéis entonces, Gustav y yo nos quedaremos para…


—¡No! Moriréis también cuando acabe el día —dijo Tom, negando con la cabeza. No podría soportar perder tanto la batalla y a su mejor amigo en el mismo día. Sería demasiado trágico.


—Tom, ¿tengo que recordarte que los Elateanos van detrás de ti? Nosotros los contendremos de la mejor manera posible y así darte tiempo de escapar —dijo Georg con firmeza. —Lleva a Andreas contigo, sabes que él nunca se separará de Bill.


—Hoy puede ser la última vez que te veo, mi amigo —murmuró Tom con tristeza, y acogió a Georg en un cálido abrazo. —Que los dioses te bendigan.


Georg asintió y Tom se apoyó en él cansado.


~ ~ ~


Bill cortó su caminó a través del campo de batalla, rajando cada miembro a la vista, su corazón latió frenético en su pecho en el instante en que vio a Georg cargando a su amante empapado en sangre. Antes de que Bill pudiese correr hacia ellos, sintió el calor familiar de Andreas abrazándolo, y sin previo aviso, los labios del rubio adhiriéndose a los suyos.


El profeta centró toda su energía en el beso, probando el sabor de los labios del otro chico y conectando con él en el más humano de los niveles.


—Temí no llegar a tiempo y que te hubieras ido… —Andreas murmuró apasionadamente cuando se separó de Bill. —Incluso los hombres que he traído conmigo están muy debilitados.


—Andreas, debemos… —Bill miró hacia donde Georg sostenía a Tom. —Tom, él está herido.


El rubio puso a un lado sus opiniones sobre Tom, sabiendo por el ritual que a pesar de la sangre maldita del hombre, los dioses lo habían elegido para Bill. —Entonces vayamos con él.


~~~


Los ojos de Tom comenzaron a cerrarse cuando Georg explicaba lo inútil de la batalla. Ellos perderían y no había nada más que hacer sino huir. Andreas corrió a buscar dos caballos.


Bill rápidamente subió a uno de los caballos, una belleza de piel blanca con una melena marrón brillante, y se situó detrás de Tom. Andreas montó junto a ellos, el sonido de su caballo relinchando frenético como instándoles a huir.


Tom se aferró al cuello del caballo, en peligro de caer inconsciente, y sin embargo aferrándose a su entorno por el hilo más pequeño. En su aturdimiento vio a Georg adentrándose de nuevo en la batalla, perdiéndose en el caos de su entorno, y Tom ya no pudo verlo más. Una flecha voló por el aire, dándole a un hombre en la mejilla, y aunque Tom no le vio, sabía que Gustav había hecho el disparo.


Bill tomó las riendas del caballo, dándole un golpe con los talones y conduciéndolo adelante hacia el amplio desierto.


La causa estaba perdida, y ahora la única manera de convertirse en leyenda era renunciar al poder y pasar a la clandestinidad.


28. Epílogo: Puede que él ame mañana a quien nunca ha amado antes por Elle R
Notas del autor:
Cras Amet Qui Nunquam Amavit… Quinque Amavit, Cras Amet

Epílogo



Una manta púrpura cubría la arena con dos amantes sentados encima, mirando al Egeo. Bill estaba contra el hombro bueno de Tom, a su izquierda, todo el rato girando un pequeño pergamino entre sus manos. Había estado trabajando en la edición de su discurso durante toda la tarde. Había memorizado siete versiones, con todas estuvo descontento y las había cambiado. Se estaba volviendo muy frustrante para el profeta terminar lo que había empezado. El sol comenzaba a ponerse en el cielo, cubriendo los cielos de rosa y violeta, y Bill todavía estaba lejos de acabar.


—¡No puedo creer que él me eligió de entre todas las personas para dar este discurso! —Bill exclamó mientras enrollaba el pergamino y lo ponía sobre la manta.


Tom rodeó a Bill con sus brazos, abrazándolo, y le dijo: —¿Hubieras preferido que escogiese a alguien más? Este es un evento muy importante, y tú eres el único que puede llevarlo a cabo.


—Lo sé —dijo Bill con un suspiro. —No todos los días un sumo sacerdote es puesto a cargo de un consejo. Esta es una muy importante ocasión para Andreas…


—Y es lógico que tú debas hablar en la ceremonia. —Tom habló en voz baja. —Siempre has sido el más cercano a él.


—De hecho, eso es verdad —admitió Bill, y Tom besó su sien. —Pero todavía deseo que este discurso fuese mejor...


Tom soltó una risita y cambió las posiciones, recostando a Bill sobre su espalda y subiendo por encima de él con una mirada de picardía en sus ojos.


—Déjalo, está bien —le aseguró Tom a su amor, y juntó sus labios con delicadeza.


Bill pasó sus dedos por las rastas rubias y abrió sus labios, dejando entrar de buena gana al otro hombre en su boca.


—No podemos…. no así, a la intemperie… —Bill jadeó cuando Tom mordió su labio inferior. Las caricias del hombre eran como rápido fuego extendiéndose por su piel, propagándose por todo su cuerpo y dejándolo con ganas de más. —La ceremonia…


—El tiempo es nuestro.


~~~


Poco después de que Bill, Tom y Andreas huyeran de la batalla, los Hiperiónes fueron brutalmente derrotados. La derrota debilitó enormemente a las tropas de Jost; una gran cantidad murieron y muchos más fueron llevados cautivos por los Elateanos. Todos los hombres de Tom que habían lastimado a Bill perecieron, condenados por los dioses a morir dolorosamente. Georg y Gustav fueron tomados como prisioneros de guerra, ilesos como resultado de su sabiduría y prudencia. Con la protección de los dioses, se las arreglaron para escapar antes de que hubiera pasado un año de cautiverio, y en gratitud, regresaron al campo de batalla en el desierto de Titania y levantaron un segundo templo a Eros. Regresaron a casa y construyeron una gran fortaleza militar que no se caiga a pesar de que la guerra continuó durante los siguientes cien años antes de que finalmente los Elateanos conquistaran todo. Los amigos aparecían en innumerables pergaminos por sus conquistas militares, y fueron recordados por siempre.


Tom había perdido el conocimiento poco después de que Bill les sacara de la batalla. Cuando volvió en sí estaba en una cama caliente en una pequeña casa de una aldea. Tom reconoció al dueño de la casa como un viejo conocido que una vez había luchado en su bando los primeros días de combate. Bill, Andreas y él pudieron permanecer con el hombre y su mujer hasta que Tom estuviese completamente recuperado. Cuando llegó el momento, los tres partieron y se dirigieron a la tierra natal de Bill.


El Egeo estaba intacto, tan hermoso como lo había estado siempre, excepto que el templo estaba en ruinas como todo el consejo sacerdotal porque el dios Eros ahora estaba muerto. Después de un sueño profético y una consulta con el Oráculo de Delfos, un nuevo régimen fue creado. Andreas se convirtió en el sumo sacerdote del Templo de Eros, la persona más joven en hacerlo. Tomó una sacerdotisa como su esposa, y llegó a amarla, aunque su corazón todavía anhelaba siempre a Bill. Juntos tuvieron muchos niños gracias a la benevolencia de los dioses.


Bill disfrutaba del control que recién tenía sobre su poder para profetizar. Aunque continuaba provocando atracción y lujuria, ya no estaba obligado a obedecer a los toques de los demás. Cuando estaba en un acto de la naturaleza erótica, estaba completamente presente, en cuerpo y mente, y las palabras de la profecía flotaban a su lengua a pesar de que podía optar por entregar el mensaje o no; nadie podía aprovecharse de su poder para beneficio personal egoísta o exigir una profecía para ellos. Bill controlaba su don, como siempre quiso Eros. Sus profecías fueron registradas y analizadas por todas las escuelas de pensamiento, mientras su legado continuamente se extendía de por vida, y para el final de ese largo período, había alcanzado un estatus cerca de ser divino. Incluso hubo pláticas después de su muerte que lo hicieron una deidad, las cuales sucedieron poco después de morir.


Tom nunca más pisó un campo de batalla. Se unió al servicio de Eros, y bajo la jerarquía de Andreas, se le dio el único deber de desencadenar las profecías de Bill. En ciertas ceremonias Andreas estaría presente para registrar las palabras divinas que Bill dijera, pero en la mayoría de las veces, se les permitió a los amantes hacer el amor en privado. Tom vivía en el límite de los terrenos que eran propiedad del templo con el profeta, y allí tenían la privacidad para disfrutar el uno del otro, pero todavía estaban lo suficientemente cerca del templo, el mar, y las aldeas vecinas para conectar a diario con su gente.


La trágica historia de amor de Bill, Tom y Andreas, se convirtió en la mayor leyenda jamás contada. Por todo el Mediterráneo y en todos los rincones del mundo, la historia del profeta Bill, dividido entre dos amantes aparentemente opuestos —el uno altruista, el otro obstinado—fue contada de boca en boca, recreada en ilustraciones y tapices, y llegando más lejos, representada en esculturas. Las lágrimas se derramaron ante la violación de Bill, ira se sintió hacia la cólera de Tom, pero al final, el triunfo de la profecía y el ilimitado amor entretejido por los dioses inspiró esperanza y confianza en los corazones de todos, y la trágica caída de un gran guerrero, Tom, les llevó a razonar a aquellos que iban a destruirse a sí mismos por hacerse un nombre. Su historia fue por siempre relatada y sus nombres pasaron a través de las épocas.


Y ellos fueron recordados para siempre.


~~~


Honor virutis preamium. El honor es la recompensa de la virtud.

Notas finales:

Sí, este es el final, espero que haya sido lo que esperaban. Gracias a todos los que siguieron esta historia hasta el final. Espero nos veamos muy pronto :)

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