Questo ali sono rotte, e la sua immortalità è finita. por CheckMeowt
Resumen:

 ·

"-Los ángeles del amor no pueden usar sus flechas para su beneficio, ni placer, ¿acaso eres tonto? ¿Cuando me apuntaste con una de esas mierdas? - Pregunto el pelinegro apretando el cuello del castaño, pero si dejamos de verlos con ojos humanos y vemos el aura de cada uno, el demonio hería al ángel.

 

- ¿Y quien dice que eh usado una en ti? - Una sonrisa picara atravesó el rostro humano del ángel, puso una mano en el pecho del demonio y lo empujo para salir de su agarra que estaba lastimando a su huésped.

 

- Las vas a pagar muy caro maldito ángel.

 

- Los dos, porque tu también caíste en mi castigo, los dos vamos a pagar por nuestro error. - Después de esto el ángel se retiro hacia su misión en la tierra dejando al demonio en parado en seco con sus ojos rojos clavados en la espalda del ángel del amor.

 

Así es como caen todos los humanos y ahora ni estos dos se pudieron salvar."

 

·

 

~Frerard~


Categorías: Famosos - RPS, Originales, Espiritual Personajes: Ninguno
Géneros: Romance
Advertencias: AU=Universos Alternos
Desafíos: Ninguno
Series: Ninguno
Capítulos: 7 Completo: No Palabras: 12527 Lecturas: 3367 Publicado: 16/06/13 Actualizado: 17/03/14
Notas de la historia:

Original. ¡No al plagio! CheckMeowt.

1. Con un amore come il vostro. por CheckMeowt

2. Il sonrriso quando mi hai spezzato il coure. por CheckMeowt

3. Mai abbastanza. por CheckMeowt

4. Montagne russe. por CheckMeowt

5. Alito di vita. por CheckMeowt

6. Svanire. por CheckMeowt

7. Capítulo 7 por CheckMeowt

Con un amore come il vostro. por CheckMeowt
Notas del autor:

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"Los verdaderos amantes siempre tomaran la mano del otro, por siempre, incluso en el infierno"

·

 

~ Con un amore come il vostro. ~

Sinopsis.

 

~

 

- Los ángeles del amor, no pueden, lo tienen mas que prohibido y esto lo saben, caer en los encantos del amor, por eso están en lo que llamamos tierra, para padecer la consecuencias de sus malos actos concebidos en el paraíso y ver como todos los corazones humanos se alzan, rompen, sobresaltan, emocionan, entre otras emociones humanas; y sentir como el suyo se va pudriendo con el tiempo y se va quebrando hasta ahogarlos as si mismos en una infinita decadencia y oscuridad sin salida. - Se acerco al ángel de alas amoratadas y le di un golpe que hizo que su cara tocara el suelo de piedra, luego puso un pie en su espala como si de tratara de un adoquín mas.

 

El demonio estuvo a punto de pararse de su posición para defender al ladrón de su corazón, pero lo detuvieron con un golpe que lo dejo en las misma que al que había provocado la reacción de sobreprotección en el.

 

- Pero este ángel que ahora ni siquiera puede ponerse en pie, cometió el más grande error, peor que enamorarse de un humano y romper su principal regla, amigos míos, no vean su inocencia y sus alas ennegrecidas por el dolor de llegar aquí, este ángel nos ha traicionado, este ángel del amor está enamorado de una de las criaturas de la oscuridad, uno de los hijos de Lucifer. - Señalo a la cara de la maldad y dueño de las tinieblas.

 

Este movió la cabeza para marcar indiferencia, le molestaba al parecer estar ahí, subió una mano a uno de sus cuernos azabache y lo acarició suavemente y la volvió a bajar acomodándola en uno de los brazos de su silla de hueso marmoleado.

 

- Prosiguiendo con lo dicho, el error que el cometió no se paga ni con mi mil años de eterno dolor. Por eso hemos determinado su final, con arrancarle las alas y arrojarlo al quinto piso del infierno; y en cuanto a ti demonio - El ángel de la justicia señalo al nombrado que se encontraba arrodillado en el suelo a unos siete metros de su ángel -, se le será cremado y sus cenizas serán empapadas con agua bendita, porque señores del bien y del mal, aparte de enamorarse de cada uno del bando contrario creando una catástrofe, ¡los dos ante ojos humanos son hombres y eso no está permitido! Tal vez en la tierra, pero aquí seguimos el orden que siempre estuvo escrito.

 

Los invitados a la ejecución saltaron en gritos, unos de replica, algunos otros de alegria. Ninguno estaba de acuerdo en este desastroso amor.

 

- Ahora terminemos con esto. - Sentencio el ángel amante de la justicia.

 

Dos ángeles y dos demonios tomaron a los de su bando por los hombros y los levantaron sin previo aviso, los empujaron hasta que los colocaron uno al lado del otro.

 

A los criminales les taparon sus ojos, los pusieron de rodillas y unieron sus manos, a lo cual ellos apretaron mas el agarre, no era un castigo estar tomados de las manos, si no que lo era estar en el fin del otro sin poder hacer nada para salvarlo, eso era lo que los hacía parecer demacrados, pero es que así estaban, estaban rotos por dentro.

 

- Este es su castigo, ver como el otro muere, oír sus gritos, sentir su dolor, porque ustedes así terminan, así comenzaron, oyendo los gritos del corazón del otro y sintiendo el dolor ajeno, porque ustedes solos se sentenciaron a un amor prohibido.

 

El publico volvió a explotar en diferente sonidos, los de los ángeles, hermosos y delicados cantos, y los de los demonios, fuertes y atrayentes hablares.

 

- Esto se ha dejado de decir en la tierra porque se advirtió a tiempo, que era una sentencia de muerte para lo que deseaban tomarla, pero ustedes, después de miles de décadas lo convirtieron en su "te amo" y "siempre", lo convirtieron en la escritura en su lapida. Ahora necesito que todos los presentes repitan después de mí.

 

El publico callo para poder oír al ángel y saber que repetir, porque con el paso de los años se te olvida todo lo que alguna vez existió en el mundo humano.

 

- "Los verdaderos amantes siempre tomaran la mano del otro, por siempre, incluso en el infierno"

 

Todos repitieron pero el bien y el mal que se tomaban de la mano solo se dedicaron palabras mientras las palabras amortiguaban sus voces.

 

- Te amo.

 

- Con un amor como el tuyo tenía que pasarme esto, pero, no lo negare, yo también te amo. Incluso después de que muera lo hare.

 

Y ellos también repitieron su himno junto con los demás, porque para ellos era una promesa de amor eterno. 

 

·

Notas finales:

Nuevo fic, esta idea llego en un momento de depresión pero ah sido un de las que no eh desechado & una de las que mas me ha gusta & es yo no soy muy creyente, se que existe un dios, pero que también puede que exista un buda, así que este fic, me costo demasiado. Yo espero que les guste, a mi me gusto, me puso algo triste el escribirlo, también casi me pongo a llorar, pero gracias por leer, este fic sera pasajero, nada de viernes, sabado &/o domingo, mi depresión aun sigue, pero me ayudo con este fic, que creo sera lago corto, con los demás fics tengo que estar mejor para no engañarlos en cambio este ama a la amargura. Y así es como entran al mundo confuso de mi mente.

Los titulos estan en italiano, el del el fic es:

"Estas alas estan rotas y su inmortalidad ah llegado a su fin"

El del capítulo es:

"Con un amor como el tuyo."

 

CheckMeowt XO :)

Il sonrriso quando mi hai spezzato il coure. por CheckMeowt
Notas del autor:

 "Prepara, apunta, respira, suelta. Simples pasos de arquero que marcarían una diferencia en la vida del chico. "

 

"Limpio la comisura de sus delgados labios con un pañuelo que solía guardar en  el bolsillo derecho de su traja y lo devolvió a su lugar. "

~ Il sonrriso quando mi hai spezzato il coure. ~

Capítulo 1.

 

~

 

Un ángel en el techo de uno de los titánicos edificios de la ciudad de New York preparaba arco y flecha dirigidas a un solitario chico, un joven muchacho que en esos momentos veía una maratón de un reality show sobre tatuajes, con los pies sobre una mesita de noche y un pote de cerveza en una mano a la cual le daba tragos con mas desesperación, llevaba aproximadamente unos cinco potes de ella.

 

Prepara, apunta, respira, suelta. Simples pasos de arquero que marcarían una diferencia en la vida del chico.

 

La flecha dio justo un poco más abajo de su hombro, casi en uno de sus huesos, cuando volteo por instinto hacia la ventana de atrás se encontró con la dulce mirada de su vecina, la cual le sonrió, ya solo quedaba que estos dos supiera manejar el enorme regalo que les habían acabado de dar.

 

- Buen trabajo. - se felicito a sí mismo, bajando el arco y saltando hacia la calle con extrema agilidad, sin alas desplegadas, solo instinto de ángel; cayendo sorprendentemente en sus dos pies sin ningún pequeño error, como un gato.

 

Se colgó el arco en el mismo hombro donde cargaba el carcaj y empezó una lenta caminata, mirando atentamente a las personas que caminaban por las oscuras y mugrientas calles.

  

¿Quién podría merecer una de sus flechas? ¿Podría ser aquella chica de cabello negro, aquel flacucho de por allá, o el gordito de a cuya, la dama de vestido rojo que acababa de salir de un casino, tal vez el chico que caminaba junto con su perro?

 

Al final se decidió por la dama de rojo, golpeándola con una flecha de tiempo, algo así como las bombas de tiempo, pero estas están destinadas a esperar al correcto, o correcta, aunque si la flecha tiene un defecto harán efecto en el momento equivovado.

 

 Y si, habían diferentes tipo de flechas, no solo las "normales" como cualquier tonto dibujo de Cupido con flechitas color rosa y con decoraciones de corazones, las flechas eran de lo más simples, como si fueran de caza, porque prácticamente eso hacían; estaban las comunes, que sirven para ese "amor a primera vista", las del "felices por siempre", entre otras, cada mil años había una defectuosa, siempre los humanos terminaban echándolo todo a perder.

 

Camino con pasos mas rápidos hasta un pequeño "pub" en la zona rica de NY, entró por la puerta trasera con cautela, siendo una bruma, el sabía que nadie podía ver sus armas, que si el quería nadie lo podía ver, pero aun así uno que otro demonio y/o ángel podría estar compartiendo el mismo espacio que él.

 

Al no sentir ninguna presencia extraña en el lugar pudo moverse a su antojo, avivar su cuerpo con la música, seducir a algunos humanos con sus encantos de ángel, llenarse de sudor y mugre de otros cuerpos al pasar junto a ellos; pero hasta un ángel se cansa y es cansado ser uno. Se separo del bullicio de gente y fue hacia la barra a pedir uno, dos, seis tragos.

 

Nunca pasaba de los siente así que se levanto de su taburete y se separo de la barra después de dejar quince dólares al barman. Clavo dos flechas en su camino hacia la salida, dejo en las nubes a dos chicas e incluso a un varón, y logro llenarse de otra capa de sudor

 

~

 

A las once de la noche el ángel ya se encontraba en su hogar, en uno de los departamento mas monos de NY, el ser un ángel no significa no poder darse sus lujos y el ser humano no significa saber distinguir entre lo de tu mundo y lo de tu paraíso.

 

Abrió una de las ventanas del living, dejando entrar a su pequeño minino al calor de la habitación, el gato justo al oírlo meter la llave al cerrojo había comenzado a rasgar la ventana.

 

- Gato estúpido, ¿no te eh dicho que te quedes dentro?

 

Este pequeño animal de pelaje meztizo solo se restregó en sus piernas en respuesta y luego salto a acomodarse en el sofá, provocándole una sonrisa a su dueño el cual pasado un rato de admirar a su compañero de departamento fue a servirle algo de comer, dejo el plato en el suelo y fue a lavar sus manos en el fregador. Se dirigió a hacía la heladera, saco el chop suey del día pasado, un trozo de pizza de la mañana y una soda de cereza.

 

- Buen provecho, mi querido Meowt. - Dijo acariciando su costado con un pie al pasar junto a él.

 

Se sentó en uno de los sillones del living, dejo todo en la mesa, tomo el control remoto y encendió la tele comenzando a pasar los canales sin ningún interés en detenerse en alguno, todos eran patéticos. Se acostó en el suave sillón, con los pies en un brazo de este y la cabeza en otro.

 

Una lagrima se deslizo por su rostro de la nada al recordar su duro día, el hacía su más grande esfuerzo, daba todo para volver al cielo, juntaba corazones puros y aun así salían con alguna estúpida tontería mundana. Siempre las mismas: "No eres tu soy yo", "estoy tratando de no herirte", "no te necesito, se valerme por mi mismo", "no sois lo suficientemente bueno", "no es que no quiera, pero es que me gusta alguien más".

 

- ¡Todos ellos tienen la maldita oportunidad de enamorarse y como siempre, la tiran a la mierda, son unos malditos locos! - Grito levantándose de su lugar, derribo todo lo que se encontraba en la mesa hacia el suelo y rompió una de las botellas con una de las esquinas de esta - ¡Malditos humanos, malditos sean! - Se hallo gritando de nuevo después de haber corrido hasta la ventana y haber sacado todo el torso.

 

Empezó a aporrear todo lo que veía en su camino, no pudo más y se dejo caer de rodillas en la alfombra, abatido, con la cabeza en las manos y los dedos pulgares en los oídos.

 

Meowt, el minino se asusto, se arrimo a su dueño para calmarlo y lamer su mano, Maulló un par de veces hasta que vio que las lagrimas dejaban de rodar en las mejillas del ángel.

 

Era un veneno silencioso el estar en este mundo, siempre que había visto hacia la tierra le había parecido esplendido, ahora era una delirio estar aquí.

 

- Estoy bien, estoy bien. - Dijo ronco el ángel, se levanto del suelo con la idea en su cabeza que mucho ángeles del amor podrían estar en la misma condición en esos momentos y el odiaba ser parte de la monotonía.

 

Empezó a alzar las cosas que había arrojado en su pequeño ataque de histeria, inmediatamente después de dejar las cosas como hallaban y de recoger los vidrios en la basura se fue a dormir.

 

~

 

Del otro lado de la ciudad, en todos y en ningún lugar, un grito desgarrador salió de una garganta humana, seguro dejaría lastimadas y dilatadas sus cuerdas vocales.

 

- ¿Quién eres? ¿Que... que quieres de mi? No tengo dinero, vengo limpio. - Tatamudeo el humano, sacando sus bolsas para mostrarle, mientras se escabullía hacia la boca del callejón.

 

- Estos humanos con su tecnología son cada vez mas estupidos, siempre repiten lo que ven en sus patosas películas de terror, aunque algunas son buenas, no me debería de quejar.

 

La luz de la luna llena ilumino el pálido rostro y los blanco caninos de su atacante dejando al humano en estado de shock.

 

- No suelo hablar con mis víctimas, pero esto se me hace interesante - Toco el pequeño pircing en la ceja de su cena -, tengo una pregunta, ¿te dolió?

 

El humano no respondió, el terror plantado en sus ojos originó una sonrisa en el demonio.

 

- Al parecer no quieres alimentar esta conversación, así que acabemos con esto rápido, no duele mucho, solo un poco, bueno eso les digo a todos. - En un movimiento ya tenía sus colmillos insertados en el cuello del humano, succionando todo el elixir de la vida, toda su sangre hasta dejarlo con una mísera de pulso en el suelo.

 

Limpio la comisura de sus delgados labios con un pañuelo que solía guardar en  el bolsillo derecho de su traja y lo devolvió a su lugar.

 

- Fue todo un placer, si sales de esta, espero verte pronto y que no me guardes rencor. - Después de regalarle una de sus sonrisas a la  criatura que debatía entre la vida y la muerte, continuo su camino hacia cualquier lado.

 

Las personas que seguían en la calle, las que salían de fiestas, las que manejaban a algún lugar inconcreto e incluso los que cometían crimines paraban sus actividades para admirar sus sobrenatural belleza.

 

Y es que como no podrían hacerlo, tenía perfectos rasgos evanescentes, delicados, como si hubiesen sido tallados en mármol y sus azabaches cabellos que contrastaban a la perfección.

 

Para un vampiro era una maldición su belleza, pero ellos la habían tomado a beneficio, ¿Quien habría pensado en que le harían semejante jugarreta al diablo?

 

~

 

Antes del amanecer, justo cuando una pequeña bruma anaranjada escalaba el estrellado cielo, un ángel del amor ya estaba gritando en su habitación.

 

Paso las manos por encima y debajo de las sabanas buscando cualquier pequeña señal de calor ajeno, cualquier pequeña marca de que no estaba totalmente solo.

 

Se levanto de golpe para buscar en su apartamento, en el armario, el baño, en su cocina, en su pequeño taller... queriendo creer que no vivía esa pesadilla, quería creer  que alguien lo quería, quería querer a alguien.

 

Todos los amaneceres era lo mismo, despertar solo, ni siquiera con la compañía de su dulce gato; buscar en toda la casa a alguien que lo recibiera con brazos abiertos y llenara su rostro de besos.

 

Ahora estaba cansado, deprimido y frustrado de jamás recibir nada.

 

Y lo tenían molesto todos los humanos que despertaban con un cuerpo a su lado, o tan siquiera con el amor de su madre en la habitación continua.

 

El ángel se dejo caer en una de las orillas de la cama, abrazo su pecho desnudo esperando poder sentirse un poco mejor, pero hasta él sabía que solo se hería cada vez más.

 

El gatito entro con pereza, dando pequeños quejidos para llamar su atención.

 

- Bueno, tan siquiera te tengo a ti. - Meowt movió la cabeza con desconcierto y dio media vuelta, saliendo de la habitación, dejándolo solo de nuevo - ¡Gato traidor! - Le grito, recogió su camisa del suelo y se fue a bañar; odiaba todos los cuidados que se les tenía que dar a los cuerpos tangiblemente humanos, aunque los ángeles tuvieran la misma "forma", no había que ducharlos todos los días, mucho menos alimentarlos.

 

Luego de una larga ducha el baño estaba lleno de un sofocante vapor, coloco una toalla alrededor de su cadera y con otra seco su cabello, el cual llevaba justo tres centímetros debajo de las orejas y que lo hacía ver jodidamente sexy.

 

Se vistió, dejo de comer al gato y salió a realizar su "trabajo comunitario" con veinte flechas en el carcaj y una mente medio despejada para ver quien merecía el don o el escarmiento del amor.

 

Al medio día ya nueve humanos había sido flechados, el ángel sentado en el barandal de un puente apuntaba hacía los que caminaban o conducían, también a tan temprana hora ya había apuñalado su corazón un poquito más, había oído de un divorcio, dos noviazgos rotos y la nueva viuda que lloraba en uno de los autos, se sintió mejor al saber que su amor había durado hasta que su amado se había marchado al otro mundo, pero aun así lo lastimaba no poder regresar a un amor puro sus dos mitades.

 

"Tuviste que caer Frank, estabas muy bien en el cielo." Se regaño a si mismo saltando sobre el capote de un auto.

 

 

·

 

 

Notas finales:

Así que, ¿les gustó? Yo espero que si, a mi me gusto mucho; bueno, un aviso mas de la semana, haha, en estas vacaciones no habra capítulos, mas que por obra de magia consiga una computadora, internet & un cuarto vacio donde poder escribir agusto, pero por esas fecha no tengo planeado nada, o tal vez si no salgo a nada haya hasta de mas.

Como ya dije, yo no se ni mierda de ángeles, así que si tienen ideas diferentes haganmelas saber, yo espero no haberlos confundido demasiado y que si leeran este capítulo oigan Vanish de Kat Von D, sería genial, nos vemos luego, chau; amo sus comentarios así que los esperare.

 

CheckMeowt XO :)

Mai abbastanza. por CheckMeowt
Notas del autor:

"El fuego ardía, los leños crujian y las llamas hacian una danza de colores, las cuales el vampiro admiraba y deseoso de fundirse, desaparecer y volverse cenizas con ellas ponía sus manos sobre el, pero cuando estas estuvieron a escasos milimetros las alejo de inmediato, recordo su inmortalidad y que miles de humanos quisieran vivir mas o que alguien prolongara su existir."

~ Mai abbastanza. ~

Capítulo 2.

 

~

 

Ni una, ni dos, ¡si no diez y ocho flechas las que dieron en su objetivo!, diez y ocho las personas que, ahora, tenía un corazón en estado rebelde, y para mal de el ángel, una llaga más a su pequeño corazón.

 

Frankie hacia su recuento del día apuntando con una hermosa caligrafía los dos números en una servilleta del local, con un cafe expresso a su lado y un exquisito olor a pan caliente deleitando sus fosas nasales.

 

Subió la manga de su hoodie hasta su codo y vio, ahí en su muñeca, un "signo" en unos perfectos y alineados números romanos: exactamente seis mil trescientos cuarenta y cinco, solo seis mil trescientos cuarenta y cinco días para volver al paraíso. Solo más de quince años, nada más.

 

Bufo y frotó con fuerza el "tatuaje", pero este ni siquiera enrojeció, rayo sobre él para hacerlo menos visible, pero lo único que obtuvo fue arruinar su bella piel con un asqueroso artefacto humano que jamás podría hacer nada contra él.

 

Gruño y arrojo la pluma al suelo, se levanto de su banco furioso, golpeando la mesa con sus caderas, salió del recinto azotando la puerta con su cólera en un punto infinito, asustando a todos los comensales, el frio de la ciudad lo golpeó con sorna, "solo un estúpido día mas" pensó el ángel antes de enfrentarse al horrible mundo que tenía alrededor.

 

En su trayecto paso a una licorería y compro cinco botellas de whisky, el vendedor ni siquiera se inmuto al ver la cantidad solo se dedico a tomar el dinero que el ángel le ofrecía y a ponerlo en la ruidosa caja registradora.

 

A un cuarto de camino ya no pudo mas, sus pies pesaban como si en lugar de usar zapatos calzara plomo, tomo el subterráneo más cercano y se sentó en una butaca. Error: todas las chicas que estaban allí comenzaron a sisear sobre lo lindo que estaba mono que estaba el "joven" y eso a él le hartaba más que nada, se puso la capucha del hoodie y enterró la cabeza en sus manos; media hora después ya se hallaba subiendo el pequeño y oscuro elevador, presiono el botón con ocio y pego su cabeza a la puerta hasta oír el singular pitido de su piso.

 

Y una vez más tuvo que comenzar su rutina, entrar a su "hogar", abrir la ventana a Meowt, servirle de comer y beber, y por ultimo alimentarse a sí mismo, bueno hidratarse porque lo único que hizo fue arrojarse al sofá, abrir la primera botella y empinarse la botella y tragar hasta la última gota como si de agua se tratase, y así siguió hasta la quinta botella y aun así solo sentía un pequeño picor en la lengua y paladar, y en su delicioso repiquetear en sus oídos.

 

Le gustaba hacerse tangible y visible, amaba poder sentirse un poquito humano y no un zombie, distraer sus fantasmas y así mismo, dejar sus heridas de guerra sangrar hasta que se curasen un poquitito siquiera. Aunque el placer no duro demasiado, ¿comó era posible que cinco botellas de whisky no pudieran dejarlo con una ligera resaca? Si para un humano eso mínimo significaba dos días de intenso sueño y grandes dolores de cabeza, pues para el era como tragar un caballito de tequila. Pero bueno había que disfrutar de lo que se tenía, ¿no?

 

Se levanto del sillón, fue a abrir la venta, una suave y refrescante brisa se coló dentro de la casa, choco contra su cara y el ángel soltó un pequeño gemido. luego se sentó en el marco de esta.

 

- Corazón eh tomado la sabia decisión de no descansar por hoy. - Se dijo a si mismo llevando su mano a su pecho en donde debería estar su corazón.

 

Este ángel disfrutaría de la bella luna llena, de los colores del nocturno cielo, las pequeñas estrellas que lo adornaban y de las nuevas luces de la ciudad, hasta que el alba llegara y coloreara el cielo de tonos pasteles; aunque disfrutaría más de una cosa: el no tener que despertar buscando a alguien que lo amase o tan solo que sabría que no estaba tan solo como en realidad es, se llenaría de esa pequeña fantasía de su alma.

 

~

 

El fuego ardía, los leños crujían y las llamas hacían una danza de colores, las cuales el vampiro admiraba y deseoso de fundirse, desaparecer y volverse cenizas con ellas ponía sus manos sobre el, pero cuando estas estuvieron a escasos milímetros las alejo de inmediato, recordó su inmortalidad y que miles de humanos quisieran vivir más o que alguien prolongara su existir.

 

Pero, maldita sea, ¿por qué no podría darles su jodida inmortalidad a todos ellos y que le quitaran el dolor de encima que esta traía?

 

Se acercó a su sofá individual de tapiz carmín y se dejo caer sobre él. Este demonio solo anhelaba dormir por cien años o más y olvidarlo todo lo que en su larga vida había sido y sería.

 

La inmortalidad no es buena amiga si no tienes con quien saborearla, pero la muerte es aun peor.

 

Se quedo viendo al fuego volverse polvo hasta que su enorme reloj marco las doce con unas campanadas que resonaron en la sombras y paredes de su morada.

 

Tomo el abrigo del perchero, paso por a lado de un espejo el cual siempre solía evitar, pero aun así no pudo evitar el verse en él, la tristeza subió a sus ojos verde olivo, aun así ninguna lagrima broto de ellos, el demonio solo vio su reflejo, un anciano de más de seiscientos años con unas canas de nieve y una piel quebrada, aquel hombre que hace siglos debería de estar tres metros bajo tierra en un ataúd, pero sus ojos se tornaron rojos con la ira, como cuando se alimentaba, el vampiro no podía ver su aura como  hacía con sus víctimas y menos verse reflejado en sus propios ojos como con ellos al morir.

 

A su mente vino la vez que se vio en el espejo de una bruja, la única y última vez que lo hizo, lo único que se reflejaba en esa placa mágica era un monstruo de ojos verdes moteados, tez blanca, colmillos amenazadores y una sobre natural belleza que de nada le servía. Así de esa manera lo veían los demás, y así el no quería ser.

 

Una canción hizo inicio en su cabeza, todas esas cosas que habían pensado sus víctimas se venían contra él: "no tienes alma", "hijo el diablo, aléjate de mi...", "un monstruo", "no eres real..."

 

Un cuervo se paro en su hombro, la elegante mascota el vampiro desde hace cuatrocientos años, el único que sabía comó es que su amo se juzgaba. Un regalo de su hermanito. La pequeña restregó su cabecita contra en cuello de su dueño con cariño antes de que este fuera a la puerta y la bajara de su hombro dejándolo sobre el marco de lo que alguna vez fue un hermoso cuadro, luego salió en búsqueda de su víctima.

 

~

 

- Soy un maldito, es lo que soy. - Repetía dándose de golpes contra el pecho del ya muerto cuerpo de un infante.

 

¿Comó es que había llegado a tal punto de matar a un niño por salvarse a su mismo? El jamás se había creído posible de hacerlo hasta que el cuerpo de la niña cayó al suelo sin ningún rastro de pulso.

 

Tomo el cuerpo entre brazos y lo llevo hasta una pequeña fuente del parque donde estaban, limpio con el agua la marca de sus colmillos incrustados en su antebrazo y seco con un pañuelo liso. "Esta pequeña no merecía esa muerte" Se regaño a si mismo siguiendo con su tarea, "ella solo estaba perdida, ni siquiera se despidió de sus padres, tal vez parecía que llevaba días fuera de casa y seguro tenia frio y hambre, ¿coño Gerard, quien soy yo para arrebatarle la vida a alguien tan inocente y pequeño?

 

Aun oía las suplicas de piedad de a menor, uno más de los fantasmas que jamás lo dejarían ir.

 

Saco una marchita rosa blanca de su abrigo y la dejo sobre el cuerpo, ella y su vida se habían ido. Recordó el día que había recibido esa rosa, igual por un niño que lo felicitaba por su fantástico y realista "disfraz" de vampiro, una esencia de la inocencia como la que el acababa de arrebatar de este mundo.

 

- Descansa en paz. - Pasó sus blancos dedos por una de las cobrizas trenzas de la niña y empezó a alejarse hacia su hogar entre las sombras

 

Dior, la cuervo al verlo tan exaltado revoloteo con bello vuelo hasta él y comenzó a picotear su mano, lastimándolo para que lo mirara.

 

- Eh matado a una cría. - Le dijo restregándose los caninos con la manga de su abrigo, quería quitar el sabor dulzón de la sangre que le habÍa quedado. Dior se volvió a posicionar en su hombro y ahora pego su cabeza a la mejilla del demonio. Gerard se estaba quebrando y la pequeña pero totalmente lista animal lo sabÍa, esto provocaba que sus alas se pusieran estáticas, los dos estaban conectados por una especie de amor, los dos sufrían con el otro porque sabía lo doloroso que era sufrir solo.

 

Gerard movió su cabeza para despejar su mente, se levanto del polvoriento suelo y se fue hacia un florero en la mesa para doce de su anticuada pero muy linda casa, tomo una rosa roja y la arrojo hacia las cenizas del fuego, para después arrojar unos leños y una cerilla sobre ella y que comenzara a arder en las flamas; y ese era su ritual cuando mataba a alguien, las rosas eran la declaración de la vida, y el acababa con rosas cada noche.

 

~

 

Frank se detuvo en seco al sentir una presencia extraña por la calle donde transitaba.

 

Volteo a mirar hacia el cementerio, no había nada que pareciese fuera de su lugar, aun así sentía algo extraño en el aura del lugar, algo que lo perturbaba, pero no era un humano, claro que no.

 

Cambió su rumbo y fue a la reja metálica, la abrió un poco, lo suficiente para poder entrar, camino dentro esquivando lapidas y saltando ángeles rotos, ese era el cementerio más viejo de New York.

 

Cayó al suelo cuando un cuervo extendió sus negras alas con violencia frente a él, creando que el ángel retrocediera y callera sobre un montículo de nieve y su espalda golpeara una lapida.

 

El cuervo danzo en círculos sobre él, amenazándolo con herirlo si se movía un centímetro.

 

- ¿Dior? ¿Dior, que has encontrado? Calma, mi pequeña. - Pregunto el demonio tratando de calmar a su alborotada compañera, después de haber salido de detrás de un monumento y haberse quitado el sobrero que sombreaba sus ojos, pero luego de ver quien había puesto a su Dior así dio dos pasos atrás, alejándose de la criatura que se quitaba la nieve grisácea nieve de las manos.

 

Y el ángel al reconocer su especie se lleno de pánico y quiso salir corriendo pero sus piernas no respondieron; era la primera vez que tenía a un vampiro a escasos metros de él y también le parecía una experiencia excitante.

 

Avellana y oliva chocaron por unos instantes, haciendo al cuervo de piedra con las miradas entre asesinas y curiosas que se dedicaban, hasta que el demonio bajo la mirada.

 

"Gerard jamás te metas con un ángel"  Escucho como con viva voz las palabras que su madre había dicho hace muchos, muchos años.

 

Gerard calmo a su cuervo poniendo manos en el aire para hacerlo ir a el y Frank se levanto del suelo haciendo a Gerard retroceder y bajar sus manos y calarse el sobrero.

 

- Eres un vampiro. - Susurro con la voz temblorosa y queriendo señalarlo, pero había una posibilidad de que eso lo hiciera enojar así que se retuvo.

 

- Dior, hora de irnos. - Dejo al cuervo volar y el demonio desapareció en una densa bruma negra.

 

·

 

 

  

Notas finales:

Ajoi C: Ea, ¿que se creyeron que podía dejarlos tanto tiempo? Pues no por mucho pero solo con este fic, los demás siguen en paro, aun así, este capítulo tienen muchas bromas personales & así, bueno si no las entienden preguntais por favor.

Oh, gracias a todos porque por fin llegamos a las 100 lecturas!! ¡Oh por Thor! Gracias de verdad, espero que os guste esto que lo pense mucho, demasiado para que quedase bien :) Espero vuestros comentarios.

 

CheckMeowt XO :)

Montagne russe. por CheckMeowt
Notas del autor:

"Lo vas a perder todo por sentir? Solo necesitaba un poco más... solo diez y siete años de la compañía del demonio para no volver a sus tinieblas, solo necesitaba eso y la montaña rusa e emociones que le provocaba"

Montagne russe.

Capítulo 3.

 

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¿Que había sido eso, Frank? Toda esa descarga de adrenalina que había sentido, ese revoltijo en su estomago, los mil y un pensamientos que nacieron en su cerebro, ese maravilloso momento de excitación, Frank había sentido a el peligro rozarlo, al miedo acariciarlo y a la intriga llenarlo por completo... después de mucho por fin se sentía... bien.

 

Se había levantado de golpe al verlo desaparecer de esa manera, mesclando sus manos con la espumosa bruma, intentando recopilar un poco de ella o que esa misma bruma lo consumiese y se lo llevase con el demonio que recién había "conocido". Decepción la que se llevo al ver que no sucedía nada, que la bruma se resbalaba de sus dedos... que cada vez se volvía menos densa y tenía la nieve de ceniza.

 

Busco al cuerco con la mirada, igual y esa criatura lo llevaba al que había despertado sus sentidos; ¡vaya desesperación que tenía por sentir! Pero el cielo estaba vacío sin ningún rastro de un pequeño de alas azabache. Parecía un niño que seguía un pájaro para ver el nido y a los polluelos, pero el único cambio en la historia es que se había quedado embelesado con la forma en que ese vampiro había desvanecido: tan limpia, ágil y rápida, como el movimiento de las alas de un colibrí.

 

¿O tal vez no tan limpia? En la nieve había una letra, la letra "G" apenas visible, apenas reconocible.

 

Pero Frank como ángel del amor no sabía nada de los vampiros que no fuera el típico: "mantente a la distancia o son criaturas que se alimentan con el elixir de la vida de los humildes humanos". Para él podía ser una coincidencia de la caída del polvo u obra del aire.

 

Gerard no le había hecho nada a él, incluso había calmado a su mascota para que no lo lastimase, ¿cómo era posible que con ese encuentro hubiese sentido que caía al vacío y volvía a subir, que tenía algo especial? Imposible, pero paso y ahora no se lo podía sacar de la cabeza.

 

El ángel cogió su arco del suelo y se acomodo con un fugaz movimiento el plateado carcaj a su hombro. Debatía entre lo que había sentido y visto mientras caminaba hasta la puerta del cementerio, todo era tan confuso e irreal... ¿de verdad se había visto en una situación como esa? Dio un último visto al lugar entre las lapidas y tributos, soltó una pequeña risa, no había forma... ni por parte del infierno... de que eso no hubiese pasado, todo lo sucedido hacía que Frank sintiese toda su piel en alerta siendo rosada por el jersey de punto, sus ojos que ahora veían mas allá, no solo lo de enfrente. Su corazón que se desbocaba y amenazaba con romper sus costillas, se sentía todo realmente bien incluso el aire gélido, ¡Podía sentir mucho más que dolor!

 

Salió corriendo para mezclarse con la gente de la ciudad, los olores, los colores, las personalidades, los sonidos, las diferentes temperaturas al pasar por establecimientos, ¿acaso había vuelto a surgir?

 

Todo parecía tan bello y exquisito que no pudo mantener sus manos quietas de tocar la nieve, jugar con ella; tocar las ventanas de algunos locales, tocar las rugosas hojas de un pino y compararlas con unos pétalos aterciopelados de un tulipán amarillo. ¿Cómo es que había caído tan hondo para no ver todo lo maravilloso? ¿Por qué se había dejado arrastrar por el dolor y realidad?

 

Y luego ya no se pudo resistir de subir a uno de los edificios más cercanos, sentarse en el bordo de la terraza con sus pies colgando divertidamente; no pudo resistirse de disparar hacia la izquierda y derecha a todo humano que viese pasar por ahí, más de veinte personas recibieron el don y castigo del amor, aun así Frank no sintió ansiedad por hacer su recuento del día, tampoco por que el numero de su muñeca había disminuido, mucho menos sintió que su corazón acogiera nuevas llagas.

 

Solo quería extender sus alas, dejar que las plumas se despeinaran y vibraran con el invierno, dejar esa vida mediocre que había tenido, salir de la rutina y ser el ser que hace media década había pisado la tierra, creyendo y construyendo su mundo de fantasías que se volvían realidad en su mente, aquel que creía en el amor y que no lo lastimaba.

 

Se dejo caer de la repisa, abriendo sus alas con elegancia, cayendo sobre una acera con delicadeza... hace tanto que no dejaba que sus grisáceas alas se abrieran, mucho menos las había usado... ¿cómo es que lo pudo dejar si se sentía tan placentero?

 

Quería hacer tantas cosas mientras esa energía le recorriera su ser, por que no sabía cuando se volvería a sentir tan bien. Camino por toda la ciudad bajo el aura del crepúsculo dejándose llevar por sus energías.

 

Tal vez una que otra vez podía darse esas dosis de adrenalina, nadie ah dicho que es malo sentir, ¿entonces qué habría de malo si un ángel sentía lo que quisiese sentir?

 

~

 

En algún otro lao de la ciudad, casi a las afueras pero aun al alcance de toda la sangre, Gerard se encontraba acariciando la cabecita de Dior con el dedo pulgar y con la otra mano apretaba la baranda sellando sus dedos en ella, una bata de chiffon negro cubría toda la extensión de su cuerpo dejando a la luna gozar de la buena anatomía del vampiro cuando los tenues rayos bañados en plata atravesaban la ligera tela.

 

- ¿Qué cojones había ocurrido en la necrópolis? - se preguntó una vez más.

 

Todo había pasado tan rápido... un momento estaba dejando claveles rojos sobre la tumba de su madre y padre con Dior sobre el hombro, segundos después Dior estaba alborotada volando hacia algún lado, pero no le había hecho mucho caso y después al oírla graznar supo que algo iba mal... ! Y POW UN ÁNGEL APARECE DE LA NADA!, haciéndolo sentir pequeño y indefenso... ¿¡QUÉ!?

 

Gerard se llevo una mano al cabello con desesperación.

 

Se supone que él es el fuerte y sádico, se supone que es de "sangre fría", aquel que mata por puro placer y amor a su eternidad, para no ver su inmortalidad gotear por sus dedos como la sangre que bebía, él era un ser de la oscuridad, aquel que no le temía a nada más que a lo que él pudiera crear consigo mismo si no se controlaba sus instintos, claro que no quería ver en los diarios la primicia: "Masacre en New York" y que todos lo buscaran... pero era un engaño el matar por placer, lo hacía por su vida, si por su amor a la inmortalidad y miedo a la oscuridad eterna, pero nunca por placer, ¿o sí?

 

Se dio media vuelta apartándose de Dior, tenía tantas cosas metidas en la cabeza que nublaban sus instintos; desató la bata dejándola desplomarse en el suelo descubriendo su cuerpo, ahora desnudo, pero a é no le daba pena, vivía muy lejos de la ciudad, casi a las afueras y cerca de un bosque, y también porque sabía que lo atractivo que era, ¿por qué esconderlo?

 

Abrió el armario y sacó unos pantalones del color de la noche, una camisa blanca y una corbata del mismo color que sus pantalones, tomo unos zapatos y se los calzó. Necesitaba salir, despejar su mente y borrar a ese ángel que había puesto a su cabeza a arder en llamas creadas por él y que se reflejaban en sus ojos.

 

Se despidió de su pequeña y salió de su morada, tomo el teléfono de uno de sus bolsillos y marcó el número de su distracción, por que los vampiros tienen sus necesidades y celulares.

 

A los tres timbres una voz femenina y llamativa atendió - ¿Gerard?

 

- Si, Juliet...

 

- ¡Espere una década por tu llamada, cariño! - chilló la vampiresa - Eh de suponer que esta llamada no es para ponernos al corriente así que... ¿Qué necesitas?

 

- Tengo algunos problemas comiéndose mi cerebro, necesito despejarme un poco. - explicó, así eran las cosas entre vampiros, se seducían unos a otros y siempre dejaban los rodeos para los mortales.

 

- ¡Ah! - volvió a chillar - nos vemos en Fearless en Wooster street, si me dejas plantada como la última arderas en mil llamas, te lo juro.

 

Gerard rio, recordaba haberse aburrido y regresar a su casa dejando botada a la vampiresa - Claro, Juliet. - colgó el teléfono y si recorrido dio inicio, aprecia que flotaba sobre las calles, era impresionante la velocidad que su especie le brindaba, en menos de quince minutos había llegado al otro lado de la ciudad sin ninguna arruga en su vestimenta, ni cabello fuera de lugar.

 

Pronto localizo a su cita, aparentemente una chica de unos veinte y tantos portadora de un pequeño y ajustado vestido color cereza que resaltaba sus curvas, un pequeño rubí rojo colgando de su cuello, unos perfectos y delgados labios borgoña, unas largas piernas cubiertas por unas mallas negras hasta la rodillas y unas correas conectadas a su vestido, unos tacones de aguja negros, sus cabellos del mismo color en tirabuzones, esos ojos morados matizados con tonos grises y negros, sus largas pestañas llenas de mascara y esos deliciosos dibujos en su piel como tatuajes que siempre la decoraban... ¡Era una diosa esa vampiresa, por donde la vieras lo era!

 

- Estas muy necesitado para no dejarme sola aquí. - susurro acariciando el cuello de Gerard.

 

- Aún no quiero arder, querida Juliet.

 

- Te lo tomas todo tan enserio - se rio tomando el brazo de Gerard y entrelazándolo con el suyo -, vamos a dentro. - lo jaló con fuerza mientras todos se abría para dejar pasar a la palabra belleza hecha criatura.

 

Una vez dentro, con las luces distorsionándolos y la música invitándolos a seguir a seguir su ritmo, se envolvieron con todos los humanos, Juliet abrazó a su vampiro por el cuello mientras este tenía sus manos en las caderas de ella, pero la tarea y siempre competencia entre vampiros eran quien lograba ser mas seductor que el otro así que los dos bailaban sus labios y lenguas tratando de buscar su propio placer con otro, ahí no había amor ni siquiera una chispa, pero todos las chicas querían una pareja así y los chicos una chica tan sexy como aquella, ellos no veían que solo era para saciar la necesidad, no había pasión, solo lujuria, no había ternura, solo una guerra para ver quién era el mejor.

 

Solo eran dos seres que se atendían, pero que no se entendían.

 

En un gemido por parte de Gerard se separo un poco y tuvo que abrir los ojos, ¿tan necesitado estaba? No pudo responder su pregunta sin antes sentir algo que perturbaba su área, se puso alerta a cualquier tono diferente de auras de los humanos y ahí en el centro estaba de quien había huido, su nuevo némesis.

 

Un ángel que se movía de una manera hermosa provocando que un chico frente a él le admirara y tratara de seguirle el ritmo. Con la ropa desacomodada, los cabellos revueltos y la frente perlada... y todo se volvió a venir abajo, ¿qué era lo que hacía? Ese petizo de ojos paros danzaba como si la música lo hubiese poseído, no como él y Juliet que trataban de demostrarse a cada uno que no había quien mejor.

 

Ese maldito ángel, había salido para sacárselo de la mente no para tener que topárselo de nuevo.

 

Volvió a buscarlo, sus miradas se toparon haciendo que los ojos del demonio cambiaran de aceituna a escarlata, causando que sus fuerzas se fueran, quería huir de ahí. Tomo a Juliet de la muñeca y la jalo hasta la puerta trasera con ella quejándose por arruinar su maquillaje corporal. La soltó ya en el callejón y ella solo lo miro extrañada.

 

- Coño, me la estaba pasando bien allá dentro. - se quejo cruzándose de brazos.

 

- Yo no.

 

- Eres un tarado. - le levanto el dedo corazón recibiendo la misma respuesta de él.

 

- Había alguien ahí que seguro con todos tus antecedentes te manda en picada hasta el lugar por donde viniste, así que calla y...

 

- Shh... ¿Oyes eso? - lo calló quitando su cabello de la oreja, unos sollozos rebotaban en las paredes de la callejuela, los dos se pusieron en alerta.

 

~

 

- ¡Lo encontraste! - pensó Frank después de sentir esa carga de adrenalina escalarle la columna, se soltó del chico con el que estaba y fue a seguir al vampiro... ¿Qué iba a hacer si lo descubría? A la mierda, él sabía lo que quería e iba a ir por ello, abrió la puerta con cautela y salió abandonando el club.

 

Se acerco un poco pero retrocedió al ver a una chica darle un, al parecer, caramelo a una pequeña que se lo metió a la boca con rapidez sin tomarse el tiempo a ver que le habían ofrecido, metió sus pequeñas manitas en los bolsos de su abrigo rojo mientras la chica alejaba el cabello del hombro de la chiquilla, la escena dulce y motivadora cambio en un instante por una película de terror cuando la sangre empezó a llenar la boca de la vampiresa dejando el cuerpo de la niña, luego de beber y limpiar sus labios dejo caer el cuerpo sin vida del infante y lo pateo a un rincón donde los copos de nieve ya no caían.

 

- Pudiste salvarla... - se dijo tallándose los ojos intentando que la escena que había visto se desvaneciera al abrirlos Gerard estaba frente a él con el seño fruncido.

 

- Pero no lo hiciste.

 

¿Y ahora? No pensaba, ni podía irse. Y Gerard solo lo acechaba caminando en una circunferencia alrededor de Frank.

 

- ¿Por qué me sigues?

 

Frank no contestó lo que animo el ya mal estado de Gerard, el vampiro se iba a volver loco en cualquier momento.

 

- Yo no te sigo - musito con la cabeza gacha el ángel -, el mundo es muy grande, coincidencias.

 

- Sera una coincidencia cuando vuelva tus alas a polvo.

 

Otra dosis más a su cuerpo, Frank sonrió y Gerard detuvo su mano antes de impactar con el cuello de este. ¿Cómo es que le daba risa arder en el infierno? ¿Acaso el ángel buscaba su muerte? Si era así, había encontrado la manera equivocada, Gerard no era un asesino...

 

"No lo eres? ¿Qué eran las más de mil personas que has matado en tu eternidad? ¿Sombras? - se preguntó a sí mismo". Gerard se alejó varios pasos de Frank, cerró los ojos con fuerza como no queriendo verlos a abrir y este se dio cuenta, jamás creería haber visto tristeza en los ojos de un demonio. En todos los momentos de la historia del cielo siempre habían sido señalados como ajenos a los sentimientos... ¿entonces? Este vampiro, ¿era diferente o que podría pasarle?

 

Por un momento la miseria volvió a su cuerpo, y termino preguntándose qué cosa había hecho mal. Estiro su mano para tratar de hacer algo, curar la herida, pero Gerard volvió a alejarse como si fuese a quemarse con ese tacto del ángel.

 

- Que ni se te ocurra, espero no volverte a ver !jamás! - le dijo mirándolo con odio antes de volver a desaparecer en una bruma que se perdió en la noche, pero Frank lo quería volver a ver y que hiciera a sus sentimientos bipolares y retorcidos.

 

¿Lo vas a perder todo por sentir? Solo necesitaba un poco más... solo diez y siete años de la compañía del demonio para no volver a sus tinieblas, solo necesitaba eso y la montaña rusa de emociones que le provocaba.

 

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Notas finales:

Espero que les guste, a mi me encanto, gracias por sus lecturas y ese lindo comentario Jumping Frogg :3 ¡Llegamos a los 200! Gracias de verdad. De nuevo el segundo intento por subir espero que sirva... Bye¨:)

CheckMeowt XO :)

Alito di vita. por CheckMeowt
Notas del autor:

"Como un pájaro de alas rotas iría sin ninguna dirección y solo con un objetivo, hasta encontrarlo."

~ Alito di vita. ~

 Capítulo 4.

 

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 - Y volviste a huir... - suspiro y se hundió un poco más en el sofá, Dior miraba con tristeza los copos de nieve caer detrás de la ventana y a su dueño a intervalos con un pequeño brillo en sus ojos, se veían en sus pequeñas pupilas que necesitaba volar a la luz de la luna.

 

Gerard se levanto de su cómodo asiento con la intención de abrir una de las ventanas de aquel cuarto. Pero Dior no salió, se quedo con las alas erizadas pegada a una negra cortina.

 

 - ¿Qué no querías salir? - la ave solo se pego aun mas a la cortina, ¿qué es lo que le pasaba a su pequeña Dior? - Bien, solo me pare a lo tonto. - volvió a su lugar con desgana y se dejo caer haciendo a la silla crujir. Estaba my cansado y frustrado, amaría y daría todo por poder dormir una noche, cerrar sus ojos y abrirlos unos mil años después... tal vez.

 

Pero no podía hacer, el único remedio sería ponerse a leer un libro, se estiró un poco y recogió uno de pasta dura un poco polvorienta del suelo, pero lo dejó caer al mismo lugar después de ojearlo. ¿Cuántas veces ya había pasado sus obres por esas amarillentas hojas?

 

Se acomodo en la silla para poder estirarse un poco más a una de las repisas en la pared y tomar uno más. Esta vez uno más viejo y gastado que el anterior lleno sus manos. Se quedo revisando la portada y se amoldo a su placer para poder leer, al abrirlo un pedazo de papel calló de entre sus hojas, lo recogió antes de que tocase el suelo, pero no se veía en el nada más que una "M", un numero dos y la mitad de la cara de Buda en el mismo.

 

Gerard lo dejo ir y regresó su vista a las hojas de su libro, las misma que después de dos horas le parecieron aburridas, opto por aventarlo y que chocara con una ventana a romper el cristal. Salió de su biblioteca y corrió por las escaleras como un rayo hasta el cuarto y último piso de su enorme casa. Abrió con tal fuerza que la puerta casi se sale de su lugar y la cerro de igual manera, se sentó en el suelo, en un rincón con la espalda recargada en las dos paredes de estampado blanco simulando encaje, y sus manos cubriendo sus oídos. No quería oír a nadie, no quería oír ni la sutil brisa nocturna.

 

 - ¡UNA MALDITA NOCHE! ¡Solo una! Por favor... - su voz fue cayendo hasta convertirse en un sollozo sin lágrimas. Se deslizo aun más hasta quedar recostado sobre las vigas de madera viejas y húmedas. Cerró sus ojos con fuerza y puso sus brazos sobre su rostro. Abandonándose en el mundo de sus propias visiones llenas de horizontes que lloraban colores bermellones y azules, mares con reflejos de siente lunas y un barco de papel que navegaba sin un capitán que lo guiara, solo liderado por el viento y las olas, podía darle vida a las historias leídas y combinarlas con otras. Una nueva forma de iluminar su agujero negro, su vida.

 

Todo lo ruin del mundo se quedaba afuera de esas ocho paredes con techo de copula en cristal con un vitral de rosas rojas, negras, blancas y de un rosa pálido que flotaban como si emergiesen de un rio con el vibrar de un cielo estrellado; y solo la luna era invitada a pasar por las cuatro ventanas colocadas a intervalos, igualmente decoradas por vitrales similares a los del techo, excepto por el bello arreglo que completaba a cada uno de ellos por igual.

 

Funcionada como cuarto de pánico, de lectura, de inspiración, incluso sería el escenario perfecto para pedir matrimonio, pero el envidioso vampiro lo tenía en su poder y en su eternidad nadie, aparte de Dior, él mismo, los rayos de la luna y el sol, pisarían su hermosa cámara de paz.

 

Cuando el cielo empezó a clarear el vampiro decidió sacudirse el polvo y astillas de los pantalones y bajar a dar un paseo por el frondoso y verde bosque.

 

 - Resiste un día más. - dijo Gerard refiriéndose al mundo antes de llegar a la puerta.

 

 - Pero si has despertado. - el vampiro pego un brinco y casi agujera la pared con sus dedos y uñas. Se giro y en el sofá, su sofá favorito, estaba su hermanito con los pies recogidos en posición india y la barbilla apoyada en las palmas de sus manos. Se veía tan joven, como él aunque no fuese un vampiro, tan adorable aunque siempre lo molestaba con el asunto de dormir.

 

 - ¿Cómo entraste?  - preguntó molesto. La relación con su hermano se había podrido después de unos años de no hablar, bueno, unas décadas.

 

 - Pues veras, no soy un cerrajero - soltó una risita tonta, per regreso su expresión a una de fastidio -, pero soy un brujo, no tiene nada que ver con dónde y el cómo la he encontrado, pero la llave estaba tirada en el fango. - le mostró la llave girándola en su dedo, Gerard pronto se la arrebato y se la metió en el bolsillo - ¿Dónde estabas?

 

 - Arriba.

 

 - ¿Arriba de quien?

 

 - ¡Michael! - Gritó, su hermano en verdad era buena en joder cuando se lo proponía.

 

- ¿Qué? Oh, no quieres que sepa de tu vida sexual, está bien - se levantó del sofá -. No vine para entablar una conversación contigo.

 

- Tranquilo vengo en paz - comentó risueño tomando a Gerard del brazo con fuerza -, aunque si tu ave vuelve a querer atacarme juro dársela de comer a un perro o tal vez la coma yo... pero no me gusta el sabor a cuervo, es simplemente asqueroso. - Mikey le señaló una jaula donde estaba Dior y Gerard asintió sin tomarle gracia alguna a su broma y comentario, los ojos azules del brujo cambiaron de color a uno ámbar cuando se alejaron de la cara de su hermano y fue a buscar algo en los estantes a un lado de la chimenea.

 

 - ¿Qué buscas? - inquirió mientras sacaba a Dior de su encierro

 

 - Bueno, en realidad no lo sé, solo sé que es un libro de cubierta roja. El problema está en que no se cómo se llama y de verdad lo necesito - suspiro y volvió su vista a Gerard, con sus ojos ahora de un color gris muy triste -. Juro no volver a molestarte si me ayudas a buscarlo...  Ah, no aquí esta, la oferta se cancela. - se levantó del suelo con movimientos de gato después de que se había agachado para poder alcanzar un libro de tapa rojo de abajo del mueble.

 

 - Regresa ese libro ahí, cuando ella te lo dio lo botaste, según tú eras muy buen brujo y no lo necesitabas. ¿Qué piensas hacer con el? - le quito el libro que su madre había llenado con embrujos y alguna que otra receta de pócima, si, ella también era una hechicera de ahí el amor de Mikey por lo que era. Pero Gerard había sido diferente, siempre, mientras Donna le mostraba a Mikey a mesclar cosas y a hacer hechizos, Gerard se la pasaba pegado a un violín o un arpa. Incluso solo para oír mientras alguien más los tocaba

 

 - Nada de tu incumbencia, pero solo vine para eso. - arrebató el libro de entre los dedos de su hermano vampiro y camino hacia la puerta.

 

 - ¡Mikey, regrésalo ahora! - le gritó caminando con tranquilidad tras de él; se cubrió los ojos con el antebrazo ante la violenta luz del sol, perdiendo a Mikey de vista. Mikey solo abrió un portal hasta algún lugar, que reconoció cono la India con una mano y se giro a verlo.

 

 - Nos vemos, hermanito. - una vez dentro del portal este se cerró con una llamarada de colores azules.

 

 - Gerard no entendía el por qué de su odio mutuo, pero ahora solo entendía que a su hermano le encantaba hacerlo rabiar. Cayó de rodillas en el fango entre los pinos, dejando que el sol lo quemase.

 

Estaba tan cansado de todo eso, de todo más bien. El maldito precio de la inmortalidad era tan caro, tan desgastador. Había dado su alma y corazón por disfrutar de lo maravilloso de la vida, pero también lo había hecho ver los horrores de ella. Y jamás se podría liberar de las cadenas a las que el solo se había encadenado. Quería soñar otra vez, ver un poco del inicio y el final de su vida, y saber si todo el sacrificio no había sido en vano.

 

~

 

Meowt ronroneaba con las caricias que Frank le proporcionaba, mientras este se dedicaba a mirar hacia abajo, a la calle. Con los ojos llenos de lágrimas, que no se desbordaban, que solo se acumulaban y se estancaban en sus pestañas. ¿Y toda la felicidad? Fácil, se había esfumado junto con aquel vampiro.

 

Lo que fácil viene, igual de fácil se ira. Así siempre ha sido y así siempre será.

 

Luego de verlo irse Frank se había quedado unos minutos más ahí con la vaga esperanza de que regresara, al tener que sostenerse a la realidad de que eso no pasaría sus energías había caído gravemente. Se volvía a sentir miserable como todos los demás días, como en el amanecer y por milagro con paso desganado había llegado a su departamento. Y como cereza del pastel al subir al elevador se  había tenido que topar con una pareja.

 

El gato lo esperaba dentro, acurrucado en la alfombra, titiritando de frió y maullando con pesar.

 

Ahora los dos estaban juntos con los pies colgando fuera de la ventana y su hombro descansando en el marco de la misma. El minino se sacudió los copos de nieve del pelaje y salto hacia el interior del apartamento para calentarse. El ángel dio vida a la primera lágrima, la dejo rodar por su mejilla, la dejo disolverse mientras caía al suelo.

 

Todos los colores ahora le parecía escalas de grises y el cielo solo un pedazo de metal pintado en oxido y ocre; todo era tan industrial, triste, gris y sin sentido. Los grandes edificios ahora no se elevaban para tocar el cielo y rozar las nubes, solo lo hacían con egoísmo. Las personas ya no caminaban por placer, solo arrastraban los pies siguiendo el patrón de pasos que alguien ya había marcado por el suelo de cemento agrietado.

 

Todo se había vuelto tan asqueroso.

 

Se separo de la ventana por unos minutos, fue hasta la puerta, se arrodillo frente a ella y tomo su arco y flechas. Iba a distraerse un poco. Una vez de vuelta en la ventana comenzó a apuntar con los ojos cerrados, sabía que lo castigarían por ello, pero... ¿Qué va? Uno o dos días más en la tierra pasaban tan lento como todos y todos serían iguales. Y efectivamente al atardecer ya tenía en su muñeca derecha diez días incrementados a su antiguo número.

 

Frank dejo que la noche callera, sirvió de comer a su gato, regreso a la ventana saco las piernas y después el cuerpo. Camino por el bordo de unos cincuenta centímetros de ancho alrededor de todo el edificio procurando no pisar la nieve gris que ahí se acumulaba. Escalo con sus manos y piernas algunos pisos con la ayuda de ventanas y repisas.

 

 - ¿Y ahora qué hice? - se preguntó una vez que llego a la azotea. Sus alas vibraban por la altura, querían salir, pero Frank las retenía. Sentía que se hundía y que todos a su alrededor lo jalaban mas metros hacia abajo, que todos le presumían el poder respirar - ¿Qué hice mal? Siempre lo arruino todo, incluso a mí. .- no había una respuesta a sus preguntas porque él no las formulaba para su persona. No, quería que aquel demonio las respondiera.

 

Tenía que volver a encontrarlo, o siquiera encontrar a alguien que lo hiciera sentirse igual. ¿Habría alguien más? Tal vez. Solo necesitaba sentir y probar de nuevo aquellas dulces sensaciones; porque el dolor ya lo tenía harto, siempre el mismo saborcillo.

 

Brinco sobre los techo de los edificios, tenía un propósito, una meta. Su única meta desde que había tocado la tierra. Y Aunque unas voces en su cabeza, como coros, como susurros le cantaban un sublime "no", que no debía y que estaba mal, el no pararía. Hubiera sido buena idea oírlos y obedecerlos, dar media vuelta y regresar a su departamento; pero era igual de buena el ignorarlos e internarse en las luces de la ciudad hasta dar con el vampiro que lo había hecho sentirse tan bien. Seguro estaba perdiendo la cabeza, pero se sentía bien.

 

 - Te voy a encontrar, me cueste lo que me cueste. Incluso mil años más en este sucio mundo. - sentenció luego de haber caído en la gran manzana de New York, era una ciudad grande, pero era al mismo tiempo muy pequeña.

 

Como un pájaro de alas rotas iría sin ninguna dirección y solo con un objetico, hasta encontrarlo.

 

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Notas finales:

¡Vuelvo a venir a joder! JoJo, pensaba subirlo hasta que el capítulo cinco estuviera acabado perome dije: ¿Enserio Ximena? ¿Enserio? Y pues aquí estoy. Espero que les haya gustado y gracias por sus comentarios de el capitulo pasado. Y mas a Jumping Frogg, ame su comentario ;)

¡Ya tenemos mas de 300 lecturas! MUCHAS GRACIAS. De verdad gracias.

Dejen comentarios si les ha gustado y si no también :3 Es su opinios y es bien vista aqui.

 CheckMeowt XO :)

Svanire. por CheckMeowt
Notas del autor:

"Un copo de nieve cayó, después otro y otro, uno más, muchos más. Entonces el verano se fue por que las miradas se separaron."

*Nota: Ve a las notas finales donde habra letras en cursivas"

~ Svanire. ~

Capítulo 5.

 

  ~

 

Frank no era de guiarse por relojes, la luna y el sol marcaban su hora, ahora exactamente las doce y cuarenta de la noche.

 

Frank había caminado por medio New York en busca de su vampiro, si, ya lo declaraba como de su propiedad.

 

Incluso se le había pasado por la cabeza preguntar a algunas criaturas, residiendo en esa enorme ciudad, sobre él, pero creyó que nadie parecería siquiera saber que existía y que tal vez otros lo mandarían a la mierda.

 

Desecho la idea y casi desiste tratando de encontrarlo cuando llego a la costa norte de NY, no había encontrado nada y estaba decepcionado.  

 

- ¿Y si se ha ido del país? - se preguntó sentándose en el muelle - Puede que sí. ¿Por qué algunos tienen que ser nómadas? Tal vez solo estaba de paso. - Se jalo algunos mechones de cabello con desesperación, si Gerard era sí tendría que buscarlo por cielo y mar... había ducho que lo encontraría y eso haría.  

 

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Después de haber bebido la vida de dos personas (y aun con un gran apetito por tomar unas cuantas más), Gerard camino hacia su morada con la mirada gacha, que en realidad estaba muy, muy lejos. Había tocado tierras canadienses ilegalmente y aun seguía en ellas.

 

Su mente había estado invadida, en todo el camino de regreso, por imágenes de las personas recién muertas y sumándosele un tonto debate entre el delicioso sabor de la sangre de cada una. Agradeció el murmullo de música proveniente de sus espaldas, que desapareció todo pensamiento cuando lo escucho.

 

Ahora se encontraba sobre las ramas desnudas de un gran roble; sin sus delicadas hojas, remplazadas con frágiles picos de hielo colgando de ellas. Gerard se movió un poco sobre el sin hacer ruido, acechando a su nueva presa mientras este caminaba con los dientes castañeando y con algunos troncos descansando en sus brazos y manos.

 

 El vampiro se dejo colgando de una de las ramas más gruesas como si fuese un murciélago, con la vista bien puesta en aquel hombre. Hombre de montaña al que le fue cautivada la atención por un pequeño brillo, dejo los troncos cerca de las raíces de un pino, se acomodo la camisa de cuadros rojos y negro para comenzar a caminar.

 

Parecía que Gerard lo halara con un hilo invisible, parecía que el hombre tenía tanta confianza depositada en el demonio que no le importaba ir directo hacia su muerte.  

 

Pero el vampiro solo hacía uso de su don, mismo don que necesitaba mucha concentración y fuerza mental para que funcionara, por lo que Gerard no lo usaba mucho. Atraer a los humanos como polillas a la luz. Que lo siguiera como fieles perros, lo siguieran como si su mirada fuera el cielo mismo y les regalara la paz que siempre anhelaron, que lo siguieran hasta que sus ojos se tornasen rojos.  

 

El hombre se detuvo a varios centímetros de la cara del vampiro. Sus ojos tomaron el color de la sangre y salió de las sombras donde se escondía cayendo  al suelo en una singular pose. Listo para tomar una vida más. El cuerpo del hombre (que aunque era mucho más alto que el, de dos metros) estaba inmóvil, solo algunos cabellos rebeldes de la larga barba se mecían con el viento. La mirada del vampiro le reveló al humano que su final era ese y los caninos (sobre la ropa en la piel aceitunada del este) incrustados en su cuello se lo confirmaron.  

 

Ningún sonido salió de la boca del hombre, solo la última vez que sus pulmones respiraron se quedo grabada en las historias del bosque, junto con el último latido de su corazón, y el casi inexistente sonido de sus parpados al cerrarse con la imagen final de un cielo estrellado.  

 

Dejo caer el tercer cuerpo de la noche al barro y quito como siempre quito la sobras de sobre de sus labios. Y eso era lo que le faltaba para sentirse mejor; que ese gustoso olor llenara sus fosas nasales trayéndolo de vuelta a su mundo, no le importaba nadie, ni nada, sin preocuparse por el ángel; y que el mareo sin ese delicioso líquido en su boca se fuera. Sangre, mucha sangre que subiera sus energías que había descendido al haber usado su don con un humano que desconfiaba de todo.  

 

Gerard dejo de relamerse los labios al oír algo caer tras de él, pensando que no podía ser de un árbol por que había sido muy limpio.  

 

- Eres tú, te encontré - susurro una voz detrás de él. Se tenso y giro. Sus ojos rojos incrementaron de escala de color al encontrar a una cara que difícilmente podía aguantar la sonrisa en sus labios, sus ojos parecían pedazos de leña ardiendo en llamas. 

 

- Te dije que no te quería volver a ver, que jamás te quería volver a ver - Frank bajo la mirada hacia el suelo, esa valentía y felicidad que había salido desde alguna parte de su cuerpo al hacerse la promesa de encontrarlo y encararlo ahora ya no estaba, no sabía qué hacer, mucho menos como hacerlo -. ¿O acaso no entiendes? 

 

El ángel no se movía. Se quedo inmóvil como el humano. Con sus alas bajas y tensas, don algunas plumas acariciando su espalda con la fuerte brisa; al contrario de hace segundos cuando lo había visto que estaban altas y extendidas. 

 

- Y aún no lo entiendes... 

 

- Si te entendí, claro que lo hice - murmuro con la vista pegada en sus pies descalzos -, pero... no podía, y-yo no podía... 

 

- No tartamudees, digo, no deberías de tenerme miedo - comenzó a reír doblándose hacia delante -. Yo solo soy un demonio que bebe sangre - clavó su mano en la caja torácica de el cuerpo de la victima ya muerta y sacó sin vacilar el corazón de su interior, dejando pedazos de tejidos, trozos de huesos y tela a su lado. Luego le enterró los dientes sacando hasta la última gota de sangre que se le pudiera haber olvidado extraer de él, terminando lo arrojo sobre la nieve. Frank solo cerró los ojos fuertemente - ,rompe huesos - con el pie aplasto el cráneo de su víctima provocando que los ojos del muerto salieran de su lugar -, que destruye vidas. Y lo último que ven es a mí haciéndolos sufrir - dio unos pasos hacia Frank -; aunque no soy un demonio que sepa quemar alas, seguro me divertiré aprendiendo.  

 

Frank dio varios pasos hacia atrás que Gerard se dedicaba a borrar.  

 

- ¿Por qué me sigues? ¿Qué es lo que quieres de mí? 

 

- Todo. 

 

"¿Lo dije? Mierda ¿Enserio?" Frank se regañaba mentalmente. Lo había arruinado. Seguro que sí.  

 

Ahora Gerard no sabía qué hacer, había pensado algunas cosas que decirle si el le contestaba que no quería nada de él, que solo lo seguía por que sí. Ahora que él había dicho que quería "todo" ya no tenía que decir.  

 

Un silencio se sembró entre los dos, ninguno sabía cómo seguir, mucho menos como parar lo que habían comenzado.  

 

Sus miradas se cruzaron, escarlata con avellana. Y era tan bella la combinación, en sus ojos parecía surgir el otoño.  

 

La primera vez que sus ojos colisionaban sin efectos catastróficos en ninguno de los dos, sin odio, rencor o desprecio. Solo un ángel y un vampiro, solo eran dos corazones que latían en una misma consonancia, solo ellos dos y nadie más existía por que el mundo se había desvanecido.  

 

Ninguno podía, ni quería, romper aquel lazo, su atención puesta en la mirada del contrario los atraía bastante. Esa hipnotisante danza que hacía sus ojos cada que por micro-segundos sus ojos se movían en busca de parar. Era como si se vieran por primera vez en mil años después de haberse esperado por tanto tiempo, como si supieran que era lo que pensaba el otro, como si supieran quienes eran con solo verse. El escarlata comenzó a desteñirse, dejando entrar al verde. Naciendo así el verano dentro del frio invierno. 

 

Un copo de nieve cayó, después otro y otro, uno más, muchos más. Entonces el verano se fue porque las miradas se separaron.  

 

- ¿Por qué me sigues? - pregunto Gerard, esta vez con... amabilidad. Y eso a Frank en el fondo le encanto.  

 

La respuesta no llego. Solo las alas de Frank que evanecían hacían un leve sonido y sus dientes castañeantes provocaban ruidos hechos por él.  

 

- De nuevo ¿Por qué me sigues? - esta vez su tono se volvía frió de nuevo.  

 

Y a Frank no le agrado lo mas mínimo, arrugo la nariz y miro sus manos. No sabía que contestar, claro que no podía decirle que solo lo hacía porque sentía que debía hacerlo, ni porque así podría dejar la monotonía que lo mataba. 

 

Gerard bufo - Pobre, pequeña e inocente criatura - hablo como si Frank fuese un niño pequeño -, ¡contéstame! ¿te habéis quedado mudo? - Tomo de la camiseta hecha de franela a Frank, moviéndolo con brusquedad. Frank solo cerró los ojos cuando Gerard tomo un pluma antes de que todas ss. alas se volvieran material celestial. La giro entre sus dedos quedándose embelesado con ella, olvidándose de lo que pensaba decirle al dueño de aquella pluma que le había parecido hermosa... esa mezcla entre blanco y gris.  

 

"Hermosa, realmente es hermosa" Pensó Gerard. Después de un rato en el que Gerard se había desprevenido del tiempo admirando la pluma del ángel, Frank le contesto - No lo sé, es algo que tengo que hacer, solo puedo seguirte.  

 

Gerard no oyó lo que decía, seguía los copos de nieve que caían en la pluma volviéndola más frágil y blanca. "Venus" volvió a pensar deslizándola por la yemas de sus pálidos dedos. Soltó la camisa de Frank para poder rozarla contra la palma de su mano. "Es tan suave" Sus pensamientos seguían emergiendo, Gerard se había encerrado en su mundo descuidándose de que Frank estaba enfrente de él, dejando al ángel dentro de la realidad. 

 

Los ojos del ángel examinaban al vampiro con curiosidad. Claro que lo había asustado al hacerle eso a un hombre que no se pudo defender, pero... ¿Cómo había podido decir que era un demonio? Frank no podía dejar de ver las acciones de Gerard, parecía que era la primera vez que veía, le pareció muy tierno a Frank,  incluso inocente como si no hubiera matado a nadie jamás. Sintió su corazón expandirse en su pecho tangible haciéndole doler. Pero se sentía bien, era una obra de arte lo que sus ojos admiraban.  

 

Y fue entonces que Frank comprendió que no lo seguía por sentir, lo seguía por que en los ojos del pelinegro había encontrado la paz sin que el vampiro usara su don. Un mundo nuevo construyéndose ahí dentro, ruinas que se volvían viejas, flores de papel que guardaban historias, miles de vidas e historias... había tanta luz y tanta oscuridad, tantas alegrías y tristezas en esos ojos que atraían a Frank, que no podía ser que no hubiera un alma ahí dentro.  

 

El vampiro estaba tan extasiado con la belleza de la pluma que sus ojos se volvieron escarlata, regreso la vista al ángel de escasos centímetros por debajo él. Los dos volvieron a unirse en un otoño renaciente. Gerard acaricio el rostro de Frank que era tan suave como la pluma. Frank cerró los ojos disfrutando de la faceta tierna de Gerard. 

 

Un susurro se salió de los labios de ángel - Frank, me llamo Frank. - quería que el vampiro supiera su nombre, que tal vez se acordase de él y que lo buscara. Incluso que tal vez en algún momento de soledad su nombre se deslizara por los labios del demonio acompañado de un suspiro.  

 

Y así fue, su nombre fue rezado por Gerard. Acurruco su rostro más en la mano del mencionado, dejándose llevar por lo que le hacía sentir ese cálido aunque frió tacto y los volvió a abrir.  

 

Ya no estaba, miro hacía todos lados pero no estaba. Otra vez volvió a meter las manos entre la bruma aunque ya sabía que no iba a regresar, pero él no había podido tocar al vampiro y eso era lo más cercano.

 

·

Notas finales:

Esto pensaba colgarlo ayer (ayer sabado 24 de agosto del 2013). Pero como era mi cumpleaños mi tía me dejo hacer mi propio pastel y entre que lo quemaba pues se fue el tiempo y en el atardecer una amiga me invito a ir a rodar al pasto, placeres de la vida.

Espero que este capítulo si les guste, no puse mucho por que en el proximo poenso hacer mas que tenga que ver con este. Feliz regreso a clases si es que ya entraron (que supongo que si).

¡Llegamos a las 400 lecturas, gracias!

*Nota: busca la cancion de Vanish por Kat Von D & escuchala al leer este capítulo, la escogí especialmente para este*

Capítulo 7 por CheckMeowt
Notas del autor:

 

"Aun así, Frank no lo necesitaba en lo mas mínimo."

~Svanire. ~

 

Capítulo 6.

 

~

-¡Sorpresa!- grito un ángel con gran entusiasmo mientras tomaba a un niño de la mano y lo acomodaba sobre un cómodo sillón.- Estas muerto, pero has llegado a un lugar mucho mejor.

Los ojos del inocente niño no mostraron estar asustado, ni siquiera parecía a punto de llorar. Estaba perdido en algún punto de su mente, nadando por sus recuerdos, vagando en el limbo.

-Mmm…- el ángel chasqueo los dedos volviendo al niño al ahora- No te asustes, has llegado directo al paraíso, me sorprende que no te hayan mandado al purgatorio, cada vez menos almas limpias llegan aquí.- rio y le dedico una sonrisa al niño- Soy Cameron, uno de los ángeles que recibe…

- Cameron, se supone que deberías estar cuidando a los mundanos.- hablo otro ángel que tomaba un libro entre sus manos. Sus ojos se abrieron grandes, dejo caer el libro en el suelo de mármol. Corrió fuera del recibidor de almas hasta una enorme biblioteca. Abrió de golpe, asustando a algunos de los ángeles que ahí se encontraban.

 

-Alejandro.- llamó a su igual.

- David, habéis asustado a estos pobres.- señalo a sus colegas en la sala contigua.

- Lo sé, lo lamento. Pero, el punto no es eso.- se inclino sobre un escrito de plata hasta lo suficiente para estar frente al jefe de la biblioteca, susurro algo a su oído y comenzó a juguetear con sus manos.-

- Frank, si lo conozco. Estuve en su juicio. Pobre niñato… al parecer a un no entiende.- hizo un pequeño ademan.- Calma, yo arreglo esto.- suspiro.- Por que los caídos no pueden entender la regla. No te metas con los demonios.- Recito comenzando un andar hasta unas oficinas, toco varias veces una puerta dorada y luego se perdió dentro.

 

~

El pánico destruyo el semblante tranquilo que había obtenido el vampiro pelinegro al tocar el porche de su casa con sus pies, pánico que se incremento cuando el sonido de las tristes notas de un piano seguían resonando como eco por todas partes.

Marcho hasta el único lugar de la casa donde había un piano. Al llegar sintió una especie de alivio al sentir el aura demoniaca que de su huésped emanaba.

Gerard se acerco tranquilo hasta el, con su mano. toco el hombro ajeno. Algo así para asegurarse de que era real, cuando vio que así era se alejó de él como un gato al ver un can.

-¿Qué hacéis aquí?

- Veras –saco una pequeña cantimplora de uno de sus bolsillos del pantalón y bebió con gula la sangre que ahí estaba contenida-, he oído rumores, tú y un hijo del paraíso están involucrados y claro que sé que tú no lo buscaste. Así que me veo en la tarea de averiguar, ¿Qué hace un ángel siguiéndote como si fuera tu cachorro?

-Si ya sabes que yo no me involucre no sé qué haces aquí. Creí que habíamos dejado en claro nuestra situación.- recargo su espalda en la pared, mostrando total indiferencia hacia el otro vampiro.

-Mira Gerard, quizás hayamos tenido una relación más allá de amigos y ahora que está totalmente perdida tú me quieras tratar así, pero sigo siendo el jefe del clan y tu…

Dior entro revoloteando dentro de la habitación, graznando e interrumpiendo al exnovio y jefe de su amo.

- No has cambiado nada. Sigues vistiendo igual, esa extravagancia tuya por la ropa con muchas lentejuelas, los labios de colores pálidos y ahora esos cabellos -ladeo la cabeza, examinándolo. Haciendo como si no hubiera oído nada.- ¿Purpuras? Y tus celos tampoco. Patrick, yo no tengo nada que ver contigo, ni con él.

-  ¿Qué acaso no tienes corazón? Te busque por años.

- Siempre estuve aquí. Ahora te pido que te vayas.

Comenzó a caminar hacia la entrada, a tres exactos pasos para llegar a la puerta, su cuerpo fue derribado.

-Soy el jefe de tu clan, debes obedecerme.- lo amenazó sacando sus afilados caninos.- Escucha, te lo voy a deletrear: ¡E-R-E-S M-I-O! El solo te destruirá por dentro.

Los ojos de Gerard cambiaron a un rojo intenso, parecían llamas danzando una canción destructiva. Patrick se intentó alejar sabiendo que había provocado la furia de su igual.

-Seré tuyo cuando mi corazón vuelva a latir- tomo al vampiro de la camiseta y se lo quitó de encima, luego aun sosteniéndolo lo estampo contra la pared, dejando una gran abolladura.-, cuando los elfos dejen de ver las estrellas nacer y las hadas dejen de danzar- le sonrió maliciosamente. -. Ahora puedes irte en paz. Tranquilo, juro no causarle problemas al clan. Y no te preocupes por el ángel, él no es un peligro.

Sin más, abrió la puerta y empujo fuera al jefe de su clan.

-          Tch… ese maldito cree que soy estúpido.

Llamó a su ave, misma que se posó en su hombro derecho. Sin esperar más huyó a su pequeño paraíso. Allí comenzó a caminar como animal enjaulado. Su plática con Patrick lo había hecho dudar. ¿Qué más haría ese ángel por estar con él?

~

- Extra.-

 

Se dice que es malo espiar personas. Igual de malo como cuando dices un secreto a una persona enfrente de otra. Este es un caso parecido, pero se hacía por el bien se repetía el cupido sobre las copa nevada de un árbol. La flecha que apuntaba hacía el vampiro pelinegro , que había ganado el corazón de uno de los suyos, temblaba entre sus dedos.

 

-Bien, clámate ya. Lo arruinaras.- se susurró internamente.

Respiro hondo y llevo una mano a su sien para masajearla un poco. No podía arruinar el tiro. Pero lo hizo. Fallo. La escena que se desarrollaba entre la luz y oscuridad había hecho que perdiera el tiro. Que este diera con el demonio, no es su verdadero objetivo. Aun así, Frank no lo necesitaba en lo mas mínimo.

 

 
Notas finales:

Em... ¿Hola?

Quería agradecerles por su apoyo ya tenemos 1423 lecturas, lo cual es genial. Gracias!

Se que he tardado muchoooo tiempo en subir algo pero es que he tenido problemas académicos Y así, no se preocupen por mi. Y también gracias por esperar & por sus amenazas de muerte & buenos comentarios también, si que si. Y creo que es todo, muchas gracias por todo en especial a Gaby , por esperar mas de lo debido (casi medio año) & siempre estar ahí & a Revenge Darkness, por sus amenazas.

 http://checkmeowt24.deviantart.com/ Si pudieran checar mi DA sería muy feliz.

De nuevo, muchas gracias. Y espero que esto no les haya parecido relleno por que no lo es ;)

-X

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