Un día de brujas especial por TaoShirou
Resumen: {My Chemical Romance} Por fin, el final de la saga que comenzó un día de brujas.
Categorías: Músicos, Famosos - RPS Personajes: Ninguno
Géneros: General, Romance, Sobrenatural
Advertencias: Muerte de un personaje, Violencia
Desafíos: Ninguno
Series: Ninguno
Capítulos: 2 Completo:Palabras: 10406 Lecturas: 1253 Publicado: 01/03/09 Actualizado: 17/03/09
Notas de la historia:
Lalalalalalala, ya traje el último capítulo, espero que sean felices 9u9

1. 30. Pasado, Presente y Futuro por TaoShirou

2. Pasado, Presente y Futuro II por TaoShirou

30. Pasado, Presente y Futuro por TaoShirou
Notas del autor:

Este es el final, pero también el comienzo. El pasado se resuelve, el presente se reafirma y el futuro se desenlaza en una telaraña de traición.

30. Pasado, Presente y Futuro I

 

 

Spherot: Lo siento...

Gaia: Tú... - se aleja rápidamente de él - ¡¿acaso crees que puedes manipularme simplemente diciendo "lo siento"?! ¡Dejé de ser tan débil hace mucho tiempo! - una lágrima rodó por sus ojos, que fue captada instantáneamente por el otro, sabía que le había hecho mucho daño, pero él igual no había salido ileso del problema - míranos aquí, hemos venido a aniquilarte - dijo en tono burlón.

Gerard: ¡Devuélvenos a mi hermano! - sus palabras, así de soberbias también tenían cierto toque de súplica.

Spherot: Claro que les devolveré a este chico - le hizo una seña a Jamia para que lo liberara, y aunque dudosa, respondió al mandato. Tenía ciertas dudas de todo lo que pasaba en esos momentos, aunque parecía tener una conexión con el viaje que había realizado.

La burbuja que mantenía protegido a Mikey se fue disolviendo poco a poco, mientras dejaba ver más claramente al prisionero, quien tenía una mirada de tristeza, pero intentando ocultarla de los demás, le era tan difícil verlos a la cara, cuando sabía que muy pronto tendría qué decirles adiós. Los chicos dudaron en acercarse a Michael, pero nada les importó cuando Gerard corrió sin miramientos al lado de su hermano, aún sabiendo que se arriesgaría a ser atacado por Spherot y sus lacayos.

Gerard: ¡Mikey! - lo tenía abrazado como si temiera que desapareciera en cualquier instante, como si sólo fuera una alucinación, un sueño del que tendría qué despertar - ¡lo lamento, nunca quise que te pasara esto, lo siento! - Mikey estaba que lloraba de felicidad, su hermano ya estaba con él, ahí, estrujándolo... y aunque el poco oxígeno que tenía en sus pulmones ya no le dejaba respirar bien, no le importaba en lo más mínimo, porque por última vez podría sentirlo a su lado.

Mikey: No... no te disculpes, no fue tu culpa... - casi no podía hablar por el nudo que se formaba en su garganta - ya todo está bien...

Ray: Mikey - el susodicho volvió la cabeza para encontrarse con esa hermosa sonrisa que tanto amaba, y por un instante pensó que todo el mundo se rompería, porque simplemente ver las lágrimas rodar por las mejillas de Toro eran el pecado más grande que podría cometer.

Gerard dejó de abrazar a su hermano cuando escuchó la voz de Ray, seguramente ellos necesitarían su espacio para encontrarse otra vez. Frank se acercaba con Bob arrastrando del brazo, se sentía tan feliz de ver que estaba bien, pero él iba de más en la reunión.

Mikey se tiró a los brazos de Ray sin más - deberían matarme por haberte hecho sufrir tanto - y de pronto lo sorprendieron sus propias palabras, pues la verdad él ya estaba muerto. Acarició su frente, ahí donde se dejaba ver la cicatriz del golpe que Spherot le había propinado al lanzarlo en su encuentro anterior - perdóname, por favor - lloraba ahogadamente.

Ray: Debería ser yo quien te pidiera disculpas - rió quedamente - no pude protegerte, y ahora... dime que estás bien, Mikey, no soportaría saber que algo malo te ha ocurrido - lo rogó, por todos los dioses habidos y por haber que la pesadilla terminara, que su novio le dijera que sólo durmió hasta entonces.

Mikey: No pasó nada, él jamás me lastimaría... - miró a Spherot, quien sólo le sonrió como respuesta.

Frank: Hola, Mikey - Ray se alejó un poco para que Frank pudiera abrazarlo, lo que sospechaba al ver que éste le había lanzado un mohín para que se quitara. Mikey correspondió a su abrazo con simple festividad, como de dos amigos que no se han visto en mucho tiempo - me alegra que estés bien... todos estábamos muy preocupados, pero veo que ha sido en vano - ambos rieron.

Mikey: Gracias, Frank - vio que Bob estaba alejado, y le tendió la mano para que se acercara, Bob sólo le miró y sonrió un poco, sólo un poco... no quería que Mikey viera que estaba celoso, incluso irritado - hola... - no sabía qué hacer, su corazón latía descontroladamente al mirar a Bob, pero le dolía que éste no mostrara que le importaba un poco.

Siempre había sido así, Bob podía ser tan frío con él, y no le importaba, no le importaba mientras pudiera compartir unos momentos a su lado. ¿Y ahora, por qué no decía nada, por qué no se acercaba a darle un abrazo de amigos, ni siquiera le hablaba, y eso le lastimaba tanto a su corazón. Pero Bob tenía sus razones, y es que, de qué le servía luchar por él cuando su corazón se había congelado al verlo feliz, abrazando y besando a alguien más... era cierto que por un lado estaba feliz al verlo disfrutar de todo, aunque no fuera a su lado.

Quería gritar, llorar, romper todo a su paso para ahogar todos esos sentimientos que jamás habían desaparecido por él. Quería borrarlos, destruirlos y comenzar de nuevo, a esperar a alguien que lo hiciera feliz, que correspondiera a su corazón. Pero ahí estaba, frente a la persona por quien daría su propia vida si fuera necesario, que le acompañaría hasta el final si no fuera que alguien más ya estaba a su lado... ¿por qué seguía ahí? esa era la pregunta de todos los días, ¿por qué seguir sufriendo por alguien que no puede sentir su dolor? y qué más daba, si ahora estaba bien.

Bob: Ahh... hola - lo abrazó, un abrazo corto que Mikey aceptó igual. Le enfurecía tener qué hacerlo, tener que mostrar su afecto cuando sabía que para Michael no significaba lo mismo que para él - es bueno que hayas vuelto con nosotros - su voz no mostraba mucho interés - Ray estaba muy preocupado por ti... - ¿Ray? ¿y qué había de él? no importaba, era lo único que se le había ocurrido.

Mikey: Ah, si... - en el fondo le ponían un poco triste sus palabras, aunque no sabía muy bien la razón, suponía que era porque parecía no tener importancia para él.

Gaia: Ahora que ya se encontraron todos - interrumpía hastiado - supongo que ya es tiempo que nuestra batalla de fin - miró a Spherot apartar su mirada de los chicos para regresarla a su pequeño hermano.

Spherot: Nadie va a pelear aquí - todos le miraron confusos, a excepción de Mikey, quien se lo veía venir, quizá habría encontrado la manera de escapar de toda aquella guerra sin sentido - pero ya va siendo hora de la verdad... acerca de nosotros.

Gaia: ¡¡Te equivocas, no hay ningún "nosotros" aquí!!... aún no te perdono de ninguna de tus acciones!! - tomaba una posición de batalla - puedes comprarlos a ellos con su estúpido compañero, pero a mí no podrás convencerme de nada.

Spherot: Tal vez, pero mi intención no es convencerte de nada, sólo quiero que sepas la verdad... y si después de escuchar aún quieres que peleemos, así será - el viento rugió, lo cual no auguraba nada bueno - aunque te aseguro que una tumba más será posada en estos campos... y no precisamente de mi lado.

Gaia: Como quieras - sonrió con burla.

Mikey: No deben...

Spherot: No te preocupes por nada - calló a Michael - si confío en ti, sé que no me defraudarás - se refería a Gaia, quien sólo ensanchó más su sonrisa, si es que era posible - como tú sabes, cuando éste mundo fue creado, se designaron a los ancianos para reinar como supremos soberanos... se había creado la Orden, pero ellos no eran tan poderosos para dirigir cada uno de los sistemas de aquí, así que aprovecharon los poderes de los "100 Niños"

Ray: ¿Qué es eso de los Cien Niños? - Spherot se volvió hacia él, lo cual le causó un escalofrío involuntario, aún no se olvidaba de su encuentro en casa de Gaia.

Spherot: Los primeros pobladores de esta dimensión tuvieron cien hijos, cada uno con poderes fantásticos que controlaban aspectos de este mundo, pero no eran un eslabón importante hasta que los ancianos se apoderaron de ellos para que los ayudaran a controlar todo.

Gaia: Yo no diría "apoderarse", la verdad es que ellos los encontraron y les ofrecieron aportar sus poderes para el beneficio de este mundo, después que nuestros padres murieron...

Spherot: Eso es lo que les hicieron creer - Gaia le miró con enfado, él siempre deseaba poner en tela de duda las acciones de la Orden - nuestros padres eran demasiado poderosos para controlarlos juntos... y su envidia y ansia de poder fueron tales que los destruyeron y nos hicieron creer su estúpida historia para tenernos de su lado.

Frank: ¿Ustedes son parte de esos cien niños?

Spherot: Si...

Gaia: Aunque ahora ya sólo quedan dos de ellos... - Frank dudó, pero recordó que él le había mencionado que Spherot los había aniquilado a todos - sólo porque no siguieron tus órdenes de rebeldía.

Spherot: Es verdad - todos le miraron como si de un monstruo se tratara, quién podría ser capaz de matar a su propia sangre y mencionarlo tan fríamente - eso es lo que tú crees. Yo me opuse al saber la verdad de esos malditos ancianos. En este castillo - señalaba la construcción destruida detrás de él - solían vivir nuestros padres, y ahí descubrí los escritos de nuestra madre acerca de la Orden y sus ansias de apoderarse de cada uno de nosotros, y cómo asesinaron a nuestro padre. Viví con la sed de matarlos, pero siempre me contuve para hacerme más fuerte, y encontrar la manera de destruirlos.

Gaia: ¡Ellos no harían eso! ¡hay un balance y tú quieres alterarlo!

Spherot: Como te dije, mis fuerzas no eran suficientes, pero encontré una manera de luchar contra ellos.

Gerard: Usar a alguien más... - todos le miraron, incluso Spherot que no se esperaba esa respuesta - por eso querías a mi hermano y a Frank, para crear a alguien que hiciera tu trabajo sucio.

Frank: Por eso abandonaste a Gaia, porque no pudo ayudarte a terminar el trabajo - el mencionado se sonrojó un poco, aunque sin quitar su ceño fruncido, Spherot sonrió al verlo de esa manera.

Spherot: Yo nunca te abandoné - el otro se enojó al escuchar sus palabras - tú más que nadie me habías apoyado para completar mi misión de ayudar a los humanos, que para esa Orden no tenían el más mínimo valor que para mantener este mundo latiendo. Tú me amabas y decidiste darme un hijo, pero jamás contemplé la idea de usarlo para matarlos, era porque yo temía que fuera a morir y te lastimara... si había un hijo, podría dejar mi herencia en tus manos, para que lo enseñaras a ser mejor que ellos...

Gaia soltó una lágrima, aquellas palabras habían caído en el fondo de su corazón, después de tantos siglos había escuchado la voz de Spherot igual a cuando todo comenzó... ¿y si él tenía razón? ¿y si en verdad ellos eran los culpables? pero no, no tenía sentido.

Gaia: ¡¿Entonces por qué mataste a nuestros hermanos?! ¡¿Por qué te alejaste de mi lado cuando no pude tener ese heredero que deseabas?! - estaba alterado.

Spherot: Cuando me encontré con la realidad de no haber podido tener un hijo, abandoné toda esperanza de intentarlo otra vez, pero tenía qué saber... tenía qué saber qué había salido mal en eso, así que me dirigí a la Biblioteca...

Bob: ¿Una biblioteca en este lugar? - sonaba casi sarcástico.

Spherot: La llaman "Sala de Letras", pero yo prefiero el término biblioteca... sólo pueden accesar a ella los ancianos, aunque eso nunca me ha importado. Esa vez ellos me emboscaron, junto con algunos de mis hermanos... al parecer los ancianos se habían dado cuenta de nuestras acciones y decidieron meterse en el problema.

Gaia: No puede ser...

Spherot: Intentaron matarme, cada uno de ellos intentó matarme... no me lo podía explicar, por qué mi propia sangre podría hacerme algo semejante, pero supongo que era el único que pensaba en ello. Tuve qué destruirlos, a cada uno, pronto cuando me deshice de ellos surgieron todos... todos excepto tú.

Gaia: No sabía nada de eso...

Spherot: Creo que ha sido el momento más difícil de toda mi existencia - sonrió vagamente, mas era una sonrisa de melancolía, como del que extraña a su amante - mis manos se llenaron de sangre, de la sangre de mi estirpe... los ancianos me dijeron que todo había sido una trampa para asesinarme, que tú te habías acostado conmigo para matarme en cuanto tuvieras oportunidad... pero que como no pudiste terminar el trabajo, mis otros hermanos lo hicieron... pero todos fallaron.

Gaia: Yo jamás... - se permitió excusarse, pero éste lo interrumpió.

Spherot: Lo sé ahora... después de ese incidente quedé devastado, casi muerto físicamente, y vagué por todo este mundo muchos siglos, intentando recuperar mis fuerzas, que mis heridas cerraran y mi corazón sanara... fue ahí que encontré a ellas dos - señalaba a sus acompañantes - ellas me dieron agua y asilo, a pesar de saber quién era yo.

Gaia: ¡Pero no lo entiendo! si quedaste moribundo después de la batalla, ¡¿por qué ellos no te asesinaron en esos momentos?!

Spherot: En esos momentos creí que había sido para ridiculizarme que me dejaron arrastrarme durante tanto tiempo - vagó en sus pensamientos, mas después de una pausa continuó - pero siempre pensando en todo, hm... fue por ti.

Gaia: ¿Cómo que por mí?

Spherot: Si yo hubiese muerto, tú te enterarías y probablemente quedarías desecho... ellos temían que fueras a sospechar que había algo más, y tu tristeza probablemente sería tal que tu trabajo empeoraría, por eso te mintieron. Era más fácil que me tuvieras rencor por haber matado a nuestros hermanos, que pensaras que te había abandonado por no darme un heredero... así tus sentimientos por mí habrían desaparecido...

Gaia: Pero nunca lo hicieron... nunca dejé de amarte...

Spherot: Gaia... - éste se olvidó de todo, se tiró a abrazarlo con cariño, con desesperación, y Spherot no quería arruinar el momento, pero debía hacerle saber lo más importante de todo - Gaia, hay algo que debes saber.

Gaia: ¿Qué es? - no podía dejar de sonreír. No le importaba qué viviera después, a su lado no tenía miedo de nada.

Spherot: Los ancianos todavía desean destruirme, y ahora, también a ti - Gaia se quedó helado, no podía creer del todo sus palabras, aunque con lo que recientemente se había encontrado ya no sabía qué más seguía en todo eso - ellos se dieron cuenta que iba a tras Mikey para que me otorgara un heredero, y quisieron impedirlo, así que te mandaron a buscarlo, pero tenías qué matarlo.

Gaia: Es verdad... me dijeron que necesitaba convertirlo y hacerlo pasar a mi lado porque tú habías aparecido después de mucho tiempo... pero matarlo era la única solución.

Gerard: ¡Bastardos!

Gaia: Y yo no tuve objeción porque... creo que lo odiaba, por hacer sufrir a Bob...

Mikey: ¿Hacerlo sufrir? - a Bob le salió una gotita, no quería voltear a verlo, ¡ese maldito se lo había dicho! - ¡yo jamás lo he hecho sufrir!

Gaia: ¬¬ Tú cállate, idiota - Mikey hizo un puchero, pero luego se calmó.

Spherot: Descubrí que era la única manera de destruir a la Orden, y no me importó, era sólo un humano más... pero también descubrí la verdad, cuando fui por última vez a la Biblioteca.

Ray: Dilo ya

Spherot: Que lo que creímos que no había sucedido pasó. Sí hubo un heredero de ambos, pero no lo supimos porque no nació en este mundo.

Gaia: No es cierto... - su corazón latía a una velocidad que él juraría que era sobrenatural - ¿quiénes son?

Spherot: Fui entonces a la Biblioteca porque me di cuenta que Michael estaba próximo a convertirse en parte de este mundo, y quise encontrar la manera de devolverlo a su dimensión... pero fue ahí que, mientras me encontraba leyendo, vi un libro fuera de su lugar, como si alguien hubiese estado antes de mí, así que lo leí, y mencionaban que habían hijos de espíritus que nacían fuera de su mundo. Es decir, que viajaban en su concepción fuera de los límites... me pareció confuso, pero pude ver claramente lo que estaba sucediendo.

Gaia: Ellos lo sabían... sabían que nació...

Spherot: Y me encontraron, supieron que los había descubierto. Me dijeron que tu y yo ya no importábamos en este mundo, porque habían encontrado a los herederos que tomarían nuestro lugar, que por eso nos habían puesto en contra, para que nos destruyéramos mutuamente... y ellos, ellos quedaran libres de culpa.

Gaia: Entonces ¿quiénes son? porque dijiste "los" herederos

Spherot: Justamente están con nosotros - Gaia se quedó sin palabras por un momento - al que le llamas Bob, y ese llamado Frank. Por eso sentías tanto apego a él, porque forma parte de nosotros.

Bob: ¿Somos hermanos? - le dirigió una mirada sorprendida a Frank.

Frank: Eso no tiene sentido, si ustedes se unieron hace siglos, ¿por qué nosotros si nacimos hace menos de treinta años?

Bob: Cierto.

Spherot: Si hubiesen nacido en este mundo, probablemente tendrían algunos 450 años o más, pero como sus almas fueron llevadas al otro mundo, tienen qué pasar vagando hasta que sean capaces de ocupar un cuerpo, y como el espíritu se dividió en dos partes, el lapso se alarga.

Frank: Ya veo... ¿entonces ustedes son mis padres y Bob es mi hermano?

Gaia: No, no hay tal cosa como esa aquí, en su mundo podrán ser lo más unidos que quieran pero aquí es diferente, sólo comparten una unión en cuanto a espíritu, pero eso de padres, hijos y hermanos no lo creo - se volvió a abrazar de Spherot, se sentía tan bien después de tanto tiempo.

Gerard: Entonces... - interrumpió el momento - ¿qué pasa con Mikey? ¿Podremos sacarlo de este mundo?

Spherot: Eso... - bajó la mirada, algo ensombrecido - estuve investigándolo, pero sólo me encuentro con la misma respuesta una y otra vez.

Mikey: ¿Cuál es? - la actitud de Spherot no le dictaba nada bueno, quizá era hora de despedirse definitivamente de todos sus amigos - ¿Spherot?

Spherot: La única manera de traer de la muerte a una persona es... si se entrega una vida a cambio.

Todo quedó en silencio, nadie podía hacerse a la idea de que fuera la única opción, debía haber algo más... ¿es que acaso tendrían qué perder a alguien más con tal de volver a su mundo?

Gaia: ¿Un sacrificio humano? ¡Debe haber otra cosa que podamos hacer! - él lo había prometido, que iba a regresarlos a todos... y él no podía arriesgar su vida, es decir, él era un espíritu igual que Spherot.

Spherot: No, sólo se puede hacer eso...

El cielo se cambió repentinamente, ahora era oscuro, las nubes negras cubrían todo a su paso, habían truenos y el viento había comenzado a enfriarse. Nadie se esperaba aquello, probablemente una batalla daría inicio, era lo que pasaba por las mentes de todos los presentes. Pronto, un remolino surcó desde la lejanía para posarse frente a ellos.

Trece sombras se posicionaron lanzando lamentos, y cada una se fue materializando hasta quedar sólo seres encapuchados, cuyas túnicas cambiaban de matiz conforme se apilaban, era como un ajedrez humano, aunque esta palabra poco importaba ya en esa dimensión.

Ningún rostro, aunque sus manos arrugadas y flacas denotaban que eran ancianos, seguramente aquellos de los que habían hablado los hermanos. Spherot y Gaia se alejaron hasta estar a unos metros cerca de sus protegidos, quienes más que asustados estaban intrigados por los poderes que habrían de tener esas personas, puesto que Jamia les daba instrucciones con una expresión de terror en su rostro pálido.

Díbane: Querido Spherot, parece que ya pusiste a Gaia al respecto de todo lo que ha acontecido - sonreía socarronamente, ya no le importaba que se supiera la verdad, no ahora que tenían otro objetivo.

Fatuh: Ustedes dos nos fueron de utilidad, créanme, pero hoy venimos por alguien más.

Spherot: Eso lo sé, pero no crean que se irán sin pelear - hizo una pausa esperando objeción - ¡Alicia! - la otra se ponía en posición para atacar - quiero que formes dos equipos, Gerard se hará cargo de uno y Ray del otro - la chica no se explicaba por qué había puesto a defender a dos humanos, pero obedeció sin preguntar.

Gaia: Retírense si no quieren tener pérdidas de su lado.

Grazia: Hace unos momentos estabas dispuesto a dar tu vida por nosotros, qué irónico que ahora la sacrifiques por quien terminó con todos los de tu clase - rió, pero Gaia era muy fuerte para dejarse llevar por sus palabras sin valor.

Spherot: Desgraciadamente, sólo podremos destruir a cinco de ustedes - sonrió un poco, haciendo que algunos de los ancianos encontraran sus palabras afirmativas - es lo que están pensando... pero puedo suponer que no saben con quiénes tratan de verdad.

Fatuh: ¿Qué ganarías con destruirnos a nosotros, que le damos vida a tu patética existencia?

Spherot: Como si no lo supiera, todo volverá a ser como al principio de la humanidad... las almas volverán a renacer, como su ciclo lo indica... y ustedes no volverán a poner un dedo sobre la humanidad.

Henzie: Si eso es lo que quieres, entonces la guerra es inminente.

Tres de los ancianos tomaron posiciones elevándose, y armando un triángulo, en el cual se centraba el único anciano de túnica blanca, comenzaron a recitar un conjuro, haciendo que éste brillara. Mientras, dos ancianos formaron una esfera de energía que llevaba de ésta a sus cuerpos.

Spherot le hizo una seña a Jamia y Alicia para atacar, mientras él y Gaia se preparaban para detener a los ancianos de arriba.

Jamia conjuró un corto hechizo que pasó a manos de Alicia una luz que ésta, mientras corría hacia uno de los ancianos tocaba ligeramente sus pies y sus brazos se convertían en espadas. Saltó potentemente hacia el anciano que le correspondía atacándolo con sus espadas, y éste la tomaba por los brazos lanzándola hacia un lado, pero ésta aprovechó y, usando sus pies como resortes dio un giro logrando dar justo en un brazo, el cual salió disparado por la fuerza... ahora no podría conjurar nada.

Dijo unas cuantas palabras de conjuro y unió sus manos, las cuales materializaron una especie de disco metálico muy delgado, el cual utilizó para atacar al sujeto que ya se encontraba indefenso, quien pudo esquivar algunos cuantos intentos de la chica, mas esta terminó colocándose a sus espaldas, y, sin que pudiera reaccionar, cortó con su fuerza el cuello del anciano. Su cabeza fue lanzada justo frente a la Orden, y ésta no pudo ocultar una gran sonrisa de satisfacción.

Jamia estaba un poco herida por el golpe de Gaia, pero lograba mantenerse en pie para seguir peleando. Hizo un movimiento que el anciano no se esperaba, dio un salto de cuerpo entero conjurando lo más rápido que podía un hechizo sin que la escuchase. Sabía que ese era el punto de los ancianos, quienes conocían cada uno de los conjuros que existían, así que estando en el aire arriba de él puso el hechizo en marcha, era extraño porque mezclaba dos conjuros en uno.

Primero lanzó una flecha de energía que logró darle en el hombro al hombre, quien se esperaba otra, mas en eso dio efecto su segundo hechizo, lanzando cientos de lanzas metálicas al cuerpo del hombre, quien fue aniquilado instantáneamente. No esperó más y se alejó del campo para cubrirse del ataque de los demás ancianos.

Alicia: ¡Bien hecho! - ambas se dirigieron con su maestro para prepararse y seguir protegiendo a los chicos.

Gaia: Vaya, son útiles - dijo sarcásticamente.

Spherot: He pasado mi vida enseñándoles cada ataque, defensa y hechizo de la Orden... es normal que sepan sus debilidades. Pero ellos fueron los más fáciles, como te diste cuenta. A nosotros nos toca eliminar a esos cuatro - señalaba con la vista a los que seguían conjurando en los cielos.

Jamia: ¿Por qué no aprovechar para atacarlos mientras están centrados en su hechizo?

Spherot: Porque tienen la barrera más poderosa, son los únicos que jamás he podido cubrir sus habilidades... por eso no tengo ni idea de lo que vayan a hacer.

Gaia: Tiara, Castrel, Linu y Helis - hizo una pausa - jamás han tenido una conversación con nadie más que ellos, y sus conjuros y hechizos no se hablan jamás en la Orden.

Alicia: Oh, vaya - la adrenalina corría por su sistema, y eso lo dejaba notar en su voz - ellos sí saben lo que es ser antisocial.

Spherot: No se desconcentren, aún quedan 7 ancianos y... - mas no pudo terminar porque dos balas se habían disparado hacia ambos grupos. No tuvieron tiempo de reaccionar, ya estaban a poca distancia de Gerard y Ray.

No sabía qué había hecho, simplemente su organismo respondió al ataque del intruso que planeaba destruir a él y a Frank, no lo iba a perder, no ahora que ya estaban todos juntos, tomó como si una pluma se tratase al ser encapuchado y sus ojos de pronto se volvieron del color de la sangre. lo tenía aprisionado de ambos brazos, brazos que llevaban toda su energía, y ni aún así le estaba dañando, sólo sintió la necesidad de separar sus brazos y, en un instante, el sujeto yacía desmembrado en el suelo.

Ray por su parte ni siquiera lo pensó, sólo lanzó su puño hacia aquella mujer de túnica azul oscuro, quien lo sostuvo del brazo y al momento lo soltó aterrada al ver sus manos quemadas, momento que éste aprovechó para golpearla justo en el corazón. La mujer fue lanzada por el impacto y quedó tirada muerta, con un agujero en donde debía ir su corazón, Gaia vio atónito que el lugar donde la había golpeado estaba calcinado.

Spherot: Por eso los dejé a cargo - llevaba una sonrisa de superioridad grabada en su rostro - jamás pude descubrir los poderes de ellos dos, pero sabía perfectamente que sobrepasaban a unos simples humanos...

Gaia: Sabía que Gerard era un omnipotente, pero desconocía la habilidad de Ray.

Spherot: ¿Omnipotente? ja! vaya, así que eso lo explica - miró de soslayo al mencionado, quien tenía muchas interrogativas acerca de lo que estaban hablando - digamos que eres uno entre trillones cada renacer de tu mundo - no importaba, seguía con ese signo en su cabeza de no comprender ni una pizca.

Alicia: ¿Atacamos o esperamos a que ataquen? - Spherot y Gaia sonrieron - ya veo.

Jamia: o.o ¿Entonces?

Alicia: ¬¬ pues esperamos su ataque... oh, no... nos contaste sobre todos ellos, excepto de uno que está ahí, el de túnica negra, ¿qué pasa con él? - Alicia había mencionado a uno más bajo de estatura que se encontraba hasta el final de todos ellos, si estaba en ese lugar, seguro no auguraba nada bueno.

Gaia: Es porque él no va a pelear - su semblante era frío, casi estremecedor - él sólo es un simple conejillo que necesitan para llevar a cabo el hechizo.

Jamia: Desgraciados...

Spherot: ¿No se han dado cuenta de algo? - Gaia y las chicas le miraron - ellos son la Orden, capaz de llevar a cabo cualquier cosa que se propongan, ellos son definitivamente más fuertes que cualquiera de los que estamos aquí.

Alicia: Si, ¿y qué con eso? - respondió molesta por la comparación.

Spherot: ¿Por qué entonces después de miles de años, de que esperásemos una confrontación con ellos... sólo hay pérdidas en "su" equipo? hemos destruido a cuatro de ellos, y no tenemos un solo rasguño.

Gaia: Es verdad - un leve escalofrío recorrió su espina dorsal, aquello debía ser diferente, ¿qué había salido mal? además, ni él ni Spherot habían atacado, ellos que llevaban toda su vida de conocerlos no habían atacado y ya habían caído cuatro ancianos de la Orden - ¿tienes alguna teoría de eso?

Spherot: No aún muy clara pero... si lo vemos desde un principio, inmediatamente cuatro se escudaron para crear un hechizo, lo cual dejaba a 9 ancianos contra nosotros. Jamia y Alicia fueron las primeras en atacar, porque dos de ellos habían comenzado... ellos querían saber quiénes iban a dar frente en nuestro lado, y yo las mandé a ellas, lo cual significaba que nosotros íbamos por los peces gordos.

Gaia: Entonces desde ese momento les dimos la respuesta... nosotros sólo íbamos a enfrentar a los cuatro de arriba.

Spherot: Pero también tenían otra duda, ¿por qué había puesto como escudo a dos de los que intentaba proteger? por eso mandaron a dos de ellos, para descubrirlo, entonces, al atacarlos... supieron sus habilidades. Todo estaba planeado, no fueron mas que simples sacrificios y... ahora quedan los más poderosos.

Gaia: Sospecho que apenas está comenzando la batalla.

Jamia: No les quedan más que cinco de su lado, y nosotros somos seis, creo que llevamos ventaja, ¿no creen?

Gaia: Pudiste haberles enseñado cada una de las técnicas y hechizos de la Orden, pero al menos hubieras alimentado un poco su pequeño cerebro... - ambos sonrieron, quizá sería una de las últimas veces en que lo harían, y las chicas sólo se molestaron por el comentario del pequeño, pero de igual manera rieron con ellos.

Spherot: Los destruiremos a todos ustedes - retó a los ancianos que quedaban.

Fatuh: Sigues diciendo lo mismo, pero - se acercó el de túnica negra hasta ocupar el frente de la Orden (o los restos de esta) - se nota que no aprendiste nada, y eso que les dimos la oportunidad de librarse de esta batalla.

Gorgoth: Si tan sólo hubiesen seguido las órdenes, hubiesen tenido la oportunidad de matarse entre ustedes mismos... pero parece que han pedido que les otorguemos el honor de morir por nuestra mano.

Gaia: Creen ser los todo poderosos, ¡no serían nada si mis hermanos no los hubieran ayudado a dirigir este mundo! - Spherot le tendió la mano para que la tomase, pues estaban un poco alejados y la altura de Gaia no ayudaba mucho, el chico lucía como un niño de diez años y Spherot, bueno, era una de las personas más altas que el mismo Ray había visto en su vida.

Spherot: No nos importa el dichoso "honor", ustedes van a morir y es lo único que nos interesa... - el anciano de túnica negra alargó sus brazos al frente, y al instante se materializaron unas cadenas que atraparon a ambos espíritus - ¡qué dem...!

No sabía cómo lo había hecho, no había conjurado ningún hechizo y con el simple pensamiento lo había logrado. No cabía duda que aquél lo habían reservado para ellos dos. Gaia se removía entre las cadenas hechas de energía, consiguiendo solamente que estas se pegaran más a su cuerpo. Y en tanto que él las intentaba romper con su fuerza, Spherot sentía que dentro de él algo se desgarraba.

Spherot: ¡Déjalo, Gaia...! - caía de rodillas asustando a su compañero - parece que no es energía normal... argh... - tosía un poco de sangre.

Gaia: ¡¿Qué es esto?! - el anciano sonrió plácidamente.

Melthor: Espero que no intenten destruirlas, están conectadas a sus cuerpos... pero en caso de que alguno logre romperla, además de matar a su compañero, también morirá... véanlo así, estarán unidos como la pareja que siempre desearon ser.

Spherot: Si tan sólo supiera qué es lo que traman aquellos cuatro - Gaia estaba asustado, por primera vez en mucho tiempo, no sabía qué sucedería, si ellos estaban dominados y los demás, expuestos hasta la médula, ¿qué se supone que haría en un momento así?

Alicia: Maestro... ¿qué...? - sudó fríamente, esquivando una flecha lanzada por un de los ancianos de túnica verde oscura - ¡demonios! - tomó potencia en sus pies para atacar al viejo que intentaba herirla, quien asumió prontamente un pequeño escudo en su brazo derecho.

Cada vez que Alicia golpeaba al hombre éste lo notaba colocando en medio su brazo para protegerse, lo cual ponía a la chica en desesperación. Siempre había odiado las defensas, nunca entendía por qué Jamia parecía preferir los conjuros de defensa antes que los de ataque, ella no soportaría quedarse simplemente esperando a que llegara el enemigo.

Jamia, por su parte, también estaba acorralada bajo un escudo de cuerpo entero que apenas y podía bloquear el puño del otro anciano. Éste, había conjurado su energía en ambas manos, y parecían estar electrificadas como una anguila. Apenas le había dado tiempo para asumir una posición de defensa antes de conjurar algo que le sirviera, y no podía hacerlo teniendo al anciano sobre ella golpeando su barrera una y otra vez con esas descargas que le estaban agotando.

Sabía que éste era uno de los más poderosos en cuanto a ataque, era tan bruto como su amiga. Sabía que usaba los elementos de su mundo para obtener energía y, jamás lo había comprendido bien hasta ese momento. La única manera de acabar con él era si le inmovilizara aunque sólo fueran unos segundos para atacar ambas piernas. Y justo ahora pensaba qué método le permitiría hacerlo... y cuánto soportaría su escudo.

Ray: ¡¡Gerard, de tu lado...!! - antes de poder darse cuenta, uno de los ancianos lo había tomado por ambos brazos, puesto que conocía ya su punto de transferencia, y le había sometido al suelo, otra vez esa risa socarrona de tener todo bajo control. Intentó moverse para quitar a su oponente, pero éste era demasiado fuerte.

Gerard había intentado golpear a su enemigo, quien había resultado ser una mujer, aunque tenía una velocidad increíble, no podía tomarla. La mujer le interceptó por la espalda y, clavándole una daga en su brazo, volvió al frente para conjurar un hechizo. No podía quitarse aquél objeto, y comenzaba a quemarle en tanto que la anciana seguía conjurando más y más.

Bob: Mikey... - apenas había alcanzado a atraparlo, pues parecía que el bajista iba a desmayarse, aunque seguía consciente, simplemente había perdido bastantes fuerzas - ¿te sientes bien?

Mikey: Lo siento, yo... creo que está comenzando - Bob no se explicaba a qué se refería aquél chico - ya es muy tarde... me gustaría que esto hubiera sido diferente - le miró a los ojos, intentando ocultar el miedo a lo que parecía estarle ocasionando aquella agonía.

Bob: Hay algo que debo decirte... algo que te he estado ocultando hace mucho tiempo - Mikey estaba confundido, ¿había algo que Bob podría esconderle? ¿no se supone que eran amigos? quizás lo que él mismo le ocultaba a Bob.

Mikey: Dime... - en sus ojos había un brillo de esperanza, sentía una necesidad interior por escuchar aquello que tantas noches, tantos días esperó pacientemente.

Bob: Yo... - tenía qué hacerlo, decirlo. Tomó un poco de aire pero volvió su mirada a Ray que combatía con todas sus fuerzas por protegerlos, pero más importante: por proteger a Mikey, a "su" Mikey, a quien le había robado tantos besos, tantas caricias y cuyo cuerpo le pertenecía indudablemente... al pensarlo su corazón se hizo un poco más pequeño, y le dolía, que tuviera que ser de aquella manera. Pero no podía traicionar a su amigo, porque lo eran después de todo, aunque amaran a la misma persona - yo te protegeré, pase lo que pase no dejaré que te hagan daño... porque somos amigos... y los amigos jamás se abandonan.

Mikey: Claro - bajó la vista un momento, para que Bob no se percatase que en ella se imprimía la tristeza que le consumía. ¿Cómo había podido ser tan estúpido? ¿cómo podía creer que él sentía algo más que amistad? eran sólo ilusiones de un chico idiota.

Alicia: No me vas a ganar... ¡¡¡JAMÁS!!! - seguía intentando golpear al anciano, pero esquivaba cada ataque que ella le propinaba. No debía hacerlo, pero vio en ello la única oportunidad, conjuró, con una voz de ultratumba, un hechizo que jamás había escuchado nadie de la orden, y Spherot pareció que perdía un poco de su color corporal, si es que eso se podía, siendo tan pálido - ¡¡MUERAN, BASTARDOS!!

Jamia: ¡¡¡Noooooo...!!! - comenzó a juntar energía en su cuerpo mientras su barrera se iba disolviendo, para atrapar a los chicos en una burbuja igual a la que había puesto en Mikey, y ella misma quedó atrapada, pero no pudo evitar el que el anciano hubiese desgarrado parte de su abdomen con un golpe certero del anciano, pues más que un puño, parecían estar envuelto en cuchillas. Tosió un poco de sangre.

El campo de batalla entero se iluminó, dos de los sellos que cubrían el Palacio fue abierto, con lo cual se activaron unos extraños rayos hechos de energía que cegaron a los presentes, excepto a Spherot que era inmune a su propia energía, y Gaia al mismo tiempo también estaba protegido, pues se encontraba unido a él.

Gigantescos bloques de hielo salieron de la tierra, parecían espadas pues eran filosos y arremetían contra los presentes, los ancianos intentaron esquivarlos, pero la energía era demasiada y casi no podían moverse, después, todo el lugar estalló en llamas, y la oscuridad llenó absolutamente a los presentes.

Habían gritos desgarradores, Spherot gritaba el nombre de su alumna, Jamia lloraba e intentaba hacer que su amiga dijera algo, gritaba cada vez más a Alicia para que les respondiera. Los ancianos daban gritos de terror y horrible desesperación, parecían sufrir algún tipo de tortura. Mikey estaba asustado y cubría su rostro, estaba muy preocupado por el destino de la mujer, pues era el único que había podido encariñarse con las chicas de Spherot. Gerard y Ray simplemente aguardaban en postura esperando que las sombras se disiparan, Bob estaba absorto en sus propios pensamientos.

Por fin y tras varios minutos de suspenso la neblina oscura, que parecía pertenecer a las penumbras, se fue retirando poco a poco. Jamia gritó aterrada al observar a su amiga, destazada en el suelo, había bastante sangre, y se veían sus miembros y sus órganos fuera de su cuerpo. Por otro lado, todos los ancianos que habían atacado a los chicos yacían semiconscientes tirados, con su sangre brotando sin detenerse de sus bocas, ojos, y de cada orificio corporal. Estaban abiertos y se alcanzaba a ver que un extraño halo de luz iba destrozándoles cada órgano interno, mientras el dolor surcaba sus rostros desfigurados.

Spherot: ¡¡¡MALDICIÓN!!! - Gaia estaba asustado, ¿cómo algo así podría existir? ni siquiera él, en el lugar de la Orden podría sobrevivir a aquél ataque... necesitaba respuestas, pero no era el momento para hacerlas - ¿cómo pudo...? - lágrimas casi invisibles rodaron por sus ojos, él no debía mostrar debilidad, no ahora que se enfrentaba a sus peores enemigos.

Gerard: ¿Cómo pasó esto? ¡¿por qué está muerta si fue quien conjuró su propio hechizo?! - Jamia ni siquiera le miró, estaba bastante alterada, pero... aún así tenía qué darles la respuesta, no debía dejarse llevar por sus emociones ahora que la batalla estaba en plena acción.

Jamia: Es que ese no fue propiamente un hechizo - se limpió las lágrimas torpemente - este "castillo" está protegido por un campo de energía, energía que le pertenece a Spherot y a quienes lo habitaron antes... la manera de liberar la energía es abriendo los sellos que se encuentran debajo de la tierra.

Ray: ¿Entonces ella abrió esos sellos?

Jamia: Originalmente eran 10 sellos, pero la dueña, es decir; la Madre, rompió seis de esos sellos para eliminar a quienes quisieron destruírla.

Spherot: Fue casi como un holocausto, destruyó a casi toda la Orden... pero quedaron 13 de los miles que la formaban.

Gerard: ¡¿Miles?! - ¿Holocausto? si, seguramente esa era la palabra correcta si fue capaz de acabar con miles de aquellos ancianos.

Gaia: Espera... - había un tono de miedo en su voz - ¿cuántos sellos abrió tu chica?

Spherot: Solo dos... hechos de pura energía materializada, dormida, energía sin control - Gaia volvió su mirada a Jamia y Spherot adivinó la razón - los escudos que Jamia crea están hechos de una mezcla de su energía y la mía, así que la energía que desprendieron los sellos no los afectaron de ninguna manera.

Gaia: ¿Y qué pasó con tu chica?

Spherot: Cuando se liberan los sellos, la energía debe tomar el cuerpo de quien haya abierto sus puertas... y Alicia... ni siquiera Madre son capaces de retener tanto poder. Termina implotando. Pero ambas lo sabían, y dieron su vida para proteger aquello que ellas amaban.

Jamia: Al Maestro y a mí... - no pudo evitar el llanto que le seguía.

Spherot: Madre no pudo hacerse a la idea que ellos asesinaran a quien más amaba en su vida, el único que ella deseaba. Y se atrevieron a intentar destruirla como a él... por eso se sacrificó.

Melthor: Ya basta de... tanta estupidez... - estaba muy malherido incluso para intentar hablar. La verdad es que a pesar de su poder, había sido herido por esa energía, que lo estaba consumiendo por dentro, y muy pronto iba a morir, lo sabía perfectamente, pero no iba a morir en vano, se llevaría a esos inútiles humanos con él a la tumba, y haría que Spherot y Gaia fueran testigos de su derrota.

Spherot: Ojalá te hubieras muerto con tus malditos compañeros de hoguera.

Gaia: ¡¿De verdad es esto lo que quieres hacer?! - no se movía mucho, pues sabía que eso le afectaba a su compañero, así como había notado en los nulos movimientos de Spherot, aunque no se diera cuenta, él jamás haría algo por lastimarle, y eso le llenaba de alegría - podemos acabar con esto, ¿que no sabes lo que planean hacer esos de arriba?

Melthor: Claro que lo sé, y estoy seguro que cumplirán con su cometido - respiraba agitadamente - es hora del espectáculo... (N/A: En esta parte, decía "Showtime", pero prefería no ponerla, por los malos entendidos... además es un anciano... puaj!) - sabía que el escudo de Jamia estaba debilitado, ya que ella no se encontraba en óptimo estado. Sus ojos brillaron en un dorado intenso, y, unos cristales delgados se materializaron frente a su rostro, saliendo disparados hacia los chicos.

Spherot: ¡¡Jamia!!...

La chica reaccionó a tiempo para reestablecer su escudo, aunque los cristales eguían disparándose. Pensaba que si su amiga hubiese estado en su lugar probablemente atacaría y no se ocultaría como cobarde tras un escudo. No podría hacer aquello todo el tiempo, no si había esa voz dentro de ella recordándole el sacrificio que hizo Alicia, que no tenía nada en sus manos mas que la esperanza y el valor para destruír todo aquello que ponía en peligro a su familia. Porque lo eran, ellos tres siempre habían sido igual que una familia.

Salió del escudo sin importarle nada más, rompiendo con su cuerpo, sus manos, sus brazos, los cristales que el anciano lanzaba. Ahora no tenía otro objetivo, los cristales ahora eran dirigidos a ella misma, pero no le importaba nada, sólo eran ellos dos. Spherot estaba realmente sorprendido, aquella no era la Jamia que él había conocido, esta era la verdadera, la que siempre deseó conocer, la que tanto había intentado sacar Alicia desde que las vio por primera vez, y en cada práctica... pero lo había logrado.

Jamia seguía atacando, acercándose a su contrincante, que entonces se habría convertido en una presa, y ella se veía en el lugar del depredador más peligroso para él. Tomó sin pensarlo una de las estalactitas y la lanzó al frente, con todas las fuerzas que tenía, a la vez que su cuerpo se detenía repentinamente.

Spherot se quedó estático, igual que todos los presentes. El anciano había caído, con su propia arma atravesada en la cabeza. Las cadenas se fueron disipando lentamente... muy lentamente... pero Spherot cayó sobre sus rodillas, teniendo que poner sus brazos para detener su peso. Gaia se acercó a socorrerlo, a abrazarlo y a escuchar cómo lloraba desgarradoramente, y casi podría asegurar que su corazón se rompía al escucharlo tan débil, tan lastimero.

Jamia sonreía, era una sonrisa sincera, honesta. Su mirada estaba puesta sobre el cielo sobre ellos, donde veía un profundo atardecer... ¿así se sentía estar muerta, así se sentía estar viva? no tenía idea, pero era hermoso. Quizás se habría percatado de las lanzas que salían de la tierra mientras se acercaba a darle fin a su oponente, si, las había visto... pero qué importaba, si se detenía jamás lo hubiese destruído. Su cuerpo seguía en pie, atravesado por aquellas lanzas que se estaban llevando su vida, tan fluídamente como la sangre se seguía saliendo de su cuerpo, de cada lugar donde las armas habían traspasado su piel, sus huesos, los órganos que estaban dejando de funcionar.

Y un sueño la embargó. Era un sueño cálido, hermoso, y no le importaba en lo más mínimo dormir, aún sabiendo que no despertaría jamás. Miró las figuras de Spherot, Gaia, y los chicos apenas, pues sus ojos ya no alcanzaban a ver bien. Su sonrisa se ensanchó, y Spherot lo notó, sintió su mano posarse en su mano, tomándola con cariño, y ella lo agradeció. Él estaba llorando, y ella no entendía por qué. Había logrado ser más fuerte, armándose con su propio valor. Había logrado salvarlo, a él y a su querido Gaia... salvó a los chicos que lo que más deseaban era volver a su hogar.

No había nada por qué llorar. Escuchó los pasos de alguien correr a ella, no sabía quién, pero podía suponerlo... la tomaba de la otra mano, la besaba en la mejilla... era Mikey. Cerró sus ojos, no los volvió a abrir. Estaba feliz.

 

 

Continuará...

Notas finales:

Sólo agradecer, jamás terminaré de agradecer todos los ánimos que me dieron y las hermosas palabras que me hicieron llegar hasta aquí.

Pasado, Presente y Futuro II por TaoShirou

30. Pasado, Presente y Futuro II

 

 

Spherot: Ninguno de los sacrificios serán en vano - se limpió agresivamente el rostro, y miró hacia los cielos, donde los ancianos seguían conjurando.

Gaia: Si tan sólo pudiera saber qué es lo que harán... y ese escudo es tan poderoso, ni siquiera los sellos le hicieron un sólo rasguño.

Gerard: Quizás si los atacamos todos a la vez podamos hacer alguna abertura... no sé - Spherot le miró confundido, se preguntaba si así se manejaban las cosas en su mundo.

Spherot: Los escudos no tienen aberturas, son uniformes, podríamos debilitarlo, si, pero no hacer aberturas. Además si destruyéramos esa barrera antes de tiempo lo que resultaría es que se dispararía la energía que contienen dentro del escudo... es muy peligroso y no sé hasta qué punto podría protegerlos.

Frank: Es que ellos no piensan atacar - cada mirada existente (excepto la de los ancianos) se posó sorprendida en el guitarrista.

Gaia: ¿Por qué lo dices? ninguno de nosotros sabemos cuál pueda ser su objetivo.

Frank: Lo estuve pensando mucho, pero es lo único que puedo asegurarles, estoy totalmente seguro de eso... piénsalo así, están ahí desde que empezó la batalla, digo, desde que se aseguraron que iba a haber una batalla. ¿No te parece sospechoso?

Gaia: Pudiera ser por una emboscada.

Frank: Y sabían que iban a perder miembros de su equipo, además de nuestros, por supuesto.

Bob: ¡Spherot! - lo llamó Bob desde lo lejos, pues era el único que no se había acercado. El otro se dirigió a donde estaba el baterista, haciéndole señas a Gaia para que continuara - Necesito que me apoyes en una decisión que pienso tomar.

Spherot: ¿Qué sucede?

Bob: Todavía no, pero quiero que respetes lo que voy a decidir, y que pase lo que pase no desobedezcas lo que te pediré.

Spherot: Está bien, pero puedes decírmelo.

Bob: No quiero arruinar nada... pero pronto lo sabrás.

Spherot: Como desees.

Gaia: Sé más claro, por favor, no sé a qué punto quieres llegar - comenzaba a desesperarse porque Frank le sacaba la vuelta a sus propias palabras.

Frank: Quieren destruir este mundo... - el otro le interrumpió con una sonrisa de burla.

Gaia: ¡No seas idiota! ellos jamás harían eso, han estado peleando por conservar este mundo, adem... - ahora Frank le devolvió el favor.

Frank: ...con nosotros adentro - terminó.

Gaia: ¿Qué...? - una gotita resbaló por su frente. Spherot llegó a su lado, seguido de Bob.

Frank: Ya no tienen nada para seguir gobernando, así que tenían pensado destruír este mundo junto con nosotros en él... pero creo que fue algo así como un Plan B.

Spherot: Tiene sentido... - uno de los ancianos, que era mujer lanzó un grito ahogado que tomó a los chicos desprevenidos. La mujer, que era quien se encontraba en el medio del triángulo se estaba removiendo como poseída, mientras los otros ancianos seguían con el hechizo pero con voces más fuertes, siendo repetitivas.

El cuerpo entero de la anciana resplandeció como el Sol, y bajó a la tierra, pero como si de un topo se tratara, fue yendo más abajo hasta llegar al núcleo del mundo, el suelo se agitaba y comenzaba a desquebrajarse, las tierras se dividían y unos grandes truenos brotaban de las rupturas.

Gaia: ¡¿Qué demonios ocurre?! - Spherot lo tomó del brazo para que se calmara, pero parecía que iba a ser el fin - ¡ya descubrimos su plan! ¿ahora qué? ¿piensan actuar de una vez? - Spherot le hizo mirar al cielo, con una simple mirada que le indicaba que algo no andaba bien.

Los ancianos comenzaban a lanzar destellos del cuerpo, igual que la mujer, y caían en picada hacia la tierra, en forma de fuego y tornados, arrasando con todo lo que se precipitaba a caer en su furia devastadora.

Spherot: Este es el final de todo... - Gaia estaba preocupado, veía el terror en los ojos de los presentes, parecía que ya se habían dado por vencidos - deben volver a su mundo, ya no pertenecen aquí... pero no puedo hacer nada por ti - miró a Mikey, quien simplemente le sonrió.

Mikey: He visto a mucha gente morir hoy... - bajó la mirada - no soportaría ver a alguien más morir... y menos por mi causa - Gerard le abrazó fuertemente, haciéndole saber que no se movería de su lado, ni siquiera si tenía qué morir - Spherot, debes devolverlos a donde tienen qué estar.

Gaia: Pero... - él odiaba a ese chiquillo de gafas, que hacía sufrir tanto a Bob, lo odiaba por no darse cuenta de que tenía a alguien mejor que haría lo que fuera mejor para él, y ahora, no sabía qué sentir. Era como si deseara que viviera, como si no mereciera lo qe estaba pasando... ¡y lo odiaba! qué dilema.

Bob: No vas a morir, Mikey, porque yo me quedaré en tu lugar.

Ray: ¡De ninguna manera! vamos a volver todos juntos - miró a Spherot esperando que surgiera algo más, algo que cambiara el destino de los chicos.

Spherot: La única manera de devolver a alguien a la vida es dando otra vida en sacrificio... - puso sus ojos en Mikey, quien estaba dudoso, no sería capaz de... - y tomaré la vida de Bob para darte vida a ti - cerró los ojos, intentando no mirar a nadie, porque aquello que estaba a punto de hacer iba en contra de todo lo que él sentía. Los ojos de Mikey comenzaron a llorar, y se despegó de Gerard para correr al lado de Bob.

Mikey: ¡¿Eres un idiota?! ¡¡nunca te lo permitiré!! - se abrazó llorando en su hombro, lo cual Bob no se esperaba.

Bob: Ya está dicho... yo se lo pedí a Spherot... - Mikey le rogó con sus ojos llorosos que no lo hiciera, que se detuviera de lo que pensara hacer. Todo ese mundo se estaba destruyendo, y aquella era la única cosa que les importaba, que volvieran todos a salvo.

Gerard: ¡Nada de eso! ¡no puede ser la única manera, dime que no es así! - tomó a Gaia bruscamente de los hombros - ¡di que no es verdad!

Gaia: Yo... - Sepherot comenzaba a recitar su último conjuro, el que devolvería a su mundo a los chicos. Frank se sujetó de Gerard, estaba muy alterado y no soportaba ver que aquello estaba sucediéndoles a ellos, ninguno parecía escuchar el hechizo de él.

De pronto el suelo bajo ellos se iluminó, y una luz envolvió a Gerard, Frank y Ray, al tiempo que involuntariamente quedaban inconscientes. Mikey les miró mientras comenzaban a desaparecer, y tomó a Bob fuertemente pidiéndole que fuera con ellos, mas Bob sólo estaba ahí, con los brazos a los costados intentando no escuchar los gritos de dolor de Michael.

Spherot: Es hora que vayas con ellos, Mikey.

Mikey: ¡¡Noooo!! ¡Bob debe ir! por favor... - suplicaba con todas sus fuerzas, y Bob seguía insistiendo a Spherot porque no se debilitara y mandase a aquél que más amaba a donde pertenecía.

Bob: Mikey, escúchame - Spherot comenzaba a juntar su energía para recitar el hechizo - hay algo que siempre he querido decirte... pero jamás había tenido el valor de hacerlo.

Mikey: .... - sus ojos rojos simplemente lo miraban, esperando cualquier cosa, no le importaba ya, pues aquél que él amaba se pensaba sacrificar por él que no tenía valor para nada, para nadie.

Bob: Desde la primera vez que te vi me enamoré de ti... - listo, ahora podría descansar en paz. No se esperó que Mikey comenzara a llorar más fuertemente - siempre esperé pacientemente a que tú me correspondieras, porque no tenía el valor de decírtelo de frente... y entonces cuando supe que estabas con Ray intenté olvidarte, pero la verdad es que este sentimiento jamás ha desaparecido.

Mikey: Yo también... - no hablaba bien por los nudos en su garganta.

Bob: ¿Eh...? – le tomó por sorpresa aquella respuesta. Spherot había comenzado a conjurar su hechizo y sabía que tenía poco tiempo para despedirse para siempre de él.

Mikey: Que yo también estaba enamorado de ti... - sus mejillas tomaron un color carmín - y siempre pensé que no significaba mas que un amigo para ti y que... fui un estúpido por no confesarte nunca mis sentimientos y esperar a que me dijeras que sentías lo mismo que yo... - se abrazó a su cuerpo.

Bob: Mikey, quiero que vivas, que vivas cada día como si fuera el último, con todas tus fuerzas y que me recuerdes siempre, porque aunque no esté nunca junto a ti, quiero que me lleves en tu corazón... - vio que la silueta de Mikey comenzaba a brillar - en tu pensamiento.

Mikey: Siempre has estado ahí y siempre lo estarás - su cuerpo se sentía más ligero, estaba desvaneciéndose. Escuchó cómo Spherot terminaba de hablar, lo cual significaba que era tiempo de partir. Se acercó para depositar un beso sobre los labios de su amado, que fue correspondido.

Era un beso suave, cálido, dulce, era el beso que toda su vida había esperado, el beso de aquél a quien realmente amaba más que a nadie, su primer y último beso. Al pensar en eso las lágrimas corrieron por sus mejillas, pero fueron retiradas por las manos amorosas de Bob. Le miró largamente a los ojos y sonrió, ambos sonrieron.

Bob: Te amo.

Mikey: Yo también te amo y siempre te amaré - tomó sus manos entrelazándolas con las suyas y fue desvaneciéndose hasta no quedar nada.

Bob: Adiós - Miró a Spherot y Gaia, tomados de las manos, porque aquél era el fin, pero estarían juntos. Sonrió ante ese pensamiento.

 

 

[_[_[_[_[_[_[_[_[_[_[_[_[_[_[_[_[_[_[_[_[_[_[_[_[_[_[_[_[_[_[_[_[_[_[_[_[_[_[_[_[_[_[_[_[_[_[_[_[_[_[_]

 

 

Mikey se removía incómodamente. Estaba en un lugar acolchonado, eso era cierto, pero no se explicaba porque se sentía tan raro... esperen, alguien lo observaba... eso era.

Mikey: ¿Quién...? - al abrir sus ojos se encontró con un ejército de miradas curiosas puestas sobre él. Se llevó su mano hacia la cabeza encontrándose con una gasa cubriéndole parte de atrás del coco - ¿qué pasó?

Frank: ¿No te acuerdas? - Gerard lo miró como diciéndole "si lo supiera, no lo preguntaría" - íbamos a comenzar la ceremonia de regalos pero te accidentaste ¬¬ quiero mis obsequios...

Mikey: ¿Cómo me "accidenté"? - seguía tocándose donde tenía la herida.

Gerard: Fuiste a buscar al perro de Frank porque pensaste que algo andaba mal y luego te tumbó y puess... caíste y te golpeaste la cabeza - se quedó pensando un poco - ¿seguro que fue tu perro, Frank, no habrá sido el de Ray? o.ó

Frank: Claro que no, fue el mío, chiquito pero picoso! OuO

Mikey: Como sea, ¿dónde está Bob? - Gerard volteó a todos los presentes a ver si alguien tenía idea.

Gerard: No sé, ¿cuál Bob?

Mikey: Bob, ¡¡Bobness!! Bob, nuestro baterista.

Frank: Nuestro baterista se llama Matt XD pero si quieres lo cambiamos, igual y no se toma nada en serio...

Mikey: ¡¿Matt?! ¡pero lo despedimos porque tenía problemas con Ray! - todos comenzaron a reírse - oigan, hablo en serio, ¿dónde está Bob?

Ray: Creo que el golpe te afectó más de lo debido, te traeré unas pastillas para el dolor.

Mikey: Hablo de Bob Bryar, nuestro Bob!!!

Gerard: Mikey, estás loco, ¿sabes?

No les dio tiempo a reaccionar, simplemente se levantó precipitadamente del sofá donde lo tenían y corrió hacia el jardín, donde todo había ocurrido, miró entre pasillos, habitaciones, necesitaba encontrarlo... ¿es que nadie recordaba a su Bob?

Repentinamente, unas imágenes llegaron a su memoria, todo lo que había sucedido. Recordó la batalla entre la Orden y sus amigos, estaban todos... la muerte de Alicia y Jamia, y la despedida.

No lo había notado antes, pero parecía estar Bob a su lado, cada vez que daba un paso, él estaba a su espalda, cuidándolo, acompañándolo. Unas lágrimas brotaron de su ojos tristes, mientras se acercaba al pequeño estanque del jardía, donde parecía ser más pacífico, más alejado.

Sintió a sus espaldas que Ray se acercaba, lo sabía porque podía percibir su aroma, ese perfume que siempre llevaba. Le abrazó por atrás, y sintió esos brazos fuertes que lo rodeaban, protegiéndolo de todo. Miró curiosamente una luciérnaga que brillaba con la luz del estanque, reflejando la luna. Y parecía decirle algo, aquella pequeña luciérnaga. Lo recordó a él.

Mikey: Spherot...

Ray: ¿Spherot? ¿qué es eso? - Mikey se volió en sus brazos poniéndose de frente a él y lo besó, con un beso que jamás le había dado, el que estaba añorando desde que lo capturaron en aquél castillo, aunque al parecer nunca había ocurrido.

Mikey: Un viejo amigo - ambos sonrieron.

No podía ser más feliz ahora, pues sus sueños se habían cumplido, de decirle a aquél que le amaba, y obtener ese beso que siempre deseó, de seguir al lado de sus amigos, de su familia. Bob ya no estaba, pero su esencia seguía con él, y él seguía amándolo con la misma intensidad.

No importaba la distancia, no importaba el lugar... pues ambos son uno, y en uno yacen ambos.

Hasta el final y por la eternidad.

 

 

 

 

 

 

./././././././././././././././././././././././././././ FIN ./././././././././././././././././././././././././././

 

 

 

 

 

¡¡¡Hola a quien sea o quienes sean que esté leyendo esto!!! n..n

o.O ya sé que me merezco un mega punch-punch por no haber escrito este último capi desde hace siglos, y pues... no tengo perdón, lo sé T--T pero es que tuve serios problemas porque el que había escrito primero se borró por pérdida de información en la computadora... es que se murió 9u9 y luego creo que se lo pasé a alguien pero no volví a ver a esa persona (XD huyó con el!! no, no es cierto, es broma!)... y luego pusieron otro cpu pero también se murió... y el siguiente (que fue el primero, de hecho, pero revitalizado) pues tenía muchos virus y lo formatearon ;o;

Por otro lado, no había escrito fanfics hacía un bueeeen (el último fue el de Revenge y de hecho me sentí culpable por hacer ese y no seguir con los que tenía) y... aunque no lo crean, tenía un horrible pánico al pensar en escribir cualquier cosa!!! ni siquiera podía leerlos!... pero luego lo sobrepasé leyendo algunos en slasheaven y... decidí que tenía qué hacerlo por el bien de esta historia que debía tener un final y por los que me pidieron desde hace mucho que lo continuara ¡va por ustedes!... ¬¬ eso sin contar con el tonto de Gaia que me molestaba porque según que ya quería salir...

Gaia: ¡Calla, inmoral! - traía un sándwich de pescado en la boca... y cuando digo "sandwich de pescado" lo digo en serio!!! dos rebanadas de pan blanco con un pescado medio muerto en medio X_x - YO debía salir porque ya la gente me extrañaba, me soñaba, me babeaba, TODOS me deseaban y TU estúpida que no actualizabas!

XP Tonto. La verdad es que el final de Un día de brujas especial lo tenía claro, tooodo el final desde que comencé a escribir el tercer capítulo: Is The Love A Sign Of Our Death?, todo estaba ahí, solo le fui dando forma. Hacía muchos dibujos de la despedida de Bob y Mikey, cuando se van de su mundo, y la imaginaba como si fuera un capítulo de televisión, prácticamente soñaba con escribirla... lo cual hice algunas veces, para darle forma, pero sólo eran prototipos. Como sea, creo que es uno de los fics que más me ha gustado escribir, porque igual que yo, no puedo encasillarlo en un sólo género, pues parece pertenecer a todos y a la vez, a ninguno *u*...

Gaia: Bueno, comprendo que te refieras así al fic, pero tú eres así porque sólo los extraterrestres y la suciedad podrían ponerte género ¬¬ eres tan babosa como un gusano de tierra.

u..ú No te haré caso.... me dijeron que era mejor que creyeran que había un loco y no dos. Como sea, me da mucho gusto que este fic le haya agradado a ustedes, como a mi me ha gustado escribirlo (aunque hay algunas veces que preferiría olvidarme que es mío XD), ¿qué más puedo decir? también que estoy orgullosa de haber sido de las primeras en traer el raykey y el bobkey a esta página!!! de haber conocido a tanta gente hermosa en este lugar, unas que se fueron (y que extraño como a un órgano de mi cuerpo) y otras que están aquí, a las viejas y a las nuevas! (¬¬ aunque siento que las nuevas no leen mis fics... será que ya están prevenidas?? :D) y a los chicos que leen o escriben fics slash! (chicos, sólo con eso ya se volvieron sexys!!!), y cómo olvidar a todos esos anónimos y gente que a lo mejor no dejó reviews pero sí leyó, igual se agradece bastante!!!

Creo que ya me pasé del límite, pero es que no sé si vuelva a venir :P y puesss... mejor ahora que después *0* seh.

Nos vemos!!! Espero me hagan saber todooooo lo que opinen de este fic y el capi obviamente... ya saben, comentarios, bombas, jitomatazos, ¡todo es bienvenido!

Gaia: Y no se olviden de bombas nucleares, también se agradecen n..n

ADIÓS!!!! Y algo muy importante!!!

Gaia: Habrá epílogo! - Tao se le tira a comenzar a arañarlo y comienzan una batalla nerd de cartas de yu gi oh! y mitos y leyendas, porque a Tao le encanta lo griego y Gaia se siente como un Dios usando barajitas piratas de juegos de cartas.

Tao: No es justo, yo iba a dar la noticia!!! - pone a su dragón gris de ojos naranjas en modo de ataque - dragón hippie de ojos drogados, ¡¡ataca!! - la carta, toda falsificada de impresora (XD nada más pegó la imagen a un cartón de leche y la recortó) fue a dar a la boca de Gaia, quien la masticaba mostrando su victoria hacia la autora (es un tramposo ¬¬).

Tao: Adiós... T-T

 

 

¡¡¡MUCHAS GRACIAS!!!

-Tao Shirou-

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