Turn Back Time por Devi
Resumen: ¿Qué sucede cuando tu verdadero amor es de una época diferente?

TRADUCCIÓN
Tokio Hotel Bill x Tom
Categorías: Famosos - RPS, Músicos Personajes: Ninguno
Géneros: Drama, Fantasia, Romance
Advertencias: AU=Universos Alternos, Incesto/Twincest, Otras
Desafíos: Ninguno
Series: Ninguno
Capítulos: 31 Completo:Palabras: 162444 Lecturas: 67011 Publicado: 06/10/08 Actualizado: 15/11/11
Un Nuevo Comienzo por Devi

29.- A Fresh Start

Un nuevo Comienzo

*-*

Entonces para hacerte las cosas cortas, Mamá, Bill y yo, somos algo así como… ¿Novios?

La palabra está escrita ligeramente, y es claro que ha sido borrada y reescrita varias veces. El papel esta rugoso y delgado en esa área, Simone se da cuenta mientras recorre con sus dedos la palabra.

Creo, no lo sé. Quizás ya te habías imaginado algo así. Lo sé, lo sé dirás “¡pero es familia!” Sí, bueno, no lo sabía cuando nos conocimos, y tampoco él. Y estamos separados por un par de generaciones, y la relación sanguínea ya no es mucha… y lo amo. Realmente lo hago, mamá, y el me ama también. Y creo que es ahí donde los problemas comenzaron. Sus padres han estado tratando de comprometerlo en matrimonio, y a él ni siquiera le gustan esas muchachas que llevan a su casa como esposas potenciales. Y la razón por la cual está él aquí, ahora, en el 2008 en lugar de 1908 es porque nos vieron hace algunos días. Sus padres  nos descubrieron, y su madre explotó y… el resultado no fue bueno, entonces hice lo que el diario dijo que se hiciera.

Oh, cierto, no te he dicho del diario aún. James comenzó a escribir un diario cuando casi tenia nueve años, relatando muchos de los encuentros que hemos tenido, e incluso cosas que aún no han pasado – para nosotros, al menos. James le dio ese diario y algunas fotografías y otras tantas cosas al abuelo y le dijo que me lo diera este verano, específicamente. Es muy extraño, ¿verdad? Casi me siento como si todo ya hubiera estado  acordado, y nosotros solo lo estamos viviendo, dado que ya está escrito en esos diarios.

Todo esto es muy confuso para contar, especialmente en una carta. No sé si aún quedan lagunas por ahí, quiero decir, sé que las hay excepto las grandes de importancia. Tiene sentido para mi. Así que básicamente yo… viaje en el tiempo. No. Eso suena muy raro. ¿Viajes en el tiempo? Como sea. Sí, regrese en el tiempo y conocí a Bill y estamos juntos y ahora estamos aquí, en el 2008, y se supone que se quede aquí. Él no puede regresar por tantas razones. Sé que vas a decir que él debería de ir a casa, pero no puede.

El diario dice que no debe. Si él esta destinado a no regresar, entonces no puede hacerlo. Georg puede decirte por qué – él estaba tan asustado de que fuéramos a arruinar el espacio-tiempo-continuo o lo que sea. Piensa que vamos a hacer algo mal y de repente el mundo entero cambiará. Pero quizás él está en lo correcto. Y mamá, si hay peligro, Bill necesita quedarse aquí. Es donde se supone que debe estar. Puedes preguntarle al abuelo o leer los diarios si no me crees.

Sé que esto es un montón de palabras locas, estoy seguro. Seguramente estás ahí sentada con la boca abierta mientras lees esto, pero por favor, madre, trata de creerlo. Y por favor deja que Bill se quede. Él es familia, después de todo, jajá. Te juro que no estoy inventando esto, mamá. Sabes que no tengo suficiente creatividad para crear algo tan complejo como lo es esto. Bill no es ningún muchacho que decidió huir porque sí y que quiero que se quede. Él es... Bueno, ya sabes ahora, creo. Y él es… él es importante para mí, mamá. Es muy importante para mí.

O.k. creo que eso lo resume todo. Espero.
-Tom

Las manos de Simone tiemblan cuando termina de leer la última línea de la carta. El papel tiembla en su mano, y limpia con el dorso de su mano sus ojos rápidamente. Sus pensamientos corren como locos con la nueva información, y mando a su instinto escéptico a un rincón mientras trata de abrazar la locura que no tiene otra opción más que creer.

Suena demente, lo sabe, y usualmente su sensata mente la guaría al escepticismo. Pero, hay una pequeña voz de la razón que la retiene y coloca una luz sobre todas sus preguntas.

Una memoria.

Demasiadas coincidencias.

Más que suficientes para que simplemente sacuda esa locura de su hombro y argumente con su hijo por una explicación real.

Limpiando la nariz con su mano, se sorbe las narices y deja la carta a un lado, dejándola desdoblada sobre su almohada y abandona la habitación, camina por la estancia hacia el cuarto de su hijo, entrando sin siquiera tocar.

Tom y Bill están hablando en voces muy calladas sobre la cama, pero Simone no se preocupa por disculparse antes de interrumpir y agarrar a Bill entre sus brazos fuertemente.

Se aferra a él tan fuerte y lo abraza como a un niño, enterrando su rostro en su hombro mientras trata de retener sus lágrimas. Él se resiste al principio, retenido sólo por la confusión, pero después de un momento pone sus brazos en la espalda de Simone y se agarra a ella como un pequeño niño que abraza a su mami, jamás queriéndola dejar ir.

Pero Simone, él se da cuenta, es su madre ahora.

Ella es lo más cercano que tiene, comenzando justo ahora.
Ella es lo más cercando que le será concedido.

Aprieta sus abrazos alrededor de ella y entierra su rostro en su cabello.

—Lo siento tanto, corazón— Simone susurra ligeramente. —Lo siento tanto, por todo.

Está bien, estoy bien, comienza a responder, pero se detiene cuando siente como el aire se queda atorado en su garganta. Retiene las palabras en sus adentros y reacomoda su cabeza sobre el hombro de la mujer, negándose a soltar ese abrazo.

Tom mira desde un lado con sus brazos cruzados sobre su pecho, su frente arrugada ligeramente en confusión. Pero una vez que su madre suelta a Bill a un brazo de distancia, sonríe, y dice una sola oración, entonces él entiende inmediatamente.

—Bienvenido a casa, Wilhelm- susurra.

Ella leyó la carta.

**

—Así que todo este tiempo…— Simone pregunta en voz alta con un brillo en sus ojos mientras pone la cafetera en su lugar. Tomando la taza con ambas manos la lleva a sus labios, sopla gentilmente sobre el aún humeante líquido y se gira para encarar a los dos muchachos sentados en la mesa de la cocina. Sonríe gentilmente. — Desearía que me hubieran dicho mucho antes.

Tom resopla y se rasca la mejilla. — ¿Cómo si lo hubieras aceptado así como así? — truena sus dedos, sonriendo maliciosamente.

La madre inclina su cabeza, asintiendo en comprensión. —Está bien, pero aún así… una pista o dos hubiera sido agradable.

—Bueno, yo opino que estaba bastante claro que yo no era de por aquí, precisamente, Ma-Simone— Bill dice, aún no listo para tratar con la palabra “mamá”.

—Pensé que era un caballero— dice encogiéndose de hombros, tomando sorbos con precaución de su café Decaf —Un caballero muy peculiar, pero era refrescante ver a un joven con tan buenos modales— Ella retira su mirada y coloca sus ojos en algún punto del suelo, desenfocados, mirando sin mirar realmente por unos cuantos minutos antes de sonreír para si misma, —Sabes, probablemente debí de haberlo sabido mejor.

— ¿Qué quieres decir?—Tom talla sus cansados ojos y trata de ocultar el bostezo.

Su madre sonríe y lleva de nuevo la taza a sus labios, pero se detiene antes de que pueda darle un sorbo —Hubo historias, cuando… — Se regocija en sus propias memorias, aún sonriendo placenteramente. Levantando la mirada se encuentra con los rostros confusos de los muchachos, continua, —El abuelo, mi abuelo, James, solía contarme estas… estas historias, o, bueno, yo pensé que eran historias.

— ¿James le contaba historias?--- Bill pregunta y se inclina un poco más en su suya, sus ojos curiosos. — ¿Acerca de qué?

Toma de su taza pensativa y se ría calladamente, encontrando sus ojos con los de Bill. —Acerca de ti— ella responde— y de Tom.

La mano de Tom se detiene a medio camino en su cara, sus dedos en sus mejillas, la palma curvada sobre su nariz. Sus ojos abiertos muy grandes —Espera— dice, su fatiga desapareciendo momentáneamente, — ¿Sabías acerca de esto? ¿Acerca de nosotros?

—Oh, Dios, no— Ella admite, sacudiendo su cabeza en lo que parece ser agradecimiento. —No sabía de ustedes o de su relación o… bueno, no en si. Sabía sus nombres— se detiene mientras trata de recordar y se ríe antes de continuar, —James mintió en algunas de las historias para mi propia tranquilidad y diversión, claro. No todas eran verdad, pero él definitivamente mantuvo a los personajes con sus verdaderos nombres— Mira entre los dos por un momento y entonces baja su taza. – Y si recuerdo correctamente, los describió a los dos casi perfectamente.

Bill agacha su cabeza, escondiendo su sonrisa tímida. —James lo haría- murmulla con una voz muy suave. —James siempre ha tenido buen ojo.

— ¿En serio?— Simone pregunta, la curiosidad notable en su tono. —No tuve la oportunidad de conocerlo muy bien. Él murió…— Ella se detiene mirando directamente a Bill.

— ¿Cuándo? —Bill levanta su cabeza rápidamente. — Él no está joven cuando… cuando muere, dígame que no.

—Tenía setenta cuando él… —Simone no termina la oración, pero el resto queda muy bien entendido. Deja su taza en la barra mientras mira a Bill agachar su cabeza una vez más, su cabello negro cayendo alrededor de su rostro en una cortina dividida. Una ola de culpa le ataca en el pecho. —No te preocupes, dulzura, él… él llevo una buena vida, —Le ofrece una sonrisa cálida a Bill mientras él levanta la cabeza.

Un pesado y cansado silencia se posa sobre los tres en los minutos siguientes, y cada uno se encierra en sus pensamientos, con la mirada perdida en la distancia vaga.

Después de un momento a solas consigo mismos, Simone habla y rompe la calma, —Sabes Tom, es de ahí de donde tome tu nombre, irónicamente.

El hijo eleva la mirada, el ceño fruncido esperan una explicación.

—De las historias— Su madre continúa riéndose disimuladamente. —Cuando era joven, probablemente no más de seis años, siempre le decía a mi abuelo, James, que cuando creciera, llamaría a mi primer hijo Tom, justo como el fuerte personaje principal de todas sus grandes historias— Ella sacude su cabeza y vuelve a tomar su taza de la barra, tomando rápidos sorbos del ahora tibio café. —Creo que ahora entiendo por qué James y mi padre solían reírse cada vez que decía eso…— Ella desvanece su voz y sonríe, elevando su mirada para encontrar los ojos de su hijo. —Ellos sabia todo ese tiempo que te pondría Tom; estaba casi escrito para que sucediera antes de que nacieras.

La sonrisa exhausta de Bill mueve la atención hacia él mientras agacha un poco la mirada.

— ¿Qué?

—Entonces realmente— Bill comienza, la risa visible en su tono, —Te pusieron tú nombre…

Ambos, madre e hijo, son incapaces de resistir una sonrisa bastante humorística.

**

—Dios ¿cuánto empacó tu madre? — Tom pregunta mientras abre el bolso de viaje sobrelleno que esta en la cama, el mismo que la Sra. Trümper mando con Georg para Bill. El muchacho pasó a dejarlo temprano en la mañana y brevemente les platicó de los eventos. La brevedad fue difícil de evitar dado que aún estaba asombrado por el viaje entero.

—Quiero decir, en serio, — El adolescentes de rastas se ríe al tiempo que saca uno de los artículos y se lo muestra a Bill. — ¿Era esto realmente necesario?

—Es mi sombrero alto— el otro replica, su tono ligeramente ofendido, y se lo quita de las manos a Tom, acercándolo a su pecho. Lo mira fijamente un momento con nostalgia, sonriendo. — En realidad es el mejor que tengo, Sr. Kaulitz.

Tom se ríe una vez más y regresa su atención al bolso aún lleno. ES sorprendente cuanto una mujer puede hacer que quepa en esa cosa. Es evidente que ella doblo y redoblo, apiló y re apiló hasta que todo quedo así. Sonríe y saca una de las pilas de ropa interior dobladas de Bill. —Ahora veamos— Coloca esa pila a un lado —algunas cosas son útiles, ¿pero un sombrero alto? — El muchacho sacude la cabeza. —Me temo que no lo vas a usar muy seguido en el futuro cercano.

— ¿Estás tratando de decirme que ningún hombre en el 2008 disfruta de lucir un sombrero alto de vez en cuando?

Mira la espalda de Tom, su respuesta comenzando con un silencioso movimiento de hombros. Risa, por supuesto. Bill aprieta la mandíbula, pero suaviza una de sus sonrisas. Después de todo, sabe que la moda ha cambiado demasiado en el último siglo, y no está muy seguro que lo haya hecho para mejorar.

—Ningún hombre que conozca, Sr. Trümper— Tom responde después de un momento, dándole la espalda al otro mientras continua rumeando entre las cosas del bolso.

—Bien— Dice con voz cortés después de un momento, caminando por detrás del chico de rastas. —Supongo que eso esta pronto a cambiar, ¿no es así Sr. Kaulitz? — Eleva su tono en una pregunta y espera hasta que Tom se gira, una sonrisa agraciando sus labios mientras espera.

Tom se gira indeciso, pero aún así lo hace al mismo tiempo que pierde su capacidad de mantener su quijada cerrada. Le cuelga  mientras mira al otro hombre frente a él, el cual inclina su cabeza tímidamente y se esconde debajo del sombrero negro colocado sobre su cabello ligeramente revuelto. Un sonrojo se aparece naturalmente en sus mejillas. Tom sonríe ligeramente. –Supongo que está en lo correcto sobre eso, ¿uh?

Lentamente levantando su cabeza, Bill se encuentra con los ojos de Tom  sonriendo gentilmente. — ¿Te importa si lo uso? — Pregunta, alejando su mirada nervioso como un niño que le pide permiso a su madre para mantenerse despierto después de las diez.

— ¿Me importa? — Tom se ríe y acaricia la barbilla del pelinegro con el nudillo de su dedo índice. —Es tu sombrero, no el mío. Creo que no tengo mucho que decir.

—Lo sé, pero… aún así— Bill termina, y aparta su mirada una vez más. —Quiero encajar aquí.

— ¿Encajar?

—Han pasado cien años— Eleva su voz mientras su quijada se tensa con determinación. — ¡Preferiría no ser el… el CHICO GAY en dos siglos diferentes si puedo evitarlo, Sr. Kaulitz!

Es su oportunidad de comenzar de nuevo, Tom se da cuenta después de unos minutos de tenso silencio, apartando sus ojos de los de Bill asiente entendiendo. —Está bien— Asiente y coloca sus manos ligeramente en la cintura del muchacho y masajea con sus pulgares sus caderas ausentemente. —Y no lo serás.

—Oh, demonios, lo seré ¿verdad? — Pregunta, un gemido en su voz mientras se quita el sombrero de la cabeza de un golpe  lo manda volando al piso, donde espera, se quede sin usar.

Pero Tom detiene el movimiento y sujeta su muñeca en pleno vuelo. —No— Replica sencillamente y confiado.

Bill deja su mano caer inmóvil en el agarre del otro, mira aún lado, sus facciones entristeciendo. —Pero tu acabas de decir que…

—No, no lo hice— Tom insiste y libera la muñeca de Bill.

Su brazo cae a su lado.
Mantiene su cabeza gacha, sus ojos sin mirarlo.

—Bill, yo… ahora es diferente— Tom continua después de un momento. Su tono es más suave y silencioso que antes. —Sé que no puedo prometerte que será perfecto, pero será diferente. Tienes que creerme en esto. — Acuna el mentón de Bill con su mano, pero éste se aleja del toque. —Vamos, Bill… ¿no recuerdas a toda esa gente en el centro comercial? Pensaste que tenía pinturas de guerra embarradas en sus ojos y piel. Eran raros, tu mismo lo dijiste— Notando una sonrisa jalando las comisuras de la boca de Bill, intenta otra vez y tiene excito en empujar su mentón hasta que sus ojos se ven forzados a encontrarse de tan cerca que están. — ¿Y tú con tu sombrero de copa? — Pregunta, sus labios sonriendo. Se encoge de hombros. —Claro, te vana mirar raro algunos, pero no creo que te miren sólo porque luces raro.

Bill pestañea y agacha la cabeza ligeramente, otro sonrojo incendiando sus mejillas. — ¿Entonces por qué van a estar mirándome? — Pregunta, ingenuidad falsa cubriendo su voz.

La sonrisa maliciosa en los labios de Tom se transforma en una sonrisa alegre mientras suelta una carcajada entre sus dientes y observa rápidamente al sombrero sobre la cabeza de su novio. Regresa su mirada hacia Bill y admite, —Probablemente por la misma razón que no puedo dejar de mirarte.

— ¿Oh? — Bill suaviza su sonrisa y separa sus labios para formar una o. — ¿Y cuál es esa?

Tom sacude su cabeza y resiste la urgencia de llenar el espacio entre los labios de su amante, agachando la cabeza un poco mientras coloca sus brazos alrededor de la cintura y atrae ambos cuerpos un poco más cerca. —Creo que conoce la razón perfectamente bien, Sr. Trümper.

— ¿Lo sé?

Tom sonríe otra vez y roba un beso de los labios de Bill que hace corto, muy corto. —Sí— dice mientras fuerza a sus labios a separarse, pero se queda cerca —lo sabes— Y presiona sus labios de nuevo, sólo para que quede claro.

Bill sonríe cuando se separan —Oh, esa razón.

Se separan un minuto después cuando las tablas debajo de la alfombra crujen afuera de la habitación. Sólo era Simone pero se separan sin importarles, y comparten una sonrisa amistosa y reservada mientras regresan su atención al bolso abierto en la cama, aun medio lleno de artículos.

Bill saca una pila de camisetas bien dobladas y pantalones. Los revisa y los coloca sobre la cama, sonriendo. Después de un momento de contemplarlo, se quita el sombrero de la cabeza y lo colaca sobre la pila de ropa, todos los artículos del siglo XX juntos.

Se les queda viendo, su casa yace ahí tendida sobre la cama de Tom y no puede evitar sonreír. Por alguna extraña razón, las cosas no parecen tan fuera de lugar como lo esperaba, y, se da cuenta con un cambio de corazón, que no se siente tan extraño tampoco.

Sorprendentemente, se siente curiosamente en casa.

**

Es idéntico a todas las fotografías, el abuelo de Tom se da cuenta mientras abre la puerta y se mueve hacia un lado para permitirles entrar, sus ojos se centran en la familiar mirada de Bill, una que no sostiene otra cosa que la mirada al conocer a un extraño por primera vez. Lo mira mientras entra a la casa y trata de encorvar su postura para imitar la de Tom. El abuelo sonríe y sacude su cabeza mientras cierra la puerta detrás de ellos. —Bueno, ¿supongo que un “bienvenido a casa, Wilhelm” es lo que toca, no? — Saluda con una sonrisa cálida y extiende su mano.

Bill aprieta la mano ligeramente, obviamente asustado de la edad del viejo y su apariencia frágil. —Gracias— responde  reservado con un tono suave. Duda un poco y retira su mano tímidamente, sobándose los codos en incertidumbre.

Tom aclara su garganta después de un momento de silencio tenso. —Um, Abuela, ¿en el teléfono mencionaste que querías mostrarnos algo? ¿Una planta o algo así?

La abuela se endereza y sonríe recordando. –Oh, sí, sí, claro— Asiente y comienza a caminar por la puerta de la cocina. —Simone, querida, simplemente vas a adorar estas semillas que me encontré el otro día— continua, su voz perdiéndose mientras Tom apresura a su madre y hermana que la sigan fuera de la sala, dejándolos  a Bill y a su abuelo solos.

Mirando como la puerta de la cocina se cierra en su posición natural detrás de Tom, Bill aleja su mirada y toma un profundo respiro. Sus ojos se posan sobre el abuelo, quien cuidadosamente se sienta en un reclinable rojo situado angularmente a un lado de un viejo y destartalado sofá. El viejo atrapa su mirada y sonríe, señalándolo para que tome asiento.

El acata y se sitúa a si mismo en unos de los asientos acojinados cercanos al señor.

— Así que, Wilhelm…

—Bill— le corrige, sonrojándose ante su rudeza. –Por favor, insisto.

El abuelo sonríe, sus labios curvándose alrededor de sus dentaduras blanco-perla. —Esta bien, Bill, dime ¿Cómo te estas adaptando?

—Um— pausa y mira su regazo, tomándose un momento para jalar los pantalones de mezclilla que están alrededor de sus muslos. Simone lo había llevado de compras, unos días antes. Aunque le esta llevando más tiempo del que pensó el adaptarse a sus nuevas ropas. Ellas simplemente… pican. Alisando la tela, continua — Me ajusto tan rápido como puedo— ofrece encogiéndose de hombros. —Algunos días es más fácil que otros.

—Mm— El viejo asiente entendiendo, ligeramente meciendo el reclinable hacia delante y atrás. — ¿Y por cuanto tiempo has estado aquí ya?

—Un mes, dos semanas y cuatro días.

El abuelo ríe de corazón. —No que estés contando los días o algo así—, responde, sus arrugas más notables en su rostro cuando se ríe.

El joven también comparte la risa mientras descruza sus piernas sólo para volverlas a cruzar un momento después. —Es una fecha que siempre recordaré, supongo.

—Claro, claro— El abuelo tose ligeramente y el silencio cae una vez más entre ellos. –así qué, has empezado la escuela aquí ¿cierto? Simone me platicó de los problemas que hubo para ponerte en las clases correctas sin un tarjetón de calificaciones o antecedentes escolares o algo.

—Mhm…

— ¿Cómo te va en la escuela? — Pregunta a falta de un mejor tema de conversación. Frunce el seño ante lo rígido de su plática. Su encuentro no debería de ser así de tenso. Siente como si estuviera entrevistando a un estudiante tímido.

Bill se remueve en su asiento y endereza su postura, sus hábitos tomando el cargo. —La escuela va… bien— Responde mecánicamente, encogiéndose de hombros. —Es diferente de cómo acostumbraba, y los estudiantes son muy… vocales. Madre estaría muy decepcionada si llegara a escuchar las palabras que atraviesan  los labios de algunos de esos niños, ¡y justo enfrente del maestro también! — sacude la cabeza con sorpresa. —Mucho a cambiado aparentemente.

-Así es, aparentemente— El abuelo responde con otra carcajada. — ¿Y las clases?

—Bien, las clases son clases, supongo— Bill dice riéndose ligeramente. —Pero  mi maestro de literatura parece ser que adora mi uso de la gramática, oh, ¡y la clase de historia es bastante fascinante! Nuestro maestro  repaso el… el temario, creo que es como le llaman, el primer día de clases y ¿puede creer que piensa enseñarnos todo hasta el 2008 para el final del año? Eso quiere decir que vamos a cubrir el futuro…— Su voz se desvanece, una sonrisa adornando sus labios.

—Tu futuro, en todo caso— El hombre mayor agrega y sonríe ante la expresión de asombro del muchacho.

Bill cierra su mandíbula. –Cierto, bueno… creo que es el pasado, incluso para mi, ¿cierto? Dado que ahora estoy aquí,  por… —pausa, indeciso con sus palabras, — para quedarme enserio.

La sonrisa del abuelo tiembla, pero se estira un poco y palmea la rodilla del joven. –eres un muchacho muy fuerte, ¿lo sabias? — Pregunta y recibe una sonrisa agradecida. —Sabes, — continúa y aprieta la rodilla de Bill de manera tranquilizadora — mi padre te admiraba mucho,

— ¿James?

—Mhm, él te admiraba.

Bill inclina su cabeza y desvía sus ojos, burlándose de manera agria. —No debió de hacerlo.

—Eres su hermano mayor, claro que te admiraba…

—Soy su hermano mayor que huyó— Bill suelta interrumpiéndolo, su voz elevándose. Mira de nuevo al hijo de su hermano, un hombre quien actualmente es sesenta y algo de años mayor que él, y rápidamente esconde su mirada de nuevo. ¿Cómo esto tiene sentido? Él es mayor, yo tan joven, pero incluso yo nací antes que él. Esto no estuviera pasando si yo no fuera tan… tan… — soy un cobarde.

—Wilhelm— el hombre mayor habla suavemente un minuto después con tono afectuoso. —No digas eso.

— ¡Pero es verdad! — Bill escupe y finalmente enfrenta la cara llena de arrugas del otro hombre. Las lágrimas le escosen en los ojos. —Estaba demasiado asustado para enfrentar a mi propia madre y a mi padre, así que corrí. Tome la salida fácil. La única razón por la que estoy sentado aquí justo ahora es porque soy demasiado cobarde para quedarme y enfrentar mis propios problemas como un hombre— él se acomoda mientras las palabras que el cree son verdad le pican en los oídos.

—La única razón por la que estás sentado aquí justo ahora, Wilhelm, — el abuelo le corrige gentilmente —es porque esto es como debe de ser.

Bill mira al suelo —Destino, otra vez, a eso se refiere.

—Mm— No niega ni afirma —Incluso si fueras más hombre, hubieras seguido a Tom el mes pasado. A los dos los hubieran descubierto, él hubiera tratado de traerte aquí, hubieras dicho que no al principio, y al final hubieras agitado la manija de la pipa de todos modos.

El muchacho se mofa —Lo dice como si no tuviera opción sobre nada.

—Bill, si no hubieras seguido a Tom y hubieras aceptado el quedarte aquí, en el 2008, hay una posibilidad de que yo ni siquiera existiera— El pelinegro levanta la mirada y se encuentra con la cara del abuelo con el entrecejo fruncido y un poco confuso. —Lo que hiciste, Bill— El otro continua —tiene mucho control sobre lo que es hoy, y, si me lo preguntas, a ningún cobarde se le ha dado tanto poder— Aprieta la rodilla del jovencito una vez más.

**

—Gracias por todo— Bill susurra y finaliza el abrazo con su anciano sobrino, el abuelo de Tom, en la puerta de entrada. Simone y Ava están listas en el carro, y Tom está a unos cuantos pasos alejado de ellos en el pasillo del jardín, esperando pacientemente y escuchando.

El señor asiente con una sonrisa cómplice —Claro.

 El joven sonríe  suavemente. —Es  fabuloso finalmente conocerlo.

—Oh, esta no es la primera vez que nos vemos— el abuelo dice sólo para recibir otra mirada de confusión de su joven tío.  Sonríe y agita su cabeza de lado a lado. —No lo sabrías aún, pero — continua, el humor de saber un secreto notable en sus ojos. —Yo era mucho más joven, y tú y Tom eran un par de décadas más grandes de lo que son ahora.

Una sonrisa de felicidad cierra la mandíbula de Bill. Cualquier mención de ese asunto de viajes en el tiempo ha comenzado a fascinarlo sin medida simplemente. Mira por sobre su hombro hacia Tom y su sonrisa se intensifica. Después de todo, su sobrino dijo el nombre de Tom cuando mencionó un evento que aún esta por pasar. Eso debe de significar que aún están juntos en el futuro, ¿no es así?

Tom sonríe en respuesta. — ¿Estás listo para irte a casa ahora?

Bill regresa su atención al hombre parado en el marco de la puerta de su casa, quien asiente una vez. —Está bien— dice y abraza la frágil figura una última vez con un rápido abrazo —adiós, por ahora.

El abuelo los despide con la mano mientras el carro sale en reversa del estacionamiento.

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Bill sonríe mientras el segundero regresa a cero junto con la hora y los minutos, todas las categorías mostrando grandes y digitales ceros. Tom vitorea junto a él, y Simone choca su vaso de champagne con el brillante vaso de jugo de uva de Ava.

Las sonrisas están a su alrededor.

Puede escuchar el resonar del choque de ollas y sartenes afuera de los jóvenes adultos que decidieron anunciar el nuevo año con una gran y sonora bienvenida.

A las bienvenidas alborotadas si esta acostumbrado, pero incluso hay algo diferente, algo falta. En casa, el nuevo año siempre es alegre y jovial, pero aún así tiene un aire de reserva. Siempre ha sido más reservado que esto.

Pero esto es mi hogar, se recuerda a si mismo una y otra vez, tomando sorbos de la Champagne que Simone le ha servido.

Es diferente de lo que hay en casa, por decir lo menos, pero ya ha establecido ese hecho en muchas ocasiones. Sería una mentira si dijera que se ha ajustado completa y confortablemente. Sería una mentira decir que nunca ha pensado en su hogar real y nunca, nunca lo ha extrañado. Es humano, después de todo. No tiene súper fuerza humana, ni habilidad para olvidar completamente el pasado. Fue agraciado con un periodo de ajustamiento no muy rápido. Es un muchacho de dieciocho años que dejo su hogar por mejores y más grandes cosas.

Mientras el minutero del reloj digital cambia de cero a uno, una sensación de término le sobrecoge y se queda en su pecho, como si el cambio estuviera hecho por fin, para siempre. Ahora está aquí, en el siglo XXI, recibiendo al 2009 como cualquier otro muchacho de dieciocho años.

Cualquier sentimiento de ser capaz de escapar y regresar a 1900 es borrado, como si dijera es demasiado tarde.

Con su sonrisa decayendo sin ser notado, Bill jala ligeramente de la manga del suéter de Tom.

Tom quita su mirada de la pantalla del televisor, mostrando un montaje de celebraciones a través del mundo, y centra su atención en el muchacho a su lado. Una sonrisa se cuela en sus labios y se separan para mostrar sus dientes.

El sonrojo se apodera de las mejillas tibias de Bill mientras Tom se acerca y captura sus labios en el primer beso de ese nuevo año. Es un gentil y tierno beso que no dura más que unos cuantos segundos, pero incluso así tiene la habilidad de hacer que la parte baja de su abdomen se tense y que sus rodillas se debiliten.

Cuando se separan, la mano de Bill encuentra su camino hacia abajo en la manga de Tom hasta que los dedos de ambos se entrelazan de manera perfecta.

— ¿Estás bien? — Tom pregunta después de que sus ojos recorran las facciones de su amante.

Bill sonríe y aprieta la mano de Tom. —Lo estoy ahora— Responde con voz suave. —Lo estoy ahora.

*-*

Notas finales:
N/T: Waa! No sé ustedes, pero yo ya me muero por terminar la historia jejeje.
Me parece increible que esta historia este en 67 favoritos ¿llegaremos a los 70 antes de que termine?
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2!!

Devi Riddle
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