Sexo por sirem
Resumen: Es un one shot, regalo para PerlaNegra por su cumpleaños. AU. Sobre la guerra, y sobre cómo pudo haber sido.
Categorías: Harry Potter Personajes: Draco Malfoy, Harry Potter
Géneros: Drama, Romance
Advertencias: AU=Universos Alternos
Desafíos: Ninguno
Series: Ninguno
Capítulos: 1 Completo:Palabras: 908 Lecturas: 1147 Publicado: 29/05/08 Actualizado: 29/05/08
Notas de la historia:
Este es un regalo para PerlaNegra con motivo de su cumpleaños. Lo publiqué previamente en el foro Drarry.com.ar, de obligada asistencia si te gusta esta pareja.

A ella le gustó, por lo que la misión de este fic se completó. xD Espero que a vosotros también os guste.

1. Capítulo 1 por sirem

Capítulo 1 por sirem
Sexo

Le hacía falta sexo.

Harry lo necesitaba. Necesitaba un desahogo inmediato. La vida durante la guerra era dura. Perseguido por los cuatro costados, con mortífagos tras sus huellas, lo único que le quedaba era la liberación del sexo. Ya no le bastaban sus propias manos.

Pero el sexo no es un juego, y a veces puede exigirte más de lo que estás dispuesto a dar.






Muerte por todas partes. Sus amigos, su familia. Incluso su lechuza. Harry estaba casi solo, únicamente Hermione, Ron, Neville y Ginny le acompañaban. El resto de la gente iba cayendo, acobardándose y escondiéndose. Pasando al otro bando.

Demasiadas batallas perdidas.

Le había costado convencerse de que no tenía nada de malo no desear a Ginny, preferir los cuerpos compactos, lisos, duros y fuertes de los hombres. Había costado más que ella lo comprendiese, pero estaban en una guerra, nadie quería estar solo, y Neville fue un buen apoyo para la chica.

Cuando encontraron un nuevo fugitivo, sucio, desaliñado y tremendamente desnutrido, no pudieron negarle auxilio. Él les odiaba, intentaba menospreciar su ayuda y evitar sus cuidados, pero ellos no se rendían; todo el que odiase a Voldemort era bienvenido a unirse a la lucha contra él. No eran demasiados ahora.

La primera vez que los mortífagos rondaron su escondite, Draco y Harry se abrazaron, apretujándose en un rincón, temblando de miedo y rogando que no les oyesen. Una tenue vela iluminaba el cuartucho donde estaban ocultos, aterrorizándoles con sombras fantasmales. La cabeza de Harry se hundió en el pelo de Draco. Cada vez que viese una vela a partir de ese instante, su mente evocaría el olor del cabello rubio.

A partir de ese día evitaban el contacto físico. Ambos necesitaban el desahogo del sexo, pero aun eran demasiado desconocidos para confesárselo. Demasiado cobardes.







En la ducha, Harry observaba a Draco, tan pálido, tan delicado y a la vez tan fuerte.

La primera vez que acarició su sedosa piel fue cuando le tuvieron que cerrar las heridas infligidas por el Sectusempra de Snape. Sabían de qué lado estaba, gracias a él, Draco se salvó, pero tenía que conservar su vida, y si ellos eran tan tontos de dejarse ver en pleno Hogsmeade, él no tendría más remedio que atacar a la pieza menos valiosa del tándem para el futuro mágico.


Restañaba su sangre, con cuidado y delicadeza, notando las viejas cicatrices provocadas por ese mismo hechizo que interrumpían la belleza prístina de su piel, tan sedosa como pétalos de rosa. La mirada de Draco se ocultaba a los ojos de Harry.

– Yo te veo perfecto.
– No puedes, mi pecho es feo, tengo cicatrices que lo recorren, manchas que me hizo él.
– Draco, eres perfecto. Déjame que te toque, que te chupe, que te haga chillar, que te oiga la ciudad entera. Te encuentro precioso. Quiero verte.
– ¡Harry!
– Draco...

Cuerpos desnudos restregándose, lenguas oscuras, enredándose, comunicando la ansiedad de los sentimientos. Mordiscos que recorren la columna, cosas feas susurradas en el oído, seguidas de dulzuras casi empalagosas dichas en silencio. Harry quiere dos manos más, para tocarle en todas partes. Sus piernas tiemblan.







El sexo les devuelve la vida, después de ver morir a su amiga. Es vida, vida que vuelven a sentir cuando matan a alguien. El primer cadáver de Draco. Harry ya ha perdido la cuenta.

Manos atadas a la cabecera, dedos en la cintura, deslizándose hacia abajo. Labios que piden la confesión de los más oscuros secretos; esposas, cuero, seda.
Pasión.

Las manos se deslizan por los pechos, la lengua sigue detrás, están a mil. Sus cohetes apuntando al cielo. Serios, concentrados, un rictus de placer nublando la expresión de su cara. Es puro sexo.

Pero el sexo no es un juego. Hace falta mucha indiferencia para separarlo de los sentimientos, y en medio de las ruinas de su vida, ninguno tiene esa frialdad. Caen enredados en una vorágine de pasiones, no saben dónde empieza el uno y acaba el otro.
Luchan, comen, duermen, follan, matan juntos. Viven juntos.

La guerra no va bien. Los otros vencen. Ya solo hay cinco personas compartiendo la huida, y una de ellas es un despojo. Cuando los ánimos estallan y Neville y Ron reprochan a Malfoy estar vivo en lugar de su novia y hermana, la frágil convivencia se deshace.

Draco piensa en volver con los suyos. ¿Quiénes son ahora los suyos?¿Sus amigos de la infancia, que no protegieron su vida?¿Su padrino, que no protegió a su padre?¿Su madre, dominada por su hermana, obedeciendo cada orden, subyugada por un hechizo?

Harry le pone fácil la decisión.

– Elige, conmigo o sin mí.
Las palabras no son necesarias. La ropa sobra. Las camisas rotas en el suelo, un revoltijo de pantalones sedosos.






Luchas constantes, amigos fieles. Niños que se convierten en hombres. Gente que sigue su ejemplo y lucha por acabar con el monstruo. Amor creciente.

El sexo les devuelve la vida, pero ellos deben conservarla; luchando por quién aman, por lo que creen, por su felicidad. Por sus hijos o los hijos de los demás. Por un futuro juntos, ahora deben vencer.
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