**Oculto en tu Mirada** por M M Malfoy
Resumen:

El mundo no es como debiera, pero tuda injusticia tiene sus consecuencia. Para bien o para mal...

Historia romantica entre HP/DM

 


Categorías: Harry Potter Personajes: Draco Malfoy
Géneros: Drama
Advertencias: Violencia
Desafíos: Ninguno
Series: Ninguno
Capítulos: 7 Completo: No Palabras: 11170 Lecturas: 5378 Publicado: 05/10/08 Actualizado: 06/01/09
Notas de la historia:
Es una adaptación muy libre de un libro que mi hermana estaba leyendo... espero que les guste!

1. Oculto en un Retrato por M M Malfoy

2. Oculto en el Pasado por M M Malfoy

3. Oculto en tu Actitud por M M Malfoy

4. Oculto en los Recuerdos por M M Malfoy

5. Oculto en tu Rechazo por M M Malfoy

6. Capítulo 6 *Oculto en el Silencio* por M M Malfoy

7. *Oculto en la Desesperación* por M M Malfoy

Oculto en un Retrato por M M Malfoy

**Oculto en tu mirada**

 

By: M. M. Malfoy

 

Capitulo 1

 

**Oculto en un Retrato**

 

En la amplia biblioteca, el joven de ojos esmeralda continuó mirando el retrato. Parecía haber sido hipnotizado por los ojos grises de aquella mujer, por el fino dibujo de los labios, la línea airosa del cuello y el pelo rubio platinado, como nunca había visto.

 

Bajo las delicadas arrugas de la túnica que vestía, el pintor había sabido insinuar la juventud y vitalidad de ese cuerpo esbelto, firme y elástico.

 

Retumbó un nuevo trueno, pero el joven seguía con la mirada fija en el retrato, embrujado por la fría y enigmática mirada de aquella mujer.

 

- Señor Potter- dijo una delicada voz tras de él-, el joven Malfoy y la señora Lestrange bajarán en seguida.

 

El hombre no se volvió a mirar.

 

- Gracias- contestó- Espere, Quién es esta mujer? ¿La Señora Malfoy?

- No, señor. Es el padre del joven Malfoy.

 

El hombre sintió cierta presión en su estomago, el retrato era de un hombre!

 

- El Señor Lucius Malfoy murió hace dieciséis años.

 

  Tuvo la impresión de que aquel retrato era quien le había contestado; que el espíritu de aquel hombre muerto llenaba la estancia apoderándose de su alma.

  Con un gesto maquinal se pasó la mano por la sien, como para volver a la realidad.

 

-Qué tontería…- dijo en voz alta, dirigiéndose al retrato- Debiste ser un hombre excepcional, no solo por tu belleza. Debiste tener un no se qué en ti, que perdura en el retrato.

- Perdón, señor.

 

  Se volvió bruscamente a la puerta. Era el lacayo que lo miraba con curiosidad.

- El señorito Malfoy bajará en seguida. Está terminando de vestirse.

 

  El joven salió, cerrando la puerta. Cruzó el oscuro hall hacia la escalera; cogió al pasar un trapo de secar y subió. Avanzó por un corredor lateral y se detuvo ante una puerta, llamando con los nudillos.

  Entró sin esperar respuesta a un amplio y lujoso dormitorio. Un hombre y una mujer mayor estaban allí, la vieja y consumida, ayudaba a vestirse a un joven no mayor que el lacayo. Su hermosa melena negra, maravillosamente cuidada, le caía sobre la espalda desnuda. Se volvió al lacayo mirándole con frialdad.

 

- ¿Necesitas 3 horas para ir por un trapo de secar?

- He tardado sólo unos minutos- Protesto el lacayo- Y tuve que ir a buscar la llave al cuarto de la señora Lestrange. Aquí está su llave, señora Lestrange.

- Déjala en la mesita de noche- contestó la vieja.

- Y friega de inmediato el baño- agrego el joven peli negro.

 

  Fue notorio un chispazo de rebeldía en el lacayo, pero, sin contestar, dejó la llave en la mesita de noche y entró en el cuarto de baño. El piso estaba inundado de agua y jabón. Se arrodilló en las losas de mármol y empezó a secarlas. Sus ropajes se humedecieron en su labor, revelando las líneas seductoras de su cuerpo.

  Cuando el piso quedó seco, ya el peli negro estaba vestido. Un precioso modelo de tarde en seda azul pálido disimulaba lo desagraciado de su cuerpo. Miró con odiosidad el cuerpo del lacayo que salía.

- ¡Tom!- llamó, sentándose en la cama. El lacayo se detuvo.- Recuerda que deber llamarme “Señor” cada vez que me hables.

 

  Los delicados labios del lacayo se apretaron hasta palidecer, y de sus ojos pareció brotar fuego.

- ¿Qué desea Ud., señor Draco?

- Así está mejor. Recoge mis pantalones. Puedes quedártelos para ti. Que los parchen y podrás usarlos cuando vayas de paseo con el cochero.

  Tom rodeó la cama y cogió los pantalones. Los dejo encima de la mesita de noche.

- No necesito sus pantalones, señor Draco- dijo con voz contenida. Pero bruscamente, volviéndose hacia el mayor, exclamó en un arrebato de violencia-: ¿Por qué no me deja Ud. Que me vaya de una vez, señora Lestrange? Por qué se empeña en tenerme aquí para que este hombre se goce humillándome sin cesar?

  El rostro consumido y arrugado se contrajo.

 

- Ingrato!- acusó- Deberías besar los pies del señorito Malfoy! Apenas tenías algunos días cuando te encontré abandonado en el Parque. Si yo no te hubiera recogido habrías muerto de frío. Si no te hubiera alimentado luego con el dinero del señorito Draco ¿qué sería de ti?... Y pagas con ingratitud. Quién eres tú para hablar de humillaciones? Quiénes fueron tus padres? Tienes siquiera un nombre? Vete a tus deberes y da gracias a Merlín de que el señorito Draco acepte tenerte de sirviente!.

  Tom corrió hacia la puerta sin lograr retener un ahogado gemido y salió de la habitación huyendo de las palabras que acababa de oír.

 

  Las pupilas negras de Draco le siguieron a través del espejo de pie. En su rostro se había dibujado una expresión de extraño placer.

- No se puede ser bueno con la gente inferior- comentó, pero al mirarse en el espejo su satisfacción se volvió molestia.

- Por qué tenía que tener yo estas cejas y pestañas negras?-Gritó

- Eres moreno, Draco. No es nada raro- balbució Bellatrix con cierta inseguridad.

- Moreno? Por qué he tenido que nacer así yo si mi padre y mi madre eran rubios? Fíjate en el retrato de papá!

- Eso no tiene importancia - Adulo Bellatrix- Habrás salido a algún antepasado. Y tu cabello es muy lindo.

- Si no me lo arreglara un estilista, sería una mierda.

 

  Finalmente el joven se puso de pie para contemplarse en el espejo grande. El traje y lo perfecto de todo su arreglo hacían de el un joven hermoso.

  Bellatrix le contemplo con apasionado orgullo.

- Estas perfecto, Draco!- susurro extasiada. Parecía a punto de arrodillarse y adorarlo.

- No esta mal dijo Draco. Bien, vamos a conocer a nuestro nuevo abogado… El señor Snape ya nos dijo, cuando anunciaba su retiro, que su sucesor era un hombre joven y muy inteligente. Espero que sea así.- Vamos abajo- agregó, pero pareció tener una inspiración súbita.- Espera. Abre el balcón.

- Con este diluvio? Se inundara la habitación!

- Abre!

- Pero Draco…

- Haz lo que te digo!

  Bellatrix miro espantada a Draco, sin decidirse a obedecer.

- Draco, deja en paz a Tom- Suplicó con humildad- Ten… tenle lástima.

- Abre el balcón- insistió Draco, cortante- Y más te vale tener en cuenta una cosa, Bellatrix: dentro de unos meses cumplo diecisiete años. Se acaba tu tutela. Y si no estoy conforme contigo te echaré a la calle. Claro supongo que en estos años me habrás robado lo bastante para que esto no te asuste.

  En el rostro consumido de la vieja se dibujaba la tortura. Parecía que un mal interior le consumía.

- Nunca te he robado nada, Draco. Al contrario, me he encargado siempre de que tu fortuna crezca y crezca. Todo lo he hecho por ti. Mi única ambición ha sido verte feliz!- Su voz se volvió agónica.- Solo te pido que nunca me apartes de tu lado. Aunque no me pagues un salario, déjame vivir cerca de ti.

- Abre el balcón!.

-Si, Draco. Lo qué tú ordenes.

  La vieja quito el seguro del ventanal y el viento huracanado lanzó las puertas hacia adentro con violencia.

 

  Draco salió de la habitación seguido por Bellatrix. Avanzó hacia las escaleras y descendió con estudiada lentitud.

  Draco empujó la pesada puerta de roble e ingresó en la biblioteca. Se detuvo y sin disimulo analizó al joven que estaba casi parado de espaldas a él.

  La elevada talla del joven le obligo a alzar un poco la mirada. Una leve mueca de complacencia arqueó sus cejas al contemplar la anchura de los hombros y la estrechez de las varoniles caderas. Sonrió complacido.

 

- Le agrada a Ud. mi padre, señor Potter?

  El joven pareció sorprendido por el aspecto de Draco. No disimulo una discreta admiración.

- El joven Draco Malfoy?

- Soy yo.- Draco asintió acercándosele- Veo que el retrato de mi padre le ha impresionado bastante.

- No he logrado mirar otra cosa, lo confieso- Contestó el abogado- Es como si ese retrato tuviera voz y me llamara.

- Que interesante- Contestó Draco. Notó que el joven Potter miraba a la vieja como esperando ser presentado.- Esta es la señora Lestrange. De verdad le parecía que mi padre le llamaba desde el cuadro?

  Draco miraba el retrato de su padre con enigmática fijeza, y en sus negros ojos no se lograba adivinar si había, orgullo, rencor o envidia hacia aquel hombre tan distinto a el.

- Pero hemos venido aquí ha hablar de negocios, ¿verdad señor Potter?- dijo, mientras se dirigía a un sillón.

- Efectivamente- asintió Harry- Vengo a saludarle en primer lugar; a cambiar puntos de vista y a hacerle una petición

  Draco cruzo las piernas recostándose en el sillón. Bellatrix se sentó cerca de el.

- Una petición?- repitió el joven- Aún no nos conocemos y ya quiere hacerme una petición?

- Se la expondré a último momento.- Aseguró mientras se sentaba frente a el.- Comenzare diciendo que ya el señor Snape, mi antecesor, me ha informado del estado de su fortuna. Está íntegramente colocada en valores sólidos. Mi trabajo es cobrar las rentas, entregar a Ud. las cantidades que me pida y colocar el cuantioso capital restante en nuevas inversiones igual de confiables. Supongo que desea seguir así?

- Creo que es lo correcto.- Intervino Bellatrix- cuando se posee una fortuna como la que tu heredaste no es necesario meterse en aventuras. Tu renta es de 50 millones de galeones al año. Es imposible gastar tanto.

- Cierto, es difícil gastar tanto dinero- Concordó Harry amistosamente.- Desea Ud. Que siga igual, joven Malfoy?

- Si, desde luego. Invierta mi dinero siempre en negocios sólidos. Y cada seis meses, lógicamente Ud. me presentará un estado de cuentas.

- Correcto. Y ahora la petición que anuncié.

  La puerta de la biblioteca se abrió y Tom ingresó. No era posible reconocer su expresión desde el centro de la biblioteca, pero su voz delato lo nervioso que estaba.

- Ha llamado Ud., Señorito?

- Desde hace 2 horas! Es que estás sordo o aún no sabes tus obligaciones en esta casa?

  Tom se irguió instintivamente, sublevándose ante el regaño.

- Lo siento, no he podido venir antes. Si me dice lo que desea…

- Sube a mi cuarto y seca el piso. Está inundado.

  Tom no tuvo en cuenta la presencia del desconocido. Impulsado por su temperamento, dio un paso hacia el frente.

- Pero si acabo de secar el cuarto de baño!- Exclamó

- No me contestes y obedece!

- Obedece, Tom!- ordenó la señora Lestrange- No contestes al señorito! Y no se trata del baño, sino del dormitorio. Si hubieras cerrado bien el balcón te ahorrarías esto.

- Lo cerré bien! Uds. lo abrieron, estoy seguro!

  La señora Lestrange avanzó hacia el.

- Atreverte a hablar así del señorito delante de este señor!... No mereces ni el pan que te dan! Anda y limpia el suelo!

  Trató de empujarlo hacia afuera, pero Tom se lo impidió. Su pecho se hinchó con la fuerza de la ira que sentía y sus ojos relampaguearon. Todo su abatimiento desapareció.

- Por fortuna me queda poco tiempo en esta casa- exclamó- Dentro de poco cumpliré diecisiete y podré irme de aquí sin que Ud. pueda enviar a traerme de nuevo, como las otras veces! Lo que nunca podré hacer es perdonarles!

- Vete! Sal de aquí!

- No me toque!- Se sacudió con violencia las manos de Bellatrix y retrocedió hacia la puerta.- De nada te sirven tus millones, Draco!- Exclamó- Tienes un alma miserable!

  La señora Lestrange cerró la puerta de un golpe. Su cuerpo temblaba. Se volvió hacia Potter que presenciaba la escena atónito y murmuro:

- Disculpe Ud. Lo siento. La servidumbre, Ud. Sabe… cada día son más insolentes.

  Draco tenía un cigarrillo entre los dedos y un encendedor en la otra mano. Sus ojos clavados aún en la puerta. Bajo la hermosa seda de su camisa respiraba su pecho agitado.

- Lo tengo por caridad. Bellatrix Lestrange lo encontró no se dónde.

- Lo abandonaron recién nacido- explicó la vieja- Alguien lo dejó envuelto en unos pañales mugrientos, en un banco del parque y yo lo encontré. Lloraba de frío y hambre y me dio lástima. Yo… yo había perdido un hijito que había muerto no hacía mucho. Y ya ve como me paga! No se puede tener lástima de nadie.

  El joven abogado ofreció fuego con su encendedor a Draco, que tenía su cigarrillo olvidado, y apenas sonrió.

- Siento que piense así, señora Lestrange, porque la petición que quiero hacerles es precisamente que tengan lástima de unas pobres gentes- dijo con voz tranquila- Como decía hace unos momentos, Ud señorito Malfoy, tiene tanto dinero que no sabe en que gastarlo. Yo pretendo brindarle una bella forma de gastar una pequeña parte de sus rentas: contribuyendo con un donativo para la reconstrucción de viviendas para unas familias damnificadas por el terremoto. Es la petición que le anuncié.- Hubo un corto silencio.- Se trata de este barrio- anunció Harry, mostrándole un plano. Draco se volvió hacia él sin mucho interés.

- Sin duda habrá pasado alguna vez por aquí y ha podido ver como quedaron las casas de esa pobre gente. Es el sector céntrico de Londres.

- Sí- respondió Draco- Un barrio de casas viejas, donde viven muggles sucios y malolientes.

- Gentes desamparadas por la fortuna- Corrigió Harry- Algunas personas generosas intentan reconstruirles las casas para que puedan vivir como seres humanos. Yo he recibido la misión de solicitar a mis clientes una contribución se así lo desean. Ha sido una satisfacción comprobar que hasta ahora no he tacado en balde ninguna puerta. Naturalmente he pensado que Ud. no deseara quedar fuera de tan noble proyecto.

  Draco tenía el ceño fruncido. Aunque de rasgos perfectos, el gesto le daba un aspecto poco agradable. Clavó su mirada en las esmeraldas del abogado.

- Y Ud., ha dad algo?

- Por supuesto.

- Cuánto?

  Harry pareció sorprendido y divertido.

- Poca cosa, de acuerdo a mis posibilidades.

- Cuánto?

- Debido a que tanto le interesa la cantidad, no tengo inconveniente en decirlo. He entregado más de 2000 galeones de mis bolsillos. Debe entender que no soy rico.

- Ya. Y cuánto espera que dé yo?

- Lo que Ud. desee dar, naturalmente.

- Pero, Cuánto ha imaginado que puedo dar?

  Potter pareció realmente molesto con el tono frío de Draco.

- Joven Malfoy, eso no puedo decírselo yo. Aunque si puedo informarle que algunos de mis clientes han entregado hasta 50 mil galeones. Ud. ha heredado una gran fortuna…

  Draco cogió el plano, lo dobló meticulosamente y se lo devolvió a Harry.

- Siento que se me hace tarde, señor Potter – dijo, mirando su reloj de oro- Me esperan en una fiesta. Bellatrix… Mi abrigo y el coche, por favor- Se volvió nuevamente al abogado- Respecto a aquel asunto- añadió mientras Bellatrix salía- no comprendo qué puede importarme a mí. Son muggles insignificantes, señor Potter. Me asombra que un hombre como usted pierda su tiempo con esas tonterías…

  Draco contemplaba, al hablar, la estampa del joven abogado, sin ocultar la atracción que experimentaba, mientras las facciones de Harry se contraían con dureza.

- Pero pensaré en el asunto- añadió el joven con voz lenta, sin dejar de mirarlo- Iré a verle a Ud. Sí- susurró- iré a verle.

- Draco…

  El aludido se volvió. Al encontrase con la mirada de la señora Lestrange que volvía, sonrió de forma extraña.

- Tu abrigo, Draco. El coche está listo. Si el señor Potter ha terminado ya…

  Harry se dirigió al sofá donde había dejado su impermeable y maletín.

- Lo estaré esperando. Buenas noches.

  Lestrange ponía a Draco su abrigo. Este sonreía levemente contemplando al abogado.

- Cómo dijo que se llama Ud.?

- Potter. Harry Potter.

  Alzándose el cuello del abrigo, Draco se le aproximo tendiéndole la mano.

- Quizás me convenza Ud., Harry. Cuando hablemos más detenidamente. Adiós.

- Espero verle pronto, joven Malfoy- dijo- Adiós, Buenas noches, señora Lestrange.

- Buenas noches- contestó la vieja con voz helada.

  Ambas personas se quedaron mirando hasta que salió. Luego una carcajada de Draco resonó.

- Me largo. Pansy me está esperando.

- Pansy, ése es el partido que te conviene, Draco. Tiene tanto dinero como tú y es de familia de largo linaje… Espera un instante, voy a buscar el paraguas.

  El moreno abrió la puerta el mismo. El vendaval sacudió su abrigo. Bellatrix se estremeció mientras abría el paraguas para resguardar a Draco.

- Es espantoso- gimió- Odio las tormentas, las odio.

- Cállate!- lo increpó el joven cruzando hacia el coche, cuya portezuela mantenía abierta el chofer.

  Draco rió agudamente entrando en el coche, y éste partió.

  Temblando más de espanto que de frío, Bellatrix retrocedió hacia la puerta. Fue entonces que noto una sombra ante ella, surgiendo del muro. Era una figura confusa, chata, gruesa.

  La señora Lestrange paró en seco mirándole aterrada.

- Quítese!- Casi gritó, sobresaltada- Déjeme entrar.

  La sombra se movió sin apartarse. De ella surgió una voz aflautada y desagradable.

- Hola, Bellatrix…

  Como si aquellas palabras fueran un rayo sobre su cabeza, la vieja se tambaleó.

- No…-jadeó, aterrada.- No puede ser…

  Algo similar a una risa surgió de la sombra.

- Mucho tiempo me costó encontrarte, Bellatrix Lestrange! Ingrata, mala amiga. Es que no me vas a invitar un trago? Anda, está lloviendo. Te acuerdas? Igualito que aquella noche.

  Bellatrix parecía petrificada. Miraba aterrada aquella sombra, olvidándose de la lluvia que la empapaba.

- Acabo de ver a tu hijo, Bellatrix, Qué elegante, con su abrigo…

- No es mi hijo!- chilló la vieja.

- Anda, Bellatrix, entremos- dijo empujándola- Entremos y dame un trago, que lo necesito. Estoy tan cansado y hace tanto frío…

  Bellatrix se dejó guiar mientras sollozaba. La sombra la empujó haciéndola entrar a la casa.

 

Continuara…

  
Notas finales:
Espero que les haya interesado... por favor escriban algun comentario... acepto hasta maldiciones o fruta!
Oculto en el Pasado por M M Malfoy
Notas del autor:

Tarde más de lo que habia prometido... perdón, pero la U me agota el tiempo.

es breve este cap... pero era necesario.

**Oculto en tu mirada**

By: M. M. Malfoy

Capitulo 2

* Oculto en el Pasado*

- Era un hombre muy hermoso el difunto Lucius Malfoy. Muy hermoso.-Afirmo el gordo contemplando el retrato- Es un placer para la vista observarle. Que ojos de plata tenía!, Qué Cabellera!. Su voz casi aflautada daba la impresión de que varios personajes hablaran por su boca.Volvió a beber de su copa.

- Qué bien vives, Bella!... Y yo pasando hambre y sed estos dieciséis años. Eres una mala amiga!. Bellatrix seguía mirándole con fijeza. En su rostro se dibujaba un sufrimiento enloquecedor.

- Dime ya lo que quieres, Petter- logró articular- No me atormentes más. Petter se volvió lentamente, quedando de espaldas al retrato.

- A veces me enredo en mi mente- aseguró- Y ahora, mirando el retrato del difunto Sr. Malfoy y tomando este excelente whisky de fuego… lo que se me ha ocurrido es que a la familia no hay que perderla de vista. Como agotado por el esfuerzo de hablar, el gordo lanzó un profundo suspiro y se dejó caer en un sillón frente a Bellatrix.

- Qué bien se vive aquí!- repitió- Qué gusto vivir en una Mansión como esta!. Escucha. Oyes la tormenta? Aquí apenas se oyen los truenos… Entre estos muros uno se siente seguro. Mira el destello de los relámpagos! Tal vez alguna alma en pena está pidiendo venganza, Bella.

- Cállate, Petter!- casi gritó la vieja, angustiada- Dime que quieres y vete!

- Solo vine a verte, Bella, porque somos amigos.La cara asquerosa, como el de una rata del gordo adoptó un gesto de éxtasis.- Recuerdas, Bella?- continuo en un susurro.

- Vivíamos entonces en Birmingham. Fuiste a mi casa y me dijiste: “Mi hermano de leche se está muriendo en Londres. Es el millonario Lucius Malfoy, y me ha llamado para dejarme al cuidado de su hijo Draco que sólo tiene seis meses”. Y yo te dije:”Es que no tiene esposa para que lo cuide?”. Tú me contestaste:” Es que la señora Malfoy murió al nacer el niño”. Te acuerdas, Bella?  Bellatrix gemía acurrucada en un sillón. Petter bebió un largo trago.

- Yo te dije: “Y dónde dejaras a tu hijo mientras estés ausente, Bella?” Tu hijito Tom tenía siete meses, sólo un mes más que el hijo de Lucius y Narcisa Malfoy.

- No es cierto eso que estas pensando!- chilló Bellatrix- Yo no hice eso, no lo hice!

- Todo venía bien. Qué casualidad! Tu marido había muerto hace unos meses y te había dejado sola con tu hijo, que tenía el pelo, las cejas y las pestañas de cuervito negro, igual que tú. Y por qué te lo teñiste castaño, Bella?

- Márchate!- Sollozó la vieja- Te daré dinero!Petter se acomodo en el sillón.- Dime cuánto quieres y te lo daré!- rogó Bellatrix.

- Es que no te gusta recordar, bella? Yo también me he acordado muchas veces de tu hermano de leche mientras agonizaba. Cuando te miró y te dijo: “Bellatrix, te confío a mi hijo”.Como si todas sus fuerzas la hubiesen abandonado, Bellatrix permanecía encogida en el sillón con la mirada perdida.

- Debió ser después cuando tuviste la idea. Era tan fácil! Recogiste a tu pequeño Tom y te instalaste en Londres un breve tiempo. Los dos niños juntos, y eran tan distintos. El heredero de los Malfoy tenía cabellos, pestañas y cejas intensamente rubias, casi blancas, además de esos hermosos ojos de plata.

- Dime lo que quieres y márchate. No puedes seguir aquí. Draco puede volver y encontrarte.

- Draco?... Tom, querrás decir! Tu hijo!

- No es mi hijo. Es el hijo de los Malfoy! Tú no puedes comprobar nada…Petter la contempló sonriendo.

- Qué te pasa, Bella? El no regresara hasta tarde en la madrugada. Tiene esas costumbres de niño rico. Un día, Bella, me encontré muy apurado de dinero, y me dije: “ Mi buena amiga Bellatrix Lestrange me echará una mano”. Fui a buscarte a Birmingham, pero me encontré con que habías dejado la casa, y que te habías ido de viaje con los dos niñitos. Un día entonces en Bristol, de repente te vi pasar. Ibas muy bien vestida, y te acompañaban dos niños de la misma edad. Uno era moreno, de pelo negro feo y enmarañado, como tú habías sido siempre. El otro tenía un pelo y unos ojos grises inconfundibles. Me extrañaron dos cosas: Que el que tenía el pelo rubio iba humildemente vestido, y que tú llevabas el cabello teñido de castaño, las cejas también. Te llamé, pero ustedes subieron a un auto y desaparecieron. Con lo necesitado que yo estaba de ayuda!... Pero en Birmingham una conocida me contó una cosa, Bella. Hizo una larga pausa, mientras bebía otro trago de su whisky. Luego añadió con voz calmada:

- Al preguntar por ti a tanta gente, una conocida me dijo: “La Bellatrix Lestrange no volverá por aquí, señor. Le escribió a mi marido, que era su jardinero, diciéndole que lo dejara todo abandonado, porque ella y el pequeño Draco se instalarían en otro lado”. Le pregunté dónde, perro no sabía. Entonces, cuando ya me iba, se me ocurrió preguntarle: “ Y de su hijo Tom, sabe algo?” La mujer me contestó: “Pero, no sabe, señor? El niñito de la señora Lestrange murió hace tres años- Ahora ella se dedica solo a cuidar al pequeño Draco” Entonces comprendí! Qué tu hijo había muerto hace tres años? Si yo mismo te había visto con el hacía apenas una semana! Comprendí por qué te habías marchado de viaje durante ocho años, tú sola con los niños. Ocho años! Un niño que se marcha a los siete u ocho meses, y vuelve cuando ya tiene ocho  años… Quién podría saber si es el mismo? Ni el mismo puede acordarse, porque un niño tan pequeño aún no sabe ni su nombre. Qué fácil era. Llamaste Draco a tu propio hijo, y lo convertiste, sólo en eso, en un heredero de toda la fortuna de los Malfoy. Y el otro, Qué hiciste, Bella?

- No es verdad, todo eso es mentira!- aulló Bellatrix. Pero enseguida pareció recapacitar.- Te daré dinero- dijo agotada- Cuánto quieres?

- De momento, un millón de galeones.

- Estás loco! Te daré doscientos mil si te comprometes a no volver a molestarme.

- Oh, estoy seguro de que serás razonable, Bella. Debes comprender que con  menos de un millón no puedo callar mi conciencia, que dice: “Petter, tu deber es buscar al verdadero Draco y decirle que le han robado hasta el nombre”.

- Petter, me es muy difícil disponer de tanto.

- Es muy poco. Sé inteligente o lo perderás todo.Bellatrix le volvió la espalda y salió lentamente. Volvió pasando a Petter una bolsa con galeones.

- Toma. Un millón de galeones. Pero no puedo darte más, Petter. El gordo se marchó.

Cuando abría la puerta de la calle para salir, el rugir de la tempestad invadió la sala.

Parada en medio de la biblioteca, Bellatrix murmuró con voz silbante:

- Maldito seas! Alzó el rostro, y encontró clavados en los suyos los ojos grises del hombre del retrato. 

Continuará… 

Notas finales:

Espero que sea de su agrado...

Y plis... dejen comentarios, aunq sean maldiciones!!!!

acepto lo q sea!!

Kises

M M Malfoy

Oculto en tu Actitud por M M Malfoy
Notas del autor:

Espero q esta vez resuelte...

E intentado subir este cap hace una semana... pero la pagina no m dejaba...

Bueno si resulta este cap. esta dedicado a Kikimaru por su apoyo!

**Oculto en tu mirada**

By: M. M. Malfoy

Capitulo 3

* Oculto en tu Actitud*

Tres hombres caminaban sombríos entre la devastación que veían. El de roja cabellera extendió el brazo.

- Esto es todo lo que ha quedado de esta parte del Londres muggle.-Dijo con pesar.- Es urgente hacer algo por ellos, realmente urgente.

- Sí, es muy necesario- corroboro el pelirrojo más viejo de los tres, sacudiéndose el agua que se le escurría por el sombrero.- Es muy urgente, pero hace falta tanto dinero.

- No podemos quejarnos- afirmo el pelirrojo más joven- Tenemos ya una gran parte. Con veinte millones de galeones más

…- Casi nada!

- Para el joven Draco Malfoy, veinte millones de galeones es poco- exclamó el joven pelirrojo.

- Qué opinas tu, Harry? Harry no le escuchaba. Con las manos en los bolsillos del impermeable y el sombrero calado para protegerse de la lluvia, contemplaba la desolación.- No nos dará ni un knut- Vaticinó, echando a andar hacia un grupo de edificios a punto de derrumbarse. Los otros lo siguieron.

- No te desanimes, Harry.- Rogó el joven pelirrojo- Si tú lograras que el joven Malfoy se interesara por nuestra causa, sería la salvación de esta pobre gente.

- Lo volveré a intentar, Ron- Prometió- Uno de estos días pasará por mi oficina.

- Si lo trajeras aquí para que vea esto, tal vez se le ablande el corazón.

Atravesaron hacia el otro lado, donde se veían dos autos estacionados. Al cruzar entre la gente que trataba de reconstruir techos de latas o carpas para protegerse de la fría noche que tendrían que soportar. Recogiendo los miserables restos de los que un día fueron sus muebles y enseres.

- No deberían quedarse aquí- dijo el mayor.

Las personas les miraban pasar con indiferencia. Eran seres a los que parecían habérseles borrado todas las esperanzas.

- Tratan de rescatar lo poco que les quedo.- Comentó Harry. Bruscamente se detuvo mirando extrañado a un joven, mientras sus dos acompañantes seguían caminado. El mayor se dio cuenta de que Harry se retrasaba, y se paró.

- No vienes, Harry?

- Sigan, por favor. Los veré más tarde, señor Weasley.- Contestó Harry.

Retrocedió, acercándose a un  precario tejado de latas sostenidas por palos, bajo el cual dos jóvenes conversaban y unos niños trataban de resguardar algunas cosas amontonadas afuera.

-Vete ya, Tom. Se te está haciendo tarde.- urgió la mujer.- Y muchas gracias por las ropas y los alimentos que nos trajiste. Anda, no te retrases más. Ya conoces el genio que tiene tu señor.Tom llevaba la capucha del impermeable caída a la espalda mientras ayudaba a la mujer.

- Sí, tendré que irme, Tracey, no sabes cuanto siento no poder ofrecerte una casa para que pasen la noche. Me desespera pensar que tu y los niños van a estar aquí a la intemperie. Es una locura quedarse aquí!

- Si no nos quedamos, no podremos recoger nuestras cosas, anda.- Insistió Tracey empujándolo.- No te entretengas, y no te preocupes por nosotros. Una se acostumbra. Anda. No seas tonto y vete ya.

La abrazó y la besó en la mejilla.

- En momentos como éste, quisiera ser rico.- sonrió. Se inclinó a besar a los niños, y levantándose se despidió- No sé cuándo podré volver, pero si necesitan algo que yo tenga, ya sabes, vas a buscarme entrando por la puerta de la cocina.

- Descuida. Adiós, Tom.- Adiós.

Tom se alejó caminando del barrial. Antes de perderse entre la gente volvió para decir adiós con la mano.

Un auto se alejaba en la misma dirección que Tom; el joven tuvo la impresión de que alguien lo miraba intensamente.Molesto, aceleró el paso. Pero la sensación se hizo más fuerte. Volvió la cabeza sin dejar de caminar, y entonces descubrió a un hombre que se acercaba.Tom iba a acelerar el paso aún más, pero de repente se detuvo.

- Se le ofrece algo?- Preguntó

Harry se acercó a el mirándole con extrañeza.

- Perdone que lo haya seguido- Se disculpó- En realidad no se por qué lo he hecho. Sólo que tuve la sensación de que Ud. y yo… Le parecerá absurdo, pero tengo la impresión de que yo lo conozco, incluso que ha hablado conmigo anteriormente.

- Claro que ha hablado conmigo, señor Potter. Yo soy el lacayo del joven Malfoy. Usted estuvo en la casa hace tres días, durante la tormenta.

- Sí, es cierto. Y Ud. es…? Sí ya recuerdo. Me parece que se enfadó con el joven Malfoy aquella noche, no?

- Lo siento, no debí dar ese espectáculo delante suyo, pero es que… yo estaba muy alterado.

Harry seguía mirándolo atentamente. Sus cejas se fruncían, y una expresión de intriga había surgido en su atractivo rostro.

- Pero no es de eso de lo que yo lo conozco. Nos hemos visto en alguna otra ocasión. Antes… quizás hace mucho tiempo.

- No, señor Potter. Estoy seguro.

- Va Ud. Hacia el centro? Suba y lo llevaré- Ofreció, abriendo la puerta del auto. Tom titubeó.

- No se moleste- Dijo.

- Vamos, suba. Llueve demasiado para seguir aquí parados. Lo tomó del codo y lo hizo subir. Dio la vuelta y se sentó al volante. Encendió el  motor  y partió. 

Tom se dio cuenta de que Harry seguía mirándolo intensamente.

- No.- Dijo Harry.- No consigo recordar dónde lo he visto antes. Es un recuerdo muy confuso, y sin embargo, muy fuerte.

- Debe confundirme con otra persona, señor Potter.

- A qué ha venido a este barrio?- Conozco a una familia que vive aquí, y he venido a traerles algunas ropas.

- Se ha constituido una Fundación para ayudarles, pero son muchos y hay poco dinero. Han enviado algunos camiones con ropas y víveres. De dónde lo conozco yo a usted?

- Le aseguro que de ninguna parte.

- Si consiguen  reunir el dinero necesario, se reconstruirán más casas.

- Será una obra magnifica.

Harry guardó silencio un momento. En vano seguía tratando de recordar.

- Si Ud. No está a gusto en casa del joven Malfoy, por qué no busca otro empleo? – Preguntó.

- Soy menor de edad, y la señora Lestrange es mi tutora.

- No tiene usted padres?

Tom sintió que las mejillas le ardían al mentir.

- Murieron siendo yo un niño, y me dejaron a cargo de la señora Bellatrix. Ella era viuda y tenía entonces un hijo de mi edad, que murió al poco tiempo. Desde entonces me tiene a su lado.

- Sí, ahora recuerdo que la señora Lestrange dijo algo al respecto… No parece usted agradecer mucho lo que la señora Lestrange ha hecho por usted.

Tom se irguió en su asiento con molestia.

- Usted no tiene derecho a juzgar mis actos!- Le dijo bruscamente.

- Vaya, usted es orgulloso.- Dijo Harry con gesto ligeramente divertido.- Perdóneme que me haya atrevido a opinar sobre su actitud hacia la señora Lestrange.

Los faroles alumbraban las calles desiertas. Harry encendió la luz interior del auto y observó la actitud de Tom.

- No hablaba en serio.- Se disculpó.- No era mi intención juzgar sus actos y menos incomodarle. Perdóneme.

El pareció no oírle.

- Pero seguramente existen motivos que yo desconozco que justifican su actitud, Verdad?

- Tiene usted ganas de burlarse, no es cierto?

Harry sonrió al comprobar que el había notado el levísimo tono de ironía en sus palabras.

- Dice usted que no es mayor de edad, pero no debe faltarle mucho para cumplir los 17 años.- Sugirió.

La armoniosa voz del chico respondió con una nota de ansiedad.

- En junio.

- Sólo le faltan dos meses.

- Dos siglos!

- Pero pasarán enseguida, llevándose los problemas que hoy le parecen tan importantes. No me burlaba antes. Consideraba lo exagerada que es la juventud para juzgar sus problemas, y lo fácilmente que se desanima y se compadece de sí misma.

- Habla usted de la juventud como si fuera algo que ya dejó atrás.- Contestó.- No es usted viejo.

- Claro que no.- Aseguró Harry.- Pero cumpliré pronto los 27 años, los suficientes para darle un consejo. Es sólo éste: sonría.

Tom lo miró a los ojos.

Las cejas se fruncieron en la frente de Harry.

- Yo he visto esos ojos antes… Dónde ha sido?

- A veces es muy difícil sonreír.- Aseguró Tom, sin escuchar su pregunta.- Mire usted a las personas de aquel barrio muggle. Pídales que sonrían. No sería demasiada exigencia pedirles que sonrían?

Pero Harry no lo oía, ocupado sólo de mirarlo.

- Se compadece usted demasiado de sí mismo.- Respondió con brusquedad.- No hay ningún problema importante. Todo tiene solución.

- Hable por usted.- La decepción se reflejaba en sus ojos.

Harry encendió un cigarro y se lo ofreció.

- Tome.

- No fumo. Cuando se es pobre no se pueden tener vicios.

- Termine de apiadarse de si mismo!.- Rugió Harry sacudiéndolo por un brazo.- Qué le pasa? Es que usted sólo sabe llorar?

Recuperándose de su momentánea debilidad, Tom se desprendió de la mano que le apretaba la muñeca.

- Nadie está libre de un momento idiota.- Dijo.- Quiere dejarme en la próxima esquina? Aún tengo tiempo para recoger las tareas en la escuela.

Harry asintió con un movimiento de cabeza. Condujo un poco más y acercó el auto a la acera al llegar a la esquina.

- Lo esperaré.- Dijo.

- No, gracias. Voy a tardarme.

Abrió la puerta, bajó, volviéndose:

- Gracias por traerme, señor Potter.

Y cruzó corriendo hasta un pasaje. 

Continuará…

Notas finales:

Bien espero q les guste... y q dejen algun comentario... critica... lo q sea!!

Nany muchas gracias por avisarme!!!

Acepto todo!!!

M M Malfoy

Oculto en los Recuerdos por M M Malfoy
Notas del autor:

Ya que resulto subir el anterior... procedo a subir de inmediato un nuevo capitulo!!

Gracias a Kikimaru, Sora_Black, Evan y Nany por comentar!

**Oculto en tu mirada**

 

By: M. M. Malfoy

 

Capitulo 4

 

* Oculto en los Recuerdos*

 

- Te dije que no podía darte más.- Silbó Bellatrix Lestrange.- Ándate, Petter, por favor!

 

Petter parecía un ave del paraíso. Su gordísimo cuerpo ataviado coloridamente con ropas nuevas que decían claramente dónde había ido a parar el dinero que Bellatrix le diera.

 

- Comprende que he tenido que hacer algunos gastos. Ten en cuenta que está llegando la primavera.- Añadió la rata.- Sólo cien mil galeones más, no seas avara.

 

Las dos personas se miraban a los ojos. Petter sonrió con dulzura.

 

- Tu hijo está en casa, verdad? Cuánto me gustaría verlo! Le tenía tanto cariño…!

 

Bellatrix hinchó el pecho respirando profundamente. Fue hacia la caja fuerte de la biblioteca y manipuló unos momentos. Se volvió después.

 

- Es lo único que me queda, Petter.- Advirtió.- No te daré ni un knut más.

 

Bellatrix lo acompaño hasta la puerta, asegurándose de que no se encontrara con nadie en el camino. Volvió a la biblioteca y resueltamente tiró el cordón de llamada.

 

Esperó nerviosa hasta que apareció Tom.

 

- Pasa, Tom, hijo mío.- Invitó con dulzura.- Siéntate.

 

El joven la miró asombrado.

 

- Vamos, siéntate y hablemos. Estoy preocupada por tu porvenir, Tom. Dentro de dos meses cumplirás diecisiete años, y es hora de que pensemos lo que va a ser de ti. Es conveniente pensar en tu felicidad futura. Tom se había sentado en una silla frente a Bellatrix, y la contemplaba sorprendido.

 

- No es necesario que se preocupe por mí, señora Lestrange.- Contestó.-He ido a la escuela. Sé realizar todos los hechizos básicos y tengo conocimientos de sanación, además pretendo estudiar  medimagia.

 

- Yo he pensado algo mejor, Tom, tengo entendido que el chofer tiene un hermano en Gales que posee un restaurante. Sé que ese hermano se asociaría en el negocio si el chofer aportara un millón de galeones. Eso es un buen porvenir.

 

- A dónde quiere llegar?

 

- Muy sencillo. El chofer es un excelente muchacho y está enamorado de ti. Yo te daría dos millones de dote, y con ellos, una vez casado, tu marido se podría asociar con su hermano e irse a Gales…

 

Tom se pudo de pie.

 

- Cuando quiera casarme lo decidiré yo mismo.- Contestó.- No se tome molestias por mí.

 

- Es por tu bien!- exclamó Bellatrix.

 

- Si no quiere nada más, me retiro.

 

- Escucha, Tom, no tendrás otra oportunidad así! Quién va a quererte a ti, cuando sepan que no tienes ni apellido siquiera?

 

- Desea algo más?.- Preguntó Tom, palideciendo.

 

- Sé razonable! Además…, lo mejor para ti es marcharte lejos, donde nadie te conozca. Si te quedas en Londres, siempre puedes encontrarte con alguien que conozca tu historia.

 

Tom se había puesto intensamente pálido. Sus ojos parecían más tormentosos en su profundo fulgor.

 

- Si mis padres me abandonaron, que Merlín los perdone como yo los he perdonado. Yo no soy culpable. Pero no tema, que nunca vendré a pedirle ayuda.

 

- No seas loco, Tom! Te hablo por tu bien! Lo que más te conviene es irte lejos.

 

Tom se dirigió a la puerta.

 

- Soy yo el que tiene que decidir lo que me conviene.- Contestó.- Ya se ha ocupado usted bastante de mí, y lo ha cobrado en humillaciones y desprecios. No he sido más que el esclavo de Draco. Pero esto ya terminará.

 

Salió cerrando la puerta, y cruzó el vestíbulo hacia la entrada de servicio.

 

Bellatrix se puso de pie. Angustiada, se pasó la esquelética mano por la frente.

 

- Tiene que irse…- Jadeó.- Done Petter no pueda encontrarlo.

 

Su mirada recayó en el retrato, y un gesto de espanto crispó su rostro.

 

- No resisto más…- Murmuró aterrada.

 

Cogió una silla, se subió, y con gran esfuerzo logró descolgar el retrato, depositándolo en el piso, apoyado contra la pared.

 

Se bajaba de la silla cuando se abrió la puerta y Draco entró en la biblioteca.

 

- Qué haces, Bellatrix?

 

La mujer se sobresalto.

 

- Nada, nada… Es que… Hace tiempo que estaba pensando que deberíamos poner este retrato en otro lugar. No va bien acá. Aquí va mejor… un paisaje.

 

Draco cerró la puerta  y avanzó furioso.

 

- No se te ocurra jamás volver a tocar el retrato d mi padre!- Gritó iracundo.- Vuelve a ponerlo en su sitio inmediatamente, Estúpida!

 

- Sí, Draco, lo que tú digas, hijo mío…

 

- No me llames “hijo”! Yo no soy hijo tuyo! Pon ese retrato donde estaba!

 

- Sí, Draco, lo que tú ordenes.

 

Con mucho esfuerzo la vieja tomó el pesado retrato y volvió a subirse sobre la silla para colgarlo.

 

Draco lo miraba con orgullo.

 

- Qué hermoso era mi padre…! –Susurró.- Tú crees que me parezco a él?

 

- Sí.- Musitó Bellatrix, bajando de la silla.- Te pareces mucho.

 

- Estás mintiendo! Mi pare tenía el cabello rubio y los ojos grises, y yo los tengo negros!

 

- Tú eres mucho más hermoso que tu padre.

 

- Eso no es verdad. – Respondió Draco con un temblor rencoroso en la voz.- Tú eres como las demás sirvientas que han pasado por esta casa, que encontraban parecido a Tom con mi padre!

 

- No! Tu padre tenía clase. Tom no es más que un sangre sucia.

 

- Pero tiene el pelo rubio y los ojos grises, los ojos…

 

- Hay muchos hombres rubios.

 

Draco siguió mirando el retrato del Señor Malfoy con expresión de orgullo y envidia.

 

- No vuelvas a tocar este retrato.- Repitió después.- No te atrevas nunca a tocar con tus manos nada que haya pertenecido a mi padre, Bellatrix.

 

- No lo volveré a hacer.- Murmuró la vieja.

 

- Y otra cosa.- Añadió Draco.- Ya va siendo hora de que vayas acostumbrándote a llamarme “señor”, y a tratarme de usted. No me gusta tanta familiaridad.

 

- Pero… Pero yo te he cuidado desde niño, desde… Casi desde que naciste!- Gimió Bellatrix.

 

- Entonces era un niño. Aprende a comportarte, o no durarás mucho tiempo en esta casa.

 

La consumida mujer agachó la cabeza.

 

- Sí señor.- Tartamudeó. Su voz se rompió bruscamente, y un desesperado sollozo desgarró su garganta.

 

Echándose a los hombros el largo abrigo, Draco salió sin despedirse. Bellatrix se sentía morir.

 

Torpemente salió de la biblioteca, y empezó a subir la escalera agarrándose del pasamano. Sus pies se arrastraban por la alfombra. Iba llegando al rellano, cuando las fuerzas le abandonaron. Su mano resbaló por la balaustrada de la escalera, buscando en vano un asidero. Abrió los brazos y cayó de espaldas por la escalera, rodando como un cuerpo inerte. Su cabeza rebotó contra los peldaños, dejando un rastro de sangre. Quedó tendida ahí.  

Continuará…

 

 

Notas finales:

Se que los caps están muy cortos, pero no he logrado hacerlos más largos en parte por falta de tiempo y en parte porq m falta inspiración!.

Bueno espero sus comentarios, recuerden que con ellos m llenan de ganas de seguir escribiendo...

M M Malfoy

Oculto en tu Rechazo por M M Malfoy
Notas del autor:
Perdonen la tardanza, pero tiempo era lo que no tenía!, pero ya estoy libre de la Universidad, así que vuelvo a las andanzas.

**Oculto en tu mirada**

 By: M. M. Malfoy 

Capitulo 5 

*Oculto en tu Rechazo*  

Draco desabrocho otro botón de su costosa camisa de seda. 

- Sí, es interesante lo que me ha explicado sobre esos pobres muggles, pero Ud. Sólo se ocupa de cosas serias, señor Potter? 

Harry encendió la lámpara de su escritorio. 

- Hay momentos en que es inhumano bromear- Contestó molesto el ojiverde. 

Draco recorrió despacio con la mirada la figura varonil, y terminó posando sus ojos en los de Harry, al tiempo que se ponía de pie. Se acercó a él. Colocó en el bien formado torso la palma de su mano, y se aproximó hasta rozarle. 

- En este momento hay cosas más agradables en que pensar. Por ejemplo, el encontrarnos solos en una oficina tan agradable, al atardecer. 

Dejó resbalar su mano bajo la chaqueta de Harry hasta rozar con sus dedos los botones de la camisa. 

- Usted es caprichoso.- sugirió Harry, mirándole divertido. 

- Y si lo fuera…? – preguntó suavemente. 

Harry encendió el citófono que tenia sobre el escritorio. 

- Ginny- Llamó.- Tráigame el informe Aboot 

- En seguida.- Contestó por el aparato la voz de una mujer. 

Draco levantó una ceja, perdiendo la sonrisa. Harry sonrió. 

- En otro momento hablaremos de caprichos, Draco.- Dijo ligeramente burlón. 

El joven retiro la mano. 

- Usted se hace de rogar.- dijo sin expresión.- Bien, hasta pronto. Creo que empiezo a interesarme por esa Fundación suya. 

La puerta se abrió, y una atractiva pelirroja entró trayendo una carpeta. 

- El informe Aboot.- dijo, dejándolo sobre el escritorio. 

- Un momento, Ginny. Acompaña al señor Malfoy. 

- Buenas tardes, joven Malfoy. Ha sido agradable charlar con usted. 

- Volveré a proporcionarle ese placer.- aseguró el joven.- Buenas tardes. 

Ginny reía ligeramente mientras regresaba. 

- Estás envejeciendo, Harry. ¿O es otra la razón? 

- No me gusta que me conquisten. Eso estaba bien a mis 15 años. Ahora prefiero ser yo el cazador. Es lo que tú dices: me hago viejo. 

Ginny volvió a reír con aquel tono amistoso. 

- ¿Por qué no eres sincero? Hace muchos años que somos amigos, hasta fuimos novios, y nunca te he visto como estás desde hace días.

 Harry cogió un cigarro de la cajetilla de su bolsillo, encendiéndolo. 

- Y, Cómo estoy?- preguntó, indiferente. 

- Oye, te conozco bastante para… 

- Hay unos ojos grises que me persiguen.- la interrumpió Harry con un gesto que pretendió ser burlón, pero resultó preocupado. 

- ¿Y a qué chico pertenecen esos ojos misteriosos? 

- Eso es lo malo, que son misteriosos. No consigo recordar dónde los he visto. Y sin embargo, “sé” que no hace mucho que los estuve mirando!.

 Dio unos pasos, distraído. 

- Es un recuerdo semejante al que nos queda después de un sueño. 

- Estás hablando en serio? – se sorprendió Ginny. 

- Absurdo, verdad? Hace pocos días volví a encontrarme con los mismos ojos, pero esta vez estaban en el rostro de un joven real. Lo seguí, lo abordé y lo hice subir a mi auto. En ciertos momentos me parecía que era el hombre que yo había visto antes, pero el aseguraba que estaba equivocado. Pero era como una encarnación del hombre que yo había visto no sé dónde. 

***+*** 

Tom se despidió con un gesto de algunos de sus compañeros, y con los libros bajo el brazo bajó la escalera. Aunque el buen tiempo exigía otra clase de ropa, llevaba puesto un grueso abrigo. Salió a la calle y entonces sintió calor. La noche tibia anunciaba la primavera próxima. Se quitó el abrigo, lo colgó de su brazo y siguió calle arriba. Apenas había caminado un par de pasos cuando se detuvo al ver acercarse a un hombre que estaba esperando en un auto. 

- Buenas noches- saludó Harry. 

- Buenas noches.- contestó Tom, mirándole. 

- Qué casualidad encontrarme con usted, ¿verdad? ¡Va usted hacia su casa! 

Tom reconoció con la mirada el auto estacionado junto a la acera.  

- Vaya, qué casualidad. –Dijo- Supongo que usted justo iba pasando por aquí… Harry sonrió, comprendiendo que era inútil mentir. 

- Debí dejar el auto en otra calle.- comentó.- La verdad es que tenía deseos de verlo a usted. Si sube lo llevaré a su casa. 

- Me gusta ir caminando.- contestó Tom, reanudando el camino calle arriba. 

- La noche invita a caminar, es cierto.- aprobó Harry, colocándose a su lado.- Es asombroso disfrutar de una noche tan tibia cuando aún no termina el invierno. 

- Sería mejor que me digiera de una vez lo que desea, señor Potter.- sugirió Tom. 

La verde mirada recorrió la atlética silueta del más joven, que el suéter negro señalaba nítidamente. 

- Ya se lo he dicho. Verlo a usted. Me preguntaba si aún estaría amargado como el otro día. 

- No, al contrario…  

Hizo una cortísima pausa, y agregó. 

- Ya tengo un empleo para cuando cumpla mi mayoría de edad. 

- Ah, sí, en junio. Lo felicito. A veces no resulta fácil encontrar empleo, no teniendo experiencia. 

Se detuvo en la esquina y se volvió hacia Harry. 

- Creo que ya me ha visto bastante, señor Potter. Buenas noches. 

- Le molesta mi compañía? 

- No tiene sentido. 

- Por qué? Qué le encuentra de malo? 

- Señor Potter, usted puede acompañar a hombres como Draco Malfoy, pero no a mí. Es preferible que me deje. 

Harry lo miró sin sonreír. 

- Le soy molesto- dijo. 

- No es eso. No me he formado una opinión de usted. 

- Había pensado invitarlo a alguna parte… a charlar. 

- A mí? 

- Es con usted con quien estoy hablando. 

- Es una burla? 

- Oiga: Qué opinión tiene usted de sí mismo? Por qué ha de encontrar extraño que yo esté interesado en usted? Qué tiene de raro? 

- Cuando uno conoce a los dueños de una casa, no suele invitar a los criados.- Tom le miró a los ojos y comenzó a caminar de nuevo. Harry lo tomo del brazo. 

- Escuche, si mi compañía  lo molesta estoy dispuesto a irme ahora mismo.- dijo- De lo contrario, deje ya de comportarse así. Cómo se llama usted? 

Estaba muy cerca. La luz del poste de la esquina se reflejaba en las grises pupilas, arrancando un destello apasionado y misterioso. 

- Tom. 

Quedaron así unos segundos, mirándose intensamente a los ojos. 

- Tom- repitió Harry. 

Y simplemente, sin reflexionar en lo que hacía, lo atrajo hacía sí y lo besó. Fue al principio una caricia suave. Luego, como preso de un deseo superior a él, lo besó con más pasión, adueñándose de sus labios. 

- Suélteme, suélteme.- se defendió Tom, rechazándolo. 

Logró apartarlo. El abrigo y los libros se habían caído al suelo. Harry se los recogió, entregándoselos. 

- Aléjese, por favor.- pidió Tom sin mirarlo.- No vuelva a buscarme nunca más. Seré un sirviente, pero no una ramera! 

- No pude contenerme, lo siento.- Contestó Harry.- Vamos, Tom, se que no es una ramera. Por favor, te acompañaré, y no me pidas que me marche porque ahora ya no podré. 

- Le pido a usted que se vaya. 

Harry lo observó pensativo. 

- Entiendo.- dijo- me voy, pero volveremos a vernos. Hay algo que me une a ti, y que no puedo rechazar. 

- Un capricho- dijo el joven. 

- No, no es un capricho. Es algo que está en tus ojos, que está en ti llenándote, y que es más fuerte que mi voluntad.  

Sus miradas se cruzaron por un instante.    

Continuará…   

Notas finales:
Perdón por la demora, espero sinceramente que este capitulo les guste, pretendo subir algunos más lo más pronto posible...
Capítulo 6 *Oculto en el Silencio* por M M Malfoy
Notas del autor:

Para los que hayan seguido esta historia, les pido de rofdillas, que perdonen la tardanza, pero mi vida a sido un caos, ... no internet, no pc... y no koi...

además q con las fiestas con suerte e tenido tiempo pa mi...

por favor no se molesten y dejen algun comentario ... critica constructiva o lo q sea..

 

**Oculto en tu Mirada*** 

 

By: M. M. Malfoy 

 

Capitulo 6 

 

*Oculto en el Silencio*

 

 Cuando Tom llego a casa sentía su ser repleto de confusión. 

 

“Un capricho”.- pensó- Esperaría encontrar en mi una aventura fácil. De otro modo ¿por qué iba a fijarse un abogado exitoso y famoso en un sirviente como yo? 

 

Pero a pesar suyo, una suave voz interior le repetía las últimas palabras de él: 

 

“No es un capricho. Es algo que está en tus ojos, que está en ti llenándote, y que es más fuerte que mi voluntad…” 

 

Sintió deseos de llorar, un nudo le apretaba la garganta, pero no podía. Con fuerza resintió la marca con que el destino lo había señalado al nacer, negándole padres y hasta un nombre. 

 

Inconscientemente, su cuerpo se había erguido, y las pupilas grises, habían tomado un brillo de apasionado desafío. 

 

- Si he de estar solo, necesito valor. Lo tendré! 

 

Entró en la cocina. Millicent, la cocinera, se volvió al oír la puerta. 

 

- Qué tarde has vuelto hoy, Tomy! Menos mal que el joven Malfoy aún no ha vuelto y la señora Lestrange no ha llamado ni una sola vez. 

 

- Lo siento.- se disculpó Tom, dejando en una silla el abrigo y los libros.- El profesor de pociones nos ha entretenido un poco. Qué raro que la señora Bellatrix no haya llamado, ¿verdad? 

 

La cocinera miró a Tom con extrañeza, y le preguntó alarmada: 

 

- Oye, qué te pasa?, alguien te hizo algo? 

 

Tom se había sentado y apoyado un codo en la mesa mirando distraídamente el suelo. 

 

- No me pasa nada, nada en absoluto… 

 

- Estás raro. 

 

- Pedimos la felicidad, pero sería muy sabio aceptar de buena gana lo que la vida quiera darnos, si es que quiere darnos algo… 

 

La cocinera dejó el sartén en el fuego y se acercó a Tom. 

 

- Esas son filosofías que no entiendo, Tom, Qué es lo que estás pensando? Me parece muy natural que uno quiera ser feliz.  - Tú no conoces el mundo, Milli. 

 

- Qué te pasa esta noche, que estás tan deprimido? Vamos, Levanta la cabeza! 

 

Ella misma le puso la mano en la barbilla y lo obligó a alzar el rostro. Entonces un gesto risueño ilumino el semblante de la cocinera, al notar los hinchados labios del joven. 

 

- Tom… a ti te ha besado un hombre! Y de qué manera! 

 

- Fue el señor Potter.- dijo sin alegría. 

 

- Potter? Quién es…? El abogado de…? 

 

- Me estaba esperando a la salida de la Academia. No me di cuenta de lo que iba a hacer hasta que me encontré entre sus brazos. Un capricho, supongo. 

 

- Tom, eres hermoso. Y si no es un simple capricho? Cómo es? ¿ No será viejo…  - No, no lo es. 

 

- Y te estaba esperando… Y a ti te gusta, te lo veo en la cara. 

 

- Eso es una tontería. El no puede buscar nada serio en mí. 

 

El timbre empezó a sonar ininterrumpidamente, con frenéticos zumbidos. Poniéndose de pie, Tom se dispuso a salir de la cocina. 

 

- Voy a cambiarme de ropa. 

 

El timbre seguía llamando. De repente se oyó al fondo del pasillo el ruido de la puerta, y la voz de Draco gritando: 

 

- Tom, ven inmediatamente! Tom! Millicent! Vengan en seguida! 

 

Era una voz asustada. Una voz de mujer repitió: 

 

- Vengan inmediatamente! Vengan rápido…! Qué ha pasado aquí? 

 

Los nombrados corrieron alarmados. 

 

- Qué ha ocurrido aquí? – Gritó Draco, señalando al pie de la escalera. 

 

- Qué ha pasado?- Repitió Pansy. 

 

Al pie de la escalera, en medio de un charco de sangre que había ido empapando la alfombra, aparecía tirado el cuerpo de Bellatrix Lestrange. 

 

- Por Merlín!.- Musito Tom, arrodillándose a su lado.- Párese muerta. 

 

- No la toques!.- ordenó Draco.- Pansy, avisa a la Policía! 

 

- Toda la escalera esta manchada de sangre! 

 

- Está viva.- exclamó Tom, retirando la mano del pecho de la vieja.- Avisen al médimago! 

 

Ya Pansy estaba llamando. Transpiraba por el susto y por el voluminoso abrigo que llevaba puesto. Aunque no aparentaba más de 15 años, las ojeras le daban un aspecto algo más maduro. De bonitas facciones y grandes ojos azules, aunque algo en ella daba la impresión de que tenia mal carácter. 

 

- Debe de haber ocurrido hace mucho rato.- opinó Millicent.- Por eso no ha llamado en toda la tarde. 

 

Tom corrió a la cocina y regresó con un tiesto de agua fría. Arrodillándose junto al cuerpo de Bellatrix nuevamente, empezó a limpiarle la sangre del rostro, y a ponerle compresas en las sienes. 

 

Seguía haciéndolo cuando llegaron al  mismo tiempo, el medimago y el inspector. El oficial y sus ayudantes comenzaron a examinar la escalera mientras el medimago se ocupaba de la herida. 

 

- Se ha golpeado la cabeza y sufre una gran conmoción.- dijo, mientras realizaba una serie de hechizos.- Pero la gravedad está en el corazón. Ha debido sufrir un desmayo. La sangre no tiene importancia, son heridas que sanarán  rápidamente. Convendría subirla a su dormitorio. 

 

- Se ha caído desde lo alto de la escalera- explicó el inspector.- La alfombra marca perfectamente el lugar donde tropezó, perdiendo el equilibrio. Un accidente. Es grave, doctor? 

 

- Debe haber estado sometida a una tensión nerviosa severa desde bastante tiempo, y su corazón ha sufrido las consecuencias. Es su madre, joven?.- preguntó a Draco. 

 

- Mi madre? Cómo se le ocurre! Es… una especie de ama de llaves.  - Es posible que muera. Será conveniente avisar a su familia.  - No tiene.  

 

Ya los ayudantes del oficial habían subido el cuerpo por las escaleras, y los demás los seguían. 

 

- Qué desagradable es esto, querido!- Refunfuño Pansy.- Se nos va a hacer tarde. Piensas quedarte, o te cambias de ropa y nos vamos a cenar? 

 

- Nos vamos a cenar, por supuesto. Pero espera que el medimago termine.  - Voy a esperar abajo tomando un trago.  - Anda. Yo bajaré en seguida. 

 

Pansy salió de la habitación dando un resoplido de alivio. Bajo las miradas de Tom y Millicent, el medimago continuó su examen. Se enderezó al fin, enfrentándose con Draco. 

 

- Joven, su ama de llaves sufrió un infarto. Tiene una lesión cardiaca producida por este mismo, la cual es inoperable en su estado. Producida por stress. 

 

- Nunca dijo nada. 

 

- Voy a recetarle unas cuantas pociones. Es preciso que una persona capaz de socorrerla permanezca con la enferma, y le de las pociones cada tres horas. De eso depende su vida. Sabe usted primeros auxilios? 

 

- Sí, claro que sé, pero yo no puedo quedarme. Mande a alguien que venga cada tres horas. 

 

- Pero de todas formas será necesario que alguien este con ella. 

 

- Los criados se encargarán de ello. 

 

Salieron todos dejando a Tom y Millicent a solas con la vieja señora Lestrange. 

 

Millicent mojo un trapo en el lavatorio, y trató de limpiarle la sangre pegada en las hebras del pelo. 

 

Al separar los mechones, se quedó mirando extrañada. 

 

- Oye, Tom, fíjate. 

 

Tom se acercó a mirar. 

 

- Cómo! – Exclamó.- Tiene el pelo negro! 

 

- Fíjate. Nunca imaginé que tuviera el pelo teñido, aunque me extrañaba que no tuviera ni una sola cana. Has traído las medicinas? 

 

- Sí 

 

- Crees que va a morir? 

 

- El medimago dijo que si no le damos las pociones esas cada tres horas le puede venir otro infarto y se muere. El aprendiz vendrá a dárselas. Si quieres, ándate ya. Yo me quedaré cuidándola. 

 

***+*** 

 

Al paso de los minutos el cansancio empezó a vencerlo. Cerró los ojos y se quedó dormido en la silla. 

 

Despertó bruscamente al sentir que Bellatrix lo llamaba: 

 

- Tom, hijito mío… Lo haré, lo haré por ti!... Te daré dinero, Petter, pero ándate!... Ándate! 

 

El joven acercó la lámpara al rostro de la enferma y lo vio cubierto de sudor frío. Su cuerpo se convulsionaba torturado. Sin duda estaba delirando. 

 

Sonó abajo el timbre de la puerta y Tom corrió a abrir, pensando que sería el aprendiz. Se encontró con Draco que en esos momentos se quitaba el abrigo. 

 

- La señora Lestrange está delirando.- comunicó Tom- Dice cosas muy raras acerca de que va a dar un dinero. 

 

- Dinero? A quién va a darle dinero? Ándate a la cocina. Yo la acompañaré mientras tanto. Será interesante para enterarme de cosas, siempre he creído que me robaba.  Un gesto de repugnancia altero los finos labios de Tom. 

 

- Sí, señor.- contestó con desprecio. 

 

Con ojos cargados de odio, Draco lo miró alejarse. Luego entró en el cuarto de Bellatrix. 

 

La luz de la lámpara caía en el amarillento rostro de la vieja. Sus labios se agitaban. Bruscamente se tensó y comenzó otro delirio: 

 

- Sí… sí… - gimió.- Te daré el dinero… todo lo que pidas, pero ándate, Petter!... No cuentes el secreto. Es mi hijo, pero cállate. Te daré dinero…  Draco lo miró asombrado. La sacudió un poco.  - Te sientes mejor?  La enferma estaba inconsciente, pero el sonido de la voz de Draco la hizo volverse a un instante más de su delirio. Con un amor apasionado, dijo: 

 

- Tom, Tom… hijito mío… No te debo decir Tom nunca más. Siempre tendré que decirte Draco… Que todos crean que Draco eres tú… Que tú mismo lo creas… Hijo mío… mi morenito… 

 

- Qué estás diciendo?- rugió Draco.- Eso es falso! Yo no soy hijo tuyo, vieja estúpida! 

 

- Draco, hijito…. No me eches lejos de ti!... No me obligues a decirte “Señor Malfoy”… 

 

La delirante mujer comenzó a sollozar. 

 

Draco notó que a su espalda intentaban abrir la puerta. El mismo la abrió entonces, sujetando la hoja para impedir el paso. 

 

Era Tom que lo miró fijamente. 

 

- Su habitación está lista. Puede irse a descansar. Yo me quedaré. 

 

- No. Me quedaré yo.- ordenó Draco y cerró la puerta con pestillo. Bellatrix seguía murmurando en su delirio. 

 

- El retrato… hay que sacarlo… No ves que el es idéntico a su padre? No ves que se van a dar cuenta de que Tom es el verdadero Draco Malfoy?... 

 

- Mentira!.- jadeó Draco- Yo no soy tu hijo, mentirosa! Yo no soy hijo tuyo, vieja asquerosa! 

 

Pero un vendaval de pánico ya se había apoderado de el. 

 

- ….Sí, Petter… te daré el dinero… pero no digas nada. No digas que Tom es el heredero de los Malfoy! 

 

Draco se derrumbo en la silla que había ocupado Tom. 

 

Unos golpes en la puerta lo hicieron reaccionar. 

 

- Soy el aprendiz de medimago… Ya son las tres, hora de la poción. 

 Abrió la puerta pero bloqueando la pasada. 

 

- Buenas noches, señor.- saludó el aprendiz.- Cómo sigue la enferma? 

 

- Deme la poción .- ordenó Draco.- Yo mismo le daré la poción. La voy a cuidar personalmente. 

 

- Como guste, pero le advierto que es muy importante que le de la poción cada tres horas. No vaya a descuidarse, porque podría causarle la muerte. 

 

- No se preocupe. – Aseguró Draco.- Sacó varios galeones del bolsillo de sus pantalones y se los entregó.- Tome. Esto es para que no pierda su ganancia. 

 

Cerró la puerta.  Apretó fuertemente el frasco con la poción y fue directo al baño, derramando el contenido del frasco en el lavamanos. 

 

Continuará…  
Notas finales:
Plis comenten,.... y para pagar un poco el retraso subo d inmediato otro cap.
*Oculto en la Desesperación* por M M Malfoy
Notas del autor:

aqui otro cap. la historia ya esta terminada, asi q pretendo ir subiendo de dos cap hasta el final... los prroximos seran en unos dias...

gracias por leer

**Oculto en tu Mirada*** 

 

By: M. M. Malfoy 

 

Capitulo 7 

 

*Oculto en la Desesperación* 

 

Harry encendió otro cigarrillo. A través del parabrisas miraba los jóvenes que salían de la academia. 

 

El sitio quedo de nuevo vacío. Harry aspiró una gran bocanada su cigarrillo y la luz de la braza miro su reloj. Decidió seguir esperando. Iba a llevarse de nuevo el cigarrillo a los labios cuando lo vio salir. 

 

Llevaba puesto un grueso y entallado suéter blanco que modelaba su esbelto torso, y unos pantalones ajustados que se apretaban aún más al ritmo de su cadencioso y elástico paso. 

 

Harry se adelantó decididamente hacia él. 

 

- Tom - Llamó. 

 

El se detuvo instantáneamente. 

 

- No debía haber venido.- dijo. 

 

Harry lo cogió del brazo con firmeza y lo llevó al auto. 

 

- Sube.- dijo con voz que no admite negativas. 

 

Dio la vuelta para ponerse al volante y partieron. 

 

- A dónde me lleva? – preguntó Tom. 

 

- A cualquier parte. 

 

- Acostumbra a raptar así a los jóvenes, señor Potter? 

 

No lograba impedir que en su voz se reflejara una nota de emoción que traicionaba sus verdaderos sentimientos. 

 

- No tengo ninguna costumbre especial para tratar a los jóvenes.- Contestó Harry.- Y no sigas llamándome “señor Potter”. Me llamo Harry. 

 

- Pero yo debo tratarle con el debido respeto. 

 

Tom no pudo evitar que un matiz de travesura juvenil aflorase en sus palabras. 

 

Harry se dio cuenta y sonrió. 

 

- Me alegra que hoy estés más animado. 

 

- Le hablo en serio. 

 

Su alegría se esfumó, y añadió: 

 

- Realmente, señor Potter, no tiene sentido que venga a esperarme. Resulta absurdo. 

 

- Te he dicho que me llames Harry. Qué has hecho toda esta semana? Por qué no has venido a clases? Estaba dispuesto a ir a buscarte a casa de Draco si hoy no te encontraba. 

 

- Por favor, termine con este juego.- pidió Tom. 

 

- No es un juego, Tom.- dijo despacio.- Desde el día que nos encontramos en aquel barrio muggle no he dejado de pensar en ti. Si tú desaparecieras ahora, mi vida quedaría vacía. 

 

- Eso es ilusorio. Acabamos de conocernos. 

 

- Yo tengo la impresión de conocerte desde siempre.- respondió Harry con seriedad.- Lo que he hecho ahora ha sido volver a encontrarte. 

 

Avanzaban por la carretera. Harry paró el auto, volviéndose hacia Tom; Tom presintió lo que iba a ocurrir. Y sintió temor y deseo de que sucediera. 

 

Harry se inclinó hacia el, rodeó su espalda con los brazos y lo atrajo hacia sí, besando los finos y delicados labios con una sed insaciable. 

 

- Qué importa el tiempo!- dijo besándolo.- Estoy loco por ti!, Es como si me hubieras hechizado…  

 

Tom sintió que las fuerzas le abandonaban y se entregaba a aquel abrazo. 

 

- No, Harry…- gimió.- Es imposible… 

 

Pero él lo estrecho con más fuerza sin interrumpir el interminable beso. 

 

- Desde el momento que te vi, supe que tenía que suceder esto.- dijo en un susurro.- Hay algo que unió nuestras vidas desde antes de conocernos, Tom. No podemos luchar contra esto. 

 

Quedaron en silencio. Tom sintió que su cuerpo sin fuerzas se desasía, y dejó que la nuca quedara sobre el respaldo. 

 

- No puede ser…- gimió.- No puede ser. 

 - Contéstame! Me quieres? 

 

- Por Merlín, acabamos de conocernos, como puedes… 

 

- El tiempo no importa, yo se que te amo. Y tú?- Lo interrumpió Harry. 

 

- Por favor, no me tortures.- Suplicó Tom, desesperado.- Dame tiempo. 

 

Se sentía indefenso, como flotando entre los brazos que le sujetaban. En su desesperación sólo deseo eludir el momento, no tener que mentir o entregarse diciendo la verdad. 

 

Harry lo contempló en silencio, tan frágil y hermoso entre sus manos, y luego sólo pudo estrecharle contra su pecho. 

 

- Amor mío…- susurró besando sus rubios cabellos.- Qué te pasa? 

 

Tom cerró los ojos. No quería pensar en nada. Solo quería, necesitaba, vivir aquellos momentos, sentir a ese hombre y nada más. 

 

Su corazón se fue apaciguando, calmando sus latidos. 

 

- Llévame a casa.- pidió.- No puedo retrasarme. La señora Lestrange está muy grave todavía, y Milli tiene demasiado trabajo. Anda, volvamos, Harry. 

 

Enlazando a Tom por los hombros, lo hizo reclinarse contra sí. 

 

- No sabía que estuviera enferma. Es por eso que faltaste toda la semana a clases? 

 

- Sí. Tuvo un infarto y cayó por la escalera. Está muy grave. Puede morirse en cualquier momento. 

 

- Te entristece? Pensé que te desagradaba. 

 

- Y lo hace, pero tampoco puedo odiarla. 

 

- Eras pequeño cuando murieron tus padres? 

 

Tom sintió un nudo en la garganta. Teniendo que esperar para pode responder. 

 

- Sólo tenía unos seis o siete meses. 

 

- En cuanto seas mayor de edad, nos casaremos y se acaba esa situación. 

 

- Qué!.- Estaba asombrado de lo que había oído. 

 

- Como te dije, te amo y nos casaremos, si es que tu lo quieres. 

 

Tom cerró los ojos sin responder. 

 

- Y quién cuida a la señora Lestrange?.- preguntó Harry, cambiando el tema, no deseaba presionarle más. 

 

- La primera noche me quedé yo, pero desde entonces se queda Draco permanentemente con ella. No deja ni siquiera que alguien entre a ver a la enferma. Incluso el mismo se encarga del tratamiento. 

 

Harry detuvo el coche junto a la acera. Atrajo a Tom hacia sí, y lo besó largamente. 

 

- Hasta mañana – susurró. 

 

- No vengas, Harry.- Pidió. 

 

Harry volvió a besarlo. 

 

Entró a la cocina sintiéndose feliz y asustado. 

 

- Buenas noches, Milli.- Saludó. 

 

-  Ah, ya llegas. Oye, el joven Draco lleva casi una hora hablando con el cochero. Ha dicho que fueras en cuanto llegases. 

 

- Y qué tengo que ver yo?... 

 

- No lo sé. Te está esperando en la biblioteca. 

 

Sin detenerse a vestir el uniforme, Tom salió hacia el hall. 

 

- Qué desea usted? – Preguntó Tom entrando. 

 

Draco estaba sentado elegantemente en el centro de un precioso sofá de raso. Cerca de el, un muchacho musculoso, de rostro poco inteligente, se sentaba en el borde de un sillón. 

 

Su rostro se iluminó con una sonrisa de adoración al contemplar a Tom. 

 

- Cierra la puerta y pasa.- ordenó Draco.- Siéntate. 

 

- Puedo escucharlo de pie. 

 

- Siéntate, Tom, ya ves que el señor te da permiso.- imploró el chofer.- Hemos estado hablando amigablemente. 

 

- Y tengo yo algo que ver en esa conversación. Vincent? – Preguntó Tom, despacio. 

 

- Pues… 

 

- Sí, tienes algo que ver.- Contestó Draco.- Será mejor que hablemos con serenidad. Lo que quiero ofrecerte es esto: el primo de Vincent le pide un millón de galeones para asociarlo en su negocio. Es un buen porvenir, tener un negocio. Yo estoy dispuesto a dar tres millones como dote si te casas en seguida con Vincent. Sólo pongo una condición, que se marchen a Birmingham.  - Guárdese su dinero… Si alguna vez pido limosna, no será a usted. 

 

- Estás loco? Son tres millones los que te ofrezco!  - Tom, yo te haré feliz. Como hombre, yo creo que…  El chofer completó su frase apretando los puños y cuadrando sus hombros. 

 

- Te haré feliz, Tom. Yo… siempre te he querido. Y esta es nuestra oportunidad. Tendremos nuestro propio negocio. Qué más podemos desear? Y todo gracias al señor Draco!. Ya vez, te trata como a un hermano. 

 

Tom sintió pena de él. 

 

- Te agradezco de verdad tus palabras, Vincent.- le contestó con una sonrisa amistosa.- Pero no puedo aceptar. Te aprecio. Sé que eres un hombre digno de que te quieran, pero yo… Yo no estoy enamorado de ti. Debes buscarte a otra persona. 

 

- Te daré cinco millones si te casas con él y se van!.- chilló Draco de improviso. 

 

Tom volvió los ojos hacia el, y le estudió con extrañeza. No sólo estaba sorprendido de la magnificencia inexplicable de Draco, sino, más aún, de la angustiosa necesidad que parecía atormentarlo. 

 

- Tom.- Suplicó el chofer.- Tom, yo te haré feliz. 

 

El no le oyó siquiera. Seguía mirando fijamente a Draco, como si intentara comprender sus intenciones. 

 

- No.- dijo al fin.- Lo siento. Buenas noches. 

 

Se alejó hacía la puerta. Levantándose, ágilmente del sofá Draco gritó: 

 

- Diez millones! Te daré diez millones sólo por tener la seguridad de que nunca volveré a saber de ti! Diez millones de galeones! 

 

Tom salió de la biblioteca cerrando la puerta suavemente. De pie delante del sofá, con el cuerpo crispado. Draco gritó aún: 

 

- Diez millones de galeones!  

 

Continuará… 
Notas finales:
Porfis comenten!!! ^o~!
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