La sangre del tiempo por Valisas del Nemus Insanus
Resumen: Este es el primer original que comenzamos a publicar.
Es el previo de una historia sobre una pareja de vampiros. Sebastia quería la eternidad para vivirla. la ansió siempre y la tuvo. Rozó el cielo con los dedos pero este se volvió sangre.

Categorías: Originales Personajes: Ninguno
Géneros: Angustia, Fantasia, Misterio, Romance
Advertencias: Ninguno
Desafíos: Ninguno
Series: Ninguno
Capítulos: 1 Completo: No Palabras: 399 Lecturas: 553 Publicado: 14/10/06 Actualizado: 14/10/06

1. Capítulo 1 por Valisas del Nemus Insanus

Capítulo 1 por Valisas del Nemus Insanus
Era tarde, la primera vez que lo vi prácticamente hasta la luz de la luna había decidido que era tiempo de retirarse y lo único que guiaba mis pasos era ese par de ojos rojos. Me intrigó, no lo niego, todo en él lo hacia. Sus cabellos negros caían sobre sus hombros. A pesar de ser largo y liso algunos mechones revoltosos no querían estar cautivos tras aquellas orejas blancas, pálidas como las de un muerto. Cuanta verdad en aquello.
Mi cuello fue el altar de sus diente y mi sangre el fuego de sus venas y anillo de nuestra unión. Me dio a eternidad y yo, me di a él por entero. Lo tenía todo, lo tenía a él. Conocí el mundo, un mundo ahora pequeño dividido en épocas cuya gente no dejó de importarme pero su perdida comenzó a dolerme menos. Al principio, los siglos pasaban como el segundero de un reloj.

Me preguntaba siempre que mi vista se perdía en la noche junto a la ventana del salón. Me miraba como a un chiquillo perdido, por que ante sus ojos eso era, pero me amaba como a un hombre. Yo solo sonreía y el robaba un beso de mis labios junto a algunas gotas de sangre. ¿Fui feliz? Ya lo creo que si muy, muy feliz.

Después, los siglos pasaron como los minuteros de un reloj.

Llegaron los años del oscurantismo si es que la vida de un vampiro puede llenarse de más oscuridad, oscura sangre, oscura ceniza, oscura… Nunca recuerdo bien esta parte. Tal vez por que la olvide, tal vez por que nunca la quise retener en mi cabeza o tal vez la oculto y niego que la viera pero se que él… Sé que era él, lo sentí en mi piel en el instante que lo oí gritar, un grito que rompió un alma inmortal como un trozo de espejo.
El viento se llevó su cuerpo y con el, mi corazón.

Sentado en el gran trono de oro y piedras mis dedos golpean el apoyabrazos mientras mi vista se pierde en la ventana. Veo la luz de la luna ponerse cada noche y aguardo hasta el ultimo instante en el que los rayos del sol amenazan con tocarme.
Y ahora, la eternidad se me antoja eterna
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