Prisionera por kaede_jc
Resumen: Inoue está presas en las noches, y lo único que le queda es esperar que la rescaten, pero, ¿realmente lo desea?
Categorías: Bleach Personajes: Ninguno
Géneros: Romance
Advertencias: Contenido Hetero
Desafíos: Ninguno
Series: Ninguno
Capítulos: 1 Completo:Palabras: 2068 Lecturas: 668 Publicado: 15/02/09 Actualizado: 15/02/09
Notas de la historia:
Tras siglos sin escribir nada de Bleach, aquí va otra historia.
Espero que la disfruteis tanto como yo he disfrutado escribiéndola.

1. Prisionera por kaede_jc

Prisionera por kaede_jc
Prisionera


Inoue miró hacía el exterior a través de la pequeña ventana de su prisión, preguntándose como estarían Kurosaki y los demás.
Dejó escapar un gemido lastimoso al recordar al chico de cabellos naranjas, al que amaba con locura.
La puerta de su celda se abrió. Allí estaba él otra vez, observándole con aquellos ojos verdes llenos de indiferencia.
Inoue sintió como un escalofrío le recorría el cuerpo entero.
Aquél arrancar, de nombre Ulquiora, la desconcertaba, por un lado, hacía que su corazón latiese de un modo extraño, tanto que la ponía nerviosa, y por otro, le ponía furiosa, tanto que la última que vez que había dicho algo de Kurosaki y los demás, no había podido evitar abofetearle, cosa muy extraña en ella, porque no le gustaba la violencia.
Ulquiora le dejó allí la bandeja de la comida, y después, se giró y fue hasta la puerta.
-Come. Dentro de diez minutos volveré-
Inoue le devolvió una mirada llena de furia.
No comió. Se limitó a sentarse en la cama y a contemplar las musarañas.
No le gustaba la manera en que Ulquiora decía las cosas.
-No sé quien se cree que es-Bufó.
Minutos más tarde, la puerta se abrió, y ahí estaba él de nuevo.
Ulquiora le miró con cierta molestia, a lo que Inoue le devolvió la mirada furiosa.
-Come-
-No quiero-Le espetó la chica.
-No me obligues a dártela por la fuerza-
Inoue le miró desafiante.
-Cómo quieras-
Ulquiora se llevó un trozo de comida a la boca y lo masticó con rapidez. Inoue se alarmó al entender que era lo que pretendía hacer, intentó buscar una vía de escape, pero el arrancar era demasiado rápido para ella, y antes de que pudiese hacer nada, ya se había acercado a ella y le había besado, un beso carente de sentimientos, con el único fin de hacer que comiese, pero que aún así provocó que el corazón de la joven diese un vuelco, y que su cuerpo entero se estremeciese.
Una fina lágrima resbaló por la mejilla de la chica.
Ulquiora le miró con la misma indiferencia de siempre, y entonces habló con su voz tranquila y pausada.
-¿Decepcionada por qué no ha sido él?-
Inoue se quedó sin aliento.
¿Acaso Ulquiora conocía sus sentimientos por Kurosaki?
La chica apartó la mirada.
-Para cuando vuelva, quiero que te lo hayas comido todo-
Después de decir aquello, Ulquiora se marchó, dejando a la chica en la soledad más absoluta.
Desganadamente, se comió lo que había en la bandeja, pero más tarde, no fue Ulquiora a buscarla, si no otro arrancar, una mujer, que le miró como si se tratase de una paria.
-No sé quien te crees que eres para hacer perder el tiempo de esta manera a Ulquiora-sama, pero yo de ti comenzaría a cambiar de actitud-
Cuando la puerta se cerró, Inoue no pudo evitar ponerse a llorar.
Deseaba volver a estar con todos sus amigos, pero por encima de todo, deseaba ver de nuevo a Kurosaki.
-Te quiero-Dijo entre sollozos. Pero allí no estaba él para escucharla.

Como cada día, Ulquiora fue a buscar la bandeja de comida para llevársela a Inoue.
Odiaba tener que hacer aquella tarea. Le desesperaba lo irritante que se mostraba aquella mujer, y le molestaba mucho más que no hiciese más que suspirar por un hombre al que probablemente no volvería a ver en su vida, y que seguramente no correspondería sus sentimientos.
Entró sin llamar, y como siempre, la encontró mirando por la ventana.
Le dejó la bandeja y se marchó.
Aunque ella no se había dignado a mirarle, él había podido ver sus ojos enrojecidos por las lágrimas.
Seguramente había vuelto a llorar por él.
Chasqueó la lengua, molesto.
Estúpido amor. No había nada más absurdo que el amor.
Y entonces una descabellada idea se formó en la mente del arrancar.
Sería divertido mostrarle a aquella estúpida mujer lo débil e insignificante que era el amor.

Inoue se desconcertó al oír el ruido de la puerta abrirse y cerrarse.
No sabía que hora era, ya que en las noches, siempre era de noche, pero estaba segura de que no era la hora de que le llevasen la comida, y sin embargo, allí estaba Ulquiora, completamente inmóvil, y sin bandeja alguna.
-¿Qué?-Le preguntó ella a la defensiva.
Ulquiora dio un paso hacía ella.
-¿Hasta cuando piensas mantener esta actitud?-
-No sé de que me hablas-Respondió ella con frialdad.
-No van a rescatarte-
El corazón de la chica se encogió.
-Él no te ama-
Inoue le miró como si le acabasen de clavar un puñal.
Claro que no le amaba, eso lo sabía ella mejor que nadie.
-Y aunque te amase, jamás llegará hasta ti, porque morirá antes de poder hacer nada-
Las palabras llenas de veneno del arrancar, prendieron la llama en el interior del cuerpo de la joven, que sin poder hacer nada por evitarlo, había vuelto a levantar la mano para abofetear al arrancar, quien en esa ocasión le detuvo, cogiendo con fuerza el brazo.
Ulquiora le cogió el rostro con la otra mano libre.
-Haré que te des cuenta de lo débil que es el amor, y de lo frágiles que son los sentimientos-Acercó su rostro al de Inoue-Haré que te olvides de él.
Sin que Inoue pudiese hacer nada por evitarlo, Ulquiora volvió a besarla, con la misma indiferencia y frialdad, pero aún así, Inoue no pudo evitar que su cuerpo entero respondiese a aquel beso.
Comenzaba a ser consciente de que en su interior había comenzado a surgir un nuevo sentimiento, porque aunque no lo quisiese admitir, cada día esperaba con impaciencia la llegada del arrancar de cabellos negros.
Ulquiora dejó de besarle, y también dejó de ejercer fuerza con la mano con la que sujetaba su cara, para poder pasar uno de sus dedos por los entreabiertos labios de Inoue.
Sin mediar palabra, dio media vuelta y se marchó de allí, dejando a la joven completamente desconcertada.
Cuando la puerta se cerró, la joven cayó como un peso muerto en el suelo.
¿Qué era lo que acababa de pasar?
Se llevó una mano al corazón, que parecía que quisiese salir de su pecho.

Durante los siguientes días, Ulquiora no dijo nada acerca del beso que le había dado, al igual que tampoco había echo ademán de acercarse de nuevo a ella, y aquello no hacía más que desesperar a Inoue, quien con notable desagrado, se dio cuenta de que pasaba más tiempo pensando en el Arrancar que en Kurosaki.

Al cabo de una semana de desesperación, la joven no pudo más y le formuló la pregunta.
-¿Por qué lo hiciste?-
Ulquiora se acercó a ella, pero no hizo ademán de intentar abrazarla, ni nada que se le pareciese.
-Ya te lo dije. Para que te dieses cuenta de lo estúpido que es el amor, y para que te olvidases de él. Ahora sirves a Aizen-sama, de modo que deja de pensar en ese estúpido Shinigami-
Inoue sintió como sus ojos se llenaban de lágrimas, de modo que se mordió con fuerza el labio inferior. No quería llorar delante de él.
-Te odio-le espetó.
-¿Seguro?-
Inoue miró perpleja al arrancar.
¿Es que nada le afectaba?
Su rostro seguía igual de tranquilo que siempre, mirándole con una indiferencia que helaba la sangre.
-Sí-Contestó al fin la joven.
-No lo creo-
Ulquiora había alargado una mano hasta llegar a su cara, para acariciarle una mejilla, y después guiar un dedo hasta sus labios.
En contra de su voluntad, Inoue se encendió ante aquel leve contacto. Quería que el arrancar volviese a besarla, que le siguiese acariciando con esas manos tan frías que parecían mármol.
Como si Ulquiora le hubiese leído el pensamiento, le besó, un beso largo, en donde su lengua se entretuvo jugueteando con la de la chica, provocando que de la garganta de Inoue escapasen constantes gemidos.
Ulquiora dejó de besarle para besar su cuello, mientras que con una de las manos acariciaba un pecho de la chica.
Inoue se sentía desfallecer. Ulquiora no le tocaba con delicadeza, ni tan siquiera con una pizca de pasión, y sin embargo, sus piernas le fallaban debido a la excitación. Tenía la impresión de que en cualquier momento se iba a caer al suelo.
-Hoy lo dejaremos aquí-Dijo el arrancar con frialdad, separándose de ella como si nada.
Inoue le miró llena de anhelo. ¿Realmente iba a dejarla así?
-Mañana vendré a verte-
Inoue abrió la boca para protestar, pero al final no dijo nada, la puerta se cerró antes.

Los días en los que Ulquiora iba a visitarla, y en las que le besaba y acariciaba, siguieron produciéndose, cada vez con más frecuencia, y sin embargo, jamás llegaba al final. Por lo que siempre dejaba a Inoue en un estado de excitación máximo.
En los últimos días había llegado mucho más lejos, desnudando a la joven, quien ya no podía resistirse de ninguna de las maneras.
Aquél día en concreto, ella estaba completamente desnuda, y él prácticamente también.
Inoue pasó una mano cerca de donde Ulquiora tenía el agujero. Era la primera vez que ella le tocaba.
Notó la fría mirada del arrancar, pero no le miró. Temía que si le miraba, él se marchase de nuevo, dejándola allí sola.
Ulquiora le cogió la mano, y antes de que pudiese reaccionar, la había tumbado en el suelo.
-¿Lo ves? ¿Ves que frágil que es el amor?-
Una fina lágrima resbaló por la mejilla de la chica, quien entendía perfectamente a que se refería el arrancar.
-Ya ni tan siquiera piensas en él… porque sólo tienes ojos para mí-
Inoue le abrazó. Aquella verdad le aterraba.
Era cierto, hacía días que ya no pensaba en Kurosaki, porque en el único que podía pensar era en Ulquiora.
-Quieres que continúe, ¿Verdad? Entonces dilo-
Inoue se mordió el labio inferior con fuerza.
-Bésame, por favor-Suplico.
Pero Ulquiora le ignoró.
-Dilo, y entonces haré todo lo que tú quieras-
Inoue miró los hermosos ojos del arrancar, que como siempre, carecían de sentimiento alguno. Él no la amaba, y ser consciente de ello era muy doloroso, pero aún así era egoísta, y aunque fuese solo de aquella manera, lo quería.
-Te amo-Sollozó.
Tal y como había dicho, Ulquiora le besó, y después le penetró con fuerza.
Inoue se abrazó a él con fuerza, clavándole las uñas en la espalda, y él respondió penetrándole con más fuerza.
Ulquiora le hizo el amor una vez de otra, acariciando sus pechos, jugando con sus pezones, y haciéndola retorcerse cuando le tocaba el clítoris.
Tan solo cuando Inoue cayó rendida, Ulquiora se detuvo.
Inoue vio como se vestía en silencio, y como después se marchaba sin mirar atrás.
¿Volvería a repetirse algún día aquello?
De solo pensar que tan vez no volvería a tocar ese cuerpo blanco como el marfil, la chica se sentía desfallecer, rompiendo al fin a llorar.

Era una prisionera por estar allí encarcelada, a la espera de que alguien la fuese a rescatar, pero también se había convertido en la prisionera del arrancar de cabellos negros, del que no se quería separar por nada del mundo.
-No me dejes-Dijo entre sollozos.
Entonces la puerta de la celda se abrió, y alguien la arropó, para segundos más tarde, besarla.

Fin
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