Dear Tomii... por Camm
Resumen: Cuando te enamoras de tu mejor amigo, existen dos opciones:
O pasan momentos realmente hermosos y son felices o pierdes a la persona más importante de tu vida y...de ser así ¿qué harías cuando el día en el que no se hablen más llegue? ¿Podrías seguir adelante?
Categorías: Famosos - RPS, Músicos Personajes: Ninguno
Géneros: General
Advertencias: AU=Universos Alternos
Desafíos: Ninguno
Series: Ninguno
Capítulos: 3 Completo: No Palabras: 5038 Lecturas: 1260 Publicado: 21/12/10 Actualizado: 03/05/13
Notas de la historia:
Basado en una historia de la vida real, no diré el que.

1. Capítulo 1 por Camm

2. Capítulo 2 por Camm

3. Capítulo 3 por Camm

Capítulo 1 por Camm
Tom:
Hola, soy yo, sí, es un poco patético que de este modo empiece la carta, ya que fui yo quien personalmente te la entregó pero no encontraba otro modo de empezar.

Te preguntaras ¿de qué mierda va todo esto? La respuesta es sencilla, me he dado cuenta que ya no puedo continuar con está amistad, me he dado cuenta de algo que es realmente…no sé como decirlo, pero sé que cuando termines de leer esta carta vas a alejarte y no te culpo, todos se alejarían si tu mejor amigo te hiciera una confesión como esta.

¿Por qué reuní el valor para decirlo? Ni yo mismo lo sé, pero sé que sino lo decía cuanto antes sentía que iba a morir ahogado con esto, además que ya no puedo soportarlo, esto es más fuerte que yo y la verdad, no sé como comencé a sentir esto…ni como detenerlo.

Lo que quiero decir es que estoy enamorado, sí, suena patético lo sé, pero estoy enamorado…de alguien muy especial, estoy enamorado de alguien que sé que no me va a corresponder nunca, de la persona más importante en mi vida, de la persona a la que he amado desde que la conocí, sólo que no me había dado cuenta...hasta que una noche me confesó sus sentimientos por alguien más, y dijo que era su mejor amigo. Aquellas palabras…me lastimaron, de un modo que no supe explicar, obvio no fue tu culpa, fue mía por enamorarme. Sí, estoy hablando de ti, estoy enamorado de mi mejor amigo y no puedo hacer nada para evitarlo, no puedo hacer nada para ocultar lo que siento, además sé que alguien como tú, jamás se fijaría en alguien como yo, es decir…patético, inseguro, torpe, lento. Además que no soy el ser más atractivo de este planeta, alguien como tú jamás notaría a alguien como yo, somos tan diferentes pero a la vez tan parecidos…que sería imposible que me mires del modo en el que yo te veo a ti.

Además que últimamente te estás alejando demasiado y…siento que estoy a punto de perderte, de perder tu amistad…porque siento que me estás cambiando por alguien más y eso duele, como no tienes idea, siento que ya no me quieres cerca de ti, y eso me duele mucho, además de que me hace sentir como bobo, porque te extraño cuado no estás cerca, cuando no hablamos, te extraño a cada maldito instante que no me tomas en cuenta, me siento como un idiota, porque no sé si tú me extrañarás o pensarás en mí, a veces pienso que no.

Pero otra veces siento que si me extrañas pero que no tienes el valor para decirlo…pero creo que solamente me hago vagas ilusiones.

Por favor…¿podrías decirme como puedo dejar de amarte? Porque siento que esto se me está yendo de las manos y que ya no puedo controlarlo más.

Te amo, sé que lo sabes…pero me gusta decirlo.

Bill

Bill soltó un suspiro y se quedó releyendo la carta un par de veces, dobló la carta cuidadosamente y la guardó dentro de uno de sus libros favoritos, cerró los ojos lentamente y soltó un suspiro.

- ¿por qué traes esa cara?

Bill soltó otro suspiro y abrió los ojos lentamente, le dedicó una sonrisa al chico de trenzas que estaba sentado frente a él y se encogió de hombros

- Ya sabes – se encogió de hombros – estoy estresado por la escuela.

Tom asintió lentamente y revolvió cariñosamente sus cabellos.

- No te estreses – sonrió – Ya falta poco para que termine el año.

Asintió y sonrió, apretó el libro con cuidado y lo deslizó en su mochila, se quedó mirando un rato, luego cerró la mochila y volvió a suspirar, dejando totalmente en el olvido aquella carta, aquel grito desesperado de la cantidad de sentimientos acumulados que llevaba dentro.

- Tomi…¿quieres hacer algo esta noche?

Cuando Tom estaba por responder, se escuchó el celular, y una sonrisa apareció por su rostro, le pidió a Bill que guarde silencio con una seña y contestó

- ¿Alo? ¿Daisy? – su sonrisa se ensanchó – no, no tengo nada que hacer en la noche, paso por ti, tengo muchas cosas que contarte…no, no seas boba, no respondí porque me quedé sin mensajes – volvió a sonreir.

[i] A mí nunca me responde [/i] pensó el pelinegro algo triste, colgó su mochila en el hombro y se quedó esperando a Tom, balanceando lentamente los pies. Cuando colgó le dedicó una sonrisa la cual se borró al ver el rostro de su mejor amigo.

- Puedo cancelar lo de hoy con Daisy…

Bill sonrió y negó lentamente

- No, me había olvidado que tenia planes – se encogió de hombros – voy a ehm…quitarme las mechas rubias – sonrió. – nos vemos mañana.

Se alejó caminado con lentitud, evitando llorar, porque sentía que el corazón se le hacia bolita dentro de su pecho y no podía hacer nada para evitarlo, aquello lo estaba matando lenta y dolorosamente, pero no quería perder la amistad de Tom por sus estúpidos sentimientos y una estúpida carta, tal vez nunca sabría que habría dicho Tom, tal vez nunca podría saber si los sentimientos eran correspondidos, era demasiado cobarde para intentar averiguarlo, pero era lo mejor, habían cosas que nunca tienen que decirse, y por más que ese sea un acto cobarde de su parte y lo mate por dentro con lentitud, era lo mejor, lo mejor para ambos y para su amistad.
Notas finales:
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Gracias por leer.
Capítulo 2 por Camm
Notas del autor:
Sí, dice terminado pero no lo está, a pedido de muchas que leyeron esto les traigo la continuación y se volverá un longfic.
Muchas gracias y lamento la demora.
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Había pasado mucho tiempo desde que Bill había escrito esa carta y hasta ahora nunca se había atrevido a entregársela a su mejor amigo, la idea de que él leyera sus más profundos sentimientos lo hacían sentir de alguna manera nervioso, demasiado. Él sabía que los sentimientos no eran correspondidos y que estos nunca lo serían ¿Por qué molestarse en arruinar su amistad declarando de una forma tan estúpida e infantil aquellos sentimientos que con tanto recelo había guardado en lo más profundo de su ser? La idea simplemente lo perturbaba. Además, Tom siempre había sido su amor platónico, le gustaba observarlo de reojo y a lo lejos, y una sonrisa estúpida aparecía por su rostro cuando sus ojos se encontraban con los de aquel chico.
Hasta que se volvió su amigo. Por más que ese día haya sido el más importante en la vida de Bill, por el otro lado también era el día en el que le cayó una maldición de la cuál nunca podría librarse.
(Todo había pasado demasiado rápido, Tom se le había acercado y le había preguntado algunas cosas sobre los trabajos que dejaron en clase, la semana que estuvo ausente y no dejaba de sonreírle mientras le hacía dichas preguntas, Bill le respondió casi de un modo cortante, aún no podía creer que su gran amor platónico le esté dirigiendo la palabra y que haya reparado en su existencia.
Pasaron los días y el chico Kaulitz le seguía dirigiendo la palabra, Bill no podía evitar el responderle con cierta emoción y cada vez se soltaba más y le hablaba más, sabía que eso le traería graves consecuencias pero eso realmente no le importaba, ya que tenía la esperanza que algún día Tom le dejara de hablar y se olvidara por completo de su existencia y así su vida volvería a ser como antes: Él observaría a Tom a lo lejos y en silencio, mientras Tom se concentraba en sus amistades. Y el día en el que eso ocurrió, Bill sintió un gran vacío y no pudo evitar el armarse de valor y dirigirle la palabra él primero.
- ¿Es el fin del mundo acaso? – Respondió a modo de saludo el chico (que en ese tiempo llevaba rastas) con cierto tono de burla en la voz.
- No…pero… - las mejillas de Bill se pusieron ligeramente rosadas, mientras desviaba la mirada algo nervioso y arrepentido.
- No pasa nada – se apresuró a añadir, sin dejar de sonreírle – también me gustaría ser tu amigo.
Y las cosas quedaron así, pero casi siempre el que iniciaba la conversación era Bill y él podía asegurar que su “enamoramiento” por Tom, no había sido nada más que curiosidad por aquel chico y que se trataba sólo de eso, pero cuán equivocado estaba, ya que cuando se saludaban en las clases o incluso por las redes sociales, su corazón daba un brinco de alegría y sentía como si una guerra intergaláctica se hubiese desatado dentro de su estómago. Estaba perdido, porque Tom Kaulitz había dejado de ser su amor platónico y había pasado a ser “el chico que le gustaba y lo ponía idiota” y se odiaba por haberse permitido entablar una amistad con él, porque él sabía que tarde o temprano eso pasaría.)
Soltó un gruñido de frustración enterrando el rostro, llamando notablemente la atención de Tom, el cuál sólo se limitó a sentarse al lado de Bill y pasar lentamente sus dedos por su cabello, rascando su cabeza con suavidad, dejando escapar un largo y sonoro suspiro.
- ¿Qué ocurre, Tomi? –preguntó alzando la cabeza de la almohada para mirarlo detenidamente, sonriendo sin poder evitarlo ante las caricias que recibía en su cabeza.
- Cass… - murmuró con una mueca en el rostro – creo que ella está quedando con alguien más…y sí, ya sé que yo le fui infiel con anterioridad pero…
- Pienso que si las cosas pueden solucionarse entre ustedes, llegará su momento y…podrán superarlo – el murmullo en el que dijo eso pudo pasar por alto, ya que era muy bajito, pero no pasó por alto para Tom, el cuál se limitó a seguir rascando su cabeza.
- No lo sé…tal vez debería encontrar a alguien más ¿sabes? Ya no me gusta sentir esto.
Bill estaba lejos de alegrarse al escuchar esas palabras, ya que él sabía lo importante que era Cassandra para Tom y lo mucho que la quería, pero por otro lado, él sabía que Tom merecía algo mejor, su mejor amigo tenía un corazón de oro y esa chica iba a volvérselo de piedra y esa idea no le agradaba nada.
- Deberías intentar hablarle y arreglar las cosas, Tomi – lo animó sin levantar el rostro de la almohada – preparar algo romántico, algo lindo para ella, seguramente le gustará mucho…
Tom se limitó a sonreír y luego salió de la habitación en silencio, Bill sabía lo que Tom iba a hacer, terminaría con Cassandra esa misma tarde y luego, volvería a su casa para que vean películas juntos y así poder olvidarse de todo el asunto. Pero Tom no volvió aquella tarde, tampoco regresó hasta el paso de una semana.
Bill estaba en su ordenador, escuchando “99 luftballons” de Nena, la que era su artista favorita, como estaba con los auriculares puestos no reparó en la presencia de su mejor amigo, se dedicaba a sonreírle estúpidamente a la pantalla y a bailar en el sitió cantando por lo bajo la ya tan conocida letra para él, sacudiendo la cabeza de lado a lado en ciertas ocasiones y claro, imitando una batería imaginaria en el aire, lo cuál hizo sonreír de forma automática al chico de rastas.
- Bailas bien, Trümper – dijo en un susurro, sacudiendo la cabeza.
Pero Bill seguía en su mundo, tratando de alejar los pensamientos de que no vería en un tiempo más a su mejor amigo, pero grande fue su sorpresa cuando terminó la canción y sus ojos se encontraron con los de Tom, se sonrojó de forma casi automática y se quitó los auriculares con suavidad, frotando su cuello avergonzado.
- No sabía que estabas aquí – dijo en un susurro, sin atreverse a mirarlo.
- Llevo un buen rato, me gusta eso…que haces cuando escuchas música – soltó sin cohibirse, riendo un poco ante la reacción del moreno: sus mejillas se tornaron de un rojo intenso, el cual se propagó lentamente a toda la cara.
- ¿Cómo estás?
- Bien.
Y eso fue todo, Bill sabía que Tom no le hablaría de Cassandra y Tom sabía que Bill no iba a preguntarle nada del asunto, pasaron la tarde comiendo palomitas y mirando películas de terror, elección de Bill, Tom incluso aceptó mirar algunas películas asiáticas – que no eran de su gusto en particular, pero ver una o dos por su mejor amigo, no le molestaba – finalizada la primera película, Tom se recostó en la cama y dejó escapar un largo suspiro.
- Oye…
- ¿Sí? – preguntó Bill, ya buscando entre su colección de películas la siguiente que verían.
- Quiero…decirte algo
La voz de Tom sonaba algo nerviosa y ese detalle no pasó por alto para Bill, su cerebro empezó a bombardearlo con la idea de que Tom podría declararse y riendo internamente, descartó esa posibilidad, era imposible que eso ocurriera y hace tan sólo una semana que Tom había terminado con Cassandra.
- Dime, te escucho.
- No, olvídalo.
- Venga Tom…¿qué es?
De pronto, otra idea llegó a su cabeza, tal vez Tom quería pedirle que dejaran su amistad de largo, que él era demasiado extraño, negando internamente desechó la idea, tenía que dejar de ser tan inseguro.
- Si te digo, me vas a dar una patada voladora y me vas a odiar.
- Tomi – dijo soltando una suave risa – no seas exagerado, no haré eso…¿Qué pasa? – vovlió a preguntar, esta vez mirando el rostro de su mejor amigo, el cuál estaba un poco serio y con el ceño ligeramente fruncido.
- Me gustas desde hace mucho tiempo – soltó por fin.
Bill definitivamente no se esperaba eso y los DVD´s se le resbalaron de las manos, parpadeó ligeramente y tragó saliva, dentro de su estómago la guerra intergaláctica se había desatado y su corazón había decidido formar parte de esta, le zumbaban los oídos y no podía respirar bien, estaba mareado ¿Acaso era un sueño? ¿Una broma de mal gusto? No lo sabía, pero tampoco pudo controlar las palabras que salieron disparadas de su boca, el vómito verbal siempre acudía a él cuando se ponía realmente nervioso.
- También me gustas desde hace mucho, mucho tiempo…
- No te creo – dijo Tom mirando el techo, soltando un suspiro. – de ser así ¿Por qué nunca me dijiste?
- Tenías novia y no quería arruinar la amistad.
- Sí – sonrió Tom de lado – tampoco te lo dije por eso.
Y las palabras ya no salían, Bill aún se sentía mareado y no sabía que hacer, no sabía que decir ¿Por qué se lo había dicho? ¿Por qué ahora? ¿Sería cierto? ¿Por qué Tom estaba interesado en él, si no era nada especial?
- ¿Por qué me dijiste que te gustaba? – soltó de pronto y tuvo ganas de morderse la lengua, ya no podía controlas sus palabras, sus emociones. Su cerebro estaba en blanco y él se sentía adormecido, por una parte se sentía completamente bien, pero por otro lado…tenía miedo de que eso sea verdad.
- Porque sentía que tenía que decirlo – respondió Tom algo desconcertado, alzando las cejas, esa pregunta lo había tomado desprevenido.
Bill seguía en blanco y las palabras que Tom le había dicho seguían rondando por su cabeza, pero la pregunta que más espacio ocupaba era “¿Por qué yo?”, no lo entendía y la gran inseguridad que él cargaba dentro suyo, hacía que entendiera aún menos las palabras dichas por su mejor amigo, se quedó observándolo en silencio, sintiendo como otra ronda de vómito de palabras se acercaba a su boca, mordió su lengua y se quedó mirando al piso.
- Tengo que irme – dijo luego de unos segundos, se puso de pie y le dio un fugaz beso en la mejilla a su mejor amigo y salió corriendo de la habitación, hasta finalmente abandonar la casa.
Cuando estuvo a unos cuantos metros lejos, soltó una maldición y pateó una piedra con fuerza, había salido huyendo de su propia casa.
Tenía que contárselo a alguien, sacó el teléfono móvil y marcó el número de la primera persona que vino a su mente, llamó a su mejor amiga Sophie, ella sabía toda la historia con Tom y si Bill pasaba el detalle por alto de contarle aquella declaración ella nunca lo perdonaría y necesitaba decirlo o iba a volverse loco, quería asegurarse que no estaba soñando, porque la situación era demasiado hermosa e irreal, para ser cierta.
Notas finales:
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Espero que les guste.
Espero que me dejen su opinión para ver como va esta historia, realmente es importante para mí.
Kuss
Camm.
Capítulo 3 por Camm
Notas del autor:
Wow, sorpresa. Sí, capítulos seguidos.
Muchísimas gracias a las personas que me leen y comentan.
Y también muchísimas gracias a mis lectores fantasma.
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Bill estaba nervioso paseando por las galerías del nuevo centro comercial que habían abierto en el pueblo, sacando el móvil de sus ya desgastados jeans negros, para verificar la hora cada cierto rato, se había puesto realmente ansioso cuando Sophie lo había interrumpido a la mitad de la conversación y le había dicho que era mejor que se lo cuente en persona, que un detalle como ese no podría simplemente soltarlo a través del teléfono móvil, lo cuál lo hizo inquietarse aún más. No sabía de que manera contarle a su mejor amiga que los sentimientos que tenía hacia Tom eran correspondidos y la idea de que su mejor amigo le estuviese jugando una mala pasada seguía latiendo dentro de su cabeza y la sensación que el moreno cargaba dentro suyo era la que probablemente sentiría una persona intentando desactivar una poderosa bomba contando con tan sólo unos pocos segundos para lograr el cometido con éxito.

Salió del local algo más ansioso, volviendo a verificar la hora en el teléfono celular, sintiendo una punzada de ansiedad al ver que quedaban unos pocos minutos para su encuentro. De la ya desgastada cazadora de cuero, sacó su pequeña cigarrera negra y extrajo de ella un cigarrillo, el cual encendió a toda velocidad a penas se lo puso en los labios, sabía que Sophie se irritaría una vez que le sienta el olor al tabaco pero en esos momentos era lo que menos le importaba, lo que realmente le importaba era que Tom gustaba de él y se lo había confesado y ya no había marcha atrás, y probablemente las cosas ya no serían iguales a partir de ese día. Podía apostar que Tom se haría el desentendido o que pasaría de él. Aunque otra idea llegó a su cabeza, la cual le produjo una ligera sensación de calidez dentro del pecho, tal vez, sólo tal vez Tom se animaría y le pediría que salgan formalmente y ellos serían pareja y de esa forma Bill podría demostrarle los sentimientos que sentía hacia él de una forma clara y abierta, sin miedos ni tapujones. Eso sería lo mejor que podría pasarle, porque, siendo realistas ¿Cuántas veces en la vida logras salir del “friendzone” cuántas veces en esta misma tu amor platónico dice que gusta de ti? Casi nunca ocurría esto, por lo menos no en el mundo real, no en un mundo donde las personas se limitan a guardar sus sentimientos más profundos para así poder ignorar la molesta sensación del rechazo y la penosa sensación de vacío que le seguía a este mismo.

- ¿Cuántas veces te he dicho que no fumes?

Bill se sobresaltó al escuchar la voz de su mejor amiga, la cual ya estaba parada frente a él con el ceño fruncido y con ambas manos en las caderas en señal de reproche.

- Te hace daño, joder. Vas a calcinarte los pulmones.

- Lo lamento – dijo en un susurro, tirando la mitad del cigarro al suelo, aplastándolo lentamente debajo de sus botas chatas de cuero - ¿Entramos? De verdad, necesito contarte, porque estoy muy ansioso respecto a eso y ya no sé cuánto tiempo más voy a soportar…

- ¡Bill! Respira un poco, te vas a ahogar. Se nota que andas nervioso y emocionado – le dijo con la mejor de sus sonrisas, dándole una ligera y cariñosa palmada en el hombro.

Ambos entraron al local y se apresuraron en llegar a la cafetería más cercana, luego de ubicarse en el asiento más alejado tras pedir las órdenes, Bill comenzó a contarle todo sin omitir detalle alguno, Sophie no pudo evitar soltar una ligera risa de burla cuando Bill le contó que salió huyendo de su propia casa. ¿En qué demonios estaba pensando? Pero alejó nuevamente aquella penosa huida de su cabeza y se quedó mirando a su mejor amiga de forma expectante, pidiendo expresamente su opinión acerca de todo lo que acababa de escuchar.

- Bueno corazón – le respondió con el tono dulce de voz que siempre utilizaba ella al hablar. – debes andar con cuidado ¿Sabes? No quiero que te lastimen, ya viste lo que pasó con Daisy hace unos cuantos meses atrás y lo que pasó con Cassandra hace tan sólo unas semanas, si bien es cierto que Cassandra fue mucho más importante para él, y que ahora él te haya dicho que le gustas es muy raro ¿sabes? Pero no te preocupes, también es amigo mío y voy a averiguar que tan en serio va con todo este asunto, porque lo último que quiero es que te desanimes.

Bill hizo una pequeña mueca de resignación y asintió con suavidad, frotando suavemente su nuca, estaba preocupado y tal vez Tom no le hablaría nuevamente, podía casi asegurarlo, se sentía patético, indefenso y un poco torpe por haber soltado sus sentimientos de esa manera, tal vez nunca debió haber hecho algo como eso, y ahora se sentía atrapado, acorralado dentro de su cabeza. No había marcha atrás, eso era más que seguro.

Los días pasaron lentamente para Bill luego de la conversación que tuvo con Sophie y él seguía sin recibir noticias acerca de Tom y este no se había presentado por la escuela lo que restaba de la semana. Era un hecho, parecía que Tom estaba arrepentido de haberle declarado sus sentimientos a su mejor amigo y eso lo ponía realmente triste ¿Por qué hacerle algo como eso? ¿Tenía algo malo?
Al quinto día de la ausencia de Tom, Sophie se sentó con él en el almuerzo, sonriéndole de oreja a oreja.

- Tengo noticias sobre Tom – anunció con un ligero dejo de emoción en la voz, Bill sintió una sacudida en el estómago y la interrogó con la mirada.

- De verdad le gustas y te quiere. Está interesado en ti ¿Por qué no das el primer paso y te le declaras?
- No puedo hacer eso – soltó en un chillido nervioso, negando frenéticamente con la cabeza – No va a querer…ni siquiera hablamos desde que me dijo que yo le gustaba.

Sophie rodó los ojos con algo de impaciencia tomando entre sus delgados y finos dedos su emparedado de hamburguesa vegetariana con un poco de ensalada.

- Ustedes dos, son tan jodidamente inseguros – soltó sarcásticamente dándole una mordida al emparedado con cierto aire de disgusto en el rostro.

- Además tengo miedo…

Ella lo miró a los ojos con incredulidad y sin poder contenerse le soltó de golpe, luego de tragar lo que tenía en la boca.

- ¿De qué tienes miedo, Bill? No molestes, te viene gustando desde hace mucho tiempo y ahora que tienen la oportunidad de tener algo me sales con “Me da miedo” ¿A qué le tienes miedo?

- No quiero que me…lastime – soltó con timidez bajando la mirada – ya sabes lo que pasó con…

- No se resucitan muertos aquí – soltó con un poco de brusquedad, algo cansada y frustrada por el comportamiento tan infantil que tenía el pelinegro muchas veces – Son personas diferentes y eso lo sabes, Tom no te va a lastimar, él te quiere.

El resto del almuerzo se lo pasaron en silencio y por suerte para ambos, quedarse en silencio no resultaba nada incómodo, se tenían tanta confianza el uno al otro que podían quedarse incluso horas sin decirse una palabra y eso le gustaba mucho a Bill, porque a veces, necesitaba tiempo para quedarse dentro de su cabeza y para pensar las cosas de forma clara y concisa. Cuando el periodo de almuerzo terminó, Sophie se puso de pie de un salto y lo miró directo a los ojos.

- No pierdes nada intentándolo.

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Cuando finalmente llegó a casa, Bill se apresuró a subir a su habitación y encender el ordenador, una gran sonrisa se formó en su rostro al encontrar a su mejor amigo conectado en internet, lo saludó como solía hacerlo y se quedó esperando a que le responda.

"Ayer soñé contigo"

Los ojos de Bill se quedaron mirando fijamente esas palabras y se quedó estático por la emoción, no podía creer que eso era cierto y un recuerdo vergonzoso llegó a su cabeza, él había soñado con Tom, estaban caminando por la calle cuando de pronto Tom se inclinaba hacia él y lo besaba, al recordar el sueño sus mejillas se encendieron tiñéndose de un intenso rojo escarlata, con algo de torpeza y nerviosismo Bill tecleó a toda velocidad.

"¿Qué soñaste?"

"Estábamos caminado juntos, hablando, riendo y de pronto tú me besabas"

"Oh…"

Y Tom se desconectó. Bill se pateó mentalmente por no haberle respondido que había soñado algo parecido, prácticamente había sido el mismo sueño, pero la situación fue a la inversa, odiándose a sí mismo, le habló a Sophie contándole lo sucedido, como respuesta obtuvo un simple “debiste comentarle de tu sueño, idiota.” Y armándose de valor, Bill tecleó la respuesta y se la mandó como mensaje de no conectado, sabía que Tom leería su respuesta al día siguiente y eso lo puso aún más nervioso, algo cansado cerró la tapa de su computadora portátil y se dispuso a bajar a comer, pero el apetito ya se había perdido y no sabía que hacer, se odiaba mentalmente por no haberle respondido bien a Tom ¿Pero cómo responder a algo como eso? Algo tan repentino, tan inesperado. No sabía que hacer con tanta presión y la única relación que había tenido había sido con una chica llamada Danielle hace ya un año de eso y ella lo había tratado como si fuera invisible y eso le dolió mucho y le costó reponerse y ahora estaba con un pie en el abismo, porque no sabía como llevaría las cosas con Tom si ellos dos llegaban a tener algo, no sabía que iba a hacer si el chico de trenzas llegaba a convertirse en su novio. Por suerte al día siguiente era sábado y no tenía que preocuparse de encontrarse a Tom en el instituto, pero el mensaje que le había mandado a última hora seguía dando vueltas en su cabeza y no sabía como manejar la situación, no sabía de que modo hablarle cuando el tema salga a colación, porque él era demasiado nervioso e inseguro como para querer lanzarse de lleno a una piscina en la cual probablemente terminaría ahogándose.

Cuando despertó a la mañana siguiente, miró con cierto recelo al ordenador, no quería hablar con Tom y trataría de evitar en todo momento tener contacto con él, decirle aquello había sido la cosa más estúpida y más absurda que había hecho en toda su vida y ahora tendría que lidiar con eso, mordió la uña de su dedo pulgar con nerviosismo. Y cuando sintió su celular vibrar dentro del bolsillo de su pantalón su corazón dio un vuelco, lo sacó lentamente temiendo mirar el nombre en la pantalla y al hacerlo, su corazón se detuvo por una milésima de segundo. El mensaje era de Tom, con nervios deslizó el dedo por la pantalla y desbloqueó el teléfono, presionó “leer” y una sonrisa estúpida se asomó por su rostro.

“¿Podemos vernos en dos horas?”

Era todo lo que el mensaje decía, Bill le envió una respuesta afirmativa y guardó el móvil dentro del bolsillo. No sabía lo que le esperaba dentro de dos horas, pero estaba notablemente emocionado por eso.
Notas finales:
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Espero que la historia haya sido de su agrado.
Y no se olviden de dejarme su opinión de la misma, porque con toda sinceridad, esta historia significa demasiado para mí y me gustaría saber que les parece.
Kuss
Camm
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