Corazón triste por Alhen Lawliet
Resumen: Secuela de Corazón roto. Icabod sufre la muerte de Brom a manos del jinete.
Categorías: Sleepy Hollow Personajes: Ninguno
Géneros: Drama
Advertencias: Muerte de un personaje
Desafíos: Ninguno
Series: Ninguno
Capítulos: 1 Completo:Palabras: 657 Lecturas: 285 Publicado: 20/02/13 Actualizado: 20/02/13
Notas de la historia:
espero les gusta la secuela de esta historia triste,

1. Capítulo 1Corazón triste por Alhen Lawliet

Capítulo 1Corazón triste por Alhen Lawliet
Notas del autor:

espero les guste y gracias a los que dejaron reviews en el anterior fic. me da gusto saber que éste fandom fue bien recibido por la comunidad Slash, les dejo el link de una cancion que escuchaba mientras escribía el fic. espero les guste.

http://www.youtube.com/watch?v=9qSdipj4YkA

no podía creerlo. El hombre que alguna vez había amado y luego que rompió su corazón, ahora peleaba contra el jinete. La espada del hombre muerto había atravesado su hombro y la herida quemaba demasiado. Observó como la pelea se desarrollaba de manera terrible. Temía que el jinete fuera a ganar. Rogaba por que Brom lograra vencer al mercenario. Pero al ver como su amado Brom moría partido a la mitad.

Sus ojos se abrieron de horror. Todo se volvió negro.

Su corazón se llenó de dolor. Pensó en lo mucho que había amado y sufrido por Brom. A su mente llegaron los recuerdos de lo poco que pudo conservar con Brom. Sus burlas, sus risas, su pequeña confianza creciente con el. Entonces, el doloroso conocimiento de nunca haberle confesado su amor.

Eso… era lo que más le hería. Nunca haberle dicho cuanto lo amaba.

En silencio comenzó a llorar. Cada lágrima reflejaba su dolor, su amor, su pérdida. Maldijo al jinete, maldijo a su maldición. Y se maldijo muchas veces por no haber sido lo suficientemente valiente para haber hecho algo. Salvar a su Brom… confesarle sus sentimientos a pesar del posible rechazo o las burlas del otro hombre.

Lloró tan amargamente que su animo era tan lúgubre incluso cuando sus ojos se secaron después de mucho rato. Por que al recordar todo, el llanto regresaba con toda su fuerza.

Juró en silencio que nunca descansaría hasta no haber terminado con todo esto. Vengaría a Brom. Acabaría con el jinete y con cualquiera que se interpusiera. Por que el haber perdido a su amado, le hizo darse cuenta que sin el su mundo era completamente gris y sin belleza. Todo era tan desolador.

Miró por la ventana que ahora no reflejaba nada más que oscuridad. Su corazón ardía, más que su herida. Sus ojos nuevamente se inundaron en llanto. Cada vez que algo bueno parecía ocurrir en su vida algo le golpeaba para decirle burlonamente… “no serás feliz”. Era su destino al parecer. Todas las personas que amó y que ahora se habían ido. Ya no le quedaba nada a qué aferrarse.

Se encogió y lloró más. Ahogó su llanto para que nadie pudiera oírlo. Su corazón estaba roto, aún más que cuando Brom le gastó aquella cruel broma. Deseaba que regresará y le hiciera miles de bromas más, como esa, por que lo prefería vivo y burlándose de el, que ahora, muerto y lejos de el. Las lágrimas recorrían su rostro, hasta perderse en la sábana o en sus manos que estaban blancas como la nueve. La amargura de aquellas gotas saladas bañaban sus mejillas ahora enrojecidas.

Hablar con Katrina fue un poco confortante. Pero a pesar de eso, el dolor seguía ahí. Nadie supo que Icabod Crane lloró por Brom la noche de su muerte y aunque se tragó el dolor aún en los funerales del valiente y apuesto hombre, su corazón lloró todas las lágrimas que sus ojos no les era permitido llorar en presencia de los demás.

Katrina fue una buena amiga, y sospechando que tal vez la chica guardaba un sentimiento por el, no le correspondía, su corazón ya tenía dueño, aunque desafortunadamente había partido demasiado pronto.

Caminó un poco. El aire fresco le hacía sentir mejor. Le aliviaba el corazón ya demasiado lastimado. Miró al cielo y contempló la luna y las estrellas. Esa noche brillaban excepcionalmente hermosas. El cielo estaba despejado de toda nube que pudiera opacar su belleza.

Estuvo fuera mucho tiempo, hasta que la noche partió y el sol comenzaba a salir. Los tonos cálidos del cielo le parecieron lo más hermoso que había visto y no pudo evitar entristecer al desear que Brom estuviera a su lado para contemplar tal belleza, y si sus sentimientos hubieran sido devueltos sería perfecto y maravilloso. La calidez envolvió su corazón por breves instantes, solo para marcharse minutos después… pero fue suficiente para poder aligerar su pena lo suficiente para ya no sentirse tan desdichado.

- Te amo… y nunca pude decírtelo… Brom.

 

Notas finales:
espero les haya gustado y que dejen algún comentario.
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